Little_Vampire
Usuario (Argentina)
Little Vampire Era una noche de tormenta en las antiguas pero aun así jóvenes calles de mi bella ciudad, antiguas en relación a mi corto pasar por este mundo; pero jóvenes si se las compara con las antiguas calles del viejo contiente como a muchos les gusta llamarlo. Una calle con poca historia si se la compara con la famosa Baker Street en la ciudad de Londres pero no es esto lo que quiero contarte, quiero contarte mi historia, como me convertí en lo que soy, como fue esa noche en que la conocí hace ya mucho tiempo en una noche como hoy, quizás por eso acuden a mi mente estos recuerdos. Era invierno, uno de los más crudos que recuerdo haber vivido, la noche estaba tormentosa, quizás la tormenta más fuerte de ese invierno. Esa noche los cielos hacían notar sus espeluznantes bramidos, era como si los dioses gritaran, cada bramido era mas ensordecedor que el anterior, claro esta que estos bramidos ensordecedores del oscuro cielo eran acompañados por centellantes luces blancas de tanta pureza como jamás pude imaginar, eran tan puros y blancos como la nieve recién caída y aun mas brillantes que el sol. Estos rayos surcaban el cielo como bailando entre ellos, describiendo en el oscuro paisaje el contorno de la ciudad a oscuras, con cada resplandor se hacia visible una extraña y oscura silueta recorriendo las inhabitadas calles de la ciudad sin protección alguna de la lluvia que caía sin dar respiro alguno. Esa silueta era nada menos que la de este humilde narrador que disfruta pasear bajo la lluvia escuchando el bramar de los cielos y deleitarse con las figuras que describen los rayos al caer, pero no escribo esto para contar el placer que me genera caminar bajo la tormenta, sino para relatarles aquel suceso que pudo o no tener lugar en las calles de mi ciudad. Eran ya mas de las 3 de la madrugada cuando decidí cesar mi caminata nocturna y retornar hacia mi hogar por una ducha caliente, quizás un ultimo cigarrillo para luego adentrarme en lo profundo del mundo de los sueños, en el mismo instante que pensaba esto noto que desde algún lado una voz muy familiar y desconocida al mismo tiempo, que me saludaba muy cordialmente. Automáticamente intente recordar donde había escuchado esa voz, mientras buscaba por los alrededores el lugar de donde provenía; luego de unos instantes cese ambas búsquedas con el mismo incierto resultado, me encontraba solo como era de esperarse somos pocos los que disfrutamos de caminar por las noches con semejantes tormentas. Sin mucha mas demora emprendí el viaje de regreso hacia mi hogar con esa voz recorriendo mis pensamientos, cuando por fin me di por vencido comprobé de manera poco grata que mi caminata nocturna estaba por concluir puesto que me encontraba a unos pocos metros de mi hogar. Al girar en la esquina y quede helado al descubrir una silueta parada en la puerta de mi hogar mirando hacia donde yo me encontraba, en cuanto pude volver a moverme gire sobre mi mismo y antes de que pudiera dar un paso lejos de la vista de esta figura sombría y encapuchada, como un potente rayo me había permitido vislumbrar, a mi inquieta mente volvió el recuerdo aquella vos que tanto me había intrigado pero que para esos momentos ya tenia olvidada… - No me tengas miedo, no escapes de mi, no voy a hacerte daño alguno Escuche tan claro como si estas palabras me hubiesen sido susurradas al oído .gire aterrado sobre mis talones y comprobé con gran alivio y temor que aquella figura alzaba su mano hacia mi, pero sin embargo no se había movido ni un centímetro.. - Ven no quiero lastimarte, solo quiero conversar con alguien y creo que eres el indicado –volvió a hablarle a mi cabeza puesto que no tengo explicación para la intensidad-Reuní todas mis fuerzas y empecé a caminar hacia el encuentro con aquella figura misteriosa, lentamente me iba acercando y mi excitación iba en aumente de una forma incalculable… Ya me encontraba a escasos 20 metros cuando un rayo quizás el más potente de aquella tormenta me permitió ver el rostro pálido de aquella sombría figura eran tan pálido como las hojas donde estoy escribiendo estas palabras… - No tengas miedo, no voy a lastimarte - Nuevamente esa voz asexuada hablando desde el interior mi cabeza Gire sobre mis talones nuevamente porque me pareció creer que la voz venia de atrás mío, pero la calle estaba desierta solo nuestras siluetas que aparecían y desaparecían en la oscuridad del barrio cuando los rayos alumbraban el oscuro y carente de estrellas cielo nocturno, mas temeroso que nunca volví a clavar mi vista en aquella siniestra persona que ya casi estaba enfrente mío. Con mucho asombro descubrí que sus ojos claros como el césped alumbrado por la luz del alma estaban clavados en mí, quede sin reacción un periodo te tempo mientras nos leíamos mutuamente con la mirada. - Quien sos? – le pregunte con vos temblorosa una ves cuando tuve nuevamente el control de mi cuerpo - Una amiga, una vieja amiga- respondió y esta vez no resonó en mi cabeza, pero sonó mas hermosa y misteriosa que nunca – Podes llamarme como mas te plazca, mi nombre es algo que carece de importancia en estos momentos – dijo anticipándose a mi pregunta como si hubiese leído mi mente Estando a tan corta distancia como nos encontrábamos en esos momentos pude comprender que se trababa de una mujer, la mujer con el rostro mas pálido y limpio de imperfecciones que jamás había podido contemplar antes, sus ojos que antes había descrito habían cambiado a un gris pero igual de brillante ahora se asemejaban con la luna, también pude ver un mechón negro de pelo que asomaba desde el interior de su oscura túnica que era como las que solían usar los monjes en los años pasados, me dedico una breve sonrisa y de entre sus pálidos labios asomaron los dientes mas perfectos y blancos. - Te molestaría invitarme a pasar? Me agrada tanto como a vos estar bajo la lluvia, pero seria mejor que hablemos en un lugar más cómodo y calido. Sin darme cuenta de lo que estaba haciendo abrí la puerta de mi morada y con una inclinación muy torpe la invite a entrar, quede atónito cuando no pude escuchar el ruido de sus pasos pero asumí que era por mi estado atónito debido a la situación que me encontraba atravesando. Una ves dentro me dirigí rápidamente hacia mi habitación sin siquiera dirigirle una mirada a mi acompañante, volví en escasos minutos cambiado y le ofrecí a mi acompañante una toalla y una muda de ropa ceca, me lo agradeció con un destello de sus bellos ojos grises, que me dejo mas perplejo que antes, acto seguido comenzó a quitarse la túnica dejando a la luz de los leños que ardían en el hogar su cuerpo pálido y desnudo, su cuerpo tenia la belleza que toda mujer envidiaría, limpio de imperfecciones como su cara y pálido como la ceniza que caía de los leños del hogar; al contemplar esta imagen voltee mi vista hacia otro lado todavía manteniendo grabado en mi retina tan bella imagen. - No te preocupes – me dijo con voz suave- No me molesta que veas mi cuerpo, solo me incomoda un puco eso que pensaste sobre el resto de las mujeres, yo envidio tanto sus cuerpos como ellas pueden envidiar el mío- dijo soltando una risita tímida- y como te habrás dado cuenta puedo leer tus pensamientos, las mentes son como libros abiertos para mi… Esto ultimo me incomodo un poco, aproveche que estaba frente a la cocina para poner agua a calentar, tenia algo de frió y supuse que mi compañera también, así que pensé en hacer un rico y reconfortante te. - Listo, ya puedes darte vuelta – Me dijo con su vos dulce y tímida Solo tenia puesta la remera que le llegaba hasta casi la rodilla, olía mi remera diciendo que tenia mi fragancia impregnada por todos lados, sin presta atención acerque su túnica al fuego para que se secara y al tacto distinguí la seda mas pura que jamás había tenido la oportunidad de sentir, era muy fina pero a la ves muy calida. -que hacías en la puerta de mi casa con este día?- dije de manera imprudente mientras le acercaba un humeante te, pero a ella no pareció sorprenderle la pregunta - Te estaba esperando, así como vos me estuviste esperando durante meses- Dijo con vos todavía mas dulce que antes- Sentí tu llamado, pero me fue imposible presentarme ante vos antes, vengo desde el viejo continente y para seres como yo, es muy difícil sortear largas distancias al menos en poco tiempo. Luego de esta introducción me narro su historia que es tan bella como trágica y muy larga como para abrumarlos con ella, cuando termino su historia yo quede en una especie de trance, no podía hacer uso de mi cuerpo, estaba paralizado ante las emociones que describía mientras hablaba, mi se te había enfriado, sin siquiera tocarlo, quede tan absorto en la historia que me olvide que lo había preparado. Mis ojos estaban clavados en los ojos de Leticia, me comento su nombre en medio del relato. Entre nosotros se había creado tal conexión que hablábamos con las miradas, afuera la tormenta había cesado y los pájaros matutinos ya empezaban a anunciar la llegada del alba, de pronto su voz rompió el silencio: - No espero que aceptes lo que te ofrezco, seria muy feliz con que me dejaras contemplarte dormir, o pasear por las calles de la ciudad por las noches. Su dulce voz no dejaba de resonar en mi cabeza, cuando pude articular palabras mi voz salia como apagada y casi inaudible pero por su expresión supe que podía escucharme. - Quiero irme con vos, esta misma noche, cuando rompa el alba quiero estar unido a vos por el resto de la eternidad. Lo que sucedió después ya fue descrito por tantas personas antes, pero ninguna logro describir lo sensual y lujurioso que experimente en ese momento, nuestros corazones se sincronizaron en un mismo latido, jamás experimente nada igual en mi vida. Cuando desperté había pasa muchas horas, la noche se estaba poniendo nuevamente, era una noche clara y luminosa, antes de que pudiera incorporarme distinguí desde el Angulo mas cercano a mi cama que Leticia se acerba con una túnica igual a la que traía puesta, la deposito en mi cama y se inclino hacia mi oído y me susurro las palabras que hoy en día todavía escucho cada vez que despierto: -Buenas noches mi amado y pequeño vampiro. Desde entonces no he vuelto a ser el que solía ser, la noche ya no tiene secretos para mi, esa noche mi nombre quedo olvidado, la noche vio morir al que solía ser y me vio renacer tal como soy ahora. Desde ese entonces para el mundo y mi amada me convertí en el pequeño vampiro, o como a mi me gusta ser llamado: Little Vampire Gracias por tomarte tu tiempo y leer y si te gusto comenta