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Las búsquedas de los argentinos en Google durante 2009 Google presentó su Zeitgeist anual, un vistazo al 2009 a través de los ojos colectivos del mundo en la web. El Zeitgeist (en idioma alemán, "el espíritu de los tiempos" de 2009 ofrece una perspectiva única sobre los principales eventos y las tendencias más populares del año, basado en búsquedas globales, así como en las búsquedas realizadas en la Argentina. Las celebridades del año fueron encabezadas por el cantante de reggaeton más popular del momento -Daddy Yankee- seguido por ídolos adolescentes, vedettes locales y personajes revelación de 2009 como Zulma Lobato. En lo económico predominaron las búsquedas de servicios y de bancos. La gente continúa buscando principalmente información sobre impuestos, seguridad social y entidades bancarias. También aparecen tarjetas de crédito y la eterna preocupación por el dólar. En el mundo deportivo, este año River lidera las búsquedas, escoltado por Boca Juniors, San Lorenzo, Independiente y Racing. La agenda política por su parte estuvo marcada por las elecciones legislativas 2009 y las búsquedas en Google reflejaron este acontecimiento. Además del top 5 de candidatos encabezado por Kirchner, las búsquedas fueron alrededor de padrones electorales y lugares donde votar para las legislativas. También se destacó un enorme pico de búsquedas del ex presidente Raúl Alfonsín a causa de su fallecimiento. La categoría de entretenimiento fue encabezada por los programas de TV que marcaron el año, liderada por Casi Ángeles, el furor de Crepúsculo y clásicos de siempre como Los Simpson y Lost. A nivel global los términos que más atracción generaron han sido Michael Jackson y facebook. Búsquedas más populares 1- juegos 2- facebook 3- youtube 4- videos 5- hotmail 6- taringa 7- fotos Búsquedas emergentes 1- facebook 2- youtube 3- taringa 4- hotmail 5- gran DT 6- quiniela 7- padrones.gov.ar 8- donde voto 9- fixture Apertura 2009 10- Operación Triunfo Economía 1- AFIP 2- Anses 3- Santander Río 4- ARBA 5- Banco Francés 6- Banco Galicia 7- Banco Nacion 8- Visa 9- dólar hoy 10- Banco Patagonia Celebridades 1- Daddy Yankee 2- Michael Jackson 3- Megan Fox 4- Robert Pattinson 5- Ricardo Arjona 6- Mónica Farro 7- Luciana Salazar 8- Zulma Lobato 9- Lady Gaga 10- Jessica Cirio Entretenimiento 1- Casi Ángeles 2- Crepúsculo 3- Operación Triunfo 2009 4- Lost 5- Justo a tiempo 6- Harry Potter 7- Valientes 8- Los Simpson 9- Patito Feo 10- Transformers 2 Políticos 1- Kirchner 2- De Narváez 3- Macri 4- Pino Solanas 5- Scioli Consultas de más rápido crecimiento a nivel global 1- Michael Jackson 2- facebook 3- tuenti 4- twitter 5- sanalika 6- new moon 7- Lady Gaga 8- Windows 7 9- dantri.com.vn 10- Torpedo gratis fuente_ INFOBAE.
Polémica por presentación de los Simpson sobre el trabajo esclavo Pocas cosas son más icónicas que la introducción de cada capítulo de Los Simpson . Sin embargo, los productores decidieron, por primera vez en su historia, invitar a un artista para colaborar con la serie. El elegido fue el polémico Bansky, reconocido por sus fuertes mensajes políticos. ¿Cuál fue el resultado? La secuencia comienza, como siempre, mostrando las fachadas de la ciudad de Springfield intervenidas por graffitis con la firma del artista. Luego y durante un minuto, las pantallas de Estados Unidos emitieron una escena que denunciaba el trabajo esclavo de algunas de las empresas tercerizadas contratadas para producir la serie y su merchandising. La secuencia responde a que la mayor parte de la animación de la serie se realiza en una compañía de Corea del Sur. Según el artista invitado, la secuencia generó mucha polémica entre los directivos e inclusive una huelga por parte del departamento de animación . ACA EL VIDEO:
Kingda Ka Es una montaña rusa que se encuentra en el parque de atracciones Six Flags Great Adventure en Jackson, Nueva Jersey. Actualmente, es la montaña rusa más alta y más rápida del mundo. Fue inaugurada el 20 de mayo de 2005, como parte de un nuevo área del parque llamada the Golden Kingdom. Kingda Ka alcanza los 208 km/h y mide 132 metros de altitud. Datos Tecnicos: Han construido una montaña rusa en America, en el parque Six Flags Great Adventure (Uno de los parques con mas montañas rusas del mundo). Atencion a los datos que son para alucinar: Altura: 135 Metros Velocidad: 208 Km/H Transicion: de 0 a 208 Km/h en 2′5 segundos Esta montaña rusa no tiene la tipica subida en cadena, y despues bajada, no, esta sale autopropulsada desde abajo, consiguendo la velocidad deseada para alcanzar los 135 metros de altura, y después caer. Es una pasada, de momento es la que rompe los records. Aquí donde la ves es la montaña rusa más alta y rápida del mundo, se encuentra en Six Flags, sin duda, el parque de atracciones más impresionante del mundo con atracciones no aptas para cardíacos. Está un poco al sur de Nueva York, en EEUU, y su principal estrella es la que vemos en las fotos. Videos acerca de la misma, aunque no estes sentado ahi te da una re cosa no me subiria ni a palos!
19.02.2010 El ranking de las 10 mejores golosinas para comer en el cine A no dudarlo, una película se disfruta más comiendo golosinas. Conocé cuáles son las mejores para cada género. Llegar a la butaca del cine sin golosinas en las manos o en los bolsillos, puede resultar un pecado mortal. Mal que les pese a los fundamentalistas que sostienen que en el cine no hay que comer, las películas se disfrutan más comiendo golosinas, ¿qué duda cabe? Para los golosos fanáticos del cine, este es nuestro top 10 de golosinas favoritas para comprar antes de que empiece la película. 1. Mejor golosina para un drama romántico: Toblerone La angustia que producen las desgracias del amor sólo puede ser consolada con un chocolate que acompañe el relato. La ecuación es proporcional: cuantas más lágrimas derramadas, más chocolate consumido. También recomendamos Tofi o Shot. 2. Mejor golosina para película nacional: Maní con chocolate Georgalos Si conseguís los Georgalos de caja amarilla, avisá. La idea es hacer composición de lugar y sintonizar con la película y con una golosina nacional de otros tiempos vintage. No es lo mismo, pero si no queda otra, está el maní con chocolate en cajita de Shot o el de Arcor. 3. Mejor golosina para una de terror o suspenso: Caramelos Fizz La adrenalina que te genera saber que, en cualquier momento, puede aparecer un asesino, un monstruo, un espíritu maligno, sólo puede compensarse con unos dulces efervescentes. Llevá una tira completa (o dos) para que te duren toda la película y puedas respirar en paz cuando te enteres de que, al final, Bruce Willis también estaba muerto. 4. Mejor golosina para una de vampiros: Chicle Bubaloo El momento en el que esta golosina libera su juguito se compara con la posible sensación de los vampiros cuando se encuentran en plena faena de chupa sangre, incluso, aunque sean vegetarianos (como los chicos de Crepúsculo). Para un efecto asegurado, elegí el clásico de frutilla que te mancha la lengua de rojo. 5. Mejor golosina para una de dibujos animados: Palitos de la Selva Si vas con tus hijos o tus sobrinos, llevar una bolsa gigante de palitos de la selva adentro de la cartera, el bolso o la mochila, te ayuda a mantenerlos quietos, para que el cine entero no los odie. Lo mejor de los palitos de la selva es que no hay peleas por el gusto, porque son todos iguales. 6. Mejor golosina para una comedia romántica: Torroncino y Dorins Si sos mujer, un Torroncino. Sin renunciar al chocolate, con esta versión light no vas a sentirte tan mal mientras envidiás a la protagonista divina de la película. Si vas en pareja, para compartir con tu media naranja, lo mejor: unos corazoncitos pastillitas Dorins o Gotitas de Amor. 7. Mejor golosina para cine arte: DRF o cualquier pastilla de menta En lo posible, evitá todo lo que haga ruido porque los fanáticos del cine europeo son capaces de echarte de la sala si empezás a estrujar un papelito mientras ellos se concentran en el conflicto psicológico del protagonista que combina drogas con sexo y con alguna frase inteligente. Las DRF de mentol te darán el aire necesario para parecer uno más y hacerte el intelectual con anteojos de marco grueso. En el Malba, no fallan. 8. Mejor golosina para una de acción: M&M Adquirí la bolsa en cantidades abundantes para poder meter la mano todo el tiempo sin mirar y agarrar de a diez sin perderte ni un segundo de la historia de acción en la que los tiros y las tramas complicadas son protagonistas. A falta de M&M, los Rocklets siempre son buen reemplazo. Sirven para todas las de acción, desde James Bond hasta Terminator. 9. Mejor golosina para una película erótica: Pico Dulce No hablamos de triple x, sólo de esas que prometen gente desnuda y excitada en casi todas las escenas. Para bajar un poquito las hormonas, andá chupando un Pico Dulce y después, vos sabrás. Como se termina pronto, aprovechá y comprate un paquetito de chupetines Baby Doll. Eso sí, cuando salgas del cine, corré a un bebedero. 10. Mejor golosina para una de ciencia ficción: Sugus confitados Aunque podamos ver una película de ciencia ficción, de estilo Avatar, en nuestra casa, los efectos especiales súper innovadores nunca serán apreciados como en la pantalla gigante del cine. De la misma manera, los Sugus confitados sólo se disfrutan al máximo en el cine. Está comprobado científicamente, los podés comer en el bondi o en tu casa, pero la experiencia nunca se asemeja al placer de la sala a oscuras con anteojos 3D sobre la cara. Comer Sugus confitados en otro lugar que no sea un cine es como mandarte un combo de Mc donald’ s con agua mineral.
XXVII. La situación de Patricio Rogelio Santos Fontanet, Eduardo Arturo Vázquez, Juan Alberto Carbone, Christian Eleazar Torrejón, Elio Delgado, Daniel Horacio Cardell y Maximiliano Djerfy, miembros del grupo musical Callejeros Ya analizamos que a excepción del manager Diego Argañaraz, no se probó que el resto de los músicos de la banda “Callejeros” y su escenógrafo, hayan intervenido de manera alguna en la organización del espectáculo del 30 de diciembre de 2004; por ende no se puede sostener que fueran garantes, ni siquiera en sentido genérico, de la evitación del resultado. Si esto es así, entonces no pueden responder por omisión. Asimismo, al identificar como autores del hecho investigado a Omar Chabán y a Diego Argañaraz, la responsabilidad de los integrantes del grupo “Callejeros”, sólo podría quedar limitada a una participación, si es que se demuestra alguna contribución objetiva y subjetiva respecto del delito principal. Sobre este punto, en los alegatos de los acusadores se ha pretendido otorgar relevancia jurídico penal al supuesto aliento o fomento que la banda “Callejeros” hacía del uso del pirotecnia. Desde esta perspectiva, habría que preguntarse dos cosas; primero, si de la prueba producida en el juicio es factible afirmar con certeza que los miembros de “Callejeros” efectivamente alentaban o fomentaban al público para el uso de pirotecnia –a excepción del manager, claro está-; en segundo término y aún cuando esto fuera cierto, si esa actividad constituye participación criminal dolosa en un hecho delictivo ajeno. Veamos. Con relación a la primera cuestión, ha sido variada la prueba que los acusadores en sus alegatos nos mostraron como indicativas del aliento o fomento que la banda hacía del uso de pirotecnia. Vimos un extracto del video del recital de Obras Sanitarias del mes de julio del año 2004 donde el cantante Fontanet hacía alusiones referidas al manejo del ingreso de pirotecnia en otros lugares. También se trajo a colación la entrevista que algunos de los miembros de la banda brindaron en la radio “Rock and Pop”, con motivo de dicho recital. Se destacó asimismo la gacetilla de Aldana Aprea, algunas publicaciones relativas a revistas de rock y los testimonios de algunas personas (la mentada Aprea, Blander, Emiliano Palacios) que daban cuenta del ingreso del material pirotécnico a través del grupo o allegados a otros recitales. Cierto es, pues, que si se repara solamente en el contenido de esas pruebas, se podría concluir que existía un aliento o fomento de parte de la banda al uso de pirotecnia. De hecho, ya acreditamos que el manager Diego Argañaraz colaboraba activamente con el ingreso de pirotecnia en espectáculos y procuraba darle esa impronta al grupo que manejaba. Pero eso no implica necesariamente que el resto de los miembros de la banda hayan hecho lo mismo o que no existan dudas acerca de su posición. En tal sentido, entendemos que no es correcto limitar el análisis de la cuestión a la valoración parcializada de las probanzas mencionadas por los acusadores para juzgar la conducta particular de cada uno de los músicos y el escenógrafo. Ello así, pues durante el transcurso del debate, han declarado una cantidad considerable de concurrentes al recital del 30 de diciembre, que han sido consecuentes en sostener que no solamente el uso de pirotecnia era habitual en cualquier banda de rock, sino que lisa y llanamente el mensaje de los miembros de “Callejeros” sobre el punto era contrario a su empleo. En efecto, María Sol Aguilera, relató que los días 28 y 29 de diciembre hubo mucha pirotecnia durante el show, pero que el grupo “Callejeros” siempre decía que dejen de usar las bengalas. Por su parte, Vanina Soledad Arancibia, refiriéndose al tema de la pirotecnia, aseveró que los integrantes de la banda no incentivaban su uso; por el contrario, recordó que en el recital llevado a cabo en el estadio de Obras Sanitarias le pidieron al público que no prendieran bengalas. En el mismo sentido, Emilce Lorena Bravo, también refiriéndose al espectáculo de Obras Sanitarias, dijo que el cantante le solicitó al público que no encendieran bengalas porque el humo no lo dejaba respirar. En esa misma dirección, Guillermo Darío Clivio afirmó que en aquel evento el cantante solicitó que no se tiren bengalas. De igual modo, Néstor Damián Santonil, refirió que “Pato” les pidió a los concurrentes que no continúen encendiendo bengalas porque le hacía mal a la garganta. A su vez, César Guillermo Colque, relató que el uso de elementos de pirotecnia se observaba en todos los recitales de rock y que se detonaban bengalas y algunos tres tiros. Aseveró que en general nadie efectuaba advertencias, pero que Patricio Santos Fontanet sí lo hizo tanto en “Obras” como en “Cemento”. En la misma línea, Federico Javier Bonacci, indicó ser seguidor de “Callejeros” desde diciembre de 2003, ocasión en que concurrió a un recital de la banda en “Cemento”. Expresó que también fue a uno de los shows de “Obras”, donde Patricio Fontanet le dijo al público que deje de tirar bengalas porque estaban prohibidas y había mucho humo y no dejaba ver nada. Asimismo agregó haber concurrido a varios recitales de rock de otras bandas y dijo que siempre se usaba pirotecnia. Sumamente ilustrativo sobre el punto resultó el testigo Gustavo Adrián De Jesús, quien aclaró que el uso de pirotecnia en los espectáculos de rock era habitual, que en todas las bandas se arrojaban ese tipo de elementos, y que era una especie de costumbre o ritual. Y agregó en ese aspecto que el cantante de “Callejeros” solía efectuar advertencias al respecto, pidiendo a los concurrentes que no lancen bengalas porque el humo no dejaba ver el show. Otro testigo, Eduardo Martín Di Pascua, seguidor de “Callejeros”, destacó que en todos los recitales de rock se arrojaba pirotecnia. Y si bien señaló que para los espectáculos de “Callejeros” el uso de bengalas era mayor –lo calificó de “terrible”-, aseguró que siempre el cantante le pedía al público que pare con la pirotecnia, alegando que no se veía nada. Es más, recordó puntualmente que durante un show Fontanet dijo algo así como “Eh loco esto parece Londres, no los veo, paremos un poco”. En un sentido similar, Sergio Ariel Duarte expresó que en los recitales de los días 28 y 29 de diciembre de 2004, Fontanet había efectuado advertencias sobre la pirotecnia pues impedía ver el show. Incluso, la testigo Laura Mirta Fernández, afirmó que Fontanet siempre pedía a los espectadores que no utilicen pirotecnia y que en una oportunidad, en la mitad de un recital, les reprochó su comportamiento, diciéndoles que no se podía ver la escenografía que habían preparado. Además, la testigo añadió que en algunas ocasiones Fontanet invocaba una afección en los pulmones para tratar de que el público deponga su actitud. Por su parte, Fabián Horacio Galeano, si bien indicó que en todos los recitales de “Callejeros” había pirotecnia, explicó que a Patricio Fontanet no le gustaba que disparen bengalas porque le afectaba la garganta. Que por ello el cantante le solicitaba al público que no lo hiciera. Agregó que esto ocurrió en los recitales de “La Plata” y de “Obras”. El testigo Silvio Fidel Maltese hizo referencia a un pedido similar que habría hecho Fontanet en el mes de octubre de 2004 en “Cemento”. Asimismo, Adrián Marcozzi, también aludió a la última presentación de “Callejeros” en “Cemento”, donde Fontanet habría dicho “si no paran no toco más”. Agregó el declarante que esa misma solicitud se hizo en el recital del teatro de Avellaneda. En el mismo sentido depuso Sebastián Alexis Lezcano, quien señaló que en “Cemento” y en otras presentaciones, Fontanet había pedido a sus seguidores que “aflojen con las bengalas” porque no se veía y el sitio se volvía “irrespirable”. Juan Manuel Gosso relató que en cierta ocasión -no pudo recordar si se trataba de un recital brindado en “Cemento” o en “Cromañón”-, los seguidores de la banda estaban prendiendo bengalas rojas y azules y “El Pato” les dijo “basta, no puedo cantar”. Por su parte, Verónica Cinthia Herrera señaló que Fontanet se quejaba porque el humo de las bengalas le impedía la visión y dificultaba la respiración. También recordó que en cierta ooportunidad el nombrado utilizó un nebulizador a raíz de la atmósfera que se generaba. Gustavo Facundo Orazi declaró ser seguidor de “Callejeros” desde el año 2004, y puso de relieve que el grupo siempre se mostró molesto por la costumbre de la pirotecnia y que concretamente el cantante les decía que “aflojen” porque no se podía tocar con tanto humo. Pero además, por si todo esto fuera poco y sin perjuicio de cuáles fueron las palabras exactas, existen numerosos testimonios que indican que la noche del 30 de diciembre minutos antes del incendio Fontanet se pronunció en contra del uso de pirotecnia, tratando de dirigirse al público de manera tal de disuadirlo acerca del empleo de esos elementos y de calmar los ánimos que se habían exaltado luego del discurso de Chabán. Sobre el punto, basta repasar las declaraciones de Ivan Manuel Leiva, María Fabiana Fernández, María Victoria Arana, Jorge Alberto Barzola, Alejandro Antonio Bravo, Brenda Alicia Caetano Amborebieta, Yanela Sola Capucheti, Guillermo Daniel Caro, Natalia Florencia Espinosa, entre muchos otros más. Lo que se pretende destacar, más allá de las manifestaciones concretas de Fontanet, es que un sinnúmero de testigos sobrevivientes que han concurrido a muchos recitales de la banda, han sido contestes en afirmar que el grupo, a través de su cantante, se mostraba en una actitud que de ningún modo puede catalogarse como de fomento al uso de pirotecnia. Podrá advertirse, entonces, que la prueba sobre el punto resulta equívoca. Por un lado contamos con aquella presentada por los acusadores como de fomento o incentivo de la pirotecnia en sus alegatos; pero, por otro, valoramos las declaraciones de los testigos concurrentes que no dudaron en predicar la postura de rechazo que tenía la banda sobre el uso de tales materiales. Esta contradicción evidente de los elementos de prueba, no permite sostener que el incentivo esté efectivamente acreditado. Más aún cuando las personas supuestamente incentivadas, como lo son los propios asistentes, aluden a que la banda no lo hacía. Brevemente, los aparentes destinatarios del fomento o incentivo aseveran que tal fomento o incentivo no existía. Sí hemos podido extraer una conclusión: que la banda toleraba el uso de pirotecnia. Ello así, pues su empleo en los recitales fue siempre una constante y nada serio se hizo para evitar que esa práctica cesara definitivamente. Las palabras del cantante en tal sentido demostraron ser inidóneas al tal fin y los recitales se hacían de todos modos. Sin embargo, esa tolerancia no implica ni fomento ni incentivo como lo han propuesto algunos acusadores. Pues bien, demostramos que la prueba producida en el juicio no resulta inequívoca. Por tanto, no es posible afirmar con certeza y más allá de toda duda razonable que los integrantes de la banda fomentaran o alentaran a su público para el uso de pirotecnia. De todos modos, iremos un poco más lejos y vamos a tratar de responder al segundo interrogante que planteáramos al inicio de este acápite; es decir, aún si tuviéramos por cierto ese aliento o fomento, ¿tales comportamientos constituyen participación criminal? Para ello, debemos necesariamente efectuar una aclaración. En la dogmática jurídico penal se discute si es posible participar activamente en un delito de omisión. Sin entrar puntualmente en la disputa doctrinal, debemos poner de resalto que, teniendo en cuenta el sentido acotado que le hemos otorgado a la comisión por omisión, es decir, limitada a los casos en que la omisión se muestra estructuralmente idéntica a la realización activa del delito desde un punto de vista normativo, no vemos óbice alguno para aplicar las reglas generales de la participación en la comisión a los supuestos de omisión impropia. Sentado ello, por participación se comprende la colaboración arbitraria y dolosa en el delito doloso de otro, es decir en un hecho ajeno (Conf. MAURACH/GÖSSEL/ZIPF, ob. cit. pág. 400). Por ende, ella sólo existe cuando el partícipe influye sobre la configuración concreta del hecho, es decir, cuando participe en él (Conf. MAURACH/GÖSSEL/ZIPF, ob. cit. pág. 401). Pero además, habrá participación solamente cuando el autor principal actúe dolosamente, cuando el partícipe lo sepa y a su vez actúe dolosamente, es decir, con voluntad de consumación del hecho punible ajeno, inspirado o apoyado por él (Ibidem, pág. 401). Esta conceptualización permite reconocer como formas de participación, únicamente a la inducción y a la complicidad (Conf. DONNA, Edgardo Alberto, La autoría y la participación criminal, ***-***i, 1era. Edición, Santa Fe, 1998, pág. 54). Es inductor quien ha determinado a otro directamente a cometer un hecho punible. Es quien crea en otro –el autor- la decisión del hecho punible (Conf. DONNA, ob. cit. pág. 76). Inducción es la motivación dolosa de otra persona a cometer intencionalmente un delito (Conf. MAURACH/GÖSSEL/ZIPF, ob. cit. pág. 436). Asimismo, como afirma Donna, “cómplice, en sentido amplio, es quien coopera dolosamente en la realización de un hecho doloso cometido por otro. En palabras de Jescheck, complicidad es el auxilio doloso a otro en su hecho antijurídico y dolosamente realizado. El cómplice se limita a favorecer un hecho ajeno, no participa en el dominio del hecho, y el autor no necesita conocer el apoyo que se le presta” (DONNA, ob. cit., pág. 65). La cooperación debe ser dolosa. El complice debe saber que presta un aporte a la ejecución de un hecho punible. El dolo del cómplice debe referirse tanto a la ejecución del hecho principal como a su favorecimiento; debe dirigirse a un hecho principal individualmente determinado (Conf. DONNA, ob. cit. pág. 68). Es por ello que compartimos las dos afirmaciones que traza Jescheck sobre el dolo del partícipe. Al respecto, dice que debe referirse a un hecho principal típicamente determinado y que además, como comprende el hecho principal y su favorecimiento, este dolo debe ser doble (JESCHECK/WEIGEND, ob. cit., pág. 748). Pues bien, analizando la cuestión bajo este marco dogmático, podrá advertirse sin mayores esfuerzos que cualquier actividad de aliento o fomento del uso de pirotecnia que pueda estimarse como realizada por los miembros de la banda “Callejeros”, no puede considerase como participación en el hecho acaecido el día 30 de diciembre de 2004. En efecto, se podría pensar que este aliento pudo haber determinado al sujeto que arrojara la candela a efectuar esa acción. Si bien este extremo no se encuentra acreditado por ningún medio de prueba, aún cuando se lo estime probado, lo cierto es que ya hemos sido más que contundentes al sostener por qué entendemos que la persona que arrojó la bengala no obró dolosamente. Por tanto, si no hay injusto doloso de parte del sujeto inducido, no puede predicarse participación por inducción, porque falta justamente el hecho delictivo principal. Es que aquí se comparten las posiciones que niegan la posibilidad de participar dolosamente en un delito imprudente, pues la participación, es decir tanto la inducción como la complicidad suponen la decisión del autor de realizar el hecho, el dolo en el autor (por todos ver, CEREZO MIR, José, ob. cit. pág. 1109/10). Desde otro punto de vista, podría decirse que como el uso de pirotecnia en el local fue un elemento objetivo integrante de la situación típica, su fomento o aliento previo, contribuyó a su efectivo empleo el día del hecho y por ende a la realización del incendio. Sobre esta cuestión, corresponde efectuar una serie de consideraciones. En primer lugar, ya desde lo objetivo, no hay prueba alguna de que concretamente el día del hecho la utilización de pirotecnia dentro del local haya estado determinada por el aliento o fomento que los acusadores pregonan respecto de la banda. Además, ninguna prueba indica tampoco que el material que efectivamente se accionó el 30 de diciembre de 2004, haya sido proveído por alguno de los músicos o el escenógrafo. Aldana Aprea hizo referencia a que en “Excursionistas” parte de la pirotecnia se ingresó a través de Diego Argañaraz, aunque no supo qué sucedió después. De todos modos, se refería a otro evento y además sindicó al manager como la persona que entraba la pirotecnia. Juan Carlos Blander afirmó que con motivo de realizarse un recital en “El Hangar” de “Callejeros”, se secuestró pirotecnia del interior de los compartimientos donde se guardan los instrumentos musicales. También sabemos que el testigo Emiliano Palacios hizo referencia a que la madre del cantante Patricio Fontanet repartía pirotecnia en el recital de “Obras”. Si bien aquí ya se menciona tangencialmente a los músicos, lo cierto es que nuevamente nos estamos refiriendo a otros espectáculos. Que alguna vez se haya ingresado pirotecnia por medio de algún allegado al grupo, no prueba con certeza que el día 30 de diciembre eso también haya sucedido. Por lo demás, hubo un testigo que mencionó que una mujer rubia en el sector de la planta baja repartía tres tiros a alguno de los concurrentes la noche del 30. Se trata de Ricardo Ariel Ricomini. Sin embargo su testimonio no será valorado, pues como ya se explicara, hemos llegado al convencimiento de que este testigo ha sido mendaz al deponer en la audiencia, lo que nos lleva a dudar de su efectiva concurrencia al local el día del hecho. Por su parte, también es cierto que la testigo Miriam Berruezo dijo que minutos antes del inicio del recital del 30 de diciembre había observado que una mujer de cabello corto teñido de rubio y busto grande, ubicada en el sector VIP frente al escenario, arrojaba unos palitos del tamaño de una lapicera hacia abajo, los que sacaba del interior de un bolso que llevaba consigo. Con relación a esos elementos, refirió que por el tamaño y la forma parecían ser bengalas sin encender. Sobre este punto, entendemos que por más conjeturas que se puedan trazar a partir de la descripción física de esta persona o del lugar donde se encontraba, lo cierto es que no existe prueba objetiva alguna que la vincule concretamente con algún miembro de la banda. Y aún cuando pueda pensarse que efectivamente se trataba de algún familiar de los músicos o del escenógrafo, tampoco hay elementos objetivos que permitan sostener que el reparto de esos “palitos” del que diera cuenta la testigo Berruezo, se haya producido por orden, petición o consejo de alguno de los imputados. Incluso, la testigo dijo que le pareció que se trataba de bengalas sin encender; sabemos que el foco ígneo lo produjo una candela. De ser los elementos arrojados bengalas no tuvieron injerencia en la producción del incendio. Por tanto, no habría contribución objetiva al hecho. De todos modos, tampoco hay prueba alguna de que los músicos supieran de este episodio. Por ende, no se vislumbra que concretamente, desde un plano objetivo, Patricio Fontanet, Eduardo Arturo Vázquez, Maximiliano Djerfy, Juan Carbone, Cristian Torrejon, Elio Delgado o Daniel Horacio Cardel, hayan contribuido o favorecido a la configuración concreta del hecho punible acaecido el día 30 de diciembre de 2004. Pero por si esto fuera poco, tenemos mayores razones para afirmar la imposibilidad de entender que el fomento o aliento de las bengalas del que tanto han hablado algunos acusadores pueda constituir participación criminal. Y esto recae en el aspecto subjetivo de la participación. En efecto, descartada de plano la instigación, al precisar el marco dogmático de la complicidad, vimos que el dolo del cómplice debe referirse a la voluntad de participar en un hecho ajeno individualmente determinado. Además debe ser doble, esto es, el cómplice debe conocer que presta un aporte a la ejecución de ese hecho concreto, y asimismo, debe abarcar la realización de ese ilícito principal. Pues bien, vista la cuestión desde esta óptica, nos preguntamos ¿alguien racionalmente puede afirmar que, por ejemplo, cuando Patricio Fontanet hacía manifestaciones relativas al uso de pirotecnia en el recital de Obras Sanitarias del mes de julio del año 2004, estaba representándose que con ello iba a colaborar en las omisiones típicas que los autores Chabán y Argañaraz cometieron el día 30 de diciembre de ese año?. Es decir, en aquel momento, ¿es posible sostener que la voluntad de Fontanet estaba dirigida a contribuir en el hecho delictivo que Chabán y Argañaraz iban a ejecutar muchos meses después? La respuesta es más que evidente: no. Por ende, desde las reglas de la participación criminal no se puede afirmar dolo de complicidad de ninguna manera. El mismo razonamiento cabe efectuar para las entrevistas radiales o para las notas volcadas en las revistas de rock. Cualquiera sea la manifestación que se haya vertido, ninguna puede ser considerada una contribución dolosa al hecho concreto del 30 de diciembre del año 2004, por la simple razón de que los miembros de la banda no podían saber que con ella podían estar colaborando con un delito futuro e incierto. Podría considerarse que ese aliento o fomento, en caso de haber existido, resulta una conducta negligente. Sin embargo sabemos que en nuestro derecho positivo no existe la participación imprudente. Tampoco cabría siquiera analizar una eventual autoría culposa, pues de acuerdo al esquema dogmático que venimos siguiendo y a partir de nuestra formulación de la prohibición de regreso, detrás de un hecho atribuido a un actuar libre doloso con dominio sobre la causa o fundamento del resultado, no pueden existir otros autores. En definitiva, creemos haber demostrado que al menos desde la concepción de la dogmática que nosotros defendemos, un eventual aliento o fomento genérico del uso de pirotecnia no puede constituir conducta delictiva alguna. La cuestión hubiera sido diferente si se hubiese demostrado algún aporte objetivo y subjetivo determinado a las omisiones punibles de los autores del supuesto de hecho concreto del 30 de diciembre de 2004, cosa que evidentemente no sucedió a lo largo de todo el debate. La actitud de tolerancia que los integrantes del grupo musical “Callejeros” han evidenciado respecto del empleo de pirotecnia de parte de sus seguidores, podrá ser moralmente indeseable. Mas nuestra tarea como jueces técnicos del derecho, no es la de buscar un reproche de esas características sino, más bien, establecer qué comportamientos se muestran como penalmente relevantes, extremo este último que no hemos encontrado de parte de ninguno de los imputados pertenecientes al grupo -salvo el manager, está claro-, al menos con el grado de certeza que esta etapa procesal requiere. Este margen de duda se acentúa aún más respecto del escenógrafo Daniel Horacio Cardell, cuya función se asemeja más a la de los sonidistas e iluminadores (Leggio y Piñeyro, respectivamente), que a la de un miembro de la banda musical propiamente dicho Respecto de la duda y el principio de inocencia, tiene dicho la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal que “en general (vid. Raúl Washintong Abalos; Fernándo de La Rúa; Francisco D´Albora, entre muchos otros) se ha entendido que el principio ‘in dubio pro reo’ tiene jerarquía constitucional (Guillermo R. Navarro y Roberto R. Daray opinan lo contrario), por ser la concreción legislativa de la presunción de inocencia que el artículo 18 de la Constitución Nacional reconoce a todo ciudadano que no ha sido condenado por sentencia firme. Y ello así, porque el estado jurídico de inocencia sólo puede ser destruido mediante certeza apodíctica de la autoría y la culpabilidad (estar seguro que el imputado es el responsable del hecho incriminado), no siendo posible desvirtuar dicho estado cuando existen dudas sobre tales extremos. El que duda no puede juzgar, no puede afirmar ni negar; por ello se dice ….nadie puede ser condenado por sospechoso, es mejor dejar impune un delito que condenar al inocente” (Conf. CNCP, sala III, “Medán, Carlos Daniel s/recurso de casación” cnro. 4766 del 19/5/2004). Ahora bien, sin perjuicio de que lo hasta aquí expuesto resulta por demás suficiente para adoptar un criterio liberatorio respecto de los músicos de “Callejeros” y el escenógrafo, entendemos necesario efectuar una aclaración más en relación a la situación del cantante Patricio Fontanet. Sobre el punto, alguien podría sostener que como el nombrado era el cantante y líder artístico de la banda, tenía la facultad de detener el recital en las condiciones en que se estaba desarrollando, sobre todo desde su ubicación en el escenario y dado que era el más escuchado por el público. De hecho, sabemos que el 30 de diciembre se dirigió a los espectadores luego del discurso de Chabán y les solicitó que se portaran bien. Podría decirse aquí que incluso Fontanet sabía del riesgo que se podía llegar a correr si el espectáculo continuaba. Pero lo que sucede es que aún cuando el cantante haya tenido la posibilidad de intervenir o haya sido conciente del peligro, jamás puede ser autor penalmente responsable por omisión, si es que no ocupa una posición de garante en sentido genérico para la doctrina dominante y específica para nosotros. Ya dijimos que sólo aquellos que participaron activamente en la organización del evento eran garantes genéricos por haber asumido el deber de controlar la fuente de peligro que comporta la realización de un espectáculo de concurrencia masiva y porque la ley así lo dispone respecto de los organizadores. Esto falta justamente respecto de Fontanet; como ya demostramos en el acápite correspondiente, el nombrado no co-organizó concretamente el recital y, por ende, no era garante genérico de la evitación del resultado. Por eso no estaba obligado a actuar y dogmáticamente jamás podrá responder por omisión, pues quien no es garante no puede decidirse sobre la lesión del bien jurídico. Y si ya no se reviste la calidad de garante genérico, menos podría serlo en sentido específico. Nunca podrá predicarse a su respecto un dominio de la situación equiparable a la realización activa del delito a nivel de injusto típico, porque ni siquiera se había comprometido a intervenir. En palabras de Gracia Martín, “También algunos no garantes, es decir: aquellos con respecto a los que el bien jurídico no se encuentra en una situación de dependencia, pueden omitir las mismas acciones que los garantes y, sin embargo, no creo que puedan ser equiparadas –porque no son idénticas en contenido de injusto- a las omisiones del garante. Los no garantes con capacidad de realización de la acción específica de contención o eliminación de la causa fundamental del resultado no pueden decidir acerca de la lesión al bien jurídico. Precisamente porque no han asumido de hecho el control de la situación de peligro para el bien jurídico para poder tomar una decisión acerca de la omisión de la acción salvadora. El garante, por el contrario, puede decidir libremente sobre la lesión del bien jurídico en cualquier momento, dado que el bien jurídico se encuentra hasta tal punto en una situación de dependencia de él que sólo con su decisión de dejar de controlar la causal fundamental del resultado que actualmente domina puede determinar la producción del resultado” (GRACIA MARTÍN, Luis, “Estudios…”, ob. cit. Págs. 626/7). En los albores de esta sentencia dijimos que íbamos a seguir el esquema teórico de Gracia Martín par resolver el caso y eso es lo que estamos haciendo. Las palabras del citado jurista son más que claras, quien no es garante no puede responder en comisión por omisión aún cuando pudiera ejecutar la acción salvadora. En consecuencia, aún cuando pudiera pensarse que Fontanet, como cantante, tenía la facultad de detener el recital, la circunstancia de que no detente posición de garante (ni genérica ni específica), impide responsabilizarlo por omisión impropia. De lo contrario, cualquier persona que tuviera la posibilidad de evitar un resultado lesivo, podría ser sin más responsabilizada como si lo hubiera causado activamente. Esto es jurídicamente imposible; al menos en un estado democrático de derecho respetuoso del principio de legalidad. POR FAVOR, SI ES PARA DEJAR COMENTARIOS AGRESIVOS O INTENTOS DE GENERAR PELEA O DE HACERSE PASAR POR QUE SON RE VIVOS, ABSTENGANSE...PORQUE IGUALMENTE PIENSO BORRAR ESOS COMENTARIOS.

Sin dudas si hay algo hermoso y contagioso es la risa de un bebe, aca los mejores videos! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO GENTE! COMENT & POINTS

A continuacion, unas llamativas curiosidades en todo el mundo... Espero que les haya gustado
HISTORIAS URBANAS Leyendas de Buenos Aires Personajes fabulosos o fantasmagóricos, con orígenes fundamentados en la historia o generados en rumores, ya forman parte de la identidad de cada barrio. La otra historia de Buenos Aires no está en los manuales. Como todas las grandes metrópolis, cuenta con cientos de autores anónimos que con sus leyendas también construyen la identidad urbana. Son relatos —los hay oscuros y sangrientos, pero también eróticos y misteriosos— que se instalaron en el imaginario porteño. Aunque nadie conozca muy bien el origen. Hay una ciudad espectral, habitada por personajes extraños en los que muchos creen y dicen haber visto. Tanto que son parte de cada barrio. Como los fantasmas que sobrevuelan casonas abandonadas, la dama que intentó escapar de su tumba, una niña aristocrática asesinada por su amante y bestias fabulosas como el Gigante de Once. Algunos relatos, ya clásicos, tienen en sus orígenes fundamentos históricos. Otros, el rumor que va de boca en boca. "Este tipo de leyendas se corresponden con la tradición oral de las ciudades, heterogéneas por definición. Y en Buenos Aires también se trata de buscarle explicación a las verdades generadas espontáneamente", explica la socióloga Daniela Tregierman. Libros, páginas en Internet y circuitos turísticos recuperan parte de estas leyendas. Para el historiador Felipe Pigna, autor de "Los mitos de la historia argentina I y II", el de los mitos urbanos es un tema que nunca pasa de moda: "Hay algo de verdad, aunque no se pueda comprobar. La gente deposita deseos y expectativas en aquellas narraciones irrealizables", reflexiona. Guillermo Barrantes y Víctor Coviello son dos jóvenes escritores que rastrearon leyendas urbanas inéditas y las plasmaron, con espíritu detectivesco, en el libro "Buenos Aires es Leyenda". "Con los mitos pasa algo similar a la teoría de la supervivencia del más apto de Darwin: es la supervivencia de la historia que más le gusta al oyente. Alguien puede escuchar tres versiones de una misma historia y se va a quedar con la que más le gusta y ésa es la que va a reproducir", explica Barrantes. Las leyendas, por definición, cuentan con un fondo real que es transformado por la tradición. Pero para Coviello representan mucho más: "Son como las flores que crecen en medio del cemento, en los balcones: algo fantástico y delirante que nace en medio de la Ciudad". Pasen, tiemblen y vean las invenciones fabulosas de Buenos Aires. El gigante de Once que salva vidas Según cuenta una historia de larga data, por las calles de Once vaga un personaje de casi tres metros de altura que cuida a los habitantes del barrio. Este gigante "bonachón" ha salvado a víctimas de choques y ha espantado a más de un malhechor, o al menos esto es lo que narran los vecinos de Balvanera que confían en su presencia protectora. Algunos afirman que este ser es el mismísimo Golem, un hombre artificial creado en el siglo XVI por un rabino de Praga, llamado Judah Loew ben Bezabel. Si bien la historia oficial habla de un solo Golem, otros afirman que Bezabel creó trece de estos humanoides de arcilla y que uno de ellos llegó a Buenos Aires, de la mano de un rabino, con los inmigrantes judíos. De allí en más, la historia se bifurca en varias versiones: algunos cuentan que antes de morir el rabino encerró al gigante en una habitación a la que nadie puede entrar, que estaría en el anexo de un hospital, en Caballito. Otros creen que vive en un callejón oculto, que podría ser el pasaje Colombo o el Victoria. De una u otra forma, hay vecinos que aseguran que el gigante le salvó la vida a más de uno. Dulce venganza arquitectónica Esta es la historia de dos familias enfrentadas que dejó sus huellas en Retiro. Los Anchorena, que vivían en el actual Palacio San Martín con 150 sirvientes. Y los Kavanagh, adinerados, aunque no patricios. Hacia 1920 los Anchorena construyen la iglesia del Santísimo Sacramento como futuro sepulcro familiar. Cuenta la leyenda que uno de los Anchorena se enamoró perdidamente de una Kavanagh, aunque el romance no fue aprobado por su familia. Corina Kavanagh decidió una venganza arquitectónica: en Florida y San Martín, ordenó la construcción de un edificio cuyo único requisito era que impidiera la vista desde el palacio Anchorena a la iglesia, objetivo que aún cumple el edificio Kavanagh. "Incluso, si alguien quiere mirar de frente la actual basílica del Santísimo Sacramento, debe pararse en el pasaje "Corina Kavanagh", relata Eduardo Lazzari, presidente de la Junta de Estudios Históricos del Buen Ayre. Ajos contra el enano vampiro Se trata de uno de los relatos más fascinantes del libro “Buenos Aires es leyenda”. Tiene como protagonista a Belek, un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares a fines de los 70. Belek, que provenía de la zona de los Cárpatos –como el conde Drácula–, fue expulsado luego de que el dueño del circo, Boris Loff, el Hombre Bala y la Mujer Barbuda lo encontraran prendido al cuello de Vera, una mono tití. Pero el mito de Belek, el enano vampiro, apenas comienza allí. El verdadero horror se desató cuando se refugió en una casa semiabandondada del Bajo Flores y los gatos del barrio comenzaron a desaparecer misteriosamente. La leyenda cuenta que la gente protegió sus casas con ristras de ajo y todos llevaban crucifijos por miedo a sus ataques. Una noche de invierno, los hombres del barrio cazaron al enano vampiro con la red de un arco de fútbol, cerca de la estación Flores, pero se les escapó. Aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sigue haciendo de las suyas. El castillo de los amantes trágicos En Campana al 3200, cerca de las vías, se alza el enigmático “Castillo de los Bichos”, llamado así por las molduras con formas de animales. A principios del siglo XX perteneció a la familia italiana Giordano. Lucía, la única hija, conoció a un violinista, Angel Lemos y el romance no tardó en surgir. Se casaron el 1° de abril de 1911 y cientos de invitados disfrutaron del banquete. Hacia la madrugada, la pareja advirtió que el auto que los debía trasladar no estaba en la puerta, sino unos pasos más allá de la casona, cruzando las vías: un detalle que se convirtió en tragedia, ya que un tren los arrolló. Isabelino Espinosa, de la Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque, cuenta que los ocasionales ocupantes de la casona salían despavoridos, asustados por los gritos desgarradores de una joven mujer y un violinista. Se buscan los ojos de un hombre Por los vagones de la línea Mitre deambulaba un hombre sin párpados. Según dicen, siempre subía o bajaba del tren en la Estación Coghlan y murió en circunstancias de lo más raras. Para algunos, contrajo una terrible infección en los ojos. Para otros fue víctima de un accidente o, peor aún, se suicidó arrojándose a las vías. Barrantes y Coviello cuentan que, cuando investigaron este mito, les llamó la atención encontrar que de las ocho personas que estaban en el andén, seis de ellas miraban los rieles, como si estuvieran buscando los ojos del hombre sin párpados, a los que algunos les atribuyen poderes. Felicitas, la iglesia y su fantasma Joven y bella, Felicitas se casó en 1862 con Martín de Alzaga, un hombre mayor y acaudalado. Al año siguiente, y después de perder a su único hijo, Felicitas quedó viuda. Tenía apenas 26 años, una de las fortunas más grandes de la Ciudad y muchos pretendientes. Uno de ellos, Enrique Ocampo, supo que un rival, el estanciero Samuel Sáenz Valiente, era el verdadero amor de la dama. Enfermo de celos, Ocampo le disparó a Felicitas un tiro por la espalda y al instante se suicidó. Los Guerrero mandaron construir en homenaje a su hija una capilla. Está en Isabel La Católica, entre Pinzón y Brandsen. “Es una historia trágica de amor que dio lugar a muchos mitos”, cuenta Diego Ziggioto, a cargo de la empresa Horizontes que realiza circuitos turísticos no convencionales. Los vecinos dicen que cada 30 de enero, fecha de su muerte, aparece el fantasma de Felicitas, que vaga ensangrentado. “Muchas mujeres cuelgan cintitas de la reja, porque si uno se agarra fuerte conseguirá el amor de su vida, y si ya lo tiene, lo conservará. Es una de las historias preferidas por las chicas, que corren a agarrarse de las rejas apenas la escuchan”, dice el guía. Cuando el Borda se llenaba de luz Solaris, el ser de otro planeta que llegó al Hospital José T. Borda e iluminó a los internos con sus fiestas energéticas” también alimenta los mitos porteños. Durante su estadía en el neuropsiquiátrico, Solaris –a quien describen como alguien delgado, de ojos grandes, muy blanco y completamente lampiño– se reunía con alrededor de 50 internos para recitar un mantra. Durante el rito, los testigos afirman que parecía iluminarse. Si bien los médicos tienen argumentos para explicar este caso, hay hechos oscuros. Aparentemente, Solaris –quién desapareció un 25 de diciembre– dejó escritos indescifrables que, a pesar de ello, tienen coherencia interna. Además, cuentan que el grupo sanguíneo de este hombre que decía ser un alien no encaja con ningún patrón conocido. En la Costanera vive el Reservito Así como el Lago Ness de Escocia tiene su propio monstruo y el Nahuel Huapi esconde al suyo, algunos aseguran que en la Reserva Ecológica Costanera Sur también habita un animal misterioso, mitad rata, mitad perro, apodado “Reservito”. Una de las hipótesis que se barajan afirma que los reiterados incendios que azotan a la Reserva son producidos intencionalmente con el objetivo de liquidar a Reservito, que en más de una ocasión atacó a algún desprevenido. “Si la gente cree, el mito existe. A veces son historias inverosímiles, pero las creemos igual, yo incluido –dice Víctor Coviello–. Cuando paso por la Reserva Ecológica no puedo evitar pensar a ver si mi ataca el bicho ése”. Los Caballeros de la Noche Una gélida noche de 1881, los autoproclamados Caballeros de la Noche, liderados por un noble belga de 27 años, Alfonso Kerchowen de Peñarada, secuestraron el féretro del cementerio de la Recoleta donde yacían los restos de doña Inés Indart de Dorrego. Exigían el pago, en un plazo de 24 horas, de cinco millones de pesos para restituir los restos de la cuñada de uno de los mayores mártires de la historia, el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego. Caso contrario "la justa crítica de una nación os cubrirá de vergüenza" y "el ilustre apellido quedará manchado para siempre". El chantaje llegó en forma de misiva al Palacio Miró, sobre la calle Córdoba. Allí, Felisa Dorrego de Miró, hija de la difunta secuestrada, dio parte a la policía, pero antes consultó a su mayordomo. "Imposible retirar del cementerio un féretro tan pesado sin que nadie lo hubiera percibido", sospechó el sirviente, quien había cargado con los honores de portar el ataúd durante las exequias. Estaba en lo cierto. Los restos nunca salieron de allí y aparecieron en el panteón de la familia Requijo. Pero la policía siguió al acecho. Depositó una caja con fajos de billetes falsos en el arroyo de Maldonado, instruyó a la familia para efectivizar el pago y detuvo a la banda. Pero los Caballeros de la Noche fueron exonerados: la ley nada decía sobre el robo de cadáveres. A partir de este hecho, se incluyó el artículo 171, que pena con dos a seis años de reclusión al que "sustrajera un cuerpo para hacerse pagar su devolución". Del amor al suicidio. El amor mueve montañas, pero también puede inducir a la muerte. Elisa Brown, hija dilecta del almirante irlandés, esperaba el regreso de su comprometido, el comandante Francis Drummond, que luchaba contra el Imperio del Brasil a las órdenes de Brown. En la batalla de Monte Santiago, el joven muere heroicamente, en los brazos del almirante. El marino debe comunicarle la noticia a su hija de 17 años y le entrega el reloj que había pertenecido a su novio, última voluntad del joven. Desgarrada, Elisa -algunos sostienen que ataviada con su malogrado vestido de novia- se sumerge en las aguas del Río de la Plata para reencontrarse con el alma de su amado. Los restos de la novia del Plata yacen en una urna detrás de la del marino, confeccionada con el bronce fundido -y la gloria- de uno de los cañones de su embarcación. Desprecio más allá de la muerte No los unía el amor, sino el desprecio. El mausoleo de Tiburcia Domínguez y su marido, Salvador María del Carril, uno de los promotores del fusilamiento de Dorrego, gobernador de San Juan y compañero de fórmula del General Urquiza, es una evocación para la posteridad de sus desavenencias conyugales. El suyo fue un matrimonio silencioso: no se dirigieron la palabra durante 30 años. No era indiferencia, sino odio, de ese tan pertinaz que, incluso, trasciende la muerte. Y para que ninguno de los dos lo olvidara, la viuda dejó constancia testamentaria de su voluntad: sus esculturas debían darse mutuamente la espalda. Ella, con gesto adusto, incómoda en un busto. El, confortable en un sillón, dirigiendo la mirada en sentido opuesto. Perpetuaron así su odio conyugal pos-morten. La Habitación de Liliana Liliana Crociati murió a los 20 años en su luna de miel en Insbruch. Un alud la sepultó junto a su marido en su cuarto de hotel en 1970. Ese mismo día, a 14.000 kilómetros de distancia, también murió Sabú, su perro adorado. Una escultura la evoca vestida de novia, con su pelo largo y suelto, secundada por su fiel mascota. En la bóveda, como una catacumba romana, ambientada como su dormitorio y lleno de fotografías, un sari rojo, comprado por ella en la India, cubre con la fuerza de una alegoría su lecho de muerte. La Nieta del Emperador En 1847 arribó a la Argentina el conde Alexandre Walewski, hijo de una amante del Emperador Napoleón. A los días de llegar, su esposa dio a luz a la débil y enferma niña, Isabel Elvira Walewski. Rosas ordenó que fuese atendida por los mejores médicos, pero los esfuerzos resultaron inútiles. A los pocos días la niña falleció y fue enterrada en aquel cementerio mientras que su familia volvió a Francia. Luego de la reforma de 1880 se creyó que Isabel se había perdido, pero gracias a los archivos se la pudo encontrar y ahora la niña descansa en la tumba de su madrina, Mariquita Sánchez de Thompson, aunque no hay ninguna placa que la recuerde. Algunos cuidadores comentan que ciertas noches puede oírse el llanto de un bebé proveniente de esa tumba, y algunos se atreven a contar que si uno es lo suficientemente valiente como para acercarse, podrá ver a la pequeña Isabel llorando en brazos de su madrina. El Delfín de Francia En 1790, Luis XVII con tan solo 10 años fue encerrado en la prisión del “Temple de Paris” por ser el último heredero de la monarquía francesa. Allí, sufrió graves enfermedades respiratorias y tuvo que permanecer en cama hasta su…escape hacia Sudamérica. Según historiadores franceses, el niño pudo haberse fugado en un barco hacia el Sur, más precisamente hacia la Argentina. Y sí... ¿A dónde más pudo haberse ido? Históricamente nos hemos caracterizado por ser un reducto para cualquier europeo prófugo. Sin embargo, en nuestro país vivió un tal Pierre Benoît, famoso arquitecto encargado de la realización del frente de la Catedral Metropolitana. En 1853, Pierre tuvo un encuentro con un misterioso hombre llegado de Francia, quien decía traer un mensaje para él. Después de esta reunión, Benoît se mostró sumamente perturbado y su salud desmejoró notablemente. Un tiempo después, antes de fallecer, confesó ante testigos que en realidad era Luis XVII, heredero del trono francés. Sus restos descansan en la Recoleta y los científicos franceses todavía no han podido demostrar que no sea el monarca francés.
QUEDA PROHIBIDO! de Pablo Neruda Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor. Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas. Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro. Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen mas que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
QUEDA PROHIBIDO! de Pablo Neruda Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor. Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas. Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro. Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen mas que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti este mundo no sería igual.