LicuadosCorazones
Usuario (Suecia)
Esto esssss... el tap tap tap tap forry!!! Puesto #5 - DELFIN link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DdDJqs4pzJo Puesto #4 - WENDY SULCA link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=hMYjQQT69XE Puesto #3 - D.R.A. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=bOFmJGwE4X4 Puesto #2 - LA TIGRESA DEL ORIENTE link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=f5UcgTuvCmU Puesto #1- OXIZAKRE link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OHPL8i5mV6k Que se diviertan. Saludos

Dale al play y lee el relato "Me van a tener que disculpar", de Eduardo Sacheri (Relatado por Alejandro Apo) Me van a tener que disculpar. Yo sé que un hombre que pretende ser una persona de bien debe comportarse según ciertas normas, aceptar ciertos preceptos, adecuar su modo de ser a determinadas estipulaciones aceptadas por todos. Seamos más explícitos. Si uno quiere ser un tipo coherente debe medir su conducta, y la de sus semejantes, siempre con la misma idéntica vara. No puede hacer excepciones, pues de lo contrario bastardea su juicio ético, su conciencia crítica, su criterio legítimo. Uno no puede andar por la vida reprobando a sus rivales y disculpando a sus amigos por el solo hecho de serlo. Tampoco soy tan ingenuo como para suponer que uno es capaz de sustraerse a sus afectos y a sus pasiones, que uno tiene la idoneidad como para sacrificarlos en el altar de una imparcialidad impoluta. Digamos que uno va por ahí intentando no apartarse demasiado del camino debido, tratando de que los amores y los odios no le trastoquen irremediablemente la lógica. Pero me van a tener que disculpar, señores. Hay un tipo con el que no puedo. Y ojo que lo intento. Me digo: no puede haber excepciones, no debe haberlas. Y la disculpa que requiero de ustedes es todavía mayor, porque el tipo del que hablo no es un benefactor de la humanidad, ni un santo varón, ni un valiente guerrero que ha consolidado la integridad de mi patria. No, nada de eso. El tipo tiene una actividad mucho menos importante, mucho menos trascendente, mucho más profana. Les voy adelantando que el tipo es un deportista. Imagínense, señores. Llevo escritas doscientas sesenta y tres palabras hablando del criterio ético y sus limitaciones, y todo por un simple caballero que se gana la vida pateando una pelota. Ustedes podrán decirme que eso vuelve mi actitud todavía más reprobable. Tal vez tengan razón. Tal vez por eso he iniciado estas líneas disculpándome. No obstante, y aunque tengo perfectamente claras esas cosas, no puedo cambiar mi actitud. Sigo siendo incapaz de juzgarlo con la misma vara con la que juzgo al resto de los seres humanos. Y ojo que no sólo no es un pobre muchacho saturado de virtudes. Tiene muchos defectos. Tiene tal vez tantos defectos como quien escribe estas líneas, o como el que más. Para el caso es lo mismo. Pese a todo, señores, sigo sintiéndome incapaz de juzgarlo. Mi juicio crítico se detiene ante él, y lo dispensa. No es un capricho, cuidado. No es un simple antojo. Es algo un poco más profundo, si me permiten calificarlo de ese modo. Seré más explícito. Yo lo disculpo porque siento que le debo algo. Le debo algo y sé que no tengo forma de pagárselo. O tal vez ésta sea la peculiar moneda que he encontrado para pagarle. Digamos que mi deuda halla sosiego en este hábito de evitar siempre cualquier eventual reproche. El no lo sabe, cuidado. Así que mi pago es absolutamente anónimo. Como anónima es la deuda que con él conservo. Digamos que él no sabe que le debo, e ignora los ingentes esfuerzos que yo hago una vez y otra por pagarle. Por suerte o por desgracia, la oportunidad de ejercitar este hábito se me presenta a menudo. Es que hablar de él, entre los argentinos, es casi uno de nuestros deportes nacionales. Para ensalzarlo hasta la estratosfera, o para condenarlo a la parrilla perpetua de los infiernos. Los argentinos gustamos, al parecer, de convocar su nombre y su memoria. Ahí es cuando yo trato de ponerme serio y distante, pero no lo logro. El tamaño de mi deuda se me impone. Y cuando me invitan a hablar prefiero esquivar el bulto, cambiar de tema, ceder mi turno en el ágora del café a la tardecita. No se trata tampoco de que yo me ubique en el bando de sus perpetuos halagadores, nada de eso. Evito tanto los elogios superlativos y rimbombantes como los dardos envenenados y traicioneros. Además con el tiempo he visto a más de uno cambiar del bando de los inquisidores al de los plañideros aplaudidores, y viceversa, sin que se les mueva un pelo. Y ambos bandos me parecen absolutamente detestables, por cierto. Por eso yo me quedo callado, o cambio de tema. Y cuando a veces alguno de los muchachos no me lo permite, porque me acorrala con una pregunta directa, que cruza el aire llevando específicamente mi nombre, tomo aire, hago como que pienso y digo alguna sandez al estilo de Y, no sé, habría que pensarlo; o tal vez arriesgo un vaya uno a saber, son tantas cosas para tener en cuenta;. Es que tengo demasiado pudor como para explayarme del modo en que aquí lo hago. Y soy incapaz de condenar a mis amigos al tórrido suplicio de escuchar mis argumentos y mis justificaciones para ellos. Por empezar les tendría que decir que la culpa de todo la tiene el tiempo. Sí, como lo escuchan, el tiempo. El tiempo que se empeña en transcurrir, cuando a veces debería permanecer detenido. El tiempo que nos hace la guachada de romper los momentos perfectos, inmaculados, inolvidables, completos. Porque si el tiempo se quedase ahí, inmortalizando a los seres y a las cosas en su punto justo, nos libraría de los desencantos, de las corrupciones, de las ínfimas traiciones tan propias de nosotros, los mortales. Y en realidad es por ese carácter tan defectuoso del tiempo que yo me comporto como la hago. Como un modo de subsanar, en mis modestos alcances esas barbaridades injustas que el tiempo nos hace. En cada ocasión en la que mencionan su nombre, en cada oportunidad en la cual me invitan al festín de adorarlo y denostarlo, yo me sustraigo a este presente absolutamente profano, y con la memoria que el ser humano conserva para los hechos esenciales me remonto a ese día, al día inolvidable en el que me vi obligado a sellar este pacto que, hasta el presente, he mantenido en secreto. Digamos que mi memoria es el salvoconducto para volver el tiempo al lugar cristalino del que no debió moverse, porque era el exacto lugar en que merecía detenerse para siempre, por lo menos para el fútbol, para él y para mí. Porque la vida es así, a veces se combina para alumbrar momentos como ése. Instantes después de los cuales nada vuelve a ser como era. Porque no puede. Porque todo ha cambiado demasiado. Porque por la piel y por los ojos nos ha entrado algo de lo cual nunca vamos a lograr desprendernos. Esa mañana habrá sido como todas. El mediodía también. Y la tarde arranca, en apariencia, como tantas otras. Una pelota y veintidós tipos. Y otros millones de tipos comiéndose los codos delante de la tele, en los puntos más distantes del planeta. Pero ojo, que esa tarde es distinta. No es un partido. Mejor dicho: no es sólo un partido. Hay algo más. Hay mucha rabia, y mucho dolor, y mucha frustración acumulada en todos esos tipos que miran la tele. Son emociones que no nacieron por el fútbol. Nacieron en otro lado. En un sitio mucho más terrible, mucho más hostil, mucho más irrevocable. Pero a nosotros, a los de acá, no nos cabe otra que contestar en una cancha, porque no tenemos otro sitio, porque somos pocos, estamos solos, porque somos pobres. Pero ahí está la cancha, el fútbol, y son ellos o nosotros. Y si somos nosotros el dolor no va a desaparecer, ni la humillación ha de terminarse. Pero si son ellos. Ay, si son ellos. Si son ellos la humillación va a ser todavía más grande, más dolorosa, más intolerable. Vamos a tener que quedarnos mirándonos las caras, diciéndonos en silencio “te das cuenta, ni siquiera aquí, ni siquiera esto se nos dio a nosotros”. Así que están ahí los tipos. Los once tuyos y los once de ellos. Es fútbol, pero es mucho más que fútbol. Porque cuatro años es muy poco tiempo como para que te amaine el dolor y se te apacigüe la rabia. Por eso no es sólo fútbol. Y con semejantes antecedentes de tarde borrascosa, con semejante prólogo de tragedia, va ese tipo y se cuelga para siempre del cielo de los nuestros. Porque se planta enfrente de los contrarios y los humilla. Porque los roba. Porque delante de sus ojos los afana. Y, aunque sea, les devuelve ese afano por el otro, por el más grande, por el infinitamente más enorme y ultrajante. Porque aunque nada cambie allá están ellos, en sus casas y en sus calles, en sus pubs, queriéndose comer las pantallas de pura rabia, de pura impotencia de que el tipo salga corriendo mirando de reojito al árbitro que se compra el paquete y marca el medio. Hasta ahí, eso sólo ya es historia. Ya parece suficiente. Porque le robaste algo al que te afanó primero. Y aunque lo que él te robó te duele más, vos te regodeás porque sabés que esto, igual, le duele. Pero hay más. Aunque uno desde acá diga “bueno, es suficiente, me doy por hecho”, hay más. Porque el tipo, además de piola es un artista. Es mucho más que los otros. Arranca desde el medio, desde su campo, para que no queden dudas de que lo que está por hacer no lo ha hecho nadie. Y aunque va de azul, va con la bandera. La lleva en una mano, aunque nadie la vea. Empieza a desparramarlos para siempre. Y los va liquidando uno por uno, moviéndose al calor de una música que ellos, pobres giles, no entienden. No sienten la música, pero van sintiendo un vago escozor, algo que les dice que se les viene la noche. Y el tipo sigue adelante. Para que empiecen a no poder creerlo. Para que no se lo olviden nunca. Para que allá lejos los tipos dejen la cerveza y cualquier otra cosa que tengan en la mano. Para que se queden con la boca abierta y la expresión de tontos, pensando que no, que no va a suceder, que alguno lo va a parar, que ese morochito vestido de azul y de argentino no va a entrar al área con la bola mansita a su merced, que alguien va a hacer algo antes de que le amague al arquero y lo sortee por afuera, de que algo va a pasar para poner en orden la historia y las cosas sean como Dios y la reina mandan, porque en el fútbol tiene que ser como en la vida, donde los que llevan las de ganar ganan, y los que llevan las de perder pierden. Se miran entre ellos y le piden al de al lado que los despierte de la pesadilla. Pero no hay caso, porque ni siquiera cuando el tipo les regala una fracción de segundo más, cuando el tipo aminora el vértigo para quedar de nuevo bien parado de zurdo, ni siquiera entonces van a evitar entrar en la historia como los humillados, los once ingleses despatarrados e incrédulos, los millones de ingleses mirando la tele sin querer creer lo que saben que es verdad para siempre, porque ahí va la bola a morirse en la red para toda la eternidad, y el tipo va a abrazarse con todos y a levantar luego los ojos hacia el cielo. Y hace bien en mirar al cielo, porque no sé si sabe, pero ahí están todos, todos los que no pueden mirarlo por la tele ni comerse los codos. Porque el afano estaba bien, pero era poco. Porque el afano de ellos era demasiado grande. Así que faltaba humillarlos por las buenas. Inmortalizarlos para cada ocasión en que ese gol volviese a verse una vez y otra vez y para siempre en cada rincón del mundo. Ellos volviendo a verse una y mil veces hasta el cansancio en las repeticiones incrédulas. Ellos pasmados, ellos llegando tarde al cruce, ellos viéndolo todo desde el piso, ellos hundiéndose definitivamente en la derrota, en la derrota pequeña y futbolera y absoluta y eterna e inolvidable. Así que, señores, lo lamento. Pero no me jodan con que lo mida con la misma vara con la que suponen debo juzgar a los demás mortales. Porque yo le debo esos dos goles a Inglaterra. Y el único modo que tengo de agradecérselo es dejarlo en paz con sus cosas. Porque, ya que el tiempo cometió la estupidez de seguir transcurriendo, ya que optó por dejar que los ingleses tuvieran todavía los otros días de su vida para tratar de olvidarse de ese, al menos yo debo tener la honestidad de recordarlo para toda la vida. Si te gustó el post y te gusta el futbol te invito a pasar por el Prode del Mundial (inscripción gratuita y hay premios)
Psicodelia Definición de la Wikipedia: Psicodelia es la adaptación al español del inglés psychedelia, un neologismo formado a partir de las palabras griegas ψυχή, "alma", y δήλομαι, "manifestar". La palabra psicodélico fue inventada por el psicólogo británico Humphry Osmond y significa "que manifiesta el alma". Ajustándose a esa definición, todos los esfuerzos por proyectar el mundo interior de la psique pueden ser considerados, en un sentido amplio, "psicodélicos". Sin embargo, cuando se habla de psicodelia suele aludirse a una modalidad artística muy concreta: el arte psicodélico, sobre todo pictórico y musical, que se desarrolló a partir de los años cincuenta del siglo pasado. Este tipo de arte se caracteriza por evocar las vivencias propias de la experiencia psicodélica: sinestesia, alteración de la percepción del tiempo y del sentido de la identidad, empatía, etc. La psicodelia alcanza su apogeo en la segunda mitad de los años sesenta y primera de los setenta. Es uno de los componentes más notorios de la Contracultura, pues ofrece una vía de escape de los limites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante. A partir de entonces, pierde notoriedad y va siendo desplazada por otras corrientes culturales, aunque su influencia persiste en múltiples manifestaciones contemporáneas, siendo especialmente obvia en la publicidad, el videoclip, el cine y la música psicodélica de vocación underground. Algunos científicos y humanistas, convencidos de las posibilidades benéficas de las drogas psicodélicas para los humanos, han investigado y promocionado su uso responsable: entre ellos se cuentan Albert Hofmann, Aldous Huxley, Alan Watts, Humphry Osmond, Michael Hollingshead y más mediáticamente Timothy Leary. El uso medicinal de estos fármacos constituye la psicoterapia psicodélica. Desde los años ochenta se han producido diversos brotes neopsicodélicos. Uno de ellos es el psychedelic trance, movimiento que retoma algunos principios de la psicodelia de los sesenta, promoviendo la empatía con el planeta y el uso de la música como herramienta de meditación. Otra manifestación reciente es el psybient, un encuentro entre la música electrónica, las estructuras complejas del rock progresivo y la estética psicodélica. Arte Psicodélico. Características usuales: * Patrones parecidos a un Caleidoscopio, fractales o inspirados en los diseños persas conocidos en inglés como paisley pattern. * Colores brillantes y / o altamente contrastantes. * Extrema profundidad de detalle o estilización del detalle. * Mutación de objetos y/o patrones y algunas veces collage. * Inclusión de motivos fosfénicos y otros fenómenos entópicos. 3 imágenes psicodélicas que me gustaron: Más imágenes! ZoomQuilt (Recomendado): http://www.zoomquilt.org/ Mantener apretado el click y mover el mouse para arriba o para abajo ZoomQuilt2 (Recomendado): http://zoomquilt2.madmindworx.com/zoomquilt2.swf Usar el control de la izquierda ZoomQuilt3 Infinite OZ (Muy recomendado): http://www.syfy.com/tinman/oz/ Usar el slider de la izquierda arriba. Si molestan los sonidos y las voces las pueden apagar en el control al lado del slider. Muy flashero: http://bestiario.org/research/eyecandy/ Más flash! http://www.zefrank.com/matrix/index.html Flash psicodélicos: http://img1.xooimage.com/files/6/e/7/vis_5-13b02e6.swf http://img7.xooimage.com/files/f/1/c/vis_7-13b02ef.swf http://img5.xooimage.com/files/a/0/a/vis_8-13b02f8.swf http://img3.xooimage.com/files/f/8/e/vis_9-13b0304.swf http://img5.xooimage.com/files/5/9/1/vis_11-13b0321.swf http://img3.xooimage.com/files/0/b/3/vis_12-13b0337.swf http://img3.xooimage.com/files/c/b/0/vis_13-13b033d.swf http://img3.xooimage.com/files/5/8/9/vis_14-13b0349.swf http://img3.xooimage.com/files/2/d/d/vis_15-13b0351.swf http://img9.xooimage.com/files/8/b/b/vis_16-13b035a.swf http://img1.xooimage.com/files/d/c/4/vis_17-13b035b.swf http://img1.xooimage.com/files/e/d/0/vis_18-13b0350.swf http://img7.xooimage.com/files/2/d/0/vis_19-13b0356.swf http://img3.xooimage.com/files/d/f/7/vis_20-13b0359.swf http://img1.xooimage.com/files/3/b/1/vis_21-13b0378.swf http://img1.xooimage.com/files/2/5/5/vis_22-13b037c.swf http://img7.xooimage.com/files/a/4/f/vis_23-13b037f.swf http://img3.xooimage.com/files/e/6/3/vis_26-13b037b.swf http://img1.xooimage.com/files/7/8/3/vis_27-13b038c.swf http://img3.xooimage.com/files/c/a/4/vis_28-13b0385.swf http://img7.xooimage.com/files/5/e/4/vis_29-13b0384.swf http://img9.xooimage.com/files/1/d/2/vis_30-13b0389.swf http://img3.xooimage.com/files/1/5/a/vis_31-13b0386.swf http://img7.xooimage.com/files/7/f/1/vis_32-13b038b.swf Música Psicodélica Definición de la wikipedia: La música psicodélica, música ácida o lisérgica (en referencia al ácido lisérgico o LSD), es un género musical que pretende evocar, ya sea lírica o sonoramente, la experiencia psicodélica. Las drogas psicodélicas han sido usadas por varias culturas premodernas y muy a menudo su uso era y es acompañado por música tal como ocurre hasta hoy en algunas culturas del chamanismo americano. De todas formas, el término "psicodélica" es ligado a la música por vez primera en el rock surgido a mitad de los años sesenta en el Reino Unido y Estados Unidos e influido por el movimiento hippie dentro de una perspectiva estética que también era compartida por el arte psicodélico en sus formas visuales pero esencialmente ubicable dentro del movimiento de la psicodelia ligada a la expresión artística de la experiencia psicodélica. Esta perspectiva estético-musical del rock psicodélico influenció otros géneros como el soul o el funk en el llamado soul psicodélico y el p-funk de George Clinton, el rock progresivo o el jazz fusión y a músicos más allá de EEUU y Gran Bretaña alrededor del mundo. Después, en los años 80 algunas variantes de la música electrónica y del trance retomarían la estética psicodélica en la música en géneros como el psytrance, en los noventa el psybient y el los 2000 el psybreaks. En alguna forma también la psicodelia influenció al dub, el cual usualmente es ligado con el consumo de marihuana. En la década de los ochenta y noventa aparece el dub electrónico el cual también sería importante precedente en la evolución del psybient. Bandas más representativas: * Syd Barrett. * The Beatles. 1958-1970 * Cream. 1966-1968 * The Doors. 1965-1971 * The Electric Prunes. * Grateful Dead. 1965-1995 * Jimi Hendrix. 1966-1970 * Jefferson Airplane. 1965-1972 * Love. 1966-1973 * Pink Floyd. 1965-1995 * 13th Floor Elevators. 1965-1969 * The Yardbirds. 1963-1968 * Blue Cheer. 1966-1972 * Captain Beefheart. 1965-1982 * Country Joe & the Fish. * Donovan. * Iron Butterfly. 1966-1971 * Erkin Koray. * Moby Grape. * Pearls Before Swine. Noten que éstas son algunas bandas. Particularmente puedo recomendar que escuchen MGMT que es una mezcla de The Beatles con The Doors y un poco de aire a Pink Floyd. Ponganse a buscar más música psicodélica y van a ver que muchas bandas o canciones que conocen forman parte de esta rama musical. Para terminar: Algunos videos de YouTube para escuchar temas psicodélicos. Si te gustó el post te invito a "Un foro para todos" donde suelo publicar cosas como ésta y tutoriales de toda índole! Fuente: Un foro para todos - Psicodelia
