Libertarismo
Usuario (Turquía)
Muchas veces se dice que el resultado de los mercados libres es la globalización. Es decir, grandes corporaciones dominando al mundo, homogeneización de la cultura, pensamiento cuasiúnico, adoctrinamiento por parte de la publicidad corporativa, ciudades globales influyendo en la política y el comercio de todo el mundo. Yo en cambio veo el mercado liberado como un instrumento antiglobalización, y que se enfoca hacia el localismo. Es decir, hacia la producción local, más autogobierno, más diversidad cultural local y más comunitarismo. Desde el libertarismo de izquierda analizamos los verdaderos resultados de los mercados liberados como la descentralización de empresas, la destrucción de la jerarquía empresarial, la no necesidad de trabajo asalariado, mayor protección ecológica y que el cada productor reciba el producto íntegro de su trabajo. Veamos algunas de las razones por la cuales el resultado de un mercado liberado auténtico es el localismo. En primer lugar, imagina quién conoce mejor los procesos de producción en una empresa. ¿Los que realizan diaria y directamente la producción o las altas jerarquías encerradas en sus oficinas? Creo que la respuesta es fácil conocerla. Para producir un bien o servicio es necesario conocer los gustos de los consumidores. Y para conocer estos gustos se tiene que dar la posibilidad de cálculo económico racional. Es decir, a través del sistema de precios cada empresa obtiene información de lo que debe hacer o no hacer. Digamos que una empresa ve que el producto X no está generando ventas. Tiene que elegir un método de producción más eficiente, más barato y que no desperdicie recursos o simplemente disminuir su precio. Esto se debe a que hay otros competidores que ofrecen el producto X de una mejor manera. Así que los consumidores tienden a elegir al competidor más eficiente y barato. De esta forma los consumidores participan diariamente controlan la producción y quién posee los medios de producción. Se trata de una forma de democracia participativa. Ahora imagina a una gran corporación burocrática gestionando la producción de manera jerárquica y centralizada. Verás que no puede conocer con eficiencia la producción. Solo los niveles más bajos desobedeciendo a las jerarquías hacen lo que tienen que hacer, emulando al mercado descentralizado. A medida que una empresa crece mucho, deja de tener estímulos para ser más eficientes porque ya tiene un mercado garantizado. Solo puede emular artificialmente el mercado, pero nunca podrá ser tan eficiente como un verdadero mercado descentralizado. Pero seguro te preguntarás por qué si estas corporaciones burocráticas no son tan eficientes, cómo los consumidores las han elegido o por qué permanecen ahí. Ocurre que hay ciertos impedimentos para que los consumidores elijan al mejor productor. Se trata del intervencionismo en el mercado que coloca barreras para que los consumidores elijan al mejor productor. Realmente hoy no existe un libre mercado auténtico, ni siquiera en las supuestas economías más libres según la conservadora y pseudolibremercadista Fundación Heritage. Estas economías están llenas de regulaciones e intervencionismo que ni llegan al ideal minarquista radical. (Por ejemplo, véase estos artículos sobre la economía más "libre" del mundo: 1, 2, 3, 4; o de la segunda más "libre": 1, 2, 3, 4). Colocar barreras de entrada como requisitos para emprender, hace eliminar muy fácilmente a la pequeña competencia local. Esto también sucede en el monopolio bancario: mientras más difícil sea emprender, más poder de mercado tienen los bancos y mayor control sobre las tasas de interés. Haciendo que el crédito sea más caro. En cambio si liberas a la banca, verás que al haber nuevos competidores, el crédito será más barato. Y así será más fácil emprender. Ahora, imagina mayor cantidad de empresas. Ya los empleados no compiten por empleo, lo que hace que disminuyan los salarios. Ahora los empleadores competirán por empleados, lo que hará que sus salarios aumenten. Acabando con lo que los marxistas llaman «plusvalía» (ojo, con esto no digo que apoyo la teoría del valor-trabajo, pero hasta Böhm Bawerk tenía su teoría de la explotación, la cual respaldo desde un análisis radical pero que sería otro tema que no va aquí). Ahora, teniendo mayor capacidad de ahorro, crédito más barato y menos limitaciones para abrir un negocio, las personas pueden emprender sus negocios más eficientes y locales. Mentes creativas que no podían emprender ahora podrán hacerlo y competir contra los grandes. Existirá una cultura empresarial en la sociedad ya que el libre mercado abolió los privilegios del gran capital. Otro problema que se plantea es que las grandes empresas tienen maquinaria más productiva, que es más cara. Bueno, la competencia hará disminuir ese privilegio de unos pocos, y sumado a la abolición de la propiedad intelectual. Será más fácil a los pequeños productores obtener esta antes costosa maquinaria. También al tener mejor maquinaria se es más productivo con menos trabajo. Lo que nos ayudará a liberarnos del trabajo pesado y ser más eficientes. Vamos viendo cómo se va destruyendo el poder corporativo. También es importante eliminar toda esa política de subsidios y servicios estatales (no los considero públicos) ya que centralizan el capital y encarecen los precios los precios de los servicios, así como sustituyen la solidaridad comunitaria por la supuesta seguridad social vertical. Imagina a ciertos productores que hacen alianza con un gobierno para supuestamente ayudar a los sectores más desfavorecidos, ellos recibirán subsidios directos (o indirectos a su producción, esto disminuye artificialmente sus costos los cuales los paga el pueblo. Lo cual crea una competencia desleal y centraliza la producción. Deja que los consumidores elijan al mejor productor, por favor. Al tener servicios estatales, los costos en los insumos no disminuyen, simplemente se mantienen artificialmente bajas para estos servicios a costo de los contribuyentes, lo que hace que la sanidad o la educación privadas sean más caras. Haciendo que haya menos competencia y por lo tanto menos eficiencia. Igualmente los servicios estatales de sanidad estimulan a que los ciudadanos sean más irresponsables sobre sí mismos porque ya los costos están pagados. También reemplaza la solidaridad comunitaria para que las personas se hagan más responsables de sí mismas mediante el apoyo mutuo. Otro importante monopolio que analizó muy brillantemente el mutualista Kevin Carson es el monopolio de los transportes. Se trata de subsidiar las vías públicas, vehículos, puertos, aeropuertos, lo que disminuye artificialmente los costos. Si estos costos no se socializaran, a las corporaciones se les elevan los costos para poder exportar más lejanamente, haciendo a la producción más local. Ahora vemos que la producción se hace más local, más descentralizada y más autogestionada a medida que se va liberando el mercado. Vemos una economía controlada por la gente, de manera directa teniendo la propiedad sobre la producción y de manera indirecta controlando vía consumidor. Esta economía liberada hará que las personas tengan una vida más local, menor necesidad de emigrar por la estabilidad del sitio donde se habita, los trabajos serán más locales, mayores respuestas comunitarias debido a la abolición del Estado del "bienestar". La producción será en cierta medida más autosuficiente. Al tener una localidad más fuerte, las personas tomarán una vida más comunitaria, una cultura más diversa, y la publicidad ya será un problema como en el actual mundo corporativo. Ya la constante repetición en los medios no será posible, haciendo a la publicidad un mero instrumento de informar. Tendremos el espíritu ágora en todo su esplendor: mercado, cultura y política en una comunidad local. Los pueblos indígenas tendrán mayor conservación de sus culturas y mayor preservación de su autogobierno a través del respeto a sus formas de derecho consuetudinario. Las corporaciones no tendrán el poder de acabar con hectáreas de bosques, debido a que mientras más eficiente y pequeñas las empresas son, menos recursos tendrán que utilizar. Ya no hay formar de inducir el consumismo. Los derechos de propiedad comunales harán que los daños por contaminación o perjuicios haga que las empresas buscan métodos más ecológicos para evitar los costos. La rica diversidad cultural hará de cada sitio un lugar único. Visitar las maravillas de las diferencias es vida. Tendremos un orden espontáneo y natural de diversidad cultural. Aunque con esto no quiero decir que se deba rechazar a ciertas culturas producto de las guerras, del capitalismo corporativo, del imperialismo, del colonialismo, que en cierta forma tienen sus grados de espontaneidad (cada quien elige a su amigos, por ejemplo). Pero debemos dejar que naturalmente se profundicen los detalles de cada cultura y que no sean aplastados por la hegemonía corporativa-estatista.
En el capitalismo las grandes empresas pueden hacer que los empleados profesionales sean parte del sistema. Enamoran a los profesionales con sus altas remuneraciones. Así hacen atractivo al trabajo asalariado. Por ello es que, por ejemplo, la industria del software tiene acaparados a los profesionales gracias a la propiedad intelectual que evita la competencia y concentra el capital. El lento desarrollo del software libre se debe a la propiedad intelectual. Si la propiedad intelectual es abolida. Las grandes remuneraciones de las corporaciones del software se irán al suelo. Haciendo del emprendimiento algo atractivo. Al hacer el software libre lo natural, como deber ser, los profesionales ofrecerán de manera directa y personalizada el desarrollo del software. La industria del software se hará altamente competitiva. Mucho más eficiente y local. Es una lástima que empresas de software que no tienen la estructura típica de una empresa capitalista se beneficien del mismo sistema. Igualmente pasaría con otras industrias donde el privilegio de las corporaciones hacen que los profesionales prefieran asalariarse en lugar de emprender.