Libelulalila
Usuario (Uruguay)
Cómo logré hacer jabón casero buscando información en internet... Buscando información en la web sobre reciclaje y ecología, descubrí que era posible transformar en algo útil el aceite usado, el cual es muy contaminante si lo tiras en el drenaje y va a dar al mar, océano, ríos, etc. En fin, me pareció interesante lo de hacer jabón y decidí hacer la prueba porque parecía bastante sencillo en un principio. Resultó ser que llevar a la práctica aquella bonita teoría era un poco más complicado de lo que yo creía. Por supuesto que como la red es tan amplia y generosa, no me quedé con la primer receta (que además no era muy clara) y me puse a indagar en todo lo que pude encontrar al respecto, leyendo y leyendo, y descubrí varias cosas: 1) que hay muchos blogs y páginas que se alimentan unas de otras, copiando y pegando textos, que luego reducen y empeoran, lo que me llevó a tratar de llegar a los blogs originales y no estoy segura de haberlo logrado siempre. 2) Que hay muchas personas que no tienen la sincera intención de dar información fiel acerca de sus “secretos” de cocina, producción de jabones, o lo que sea cuando presentan un blog de tal o cual receta, lo cual me parece triste y tonto. Sepan que yo sí logré hacer jabón a partir de internet a pesar de esta gente. 3) Que también hay gente con buena intención, aunque no siempre le resulta fácil expresar en palabras eso que se hace desde siempre, y sobre todo “cocinando a ojo”. 4) Que también hay gente que ve información interesante como me pasó a mí, pero en lugar de hacer jabón, hacen otro blog que habla sobre hacer jabón, y explican cosas que no han probado (esto lo comprobé luego con la práctica) pudiendo enredar mucho más el asunto de lo que ellos imaginan. 5) Y sobre todo que hay muchas formas de hacer jabón. Bueno, les puedo decir que para hacer una investigación seria a partir de lo que se encuentra en internet, hay que saber que hay mucha información equivocada, falsa e incompleta, además de la correcta. Y en cierto punto necesité recurrir a una persona conocida para que me dijera un par de cosas sobre lo práctico, porque no daba con la tecla. De hecho me llevó varias semanas, más de un mes y algún litro de aceite perdido antes de lograr la alquimia del jabón. Sí, ALQUIMIA, porque es un proceso que requiere varios factores en combinación para llegar al jabón, y uno de ellos es la paciencia convertida en fe ciega. Mediante un buscador de la web leí todo lo que pude encontrar respecto de “cómo hacer jabón casero”, hay muchas recetas en las que varían ampliamente las proporciones, los tiempos y los procedimientos, incluso se contradicen los consejos y advertencias. Lo que sí es seguro es que el jabón lleva tres ingredientes básicos para formarse: Grasa o aceite Agua Soda cáustica o potasa cáustica. (que también puede hacerse con ceniza pero este es otro tema más complicado.) Esto es lo único que no tuve que dudar de todo lo que leí, pero sí me encontré con el primer problema que era cuánto realmente de cada cosa llevaba. Unas recetas me decían que un quinto del volumen de aceite o grasa era la cantidad de soda. Otras me decían que la cantidad era un sexto, otras que había que fijarse en unas tablas de saponificación dependiendo del aceite usado y estas tablas no estaban pensadas para soda sino para potasa (nunca entendí bien qué es la potasa). El agua debía ser un tercio en unas recetas, en otras el mismo volumen que las grasas, en otras más. Luego vino el tema de los tiempos y procesos. Unas recetas hablaban de la importancia de usar “gafas”, guantes, y tener gran cuidado con la soda cáustica que cuando la pones en el agua puede EXPLOTAR!, y el gran calor que produce al hacer la reacción química. En fin, cuando yo puse la soda en el agua, ni siquiera se diluyó, porque un tercio del agua en relación a un quinto de soda era una proporción que sobrepasaba el punto de saturación. Y aquí comenzó el embrollo, cuando vi suceder esto le agregué más agua, y acá comencé a cambiar todas las proporciones que me parecían posibles al principio. Y bue… Lo de los tiempos de proceso llegó a desarrollar mi paciencia o mi terquedad más de lo que yo me imaginaba que podía lograr. En serio. Descubrí que para que el jabón se forme es necesario revolver siempre en la misma dirección y sin detenerse, al baño maría, en un recipiente no metálico, durante una hora antes de que se comience a ver un cambio en la mezcla, luego seguir así por lo menos media hora más antes de que en realidad se forme, y esto sólo sucederá si las proporciones son las correctas. Y como no soy buena en la quiniela… las primeras veces no se formó, incluso luego de dos horas de revolver, de probar con la batidora (inútil), de mil cosas que intenté. Fue en este punto que logré dar con alguien conocido que hubiera hecho jabón alguna vez. Hacer jabón es una práctica antigua, que ya prácticamente no se realiza en los hogares. Y esta persona me dijo algunas cosas que me confundieron más, pero que luego me dieron la pista para lograrlo. Hay algo en la transmisión del conocimiento persona a persona que va más allá del mero hecho informativo. Me dijo que a un litro de aceite le agregaba ¡cuatrocientos gramos de soda! También me dijo que la soda que yo usaba no me servía y me indicó donde conseguirla, eso fue un dato importante. ¡Y que el agua la agregaba a ojo! No sabía cuánto. Esto destruyó la primer teoría de la importancia de las proporciones, y me llevó a las cantidades que usaban las abuelas, que no tenían tablas de saponificación. En fin, su técnica y receta rompía muchas teorías de las que aparecían en internet, pero a su vez daba sentido a otros sinsentidos. En la mejor versión que encontré investigando en la web, decía que el proceso debe hacerse en un recipiente no metálico, porque la soda cáustica reacciona, sobre todo si es aluminio, en todo caso se puede usar una olla de acero inoxidable, si yo tuviera una olla de acero inoxidable jamás la usaría para hacer jabón, la cuidaría terriblemente como la mejor de mis ollas. También te dice que para que el jabón se forme no puede tener menos soda de la necesaria, y para que el jabón no te lastime la piel no puede tener soda de más sin saponificar, lo cual lleva a cantidades medidas con balanza electrónica con cierta precisión. En cambio quien me aconsejó me dijo que en una LATA ponía al fuego todos los ingredientes, luego revolvía hasta que se forme, y al final le agregaba una crema (“queda como el dove”). –“Entonces (y acá viene lo que me dio la pauta de las diferencias en las recetas) se recoge el jabón que se separó del agua y se pone en el molde, el resto del agua, que es una cosa negra asquerosa la tiro junto con la lata y ahí se va la soda que no reaccionó.” Claro, ahí está la diferencia. Cuando se usa la tabla de saponificación, y la olla de ACERO INOXIDABLE que menciona internet no se tira nada, y la combinación tiene que ser perfecta. En cambio si se puede tirar el agua, y en esta se va también la soda que no hizo jabón, entonces las proporciones no son tan importantes, siempre y cuando sean suficientes para que el aceite se transforme todo en jabón. EUREKA! Para entonces ya llevaba dos semanas intentando, y recién lo logré. Otros anteriores me quedaron mal pero pude arreglarlos, aunque siempre me llevara otra hora frente al fuego de la cocina. Así llegué a hacer jabón solo, con manzanilla, con aloe y malva, con yuyos varios, con caléndula, con canela y con centella asiática, eso por ahora. Bueno, los dejo que me voy a probar con el jabón líquido. Salú.