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LazloPentangelli

Usuario (Argentina)

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Líder feminista se arrepiente de haber sido feminista
Líder feminista se arrepiente de haber sido feminista
FemmeporAnónimo11/4/2016

Hola a todos. Copio el IMPRESIONANTE testimonio de Fernanda Giromin, ex líder del movimiento feminista en Brasil, que contó acerca del mundo oculto de perversión y degeneración que se vive dentro de los grupos feministas. Según relató, al principio la forzaron a mantener relaciones lésbicas con otras líderes, a consumir drogas, a abortar, e incluso confesó que fue VIOLADA por una lesbiana. Hoy tiene esposo y un hijo, y se arrepiente de haber sido feminista, de haber regalado su cuerpo, y de haber ofendido a los cristianos. Asegura que el feminismo tiene cura. Actualmente es antifeminista e Imparte charlas anti ideología de género, por lo que recibe constantes amenazas de feministas, incluso de sus ex "amigas". La fundadora de Femen en Brasil se arrepiente y pide perdón. Tras experimentar una conversión a la causa provida después de dar a luz a su hijo, combate la ideología de género e incluso ha pedido perdón a los cristianos por las ofensas. Su verdadero nombre es Sara Fernanda Giromin. Desde hace tres años ha sido una de las principales líderes del movimiento feminista radical en este país. El nacimiento de su hijo le ha hecho recapacitar sobre sus últimos años dentro de Femen, y hoy denuncia como este colectivo la obligó a consumir drogas, a abortar, a tener relaciones sexuales con desconocidos e incluso cuenta que fue violada por una lesbiana. Tras participar en numerosos actos protestando de manera violenta y provocativa a favor de las feministas, del aborto y del lobby gay, la vida de Sara ha experimentado un giro de 360 grados. A través de sus perfiles de las Redes Sociales, Sara contó el pasado mes de octubre que se arrepentía de haber abortado y que “hoy pide perdón”. La ahora firme antifeminista señala que su hijo le ha llenado de amor y cambiado su vida, y se arrepiente profundamente de haber abortado unos años antes con ayuda de sus compañeras feministas. “Sangré hasta casi morir y tuve secuelas gravísimas”, recuerda. Asimismo, defiende que el hombre que le ayudó a que abortara “de pro-feminista no tenía nada”. “El feminismo debería centrarse más en cuidar a las mujeres que en poner sus vidas en riesgo”, defiende Sara tras las dificultades que sufrió durante los primeros meses de su nuevo embarazo debido a las consecuencias del aborto anterior. También ha pedido perdón a través de un video a todos los cristianos a los que ofendió durante sus manifestaciones y actos de Femen, y asegura que “una de las cosas de las que más me arrepiento en mi vida es haberme alejado de Dios y haber dedicado todo mi cuerpo a la militancia feminista”. “Tener fe no es un retroceso y la religión ajena debe ser respetada”, defiende la joven, y lamenta que “el feminismo debería acoger a todas las mujeres, pero no lo está haciendo”. “Entiendo que cometí un gran error, y pido perdón desde el fondo de mi corazón. El camino para conquistar políticas públicas para las mujeres no tiene nada que ver con burlarse de las religiones”, reconoce. Sara también denuncia la financiación internacional para promover el aborto en Brasil y pide perdón por haber formado “parte de ese esquema para la legalización del aborto”. Giromin ya ha publicado un breve libro digital en el que cuenta las reiteradas veces en las que fue traicionada por el feminismo y ha anunciado que donará un porcentaje de las ganancias de su libro a causas provida e incluso ha comenzado a impartir charlas contra el feminismo, la ideología de género y el marxismo cultural. Tras declarar la guerra a este movimiento feminista radical, ha recibido numerosas amenazas incluso de sus antiguas compañeras. “No tienen idea de las represalias de las que soy víctima en medio de feministas”, escribió, y señala que “tengo miedo hasta de salir a la calle con mi bebé, pero tengo fe de que todo esto va a pasar”. La joven brasileña asegura que “el feminismo tiene cura y yo soy la gran prueba de eso” y defiende que la razón por la que a la mayoría de la gente no le gusta las feministas se debe a que ellas “en su inmensa mayoría son mujeres histéricas, que usan las redes sociales para burlarse y humillar a las personas religiosas, predicar el odio a los hombres, además de ser extremistas e irrespetuosas con patrimonios religiosos”. “No me exento de culpa, yo también fui así, pero gracias a Dios estoy curada”, explica. “Lo que me faltaba era amor (lo que cambió cuando me convertí en madre) y vergüenza, lo que me vino después de mucho reflexionar sobre la actual militancia feminista”. Leer más... http://gaceta.es/noticias/fundadora-femen-brasil-arrepiente-pide-perdon-30122015-1802

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Ironía: Feministas lideradas por machista
Ironía: Feministas lideradas por machista
FemmeporAnónimoFecha desconocida

Resumen del artículo que está completo abajo: Las chicas de Femen -grupo feminista activista- están lideradas por un hombre que no tiene nada de feminista, llamado Victor Svyatski. Victor se define a sí mismo como un mentor que les enseñó a las Femen todo lo que aparentan. Dice que sus chicas son sumisas y de carácter débil, y que lo ven como un padre que las guía. También se refiere a ellas como sus [email protected] El lado oscuro de las feministas de Femen es un hombre. Un documental reveló que el grupo ucraniano estaba dominado en Kiev por un hombre, un activista de 36 años de conducta muy poco feminista. Los cuerpos de las voluntarias de Femen son su arma de combate. Lo han sido en el hemiciclo del Congreso como antes lo fueron en Davos, Túnez, Rusia, EEUU o Brasil. Los pechos al aire son una garantía para atraer a los medios de comunicación. Aseguran como mínimo 20 segundos en los informativos de televisión. En las páginas web pasan muy rápido de noticia del día a pieza de fotogalería. En el apartado protestas, las chicas de Femen juegan con ventaja. Si Femen es el feminismo que enseña las tetas, quizá su mayor paradoja sea que una persona decisiva en su lanzamiento –según algunos, casi su fundador– fuera un hombre, Victor Svyatski, de 36 años. Quedó de manifiesto en el documental Ucrania no es un burdel, de la cineasta australiana Kitty Green, que pudo verse este año en el Festival de Cine de Venecia. Green acompañó al grupo durante un año, también a un peligroso viaje a Bielorrusia, entrevistó a sus integrantes, vivió con ellas y al final convenció a Svyatski para que también se pusiera delante de la cámara. No resulta muy feminista que un grupo de mujeres activistas esté en realidad dirigido por un hombre, mucho menos si este desprecia la opinión de sus militantes. Green acepta que la habilidad y carisma de Svyatski al organizar el grupo eran notables. También era innegable que el trato que recibían las chicas, del que ella fue testigo, era lamentable: "Fue todo un impacto moral cuando me di cuenta cómo funcionaba la organización. Era bastante horrible con las chicas. Les gritaba y les llamaba zorras". En el documental, Svyatski admite algunas de estas acusaciones, que justifica por la debilidad de unas mujeres que se supone que están peleando en la calle por defender sus derechos. "Estas chicas son débiles", le dijo a Green. "No tienen un carácter muy fuerte. Por el contrario, son sumisas, sin garra, impuntuales y otras muchas cosas que les impide ser activistas políticas. Son cualidades que es necesario enseñarles". Green consiguió que una de las mujeres admitiera que la relación entre él y ellas tenía mucho de síndrome de Estocolmo y de "dependencia psicológica". Varias de las fundadoras asistieron al estreno de la película en Venecia, con lo que hay que imaginar que no estaban en total desacuerdo con la historia contada por Green.

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