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Lady_Morrigan

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 nov 2008Último post: 21 ago 2009
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Promo cine 2x1
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InfoporAnónimo11/25/2008

Hola a todos, este es mi primer post, perdonen la calidad, lo estoy haciendo en el laburo, aprovechando que estoy sola y sin nada que hacer es para comentarles la promo del diario la razon solo tenes que entrar a la web del diario www.larazon.com.ar registrarte poner algunos datos personales y listo! te da un cupon para que imprimas cuantas veces quieras y podes ir al cine y ahorrarte unos pesos para el pochoclo! bueno, espero que les haya servido la info, no es mi intencion hacer propaganda del diario ni nada por el estilo, solo compartir una promo que me parecio buena, en esta epoca de escasez monetaria! Unos pesos al final del mes suman! saludos!

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Lo Mejor para el Alma
Lo Mejor para el Alma
Salud BienestarporAnónimo8/21/2009

LO MEJOR PARA EL ALMA Estos son algunas reflexiones que aparecen en el diario liberal de santiago del estero, les dejo mis preferidas, son en verdad muy bellas. Hoy y no mañana Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera. Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no apoyes tu cuerpo sobre mí cuando yo muera. Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo, y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera. Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo, y no me envíes un hermoso ramo cuando yo muera. Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo, y no un desgarrador poema cuando yo muera. Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles ahora que estoy vivo, y no de grandes manifestaciones cuando yo muera. Prefiero escucharte un poco nervioso diciendo lo que sientes por mí ahora que estoy vivo, y no un gran lamento porque no lo dijiste a tiempo y ahora estoy muerto. Aprovechemos a nuestros seres queridos ahora que están entre nosotros. Valora a las personas que están a tu alrededor… Ámalas, respétalas, acuérdate de ellas mientras estén vivas. He aprendido He aprendido que nadie es perfecto hasta que te enamoras. He aprendido que la vida es dura pero yo lo soy más. He aprendido que las oportunidades no se pierden nunca. Las que tú dejas marchar las aprovecha otro. He aprendido que cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte. He aprendido que necesitaría usar siempre palabras buenas, porque mañana quizás se tienen que tragar. He aprendido que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto. He aprendido que no puedo elegir cómo me siento, pero siempre puedo hacer algo. He aprendido que cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito, te tiene enganchado a la vida. He aprendido que todos quieren vivir en la cima de la montaña, pero toda la felicidad pasa mientras se la escala. He aprendido que se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta. He aprendido que es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias: cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida. He aprendido que cuanto menos tiempo derrocho más cosas hago. Cicatrices En un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a nadar en la laguna, detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. Su mamá lo miraba desde una de las ventanas de su casa, y vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndola, el niño se alarmó y trataba de nadar hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos, justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer tironeaba con tenacidad, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba. Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería mostrar las cicatrices de sus piernas. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se arremangó y dijo: “Pero las que usted debe ver son estas”. Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. “Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida”. Moraleja: Nosotros también tenemos cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros errores, pero otras son las huellas de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos. La guillotina Llevaban a la guillotina a tres hombres. Le preguntaron al primero si quería estar boca arriba o boca abajo cuando le llegara la hora final. El contestó que quería estar boca arriba, para estar mirando al cielo al morir. Levantaron la hoja de la guillotina y la dejaron caer. La hoja cayó velozmente y de repente se detuvo, a unos cuantos centímetros de su cuello. Las autoridades consideraron esto como una intervención Divina y liberaron al hombre. Luego, llegó el turno del segundo, quien también decidió morir mirando al cielo, esperando tener la misma suerte del primero. La cuchilla fue levantada nuevamente, y soltada. Cayó velozmente y de pronto se detuvo apenas a centímetros del cuello del segundo hombre, por lo que también fue puesto en libertad. Seguía el tercero, que era ingeniero mecánico de profesión, quien también optó por morir boca arriba. Levantaron lentamente la hoja de la guillotina, cuando de repente el ingeniero, viendo un desperfecto en el mecanismo de la guillotina, dijo: “Hey, ya sé por qué no cae la hoja de la guillotina…” Los verdugos, arreglaron el mecanismo, y el ingeniero fue puesto nuevamente en la guillotina, y esta vez, funcionó perfectamente. Aun cuando podamos estar ansiosos de compartir con otros lo mucho que sabemos, ¡a veces es mejor no decirlo! A veces nos metemos en problemas por decir algo que debimos callar. Personas importantes en la vida Éste es un pequeño test que no necesitas responderlo, es apenas para leer y pensar: 1. Di el nombre de las cinco personas más ricas del mundo. 2. Menciona el nombre de los últimos premios Nobel de la Paz. 3. Recuerda el nombre de las cinco últimas Miss Universo. 4. Nombra los equipos de fútbol que ganaron los últimos cinco Mundiales. 5. Cuál es el nombre de los seis cantantes pop latinos que tuvieron más éxito. 6. Enumera diez actores y actrices que ganaron premios Oscar. ¿Cómo te fue? el caso es que nadie puede recordar y guardar muchas noticias del pasado. Los aplausos terminan, los premios y las copas pierden el brillo, y las hazañas son olvidadas. Pero éste es otro test. Vamos ver cómo sales en él: 1. Menciona algunos profesores que te hayan ayudado en la escuela. 2. Di el nombre de tres amigos que te hayan ayudado. 3. Cita el nombre de cinco personas que te hayan enseñado alguna cosa buena. 4. Piensa en cuatro personas que te hicieron sentir especial. 5. Recuerda el nombre de cinco personas con quienes te gusta pasar tiempo. 6. Di el nombre de, por lo menos, media docena de héroes cuya historias te inspiraron. ¿Fue más fácil ahora? Las personas que marcaron alguna diferencia en nuestra vida no son aquéllas que tienen más dinero, más premios o mayor fama. Son aquéllas que nos quieren de verdad y se preocupan por nuestra felicidad. El mundo en el cual vivimos se va a acabar; nuestro paso por él es rápido. Podríamos decir que estamos de paso en él, viajando hacia un lugar lindo y maravilloso en el que seremos felices eternamente. Por lo tanto, da valor a las personas y las cosas que te ayudan en ese viaje. ¡Piensa en eso! EL Café y las tazas Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la universidad. La conversación se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida. Al ofrecerles café a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de café y una gran variedad de tazas: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas, y les pidió que se sirvieran el café caliente. Cuando todos los estudiantes tenían su taza en mano, el profesor dijo: -“Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés. Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás. -Fíjense bien, prosiguió, la vida es el café, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener vida, pero la calidad de la vida no cambia. “A veces -concluyó- al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café que hay en ella. Por lo tanto, no dejes que la taza te guíe… mejor goza el café”. Dios nunca se equivoca Un rey que no creía en la bondad de Dios. Tenía un siervo que en todas las situaciones le decía: “Mi rey, no se desanime porque todo lo que Dios hace es perfecto, Él no se equivoca”. Un día ellos salieron para cazar y una fiera atacó al rey. Su siervo consiguió matar al animal, mas no pudo evitar que el rey perdiese un dedo de la mano. Furioso y sin mostrar gratitud por haber sido salvado, el rey dijo: “¿Dios es bueno?, si Él fuese bueno yo no habría sido atacado y tampoco habría perdido mi dedo”. El siervo apenas respondió: “Mi rey, a pesar de todas esas cosas, sólo puedo decirle que Dios es bueno; y Él sabe el por qué de todas las cosas. Lo que Dios hace es perfecto. ¡Él nunca se equivoca!” Indignado con la respuesta, el rey mandó a apresar a su siervo. Tiempos después, salió para otra casería y fue capturado por salvajes que hacían sacrificios humanos. En el altar, listos para sacrificar al rey, los salvajes percibieron que la víctima no tenía uno de los dedos y lo soltaron: él no era perfecto para ser ofrecido a los dioses. Al volver para el palacio, mandó a soltar a su siervo y lo recibió muy afectuosamente. “Mi siervo, Dios fue realmente bueno conmigo. Escapé de ser sacrificado por los salvajes, justamente por no tener un dedo. Mas tengo una duda: si Dio es tan bueno, ¿por qué permitió que tú, que tanto lo defiendes, fueses preso?”, dijo el rey. “Mi Rey, si yo hubiese ido con usted en esa casería, habría sido sacrificado en su lugar, pues no me falta ningún dedo. Por eso, recuerdo: todo lo que Dios hace es perfecto. Él nunca se equivoca”, contestó el siervo. Muchas veces nos quejamos de la vida y de las cosas aparentemente malas que nos pasan, olvidándonos que nada es por casualidad y que todo tiene un propósito. Mayonesa y café Cuando las cosas en la vida parecen demasiado, cuando 24 horas al día no son suficientes recuerda el frasco de mayonesa y el café. Un profesor delante de su clase de Filosofía sin decir palabra tomó un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego les preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí. Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor repitió la pregunta, ellos volvieron a decir que sí. Luego, el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. La arena llenó todos los espacios vacíos. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un “sí” unánime. El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. El profesor dijo: “Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida”. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los amigos, todo lo que te apasiona. Son cosas, que aún si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas. Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo y la casa. La arena es todo lo demás. Si ponemos la arena primero en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es sólo arena. Uno de los estudiantes preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo: “Eso es sólo para demostrarles, que no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo”. La sabiduría del silencio interior Habla simplemente cuando sea necesario. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas. Si no tienes nada bueno, verdadero y útil para decir, es mejor quedarse callado. Sé discreto, reserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila, volviéndote invisible, misterioso, indefinible e insondable. No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitables. No te comprometas fácilmente. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese famoso “sí” no es sólido y le falta valor. Toma momentos de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de las palabras para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interior. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Sigue tu sueño El señor Benítez, dueño de una ferretería, buscaba un empleado. Varios jóvenes respondieron al aviso, pero él finalmente circunscribió su decisión a tres personas: Pablo, Juan y Diego. Entonces creó un sistema de selección definitivo. Le dio a cada uno de los muchachos un destornillador nuevo de diseño innovador y les dijo que se lo entregaran a C.M. Henríquez, en la calle Los Aromos 314. Al cabo de un rato Pablo llamó al negocio para confirmar si la altura de la calle era 413 en vez de 314, y más tarde regresó con la noticia de que no había ninguna vivienda en esa dirección. Cuando Juan regresó, informó que en los Aromos 314 había una funeraria, y que el señor Henríquez había vivido en el segundo piso de la propiedad, pero que se había mudado. Diego demoró más que los otros muchachos. Al igual que Juan, averiguó que el señor Henríquez se había mudado, pero además consiguió la nueva dirección fue allí. El señor Henríquez pagó su pedido en el acto y Diego regresó triunfante. ¿Cuál de estos jóvenes obtuvo el puesto? Diego, por supuesto. Le habían encargado una tarea y la llevó a cabo. Un líder no permite que ningún obstáculo le impida alcanzar las metas. La persistencia y la paciencia producen beneficios. El ratón campesino y el cortesano Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y lo invitó a que fuese a comer a la campiña. Mas como sólo podía ofrecerle trigo y yerbajos, el ratón cortesano le dijo: “¿Sabes, amigo, que llevas una vida de hormiga? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y a tu disposición los tendrás”. Partieron ambos para la corte. Mostró el ratón ciudadano a su amigo trigo y legumbres, higos y queso, frutas y miel. Maravillado el ratón campesino, bendecía a su amigo de todo corazón y renegaba de su mala suerte. Dispuestos ya a darse un festín, un hombre abrió de pronto la puerta. Espantados por el ruido los dos ratones se lanzaron temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos secos, pero otra persona incursionó en el lugar, y al verla, los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse. Entonces el ratón de los campos, olvidándose de su hambre, suspiró y dijo al ratón cortesano: “Adiós amigo, veo que comes hasta hartarte y que estás muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, pero sin congojas ni temores hacia nadie”. Es tu decisión escoger el disponer de ciertos lujos y ventajas que siempre van unidos a congojas y zozobras, o vivir un poco más austeramente pero con más serenidad. El conejo del sombrero Steve Martin sabía que quería ser animador. Trabajó mucho como mago y comenzó a atraer a la audiencia. Sin embargo, algunos de los trucos no funcionaron. Martin podría haberse descorazonado, pero escuchó y observó a su audiencia con cuidado. Notó que la multitud estallaba en risas cuando el truco fallaba. En respuesta a la audiencia, Martin dijo: -Revisé en mi actuación y comencé a sacar todas las cosas que habían funcionado bien. Martin, en otras palabras, realizó su mejor truco de magia. Convirtió su acto ilusionista en una rutina de comedia y se convirtió en el presentador cómico número uno del país. Y continuó hasta ser un actor cómico famoso, luego director y escritor. A menudo estamos tan concentrados en cumplir una serie de tareas que no nos tomamos el tiempo necesario como sopesar la efectividad – o necesidad – de lo que estamos haciendo. Si algo nos sale mal tomamos eso como una señal de que tenemos que abandonar todo por completo. ¿Qué quieren sus clientes y compañeros de trabajo en realidad? ¿Está luchando para darles lo que quieren, o está tratando tan sólo de sacar un conejo inexistente del sombrero? La experiencia no es lo que le sucede a una persona sino lo que una persona hace con ella. El león enamorado Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio. Y no podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que le inspiraba. Entonces ideó lo siguiente. Como el león no dejaba de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que al menos debería cumplir con la siguiente condición: que se arrancara los dientes y se cortara sus uñas, porque eso era lo que atemorizaba a su hija. El león aceptó los sacrificios porque en verdad la amaba. Una vez que el león cumplió lo solicitado, cuando volvió a presentarse ya sin sus poderes, el labrador lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad a golpes. Nunca te fíes demasiado como para despojarte de tus propias defensas, pues fácilmente serás vencido por los que antes te respetaban. Los zapatos y las decisiones Un joven llamado Ronald tenía una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con él. En una ocasión ella llevó al joven a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a medida. El zapatero le preguntó: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeó un poco, él no sabía lo que quería. El zapatero dijo: Esta bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos. Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald le contesto: No sé. El zapatero le dijo: Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos. Ronald contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y el otro, redonda. El zapatero lo miró y le dijo: Esto te enseñará que de ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti. El joven aprendió allí mismo a tomar sus propias decisiones, entendió que si uno no lo hace, otro lo hará por uno. ¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decisión, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad para aprender. Luchar Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo. “Has creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: no eres un campesino, por lo tanto no conoces ni siquiera el abc de la agricultura, tienes algo que aprender”. Dios dijo: ¿Cuál es tu consejo? El granjero contestó: “Dame un año y dejá que las cosas se hagan como yo creo y veamos qué pasa. La pobreza no existirá más” Dios aceptó. El campesino pidió lo mejor; nada de tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. El trigo crecía altísimo ya que cuando quería sol lo tenía, cuando necesitaba lluvia, había tanta lluvia como hiciera falta. El campesino se reunió con Dios y le dijo: “¡Mirá! Este año tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en diez años, aún así tendremos comida suficiente”. Pero cuando recogió la cosecha, los granos estaban vacíos. El granjero se sorprendió. Le preguntó a Dios: “¿Qué error hubo? ¿Qué pasó?”. Dios dijo: “Como no hubo desafío, no hubo conflicto ni fricción, como evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios porque sacuden el alma dentro del trigo”. Sabiduría ancestral Al calor de la hoguera, un anciano estaba charlando con sus nietos, y les dijo: Una gran pelea se está produciendo dentro de mí, dos lobos luchan incansablemente, uno de los lobos es: el resentimiento, la inferioridad, el miedo, la maldad, la avaricia, la mentira, el egoísmo, la envidia, el rencor, la culpa, el dolor, la ira. Y el otro es: la paz, el amor, la bondad, la alegría, la gratitud, la sencillez, la esperanza, la serenidad, la humildad, la compasión, la sinceridad, la generosidad, la misericordia. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y de todos los seres de la tierra. Los niños se miraron y después de unos segundos de silencio le preguntaron a su abuelo: -¿Y cuál crees que ganará, abuelo? El abuelo sonrió un poco y simplemente les respondió: -El que alimentes. Una carta especial Hola Dios, te escribo para contarte que la canasta básica con la que me mandaste al mundo, se me ha ido agotando a lo largo de estos años… Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos enojos y problemas me han ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos. Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo “Cómo ser más prudente”. Envíame también varias bolsas grandes de madurez que tanta falta me hace. Quisiera un costal de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera; y dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra. Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caerían excelente. No te olvides de mandarme una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño. Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo, sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando me caiga. De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me enviaste la primera vez. Las puertas de la vida No salgas de la infancia apresuradamente. Luego querrás recuperar esos años. No entres a la adolescencia convencido de que dominarás al mundo. La vida te llevará por caminos que todavía no sospechas. No salgas de la adolescencia desperdiciando tu juventud. La juventud pertenece a todos, pero no es de nadie, ni en nadie queda. No entres en la madurez creyendo que has vencido todas las etapas y que el triunfo llegará mañana. La felicidad, único triunfo, se encuentra en disfrutar todas las etapas de un camino, no al final de la ruta. No recorras la madurez sin crear un tesoro del espíritu. Los tesoros de la tierra no son herencia para tus hijos. No salgas de la madurez, convencido de que has triunfado. Tu triunfo lo medirá el recuerdo que dejes. No salgas de la madurez creyendo haber sido derrotado. Algo habrás dejado por pequeño que sea. No entres a la vejez creyendo que el destino te ha sido adverso. Has sido tú quien lo ha elaborado. No salgas de la vejez sin entregar tus consejos. Otros infantes, otros adolescentes, otros maduros y otros mayores te han mirado y querrán imitarte. Consejos de Gurdjieff a su hija Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces. Termina siempre lo que comenzaste. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible. No te encadenes a nada que a la larga te destruya. Desarrolla tu generosidad sin testigos. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano. Aprende a recibir, agradece cada don. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente. Haz planes de trabajo y cúmplelos. No ocupes demasiado espacio. No hagas ruidos ni gestos innecesarios. Si no la tienes, imita la fe. No te dejes impresionar por personalidades fuertes. No te apropies de nada ni de nadie. Reparte equitativamente. No hables de tus problemas personales. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos. No establezcas amistades inútiles. No sigas modas. No te vendas. Respeta los contratos que has firmado. Sé puntual. Habla sólo lo necesario. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra. Nunca amenaces. Realiza tus promesas. En una discusión ponte en el lugar del otro. Admite que alguien te supere. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti. Transforma tu orgullo en dignidad. Transforma tu cólera en creatividad. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro. Transforma tu odio en caridad. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera; Desarrolla tu imaginación. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida. Obtén para repartir. Si estás meditando y llega un diablo, pon ese diablo a meditar... ¿Cómo nace un Paradigma? Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro dispusieron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos… Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustuido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido… Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que aún, cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así” ¿Te suena conocido? No pierdas la oportunidad de pasar esta historia a tus amigos, para que, de una o de otra manera, se pregunten por qué están golpeando…por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra… Paracaídas Carlos, era piloto de un bombardero en la guerra de Malvinas. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. Carlos se lanzó en paracaídas, fue capturado y fue a una prisión del pirata inglés. A su regreso a la Argentina, daba conferencia relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión. Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó: Le dijo: Hola, usted es Carlos, era piloto en Malvinas y lo derribaron ¿verdad? Y usted, ¿cómo sabe eso?, le preguntó Carlos. “Porque yo doblaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad? Carlos casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondió: “Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí”. Estando solo Carlos no pudo dormir esa noche, meditando. Se preguntaba “cuántas veces en la base vi a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero”. Pensó también en las horas que ese marinero pasó en las extrañas del hangar enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía. Ahora, Carlos comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: “¿Quién dobló hoy tu paracaídas?” Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Uno necesita muchos paracaídas en el día: un físico, un emocional, un mental y hasta un espiritual. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos. Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, aunque sea, decir algo amable sólo porque sí. Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta quién dobló tu paracaídas, y agradécelo. Despedida Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia adónde ir. Y lo más triste no es despedir al que parte, sino no saber dónde y para qué te quedas. Si toda la vida es un camino, y toda la vida es una búsqueda, acéptalo, aunque te duela, toda la vida es una despedida. ¡Y sólo aprendiste a vivir cuando aprendiste a despedirte! Y no habrás aprendido a caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras no te hayas despedido de lo andado y lo logrado. La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo perdido, son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando. Despídete, de los padres que ya no necesitas, y cuida de ti mismo haciéndote responsable de tu vida. Despídete, de los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres. Despídete, de lo bueno que viviste, sin apegarte al tiempo que pasó, por temor del presente y el futuro. Despídete, del mal que cometiste, sin atarte con culpas y reproches; perdonándote a ti mismo. Despídete, de las ofensas que te hirieron, sin esclavizarte en la prisión del rencor y la amargura. Despídete, de los que, muriéndose, partieron, para que dejes de esperar su regreso, y camines tu camino en la esperanza, de encontrarte tu con ellos. Despídete, deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo, para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y ya están viviendo. Cambiando de actitud Un hombre que quería seguir el camino espiritual pidió consejo a un abad del monasterio de Esceta: - Durante un año, paga una moneda a quien te agreda, le dijo el abad. Durante doce meses, el muchacho estuvo pagando una moneda cada vez que era agredido. Al finalizar el año, volvió a encontrar al abad para saber cuál era el próximo paso. - Vete hasta la ciudad a comprar comida para mí, le dijo. En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, llegó a la puerta de la ciudad. Cuando el muchacho se aproximó, comenzó a insultarlo. - ¡Qué suerte tengo!, comentó el muchacho al falso mendigo. Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada. Al oír esto, el abad se sacó el disfraz. - Aquel que es capaz de no dar importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino hacia la sabiduría. Tú, ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás preparado para el próximo paso, le aseguró. A partir del próximo amanecer Hoy me di un tiempo para pensar en la vida. ¡En mi vida! Decidí entonces que a partir del próximo amanecer voy a cambiar algunos detalles para ser cada nuevo día un poquito más feliz. Para comenzar, no voy a mirar para atrás. Lo que pasó es pasado. Si erré, ahora no voy a poder corregirlo. Entonces, ¿para qué mover lo que pasó? Sí, reflexionaré sobre esos errores para hacer de ellos un aprendizaje para mi hoy. No todas las personas que amo retribuyen mi cariño como a mí me gustaría, y ¿qué pasa? A partir del próximo amanecer voy a continuar amándolos, pero no voy a tratar de cambiarlas. Puede ser que fuesen como me gustaría que fuesen y dejasen de ser las personas que amo. Eso no lo deseo. Cambio yo. Cambio mi modo de verlas. Respeto su modo de ser. Pero no pienses que voy a desistir de mis sueños. A partir del próximo amanecer voy a luchar con más garra para que ellos se cumplan. Pero va a ser diferente. No volveré a responsabilizar a nadie por mi felicidad. ¡Voy a ser feliz! Ya no voy a parar mi vida porque lo que deseo no sucede. Dejaré de sufrir por lo que no consigo tener, por lo que no oigo o no veo, o por el tiempo que no tengo. Tampoco sufriré más por anticipado, pensando siempre lo peor. A partir del próximo amanecer sólo voy a pensar en las cosas buenas que tengo. Cinco deseos para ti Sólo cinco deseos para ti, desde lo más profundo del corazón. Son los mismos deseos que quiero para mí, y ojalá que sean por toda la vida. Cuando estés totalmente solo, falto de cariño, con el corazón dispuesto a amar y a querer sin medida... Te deseo amor. Cuando estés confundido y no te sea posible creer en nada, o si aún teniendo un objetivo crees que lo que quieres y esperas, es imposible... Te deseo fe. Cuando tu ánimo esté por el piso; tu corazón, lleno de tristeza y tu alma llena de amargura… Cuando la sonrisa se obstine en no llegar a tu boca... Te deseo felicidad. Cuando estés exaltado y nervioso, con el espíritu inquieto y en las noches te sea imposible conciliar tu sueño... Te deseo paz. Cuando estés en necesidad, hambriento, sediento, con frío, sin abrigo y sin cobija... Te deseo abundancia. La luciérnaga y la serpiente Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía… Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente: - ¿Puedo hacerte tres preguntas? - ¡No acostumbro dar este precedente a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar! – contestó la serpiente. - ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? – preguntó la luciérnaga. - ¡No! – contestó la serpiente… - ¿Yo te hice algún mal? – dijo la luciérnaga. - No. – volvió a responder la serpiente. - Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo? - ¡¡¡Porque no soporto verte brillar!!! Moraleja: Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? Sencillo es de responder… Porque no soportan verte brillar... Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte… porque tu luz seguirá intacta. Tu esencia permanecerá, pase lo que pase…. Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores. Mímame Si soy tu bebé, por favor, mímame. Necesito de tu caricia de una manera que tal vez nunca sepas. Tu cariño transmite seguridad y amor. Si soy tu niño, por favor, mímame. Aunque yo me resista. Insiste, demostrando un modo de atender mis necesidades. Si soy tu adolescente, por favor, mímame. No pienses que por estar crecido, no necesito de tus abrazos cariñosos, de una voz tierna. Cuando la vida se hace difícil, el niño que hay en mí te vuelve a necesitar. Si soy tu amigo, por favor, mímame. Nada como un abrazo afectuoso para saber que yo te importo. Un gesto de cariño cuando estoy deprimido me garantiza que soy querido, y me reafirma que no estoy solo. Tu gesto de consuelo tal vez sea lo único que yo consiga. Si soy tu pareja, por favor, mímame. Tal vez pienses que tu pasión basta, pero son tus brazos los que detienen mis temores. Necesito de tu toque tierno, para recordar que soy amado apenas porque yo soy yo. Si soy tu hijo adulto, por favor, mímame. Aunque tenga mi propia familia para abrazar, todavía necesito tus brazos cuando me lastimo. Si soy tu padre, ya mayor, por favor, mímame. Del mismo modo que me mimaban cuando yo era pequeño y da calor a mi cuerpo cansado con tu proximidad. Mi piel, ahora marcada, necesita ser acariciada. No tengas miedo, el exceso de cariño cura todos los males. Asamblea en la carpintería Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”. La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos. Cuidate de los camiones de basura Hace unos años me subí a un taxi y partimos para la estación central. Íbamos en el carril derecho cuando de repente un coche negro brincó desde el estacionamiento justo enfrente de nosotros. El chofer frenó con fuerza, patinó y por unos pocos centímetros evitó chocar con el otro auto. El conductor del coche que casi causó un accidente, volteó su cabeza y empezó a gritarnos con palabrotas. El taxista sólo sonrió y lo saludó amablemente. Yo le pregunté: “¿Por qué hizo eso? Ese tipo por poco destruye su auto y nos manda al hospital”. Entonces el taxista me explicó lo que ahora llamo La ley del camión de basura. Muchas personas son como un camión de basura. Andan llenos de frustración, enojo y decepción, y como se les va amontonando la basura necesitan un lugar adónde poder tirarla. Si se los permites, te la echan a vos. Cuando alguien quiera echar su basura sobre vos, no lo tomes en forma personal. Sólo sonríe, saluda, deséales lo mejor y sigue adelante. Estarás feliz de que lo hayas hecho. Ese día empecé a pensar: ¿cada cuánto permito que los camiones de basura me atropellen? y ¿cada cuánto tomo la basura que llevan y la riego sobre otras personas... en el trabajo, en casa, en las calles? ESPERO LES HAYA GUSTADO!!! """"LO QUE HAGAMOS EN LA VIDA, TIENE ECO EN LA ETERNIDAD"""" FUENTE: http://www.elliberal.com.ar/secciones.php?nombre=buscador&file=ver

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