Laconchadelloro
Usuario (Argentina)

Lo que habitualmente llamamos grandes felinos, no es otra cosa que los integrantes de la subfamilia de los panterinos. La misma incluye tan solamente 3 géneros que se reparten un total de siete especies, todas ellas amenazadas (aunque en distinto grado) por el fantasma de la extinción. Aquí presentamos a los miembros de este grupo de animales. La pantera nebulosa (Neofelis nebulosa) La pantera nebulosa habita en bosques tropicales y subtropicales del sudeste asiático (este de India, sur de China, Birmania, Indochina, Sumatra y Borneo). En la isla de Taiwán existe una población extremadamente pequeña, al punto tal que muchos conservacionistas ya la entienden extinta. Su distribución medioambiental es sumamente diversa, ya que la hallamos en zonas montañosas por encima de los 2,000 msnm, en zonas deprimidas y pantanosas, manglares costeros y en llanuras herbáceas. La pantera nebulosa de Borneo (Neofelis diardi) La pantera nebulosa de Borneo es una especie de félido propia de Borneo, Sumatra y las islas Batu en el archipiélago Malayo. Si bien los biólogos conocieron la especie desde el siglo XIX, tan sólo recientemente se lo identifica como una especie nueva en 2006, habiendo sido considerado como una subespecie de la pantera nebulosa. El león (Panthera leo) El león vive en el África subsahariana y Asia (Selva de Gyr, India), habiendo desaparecido del norte de África, de Oriente Próximo y del oeste de Asia en tiempos históricos. Hasta finales del Período Pleistoceno de la Era Cenozoica, hace aproximadamente 10.000 años, de los grandes mamíferos terrestres, el león era el más extendido después de los humanos. Su distribución cubría la mayor parte de África, gran parte de Eurasia, desde el oeste de Europa hasta la India, y en América, desde el río Yukón hasta el Perú. A lo largo de las dos últimas décadas ha sufrido un declive, el cual se estima irreversible, de entre un 30% y un 50% del total de individuos de la especie. El jaguar (Panthera onca) El jaguar o yaguareté es el felino de mayor tamaño de América y el tercero del mundo, después del tigre y el león. Se lo encuentra desde el norte de México y gran parte de Centroamérica hasta el Perú, Paraguay y el norte de Argentina (selva de yungas salteña y selva misionera). Salvo algunos ejemplares en Arizona, esta especie ya ha sido extinguida en los Estados Unidos desde comienzos del siglo XX. El leopardo (Panthera pardus) El leopardo es de los grandes felinos el que tiene mayor facilidad para la adaptación. A excepción de las zonas desérticas, habita en todos los biomas, siempre que en ellos encuentre refugio y alimento; se encuentra en bosques y junglas, en las sabanas, en los sembradíos y en lugares rocosos. El único factor que limita su presencia es la intervención humana. El tigre (Panthera tigris) Ocho subespecies de tigre habitaron Asia en tiempos recientes, de ellas, tres ya están extintas, y otra corre riesgo de extinguirse a la brevedad. Su distribución geográfica es Rusia, Irán, Afganistán, India, China, y el Sudeste asiático, incluyendo las islas indonesas. El irbis (Uncia uncia) Los irbis o panteras de las nieves viven en las montañas de los Himalaya a altitudes de hasta 6.000 m, motivo por el cual es poco lo que se sabe de ellos. Se desconoce la cantidad de ejemplares que quedan en estado salvaje, aunque se estima que habrá apenas 5.000 ejemplares, por lo tanto se trata de una especie en peligro de extinción.

Lamentablemente, las especies animales y vegetales que pueblan el planeta tierra se van reduciendo en número y variedad, fundamentalmente como consecuencia de la acción de los seres humanos. Si bien a lo largo de la historia natural, es cierto que cientos de miles de especies han desaparecido antes de la aparición del hombre, mucho más lo es que desde que nuestro género habita la superficie del globo el proceso de selección natural que determina la desaparición de animales y vegetales se ha acelerado, en beneficio únicamente de nuestra especie. En todo el mundo las especies que se hallan al borde de la desaparición se cuentan por centenares, y la República Argentina no es, por desgracia, una isla en este océano de amanazas de extinción. Por ello, y con ánimo de generar toma de conciencia y búsqueda de soluciones al problema, presento una selección de algunos de los componentes de la fauna de mi país que requieren nuestra ayuda. Guacamayo glauco (Anodorhyncus glaucus) Por desgracia, comenzamos con una especie probablemente extinta, el guacamayo glauco. La dificultad de encontrar especímenes de la especie es tal que, en el siglo XX, tan solamente se han registrado dos observaciones científicamente aceptables de la misma; sin embargo, hay siempre rumores de pobladores y aficionados al avistaje de aves que dicen haber admirado una bandada de estos psitaciformes. No obstante, muchos ornitólogos desestiman tales datos, afirmando que se tratan de avistamientos de guacamayos jacintos, estrechamente emparentados a los guacamayos glaucos, pero con un plumajes de una tonalidad azul mucho más vívida. Nutria gigante (Pteronura brasiliensis) Este bellísimo mustélido de gran tamaño (alcanza una longitud máxima desde el hocico a la punta del rabo de 1,85 metros) supo tener una población numerosa en el subcontinente sudamericano, extendiéndose desde el delta del Orinoco y las Guayanas, al norte, hasta la región septentrional del Uruguay. En la Argentina, la subespecie representativa es la Pteronura brasiliensis paraguensis. Precisamente, tal subespecie es la más amenazada de las dos que componen a la especie, hallándose pequeñas poblaciones, en la actualidad, tan solamente en Paraguay y la provincia de Misiones. En Uruguay, posiblemente se encuentre extinta desde mediados de la década de 1990. Perezoso bayo, perezoso tridáctilo o aiai (Bradypus variegatus) Si bien este animal no se encuentra en el mismo riesgo que las dos especies anteriormente citadas, su situación en el territorio argentino es gravísima puesto que por la actividad forestal, las selvas, montes y bosques donde desarrolla su existencia se encuentran desapareciendo. La ausencia de políticas estatales tendientes a la preservación de los medio ambientes naturales, adicionadas a las políticas estatales tendientes a la difusión de nuevos cultivos, como la soja, acorralan a ésta y otras especies con la destrucción del bioma que les sirve de hábitat. Oso sudamericano, oso andino u oso de anteojos (Tremarctos ornatus) Actualmente, el oso sudamericano se encuentra presente en la región andina, a alturas que superan los 1.000 metros, fundamentalmente en territorio peruano. Este úrsido es un claro ejemplo de la irreversibilidad de la extensión, ya que en vastas zonas de Sudamérica, donde antes se encontraba, ahora brilla por su ausencia. Por ejemplo, su presencia, registrada con frecuencia en las crónicas de la época del descubrimiento y la conquista, en las provincias argentinas de Córdoba y San Luis es inexistente. Guacamayo verde (Ara militaris) Este ave de plumaje verde brillante y gran facilidad para imitar la voz humana ha encontrado, precisamente, en esas dos características las causas de su sensible merma en estado natural. Si bien su número no es extremadamente bajo, la dispersión de las poblaciones salvajes y el comercio ilegal de ejemplares para ser vendidos como mascotas son dos situaciones a tener en cuenta y que podrían llevar, en un futuro no muy lejano, a la desaparición de la especie. A esto hay que añadir que como muchas especies de psitásidos (como la catita o loro argentino) han sido declarados plaga, muchos dan caza a loros, sin tener en cuenta la especie, pensando que sus acciones se encuentran justificadas e ignorando que no todos los psitásidos son perjudiciales. Jaguar o yaguareté (Panthera onca) El felino más grande al continente americano y el tercero a nivel mundial (detrás únicamente del tigre y del león) supo tener un área de dispersión verdaderamente enorme, extendiéndose, al momento de la llegada de los primeros exploradores europeos a América, desde el centro de los Estados Unidos de América del Norte (al norte) hasta la Patagonia argentina (al sur). Sin embargo, hoy se encuentra en un estado de remisión acelerado. Su población es cada vez menor y algunos investigadores sostienen que, probablemente, si la tendencia continúa, desaparezca antes de fin de siglo. En Argentina, subsisten ejemplares, principalmente en dos reductos, la selva misionera y la selva de yungas; lamentablemente, esta última está siendo presistentemente desmontada para favorecer a la producción sojera. Venado de las Pampas (Ozotoceros bezoarticus) El venado de las Pampas es un pequeño cérvido que habitó en las regiones templadas sudamericanas desde el sur de Paraguay hasta el norte de la Patagonia. Su presencia comenzó a ser cada vez más escasa a partir del siglo XIX, como consecuencia de la actividad cinegética, dado que, a pesar de carecer de un gran porte o una desarrollada cornamente, era la única especie de venado presente en varias regiones del continente. Actualmente, previven poblaciones celosamente custodiadas en las provincias de Buenos Aires (reserva de Campos del Tuyú), Santa Fe y San Luis. Aguará guazú o lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) Este tímido cánido es el de mayor tamaño de todos los cánidos sudamericanos. Su carácter solitario y lo extenso de sus territorios de caza hace que la especie nunca haya sido demasiado numerosa. Esta condición natural del aguará guazú atenta contra su preservación. No obstante, el mayor peligro que afronta la especie está vinculado con la creencia popular en el lobizón, una suerte de hombre lobo u hombre perro, con el que suele confundirse a este animal y que lleva a los supersticiosos habitantes del nordeste argentino y del Paraguay a matarlo por temor. Ranita de Darwin (Rhinoderma darwini) La ranita de Darwin es un raro anfibio anuro endémico de Argentina y Chile. En Argentina, se lo encuentra exclusivamente en las provincias de Río Negro y Neuquén, en los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi y en las adyacencias de los mismos. Su estado de conservación es vulnerable como consecuencia de las actividades económicas vinculadas a la explotación forestal, la ganadería y la agricultura y al consecuente cambio medioambiental producido por ellas. Bueno, creo que por hoy es suficiente... Si alguno está interesado por alguna de estas especies en peligro de extinción o por alguna otra en particular, contáctenme y les brindaré más información al respecto.