LaGazetaFederal
Usuario (Argentina)
EL HIMNO DE OBLIGADO El canto nacía estentóreo y salvaje... Recodo del río Paraná donde se desarrolló el combate. Cuando sonó el primer cañonazo enemigo, Mansilla bajó el brazo derecho y cerró de un golpe el catalejo. Todo estaba consumado. El crimen era un hecho. La cuarta guerra exterior del país comenzaba. El héroe alzó el brazo de nuevo, dio la señal convenida y el Himno Nacional Argentino estalló en la barranca. La primera bala francesa dio en el corazón de la patria. La segunda bala francesa cayó sobre el Himno. El canto nacía indeciso en el fondo de las trincheras excavadas entre los talas, trepaba resuelto por los merlones de tierra, se deslizaba ágil por las explanadas de las baterías, corría animoso por los claros de grama esmaltados de verbenas, se animaba con furia animal en el monte de espinillos, y ascendía estentóreo y salvaje, en el aire de oro de la mañana de estío. Allí, hecho viento, transformado en ráfaga heroica, ganaba la pampa, el mar, la selva, el desierto, la estepa y la cordillera y uniendo de un extremo al otro del país la voz de júbilo con la de protesta, la de la imprecación con la del entusiasmo cívico, creaba un clamor de alegría y borrasca, incomparable y único. La voz clara y sonora de Mansilla acaudillaba los ritmos heroicos. El eco pasaba de una garganta a la otra; partía de los pechos de acero que amurallaban la patria y se confundía y entrechocaba sobre los muros de las baterías. Las notas prorrumpían de los bronces y tambores majestuosamente, con corrección inigualable, como en un día de parada. La banda del Batallón 1º de Patricios de Buenos Aires, que ejecutaba el himno al frente del regimiento inmortal, solo encontraba extraño en esta formación de tropas que, en vez de ser un jefe, fuese la Muerte quien pasara revista. Lo demás era lo acostumbrado desde los tiempos de Saavedra y la trenza con cintas. La hueste asistía impecable a la inspección, en tanto la metralla francesa e inglesa llovía sobre las filas sonoras y abría claros en la música y el verso. Los huecos se cubrían con premura y renacía la estrofa, redoblada y heroica. Cada voz sustituta centuplicaba la fuerza del canto. La oda se había constituido en una marejada incontenible de estruendo y de furia. Toda la barranca ardía en delirio con las voces. Cantaban los artilleros, los infantes, los marineros, los jinetes, los jefes, los oficiales y los soldados, los veteranos de cien encuentros y los novicios que por primera vez, olían la sangre y la muerte. La misma tierra quería hendirse para cantar. Parecía pedir la voz de todos los pájaros para acompañar en el canto a quienes la amparaban hasta morir abrazados sobre ella, crucificados sobre su amor, dándole a beber generosamente de su propia sangre. Cantaban allí los camaradas de aquellos que custodiaba en su seno, y que murieron defendiendo su pureza criolla en los campos, sobre los ríos y las montañas, en los páramos frígidos y a la sombra de los montes de naranjos donde dormían cálidamente, bajo la lluvia votiva del azahar. Los viejos patricios de Buenos Aires, los capitanes que cruzaron la cordillera con el Intendente de Cuyo y libertaron los países que se recuestan sobre un mar donde se pone el sol, los oficiales que habían combatido contra el Imperio del Brasil, destrozando a lanzazos los cuadros terribles de la infantería mercenaria austríaca, los marineros de camiseta rayada, cubiertos de cicatrices, que habían cañoneado y abordado naves temibles al mando del Almirante, en el río y en el mar, luchando en proporción de uno a veinte con la mecha o el sable en el puño, todos los que habían hecho la patria y no deseaban vida que no se dedicase a sostenerla, se hallaban allí y cantaban religiosamente, con la mirada arrasada y el corazón desbordante de ternura por los recuerdos, la canción que hablaba de cadenas rotas, de un país que se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor, de fieras que quieren devorar pueblos limpios, de pechos decididos que oponen fuerte muro a tigres sedientos de sangre, de hijos que renovaban luchando el antiguo esplendor de la patria y de un consenso de la libertad que decía al pueblo argentino : ¡Salud! La canción era seguida por juramentos de morir con gloria y el deseo que fueran eternos los laureles conseguidos. Jamás resonó canción como aquella. Los que habían conseguido los laureles pedían frente a la muerte que fueran eternos, los que vivían coronados por la gloria adquirida luchando con el fusil, el sable o el cañón, a pie, a caballo o sobre el puente de una nave, en defensa de su Nación, juraban morir gloriosamente si la vida debía comprarse al precio del decoro y el valor. Los proyectiles franceses e ingleses caían ahora sobre la protesta, el desafío o la muerte, el orgullo y la voluntad. La voz, engrosada y magnificada por el eco, había recorrido de una frontera a otra de la tierra invadida, y retornaba al lugar de su nacimiento para recobrar vigor y lanzarse esta vez hacia el frente, en procura de los agresores. Descendía presurosa por la barranca, corría sobre la playa de arena, alcazaba la orilla del río, volaba sobre el espejo del agua y se lanzaba al abordaje sobre los invasores, repitiendo un asalto sorpresivo y desenfrenado. Trepaba por las cuadernas de las quillas, se encaramaba por las bordas, hacía esfuerzos desesperados por amordazar los cañones de 80 milímetros, de 64, de 32, las cien bocas que vomitaban fuego sobre las baterías de menor alcance, lograba poner el pie en las cubiertas, brincaba a lo puentes donde se hallaban, condecorados y magníficos, Tréhouart, el capitán de la Real Marina Francesa y el Honorable Hothan, de la armada de Su Majestad, con uniformes de gala, cubiertos de entorchados, dirigiendo con el catalejo el bombardeo implacable e impune; ascendía por los obenques a las gavias y las cofas y giraba sobre las arboladuras lanzando un grito recio y retumbante. Luego descendía sobre el río y soplaba en el mar, y a través de las olas, cabalgando sobre el agua y la espuma, pisaba la tierra desde donde las naves habían partido y se retorcía en remolinos briosos y épicos en busca de oídos para requerir, demostrar, probar, retar y herir. La canción aludía a los derechos sagrados del hombre y el ciudadano, a los principios de igualdad política y social, al respeto por la propiedad ajena, a la soberanía de la Nación, a la obligación de cada ciudadano de respetar la ley, a la libre expresión de la voluntad popular, al respeto de las opiniones y creencias ajenas, a la abolición de los obstáculos que impiden la libertad y la igualdad de los derechos. La voz hablaba de la injusticia de la metralla, y ésta, tal como si hubiera interpretado la protesta del canto, hería ahora el seno de la voz, en acto obstinado, buscando rabiosamente el corazón de la canción. Los defensores eran ya los árbitros de la batalla. El enemigo había entendido la voz y comprendía que el triunfo pertenecía, por derecho propio, al atacado, cualquiera fuera el desenlace de la acción. Ya no significaba nada vencer en el encuentro y cobrar el botín de la conquista para conducirlo a la tierra donde estallarían aclamaciones y vítores junto a los arcos de triunfo. El adversario cantaba estoico frente a la muerte; cantaba vivamente, alegremente, enhiesto e impasible, sin responder al fuego, como queriendo demostrar que era más importante terminar con aquel canto, antes que defender la vida y resguardar la defensa del paso. Los cañones de 80 golpeaban el vacío, asesinaban la nada; las granadas explosivas no acallaban la música ni podían matar la poesía. La lucha era imposible: ¡Si al menos los defensores hubieran dejado de cantar!... Cuando la voz dejó de escucharse hasta en su último eco, Mansilla recogió de nuevo el catalejo, tomó la espada, y alzando el brazo nuevamente, dio orden de iniciar el fuego contra las naves. La barranca ardió en llamas y comenzó el cañoneo que se sostendría por espacio de ocho horas…Pero la hazaña principal estaba cumplida, con el Himno entonado frente al adversario y que escucharían después los siglos. La música de los cañones sólo componía el acompañamiento de este canto. El héroe había legado a la patria su tesoro más puro de heroísmo, de exaltación emocional y de pasión patriótica: el Himno ganaba de paso, igualmente, la batalla de la Vuelta de Obligado. J.L.Muñoz Azpiri Fuente: La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar
link: https://www.youtube.com/watch?v=aMdfB0HZykg ROSAS Y MALVINAS El intento diplomático Muchos acusan a Rosas de entreguista por el hecho de haber ofrecido a los ingleses las Malvinas por el pago del empréstito adeudado. Esa acusación, es no conocer la picardía y astucia diplomática de Rosas. Si bien hubo litigios desde tiempo atrás, lo cierto es que para 1829 la Confederación ejercía la ocupación y el derecho sobre las islas, sin cuestionamientos. Para esa fecha, un grupo de comerciantes ingleses interesados en la explotación ovina y de trafico marino, liderados por Mr John Thwaites, incitan a Woodbine Parish, que roba roba los documentos y antecedentes que se encontraban en el Archivo de Gobierno de Buenos Aires y el diecinueve de noviembre de 1829 escribe al Foreign Office que las islas, de alto valor estratégico para el Foreign Office, deben ser obtenidas para Inglaterra, en “pago” del empréstito Baring. Forbes, representante norteamericano, denuncia la maniobra destacando el valor estratégico. Inglaterra entonces decide tomarlas por la fuerza. La ocupación se produce durante el gobierno de Balcarce, y a mediados de 1833 se comenta en Londres que el gobierno argentino retiraría su representante, lo que preocupa a los comerciantes. Instalado Rosas en el poder, nunca consentirá la ocupación, sino que trata de recuperarla con picardía diplomática; en efecto, se las ofrece en transacción por el empréstito a los ingleses en forma extraoficial a través de Moreno, para que , en caso de ser aceptado el ofrecimiento, fuera rechazado por la Legislatura provincial, pero quedaría el reconocimiento ingles sobre los derechos de la provincia. Similar estrategia usaría respecto a la Patagonia, que los ingleses no reconocían como nuestra. Esto surge claramente de la interpretación de una carta dirigido por David Robertson de la casa central Baring, a Ferdinand White, representante de Baring en Buenos Aires: “Ud. no desconocerá que Rosas ofreció arrendar una porción de la Patagonia a la Casa Baring a manera de una seguridad colateral por esta deuda. Los señores Baring declinaron considerar la cuestión a causa, según yo creo, de que tenía dudas sobre si la Patagonia pertenecía a Buenos Aires y se supone que una de las razones por la cuales Rosas hizo el ofrecimiento fue conseguir de Inglaterra la sanción de los derechos de Buenos Aires a la Patagonia”. Cabe aclarar que Baring no era solo uno financista usurero, sino que además era un asesor financiero del gobierno ingles. Lamentablemente esta vez la astucia de Rosas no alcanzo a engañar la experiencia del la diplomacia pirata. Por otro lado, Rosas peleaba en dos frentes al mismo tiempo. La educacion en las escuelas rosistas El francés Alfred Brossad, que acompañó a conde Walewsky en la misión diplomática de 1847, como no podía ser de otra manera, criticó a la enseñanza rosista. Entre las críticas que formuló, dice que una de las cuestiones más largamente tratadas en el programa de geografía fuera la siguiente: “Demostración de los derechos perfectos de la Confederación Agentina sobre Paraguay, sobre la costa patagónica y las islas Malvinas; derechos injustamente rebatidos y desconocidos por las potencias europeas” El francés criticaba a la educación rosita por enseñar precisamente lo que nunca debió dejarse de enseñar. Mensajes a la Legislatura El representante inglés ante al Confederación Argentina, John Henry Mandeville, al informar a su gobierno el 3 de enero de 1838 sobre la inauguración de una nueva sesión de la Sala de Representantes de Buenos Aires , comenta a propósito del mensaje del gobernador Rosas a los mienmbros de la Legislatura: “Luego atiende a la ya gastada cuestión de la injusticia de su ocupación por Gran Bretaña, sin recibir, me atrevo a decir, mucha simpatía del público con excepción de las pocas personas que han especulado con la instalación de una propiedad en ese lugar. Seguramente eso ocupará un párrafo anual en cada mensaje hasta que el tema muriera de cansado, al menos que una causa sin méritos induzca al gobierno a avivar el tema para escudarse tras él...”(G-Y.p.43) Es evidente que la política británica siempre fue la misma... lagazeta.com.ar/rosas_y_malvinas.htm
http://lagazeta.com.ar/juan_manuel_de_rosas.htm JUAN MANUEL DE ROSAS Sombras y Verdades (Recopilacion histórica) Juan Manuel de Rosas Autor: Leonardo Castagnino (*) Mail: [email protected] - Edición 2009 - 250 páginas. Contratapa: En esta obra al autor ha recopilado documentos, testimonios y citas de historiadores que investigaron y escribieron sobre Juan Manuel de Rosas, de manera tal de contribuir a la difusión de la verdad histórica sobre el “Restaurador de las Leyes”. Al seleccionar y comentar los documentos citados, el autor los agrupa de manera tal que de ellos se deducen algunos aspectos de la obra de gobierno y los rasgos principales de la fascinante personalidad don Juan Manuel. “Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias.” (Juan Manuel de Rosas. 1857) “Don Juan Manuel de Rosas no ha muerto. Vive en el espíritu del pueblo, al que apasiona con su alma gaucha, su obra por los pobres, su defensa de nuestra independencia, la honradez ejemplar de su gobierno y el saber que es una de las más fuertes expresiones de la argentinidad.” http://lagazeta.com.ar/juan_manuel_de_rosas.htm
link: https://www.youtube.com/watch?v=8jFoR4dQ9eE GUERRILLA NAVAL (1866) (Guerra del Paraguay) (01) "O esquadrão descangalhadora” (02) Un duelo singular (03) Fuentes. "O esquadrão descangalhadora” Guerra del Paraguay - Leonardo Castagnino A principio de 1866, durante la Guerra del Paragauy, los ejércitos en conflicto estaban separados por las aguas del Paraná, y los paraguayos hacían algunas excursiones de reconocimiento en territorio argentino. En una de esas excursiones se habia dado el combate de Corrales o Pehuajó. Mientras tanto la poderosa armada brasileña permanecía fondeada en la rada de Corrientes, mientras el almirante Tamandaré paseaba por las calles de Buenos Aires. Mitre manda a llamar al almirante, que llega a Corrientes el 21 de febrero de 1866, anunciado el 23 de enero que las tropas paraguayas no pasarían más el río Paraná, porque la escuadra les cortaría la retirada. El 25 se reúne una junta aliada en Corrientes, a la que asiste el almirante y el mismo Mitre, quien expone el plan de operaciones, al tiempo que Tamandaré anuncia que va a subir el río Paraguay y a “descangalhar” los muros de Humaitá. Vale la pena aclarar que el soberbio almirante no alcanzaría a ver Humaitá, ni subido al palo mayor con anteojo de gran alcance. Recién el 17 de marzo la flota deja el fondeadero, subiendo hacia Paso de la Patria con cuatro acorazados, trece cañoneras y cuatro transportes, con 100 bocas de fuego. El 22 del mismo mes, otra junta de guerra resuelve que la escuadra haga un reconocimiento aguas arriba y destruya Itapirú el día 25, para facilitar el desembarque. Iba a empezar entonces un duelo singular. López se preparaba para darles una sorpresa: había resuelto que un lanchón saliese a retar a duelo a toda la escuadra. Un duelo singular En la mañana del 23 de marzo el pequeño vapor Gualeguay remolca un diminuto lanchón hasta la punta de Itaípirú, dejándolo en al costa. El lanchón era tripulado por el sargento Francisco López y cinco compañeros, todos buenos tiradores, que le salen al encuentro a los acorazados “Brasil” y “Bahía”. Los acorazados les responden el fuego en forma desproporcionada, no obstante lo cual la refriega se prolongó por bastante tiempo, hasta que lo paraguayos deben abandonar el lanchón para ganar la orilla a nado, mientras los acorazados continuaban el fuego contra el lanchón hasta destruirlo. Por la tarde del mismo día, aparece otro lanchón remolcado hasta Itapirú, tripulado por el famoso sargento José María Fariña, reanudando el combate con los acorazados hasta el atardecer. Al otro día se reanuda el combate y los paraguayos, que habían afinado la puntería, logran algún daño a los acorazados mientras éstos no lograban dar en el pequeño blanco móvil que los desafiaba. El 25 de marzo la armada amaneció empavonada de fiesta conmemorando el aniversario imperial. A mediodía se daba una fiesta en la nave almirante, cuando de improviso apareció el impertinente lanchón paraguayo resuelto a disolver la reunión del festejo. Se posicionó frente al buque y comenzó a cañonearlo. Desde el principio se vio que los tiros eran cada vez más certeros, y debió disolverse de urgencia la reunión porque los tiros pasaban rozando la cubierta ante el espanto y corrida de los antes alegres comensales. Un cañonazo dio en el pañol de víveres del “Apa” haciendo un destrozo tremendo. Alarmado el almirante ordenó que el acorado “Tamandaré” y la cañonea “Enrique Martins” avanzasen haciendo fuego contra el impertinente, pero el corajudo Fariña tranquilamente varó su lanchón en la costa, y pusieron pie en tierra desapareciendo el la selva contigua, donde estaba destacado el batallón 12. Las naves brasileñas, envalentonadas, desprendieron tres botes con 25 hombres cada uno con el propósito de apoderarse del lanchón, pero fueron recibidos por un fuego graneado de fusilería que los obligó a retirarse precipitadamente. En su bronca de impotencia, los brasileros continuaron haciendo fuego con bombas, granadas y metralla contra la costa, sin lograr ningún blanco efectivo, prolongando el bombardeo hasta las 10 de la noche. Una de las bombas que había caído a lo lejos en un carrizal reseco, produjo un fenomenal incendio. El campo incendiado y el trazado de los proyectiles incendiados daban la impresión de una batalla naval de proporciones, sin que los paraguayos sufrieran el más mínimo daño. Natalicio Talavera, que hacía de corresponsal, relató el episodio: “Todo elogio no es bastante para ponderar la serenidad y bravura de los seis tripulante del lanchón y del Alférez Fariña que los mandaba”, agregando también conceptos sobre el comportamiento del Alférez primero de marina Domingo Antonio Ortiz, “que hallándose accidentalmente en aquel lugar, pidió colocación al pie de una pieza y la dirigió con bastante acierto”. Al amanecer siguiente, día 26 de marzo, el lanchón se prepara para un nuevo duelo; a las dos de la tarde Fariña se deja arrastrar por la corriente hasta posicionarse con el lanchón frente a toda la flota enemiga. Sus primeros tiros dieron en el navío almirante produciendo alarma generalizada, por lo que el indignado Tamandaré ordena que tres acorazados cargasen contra el lanchón para aplastarlo, pero lejos de amedrentarse por los acorazados que se les venían, desde le lanchón los recibieron a cañonazos. El “Bahía” recibió tres cañonazos: el primero dio el la coraza, el segundo en la proa y el tercero le destrozó el mástil. Ya con los acorazados encima, Fariña y sus compañeros se tiraron al agua y ganaron la costa a nado. El lanchón quedó destruido por una explosión en el depósito de pólvora, pero la pieza de artillería fue recuperada para artillar con ella un nuevo lanchón, el diminuto “Antelo”, que todos los días reaparecía por el Paraná como por arte de magia. El día 27 se reanuda el duelo; el lanchón se había colocado en la punta de Iatpirú, y desde las primeras horas de la tarde comenzaron a intercambiarse fuego con los acorazados, mientras Bruguez lo hacia de la costa. El singular combate siguió hasta las cuatro de la tarde en que los acorazados empezaron a retroceder con algunas averías, pero en ese momento Bruguez desde tierra arreció el fuego, y le metió dos cañonazos dentro de la torre del “Tamandré”, donde se habían refugiado unos cincuenta hombres y el Comandante Barros, haciendo un verdadero desastre. Con estas bajas de dio por terminadas la jornada. Al amanecer del día 28, nuevamente colocado el lanchón en le mismo sitio, despierta a la armada cañoneando los navíos de casco de madera, como lo eran “La Princesa de Joinville” y los trasportes “Riachuelo” y “Paranayba” , que recibieron los primeros tiros, debiendo intervenir los acorados “Barroso” y “Bahía”, que también fueron recibidos a cañonazos por Bruguez desde tierra. Los del lanchón saltaron a tierra cuando había agotado la munición, unos 40 proyectiles. En dos días, sólo el “Barroso” había recibido 30 tiros. La prensa europea y americana comento largo tiempo este singular duelo entre un lanchón contra toda la armada brasileña, destacándose la figura de José María Fariña. Éste había empezado su actuación en los tiempos de don Carlos López y cuando la pequeña flota Paraguaya fue destruido, Fariña se incorporó al ejército como artillero, llegando a ser uno de los mas famosos tiradores. José María Fariña fue tomado prisionero y sobrevivió a la guerra. Fuente: http://lagazeta.com.ar/guerrilla_naval.htm
Opinión neutral “El pensamiento occidental, cegado por los concepto de una encomia arcaica, creyó que la inflación, la falta de recursos, o una revolución, condenaría a Hitler al fracaso… Mediante obras publicas y subsidios para trabajos de construcción privada logró la absorción de los cesantes. Cuidó de que los trabajadores de determinada edad, especialmente aquellos que sostenían familias numerosas, tuvieron preferencia sobre los de menor edad y menores obligaciones …Desplazó a los jóvenes desocupados hacia esferas de actividad de carácter más social que comercial, como los Cuerpos de Servicios de Trabajo, de Auxilios Agrícolas y de Trabajo Agrícola Anual. En el otoño de 1936 ya no existía duda alguna sobre el éxito del primer plan cuatrienal. La desocupación habia dejado de ser un problema e inclusive se necesitaban más obreros. El segundo plan cuatrienal quedó bajo la dirección del general Göering, cuya principal meta era la de independizar a Alemana de todos los víveres y materias primas importadas… Con proteínas de pescado se manufacturaron huevos en polvo; los autobuses fueron movidos por medio de gas; se usó vidrio para fabricar tuberías u material aislante: se implantó la regeneración del hule y la purificación de aceite usado y el tratamiento de la superficie de metal contra el moho. Se almacenó aserrín para transformarlo en una harina de madera que también se uso como forraje; el pan se elaboró, en parte, de celulosa:; las cubiertas de las salchichas se usaron de celofán: se transformaron las papas en almidones, azúcares y jarabes. En Fallersleben se inició la construcción de no sólo la fábrica de automóviles más grande del mundo sin no de la fabrica más grande del mundo en cualquier clase. El Volskwagen (auto del pueblo) costaría mil ciento noventa marcos en abonos de cinco semanarios. En seis años los nazis terminaron 3.065 kilómetros de carreteras, parcialmente, 1.387 kilómetros más, e iniciaron la construcción de 2.499 kilómetros. La estabilización de precios que resultó de la intervención oficial nazi debe conceptuarse como un éxito notable, único en la historia económica desde la revolución industrial… Esta experiencia permitió que continuara la guerra sin que el problema de los precios preocupara a Alemania. Maxime Y. Sweezy (*) (*) Maxime Y. Sweezy , economista nortamericano becado por el Radelifle College, de Cambridge, Massachusetts, para que viajara a Alemania en 1940 a hacer una investigación sobe su economía. Los resultados de su investigación figuran en “La Economía Nacionalsocialista. Fondo de Cultura. México, 1944. link: https://www.youtube.com/watch?t=1&v=NN9ItgASOo0 Fuentes: - Máxime Y Sweezy. "La Economia Nacionalsocialista.México 1944. - www.lagazeta.com,ar
link: https://www.youtube.com/watch?v=6y23DdOAc9o CURUPAYTY: TODO PREVISTO... (22 de setiembre 1866) (Guerra del Paraguay) (01) La situación previa (02) La disputa de los laureles (03) Entrevista de Yatayty Corá (04) Las trincheras de Curupayty (05) Las banderas: todo previsto... (06) La tragedia (07) La retirada en completo desorden (08) Los que no participaron (09) ¿Y la escuadra brasileña? (10) En Paso Pucú (11) Informes de la prensa (12) ¿Quiénes fueron los culpables del desastre? (04) Fuentes. (05) Artículos relacionados. La situación previa Tras la relativamente fácil toma de Curuzú por parte de las tropas imperiales, Mitre se mostró entusiasmado por la toma de Curupayty, que pese a llegar hasta el punto, no había sido asaltada tras aquella victoria, y que según algunos cronistas, para Mitre, la toma de Curupayty era “su sueño dorado”. El 4 de septiembre de 1866 Mitre reunió una junta a la que asistieron Flores y Polydoro, resolviendo que este último marchara a Curuzú a conferenciar con Tamandaré y Porto Alegre, sobre la forma de continuar las acciones, tras la victoria del último, para la toma de Curupayty. Mitre se mostró entusiasmado sin insinuar siquiera la conveniencia de un movimiento envolvente. El éxito alcanzado por las tropas imperiales en Curuzú, le hizo ver la oportunidad de una revancha gloriosa que disimulara todos sus errores, acallando la condenación pública. La disputa de los laureles En la conferencia realizada el 5 de setiembre entre Tamandaré, Polidoro, Octaviano y Porto Alegre, este último se limitó a manifestar que bastaría con pedir un refuerzo de 4.000 infantes de Tuyutí, e indicar la conveniencia de avanzar una columna de caballería desde Tuyutí, contorneando la izquierda paraguaya hasta unirse con el segundo cuerpo en Curuzú. En esa conferencia al día siguiente, tras ardua discusión se acordaron las acciones, entre otras: En primer punto acuerdan que no había inconveniente en hacer el movimiento que indicaba Porto Alegre con la caballería aliada, no solo por la izquierda sino penetrando hasta su retaguardia, para quedar además dueño de al campaña y batir a la caballería paraguaya si se presenta, y aun buscándola si no se presenta. Respecto al movimiento de toda la línea, no lo consideran conveniente, sino demostrar una “diversión o reconocimiento”. Por otro lado, para aprovechar las ventajas obtenidas por el ejercito imperial y la movilidad que les daba la escuadra, consideran que se podría formar un ejerciot elevándose al número de 20.000 hombres, y desprender la caballería por la derecha, al mando del general Flores, llevándola hasta al retaguardia si fuera posible. Con el ejercito así formado, y en combinación con la escuadra, atacar Curupayty y amagar al enemigo por retaguardia, interceptando el camino a Huamitá con el objeto de provocar al enemigo a una batalla tomado por la espalda. Se mantendría por otra parte en el ampo atrincherado de los aliados, de 18 a 20 mil hombres al mando del Mariscal Polidoro. De manera que puedan concurrir por la derecha o por el frente si fuera convocado. Se resolvió además que fuera Mitre el encargado de de llevar a Curuzú la noticia de lo acordado. El 7 de septiembre llegó Mitre al campamento de Porto alegre, conferenciando con éste y Tamandaré. Ambos se mostraron conformes, aunque Porto Alegre insinuó que lo dejaran seguir las operaciones, manifestando que solo necesitaba la cooperación de las fuerza aliadas mediante un ataque general sobre los paraguayos “para evitar que las reservas acudiesen a Curupayty”. Por su parte Tamandaré, que -según O´Leary- “era formidable lejos del enemigo”, prometió la más eficaz ayuda al movimiento, y poniéndose de pie y señalando las posiciones paraguayas, afirmo con su habitual soberbia: “ en duas horas eu descangalharei tudo iso...” Mitre se retiró seguro de que la victoria era un hecho inevitable, mientras el astuto Almirante le hace ver a Porte Alegre, que lo que Mitre buscaba era privarlo de los laureles que se iban a recoger. Advertido por el Almirante, Porto alegre ve que la única manera desbaratar las intenciones de Mitre era precipitar los acontecimientos, se apresura a escribir a Polidoro pidiéndolo refuerzos para caer de inmediato sobre Curupayty, y al mismo tiempo le escribe una nota a Mitre, que revela su inquietud: “La operación sobre Curupayty –le decía- uno de los puntos sobre los que V.E. me honró en venir a conferenciar conmigo, y que considero debe preceder a cualquier otro, tiene por condición esencial el reforzamiento de mi infantería- Meditando sobre el medio de dáseme ese refuerzo, parece más natural que que proceda del 1° cuerpo del ejército brasileño, para no dividir las fuerzas del ejército argentino. Divididas esas fuerzas, me parece que V.E. no ocupará una posición digna de su elevado carácter, ya político, ya militar, ya individual. V.E. no puede ser comandante de una división después que tan justamente se le ha confiado en un tratado el cmando ej jefe del Ejército Aliado. A más, yo, por mi parte, desde que el General del ejército argentino no viniese con todo su ejército a esta posición, me sería desairado no comandar en jfe la operación que tuviese que efectuar” Como vemos, todos pretendían ser dueños del trofeo, antes de cazar el oso. Todas las argumentaciones de Porto Alegre fueron inútiles, y en la junta del 8 de septiembre en Tuyutí, se había acordado lo siguiente: 1°- Que el general en jefe del ejército Aliado con 9.000 hombres de infantería y 12 piezas de artillería del ejército argentino, se tasladase a Curuzú, para formar la columna expedicionaria por esa parte, abriendo operaciones según lo convenido, dándose un plazo de tres días para su ejecución 2°- Que el resto del ejército quedase en esta campo (Tuyutí) a las órdenes del Señor General Flores, hasta tanto que este se moviese con al caballería en la oportunidad ya indicada, en cuyo caso, en cuyo caso el Señor Mariscal Polidoro quedaría al frente del ejército” Polydoro informó a su colega que no tenía inconveniente en enviarle cuatro o seis batallones, que sumarían unos 2.500 hombres, si necesitaba ese refuerzo para las operaciones proyectadas. Por su parte Mitre, en una extensa nota, rebatió algunos puntos de la nota de Porto Alegre, y detalló los movimientos estudiados tratando de provarle la conveniencia de que fuese el ejército argentino el que se trasladase a Curuzú. Enterado Porto Alegre, se apresuró a formular una protesta “por la posición secundaria que el plan de operaciones reducía al Brasil”, a la que adhiere Tamandaré. “Del acta, de la que V.E. me envía copia –le decía Porto Alegre- resulta que teniendo el Imperio del Brasil dos ejércitos en esta campaña, los cuales van a entrar juntamente en acción, por lugares opuestos, los dos generales en jefe de dichos ejércitos, quedan anulados, siendo V.E. mismo quien testifica en su nota que a más de las numerosas fuerzas de Polidoro, no quedará en Tuyutí sino la caballería, compuesta por soldados de las tres naciones y una columna del ejército argentino. En tales condiciones, colocar al mariscal Polydoro y a su numeroso ejército a las órdenes de otro general, el cual por el mismo plan combinado, tiene que operar destacándose del ejército brasileño, parece un desaire deliberado a las armas imperiales” En cada palabra se nota el reporche de Porto Alegre, que además consideraba a Mitre en posición inferior, recordando que en la campaña contra Rosas, Mitre era apenas comandante de artillería, cuando él ya era el conocido General Manuel Marquez de Sousa. La cuestión quedó “arreglada” con la intervención del consejero Francisco Octaviano de Almeida Rosa, uno de lso signatarios de al Alianza y que acompañaba al ejército “para limar asperezas”, consiguiendo modificara el acta respeto a que fuera Polydoro quien quedara como jefe del ejército estacionado en Tuyutí. Entrevista de Yatayty Corá El día 19 de setiembre de 1866 se produjo un hecho inesperado: a la caída de la tarde se presenta ante la derecha del ejército aliado el Capitán Francisco Martínez con bandera del parlamento. Las avanzadas argentinas lo reciben a balazos, por lo que debe retirarse, pero al día siguiente volvió a aparecer frente a las líneas aliadas, y logra entregar una nota del Mariscal López, invitando a Mitre a una conferencia en el lugar que considerase conveniente, a fin de encontrar una solución del conflicto. La entrevista se produjo en Yatayty Corá el día 12 de setiembre de 1866. Pese al ofrecimiento de López de zanjar las diferencia sin mayor derramamiento de sangre, y con honor para las partes, Mitre se mantuvo en una posición intransigente, sin apartarse una coma de letra secreta del Tratado de la Triple Alianza. La conferencia no llegó a ninguna solución ni avance, y por el contrario, las buenas intenciones de López fueron interpretadas como una debilidad paraguaya por los aliados, que ya saboreaban la victoria inevitable de Curupayty. Curupaytí Las trincheras de Curupayty Fracasada la entrevista de Yatayty Corá, y mientras los jefes aliados discutían sobre quien recogería los laureles de Curupayty, López sigue con la fortificación de dicho punto mediante un trinchera de 2.000 metros protegida además por una linea de abatís desmontados y asegurados con estacas al terreno. Protegidas por en estero, las obras de defensa estaban a cargo directo del General José Díaz, quien dispuso las tropas y la artillería en forma conveniente. La obra se llevó a cabo trabajando día y noche con increíble sacrificio, construyendo un extensa trinchera que comenzaba en al barranca del río y se extendía dos mil metros hasta terminar en al Laguna Méndez. Se mandó construir un foso interior de modo que los tiradores quedaran protegidos, y se construyeron dos puentes levadizos. Por delante de esta trinchera se construyó una trinchera de avanzada, y el en el estero se construyeron “bocas de lobo” con estacas puntiagudas, y zanjas sueltas que fueron rellenadas con espinas. La lluvia de los tres días previos al asalto, inundaron el estero donde quedaban baje el agua esta trampas. Se distribuyeron seis cañones sobre el frente y trece sobre el río, reservando los de mayor calibre para la barranca. Mientras los aliados continuaban con intrigas e inútiles conferencias, en tres semanas quedó concluida la formidable obra, proyectada por el genio y la voluntad del general José Eduvigio Díaz, y la tenacidad de los soldados paraguayos, sobre los que Díaz ejercía una influencia fascinante. Los aliados se limitaron a algunos reconocimientos de poca profundidad, y nada llamó la atención del “generalísimo” sobre lo que se preparaba en las posiciones paraguayas. Terminada la trinchera, Díaz se trasladó a Paso Pucú para dar al noticia López, a quien reiteró, lleno de confianza, “aniquilar al invasor”, produciendo un ruidoso entusiasmo y alegría entre los paraguayos. Esa misma noche, regresó a Curupayty. Las banderas: todo previsto... Durante toda la noche previa al asalto, en ambas posiciones reinó el más profundo silencio, que presagiaba la tragedia. El afortunado triunfo anterior en Curuzú, y la supuesta debilidad paraguaya deducida del ofrecimiento de paz en Yatayty Corá, no hizo sospechar ni remotamente en los aliados el desastre que inevitablemente les esperaba. A tal punto era la confianza de los aliados, que previamente a habían combinado una serie de señales con bandera que daría Tamandaré y trasmitidas al mismo tiempo por un barco anclado en Laguna Pisis. El significado de las bandera era el siguiente: 1- La escuadra empezó el ataque. 2- Curupayty apagó sus fuegos. 3- El ejército inicia el ataque. 4- Hemos tomado Curupayty 5- Conviene un ataque general. 6- Nuestras fuerzas regresan a sus posiciones. 7- Nuestras fuerzas van en camino a Humaitá. 8- Hemos triunfado. 9- El enemigo huye en dispersión. Como vemos, ninguna señal preveía la derrota...y mucho menos la tragedia que sobrevendría. Todo estaba previsto...menos el fracaso. La tragedia Por fin amaneció el 22 de setiembre de 1866, día fijado en la junta para el asalto. Desde muy temprano el ejército aliado con traje de parada y en rigurosa formación, esperó la orden de romper la marcha. A las 7 de la mañana, la escuadra comienza el bombardeo con mas de cien bocas de fuego sobre Curupayty. Pese a las promesas del Almiratne de “descangalhar tudo iso” en dos horas, el cañoneo no hizo mella sobre las trincheras ni sobre al linea de abatis. Lo único que logró fue matar a un pequeño grupo y su jefe, mientras en las trincheras festejaban la materias prima que les regalaba la flota imperial, para fundir nuevas armas y municiones. A las 10 ordenó Díaz la retirada de la pequeña trinchera de vanguardia. Corre la noticia que Flores había flanqueado a los paraguayos y a las 12 cesa el bombadeo. Sonó el clarín y comienza el avance de dos gruesas columnas argentinas y dos brasileñas. Agregados 15 batallones argentinos y 9 cuerpos brasileños, completaban un total de 20.000 hombres. Porto Alegre comandaba las columnas brasileras, y Paunero las argentinas, mientras Mitre era el generalísimo, único director de la batalla. En ese momento el general Díaz hace tocar diana, y montado en un hermoso caballo recorre las filas arengando a la tropa, que le respondían con prolongados vivas a la Patria. Pocos minutos después aparecieron frente a los paraguayos los primeros batallones aliados, con sus vistosos uniformes de parada, relucientes bajo el sol, alineados en rigurosa formación. Marchando al son de músicas marciales, con las banderas desplegadas, más parecían destinados a lucirse en una fiesta fastuosa –dice O´Leary- que próximos a la catástrofe, a la muerte, a la desesperación y a la derrota. Díaz, impasible, dejó que el enemigo se acercase sin ser molestado. De pronto suena el clarín y un estruendo ensordecedor de todos los cañones disparados al mismo tiempo, anunció que había comenzado la matanza. A pesar de la señal del Almirante que indicaba que todo había sido destruido, el campamento paraguayo estaba intacto, y al decir del general Cerri “Curupayty no presentaba ni siquiera la señal del rebote de una bala” Las columnas asaltantes se precipitaron como un avalancha, seguras del triunfo y ciega de coraje. Las del centro convencidas de franquear directamente el terreno que tenían por delante, se inclinaron a izquierda y derecha avanzando penosamente bajo el fuego de la artillería paraguaya. Las lluvias previas habían completado la obra de Díaz, inundando el terreno que se hacia intransitable. Solamente podía marcharse hacia el río o hacia la Laguna Méndez, los dos puntos más fuertes de la artillería paraguaya. Sin razonar sobre la inutilidad del esfuerzo, Mitre ordenava el avance, y las tropas aliadas avanzaban con increíble heroísmo y ciegos hacia aquel huracán de fuego de la artillería paraguaya, cada vez más eficaz a medida del avance. Mientras Curupayty era un trueno ininterrumpido de cañonazos, algunos argentinos logran llegar hasta la infranqueable línea de abatises. En vano trataron de franquearlos con escalas cortas y escasas, enredados en las ramas, mientras eran quemados a boca de jarro por la artillería. Retrocedían, se arremolinaban y volvían a la carga, pero todo era inútil para abrirse paso. Todo fue un derroche inútil de valor y heroismo de las tropas aliadas. Cuando todo estaba perdido, llegó al trote la reserva al mando del bravo coronel Arredondo, pero nada podía hacer, sino engrosar la matanza. Talvez recordando el movimiento que les dio el triunfo en Curuzú, algunos batallones intentaron vadear a Laguna Méndez, pero era imposible, y sorprendidos en ese movimiento, fueron diezmados por al artillería paraguaya. “...los infantes volvieron a la carga en el campo fangoso obstruido de cadáveres, agotados por el peso de sus armas. Protegidos en sus trincheras, los paraguayos hacían estragos que los aliados no contestaban porque no vían al enemigo.” Mitre embriagado del mismo optimismo enfermizo y heroico de Cepeda, ordenaba avanzar, avanzar y avanzar siempre. La hecatombe hubiera seguido si Porto Alegre, respetuosa pero firmemente, no se impusiera y ordenase la retirada.” (J.M.R.Hist.Arg. t.VII.p.166) Murieron 10.000 argentinos y 92 paraguayos. El combate se sostenía tenazmente sin que los asaltantes lograran el menor éxito sobre las tropas paraguayas. Según parte del propio Mitre, “fue contenido el ímpetu del ataque por la línea de abatíes que se componía de gruesos árboles enterrados por los troncos, y que en más de treinta varas obstruían el acceso a la trinchera...fue necesario reforzar el ataque con la segunda línea de reservas parciales, comprometiendo en las dos columnas de ataque central veinticuatro batallones”...”las líneas de abatíes no han sido forzadas nunca en asalto franco, ni aun por las primeras tropas del mundo” (Mitre a Martínez. Cuartel de Curuzú, 24 de septiembre de 1866. Partes oficiales) lo que demuestra la imprevisón de Mitre de no reconocer el terreno previamente...salvo que pretendiera realizar una hazaña mayor “que las primeras tropas del mundo”. El heroísmo y sacrificio de las tropas aliadas, no fue suficiente para vencer ni la “línea de abatíes” ni “la impericia de Mitre”. El propio general en jefe lo admite en sus partes: “En esas circunstancias, habiéndonos puesto de acuerdo con el barón de Porto Alegre, y viendo que no era posible forzar ventajosamente la línea de abatíes, para llevar el asalto general sino comprometiendo nuestras últimas reservas y que una vez dominada la trinchera no se obtendrían los frutos de tal actora parcial desde que no se conservasen tropas suficientes para penetrar en orden el interior de las líneas y hacer frente allí a las reservas del enemigo, acordamos mandar replegar simultáneamente y en orden las columnas comprometidas en el ataque” “Nuestras pérdidas han sido considerables y sensibles...las computo en tres mil (en realidad fueron tres veces más) entre muertos y heridos” ...” Por parte del ejército argentino se comprometieron diez y siete batallones en el asalto, cayendo muertos o heridos la mayor parte de los jefes que los condujeron” También da parte del desastre el hermano del general en jefe, general Emilio Mitre, que comandaba el 2° Cuerpo en el asalto: “V.E. sabe los prodigios de inaudito valor que los cuerpos todos del ejército hicieron en esta jornada. Es pues, inoficioso que el que firma haga de ellos elogios tan justamente merecidos. Basta dejar establecido que de los tres Batallones de este 2° Cuerpo que cargaron sobre la trinchera, solo ha quedado en aptitud de combatir una tercera parte de cada uno de ellos, para probar el denuedo y la bravura de que se hallaban animados, y dieron sangrientas pruebas Cuando a las tres de la tarde, próximamente, ordenó usted la retirada, estos tres bizarros cuerpos se retiraron en el mayor orden posible, a pesar de estar ya muertos de o heridos sus jefes y oficiales” (Del general Emilio Mitre al al General en jefe de los Ejércitos Aliados, Brigadier General D. Bartolomé Mitre. Campamento de Curuzú, 27 de setiembre de 1866. Partes oficiales – AGM.tII.p.334) No cabe duda alguna de “los prodigios de inaudito valor” y del “denuedo y la bravura de que se hallaban animados” aquellos miles de soldados y oficiales que iban al seguro sacrificio contra una "línea de abatíes", sin rebelarse para linchar a sus comandantes que los mandaban a una muerte inútil e inevitable. Los brasileños no corrieron mejor suerte que los argentinos. Sugestionados hasta el heroísmo por Osorio y Porte Alegre, avanzaron resueltamente al centro y a la derecha paraguaya. Una columna al mando de Caldas, avanzo desde el barranco por una picada abierta po r Porto Alegre y ensanchada por los paraguayos. Cuando Díaz se dio cuenta del avance de la columna, se preparó a recibirla. Cargando sus cañones los esperó en silencio hasta que estuvieran cerca, hasta que se oyó un gran estruendo sobre a desprevenida columna, y un hracain de fuego, hierro y plomo la destruyó casi por completo. No obstante, Caldas llegó hasta le trinchera para convencerse de la inutilidad del esfuerzo. Caldas insiste en una segunda ocacion por el barranco, pero la artillería paraguaya lo hace retroceder. La columna de Carvalho no tuvo mejor suerte, y en su heroico avance llegó hasta los abatises, pero inútilmente. ¡Curupayty era inexpugnable! En vano Porto Alegre hizo cargar a su reserva pero no había forma de franquear la linea, y hubo un momento en que la matanza fue general en toda la línea. Mientras la artillería hace tronar las 49 bocas de fuego, la infantería desde sus posiciones resguardadas hacia descargas en cortos intervalos. Una hilera cargaba y la otra hacia fuego. “Su puntería –según Garmendia- era de una precisión fatal. Parecía que manejaban armas modernas, por lo rápidamente que, después de cada disparo, volvían a aparecer con sus pesados morriones y su legendaria camisa roja”. Los infantes que no hacían fuego con sospesados fusiles de chispa, se entretenían en arrojar sobre los asaltantes las bombas de mano de que estaban provistos los batallones. Hasta la caballería tomó parte en la batalla. El capitán Bernardino Caballero se hizo cargo de la extrema derecha de la línea, sustituyendo del mayor Albertano Zayas, que fuera una de las pocas víctimas serias de la escuadra imperial. Para aumentar aquel desastre, las coheteras lanzaban sus proyectiles sobre el campo con sus colas encendidas, abriendo brechas en las ya diezmadas columnas. Mitre, embriagado de heroísmo, ordenaba avanzar, avanzar siempre, hasta que el marqués de Souza, respetuosa pero firmemente le advirtió que aquello iba a ser la derrota “mais grave de esta guerra”, y que seguir el heroico ataque, morirían todos los atacantes sin llegar a las trincheras paraguayas. Por fin se dio el toque de retirada La retirada en completo desorden A las cuatro de la tarde el clarín del trompa Cándido Silva anunciaba la derrota, comenzando el desbande más desordenado, rerocediendo desordenadamente sobre los muertos y heridos que cubrian el campo. Hubo un instante en que el vigía paraguayo anunció movimiento de tropas den Curuzú, y se pensó en una segunda envestida. Díaz ordenó volver a sus puestos, gritando a viav voz: “Anique pendé goloso los mitá” (Muchachos, cuidado con ser golosos) Poco después el vigía anunciaba que los batallones volvía a retroceder. Seguramente salieron en socorro de los que llegaban destrozados, para protegerlos de una probable persecución. Todo estaba concluido: alrededor de 10.000 cadáveres aliados yacían sobre el campo, mientras los paraguayos sufrieron apenas 92 bajas, entre muertos y heridos. Terminada la batalla, el general Díaz recorre las filas en su famoso alazán, recibiendo las frenéticas aclamaciones de alegría de los soldados, que se descubrían en señal de respeto y admiración. Los que no participaron Mientras tanto en Tuyuty Polydoro había permanecido inactivo. Algunos han criticado esta actitud, pero lo cierto es que la orden era “que no convenía comprometer dos ataques divergentes” y no había recibido señas de Tamandaré de realizar un ataque general, que de todos modos en nada hubiera cambiado las cosas. Con su actitud pasiva no hizo más que evitar una masacre mayor. Por su parte Venacio Flores no cumplió con las órdenes, que como quedó dicho era avanzar y abrirse paso hasta la retaguardia enemiga “con el objeto de cooperar a las operaciones del ejército expedicionario por al parte del río Paraguay”. Flores partió perezosamente al frente de 3.000 hombres caballería. En vez de avanzar rápidamente tomado el camino mas corto, costeó el Estero Rojas y a las diez de la mañana se detuvo para hacer “churrasquear” a su gente. Cruzó el Paso Canoa tiroteándose con algunos guardias paraguayos, recién a la tres de la tarde, cuando todo estaba terminado, para detenerse definitivamente. Hizo avanzar su vanguardia hasta proximidades de San Solano, para retroceder enseguida. A las siete de la tarde el día siguiente “entra triunfante en Tuyutí” –dice O´Leary- “satisfecho de su incomparable ineptitud”. “Tal fue la actitud del Brigadier General Don Venancio Flores en tan inmortal batalla”. Talvez la actuación de Flores fue acertada, aún sin saberlo. Si en vez de tomar el camino más largo, como tomó, hubiera penetrado las líneas paraguayas, seguramente hubiera sido aniquilado, tratando de cumplir una orden imposible, dada por la inexperiencia y desconocimiento del terreno y de los recursos paraguayos por parte de los jefes aliados. ¿Y la escuadra brasileña? Su actuación antes y durante la batalla fue completamente nula, a pesar de la formal promesa del soberbio de “descangalhar tudo iso”. en dos horas. ¿Porque Tamandaré dio la señal de haber destruido la artillería paraguaya? No podía saberlo desde su posición, teniendo de por medio un alto barranco. ¿lo supuso por un breve silencio de la artillería paraguaya?. Nunca se sabrá, pero lo cierto es que la escuadra no hizo más que desperdiciar 5.000 proyectiles que ningún efecto acusó, salvo desplazar una pieza y matar a su jefe y algunos soldados, de casualidad... El historiador Borman asegura que “los servicios de la escuadra fueron brillantes, que los marinos cubriéronse de gloria y que Tamandaré hizo prodigios, ostentando un valor extraordinario y un desprecio por la vida que arrancaba gritos de entusiasmo en sus topas” . Otros en cambio opinan que el Almirante, “era formidable lejos de la acción” Es una cuestión de apreciación. En paso pucú Durante al batalla López permaneció en Paso Pucú, recibiendo y dando respueta telegráfica al general Díaz por telégrafo. A las cuatro de la tarde recibió López la primer noticia de al victoria y un inmenso entusiasmo se hizo general. Al anochecer de aquella tarde se presentó el general Díaz ante el Mariscal López para darle cuenta del cumplimiento de su promesa, y se fundieron en un abrazo. “Vuestro nombre, General, no morirá: vivirá eternamente en el corazón de nuestros conciudadanos” Los informes en la prensa. El mismo día 22 de setiembre de 1866, el “Semanario” de Asunción publicaba una correspondencia de Natalicio Talavera trasmitida telegráficamente, que resulta un verdadero documento para los estudiosos de la batalla: “Toda la extensión el campo de batalla quedó completa de cadáveres, no habiéndose visto en la presente guerra una mortandad igual. Solamente en el frente de de lso valientes batallones 27 y 9, que estaban en trinchera del centro y que se portaron bizarramente, se han contado más de mil cuerpos” “Es horroroso el espectáculo que presenta el teatro de aquel sangriento drama en que se ve pintado el mortal y terrible descalabro que la Alanza acaba s sufrir. Sangre, cadáveres a montones, cuerpos mutilados, caballos despedazados, monturas deshechas, fusiles, lanzas y sables repartidos en desorden y en los que se ve estragos de nuestros proyectiles, son los rastros dejados por el invasor en su esfuerzo feroz e impotente por domeñar la cerviz de un país libre” “Cayeron en nuestro poder , la bandera del 2° batallon de Voluntarios braileños, un porta-estandarte de la legión Militar, nueve cajas de guerra, cornetas, instrumentos músicos y otros despojos” “Mientras que tanto horror y tan considerable pérdida tienen que deplorar lso invasores, no tenemos de baja sino un número insignificante, exponiéndose uno a no ser creído al referir que no alcanzo a 50 en número de muertos. Hemos perdido un solo jefe, el mayor Albertano Zayas, que se ha comportado bien, cayendo en lo más recio de la pelea, víctima de una bala de cañon del enemigo. Perdimos pocos oficiales, entre los que deploramos la muerte del audante de S.E. el Señor Presidente, Teniente Jaime Lezcano, joveen de 18 ños, activo, caliente, puntual observador de sus deberes y de grandes esperanzas. Este joven, que empezaba a descollar por tan nobles prendas entre sus compañeros, mereciendo al estimación de todos ellos y la de sus jefes, murió gloriosamente, proclamando en la trinchera, que recorrió en el ardor de la pelea, a la Paria y al jefe de la República”. El general Díaz, a cuya inteligencia y valor estaba encomendada la defensa, se ha cubierto de inextinguible lauro. Despreciando el peligro, y con la sangre fría que le es peculiar, atendía toda la línea de la trinchera y repartía sus órdenes. Las balas le hacían la corte, removiendo el terreno a su alrededor; hubo momentos en que no pudo escribir un telegrama dado parte de la actitud de lucha, porque la arena que levantaban los proyectiles cubría el papel; pero este afortunado general salió completamente ileso” “Entre los que se han distinguido, he oido ponderar la bravura de los capitanes de caballería Caballero y Escobar, que llegaron a mandar a los mismos infantes y hasta sirvieron algunas piezas de cañón que quedaron desguarnecidas” El 29 de setiembre, el mismo Talavera agrega: “Los fusiles recogidos pasan de ocho mil, y son de la mejor clase, sólo que la tercera parte hasido inutilizada por los proyectiles. Muchos de nuestros batallones han mejorado su armamento…” “La Alianza no ha experimentado una pérdida tan considerable, asi como nosotros jamás hemos comprado una victoria tan brillante a menso precio” “Ha sido un trabajo ímprobo el sepultamiento de los cadáveres, uno de los actos humanitarios que los enemigos no han ejercitado, pues se han complacido siempre en desecar sus cadáveres y en quemarlos en grandes hogueras; pero es preciso hacerles justicia, esta vez arrojaron al agua los que rodeaban su campo. Nuestros soldado se confirman en el hecho de que es m´pas facil matar cambás que sepultarlos. A pesr del gran trabajo que han tenido por tres días, es tal la cantidad de muertos que no ha sido posible acabar de enterarlos, y aún quedan, particularmente en el terreno que intemedia las respectiva vanguardias, muchísimos que , encontrándose ya en estado de putrefacción, hacen insoportables aquellos lugares” En la crónica que hace el paraguayo general Resquín afirma que “cuando las fuerzas del ejército aliado se retiraron en completa derrota, dejaron en el campo de más de ochomil cadáveres e innumerables heridos, sin contar los que pudieron recoger”. Las bajas paraguayas las sitúa en “un jefe, tres oficiales y diecinueve hombres de tropa muertos, alcanzando los heridos a siete oficiales y setenta y dos hombre de tropa” (Resquín, Datos históricos. p. 80-81) Es decir, 92 bajas paraguayas contra alrededor de 10.000 bajas aliadas. Las cifras del contrate demuestran la improvisación e impericia de Mitre, contra la efectiva defensa comandada por don José E. Díaz , que fue ganando sus galones de general a lo largo de las hazañas, producto de su inteligencia, serenidad y valor. El emperador de Brasil, pidió el reemplazo del general en jefe, bajo excusa de los levantamientos de rebeldía en montoneras producidas en las provincias del interior, que se pronunciaban por intermedio de Felipe Varela contra la Guerra del Paraguay y del propio Mitre y su política hacia las provincias interiores D´Amico comenta: “Cuando Mitre se encontró con esa defensa (los abatíes) no se le ocurrió nada y mandó a atacar con ataque franco, a pesar de saber, dice en su parte, que esa posición era intomable cargándola a pecho descubierto. El resultado no podía ser dudoso. Los soldados argentinos sembraron el campo de cadáveres, llegaron la zanja, soportaron un momento de fuego a boca de jarro de los paraguayos que ellos no veían y tuvieron que retroceder sombrando otra vez de cadáveres el campo de batalla” (JMR.p.251) En Buenos Aires, Martín Piñeiro informa a Sarmiento la muerte en esa batalla de su hijo Dominguito: “Solo Mitre ha podido hacer perecer a tanto argentino...no se pregunta quien murió sino quien vive...causa lastima salir a la calle”. “El desastre brutal que reveló la incapacidad del general en jefe (Mitre) que solo por su parte oficial hubiera sido fusilado por un consejo de guerra.”(Revista del Museo Histórico Sarmiento II-III) Por lo visto no era esto el desfile militar que había prometido Mitre en Buenos Aires antes de al guerra: “Tres días en el cuartel, tres semanas en campaña y tres meses en Asunción” ¿Quiénes fueron los culpables del desastre? Aún no se habían apagados los fuegos, y los vencidos ya estaban buscando el culpable de semejante derrota. Argentinos y brasileños han agotado los argumentos más imaginables tratando de negar su participación en el error, atribuyendo la culpabilidad a distintos actores: Mitre, Polydoro, Tamandaré, Flores, Porto Alegre, etc. pero lo cierto es que Mitre era el General en Jefe...y “el Jefe es el Jefe”. Leonardo Castagnino Fuentes: - Castagnino L. Guerra del Paraguay (La Tripe Alianza contra los paises del Plata) - García Mellid, Atilio. Proceso a los falsificadores de la Guerra del Paraguay. - O´Leary, Juan E. Historia de la Guerra de la Triple Alianza. Carlos Schauman Editor. Asunción.1992 - Rosa, José María. Historia Argentina. - Resquín, Datos históricos. - La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar .
GRAVIOLA O GUANABANA Propiedades La Guanábana o la fruta del árbol de Graviola es un producto milagroso para matar las células cancerosas. Es 10,000 veces más potente que la quimioterapia. ¿Por qué no estamos enterados de ello? Porque existen organizaciones interesadas en encontrar una versión sintética, que les permita obtener fabulosas utilidades. Así que de ahora en adelante usted puede ayudar a un amigo que lo necesite, haciéndole saber que le conviene beber jugo de guanábana para prevenir la enfermedad. Su sabor es agradable. Ypor supuesto no produce los horribles efectos de la quimioterapia. Y sí tiene la posibilidad de hacerlo, plante un árbol de guanábana en su patio trasero. Todas sus partes son útiles. La próxima vez que usted quiera beber un jugo, pídalo de guanábana. ¿Cuántas personas mueren mientras este secreto ha estado celosamente guardado para no poner en riegos las utilidades multimillonarias de grandes corporaciones? Como usted bien lo sabe el árbol de guanábana es bajo. No ocupa mucho espacio, Se le conoce con el nombre de Graviola en Brasil, guanábana en Hispanoamérica, y "Soursop" en Inglés. La fruta es muy grande y su pulpa blanca, dulce, se come directamente o se la emplea normalmente, para elaborar bebidas, sorbetes, dulces etc. El interés de esta planta se debe a sus fuertes efectos anti cancerígenos. Y aunque se le atribuyen muchas más propiedades, lo más interesante de ella es el efecto que produce sobre los tumores .. Esta planta es un remedio de cáncer probado para los cánceres de todos los tipos. Hay quienes afirman que es de gran utilidad en todas las variantes del cáncer. Se la considera además como un agente anti-microbial de ancho espectro contra las infecciones bacterianas y por hongos; es eficaz contra los parásitos internos y los gusanos, regula la tensión arterial alta y es antidepresiva, combate la tensión y los desórdenes nerviosos. La fuente de esta información es fascinante: procede de uno de los fabricantes de medicinas más grandes del mundo, quien afirma que después de más de 20 pruebas de laboratorio, realizadas a partir de 1970 los extractos revelaron que: Destruye las células malignas en 12 tipos de cáncer, incluyendo el de colon, de pecho, de próstata, de pulmón y del páncreas… Los compuestos de este árbol demostraron actuar 10,000 veces mejor retardando el crecimiento de las células de cáncer que el producto Adriamycin, una droga quimioterapéutica, normalmente usadaen el mundo. Y lo que es todavía más asombroso: este tipo de terapia, con el extracto de Graviola, o Guanábana, destruye tan sólo las malignas células del cáncer y no afecta las células sanas. http://lagazeta.com.ar/graviola.htm
El motín El 1° de octubre de 1820, los porteños se vieron alarmados por un motín militar dirigido por el coronel Pagola y apoyado por Quintana, Agrelo, Sarrateea, Soler, y algunos partidarios federales. Querían derrocar al gobernador general Rodríguez “por pertenecer a la facción destruida del Congreso y del Directorio, enemiga de la libertad de los pueblos y de los patriotas”. Un gran desorden, tumultos, descargas de fusilería y batallones que atacan el Fuerte al grito de “¡Abajo la Facción!”. El general Rodríguez sale precipitadamente del Fuerte con un grupo de ayudantes, y por la orilla del río se dirige al encuentro de Juan Manuel de Rosas que marchaba hacia la ciudad al frente de sus Colorados de Monte, unos mil hombres bien montados y equipados a su costa. Juan Manuel, siempre estricto, disciplinado y defensor del orden legal, había dicho a sus soldados que lucharían para asegurar “la paz y restablecer el orden, olvidando perjuicios locales y políticos, Vamos a concluir con la guerra y buscar la amistad que respeta las obligaciones públicas” y proclamaba que “La división del sud sea el ejemplo: desconfiad de los que os sugieran especies de subversión del orden y de insubordinación” En la ciudad convulsionada por el tumulto, los amotinados se sintieron triunfadores y convocaron a un cabildo abierto para el día 3 de octubre en el templo de San Ignacio, con el principal objeto de nombrar gobernador, cuyo candidato era Manuel Dorrego. Según relata un testigo, a esa asamblea concurrieron, además de las facciones amotinadas, “algunos hombres de puñal, algunos federales de buena fe, extranjeros mirones y metidos, alguna gente decente en minoría y bastante chusma” El loco Virgil Rosas estaba acampado con Rodríguez en Barracas, y oponiéndose al desorden y a la insurrección, tramó un ardid para desbatar el cabildo abierto de San Ignacio; envió a la reunión a unos matarifes de avería, movilizados en los suburbios con algunos de sus peones, y puso al frente de esos “elementos”, al profesor italiano don Vicente Virgil, con el objetivo de desbaratar la asamblea. Don Vicente era un loco charlatán, instrumento para la chacota de Rosas, famoso por sus discursos, y arengas disparatadas, como aquella proclama contra las palomas que “desde los techos escandalizan con sus hábitos desvergonzados a las tiernas niñas” La asamblea A poco de iniciada la asamblea, don Pedro José Agrelo pronunció una encendida arenga indicando a Dorrego como gobernador; el doctor Nicolás Anchorena, al replicarle violentamente, “sacó de sus bolsillos un par de pistolas, invocando con enérgicas voces el apoyo de todos los hombres del orden”. Fue entonces cuando el loco Virgil, que odiaba a los frailes, ocupó el pulpito como tribuna y desató una encendida diatriba: “¡Pueblo soberano! –exclamó señalando un altar- ¡Oh, bárbara preocupación! ¿Cómo se atreve Santa Teresa y los santos de palo a tener velas encendidas delante de la soberanía del pueblo?” La gente que lo acompañaba prorrumpió en risotadas y la bataola dispersó la reunión, tal como lo había previsto Rosas, que en esos momentos destacaba patrullas de sus colorados por las calles de la ciudad atrayendo la adhesión popular.
VLADIMIR PUTIN, ESTADISTA SINGULAR (Por el Padre Alfredo Sáenz) P.Javier Olivera Ravasi (01) Historia de Rusia (02) La figura de Putin (03) El despertar de rusia frente a una Europa vacilante (04) Signos de resurrección espiritual (05) La política de Putin frente al Islam (03) Fuentes. Conferencia que pronunció nuestro maestro, el Padre Alfredo Sáenz, SJ, gran conocedor del mundo ruso, en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires el pasado 7 de mayo de 2015. La misma ha sido transcrita en la prestigiosísima revista católica argentina, Gladius, cuya lectura recomiendo vivamente. Historia de Rusia Antes de entrar en el tema, algunas palabras muy sintéticas sobre la historia de Rusia, ya que no suele ser demasiado conocida. Los orígenes del cristianismo en dicha nación se remontan al año 988 y coinciden con el bautismo del príncipe Vladímir, acontecido en Constantinopla, al que siguió la evangelización del principado de Rus’ con sede en Kiev. Todo ello aconteció antes de la separación de Roma. Dicho nuevo reino comprendería, con el tiempo, un amplio espacio geográfico, hoy ocupado por Rusia, Ucrania y Bielorusia, primera forma política organizada de las tribus eslavas orientales que adhirieron al cristianismo, constituyéndose así el pueblo ruso. La escritura rusa, que representa el quicio fundamental de una cultura, fue allí introducida por la difusión del cristianismo entre las tribus eslavas a través de la creación de los caracteres cirílicos. Ello, gracias a dos grandes santos, Cirilo y Metodio. Tiempo más adelante aconteció la invasión de los mogoles, que cubrieron el mapa de la vieja Rus’. El pueblo ruso, un pueblo entonces acosado, encontró su sostén en la Iglesia. En ese período, el centro religioso y político fue transferido de Kiev a Vladímir en 1299 y luego a Moscú en 1322. Durante esos años los príncipes se fueron capacitando para enfrentar a los mogoles, y bajo el mando del príncipe Dimitri Donskoi, vencieron definitivamente al ejército mogol en la batalla de Kulikovo. En 1453 Constantinopla, a la que adhería la Iglesia rusa, fue conquistada por el Imperio Otomano. El principado de Moscú, que no cayó en poder de los turcos, realzó la importancia de esta ciudad que fue llamada Tercera Roma y Constantinopla. Los zares consideraron a Rusia el heredero legítimo del Imperio Romano de Oriente. Bajo el gobierno de Pedro el Grande y de Catalina la Grande, la Iglesia ortodoxa se vio subordinada al ámbito político. Tras la caída del último zar, Nicolás II, el bolchevismo llevó adelante una gigantesca obra de laicización del pueblo ruso. La figura de Putin Vladímir Putin nació en “Leningrado”, la antigua San Petersburgo, el 7 de octubre de 1952, en el seno de una familia muy modesta, su madre lo hizo bautizar en la catedral de la Transfiguración de aquella ciudad, y ello en el mayor secreto. El padre era militante del Partido Comunista. Sólo en 1996 Vladímir se enterará de que había sido bautizado. Toda su juventud se desarrolló en Leningrado. En esos años sintió deseos de servir a su país en el campo de la información, más concretamente, en la KGB. En Leningrado funcionaba una de las más prestigiosas universidades soviéticas, donde estudió Derecho. Ya miembro de la KGB fue enviado en 1985 a Dresde, en Alemania del Este. Tal destino sería providencial porque le dio ocasión de asistir, en 1989, a los graves acontecimientos que conmovieron a Alemania del Este. La KGB no sabía cómo enfrentar la situación, esperando de Moscú instrucciones que nunca llegaron. Pronto vendría la disolución del Pacto de Varsovia y el naufragio de la Unión Soviética. “Con este asunto de ‘Moscú no responde’, tuve la sensación de que el país no existía más. Había desaparecido. Era claro que la Unión Soviética había entrado en agonía, en su fase terminal”, dirá Putin en el 2000. En enero de 1990, sin esperar el hundimiento de un sistema que ya se mostraba inevitable, dejó el servicio activo de la KGB y volvió a Leningrado para acabar su tesis de doctorado. ¿Qué haría entonces en el campo político? Se le ocurrió ofrecerse a Boris Yeltsin, de quien fue colaborador directo, pero éste renunció el 31 de diciembre. Dicha circunstancia colocó a Vladímir Putin a la cabeza del Estado, antes de ser elegido triunfalmente, unos meses después, en marzo de 2000, presidente de la Federación de Rusia. Extraordinario asenso de alguien que nunca quiso “hacer carrera”, y del que Solzhenitsyn diría, después de haberlo encontrado en septiembre de 2000: “Tiene un espíritu penetrante, comprende pronto y no tiene ninguna sed personal de poder. El Presidente comprende todas las enormes dificultades que ha heredado. Hay que destacar su extraordinaria prudencia y su juicio equilibrado”. Por lo que puede preverse, tomaría otros caminos que los preferidos por las democracias occidentales. Basta considerar el perfil de algunos miembros actuales de Gobierno, para apreciar la competencia, la experiencia y el desinterés que exige Putin de los que lo acompañan en su elevada gestión política. De los treinta y tres miembros con que cuenta, todos son titulares de diplomas universitarios, en Derecho, Economía, Ciencias, Ingeniería, etc., con amplia experiencia profesional. El principal de ellos es Dimitri Medvedev, que estudió Derecho. En 2005 Putin lo nombró Vicepresidente de su gobierno. En marzo de 2008, a los 42 años, fue elegido Presidente de la Federación de Rusia en reemplazo de Putin, a quien la Constitución le impedía tener un nuevo mandato, pero no el ejercer las funciones de Primer Ministro, cargo que le dio Medvedev. Los dos hombres se entienden perfectamente. Medvedev es una personalidad más conciliadora que la de Putin, pero se ha mostrado tan enérgico como él, tan determinado como él a hacer respetar la ley y restaurar la grandeza del país. En 2012, Medvedev terminó su mandato presidencial. Entonces fue reelecto Putin, retomando el poder, y nombró a Medvedev Primer Ministro, lo que da gran estabilidad a Rusia. El despertar de Rusia frente a una Europa vacilante Putin sostiene que Rusia ha pasado por un desierto espiritual, camino a un reencuentro con sus raíces. Así, dice, “los rusos han vuelto a la fe cristiana sin ninguna presión por parte del Estado ni tampoco de la Iglesia. La gente se pregunta por qué. La gente de mi edad se acuerda del Código de los constructores del comunismo… Cuando ese Código dejó de existir, se hizo un vacío moral que no se podía colmar sino retornando a los valores auténticos”. Fue sobre todo con ocasión de los Congresos que se realizan en Valdai donde Putin nos ha dejado sus reflexiones más inteligentes. En dichos Congresos, que se efectúan todos los años, participan unos doscientos expertos y periodistas, líderes políticos y espirituales, filósofos y hombres de la cultura, de Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y China. Putin ve todo un símbolo en el hecho de que Valdai, el sitio elegido para esos Congresos, se encuentre geográficamente en un lugar “fundacional” de la antigua Rusia’. Precisamente en uno de esos Congresos, el de 19 de septiembre de 2013, destacó Putin la conveniencia de haber elegido este lugar: “Estamos en el centro de Rusia, no en un centro geográfico, sino espiritual”. Es justamente, señala, en la región de Nóvgorod, a la que pertenece Valdai, la cuna donde nació la primera Rusia, la Rusia cristiana. Putin ha asistido a varios de esos Congresos, aprovechando la ocasión para pronunciar allí enjudiosos discursos. En el del 10 de noviembre de 2014 aprovechó para decir que en esos actos él se expresaba con total libertad: “Voy a hablar clara y sinceramente. Algunas cosas pueden parecer duras. Pero si no hablamos directa y sinceramente de lo que realmente pensamos no tendría sentido reunirse en esta forma. Entonces habría que reunirse en alguna reunión diplomática, donde nadie dice nada claro y, recordando las palabras de un conocido diplomático, podemos indicar que la lengua e dio a los diplomáticos para no decir la verdad”. Pues bien, en el discurso del 19 de septiembre al que acabamos de aludir, habló de su propósito de restaurar la Rusia tradicional, que nació cristiana y patriótica. Frente a la prensa reunida dedicó Putin una buena parte de su discurso al tema de la identidad nacional rusa. Allí dijo: “Para nosotros, porque estoy hablando sobre los rusos y acerca de Rusia, las preguntas; ‘¿Quiénes somos? ¿Qué queremos ser?’ suenan en nuestra sociedad cada vez más fuerte. Hemos dejado atrás la ideología soviética y no hay retorno. Está claro que el progreso es imposible sin lo espiritual, cultural y la autodeterminación nacional. De otra manera no seremos capaces de soportar los desafíos internos y externos, y no podremos tener éxito en la competencia global”. El acercamiento de la Iglesia y el Estado se intensificó por dos hechos: la elección en 2009 de Cirilo, obispo de Smolensk, como Patriarca de Moscú y de toda Rusia, y el retorno al poder de Putin en 2012. En el famoso discurso del 19 de septiembre de 2013, donde con su alocución ceró el Congreso dedicado al tema “La diversidad de Rusia ara el mundo moderno”, no temió afirmar su convicción de la necesidad de volver a la fe. Allí dijo: “Mucha gente de los países europeos están avergonzados y tienen miedo de hablar de estas convicciones religiosas. Las fiestas religiosas se están eliminando o se les está cambiando el nombre, escondiendo la esencia celebración”. En esa misma alocución hizo un llamado a la población rusa para fortalecer una nueva identidad nacional basada en los valores tradicionales, como los que posee la Iglesia Ortodoxa, advirtiendo que el lado oeste del país estaba enfrentando una crisis moral. Al hablar del “lado oeste del país” ¿no se estaría refiriendo a la zona rusa colindante con la Luropa que va perdiendo la fe? Al parecer, lo que quería Putin era impulsar a su pueblo –ruski mir– a retornar a la fe de sus padres, sobre todo ante el espectáculo de una Europa que parecía querer olvidar sus raíces católicas. No deja de resultar sugerente que en el año 2012 Putin haya pedido ser bendecido con la imagen de la Virgen de Tiflin, costumbre que tenían los zares de Rusia a partir de Iván el Temible. En el mismo discurso en Valdai al que acabamos de aludir, se animó a decir: “Rusia es uno de los últimos guardianes de la cultura europea, de los valores cristianos y de la verdadera civilización europea”. Fustigó a continuación a esa Europa que renuncia a sus raíces. De hecho, Rusia ha conocido un reflorecimiento religioso tras la caída del comunismo. Si en 1988, antes del derrumbe de la Unión Soviética, la Iglesia Ortodoxa contaba con 67 diócesis, 21 monasterios, 6893 parroquias, 2 academias y seminarios, en 2008 contaba con 133 diócesis, más de 23.000 parroquias, 620 monasterios, 32 seminarios, 1 instituto teológico, 2 universidades ortodoxas. Entre 1991 y 2008, la cuota de adultos rusos que se consideraban ortodoxos creció del 31% al 72%, mientras que la cuota de la población rusa que no se consideraba de ninguna religión bajó del 61% al 18%. La posición de Putin es clara, como lo deja traslucir con toda contundencia la misma alocución pronunciada en Valdai. Extractemos algunos párrafos. “Cada país tiene que tener fortaleza militar, tecnológica y económica, pero sin embargo lo principal que determinará el éxito, la calidad de los ciudadanos, de la sociedad, es su fortaleza espiritual y moral”. Por eso, agregará, el país deberá considerarse como una nación con su propia identidad, con su propia historia, con sus propias tradiciones. Solo así sus miembros podrán unirse para un fin común. “En ese sentido, la cuestión del encuentro y el fortalecimiento de la identidad nacional es realmente fundamental para Rusia”. Las diversas catástrofes del siglo XX, agregó, tuvieron como consecuencia un golpe devastador a la cultura nacional rusa y sus códigos espirituales, así como la consiguiente desmoralización de la sociedad. Insistió Putin durante el mismo discurso en la gravedad de la apostasía de Europa: “Otro desafío serio para la identidad de Rusia está relacionado con algunos eventos que se produjeron en el mundo. Son dos temas: la política extranjera y el aspecto moral. Podemos apreciar cómo muchas de las naciones euro-atlánticas están rechazando actualmente sus raíces, incluyendo los valores cristianos que constituyen el fundamento de la civilización occidental. Están negando los principios morales y toda identidad tradicional: nacional, cultural, religiosa e incluso sexual. Están implementando políticas que equiparan las familias numerosas con parejas del mismo sexo, la fe en Dios con la fe en Satanas”. Y prosigue: “La gente en muchas naciones europeas se siente avergonzada o temerosa de hablar de su filiación religiosa. Las fiestas religiosas son abolidas o bien toman un nombre distinto; su significado permanece oculto, tanto como su origen moral. Y se está tratando de exportar agresivamente este modelo a todo el mundo”. Hay, pues, en la vieja Europa, un profunda degradación moral. “Sin los valores enraizados en el cristianismo…, sin las normas de la moralidad que han tomado forma a lo largo de un milenio, los pueblos perderán su dignidad humana. Nosotros consideramos natural y recto defender esos valores. Uno debe respetar los derechos de las minorías, pero los derechos de la mayoría no deben ser puestos en cuestión”. Y concluye: “Yo creo profundamente que el desarrollo personal, moral, intelectual y físico deben permanecer en el corazón de nuestra filosofía. Antes de 1990 Solzhenistsyn afirmó que el objetivo principal de la nación debería ser preservar a la población después de un muy dificultoso siglo XX”. Signos de resurrección espiritual Rusia vive un profundo renacer de la religión allí tradicional, la llamada Ortodoxia. Este renacimiento parece un verdadero milagro luego de las más de siete décadas de comunismo soviético en el curso del cual millones de cristianos, ortodoxos y católicos han sido asesinados o apartados de practicar su religión. Actualmente se asiste en Rusia a un admirable retorno, sobre todo a la liturgia La Pascua sigue siendo la más importante celebración de la Rusia moderna como lo prueban las iglesias llenas de gente de todas condiciones que van allí a rezar y a confesarse. El mismo Putin, así como el Primer Ministro Dimitri Medvedev, en comunión con su pueblo asisten cada año al oficio pascual celebrado por el Patriarca en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. Pero ello no es todo. Si bien es cierto que la Constitución rusa de 1993 parece mostrar cierto carácter laicista, semejante a las Constituciones de varios países de Europa, sin embargo Putin ha hecho lo posible por favorecer a la Iglesia Ortodoxa, apoyándose en su doctrina. El 19 de noviembre de 2010, hizo votar por la Duma, es decir, el Congreso Nacional, una ley por la que se autorizaba la devolución a la Iglesia de todos los bienes que le habían sido arrebatados por el Estado y las municipalidades, a partir del triunfo de la Revolución bolchevique. El 8 de febrero de 2012, prometió el otorgamiento de subvenciones por cerca de 80 millones de euros para financiar diversos proyectos de renovación de la Iglesia Ortodoxa. Incluso creemos haber leído que dispuso que hubiera capellanes en las Fuerzas Armadas. Agreguemos el coraje que exhibió al ordenar el traslado de los restos de la familia imperial, vilmente asesinada por orden de Lenin, a San Petersburgo, donde les hizo dar una digna sepultura, confesando y comulgando en dicho día. Una anécdota esclarecedora. Hace unos años el rey de Arabia Saudita visitó a Putin en Moscú. Antes de partir le dijo que quería comprar un terreno grande, y allí edificar, con dinero totalmente árabe, una gran mezquita en la capital rusa. “No hay problema -le respondió Putin- pero con una condición: que autorice que se construya también en su capital una gran iglesia ortodoxa”. “No puede ser”, repuso el rey. “¿Por qué?”, preguntó Putin. “Porque su religión no es la verdadera y no podemos dejar que se engañe al pueblo”. A lo que Putin replicó: “Yo pienso igual de su religión y sin embargo permitiría edificar su templo si hubiera correspondencia. Así que hemos terminado el tema”. De hecho la Iglesia es considerada por el Kremlin un aliado fundamental del Estado, destinada a custodiar la identidad espiritual y cultural de Rusia. Así como el Kremlin promueve a la Iglesia como sociedad que representa los valores de la nación, de manera semejante la Iglesia considera oportuno colaborar con las autoridades políticas para promover medidas que protejan la familia y salvaguarden la moralidad pública. Consideremos algunos casos de dicha colaboración. Uno de ellos es la ley anti-blasfemia que fue votada por la Duma como consecuencia de un episodio deleznable. Tres mujeres feministas se habían exhibido en el interior de la Catedral de Cristo Salvador en Moscú, ubicándose en la parte más sagrada del presbiterio, con música rock de fondo, de carácter irreverente. Las autoridades políticas lo consideraron un gesto claramente vandálico, condenándolo categóricamente y castigándolo como correspondía, mientras que para las autoridades eclesiásticas fue una profanación blasfema. Los medios de comunicación occidentales mostraron el episodio como una violación de los derechos humanos por parte de las autoridades políticas y de persecución a artistas “creativos”. La Iglesia, por su parte, ha apoyado las nuevas normas del Gobierno que limitan el acceso al aborto y la ley introducida por Putin según la cual se prohíbe publicar cualquier material que fomente la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad y la transexualidad, sobre todo si busca influir en los menores de edad. Los manifestantes que en cierta ocasión quisieron hacer pública en las calles su arrogancia “gay”, fueron hostigados al grito de “¡Moscú no es Sodoma!”. En su famoso discurso en Valdai en septiembre de 2013, Putin incluyó una altiva respuesta a los reiterados llamados de Occidente a boicotear los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, debido a la ley rusa que prohíbe la promoción de la homosexualidad. Tras dicho discurso, los asistentes al Congreso pasaron al comedor, donde se encontraba el ex presidente de la Comisión Europea Romano Prodi. Allí Putin bromeó aludiendo a la larga amistad que tenía con Prodi, y también con su enemigo, el ex presidente del Consejo de Ministros italiano Silvio Berlusconi, afirmando que “Berlusconi estaba siendo juzgado por vivir con mujeres, pero si fuera homosexual nadie le pondría un dedo encima”. Al mismo tiempo, el Estado promueve abiertamente el carácter sacramental del matrimonio tal como lo entiende la Iglesia. Se comprende la inquina del Occidente post-cristiano. Como puede verse, Putin ha asumido expresamente la defensa de la familia tradicional. El 11 de febrero de 2013, se realizó un encuentro entre el Gobierno y las autoridades religiosas. Allí el jefe de Estado señaló la necesidad de reconocer a la Iglesia Ortodoxa mayor espacio en las discusiones políticas tocantes a cuestiones como la familia, la instrucción de los jóvenes y el espíritu patriótico. Respecto a la defensa de tales valores, y en particular de la familia, en varias ocasiones Putin ha querido mostrar su voluntad de que en este campo Rusia retorne a los valores tradicionales de la sociedad. A tal fin ha señalado el alto aprecio que tiene de la familia, entendida como elemento fundante para el desarrollo del Estado y de la sociedad, y la actuación de una estrategia política y social que la favorezca, contribuyendo así de un modo decisivo a invertir la corriente demográfica fuertemente negativa que afligió a Rusia en los últimos decenios. Si se tiene en cuenta el hecho de que “el invierno demográfico” que ha golpeado a esa gran nación entre los años 1990 y 2005 manifiesta hoy una situación común a la de la mayor parte de los Estados europeos, no hay duda de que en esta materia el actual modelo ruso constituye un ejemplo a nivel internacional. Varias veces Putin se ha referido a los ataques que se llevan a cabo contra la institución familiar. Esto explica por qué Rusia está tan atenta a la cuestión demográfica. La protección de los derechos y los intereses de la familia, de la maternidad y de la infancia son una cuestión prioritaria para las autoridades públicas. Los actuales dirigentes parecen entender que el problema de la reducción de la natalidad no es atribuible sólo a motivos económicos, sino que tiene raíces más profundas, de carácter cultural, lo que explica la necesidad de intervenir también en el campo de la educación y de la información. El sistema de vida capitalista y globalizado crea una peligrosa tendencia que atenta contra la sociedad. Putin lo afirma sin vueltas: “La crisis de la sociedad humana se expresa principalmente en la pérdida de su capacidad reproductiva”. Gracias a las medidas del Gobierno, en Rusia se ha reducido drásticamente el número de abortos y se ayuda a la mujer embarazada del segundo hijo, por el equivalente de 10.000 dólares, y con terrenos para el tercer hijo. En un discurso en la Asamblea Federal el jefe de Estado, así se expresó: “Hoy, muchas naciones están revisando sus valores morales y normas éticas, erosionando tradiciones étnicas y diferencias entre pueblos y culturas. La sociedad es ahora requerida no solamente a reconocer el derecho de cada uno a la libertad de conciencia, sino también a aceptar sin condicionamiento la igualdad del bien y del mal, por extraño que ello parezca, conceptos que son totalmente contrarios… Nosotros sabemos que cada vez hay más pueblos en el mundo que sostienen nuestra posición de defender los valores tradicionales, que han hecho las bases espirituales y morales de la civilización de cada nación por miles de años: los valores de familia tradicionales, la realidad de la vida humana, incluyendo la vida religiosa, y no sólo de la existencia material sino también lo espiritual y los valores del humanismo y de la diversidad global. Por supuesto que esta es una posición conservadora. Pero en palabras de Nicolás Berdiaev, el punto de vista del conservadorismo no es el de prevenir movimientos de hacia y para, sino el de prevenir movimientos para atrás y para abajo, en una oscuridad caótica y un retorno al estado primitivo”. Gracias a Dios, Putin se siente acompañado en la defensa de los valores tradicionales por el Patriarca de Moscú, Monseñor Cirilo, hombre lúcido y valiente. De él hemos tratado largamente en un comentario que hicimos a su libro “Libertad y responsabilidad: en búsqueda de la armonía”, Moscú 2009. En su discurso de Valdai, tantas veces citado, de septiembre de 2013, Putin se refirió a lo acontecido en el Tratado de Versalles, el cual, como recuerda en su ponencia, se firmó sin la participación de Rusia. “Muchos expertos, y estoy totalmente de acuerdo con ellos, creen que Versalles sentó las bases de la Segunda Guerra Mundial, debido a que fue injusto con el pueblo alemán; le impuso restricciones que ellos no podían cumplir, y el curso del siglo siguiente lo puso en evidencia”. En el discurso de Valdai en noviembre de 2014, Putin volvió sobre el tema. La Segunda Guerra Mundial, dijo allí, trajo consecuencias deplorables. Y tras ella, la larga Guerra Fría. Putin se detiene en este estadio. “La guerra fría terminó. Pero no lo hizo con una declaración de ‘paz’ mediante acuerdos comprensibles y transparentes de observación de las normas y estándares existentes o de creación de unos nuevos. Parecía que los así llamados vencedores de la guerra fría decidieron explotar la situación, tomar todo el mundo exclusivamente para ellos, para sus intereses… El propio concepto de ‘soberanía nacional’ para la mayoría de los países se ha convertido en algo relativo. En esencia se propuso la fórmula: cuanto mayor sea la lealtad a un solo centro de influencia en el mundo, mayor es la legitimidad de éste o aquel régimen de gobierno”. Putin se refiere, como es obvio, a los Estados Unidos. Nos parece que para ser ecuánime, hubiera debido aludir también al otro polo imperial, el soviético, que durante la guerra fría tomó las riendas en tantos países e infiltró a otros. Pero, por cierto, esa guerra fría favoreció especialmente a los Estados Unidos, que en ella, a la larga, resultaron vencedores. Y a eso se refiere, creemos, a la persistente injerencia de aquella nación en asuntos internos de otros países, o al chantaje abierto con algunos de sus líderes. “¿Puede ser que no tengamos motivos para preocuparnos, discutir, formular preguntas incómodas? ¿Puede ser que la exclusividad de los Estados Unidos, tal y como ellos ejercen su liderazgo, sea realmente beneficiosa para todos, y la continua injerencia en los asuntos del mundo lleve tranquilidad, beneficio, progreso, florecimiento, democracia, y simplemente haya que relajarse y gozar? Me permito responder que no. No es así”. Juan Manuel de Prada, en su excelente serie de artículos que publicó a lo largo del año 2014 en el diario madrileño ABC, dedica a nuestro tema uno de ellos, donde para comprender mejor lo que hoy ofrece Occidente a los jóvenes, recomienda una relectura inteligente de Los hermanos Karamazov, la espléndida obra de Dostoievski: “Nosotros les enseñaremos, dice el Gran Inquisidor, que la felicidad infantil es la más deliciosa… Desde luego, los haremos trabajar, pero organizaremos su vida de modo que en las horas de recreo jueguen como niños entre cantos y danzas inocentes. Incluso les permitiremos pecar, ya que son débiles, y por esta concesión nos profesarán un amor infantil. Les diremos que todos los pecados se redimen si se cometen con nuestro permiso”. Tal es la felicidad de hormiguero que Occidente promete. Pero ese mundo aparentemente triunfador, prosigue de Prada, tiene patas cortas. Dostoievski, agrega, escribió en Diario de un escritor: “La caída de vuestra Europa es inminente. Todas esas doctrinas parlamentarias, todas las teorías cívicas profesadas hoy en día, toda la riqueza acumulada, todo eso será destruido en un instante y desaparecerá sin dejar rastro”. Advierte de Prada que a los bobalicones les parecerán lucubraciones misticoides. “Pero por defender tales lucubraciones muchos rusos entregaron su sangre en el Gulag; y alguno que sobrevivió al Gulag la siguió defendiendo después, como por ejemplo Solzhenitsyn, quien en El roble y el ternero escribió: ‘En cuanto a Occidente, no hay esperanza. Es más, nunca debemos contar con él. Si conseguimos la libertad sólo nos las deberemos a nosotros mismos. Si el siglo XX comporta una lección para con la humanidad, seremos nosotros quienes la habremos dado a Occidente, y no Occidente a nosotros: el exceso de bienestar y una atmósfera contaminante de sinvergüenzería le han atrofiado la voluntad y el juicio…’” Por eso, concluye de Prada, “quienes leemos a Dostoievski y a Solzhenitsyn y no nos dejamos cloroformizar por la alfalfa tertulianesa estamos con Rusia”. En la revista católica francesa Il est ressucité se incluyó recientemente un interesante análisis de actualidad en lo que a nuestro tema respecta. Hoy los cañones de Occidente, allí se dice, apuntan contra Rusia. No apuntaron antaño, por cierto, contra la Revolución Soviética -fue su aliada en la guerra- pero apuntan ahora contra la Rusia postcomunista, particularmente la de Putin. Luego del derrumbe de la Unión Soviética, la región volvió a concitar la atención de los grandes “estrategas” occidentales, en particular de Zbniew Brezinski, el mentor ideológico de la Trilateral Commission, quien en su obra The Grand Chesboard, publicada en 1997, ha sostenido que la clave del poder global es el control de las Repúblicas del Asia Central. “Para obtener tal control -explica- es importante empujar a Rusia (debilitada), dejando, así, campo libre a Washington de hacerse garante de la estabilidad y del libre acceso al área. La finalidad de dicha estrategia es obstaculizar, y sucesivamente, después de que Rusia ha perdido vigor, impedir que una Rusia potente y soberana, como es la actual…”. En el año 2004, y luego en el 2009, los Estados Unidos y sus aliados han incentivado el avance de la OTAN hacia el Este, con la cooperación de la casi totalidad de los antiguos satélites del Pacto de Varsovia e incluso de los tres países bálticos, antiguas repúblicas soviéticas, hoy particularmente hostiles a Rusia. Esta ampliación, que implica la instalación de nuevas bases de la OTAN cada vez más cerca de las fronteras rusas, no puede sino inquietar a Rusia. En fin, Rusia cree advertir que los Estados Unidos buscan el dominio del mundo. En su famoso discurso del 19 de septiembre de 2013 en Valdai, Putin dijo: “Estados Unidos fracasará como la Unión Soviética al imponer su modelo al resto del mundo”. Y también: “Notamos intentos por hacer revivir de alguna manera un modelo estandarizado de mundo unipolar y de ofuscar las instituciones de derecho internacional y la soberanía nacional. Un tal mundo, unipolar y estandarizado, no requiere Estados soberanos; requiere vasallos. Esto equivale al reniego de la propia identidad, de la diversidad del mundo donada por Dios”. La política de Putin frente al Islam Hablando en general, Rusia no sigue a pie juntillas la política de los Estados Unidos. En su famoso discurso, al que hemos vuelto tantas veces, de septiembre de 2013, Putin ha dicho: “La soberanía, la independencia y la integridad de Rusia son líneas que nadie tiene permitido cruzar”. Un año después, en su conferencia de noviembre de 2014 en el mismo lugar, es decir, Valdai, refiriéndose a la guerrilla musulmana en Irak, Libia, etc., habla de un “polígono de entrenamiento de terroristas”. Y tras alabar a los militares egipcios que hicieron salir del caos a ese país, tan afectado por el terrorismo musulmán, recuerda lo acontecido en Irak. A Sadam Hussein se lo acusó de tener armas letales y por eso se invadió a Irak. Después se vio que no había tales armas. Lo que hubiera correspondido era pedir disculpas al gobierno iraquí. Pero ¿qué se hizo? Lo fusilaron a Sadam Hussein y a varios más. Dicho dirigente político era protector de las minorías religiosas que había en Irak, particularmente de los católicos. Él iba a veces a la misa que celebraba el obispo de Bagdad, sin entrar en el templo, por cierto, y después lo esperaba en la puerta para saludarlo. Pues bien, tras derrocar a Sadam Hussein, los vencedores destruyeron las instituciones estatales, incluido el ejército. “Decenas de miles de soldados y oficiales, antiguos activistas del partido Baaz, arrojados a la calle, integran ahora las filas de los guerrilleros. ¿Puede ser que allí esté la clave de la capacidad del ISIS? Actúan de una manera muy efectiva desde el punto de vista militar, es gente muí; profesional”. Con cierta ironía Putin enrostra así a los políticos norteamericanos: “A veces tenemos la impresión de que nuestros colegas y amigos luchan constantemente con los resultados de su propia política, dedican sus esfuerzos a luchar contra los riesgos que ellos mismos han creado”. Denuncia el dirigente ruso lo que él llama “el mundo unipolar”, dirigido por los Estados Unidos, verdadera “dictadura sobre la gente y sobre los países”. Ellos señalan quién es el enemigo, como se hizo durante la guerra fría, y así practican el derecho al liderazgo, o, si se prefiere, “el derecho al diktat”. Y agrega: “A los aliados de los Estados Unidos se les decía siempre: «Tenemos un enemigo común, es terrible, es el centro del mal. Nosotros os defenderemos a vosotros mismos, nuestros aliados, de ellos, y, por tanto, tenemos derecho a dirigiros, haceros víctimas de nuestros intereses políticos y económicos…»”. Pues bien, Rusia quiere salvar su idiosincrasia política, sin someterse a los dictados de los Estados Unidos y sus aliados europeos. Putin sabe perfectamente que las proyecciones demográficas de Europa señalan que, de seguir así, en 25 años Europa será islámica. Los musulmanes tienen numerosos hijos, mientras que los europeos tienen uno o dos. De ahí que en un enérgico discurso suyo ante la Asamblea de la Federación Rusa en agosto del 2013 dijo: “¡En Rusia vivid como rusos! Cualquier minoría de cualquier parte, que quiera vivir en Rusia, trabajar y comer en Rusia, debe hablar ruso y debe respetar las leyes rusas. Si ellos prefieren la Ley Sharia y vivir una vida de musulmanes les aconsejamos que se vayan a aquellos lugares donde esa sea la ley del Estado… Rusia no necesita minorías musulmanas, esas minorías necesitan a Rusia y no les garantizamos privilegios especiales ni tratamos de cambiar nuestras leyes adaptándonos a sus deseos. No importa lo alto que exclamen ‘discriminación’. No toleraremos faltas de respeto hacia nuestra cultura rusa. Debemos aprender mucho de los suicidios de América, Inglaterra, Holanda, Francia, etc., si queremos sobrevivir como nación. Los musulmanes están venciendo en esos países y no lo lograrán en Rusia. Las tradiciones y costumbres rusas no son compatibles con la falta de cultura y formas primitivas de la Ley Sharia y de los musulmanes. Cuando este honorable cuerpo legislativo piense crear nuevas leyes, deberá tener en mente primero el interés nacional ruso, observando que las minorías musulmanas no son rusas”. Los miembros del Parlamento, puestos de pie, ovacionaron a Putin durante cinco minutos. Recordemos también el caso de Kosovo, del que Serbia, país cristiano, se vio despojada por influjo de los Estados Unidos y los países de la OTAN, tras 78 días de bombardeos intensivos. Putin entendió que alevosamente ellos arrancaron a ese país eslavo hermano aquella provincia que era históricamente suya, logrando finalmente establecer un nuevo Estado musulmán, independiente desde 2008, hoy en gran parte dominado por mafias kosovares albanesas. Rusia quiso salir al paso de esa prepotencia y despropósito, interviniendo, en 1999, con una unidad de paracaidistas, en las barbas de la OTAN. En su discurso del 24 de octubre del 2014 ante el Club Valdai dijo el Presidente ruso: “En el curso de nuestras conversaciones con los dirigentes de Estados Unidos y europeos, yo hablaba siempre de la necesidad de luchar juntos contra el terrorismo, de considerarlo como un desafío a escala mundial… Nuestros compañeros expresaban su acuerdo con nosotros pero después de un tiempo nos encontrábamos en el punto de partida. Fue primero la operación militar en Irak, luego en Libia, que ha sido puesta al borde del abismo. ¿Por qué Libia fue reducida a esta situación? Hoy es un oasis en peligro de desmantelamiento y se ha vuelto un terreno de entrenamiento para los terroristas”. Recordemos que Kadafi había sido uno de los dirigentes políticos musulmanes más cercanos al Occidente. A nosotros, los argentinos, nos ayudó dándonos misiles para nuestra guerra de Malvinas. Y mantenía buenas relaciones con Italia y con Francia. A él le mataron un hijo durante un bombardeo y luego él mismo fue vilmente asesinado. Pareciera que eligiesen los más cercanos a nosotros para ser eliminados. En cambio Arabia Saudita, enemiga frontal de los cristianos, no es tocada. Como dice Putin: “Allí no hay democracia, pero nadie les tira bombas”. En lo que toca a Siria, dicho país está gobernado por un dirigente musulmán que pasó a ser considerado como un gran enemigo de Europa y Estados Unidos. Sus adversarios en Siria son los que adiestran a los terroristas, apoyándolos contra el presunto “tirano”. Pero he aquí que dicho “tirano” es el que protege a los cristianos de rito occidental y oriental, el que exime de impuestos a sus templos, sin por ello abandonar sus propias convicciones religiosas. Putin no vaciló en apoyar a El Assad, empleando misiles contra buques de guerra enviados por Estados Unidos. Las ciudades sirias están hoy reducidas a escombros, los cristianos son pasados a degüello, y grandes muchedumbres hambrientas se ven obligadas a huir al extranjero. En cierta ocasión, Putin ha aludido expresamente al tema de Siria: “Los Estados Unidos y sus aliados han comenzado a financiar y a armar directamente a los rebeldes, permitiendo completar sus filas con mercenarios de distintos países. Permítanme preguntar cómo esos rebeldes obtienen su dinero, sus armas y sus especialistas militares ¿De dónde viene eso? ¿Cómo el Estado Islámico ha llegado a convertirse en un grupo tan poderoso, en los hechos una verdadera fuerza armada?”. Y se demanda si ellos no tendrán que ver con la venta de petróleo y su extracción en territorio, controlados por los terroristas. En la práctica, las diferentes acciones unilaterales impuestas por los norteamericanos y sus satélites, sea en Irak, en Libia y luego en Siria, fueron un desastre. Hay que destacar que las poblaciones civiles pasa ron a ser las primeras víctimas, en particular las poblaciones cristianas, desde que las instituciones gubernamentales que las protegían hasta entonces contra el fanatismo han sido depuestas por los norteamericanos como en Irak y en Libia, o jaqueadas por los rebeldes, como en Siria. Así la situación. Contrariamente a las expectativas de algunos teóricos, según los cuales la caída del imperio soviético significó “el fin de la historia” (Fukuyama dixit) y la implantación del unipolarismo perfecto, con la guía y el icono modélico de los Estados Unidos, hoy se va delineando un cuadro diferente. La Federación Rusa, nacida de las cenizas la Unión Soviética, después de un decenio de lógica inestabilidad, va logrando eficazmente confirmar su papel de gigante internacional. Y su jefe de Estado se convirtió en el autócrata enemigo, antítesis de un Occidente progresista y liberal. Colofón Putin fue bien claro en su discurso en Valdai de septiembre de 2013: “Hemos dejado atrás la ideología soviética, y en eso no habrá retorno. Los que sostienen e idealizan el conservadorismo fundamental del pre- 1917 de Rusia, parecen estar igualmente lejos de la realidad, como parecen también estarlo los sostenedores de un liberalismo extremo, estilo occidental”. Afirma B. Alvarez en un artículo que titula: Rusia versus la decadencia occidental: “En esta nueva lucha Rusia parece haberse hecho con la bandera del tradicionalismo cristiano y blandir los valores más conservadores frente a la «decadencia» occidental”. Patrick Buchanan, columnista y político republicano que ha sido consejero de tres presidentes norteamericanos, Nixon, Ford y Reagan, habla de las verdaderas intenciones de Putin y de su intento de adoptar la Ortodoxia como base fundamental de la cultura, la civilización y los valores humanos que une a la gente no sólo de Rusia, sino también de Ucrania y de Bielorusia. Rusia, sigue diciendo, como “la alternativa” a la decadencia de Occidente, este es el mensaje que Putin está mandando al mundo. En la misma línea escribe Patrick Buchanan: “Con la muerte del marxismo-leninismo como creencia firme en los países que solían ser repúblicas soviéticas, el mandatario ruso está construyendo una nueva cadena que sirva para agrupar a todas estas naciones frente (y contra) la decadencia de Occidente (tanto Europa como Estados Unidos) a la que antepone un mundo tradicional cargado de valores cristianos que Rusia estaría orgulloso de liderar”. Acorde con esta nueva visión del mundo “Rusia estaría de parte de Dios, mientras que el Occidente sería Gomorra”, concluye. También el excomunista Whittaker Chambers, ya en 1964 comenzó a hablar de una “tercera Roma” refiriéndose a Moscú, como la nueva ciudad sagrada del cristianismo. Y no iba descaminado, agrega, pues Vladímir Putin ha comenzado a hacer de Moscú algo así como un centro de resistencia al hedonismo secular y a la revolución social que viene de Occidente. “Putin está plantando su bandera (la rusa) claramente en el lado del cristianismo más tradicional”, frente a la revolución occidental que enarbola las banderas del sexo, el divorcio fácil, la promiscuidad, la pornografía, la homosexualidad, el feminismo, el aborto, los matrimonios homosexuales, la eutanasia y el suicidio asistido… La autora y periodista Masha Sessen, una activista de los presuntos derechos de los homosexuales y las minorías en Moscú, destaca que Putin se está situando frente a Occidente en una nueva Guerra Fría en la que no hay carrera espacial sino cultural, social y moral, una guerra donde Rusia, según el propio Putin, debe prevenir al mundo de caer en el “caos más oscuro”. Mientras el resto de las potencias avanzan en el mundo con una cultura cada vez más alejada del tradicionalismo, escribe Alian C. Carrison, Secretario Internacional del Congreso Mundial de la Familia, Rusia defiende los valores cristianos. Tanto es así que, si durante la Guerra Fría eran los comunistas de todo el mundo quienes viajaban a Rusia, ahora la VIII reunión del Congreso Mundial de la Familia se celebrará en Moscú. Hace poco, el 22 de septiembre de 2014, nuestro amigo Juan Manuel de Prada escribía en el diario español ABC: “Quien piense que Rusia se va a achantar porque le aprieten las clavijas con sanciones económicas, probablemente piense en una Rusia desnaturalizada y sin dignidad, la Rusia del dimisionario Gorbachov o del beodo Yeltsin… La Rusia renacida de aquellos escombros, con las convalecencias de una nación que a punto estuvo de sucumbir, vuelve a ser la Rusia sufriente que se contempla en el rostro de Natasya Filipovna, la heroína de El Idiota de Dostoievski, que arroja al fuego con gesto desdeñoso los cien mil rublos que la habrían sacado de la pobreza. En Guerra y Paz, Tolstoi observa que la riqueza y el poder y todo cuanto los hombres se afanan por conseguir sólo tienen para el ruso el valor de poder desprenderse de ellos. Y no hay sino que recordar, para entender este desasimiento de las cosas materiales que caracteriza al alma rusa, el recibimiento que los moscovitas dispensaron a Napoleón, entregando a las llamas su ciudad santa, desencadenando sobre sí y sobre su enemigo todos los horrores imaginables. Entonces Napoleón exclamó: ‘¡Estos hombres son escitas!’. Y muchos años después, en su retiro de Santa Elena, todavía espeluznado por la capacidad infinita de sufrimiento de aquel pueblo que acabaría infligiéndole una derrota aniquiladora, profetizaría que Rusia llegaría a dominar el mundo. Algunos piensan que esa profecía se hizo realidad proterva con Stalin; otros anhelamos que se haga realidad luminosa en la Tercera Roma que avistó Filoteo y que Solovief definió como una «tercera fuerza» superadora de las dos fuerzas sombrías que la han precedido: la unidad sin libertad del Islam y la libertad sin unidad de la Europa neopagana”. Sobre este telón de fondo emerge la figura de Putin. Él está en el poder desde el año 2001 y quizás lo esté hasta el 2024. La Constitución rusa se lo permite. Dios así lo quiera. ¿No podríamos agregar a estas ideas, para concluir, el recuerdo de las promesas de Nuestra Señora de Fátima según las cuales cuando Rusia fuera consagrada por el Papa y los obispos del mundo, se convertiría, y así como antes había propagado el mal por el mundo sería una fuente de bien universal? ¡Ex Oriente lux! P. Alfredo Sáenz, SJ / 7 de Mayo de 2015 - http://quenotelacuenten.com Ver reseña en la revista Gladius, n° 80, año 2010, pp. 138-1 http://lagazeta.com.ar/putin_vladimir_02.htm
Guerra del Paraguay Mitre había ordenado “tomar a toda costa la batería fortificada del enemigo” (Parte del coronel Cesáreo Domínguez al jefe ede Estado Mayr, coronel Pablo Díaz. Campamento de Tuyuty. 20 de julio de 1866. Partes Oficiales – AGM.t.II.p.332) La operación fue encomendada al León Palleja, gallego de nacimiento, al servicio de las armas orientales.l Paraguay. Coronel oriental León de Palleja, retirado muerto del campo de battalla del Boquerón durante la Guerra del Paraguay Palleja, retirado muerto en El Boquerón “El valiente coronel Palleja – dice el coronel Domínguez – que mandaba en jefe la operación, murió a mi lado en aquellos momentos, atravesado por una bala enemiga, e inmediatamente hice conducir su cadáver a su batallón , al que proclamé incitándole a que vengara su muerte” “El valiente coronel” fue el despiadado “a látere” de Flores, cuya descripción de los soldados paraguayos lo pinta de cuerpo entero: “ Hemos dicho ya – escribía – que los soldados de López se asemejan a los de Atila, que al verlos malparían las mujeres encintas, del horror que inspiraba su feroz presencia”. (Palleja. Diario de la campaña. p.144) Flores era un uruguayo conocido como "el degollador de Cañada de Gomez" Tambien fue "el valiente coronel Palleja" el que, terminada a batalla de Caseros, mata a sablazos al Dr. Claudio Mamerto Cuenca, totalmente desarmado mienta atendia a los heridos de la batalla, y que aún sin ser del partido federal, era responsable del hospital de sangre del ejército de Rosas en dicha batalla. El mayor argentino Lucio V. Mansilla, que tomó parte en la acción, informaba al general Emilio Mitre: “El capitán D.Domingo F.Sarmiento acaba de contar los cadáveres. Por lo que pueda importarle a V.E. le diré que las cabalgaduras muertas que han quedado alrededor del cuadro son todas ellas de muy mala calidad y alguna yeguas” (Yatay Corá, 21 de julio de 1866. Partes oficiales) Por su parte Emilio Mitre informaba: “Si sangre nos han costado, Exmo. Sr., los combates sostenidos, mucho más caros han sido para el enemigo, que ha tenido que sostener con refuerzos el ímpetu y denuedo de nuestras tropas, a quienes no pudo contener la metralla ni la fusilería del enemigo...” “Literatura épica” aparte, el resultado fue, entre muertos y heridos, de 2.500 bajas paraguayas y 4.930 bajas aliadas. En Boquerón fueron estrellándose sucesivamente contra los paraguayos, la 4° división brasilera del mariscaL Polidoro, la 2°división Buenso Aires (reconstruida despes de diezmada en Peuhajó), el ejército de Emilio Mitre y la Divisón Oriental con Flores a la cabeza. Y la matanza no fue mayor porque Venacio Flores, desobdeciendo a Mitre, ordena la retirada. En carta de Venancio Flores a su esposa, le comenta el 3 de marzo: “Yo no sé que será de nosotros…perder casi totalmente la División Oriental, y de veras que si a la crítica situación en que estamos se agrega la constante apatía del general Mitre, bien puede suceder que yendo por lana salgamos trasquilados” (JMR.p.243) Fuentes: - García Mellid, Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay" - Castagnino L. Guerra del Paraguay. La Tripe Alianza contra los paises del Plata - Rosa, José Maria."La guerra del Paraguay" - La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar link: https://www.youtube.com/watch?v=UiAQy-EAuO8