KurusakiCris
Usuario (Argentina)

Smart App-artamento. Smart App-artamento, un proyecto para controlar los servicios del hogar a través de una tableta. Hace calor. El refrigerador regula su temperatura para asegurarse que las bebidas estén frías para cuando llegues a casa, en 30 minutos. La televisión descarga tu episodio favorito y lo tiene listo para cuando enciendas el televisor. La vasija con agua para el perro se vuelve a llenar después de que tu mascota la ha vaciado. Tú no estás haciendo nada. Internet lo está haciendo todo por ti. Hace algunas semanas hablamos de la internet de las cosas vivas, una propuesta para 'hackear a la naturaleza' haciendo uso de las propiedades de la red. Hoy hablaremos de su opuesto: la internet de los objetos o de las cosas muertas. La "internet of things" o IoT (como se le conoce en inglés) es un término que data de 1999 y que se refiere al concepto de que los objetos de casas, oficinas o ciudades puedan hablar entre sí a través de una conexión a internet. Sus usos -más allá de las anécdotas personales relatadas arriba- pueden tener un fuerte impacto en políticas públicas. Imagina por ejemplo una ciudad con electricidad inteligente. La compañía que provee el servicio registra a través de medidores especiales cuando estás en casa, cuando usas más electricidad y regula el suministro de esa manera. Así se ahorra energía, recursos y dineros. Todos ganan. motocicleta que se sincroniza con tu teléfono inteligente En Japón presentaron recientemente una motocicleta que se sincroniza con tu teléfono inteligente. Según la empresa de redes Cisco hoy hay más de 10 mil millones de dispositivos conectados a internet. Para ponerlo en otras palabras hay más objetos que personas conectados a la red. Para 2020 la cifra superará los 50 mil millones. ¿Qué pasaría si todos esos miles de millones de objetos hablaran entre sí? El aumento de la población humana y la internet de las cosas no es una coincidencia. Entre más personas haya en el planeta más importante será el administrar sus recursos. Una internet que es capaz de administrarlos podría crear una gran diferencia. Pero para que esta nueva red de dispositivos se convierta en una realidad, los objetos en cuestión deben tener un identificador que les permita no sólo conectarse a la red, sino además interactuar con otros objetos. Uno de los identificadores que se está comenzando a utilizar es el NFC (Near Fields Communication por sus siglas en inglés) que permite que dos objetos interactúen entre sí con sólo tocarse. Por el momento se utiliza principalmente en teléfonos inteligentes. Uno toca el celular contra una etiqueta NFC y una acción se produce (pagar por una compra, reproducir música, etc.). Por supuesto depender tanto de una red inteligente no está exento de riesgos. El gran desafío es construir un circuito de dispositivos conectados a una red inteligente que sea confiable, seguro y respete los datos y la privacidad de sus usuarios. En una era en la que los ataques cibernéticos son cosa de todos los días, ¿cómo se impedirá que un grupo de crackers o un Estado Nación no ataque la infraestructura inteligente de una ciudad? A nivel más personal ¿cómo se evitará que todo ese flujo de información sobre nuestra actividad diaria en la casa o la oficina no se utilice para fines distintos a los originales? ¿Cómo proteger nuestra privacidad? Hay muchas preguntas y pocas respuestas. La ministra francesa de la pequeña industria Fleur Pellerin La ministra francesa de la pequeña industria Fleur Pellerin, de origen coreano, visitó Songdo y quedó impresionada. El otro reto es cómo manejar y controlar los miles de millones de aparatos que formarán parte de esta red. Este desafío, sin embargo, me parece menos preocupante. Cuando internet comenzó a expandirse hubo más de una voz que predijo el caos total, la falta de direcciones y un problema de recursos. Pero la experiencia demostró que internet, a pesar de crecer, siempre ha sido manejable. La internet de las cosas no tiene por qué ser diferente. Songdo en Corea del Sur es la primera ciudad inteligente construida desde cero en la que todo estará conectado a internet, enviando y recibiendo datos en forma constante. Será el primer experimento en su tipo (con un costo de US$40.000 millones) y permitirá medir (así sea a pequeña escala) el impacto de una urbe de esta naturaleza. La internet de las cosas está aquí. ¿Estamos listos?

Esta es la edad en la que debes casarte, según una fórmula matemática Un nuevo estudio sugiere que la edad ideal para contraer matrimonio está entre los 28 y los 32 años, siempre que no quieras divorciarte (al menos durante los cinco primeros años). El estudio, según la revista Time, fue realizado por Nick Wolfinger,un sociólogo de la Universidad de Utah (EE.UU.). En él se sugiere que la gente que se casa entre los 28 y los 32 tiene menos probabilidades de ruptura que quienes se casan en una edad posterior. Hasta ahora se creía que cuanto más maduros, la pareja entablaba una relación más estable y duradera, pero esta conclusión no se acompaña de los datos, según publica este estudio. Wolfinger analizó estadísticas de su país entre los años 2006- 2010 y después las comparó con las de 2011-2013. Tras analizar las estadísticas, el sociólogo encontró una curiosa curva descendente que lo llevó a afirmar que “las cifras de divorcio descendían si el matrimonio había tenido lugar entre los veintitantos y el principio de los treinta” Nick se atreve a afirmar que, por cada año que pasa después de los 32, la oportunidad de divorcio crece un 5%, según el estudio. La conclusión es que la pareja no puede ser ni muy mayor ni muy joven. Según el estudio, hay muchas razones por las que los veintitantos y los treinta y pocos sean la edad ideal. En primer lugar, “a esa edad la gente es lo suficientemente mayor como para entender si están seguros de que quieren estar con esa persona, o si están hasta arriba de hormonas. ” Además, las personas en este rango de edad ya han tomando suficientes decisiones importantes en la vida, y tienen responsabilidades. Con suerte, son solventes económica y profesionalmente. Por otro lado, también entre los veintitantos y los treinta y picos “no son tan mayores, en el sentido de que todavía pueden cambiar un poco para ajustarse a la pareja en cuanto a hábitos, estilo de vida, y objetivos comunes. A esa edad, tampoco se tienen ex mujeres o ex maridos o niños con los que repartirse el tiempo y la fidelidad”.