Kurt_Godel
Usuario (Argentina)
Podrá simular simultáneamente 100.000 millones de neuronas y emular el funcionamiento de la mente humanaNo hace mucho IBM nos deslumbró con Watson, un superordenador que logró ganar el concurso televisivo Jeopardy! respondiendo preguntas de interés general mejor que los concursantes humanos. Pero la empresa planea construir -en colaboración con DARPA- un ordenador aún más potente, capaz de emular el funcionamiento de un cerebro humano. Se han asignado fondos por 100 millones de dólares y se estima que con un consumo de “sólo” 85kW podrá simular simultáneamente 100.000 millones de neuronas.Debería estar listo en 2022. Mientras tanto, esperan presentar en algún momento del año próximo a Sequoia, que será el superordenador más potente del mundo gracias a sus 20 petaflops de potencia.Hace tiempo que IBM dedica enormes cantidades de dinero y recursos humanos para investigar lo que llaman “computación cognitiva”. En realidad, se trata de una idea que seguramente rondó la cabeza de cada investigador ligado a la informática desde la época de los ordenadores MARK: diseñar y construir un ordenador que sea capaz de aprender por las suyas, optimizando sus procesos a lo largo del tiempo. El último avance logrado por la empresa en este campo fue Watson, el superordenador que fue capaz de ganar el concurso televisivo Jeopardy! respondiendo correctamente a preguntas formuladas en lenguaje natural sin conocerlas previamente. En otras palabras, la máquina fue capaz de analizar cada pregunta y proporcionar una respuesta después de evaluar el contenido de su base de conocimiento.Pero desde hace un par de meses, los ingenieros de IBM cuentan con un nuevo “chip cognitivo”, desarrollado junto a DARPA, que consta de 256 nodos neuronales. El chip, construido con tecnología de 45 nanómetros, es capaz de procesar información no estructurada y de reaccionar en función del contexto en el que se encuentra, más o menos lo mismo que hace el cerebro humano. Dharmendra Modha, investigador de IBM, explica que “estos chips poseen dos núcleos. El primero de ellos enlaza con 262.144 módulos de memoria, mientras que el segundo núcleo contiene 65.536 sinapsis dedicadas al aprendizaje”.«Como una persona»Con esta herramienta a mano, y con el flujo de dinero que garantiza DARPA más el disponible en las propias arcas de IBM, la empresa se ha fijado como objetivo construir un superordenador que sea capaz de “emular” el funcionamiento de un cerebro humano. Se trata de un proyecto mucho más ambicioso que Watson, y según ha trascendido sería capaz de simular 100.000 millones de neuronas. Idealmente debería tener un consumo energético no mayor al de Watson (que requiere de 85kW para funcionar) y si todo avanza según la hoja de ruta de la empresa debería estar listo en 2022.Los expertos de IBM aseguran que un grupo tan grande de neuronas artificiales debería ser capaz de evaluar datos y actuar en base a ellos “de la misma manera que lo hace una persona”. Obviamente, este remedo electrónico de la mente humana no será tan eficiente como la vida en cuanto al consumo de energía:nuestro cerebro es capaz de hacer su magia con solo 20 vatios, mientras que los ingenieros de la Big Blue declaran sentirse felices si logran hacer algo que consuma “solamente” 4.200 veces más. Pero aún así, de conseguirlo sería un logro impresionante.Mientras que diseñan este ordenador la empresa prepara Sequoia, que será el superordenador más potente del mundo gracias a sus 20 petaflops de potencia. Ha trascendido que estará listo en algún momento del año próximo y -según John Kelly, el vicepresidente de IBM- será al menos dos veces más potente que el K supercomputer japones. Será instalado en el Lawrence Livermore National Laboratoryy utilizado para realizar simulaciones relacionadas con el clima.

En mi anterior post mostré un estudio interesante sobre la componente aborigen en el ADN de muchos argentinos (56%) :http://www.taringa.net/posts/offtopic/12906467/ADN_-56_25-de-los-argentinos-tienen-sangre-de-aborigen.htmlPero la componente europea se estima entre un 90 y un 95% por lo que también se merece un post:Argentinos blancos son los Argentinos de ascendencia predominantemente europea/árabe. Son los descendientes de colonos provenientes de España y Portugal durante el período colonial hasta 1810, y principalmente de inmigrantes de Europa y el Medio Oriente durante la gran gran ola inmigratoria que tuvo lugar la final del siglo XIX y principios del siglo XX.[2][3] Aunque no existen datos censuales oficiales, algunas fuentes internacionales afirman que los argentinos blancoscomponen entre el 86,1%, el 89,7% o incluso hasta un 97%[6] de la población de Argentina.Uso del termino Argentino blanco es un término que abarca las muchas colectividades de argentinos eurodescendientes -incluyendo a los Italo-argentinos, Hispano-argentinos, Franco-argentinos, Hiberno-argentinos, Germano-argentino, y muchas otras- además de la mezcla entre ellas. Este término es más frecuentemente utilizado en bibliografía y artículos en idioma inglés[7] . Su equivalente en idioma español, "argentino blanco", también aparece en cierta bibliografía argentina, aunque no se lo utiliza en Argentina como un término legal ú oficial.Otro equivalente en español podría ser "Criollo", pero ese vocablo originalmente se restringía a los descendientes de españoles nacidos en América, sin mezcla con amerindios ni negroafricanos. Dada la gran diversidad de orígenes étnicos de los inmigrantes europeos de los siglos XIX y XX en Argentina, "Criollo" no sería el término más exacto. Sin embargo, esta palabra es usada a veces por algunos autores hispanoparlantes como un sinónimo de Latinoamericano blanco, sin importar la etnia europea de origen. Además, en Argentina el significado de la palabra Criollo fue cambiado intencionalmente durante los años de la gran ola inmigratoria -volviéndose ambiguo- para así incluir a todos los individuos nacidos en Argentina, sin importar la raza, en oposición a todos los llegados desde Europa y sus hijos, quienes fueron colectivamente llamados Gringos.Algunas definiciones de Argentino blanco incluyen a los judíos (tanto ashkenazies como sefarditas), provenientes de Europa, y a los árabes provenientes del Medio Oriente. Aunque estos grupos son algunas veces considerados no-blancos, en Argentina se los considera "blancos" por su similitud con otros pueblos europeos mediterráneos y en oposición a todos los otros grupos étnicos amerindios, mestizos, negroafricanos/mulatos y asiático-orientales. Lo mismo ocurre en el resto de América; por ejemplo, la Oficina de Censos estadounidense define a la población blanca como "que tiene orígenes en cualquiera de los pueblos originarios de Europa, el Medio Oriente, o el Norte de África."DistribuciónPuede encontrarse argentinos blancos en cualquier parte del país, pero su concentración varía de acuerdo a la región. Dado que la principal puerta de entrada de inmigrantes al país fue el puerto de Buenos Aires, éstos se asentaron especialmente en la región centro-oriental llamada Pampas (las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa), y en la región meridional llamada Patagonia (las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego), pues ésta se pobló principalmente por gente proveniente de las Pampas. También residen importantes contingentes de argentinos blancos en la región centro-occidental llamada Cuyo (las provincias de Mendoza, San Juan and San Luis) y en la región nor-oriental llamada Litoral (las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa).También se pueden encontrar argentinos blancos en las capitales provinciales de la región nor-occidental: Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero; pero son muy escasos en las zonas rurales, sólo en algunos viñedos de la zona. Su menor presencia en esta región se debe a varias razones: ésta era la región más densamente poblada del país (principalmente por amerindios y mestizos) hasta la gran ola inmigratoria de 1857-1940, y además fue la zona donde los recién llegados europeos se asentaron menos. Durante las últimas décadas, debido a la migración interna desde estas provincias norteñas, y debido a la inmigración desde Bolivia, Perú y Paraguay (que tienen mayorías poblacionales amerindias y mestizas[13][14]), el porcentaje de argentinos blancos en varios municipios del Gran Buenos Aires, y en las provincias de Salta and Jujuy ha disminuído significativamente.[15]Reina de la colectividad italiana en la Fiesta del Inmigrante en Oberá, Misiones. Se calcula que más de 20 millones deargentinos -un 52%- poseen al menos un antepasado italiano.[16]EstimacionesComo ya se explicó en la introducción de este artículo, no existen datos censales oficiales sobre la cantidad o el porcentaje exactos de argentinos blancos en la actualidad; esto se debe a que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) argentino no realiza censos con categorías raciales, ni incluye preguntas sobre etnicidad en sus cuestionarios censuales. El reciente Censo Nacional efectuado el 27 de Octubre de 2010 sólo incluyó preguntas sobre Pueblos indígenas -completando la encuesta realizada en 2005- y sobre Afro-descendientes.[17]Sin embargo, la mayoría de las fuentes internacionales coinciden en afirmar que los argentinos blancos conforman alrededor del 85% de la población de Argentina. Worldstatesmen.org -una enciclopedia en línea- estima un 89,7% (86,4%blancos europeos más 3,3% árabes), y el World Fact File publicado por Dorling Kindersley Books también estima un 83%.[18] Otras enciclopedias también muestran porcentajes similares.[19]El Joshua Project -que proporciona información sobre grupos étnicos de todo el mundo, con fines misioneros- afirma que los argentinos blancos, sumados a otros europeos y árabes en Argentina comprenden el 86,1% de la población total. Este porcentaje no es explícito, pero tras algunos cálculos, los resultados son los siguientes: los "Argentinos Blancos" -el grupo étnico resultante del crisol de razas de la inmigración en Argentina- suman 29.102.000, o sea el 71,4% de la población. Los otros grupos étnicos europeos, sumados a los uruguayos blancos suman 4.805.600 (11.8%), y finalmente los árabes suman 1.177.100 más (2,9%). Si se suman todos estos grupos, se concluye que la población blanca de Argentina representaría 35.084.700 o el 86,1% de una población total de 40.769.430.La obra Ethnic Groups Worldwide: A Ready Reference Handbook, esrita por David Levinson, también aporta una estimación de 85% de eurodescendientes en Argentina.[20] Otro trabajo, titulado Composición Étnica de las Tres Áreas Culturales del Continente Americano al Comienzo del Siglo XXI, el cual es un estudio muy completo y detallado sobre la composición étnica de Iberoamérica escrito por el académico mexicano Francisco Lizcano Fernández de la UAEM, también estima una población blanca del 87.8% residiendo en Argentina, o unas 32.551.000 personas en 2000. Esta cifra comprende 85% de Criollos (el término que él emplea como sinónimo de Blancos) más un 2,8% de árabes, que él clasifica como "Asiáticos".La cifra de 97%[6] provista por el CIA Factbook parece ser muy exagerada; o bien cuenta a las poblaciones blanca y mestiza juntas,[20] o es el resultado de la exitosa campaña implementada por la elite gobernante argentina a principios del siglo XX para presentar al país lo más blanco posible. Esta fuente es frecuentemente consultada para muchos artículos periodísticos.[21]HistoriaLa presencia de gente blanca en lo que hoy es Argentina comenzó en 1516, cuando el Adelantado español Juan Díaz de Solís exploró el Río de la Plata y lo llamó "Mar Dulce". En 1527, el explorador Sebastián Gaboto fundó el fuerte de Sancti Spiritus, cerca de Coronda, Santa Fe; éste fue el primer asentamiento español en suelo argentino. El proceso de ocupación española continuó con expediciones provenientes del Alto Perú (hoy Bolivia), que fundaron las ciudades de Santiago del Estero en 1553, y luego San Miguel de Tucumán (1565) y Córdoba (1573). Tomando Asunción como base de operaciones, otras expediciones españolas fundaron las ciudades de Buenos Aires (1580) y Corrientes (1588).General Manuel Belgrano (1770-1820), creador de la bandera argentina; su padre había nacido en Liguria, y su madre era una criolla de Santiago del Estero.Aunque las estimaciones varían, es un hecho que la inmigración española desde la Península Ibérica hacia el Nuevo Mundo fue escasa durante todo el período colonial. Algunas estimaciones afirman que menos de 200.000 españoles llegaron a América durante el período 1509-1790.[22] Por el contrario, M. Mönier calculó que cerca de 437.669 peninsulares se asentaron en las posesiones americanas entre 1506 y 1650.[22] De este total, una cifra de entre 10.500 y 13.125 Peninsulares se establecieron en la región del Río de la Plata durante el siglo XVIII.[23]No fue hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, que se realizaron los primeros censos con clasificación de castas. El Censo ordenado en 1778 por el virrey Juan José de Vértiz en Buenos Aires reveló que, de una población total de 37.130 habitantes (incluyendo la ciudad y la campiña circundante), los españoles y criollos sumaban unos 25.451, o sea el 68,55% del total. Otro censo realizado en el Corregimiento de Cuyo en 1777 mostró que la población española/criolla alcanzaba los 4.491 (el 51,24%) de una población total de 8.765 habitantes. En Córdoba (ciudad y campiña) los españoles/criollos representaban el 39,36% (unos 14.170) de 36.000 habitantes.[24]Sin embargo, estos censos generalmente se limitaban a las ciudades y las zonas rurales adyacentes, por lo que se sabe poco de la composición racial de extensas áreas del virreinato -como el Litoral, por ejemplo- aunque se supone que los españoles y criollos eran una minoría, con las otras castas conformando la mayoría. Cabe destacar también que, dado que una persona que era clasificada como peninsular o criollo tenía acceso a más privilegios en la sociedad colonial, muchos castizos (mestizos con fenotipo caucásico) compraban su limpieza de sangre. Este pasaje o cambio de casta fue bastante común durante el período colonial, así que algunas de las cifras citadas arriba podrían incluir castizos que "pasaron" y fueron censados como blancos.[24]Pese a ser una minoría en términos demográficos, los criollos jugaron un rol protagónico durante el movimiento independentista que comenzó en 1810 y derivó en la independencia argentina de España en 1816. Los próceresargentinos Manuel Belgrano y José de San Martín, militares como Cornelio Saavedra, José Rondeau, Carlos María de Alvear y Miguel de Azcuénaga, y políticos como Juan José Paso, Mariano Moreno, Juan José Castelli, y Gervasio Posadas eran todos criollos de ascendencia española, italiana o francesa; algunos españoles también colaboraron con el movimiento, como Domingo Matheu y Juan Larrea. Sin embargo, el esfuerzo de guerra recayó sobre las poblaciones mestiza, mulata y negra, quienes componían la mayoría de las tropas durante las guerras de independencia, y sufrieron fuertes pérdidas de vidas, pues fueron frecuentemente utilizados como "carne de cañón".Bartolomé Mitre (1821-1906), Presidente de Argentina (1862-1868); su familia tenía origen griego, originalmente apellidada Mitropoulos.[25]Añadida por Pablo ZetaEn 1822, Bernardino Rivadavia -entonces Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires- ordenó a Ventura Arzac la realización de un nuevo Censo en la ciudad, y éste arrojó los siguientes resultados: la ciudad tenía entonces 55.416 habitantes, de los cuales 40.000 eran blancos (un 72,2%). De este total de personas blancas un 90% eran criollos, un 5% eran españoles, y el 5% restante era de otras naciones europeas.[26]Pasadas las guerras por la independencia, sobrevino un largo período de feroz lucha interna. Durante el período 1826-1852, la lucha fue entre los Federales (aquellos quienes apoyaban las autonomías provinciales) y los caudillos Unitarios (quienes apoyaban un gobierno centralizado). Luego de la caída Juan Manuel de Rosas en 1852, y hasta 1861, el conflicto fue entre los autonomistas de la Provincia de Buenos Aires y el gobierno federal de la Confederación Argentina. Nuevamente, los líderes involucrados en la lucha fueron casi todos criollos de ascendencia española, siendo las tropas en su mayoría compuestas por mestizos y mulatos. Entre estos jefes criollos estaban: Juan Manuel de Rosas, Ángel Pacheco, Facundo Quiroga, Juan Lavalle, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Pedro Ferré, Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Santiago Derqui, etc. Durante este período algunos europeos se establecieron en el país, en varios casos porque fueron contratados por los gobiernos locales. Entre ellos se destacan: el litógrafo saboyano Charles H. Pellegrini y su esposa irlandesa Maria Bevans (padres del futuro Presidente Carlos Pellegrini), el periodista napolitano Pedro de Angelis, y el médico/zoólogo alemán Hermann Burmeister.Una estimación realizada por José Ingenieros afirma que en 1826 el territorio argentino estaba poblado por 630.000 personas, de las cuales sólo 13.000 eran blancas. Si estas cifras son correctas, la población blanca representaba un mero 1,66% del total.[27] Según los cálculos del historiador John W. White, estos porcentajes apenas de habían alterado para 1852; de un total de 785.000 habitantes, unos 22.000 -sólo el 2,8%- eran blancos (divididos en 15.000 criollos y 7.000 europeos).[28]Debido a la larga lucha civil, casi no hubo recursos económicos ni estabilidad política para realizar ningún censo hasta la década de 1850, cuando se realizaron varios censos provinciales. De todos modos, estos censos no continuaron con la clasificación en castas típica del período pre-independencia. El segundo censo post-independencia realizado en Buenos Aires tuvo lugar en 1855; éste reveló que 26.149 europeos residían en la ciudad. Entre los nacionales no hay distinción de raza, pero sí se distingue entre alfabetizados y analfabetos; cabe recordar que en ese tiempo la educación formal era un privilegio casi exclusivo de los sectores más pudientes de la sociedad, que eran predominantemente blancos. Si se suman a los residentes europeos con los 21.253 alfabetizados argentinos registrados en el censo, se podría estimar que había unas 47.402 personas blancas residiendo en Buenos Aires en 1855; ellas comprendían el 51,58% de una población total de 91.895 habitantes.[29]La gran ola inmigratoria desde Europa (1857-1940)En Febrero de 1856, el gobierno municipal de Baradero otorgó tierras para el asentamiento de diez familias suizas en una colonia agrícola cerca del pueblo. Más tarde ese mismo año, inmigrantes suizos fundaron otra colonia en Esperanza, Santa Fe. A pesar de estas aisladas iniciativas provinciales, no fue hasta que la Confederación Argentina y la Provincia de Buenos Aires se unieron definitivamente en 1862 -y pudo establecerse un gobierno central fuerte- que los presidentes Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento y Nicolás Avellaneda implementaron políticas que incentivaron la inmigración europea masiva. En 1876, durante el período presidencial de Avellaneda, el Congreso votó y sancionó la nueva Ley 817 de Immigración y Colonización. Durante las siguientes décadas, olas de colonos europeos se instalaron en Argentina.General Julio A. Roca, Presidente de la Nación (1880-1886); comandó la Conquista del Desierto en 1879, que permitió que Argentina ocupara nuevas tierras para que los inmigrantes las compraran y cultivaran.Los datos proporcionados por la Dirección Nacional de Migraciones argentina afirman que Argentina recibió un total de 6.611.000 inmigrantes europeos y del Medio Oriente durante el período 1857-1940.[30] El principal grupo inmigrante fueron casi tres millones de italianos llegados durante este período (un 44,9% del total); inicialmente provenían de las regiones de Piamonte, Véneto y Lombardía, y después de la Campania, Calabria y Sicilia.[31] El segundo grupo en importancia fueron los dos millones de españoles (31,4% del total); la mayoría eran gallegos y vascos, pero también llegaron asturianos, cántabros, catalanes y andaluces). En números más pequeños pero significativos llegaron unos 230.000 inmigrantes franceses (principalmente de la región de Occitania) y 180.000 polacos. Desde el Imperio Ruso vinieron unas 177.000 personas (el 2,6%); no eran solamente rusos étnicos, sino también ucranianos, bielorrusos, alemanes del Volga, lituanos, etc. Del Imperio Otomano el aporte fue principalmente de armenios y árabes (en su mayoría de Líbano y Siria), en total unos 174.000 (2,6%). Muy de cerca en números siguen los provenientes del Imperio Alemán, unos 152.000 (2,2%). Del Imperio Austro-Húngaro vinieron unas 111.000 personas (1,6%), repartidas entre austríacos, húngaros, croatas, bosnios, serbios, rutenos y montenegrinos. Entre los 75.000 inmigrantes británicos hubo muchos provenientes de Inglaterra y Gales, pero la mayoría eran irlandeses que escapaban de la hambruna de la papa o del dominio británico. Otros grupos menos numerosos fueron los portugueses (65.000), los eslavos de la ex-Yugoslavia (48.000), los suizos (44.000), los belgas (26.000), los dinamarqueses(18.000), estadounidenses (12.000), los holandeses (10.000), y los suecos (7.000). Hasta pueden encontrarse colonos de Australia y Bóers de Sudáfrica en los registros de inmigración argentinos.Dentro de los inmigrantes provenientes de los Imperios Alemán y Ruso había también muchos (judíos askenazis), y de la región siria del Imperio Otomano vinieron también judíos sefardíes. En Argentina reside la quinta comunidad judía más numerosa del mundo.Este flujo inmigratorio tuvo principalmente dos efectos en la demografía argentina:1) El crecimiento exponencial de la población del país. En el primer Censo Nacional de 1869 la población argentina era de sólo 1.877.890 habitantes; en 1895 se había duplicado a 4.044.911, en 1914 había alcanzado los 7.903.662, y para 1947 se había vuelto a duplicar, alcanzando los 15.893.811. Se estima que para 1920, más de la mitad de la población residente en la ciudad de Buenos Aires era extranjera. De acuerdo a la estimación de Zulma Recchini de Lattes, si esta gran ola inmigratoria desde Europa y el Medio Oriente no hubiera ocurrido, la población de Argentina para 1960 no hubiera llegado a los 8 millones, mientras que el Censo Nacional efectuado ese año dió como resultado una población de 20.013.793 personas.[32]2) Un cambio radical en su composición étnica; El Censo Nacional de 1914 reveló que cerca del 80% de la población nacional estaba compuesta por inmigrantes europeos, o bien sus hijos y nietos.[33] Del 20% restante (los descendientes de la población local anterior a la gran ola inmigratoria), aproximadamente un tercio eran blancos. Puesto en números, esto significa que en 1914 alrededor del 86,6% de una población de 7.903.662, o sea unas 6.844.000 personas residentes en Argentina eran de raza blanca.[34]El impacto de la inmigración europea sobre la composición étnica argentina ya era reconocido internacionalmente a principios del siglo XX. Este mapa, publicado por Lothrop Stoddard en su libro The Rising Tide of Color Against White World-Supremacy (1920), muestra en rojo que las Pampas, Cuyo y la Mesopotamia argentinas -junto con Uruguay, el sur de Brasil y el centro de Chile- eran consideradas regiones con mayoría de raza blanca en sus poblaciones.distribución de estos inmigrantes no fue uniforme a lo largo del territorio; la mayoría de los recién llegados se asentaron en las ciudades costeras y las praderas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Por ejemplo; el Censo Nacional de 1914 demostró que, de casi tres millones de personas -2.965.805 para ser exactos- que vivían en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, 1.019.872 eran inmigrantes europeos, y un millón y medio más eran hijos de madres europeas. Por lo tanto, los blancos representaban el 84,9% de la Pampa Gringa, tal como se la llamó. Pero esta no era la misma situación en las áreas rurales de las provincias del Noroeste; allí los inmigrantes (en su mayoría de origen sirio-libanés) comprendían sólo un 2,6% (unos 15.600) de una población rural total de 600.000 personas en Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.[35]La inmigración europea siguió siendo la fuente de más de la mitad del crecimiento demográfico del país durante la década de 1920, y continuó siendo importante -aunque en menor cantidad- tras la Segunda Guerra Mundial.[33]Origen de los inmigrantes hasta 1940Fuente: Dirección Nacional de Migraciones, 1970.(1) Esta cantidad incluye a ucranianos, alemanes del Volga, bielorusos, polacos, lituanos, etc. que ingresaron a Argentina con pasaporte del Imperio Ruso.(2) La diferenciación entre turcos, palestinos, sirios, libaneses, árabes o armenios, comenzó a hacerse localmente recién después de 1920. Hasta ese entonces, todos los inmigrantes provenientes del antiguo Imperio Otomano tenían pasaporte turco, y esto causó que incluso hoy en día las personas de ascendencia árabe sean coloquialmente llamadas "turcos". De hecho, cada inmigrante se identificaba por su aldea de origen.(3) Esta cifra incluye a todos los pueblos que vivieron dentro de los límites del Imperio Austro-Húngaro entre 1867 y 1918: austríacos, húngaros, checos, eslovacos, eslovenos, croatas, bosnios, rutenos y gente de las regiones de Voivodina en Serbia, Trentino-Alto Adigio y Trieste en Italia, Transilvania en Rumania, y Galitzia en Polonia.(4) El Reino Unido abarcó Irlanda hasta 1922; es por esto que la mayoría de los inmigrantes británicos-apodados "ingleses"- eran en realidad irlandeses, galeses y escoceses.(5) Portugal poseyó hasta 1974 las siguientes colonias: Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Macao, Mozambique, Santo Tomé y Principe, y Timor Oriental. Por esto, algunos de los "Portugueses" podrían ser de hecho mulatos caboverdianos.(6) Yugoslavia se desintegró en 1992 formando cinco estados independientes: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia y Serbia. A estos se agregaron Montenegro en 2006 y Kosovo en 2008.(7) Los inmigrantes provenientes de los Países Bajos eran casi todos frisones.(8) Alrededor de un 0,5 % de la población total de Luxemburgo emigró a Argentina durante la década de 1880.Segunda ola inmigratoria después de la Segunda Guerra MundialLuego de la Segunda Guerra Mundial, muchos europeos huyeron a Argentina, escapando del hambre y la pobreza del período de post-guerra. Según los datos brindados por la Dirección Nacional de Migraciones, durante el período 1941-1950 al menos 392.603 europeos ingresaron al país: 252.045 italianos, 110.899 españoles, 16.784 polacos, 7.373 rusos y 5.538 franceses.[37] Entre los inmigrantes italianos célebres de este período figuran el cantante de protesta Piero De Benedictis (emigró con sus padres en 1948),[38] los actores Rodolfo Ranni (emigrado en 1947)[39] y Gianni Lunadei (1950),[40] César Civita (1941),[41] el empresario Francisco Macri (1949),[42] Pablo Verani (1947),[43] y el músico rockero Kay Galiffi (1950).[44]Argentina recibió además a miles de alemanes y judíos ashkenazis, quienes llegaron en bancarrota -como Oskar Schindler y su esposa, por ejemplo-. Desafortunadamente, entre los inmigrantes alemanes hubo cientos de criminales de guerra Nazi; Adolf Eichmann, Josef Mengele, Erich Priebke, Rodolfo Freude (quien fue el primer director de la Secretaría de Inteligencia del Estado), y el líder croata, Ante Pavelić -entre otros- entraron al país en este período. Todavía hoy es materia de debate si el gobierno argentino de ese entonces estaba enterado de la presencia de estas personas en suelo argentino; pero el hecho concreto es que Argentina fue considerada un "Paraíso Nazi" por varias décadas.[45]Los argentinos blancos probablemente hayan alcanzado a representar el 90% de la población para el momento en que se realizó el Censo Nacional de 1947. El flujo de inmigrantes europeos continuó durante los años 1950, pero -comparado con la década anterior- es evidente que estaba disminuyendo considerablemente. El Plan Marshall implementado por Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental a recuperarse de las consecuencias de la guerra estaba dando resultados, y la emigración ya no era tan necesaria. Durante el período 1951-1960, sólo 242.889 europeos llegaron a Argentina: 142.829 eran italianos, 98.801 eran españoles, 934 franceses, y 325 polacos. En la década siguiente (1961–1970), la cantidad total de inmigrantes europeos apenas alcanzó los 13.363 (9.514 españoles, 1.845 polacos, 1.266 franceses y 738 rusos).[37]Raúl Alfonsín (1927-2009) primer Presidente democrático luego del Proceso (1983-1989). Su padre tenía ascendencia gallega[47] y alemana, y su madre era descendiente de galeses.Durante los años 1970, la inmigración europea fue casi inexistente; la lucha intestina entre el Peronismo (Montoneros versus Triple A) derivó en terrorismo y guerra de guerrillas primero, y en una represión brutal ejecutada por las Fuerzas Armadas Argentinas bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional. Tal situación interna alentó más la emigración europea que la inmigración, y esto se vio reflejado en los números; durante el período 1971-1976 al menos 9.971 europeos abandonaron el país.[37] Además, entre los años 1976 y 1981, miles de argentinos blancos -y numerosos europeos- fueron secuestrados y/o asesinados en centros clandestinos por los temidos grupos de tareas de la dictadura militar. Entre los muchos argentinos blancos que fueron víctimas de la represión podemos mencionar a: Haroldo Conti, Dagmar Hagelin, Rodolfo Walsh, Héctor Oesterheld, Alfredo Kelly y Enrique Angelelli (todos presuntamente asesinados en 1976-77). Otro ejemplo sería Jacobo Timerman, quien fue liberado en 1979; se exilió en Israel, y regresó en 1984. En 1983-1984, la CONADEP -una comisión investigadora convocada por el Presidente Raúl Alfonsín y encabezada por el escritor Ernesto Sábato- investigó y documentó 8.960 casos[48] aclarando que la lista de desaparecidos no era final; por lo que otras estimaciones varían entre 13.000 y 30.000 desaparecidos.Inmigrantes latinoamericanos blancosComo ya se explicó en la sección "Distribución", a partir de la década de 1960 hasta la actualidad, la fuente principal de inmigración cambió de Europa a los países limítrofes sudamericanos. Durante el período intercensal entre 1895 y 1914, los inmigrantes europeos comprendían el 88,4% del total, y los inmigrantes lationamericanos representaban sólo el 7,5%. Para el decenio 1960-1970, esta tendencia se había revertido completamente: los inmigrantes latinoamericanos eran el 76,1% y los europeos un mero 18,7% del total.[49]Dado que las principales fuentes de inmigrantes sudamericanos desde los años 1960 han sido Bolivia, Paraguay y Perú, la mayoría de estos inmigrantes son amerindios o bien mestizos, porque estos grupos conforman las mayorías étnicas en sus países de origen.[13][14] La creciente cantidad de inmigrantes de estos países ha provocado que el porcentaje deargentinos blancos se esté reduciendo significativamente en ciertas áreas del Gran Buenos Aires; principalmente en los partidos de Morón, La Matanza, Escobar y 3 de Febrero, y en los barrios porteños de Flores, Villa Soldati, Villa Lugano y Pompeya.[15] Desafortunadamente, muchos amerindios o mestizos de origen boliviano/paraguayo/peruano han padecido discriminación y violencia racista [50][51] o han sido víctimas de esclavitud sexual[52] y trabajo forzado en talleres textiles clandestinos.[53]Natalia Oreiro es una actriz/cantante uruguaya blanca descendiente de gallegos, italianos y franceses; reside en Argentina desde 1993, y está casada con Ricardo Mollo, el guitarrista de Divididos.Sin embargo, no debe caerse en generalizaciones; algunos inmigrantes de raza blanca nacidos en Bolivia, Perú y Paraguay han ingresado a Argentina. Entre los inmigrantes paraguayos, por ejemplo, ha habido muchos con ascendencia alemana y eslava, apellidados Hoffmann, Schneider o Surnyak. Otro ejemplo es el reconocido actor Arnaldo André, quien inmigró en los años 1970 y ha desarrollado una larga y exitosa carrera en Argentina.Los inmigrantes uruguayos constituyen un caso muy distintivo, porque pueden no ser notados cono "extranjeros". Uruguay recibió una gran parte del mismo flujo mmigratorio que cambió el perfil étnico de Argentina, por lo que la gran mayoría de los uruguayos son blancos; de acuerdo a la última encuesta de hogares realizada en 2006, la población blanca de Uruguay comprende un 87,4%[54] del total. Además, uruguayos y argentinos hablan la misma variedad lingüística; el español rioplatense, el cual está fuertemente influenciado por los patrones de entonación de los dialectos meridionales del idioma italiano.[55] A diferencia de los muchos casos de discriminación racista contra bolivianos, paraguayos y peruanos, los uruguayos no han sufrido casos de racismo o xenofobia en su contra.Según la colectividad uruguaya, 218.000 uruguayos migraron a Argentina entre 1960 y 1980.[56] Los censos oficiales muestran un lento crecimiento de los inmigrantes uruguayos: 51.100 en 1970; 114.108 en 1980 and 135.406 en 1991; pero el Censo Nacional de 2001 evidenció un leve descenso: 117.564.[57] Otras fuentes estiman el número de uruguayosblancos y sus descendientes en 727.000. Entre los inmigrantes uruguayos que se han establecido, desarrollado sus carreras profesionales, y tenido sus hijos en Argentina, podemos encontrar a: el periodista deportivo Víctor Hugo Morales, el actor/comediante Berugo Carámbula, su hijos María y Gabriel Carámbula, la actriz/cantante Natalia Oreiro, las actrices China Zorrilla y Adela Gleijer, los actores Osvaldo Laport y Juan Manuel Tenuta, entre muchos otros.Argentina también ha recibido gente blanca de otros países latinoamericanos, como Chile y Cuba. Las estimaciones de población blanca de Chile oscilan entre el 22%[58] o 30%,[59] hasta un máximo de 52,7%[60] por lo que podría pensarse que al menos la mitad de los inmigrantes chilenos (212.429 en 2001[57]) y sus descendientes en Argentina podrían ser de raza blanca. Según su último censo oficial (2002), Cuba posee una mayoría poblacional blanca del 65.06%;[61] aunque algunas fuentes externas la reducen al 37%. Entre los inmigrantes blancos de esta nacionalidades, podemos mencionar a la modelo/DJ chilena Cecilia Amenábar (quien fue esposa de Gustavo Cerati y tuvo dos hijos con él), María Ostoić - madre del ex-presidente Néstor Kirchner (nacida en Punta Arenas en una familia de ascendencia croata)- y al neurocirujano cubano Roberto Quiñones (hijo de la disidente cubana Hilda Molina; está casado con una argentina blanca, y juntos tienen dos hijos.[62])Tercer ola inmigratoria desde Europa Oriental (1994-2000)En 1992, luego de la caída de los régimenes comunistas en la Unión Soviética y sus aliados, los gobiernos de Europa Occidental estaban preocupados por un posible éxodo masivo desde Europa Oriental y Rusia. El entonces Presidente Carlos Saúl Menem -en el marco político de sus relaciones carnales con el Mundo Occidental- ofreció recibir parte de esa ola emigratoria en Argentina. El 19 de diciembre de 1994, se promulgó la Resolución 4632/94, autorizando un "tratamiento especial" para todos los postulantes que desearan emigrar desde las repúblicas que conformaban la ex-Unión Soviética. En resumen, desde enero de 1994 hasta diciembre de 2000, un total de 9.399 europeos orientales viajaron y se establecieron en Argentina. De este total, 6.720 eran ucranianos (71,5%), 1.598 eran rusos (17%), 160 eran rumanos (1,7%), 122 búlgaros (1,3%), 94 armenios (1%), 150 georgianos/moldavos/polacos (1,6%) and 555 (5,9%) viajaron con el pasaporte soviético.[63]Un 85% de los recién llegados tenían menos de 45 años, y 51% tenía educación terciaria, por lo que la mayoría se integraron rápidamente en la sociedad argentina, aunque algunos debieron trabajar por sueldos más bajos de lo esperado al principio.[64] Entre ellos, había 200 familias rumanas de gitanos que llegaron en 1998, y 140 rumanos gitanos más que emigraron a Uruguay en 1999, sólo para ingresar a Argentina más tarde cruzando el río Uruguay por Fray Bentos, Salto o Colonia.[65]Después de esta ola proveniente de Europa Oriental, la inmigración blanca/europea a Argentina no se ha detenido. De acuerdo con la Dirección Nacional de Migraciones, unos 14.964 europeos se han asentado en Argentina (3.599 españoles, 1.407 italianos y 9.958 de otros países) durante el período 1999-2004. A esta cifra pueden agregarse parcialmente unos 8.285 estadounidenses y 4.453 uruguayos, dado que estos países tienen mayorías poblacionales blancas del 72,4%[66] y del 87,4%[54] respectivamente.[67]Presidente Carlos Saúl Menem (1989-1999); sus padres eran de ascendencia siria. Ofreció a la Unión Europea ser receptor de inmigración de Europa Oriental en 1992.Todas las referencias nombradas están en la fuente

Un cálculo matemático pseudocientífico establece el tercer lunes de enero como la jornada más tristeLas Navidades han quedado atrás, hace frío, la cuesta de enero ya se siente en los bolsillos. Una fórmula matemática con estos parámetros señala al día de hoy, el tercer lunes del mes de enero, como el más deprimente del año. Es el Blue Monday.Cliff Arnal, un investigador de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido, llegó a esta conclusión en 2005 tras contemplar las variables del clima, el exiguo salario para pagar las deudas contraídas y la frustración por haber fallado en los propósitos del nuevo año. El estudio fue financiado por Sky Travel para una campaña de viajes.La ecuación del psicólogo británico no incluía esos kilos de más que han dejado las fiestas navideñas que convierten al mes de enero en una bofetada de realidad que cuesta encajar tras los excesos de diciembre.Si bien existe una tendencia a la depresión tras las Navidades, resulta poco probable que un conjunto de factores externos puedan deprimir a toda la población al mismo tiempo cada año. Como tampoco resulta creíble que cinco meses después llegue, basándose en la misma ecuación, el Happiest Day, el día más feliz del año.El mismo Arnal admitió después que su fórmula no tenía sentido. Sin embargo, el Blue Monday se ha convertido en un clásico, hoy convertido en uno de los términos más utilizados en Twitter.Si resulta afectado por el virus del Blue Monday, aplíquese el tratamiento que los psicólogos de la NASA incorporaron para paliar las depresiones de los astronautas tras una misión. Plantéese nuevas metas y verá que la vida sigue.http://www.abc.es/20120116/ciencia/abci-blue-monday-deprimente-201201161120.html

En mi anterior post mostré un estudio interesante sobre la rama aborigen de ascendientes que tenemos los actuales argentinos:http://www.taringa.net/posts/offtopic/12906467/ADN_-56_25-de-los-argentinos-tienen-sangre-de-aborigen.htmlY ahora para ser justo, les traigo todo lo relevante sobre nuestra rama europea:Argentinos blancos son los Argentinos de ascendencia predominantemente europea/árabe. Son los descendientes de colonos provenientes de España y Portugal durante el período colonial hasta 1810, y principalmente de inmigrantes de Europa y el Medio Oriente durante la gran gran ola inmigratoria que tuvo lugar la final del siglo XIX y principios del siglo XX.[2][3] Aunque no existen datos censuales oficiales, algunas fuentes internacionales afirman que los argentinos blancos componen entre el 86,1%, el 89,7% o incluso hasta un 97%[6] de la población de Argentina.Uso del termino Argentino blanco es un término que abarca las muchas colectividades de argentinos eurodescendientes -incluyendo a los Italo-argentinos, Hispano-argentinos, Franco-argentinos, Hiberno-argentinos, Germano-argentino, y muchas otras- además de la mezcla entre ellas. Este término es más frecuentemente utilizado en bibliografía y artículos en idioma inglés[7] . Su equivalente en idioma español, "argentino blanco", también aparece en cierta bibliografía argentina, aunque no se lo utiliza en Argentina como un término legal ú oficial.Otro equivalente en español podría ser "Criollo", pero ese vocablo originalmente se restringía a los descendientes de españoles nacidos en América, sin mezcla con amerindios ni negroafricanos. Dada la gran diversidad de orígenes étnicos de los inmigrantes europeos de los siglos XIX y XX en Argentina, "Criollo" no sería el término más exacto. Sin embargo, esta palabra es usada a veces por algunos autores hispanoparlantes como un sinónimo de Latinoamericano blanco, sin importar la etnia europea de origen. Además, en Argentina el significado de la palabra Criollo fue cambiado intencionalmente durante los años de la gran ola inmigratoria -volviéndose ambiguo- para así incluir a todos los individuos nacidos en Argentina, sin importar la raza, en oposición a todos los llegados desde Europa y sus hijos, quienes fueron colectivamente llamados Gringos.Algunas definiciones de Argentino blanco incluyen a los judíos (tanto ashkenazies como sefarditas), provenientes de Europa, y a los árabes provenientes del Medio Oriente. Aunque estos grupos son algunas veces considerados no-blancos, en Argentina se los considera "blancos" por su similitud con otros pueblos europeos mediterráneos y en oposición a todos los otros grupos étnicos amerindios, mestizos, negroafricanos/mulatos y asiático-orientales. Lo mismo ocurre en el resto de América; por ejemplo, la Oficina de Censos estadounidense define a la población blanca como "que tiene orígenes en cualquiera de los pueblos originarios de Europa, el Medio Oriente, o el Norte de África."DistribuciónPuede encontrarse argentinos blancos en cualquier parte del país, pero su concentración varía de acuerdo a la región. Dado que la principal puerta de entrada de inmigrantes al país fue el puerto de Buenos Aires, éstos se asentaron especialmente en la región centro-oriental llamada Pampas (las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa), y en la región meridional llamada Patagonia (las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego), pues ésta se pobló principalmente por gente proveniente de las Pampas. También residen importantes contingentes de argentinos blancos en la región centro-occidental llamada Cuyo (las provincias de Mendoza, San Juan and San Luis) y en la región nor-oriental llamada Litoral (las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa).También se pueden encontrar argentinos blancos en las capitales provinciales de la región nor-occidental: Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero; pero son muy escasos en las zonas rurales, sólo en algunos viñedos de la zona. Su menor presencia en esta región se debe a varias razones: ésta era la región más densamente poblada del país (principalmente por amerindios y mestizos) hasta la gran ola inmigratoria de 1857-1940, y además fue la zona donde los recién llegados europeos se asentaron menos. Durante las últimas décadas, debido a la migración interna desde estas provincias norteñas, y debido a la inmigración desde Bolivia, Perú y Paraguay (que tienen mayorías poblacionales amerindias y mestizas[13][14]), el porcentaje de argentinos blancos en varios municipios del Gran Buenos Aires, y en las provincias de Salta and Jujuy ha disminuído significativamente.Reina de la colectividad italiana en la Fiesta del Inmigrante en Oberá, Misiones. Se calcula que más de 20 millones de argentinos -un 52%- poseen al menos un antepasado italiano.EstimacionesComo ya se explicó en la introducción de este artículo, no existen datos censales oficiales sobre la cantidad o el porcentaje exactos de argentinos blancos en la actualidad; esto se debe a que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) argentino no realiza censos con categorías raciales, ni incluye preguntas sobre etnicidad en sus cuestionarios censuales. El reciente Censo Nacional efectuado el 27 de Octubre de 2010 sólo incluyó preguntas sobre Pueblos indígenas -completando la encuesta realizada en 2005- y sobre Afro-descendientes.Sin embargo, la mayoría de las fuentes internacionales coinciden en afirmar que los argentinos blancos conforman alrededor del 85% de la población de Argentina. Worldstatesmen.org -una enciclopedia en línea- estima un 89,7% (86,4% blancos europeos más 3,3% árabes), y el World Fact File publicado por Dorling Kindersley Books también estima un 83%. Otras enciclopedias también muestran porcentajes similares.El Joshua Project -que proporciona información sobre grupos étnicos de todo el mundo, con fines misioneros- afirma que los argentinos blancos, sumados a otros europeos y árabes en Argentina comprenden el 86,1% de la población total. Este porcentaje no es explícito, pero tras algunos cálculos, los resultados son los siguientes: los "Argentinos Blancos" -el grupo étnico resultante del crisol de razas de la inmigración en Argentina- suman 29.102.000, o sea el 71,4% de la población. Los otros grupos étnicos europeos, sumados a los uruguayos blancos suman 4.805.600 (11.8%), y finalmente los árabes suman 1.177.100 más (2,9%). Si se suman todos estos grupos, se concluye que la población blanca de Argentina representaría 35.084.700 o el 86,1% de una población total de 40.769.430.La obra Ethnic Groups Worldwide: A Ready Reference Handbook, esrita por David Levinson, también aporta una estimación de 85% de eurodescendientes en Argentina. Otro trabajo, titulado Composición Étnica de las Tres Áreas Culturales del Continente Americano al Comienzo del Siglo XXI, el cual es un estudio muy completo y detallado sobre la composición étnica de Iberoamérica escrito por el académico mexicano Francisco Lizcano Fernández de la UAEM, también estima una población blanca del 87.8% residiendo en Argentina, o unas 32.551.000 personas en 2000. Esta cifra comprende 85% de Criollos (el término que él emplea como sinónimo de Blancos) más un 2,8% de árabes, que él clasifica como "Asiáticos".La cifra de 97%[6] provista por el CIA Factbook parece ser muy exagerada; o bien cuenta a las poblaciones blanca y mestiza juntas, o es el resultado de la exitosa campaña implementada por la elite gobernante argentina a principios del siglo XX para presentar al país lo más blanco posible. Esta fuente es frecuentemente consultada para muchos artículos periodísticos.HistoriaLa presencia de gente blanca en lo que hoy es Argentina comenzó en 1516, cuando el Adelantado español Juan Díaz de Solís exploró el Río de la Plata y lo llamó "Mar Dulce". En 1527, el explorador Sebastián Gaboto fundó el fuerte de Sancti Spiritus, cerca de Coronda, Santa Fe; éste fue el primer asentamiento español en suelo argentino. El proceso de ocupación española continuó con expediciones provenientes del Alto Perú (hoy Bolivia), que fundaron las ciudades de Santiago del Estero en 1553, y luego San Miguel de Tucumán (1565) y Córdoba (1573). Tomando Asunción como base de operaciones, otras expediciones españolas fundaron las ciudades de Buenos Aires (1580) y Corrientes (1588).General Manuel Belgrano (1770-1820), creador de la bandera argentina; su padre había nacido en Liguria, y su madre era una criolla de Santiago del Estero.Aunque las estimaciones varían, es un hecho que la inmigración española desde la Península Ibérica hacia el Nuevo Mundo fue escasa durante todo el período colonial. Algunas estimaciones afirman que menos de 200.000 españoles llegaron a América durante el período 1509-1790. Por el contrario, M. Mönier calculó que cerca de 437.669 peninsulares se asentaron en las posesiones americanas entre 1506 y 1650. De este total, una cifra de entre 10.500 y 13.125 Peninsulares se establecieron en la región del Río de la Plata durante el siglo XVIII.No fue hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, que se realizaron los primeros censos con clasificación de castas. El Censo ordenado en 1778 por el virrey Juan José de Vértiz en Buenos Aires reveló que, de una población total de 37.130 habitantes (incluyendo la ciudad y la campiña circundante), los españoles y criollos sumaban unos 25.451, o sea el 68,55% del total. Otro censo realizado en el Corregimiento de Cuyo en 1777 mostró que la población española/criolla alcanzaba los 4.491 (el 51,24%) de una población total de 8.765 habitantes. En Córdoba (ciudad y campiña) los españoles/criollos representaban el 39,36% (unos 14.170) de 36.000 habitantes.Sin embargo, estos censos generalmente se limitaban a las ciudades y las zonas rurales adyacentes, por lo que se sabe poco de la composición racial de extensas áreas del virreinato -como el Litoral, por ejemplo- aunque se supone que los españoles y criollos eran una minoría, con las otras castas conformando la mayoría. Cabe destacar también que, dado que una persona que era clasificada como peninsular o criollo tenía acceso a más privilegios en la sociedad colonial, muchos castizos (mestizos con fenotipo caucásico) compraban su limpieza de sangre. Este pasaje o cambio de casta fue bastante común durante el período colonial, así que algunas de las cifras citadas arriba podrían incluir castizos que "pasaron" y fueron censados como blancos.Pese a ser una minoría en términos demográficos, los criollos jugaron un rol protagónico durante el movimiento independentista que comenzó en 1810 y derivó en la independencia argentina de España en 1816. Los próceres argentinos Manuel Belgrano y José de San Martín, militares como Cornelio Saavedra, José Rondeau, Carlos María de Alvear y Miguel de Azcuénaga, y políticos como Juan José Paso, Mariano Moreno, Juan José Castelli, y Gervasio Posadas eran todos criollos de ascendencia española, italiana o francesa; algunos españoles también colaboraron con el movimiento, como Domingo Matheu y Juan Larrea. Sin embargo, el esfuerzo de guerra recayó sobre las poblaciones mestiza, mulata y negra, quienes componían la mayoría de las tropas durante las guerras de independencia, y sufrieron fuertes pérdidas de vidas, pues fueron frecuentemente utilizados como "carne de cañón".Bartolomé Mitre (1821-1906), Presidente de Argentina (1862-1868); su familia tenía origen griego, originalmente apellidada Mitropoulos.Añadida por Pablo ZetaEn 1822, Bernardino Rivadavia -entonces Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires- ordenó a Ventura Arzac la realización de un nuevo Censo en la ciudad, y éste arrojó los siguientes resultados: la ciudad tenía entonces 55.416 habitantes, de los cuales 40.000 eran blancos (un 72,2%). De este total de personas blancas un 90% eran criollos, un 5% eran españoles, y el 5% restante era de otras naciones europeas.Pasadas las guerras por la independencia, sobrevino un largo período de feroz lucha interna. Durante el período 1826-1852, la lucha fue entre los Federales (aquellos quienes apoyaban las autonomías provinciales) y los caudillos Unitarios (quienes apoyaban un gobierno centralizado). Luego de la caída Juan Manuel de Rosas en 1852, y hasta 1861, el conflicto fue entre los autonomistas de la Provincia de Buenos Aires y el gobierno federal de la Confederación Argentina. Nuevamente, los líderes involucrados en la lucha fueron casi todos criollos de ascendencia española, siendo las tropas en su mayoría compuestas por mestizos y mulatos. Entre estos jefes criollos estaban: Juan Manuel de Rosas, Ángel Pacheco, Facundo Quiroga, Juan Lavalle, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Pedro Ferré, Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Santiago Derqui, etc. Durante este período algunos europeos se establecieron en el país, en varios casos porque fueron contratados por los gobiernos locales. Entre ellos se destacan: el litógrafo saboyano Charles H. Pellegrini y su esposa irlandesa Maria Bevans (padres del futuro Presidente Carlos Pellegrini), el periodista napolitano Pedro de Angelis, y el médico/zoólogo alemán Hermann Burmeister.Una estimación realizada por José Ingenieros afirma que en 1826 el territorio argentino estaba poblado por 630.000 personas, de las cuales sólo 13.000 eran blancas. Si estas cifras son correctas, la población blanca representaba un mero 1,66% del total. Según los cálculos del historiador John W. White, estos porcentajes apenas de habían alterado para 1852; de un total de 785.000 habitantes, unos 22.000 -sólo el 2,8%- eran blancos (divididos en 15.000 criollos y 7.000 europeos).Debido a la larga lucha civil, casi no hubo recursos económicos ni estabilidad política para realizar ningún censo hasta la década de 1850, cuando se realizaron varios censos provinciales. De todos modos, estos censos no continuaron con la clasificación en castas típica del período pre-independencia. El segundo censo post-independencia realizado en Buenos Aires tuvo lugar en 1855; éste reveló que 26.149 europeos residían en la ciudad. Entre los nacionales no hay distinción de raza, pero sí se distingue entre alfabetizados y analfabetos; cabe recordar que en ese tiempo la educación formal era un privilegio casi exclusivo de los sectores más pudientes de la sociedad, que eran predominantemente blancos. Si se suman a los residentes europeos con los 21.253 alfabetizados argentinos registrados en el censo, se podría estimar que había unas 47.402 personas blancas residiendo en Buenos Aires en 1855; ellas comprendían el 51,58% de una población total de 91.895 habitantes.La gran ola inmigratoria desde Europa (1857-1940)En Febrero de 1856, el gobierno municipal de Baradero otorgó tierras para el asentamiento de diez familias suizas en una colonia agrícola cerca del pueblo. Más tarde ese mismo año, inmigrantes suizos fundaron otra colonia en Esperanza, Santa Fe. A pesar de estas aisladas iniciativas provinciales, no fue hasta que la Confederación Argentina y la Provincia de Buenos Aires se unieron definitivamente en 1862 -y pudo establecerse un gobierno central fuerte- que los presidentes Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento y Nicolás Avellaneda implementaron políticas que incentivaron la inmigración europea masiva. En 1876, durante el período presidencial de Avellaneda, el Congreso votó y sancionó la nueva Ley 817 de Immigración y Colonización. Durante las siguientes décadas, olas de colonos europeos se instalaron en Argentina.General Julio A. Roca, Presidente de la Nación (1880-1886); comandó la Conquista del Desierto en 1879, que permitió que Argentina ocupara nuevas tierras para que los inmigrantes las compraran y cultivaran.Los datos proporcionados por la Dirección Nacional de Migraciones argentina afirman que Argentina recibió un total de 6.611.000 inmigrantes europeos y del Medio Oriente durante el período 1857-1940. El principal grupo inmigrante fueron casi tres millones de italianos llegados durante este período (un 44,9% del total); inicialmente provenían de las regiones de Piamonte, Véneto y Lombardía, y después de la Campania, Calabria y Sicilia. El segundo grupo en importancia fueron los dos millones de españoles (31,4% del total); la mayoría eran gallegos y vascos, pero también llegaron asturianos, cántabros, catalanes y andaluces). En números más pequeños pero significativos llegaron unos 230.000 inmigrantes franceses (principalmente de la región de Occitania) y 180.000 polacos. Desde el Imperio Ruso vinieron unas 177.000 personas (el 2,6%); no eran solamente rusos étnicos, sino también ucranianos, bielorrusos, alemanes del Volga, lituanos, etc. Del Imperio Otomano el aporte fue principalmente de armenios y árabes (en su mayoría de Líbano y Siria), en total unos 174.000 (2,6%). Muy de cerca en números siguen los provenientes del Imperio Alemán, unos 152.000 (2,2%). Del Imperio Austro-Húngaro vinieron unas 111.000 personas (1,6%), repartidas entre austríacos, húngaros, croatas, bosnios, serbios, rutenos y montenegrinos. Entre los 75.000 inmigrantes británicos hubo muchos provenientes de Inglaterra y Gales, pero la mayoría eran irlandeses que escapaban de la hambruna de la papa o del dominio británico. Otros grupos menos numerosos fueron los portugueses (65.000), los eslavos de la ex-Yugoslavia (48.000), los suizos (44.000), los belgas (26.000), los dinamarqueses(18.000), estadounidenses (12.000), los holandeses (10.000), y los suecos (7.000). Hasta pueden encontrarse colonos de Australia y Bóers de Sudáfrica en los registros de inmigración argentinos.Dentro de los inmigrantes provenientes de los Imperios Alemán y Ruso había también muchos (judíos askenazis), y de la región siria del Imperio Otomano vinieron también judíos sefardíes. En Argentina reside la quinta comunidad judía más numerosa del mundo.Este flujo inmigratorio tuvo principalmente dos efectos en la demografía argentina:1) El crecimiento exponencial de la población del país. En el primer Censo Nacional de 1869 la población argentina era de sólo 1.877.890 habitantes; en 1895 se había duplicado a 4.044.911, en 1914 había alcanzado los 7.903.662, y para 1947 se había vuelto a duplicar, alcanzando los 15.893.811. Se estima que para 1920, más de la mitad de la población residente en la ciudad de Buenos Aires era extranjera. De acuerdo a la estimación de Zulma Recchini de Lattes, si esta gran ola inmigratoria desde Europa y el Medio Oriente no hubiera ocurrido, la población de Argentina para 1960 no hubiera llegado a los 8 millones, mientras que el Censo Nacional efectuado ese año dió como resultado una población de 20.013.793 personas.2) Un cambio radical en su composición étnica; El Censo Nacional de 1914 reveló que cerca del 80% de la población nacional estaba compuesta por inmigrantes europeos, o bien sus hijos y nietos. Del 20% restante (los descendientes de la población local anterior a la gran ola inmigratoria), aproximadamente un tercio eran blancos. Puesto en números, esto significa que en 1914 alrededor del 86,6% de una población de 7.903.662, o sea unas 6.844.000 personas residentes en Argentina eran de raza blanca.El impacto de la inmigración europea sobre la composición étnica argentina ya era reconocido internacionalmente a principios del siglo XX. Este mapa, publicado por Lothrop Stoddard en su libro The Rising Tide of Color Against White World-Supremacy (1920), muestra en rojo que las Pampas, Cuyo y la Mesopotamia argentinas -junto con Uruguay, el sur de Brasil y el centro de Chile- eran consideradas regiones con mayoría de raza blanca en sus poblaciones.distribución de estos inmigrantes no fue uniforme a lo largo del territorio; la mayoría de los recién llegados se asentaron en las ciudades costeras y las praderas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Por ejemplo; el Censo Nacional de 1914 demostró que, de casi tres millones de personas -2.965.805 para ser exactos- que vivían en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, 1.019.872 eran inmigrantes europeos, y un millón y medio más eran hijos de madres europeas. Por lo tanto, los blancos representaban el 84,9% de la Pampa Gringa, tal como se la llamó. Pero esta no era la misma situación en las áreas rurales de las provincias del Noroeste; allí los inmigrantes (en su mayoría de origen sirio-libanés) comprendían sólo un 2,6% (unos 15.600) de una población rural total de 600.000 personas en Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.[35]La inmigración europea siguió siendo la fuente de más de la mitad del crecimiento demográfico del país durante la década de 1920, y continuó siendo importante -aunque en menor cantidad- tras la Segunda Guerra Mundial.Origen de los inmigrantes hasta 1940Fuente: Dirección Nacional de Migraciones, 1970.(1) Esta cantidad incluye a ucranianos, alemanes del Volga, bielorusos, polacos, lituanos, etc. que ingresaron a Argentina con pasaporte del Imperio Ruso.(2) La diferenciación entre turcos, palestinos, sirios, libaneses, árabes o armenios, comenzó a hacerse localmente recién después de 1920. Hasta ese entonces, todos los inmigrantes provenientes del antiguo Imperio Otomano tenían pasaporte turco, y esto causó que incluso hoy en día las personas de ascendencia árabe sean coloquialmente llamadas "turcos". De hecho, cada inmigrante se identificaba por su aldea de origen.(3) Esta cifra incluye a todos los pueblos que vivieron dentro de los límites del Imperio Austro-Húngaro entre 1867 y 1918: austríacos, húngaros, checos, eslovacos, eslovenos, croatas, bosnios, rutenos y gente de las regiones de Voivodina en Serbia, Trentino-Alto Adigio y Trieste en Italia, Transilvania en Rumania, y Galitzia en Polonia.(4) El Reino Unido abarcó Irlanda hasta 1922; es por esto que la mayoría de los inmigrantes británicos-apodados "ingleses"- eran en realidad irlandeses, galeses y escoceses.(5) Portugal poseyó hasta 1974 las siguientes colonias: Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Macao, Mozambique, Santo Tomé y Principe, y Timor Oriental. Por esto, algunos de los "Portugueses" podrían ser de hecho mulatos caboverdianos.(6) Yugoslavia se desintegró en 1992 formando cinco estados independientes: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia y Serbia. A estos se agregaron Montenegro en 2006 y Kosovo en 2008.(7) Los inmigrantes provenientes de los Países Bajos eran casi todos frisones.(8) Alrededor de un 0,5 % de la población total de Luxemburgo emigró a Argentina durante la década de 1880.Segunda ola inmigratoria después de la Segunda Guerra MundialLuego de la Segunda Guerra Mundial, muchos europeos huyeron a Argentina, escapando del hambre y la pobreza del período de post-guerra. Según los datos brindados por la Dirección Nacional de Migraciones, durante el período 1941-1950 al menos 392.603 europeos ingresaron al país: 252.045 italianos, 110.899 españoles, 16.784 polacos, 7.373 rusos y 5.538 franceses. Entre los inmigrantes italianos célebres de este período figuran el cantante de protesta Piero De Benedictis (emigró con sus padres en 1948), los actores Rodolfo Ranni (emigrado en 1947)[39] y Gianni Lunadei (1950), César Civita (1941), el empresario Francisco Macri (1949), Pablo Verani (1947), y el músico rockero Kay Galiffi (1950).Argentina recibió además a miles de alemanes y judíos ashkenazis, quienes llegaron en bancarrota -como Oskar Schindler y su esposa, por ejemplo-. Desafortunadamente, entre los inmigrantes alemanes hubo cientos de criminales de guerra Nazi; Adolf Eichmann, Josef Mengele, Erich Priebke, Rodolfo Freude (quien fue el primer director de la Secretaría de Inteligencia del Estado), y el líder croata, Ante Pavelić -entre otros- entraron al país en este período. Todavía hoy es materia de debate si el gobierno argentino de ese entonces estaba enterado de la presencia de estas personas en suelo argentino; pero el hecho concreto es que Argentina fue considerada un "Paraíso Nazi" por varias décadas.Los argentinos blancos probablemente hayan alcanzado a representar el 90% de la población para el momento en que se realizó el Censo Nacional de 1947. El flujo de inmigrantes europeos continuó durante los años 1950, pero -comparado con la década anterior- es evidente que estaba disminuyendo considerablemente. El Plan Marshall implementado por Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental a recuperarse de las consecuencias de la guerra estaba dando resultados, y la emigración ya no era tan necesaria. Durante el período 1951-1960, sólo 242.889 europeos llegaron a Argentina: 142.829 eran italianos, 98.801 eran españoles, 934 franceses, y 325 polacos. En la década siguiente (1961–1970), la cantidad total de inmigrantes europeos apenas alcanzó los 13.363 (9.514 españoles, 1.845 polacos, 1.266 franceses y 738 rusos).Raúl Alfonsín (1927-2009) primer Presidente democrático luego del Proceso (1983-1989). Su padre tenía ascendencia gallega[47] y alemana, y su madre era descendiente de galeses.Durante los años 1970, la inmigración europea fue casi inexistente; la lucha intestina entre el Peronismo (Montoneros versus Triple A) derivó en terrorismo y guerra de guerrillas primero, y en una represión brutal ejecutada por las Fuerzas Armadas Argentinas bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional. Tal situación interna alentó más la emigración europea que la inmigración, y esto se vio reflejado en los números; durante el período 1971-1976 al menos 9.971 europeos abandonaron el país. Además, entre los años 1976 y 1981, miles de argentinos blancos -y numerosos europeos- fueron secuestrados y/o asesinados en centros clandestinos por los temidos grupos de tareas de la dictadura militar. Entre los muchos argentinos blancos que fueron víctimas de la represión podemos mencionar a: Haroldo Conti, Dagmar Hagelin, Rodolfo Walsh, Héctor Oesterheld, Alfredo Kelly y Enrique Angelelli (todos presuntamente asesinados en 1976-77). Otro ejemplo sería Jacobo Timerman, quien fue liberado en 1979; se exilió en Israel, y regresó en 1984. En 1983-1984, la CONADEP -una comisión investigadora convocada por el Presidente Raúl Alfonsín y encabezada por el escritor Ernesto Sábato- investigó y documentó 8.960 casos[48] aclarando que la lista de desaparecidos no era final; por lo que otras estimaciones varían entre 13.000 y 30.000 desaparecidos.Inmigrantes latinoamericanos blancosComo ya se explicó en la sección "Distribución", a partir de la década de 1960 hasta la actualidad, la fuente principal de inmigración cambió de Europa a los países limítrofes sudamericanos. Durante el período intercensal entre 1895 y 1914, los inmigrantes europeos comprendían el 88,4% del total, y los inmigrantes lationamericanos representaban sólo el 7,5%. Para el decenio 1960-1970, esta tendencia se había revertido completamente: los inmigrantes latinoamericanos eran el 76,1% y los europeos un mero 18,7% del total.Dado que las principales fuentes de inmigrantes sudamericanos desde los años 1960 han sido Bolivia, Paraguay y Perú, la mayoría de estos inmigrantes son amerindios o bien mestizos, porque estos grupos conforman las mayorías étnicas en sus países de origen.[13][14] La creciente cantidad de inmigrantes de estos países ha provocado que el porcentaje de argentinos blancos se esté reduciendo significativamente en ciertas áreas del Gran Buenos Aires; principalmente en los partidos de Morón, La Matanza, Escobar y 3 de Febrero, y en los barrios porteños de Flores, Villa Soldati, Villa Lugano y Pompeya. Desafortunadamente, muchos amerindios o mestizos de origen boliviano/paraguayo/peruano han padecido discriminación y violencia racista [51] o han sido víctimas de esclavitud sexual[52] y trabajo forzado en talleres textiles clandestinos.Natalia Oreiro es una actriz/cantante uruguaya blanca descendiente de gallegos, italianos y franceses; reside en Argentina desde 1993, y está casada con Ricardo Mollo, el guitarrista de Divididos.Sin embargo, no debe caerse en generalizaciones; algunos inmigrantes de raza blanca nacidos en Bolivia, Perú y Paraguay han ingresado a Argentina. Entre los inmigrantes paraguayos, por ejemplo, ha habido muchos con ascendencia alemana y eslava, apellidados Hoffmann, Schneider o Surnyak. Otro ejemplo es el reconocido actor Arnaldo André, quien inmigró en los años 1970 y ha desarrollado una larga y exitosa carrera en Argentina.Los inmigrantes uruguayos constituyen un caso muy distintivo, porque pueden no ser notados cono "extranjeros". Uruguay recibió una gran parte del mismo flujo mmigratorio que cambió el perfil étnico de Argentina, por lo que la gran mayoría de los uruguayos son blancos; de acuerdo a la última encuesta de hogares realizada en 2006, la población blanca de Uruguay comprende un 87,4%[54] del total. Además, uruguayos y argentinos hablan la misma variedad lingüística; el español rioplatense, el cual está fuertemente influenciado por los patrones de entonación de los dialectos meridionales del idioma italiano. A diferencia de los muchos casos de discriminación racista contra bolivianos, paraguayos y peruanos, los uruguayos no han sufrido casos de racismo o xenofobia en su contra.Según la colectividad uruguaya, 218.000 uruguayos migraron a Argentina entre 1960 y 1980. Los censos oficiales muestran un lento crecimiento de los inmigrantes uruguayos: 51.100 en 1970; 114.108 en 1980 and 135.406 en 1991; pero el Censo Nacional de 2001 evidenció un leve descenso: 117.564. Otras fuentes estiman el número de uruguayos blancos y sus descendientes en 727.000. Entre los inmigrantes uruguayos que se han establecido, desarrollado sus carreras profesionales, y tenido sus hijos en Argentina, podemos encontrar a: el periodista deportivo Víctor Hugo Morales, el actor/comediante Berugo Carámbula, su hijos María y Gabriel Carámbula, la actriz/cantante Natalia Oreiro, las actrices China Zorrilla y Adela Gleijer, los actores Osvaldo Laport y Juan Manuel Tenuta, entre muchos otros.Argentina también ha recibido gente blanca de otros países latinoamericanos, como Chile y Cuba. Las estimaciones de población blanca de Chile oscilan entre el 22%[58] o 30%, hasta un máximo de 52,7%[60] por lo que podría pensarse que al menos la mitad de los inmigrantes chilenos (212.429 en 2001) y sus descendientes en Argentina podrían ser de raza blanca. Según su último censo oficial (2002), Cuba posee una mayoría poblacional blanca del 65.06%;[61] aunque algunas fuentes externas la reducen al 37%. Entre los inmigrantes blancos de esta nacionalidades, podemos mencionar a la modelo/DJ chilena Cecilia Amenábar (quien fue esposa de Gustavo Cerati y tuvo dos hijos con él), María Ostoić - madre del ex-presidente Néstor Kirchner (nacida en Punta Arenas en una familia de ascendencia croata)- y al neurocirujano cubano Roberto Quiñones (hijo de la disidente cubana Hilda Molina; está casado con una argentina blanca, y juntos tienen dos hijos.)Tercer ola inmigratoria desde Europa Oriental (1994-2000)En 1992, luego de la caída de los régimenes comunistas en la Unión Soviética y sus aliados, los gobiernos de Europa Occidental estaban preocupados por un posible éxodo masivo desde Europa Oriental y Rusia. El entonces Presidente Carlos Saúl Menem -en el marco político de sus relaciones carnales con el Mundo Occidental- ofreció recibir parte de esa ola emigratoria en Argentina. El 19 de diciembre de 1994, se promulgó la Resolución 4632/94, autorizando un "tratamiento especial" para todos los postulantes que desearan emigrar desde las repúblicas que conformaban la ex-Unión Soviética. En resumen, desde enero de 1994 hasta diciembre de 2000, un total de 9.399 europeos orientales viajaron y se establecieron en Argentina. De este total, 6.720 eran ucranianos (71,5%), 1.598 eran rusos (17%), 160 eran rumanos (1,7%), 122 búlgaros (1,3%), 94 armenios (1%), 150 georgianos/moldavos/polacos (1,6%) and 555 (5,9%) viajaron con el pasaporte soviético.Un 85% de los recién llegados tenían menos de 45 años, y 51% tenía educación terciaria, por lo que la mayoría se integraron rápidamente en la sociedad argentina, aunque algunos debieron trabajar por sueldos más bajos de lo esperado al principio. Entre ellos, había 200 familias rumanas de gitanos que llegaron en 1998, y 140 rumanos gitanos más que emigraron a Uruguay en 1999, sólo para ingresar a Argentina más tarde cruzando el río Uruguay por Fray Bentos, Salto o Colonia.Después de esta ola proveniente de Europa Oriental, la inmigración blanca/europea a Argentina no se ha detenido. De acuerdo con la Dirección Nacional de Migraciones, unos 14.964 europeos se han asentado en Argentina (3.599 españoles, 1.407 italianos y 9.958 de otros países) durante el período 1999-2004. A esta cifra pueden agregarse parcialmente unos 8.285 estadounidenses y 4.453 uruguayos, dado que estos países tienen mayorías poblacionales blancas del 72,4%[66] y del 87,4%[54] respectivamente.[67]Presidente Carlos Saúl Menem (1989-1999); sus padres eran de ascendencia siria. Ofreció a la Unión Europea ser receptor de inmigración de Europa Oriental en 1992.Todas las referencias nombradas están en la fuente

Binner matizó sus críticas al Gobierno: 'Pueden superarse las disidencias'El candidato presidencial del Frente Amplio Progresista aseguró que su agrupación tiene "la independencia y la libertad para apoyar las cosas positivas y para proponer alternativas a las cosas negativas". "Nunca nos interesó una política de oposición", aclaróLuego de que la presidente Cristina Kirchner obtuviera poco más del 50% de los votos en las pasadas elecciones primarias, Hermes Binner optó por suavizar sus críticas al gobierno nacional. Horas antes de ingresar al plenario del Partido Socialista que se desarrolló en Santa Fe, el actual gobernador de esa provincia aclaró: "Se puede coincidir superando la vieja tradición de la disidencia que tanto nos caracteriza a los argentinos. Tenemos la independencia y la libertad de apoyar cosas positivas y de proponer alternativas para las cosas negativas".En ese sentido, consideró que esa era "la forma de dejar avanzar al país. Hay que salir del blanco y negro, que es tan perverso cuando lo plantea el oficialismo como cuando lo plantea la oposición". "Nunca nos interesó una política de posición", reiteró en diálogo con radio El Mundo.Respecto de su proyecto nacional dijo que "el despoblamiento del interior y la concentración en las grandes ciudades me quita el sueño". Y, señaló: "Si no llevamos a cabo una política de industrialización de los productos primarios cerca de su lugar de origen, esto no se va a solucionar".Por otra parte, insistió con la necesidad de implementar un sistema de boleta únicapara las elecciones y señaló que se lo podrá implementar en los comicios nacionales e octubre "si hay voluntad política".Binner sostuvo que si hay voluntad política se puede llegar a la boleta única para octubre, porque no requiere nada más que la impresión de una boleta y una simple explicación". "Es un sistema rápido y transparente", concluyó.http://www.infobae.com/notas/602138-Binner-matizo-sus-criticas-al-Gobierno-Pueden-superarse-las-disidencias.html
Cristina: “No hay diferencias entre argentinos y uruguayos porque somos parte de la cultura rioplatense”La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró hoy en Salto, Uruguay, que "no hay diferencias entre argentinos y uruguayos porque formamos parte de la cultura rioplatense". Fue al inaugurar con su par José Mujica el tren que une a ambos países."De 2.400 estaciones nos quedaron muy pocas a partir de la dictadura militar argentina. Por eso hay que leer la historia. También en Uruguay, en 1985 y luego de una huelga, se reestructuraron todos los servicios. Hay que poner mucha fuerza para que estos servicios sean los mejores", dijo la presidenta.En ese sentido, agregó: “Este es un partido que no estamos jugando presidentes y gobernadores, nosotros somos los directores técnicos pero los que corren son millones de uruguayos y millones de argentinos que quieren jugar un partido grande: el partido de la América del Sur unida”.“En mi país viven muchos uruguayos porque no hay diferencias entre Montevideo y Buenos Aires, es la cultura del Rio de La Plata”, señaló.“Atrás nuestro hay miles y miles de jóvenes que han vuelto a ver en la política y en la historia de su patria los instrumentos no sólo para construir el porvenir, sino también el presente", sostuvo.http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=235748&id=444759&dis=1&sec=1

En la inauguración del Polo Científico Tecnológico, les agradeció "a los científicos que aguantaron el chubasco".En la inauguración del Polo Científico Tecnológico, la presidenta Cristina Kirchner destacó la conjunción del "conocimiento, la economía y lo público" y al hablar de la ciencia aprovechó para recordar al cofundador de Apple, Steve Jobs, que murió ayer. "Es una de esas personas que a uno le hubiese gustado conocer", dijo. La Presidenta destacó que el Estado destina el 6,9% del PBI a la educación. "Ya 1.400.000 chicos recibieron una notebook", señaló. Y les agradeció "a los científicos que aguantaron el chubasco"."El conocimiento ocupa un lugar fundamental en nuestro proyecto", indicó.Lo hizo al inaugurar el Polo Científico Tecnológico, que incluye al Ministerio de Ciencia y la Agencia Nacional de Promoción Científica, en el predio del barrio de Palermo en donde funcionaban las Bodegas Giol.Antes mantuvo en el lugar videoconferencias con instituciones educativas y científicas de La Plata, del partido bonaerense de San Martín, y de la ciudad cordobesa de Villa María.

México, bajo el fantasma de los paramilitaresSe hacen llamar los Mata Zetas y dicen ser "el brazo armado del pueblo". Pero para algunos representan la llegada a México de un temido fantasma: los paramilitares.Según el gobierno son sólo un grupo criminal más de los tantos que desangran a México en su guerra entre carteles rivales, en la batalla entre bandas y las fuerzas de seguridad.Pero el 24 de septiembre, la aparición de un video en internet en el que cinco encapuchados se comprometían al aniquilamiento de miembros de la organización de Los Zetas en Veracruz alarmó a México, que teme haber entrado en una nueva fase de violencia.Surgían sólo cuatro días después de la aparición de 35 cuerpos, atados y torturados, en una vía pública de Boca del Río, Veracruz.Las fuerzas armadas mexicanas presentaron este viernes a 8 hombres, a los que se identificó como miembros del Cartel de Jalisco Nueva Generación. Según la Secretaría de Marina, ellos están detrás de las muertes en Boca del Río y de otros 32 cadáveres encontrados el jueves en tres domicilios de Veracruz. BBC Mundo conversó con expertos en seguridad sobre los Mata Zetas y la existencia o no de paramilitares en México. Estos son algunos interrogantes… y sus posibles respuestas. ¿Hay paramilitares?¿Es un fenómeno nuevo?¿Igual que Colombia? ¿Y qué son? ¿Cómo frenarlos?¿Hay paramilitares en México?Es la pregunta del millón, no exenta de polémica. No hay una respuesta clara, o más bien, varia radicalmente según quien conteste a la pregunta.El gobierno de Felipe Calderón, que en el pasado se ha mostrado incómodo ante cuestionamientos sobre paramilitarismo en su país, dio esta vez una respuesta oficial al mensaje de los Mata Zetas. Y, aunque sin llamarlos por su nombre, prometió una investigación del video, que aún circula en la red."No existen elementos para suponer que ese u otro grupo con esa naturaleza paramilitar exista en México", dijo la vocera del ejecutivo federal, Alejandra Sota.No todos están de acuerdo.Edgardo Buscaglia, profesor de derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y experto en crimen organizado, asegura que hay hasta 167 grupos paramilitares en México."Los paramilitares no tienen que tener un trasfondo ideológico o trabajar bajo las órdenes directas del Estado", le dice a BBC Mundo."Hay casos de policías municipales o estatales que realizan el trabajo sucio a los grupos criminales, limpiando las regiones de grupos adversarios. Eso sucede en todo el país, son extensiones del Estado, policías que utilizan activos, vehículos o dependencias del Estado para llevar a cabo esas tareas", asegura.Buscaglia, uno de los mayores críticos de la estrategia del gobierno federal en la guerra contra los carteles, asegura que llegó a la conclusión de la existencia de esos 167 grupos tras contabilizar informes de prensa, realizar visitas de campo y recibir información de sus propias fuentes.Ante la falta de información oficial suficiente, en 2010 el Senado mexicano pidió al gobierno detalles sobre la probable existencia de "escuadrones de la muerte". El ejecutivo negó que hubiera esas organizaciones, pero ahora un grupo de senadores de distintos partidos planea volver a solicitar una investigación a fondo.clic Lea también: Temen surgimiento de paramilitares en México¿Son los Mata Zetas un fenómeno nuevo?Ciertamente, que un grupo criminal cuelgue en Youtube sus amenazas a un rival no es algo nuevo en México. Y no es la primera vez que una organización dice tener a Los Zetas entre sus objetivos.Pero en esta ocasión hay una banda que dice colocarse "del lado de los más desprotegidos", comprometiéndose a respetar a las fuerzas armadas y "no extorsionar, robar o vejar" a la población de Veracruz."Cumplen con la definición de libro de texto de paramilitarismo. Cambian el escenario en el sentido que dicen no estar preocupados por contrabandear armas, traficar con seres humanos o drogas, sino que se congracian con la ciudadanía para limpiar Veracruz de criminales", sostiene Buscaglia."Sí estamos ante algo diferente, que no sabemos qué es exactamente", dice por su parte Jorge Carrillo Olea, general retirado y fundador en 1989 del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)."Es un grupo que parece mucho más preparado que otras bandas criminales, pero eso no quiere decir que sean paramilitares", le explica a BBC Mundo.¿Sigue México los pasos de Colombia?El paramilitarismo y su penetración en las instituciones colombianas aún es una realidad en el país sudamericano, donde la clase política se ha visto salpicada por nexos con dichos grupos.Pero ¿se parecen en algo los paramilitares de Colombia a los Mata Zetas?En realidad, los expertos coinciden en que en México falta un elemento esencial para entender el fenómeno colombiano: una guerrilla enfrentada al narco o al Estado.Según le explica a BBC Mundo Eric Olson, especialista del Instituto México del Centro Woodrow Wilson, con sede en Washington, "el paramilitarismo colombiano se enmarcó en un contexto específico, propio, muy distinto al de México"."Los grupos surgieron como una guardia blanca de hacendados colombianos enfrentados a las FARC o la M-19, que acabaron convirtiéndose en un cuerpo irregular de las fuerzas armadas, con organización de tipo militar y comandos, coordinados incluso con cuerpos del Estado", dice."Y hasta ahora eso no lo hemos visto en México", apunta.clic Paramilitarismo y política: una amenaza que persiste en ColombiaGustavo Duncan, investigador de la Universidad de los Andres, con sede en Bogotá, coincide en las peculiaridades de ambos países, aunque detecta una similitud."Los llamados Mata Zetas recuerdan a los llamados Pepes de Colombia, los Perseguidos por Pablo Escobar, un grupo paramilitar que también se dedicaba al narcotráfico y que unía a los agraviados por el cartel de Medellín", le dice a BBC Mundo."Sin embargo, México no ha llegado al momento en que un ejército del cartel de Sinaloa se enfrente al ejército de otro narco en un combate rural, con armas largas y camuflaje", asegura. "La mexicana es una guerra más sicarial y urbana".¿Si no son paramilitares... qué son?Si se diera por hecho que en México no hay paramilitares… ¿cómo clasificar entonces a un grupo que dice estar dispuesto a exterminar a una organización criminal al margen de la ley?De acuerdo a las autoridades, se trata simplemente de delincuentes que pertenecen a un grupo criminal que quiere apoderarse del control de las actividades de otro grupo en el estado de Veracruz.Sin embargo, para el general Carrillo Olea son un ejemplo de la debilidad del gabinete de Calderón a la hora de garantizar la seguridad en un país donde la violencia ya ha matado a más de 40.000 personas en lo que va de sexenio."No podemos hablar de paramilitares, pero lo que sí está sucediendo es que pequeños y medianos empresarios están recurriendo a la protección privada. Existen grupos que se están organizando al margen de la ley, sin permisos para usar armas o vehículos", advierte."México ha dejado durante años que surgieran empresas ilícitas de protección, que de día cuidan un supermercado y de noche "hacen travesuras". Y el gobierno no sabe dónde están o cuántos son".¿Qué están haciendo las autoridades para frenarlos?La Procuraduría General de la República (Fiscalía) ha abierto una investigación a partir del video de los Mata Zetas. Y las autoridades prometen perseguirlos como a cualquier otra "organización criminal".Si bien Los Zetas deben ser sometidos, dice el gobierno, "ello debe ocurrir por la vía legal y nunca con métodos fuera de la ley".Esta semana, las autoridades federales y del estado de Veracruz presentaron la llamada Operación Coordinada Veracruz Seguro.El gobierno anunció la llegada de más fuerzas federales (Policía, Marina, Ejército), la depuración de cuerpos de policía municipal y estatal y el fortalecimiento de las labores de Inteligencia.Es la misma estrategia aplicada en otros estados tras el estallido de la violencia, como Tamaulipas o Nuevo León. Pero, ¿servirá para combatir o prevenir la aparición de paramilitares?Esa es una pregunta aún sin responder.

Ser genio no siempre alcanza: además se requiere un entorno social y económico que permita que esas habilidades se expresen en todo su potencial. Un país volátil habría supuesto un desafío mayúsculo, donde negociar con Guillermo Moreno podría ser más difícil que competir con Bill GatesYa lo dijo el filósofo: el hombre no se puede entender sin su circunstancia. Y es por eso que los genios que cambiaron el mundo no sólo deben ser analizados a la luz de su ADN de creadores, sino también por el entorno social en el que les tocó vivir (que puede potenciar su obra tanto como conspirar contra ella).¿Habría Diego Maradona llegado a ser el mayor futbolista de la historia si, en vez de haber nacido en la Argentina, le hubiese tocado nacer en un país sin cultura futbolística, como la India, por ejemplo?Y los pensadores griegos como Sócrates, Platón y Aristóteles, ¿podrían haber desarrollado su obra si en vez de tener un entorno humanista como el de Atenas hubiesen vivido en el contexto represivo y oscuro de la Edad Media?De la misma forma, cabe la pregunta de si el llorado y venerado Steve Jobs habría alcanzado su estatura de Da Vinci contemporáneo si en vez de haberse criado en el corazón de Silicon Valley le hubiese tocado en suerte vivir en un lugar menos amigable para la cultura entrepreneur, como es el caso de la Argentina.El genio y su circunstanciaY es que no es casual que los grandes revolucionarios de la era digital sean estadounidenses o que, siendo extranjeros, alcancen sus logros después de haber emigrado al país del norte.Allí (lejos de lo que se suele suponer), el "american dream" no es resultado espontáneo de dejar las fuerzas creadoras liberadas a su arbitrio.Por el contrario, hay una fuerte cultura nacional de promover estas empresas y donde la mano del Estado juega un rol fundamental. Así, durante décadas las compañías de Silicon Valley gozaron de beneficios impositivos, porque en la visión estratégica del Estado se había determinado que la computación jugaría un rol central en el liderazgo estadounidense.También el ámbito universitario generó una articulación con el mundo de los negocios, como en ningún otro lugar del planeta, de manera que la investigación tuviera un correlato natural en la actividad empresarial.Y, no menos importante, en Estados Unidos existe toda una rama de la industria financiera dedicada al fondeo de empresas en su fase inicial, con la figura de los fondos de "venture capital" que, a cambio de porciones accionarias, ponen sus fichas en proyectos nuevos y de futuro incierto. El propio Estado, con la agencia Small Business Administration, juega un rol protagónico.Finalmente, toda la cultura popular -expresada en revistas, películas y publicidad- apunta a ensalzar la figura del entrepreneur como "role model" para los jóvenes con inquietudes. Lejos de la caracterización de villanos que el empresario tiene en otras latitudes, en Estados Unidos puede alcanzar el estatus de ídolo popular.Y como contexto más amplio, un país con bajos niveles de inflación, donde expresiones como "default" o "confiscación de depósitos" no están en el diccionario.Apple entre el "rodrigazo" y la ciencia ficciónEn semejante entorno, un genio como Steve Jobs tiene el camino más allanado para desarrollar al máximo su potencial creativo. Pero, ¿y si hubiese nacido en la Argentina?El joven Steve (que más probablemente se habría llamado Esteban) habría vivido los años formativos de la adolescencia en el inicio de la década de los '70.Un entorno fuertemente politizado, en el que posiblemente habría perdido varios días de clases en medio de paros y asambleas. Pero, a decir verdad, tampoco fue una época tranquila en Estados Unidos, donde los movimientos pacifistas y de lucha por los derechos civiles tenían a las universidades como cuarteles generales.Y, si bien los jóvenes no tenían como aspiración transformarse en empresarios, el entorno de la Argentina de aquellos días era particularmente creativo, y todavía con un nivel académico competitivo a nivel mundial.Concedamos, entonces, que la etapa educativa no habría sido un problema para la versión del Jobs criollo y que éste podría haber desarrollado su inquietud por la computación, como así también su pasión por el diseño.Las primeras experiencias laborales de Jobs fueron como empleado de verano en Hewlett Packard (donde conoció a su socio Steve Wozniak) y Atari, donde gracias a un proyecto especial para una máquina de video juegos consiguió una paga de u$s5.000 y el germen de una idea para una computadora personal.En la Argentina de aquel tiempo, Jobs no habría tenido un entorno laboral tan estimulante. El célebre juego "Pong" de Atari era desconocido (faltaría al menos un lustro para que arribara) y el divertimento de los jóvenes en los salones eran los "flippers", bastante lejos de la era digital.Probablemente un estudiante de ingeniería de la época no habría tenido mejor opción que postular en la telefónica estatal Entel, que ya sufría el efecto de sus limitaciones financieras (las tarifas de servicios públicos eran el clásico "ancla" contra la inflación).Supongamos que, de todas formas, el Steve argentino se conoce con Wozniak en Entel y que, tras pedir dinero a familiares (el "capital semilla" no existía entonces, como casi no existe hoy), ocupaba algún garage de Almagro, Palermo o Villa Urquiza para dedicarse a hacer su computadora personal.No pocas dudas lo habrían asaltado al ocurrir el "Rodrigazo", como se llamó al plan de junio de 1975 que devaluó la moneda en 160% y llevó la inflación encima del 180% anual.Así, el dinero obtenido por la venta de su furgoneta Volkswagen habría rendido mucho menos de lo previsto originalmente. Por otra parte, esto le habría llevado a pensar que el costo de comercialización de su primer proyecto, la Apple 1, pensado en u$s666,66, un precio sin dudas excesivo para una población cuyos ingresos se habían reducido a la mitad en términos de dólares.Surfeando la tablitaPero Jobs era un hombre que no se daba fácilmente por vencido, así que cabe suponer que no se dejaba intimidar por el poco amigable entorno para los negocios. De manera que presenta su computadora personal. Es abril de 1976, el país acaba de iniciar un nuevo período dictatorial y el nuevo ministro de Economía se llama José Martínez de Hoz.En estos años el entrepreneur argentino planifica su expansión comercial, y en un entorno de represión policial y fiebre mundialista, da a conocer su Apple 2, con la que se propone imponer el concepto de computador como elemento de consumo masivo.En esos años la Argentina le habría dejado algunos puntos a favor, como la apertura comercial que le habría facilitado la compra de insumos del exterior para su proyecto. El tipo de cambio subsidiado de "la tablita" habría abaratado su producto en términos de salario, pero también le habría puesto la presión competitiva de la gran avalancha de artículos importados, en una época en que el "made in Taiwán" se incorporó al habla popular.Pero su peor dificultad habría sido tal vez poder fondear sus costosos proyectos. Jobs podría haberse dirigido al Banade, el banco de fomento de la época que cobraba tasas "blandas". Pero las Pyme de sectores innovadores eran vistas como algo muy riesgoso y tal vez no habría calificado.Es probable que la opción de abrir el capital en la bolsa de valores no hubiese estado en la cabeza de un Jobs argentino, como sí la está en la de los entrepreneurs estadounidenses, para quienes el momento de "hacer pública" a su empresa es sinónimo de consagración.Así, en vez de ver el nombre Apple listado en Wall Street en 1980, el Jobs criollo habría tenido que resignarse a pagar altas tasas en un sistema bancario donde imperaba la "bicicleta financiera". O, más probablemente, habría pensado que la catapulta para el desarrollo de su compañía debería venir por la vía de un buen contrato con el Estado.Es que sólo con un cliente cautivo y con muchos recursos podría Steve haber imaginado un proyecto como su computadora Lisa, cuyo precio de mercado era la friolera de u$s9.995.Pensándolo bien, esa iniciativa jamás habría visto la luz. La megadevaluación dispuesta en 1981 por Lorenzo Sigaut, sucesor de Martínez de Hoz, habría funcionado como un convincente desincentivo.¿Sería famoso nuestro Jobs criollo en 1981, al punto de merecer la tapa de la revista Gente, o al menos de Somos, así como el Jobs estadounidense apareció en "Time"? No eran comunes las tapas con empresarios, en tiempos dominados por Guillermo Vilas y Susana Giménez. Aunque no sería del todo descabellado que Gente lo hubiese seleccionado para estar en las filas de atrás en el número de "personajes del año".Tecnología devaluadaLa revolución de la primera Macintosh, a comienzos de 1984 habría encontrado a Steve contento por los aires de la primavera democrática, aunque con una economía maltrecha y tal vez con dificultades para exportar a Gran Bretaña, todavía con las secuelas de la guerra por las Malvinas.La famosa campaña de lanzamiento que ligaba a la Mac con el libro "1984" habría estado a cargo de David Ratto, el legendario publicista que había saltado a la fama masiva tras haber creado la campaña de Raúl Alfonsín.Los años de salida de Apple y de los nuevos emprendimientos en Next y Pixar habrían encontrado a Jobs en medio de la Argentina hiperinflacionaria de los '80. Una vez más, el financiamiento para su nuevo proyecto hubiese lucido difícil: no parece probable que la venta de su parte en la Apple argentina le hubiese dejado a Jobs dinero suficiente para comprarle Pixar a George Lucas en u$s10 millones.Y, desde ya, el estallido hiperinflacionario de 1989, con el trasfondo de la renuncia anticipada de Alfonsín y la llegada de Carlos Menem, no parecían el mejor momento para lanzar su proyecto "Cubo". La computadora tenía un costo de u$s6.500 para una población que cobraba en devaluados australes.Probablemente con sus ahorros transformados en Bonex, por el plan de compra compulsiva de títulos estatales puesto en marcha en diciembre de 1989, a Jobs le habría resultado cuesta arriba también hacer su proyecto siguiente de Next, lanzado en 1991, cuando por primera vez una computadora vino preparada para conectarse a la Web.Y no sólo las finanzas jugaban en contra. La palabra "Internet" era desconocida en la Argentina, donde sólo un pequeño grupo de adelantados estaba al tanto de que se estaba formando una red de redes. Pero ciertamente parecía ciencia ficción, en un país donde el atraso del sistema de telecomunicaciones se había transformado en el centro de la agenda política.En cuanto a sus proyectos de cine, las cosas tampoco hubiesen sido fáciles. El entorno de los primeros años '90 lucía más amigable, tras la estabilización del plan de Domingo Cavallo. Pero el costo de una película como Toy Story no aparecía todavía como algo factible de soportar en la Argentina.A diferencia del verdadero Jobs, que se asoció con Disney, su versión criolla habría pedido un crédito al instituto estatal y buscado alguna asociación con los recientemente privatizados canales de televisión. Aun suponiendo que la pudiese haber terminado, luce altamente improbable que haya podido recaudar los u$s360 millones en un año, ni ganado el premio Oscar.Más bien, en 1995, Steve estaría preocupado en la Argentina por el devastador "efecto Tequila", que le habría obligado a recortar severamente su plantilla de personal en un año en el que el desempleo llegó al 18 por ciento.iPod en el corralitoLos tiempos del regreso con gloria a Apple y del lanzamiento de la iMac con la que Jobs volvió a revolucionar el mercado coinciden con el final de la fiesta y los primeros síntomas de la gran recesión argentina.De todas formas, en 1998, cuando lanzó la iMac, todavía había una euforia consumista, gracias al dólar subsidiado de la convertibilidad, que habría permitido (como de hecho ocurrió) un buen nivel de ventas del nuevo producto en el mercado local.Es probable que la colorida campaña publicitaria de la iMac hubiese estado a cargo de Agulla & Baccetti, la agencia estrella de la época.Y es también altamente probable que Jobs le hubiese vendido su empresa a Juan Navarro, el conductor del fondo de inversión The Exxel Group, quien por esos años desembolsó sumas millonarias para quedarse con una gran lista de empresas argentinas, entre las que se encontraban Supermercados Norte, Casa Tía, Freddo, Musimundo, Oca, Coniglio y muchas otras.Las valuaciones eran tan altas que es difícil pensar que alguien hubiese resistido la tentación. Pero Jobs tenía una pasión a prueba de balas y seguramente habría dicho que no. En ese caso, sus proyectos posteriores a la iMac lo habrían encontrado en medio de la profunda recesión que caracterizó a la llegada de Fernando de la Rúa.Y una de sus creaciones más preciadas, el revolucionario iPod, habría sido lanzado pocos días antes de que Domingo Cavallo hubiese anunciado el corralito "por un período de 90 días".El Steve argentino no habría podido usar sus cuentas bancarias para pagar deudas ni insumos de su nuevo proyecto. Y, tras la llegada de Eduardo Duhalde, sus deudas habrían quedado dolarizadas mientras gran parte de sus ingresos estarían pesificados, por lo que es probable que Apple, así como una gran cantidad de empresas argentinas, hubiese sido parte del mayor default privado de la historia.Sus proyectos de la última década, como el iPhone y la tableta iPad, habrían encontrado al genio argentino en un entorno de fuerte recuperación, aunque no del todo exento de problemas.La importación de insumos para hacer sus productos con titanio lo habrían llevado a la situación de negociar con Guillermo Moreno por la liberación de artículos trabados en la Aduana. Y la extendida práctica de tercerizar el ensamblado de los productos a zonas de bajo costo habría chocado con el plan de concentrar toda el armado de bienes tecnológicos en Tierra del Fuego.Los días finales de Jobs habrían estado repletos de motivos para la reflexión sobre lo complejo que resulta ser genio, entrepreneur, innovador y decidido... en la Argentina.
He visto que algunos peluches te insultan si haces un post de politica por la supuesta veda electoral, para uds, lean:Desde las 8, están prohibidos los actos de proselitismo y la emisión y publicación de avisos.BUENOS AIRES.- El director general electoral, Alejandro Tulio, informó que la veda electoral no pesa sobre las redes sociales de internet. "No están alcanzadas por las prohibiciones", dijo. Sin embargo, aclaró que los candidatos y los partidos no podrán hacer campaña durante 48 horas -que ya rigen- por ningún otro medio."En un medio de comunicación masivo, está la responsabilidad del periodista y del propio medio, en cambio, el Twitter, por ejemplo, no tiene dueño, no hay edición. Yo creo Twitter y Facebook y otras redes, como Youtube, son espacios de libertad que deben mantenerse como tal".Sin embargo, el funcionario expresó que los candidatos y partidos no podrán hacer publicidad por esas redes durante las horas que rija la veda. "La prohibición no se refiere a determinados medios, sino a determinados sujetos pero, insisto, la transmisión de la opinión individual de un ciudadano en internet, por más que llegue a muchos, no implica la violación de la legislación vigente", agregó. (Especial-Télam)