KophPlok
Usuario (Venezuela)
SI EN ESTAS ELECCIONES APOYAS A MAURICIO VOLVEMOS A LOS 90...Y OTROS VERSOS K... Seguramente si estuviste dando vueltas por las redes sociales, foros, blogs, nunca va a faltar ese kirchnerista que como unico argumento...tiene este: Muchos son esos demagogos que cuentan con horror, como en el 2001, la gente se cagaba de hambre, habia saqueos, represion, devaluacion, privatizacion etc, etc...y ciertamente, no lo negare, fueron tiempos dificiles para el pais, ahora pregunto: ACASO EN LA GESTION K NO HUBO SAQUEOS? DURANTE LA GESTION K NO HUBO MUERTOS DE HAMBRE? SUPONGO QUE DEVALUACION TAMPOCO HUBO, OSEA... POR SUERTE EL NUEVO CANDIDATO DEL FPV NUNCA APOYARIA ALGO TAN ABERRANTE COMO LA PRIVATIZACION...O SI??? SUPONGO QUE A FIN DE CUENTAS...MUCHOS DECIDEN MIRAR AL PASADO CON HORROR, PARA DISTRAERNOS DEL PRESENTE OSCURO QUE HOY TENEMOS, QUE NO NOS CUENTA CLARIN O EL INDEC. PERO QUIEN NECESITA COSAS TAN BASICAS COMO LA SEGURIDAD Y LA ESTABILIDAD ECONOMICA Y SOCIAL CUANDO TENEMOS...

El Imperio otomano, también conocido como Imperio turco otomano fue un Estado multiétnico y multiconfesional gobernado por la dinastía osmanlí. Era conocido como el Imperio turco o Turquía por sus contemporáneos, aunque los gobernantes osmanlíes jamás utilizaron ese nombre para referirse a su Estado. El Imperio otomano comenzó siendo uno más de los pequeños estados turcos que surgieron en Asia Menor durante la decadencia del Imperio selyúcida. Los turcos otomanos fueron controlando paulatinamente a los demás estados turcos, sobrevivieron a las invasiones mongolas y bajo el reinado de Mehmed II (1451-1481) acabaron con lo que quedaba del Imperio bizantino. La primera fase de la expansión otomana tuvo lugar bajo el gobierno de Osmán I y siguió en los reinados de Orkhan, Murad I y Beyazid I, a expensas de los territorios del Imperio bizantino, Bulgaria y Serbia. Bursa cayó bajo su dominio en 1326 y Adrianópolis en 1361. Las victorias otomanas en los Balcanes alertaron a Europa occidental sobre el peligro que este Imperio representaba y fueron el motivo central de la organización de la Cruzada de Seguismundo de Hungría. El sitio que pusieron los otomanos a Constantinopla fue roto gracias a Tamerlán, caudillo de los mongoles, quien tomó prisionero a Beyazid en 1402, pero el control mongol sobre los otomanos duró muy poco. Finalmente, el Imperio otomano logró conquistar Constantinopla en 1453. En su máximo esplendor, entre los siglos XVI y XVII se expandía por tres continentes, ya que controlaba una vasta parte del Sureste Europeo, el Medio Oriente y el norte de África: limitaba al oeste con Marruecos, al este con el mar Caspio y al sur con Sudán, Eritrea, Somalía y Arabia. El Imperio otomano poseía 29 provincias, y Moldavia, Transilvania, Valaquia y Crimea eran Estados vasallos. Origen El origen de los turcos otomanos se puede encontrar en las estepas de Asia Central, en el Turkestán, en una etnia dedicada a la ganadería trashumante, en especial de caballos, y al comercio, con prácticas seminómadas. Los turcos pronto se relacionan con las culturas musulmanas de su entorno, entablan con ellas relaciones comerciales y adoptan el islam en su rama suní. Este contacto se podría deber a la ruta de la seda, pues los mercaderes musulmanes seguramente transitarían por los territorios donde habitaban los otomanos. Las primeras entradas de tribus turcas en la región que posteriormente sería el Imperio otomano se producen en el ámbito militar, cuando los ejércitos del Califato abasí necesitaron soldados para las luchas internas y contra los cristianos y bizantinos durante el siglo IX. Por ello, recurrieron a los territorios fronterizos reclutando a la población. Dentro del Califato abasí ya puede apreciarse cómo los turcos van escalando posiciones en el ejército y la administración. La lenta penetración de tribus turcas en esta zona se realizó de dos maneras: mediante la progresiva ocupación del territorio por parte de los grupos tribales y mediante la lucha contra el Imperio bizantino, que había dominado esta región durante mucho tiempo y al que anularon militarmente. Expansión Los otomanos no conseguirían suficiente poder como para eliminar a sus enemigos inmediatos y establecer un verdadero Estado hasta el gobierno del hijo y sucesor de Osmán, Orhan I (1324-1360). La clave de su reinado fue la conquista de Nicea en 1331 y Bursa. Esta última no sólo proporcionó la capital, sino los útiles necesarios para crear una administración otomana. Pudo acabar también con la amenaza de sus vecinos turcomanos, Aydin, que proporcionaba mercenarios a Juan Cantacuceno. Tras la caída de Aydin, serán los otomanos los que ayudarán al candidato al trono bizantino, enfrentado a Juan V Paleólogo, tomándose como recompensa el derecho a saquear el territorio bizantino a lo largo del Egeo, en Tracia, y la mano de la hija de Juan Cantacuceno, Teodora. A partir de 1354, los cuerpos de expedición otomanos dirigidos por su hijo Suleyman Paşa establecieron una base permanente en la península europea de Galípoli, a pesar de las protestas de Cantacuceno y otros. Este último tuvo que abdicar por haber sido el responsable de que los turcos se introdujeran en Europa. Bajo el mandato de su hijo, Murad I (1360-1389), se hicieron las primeras conquistas estables en la Europa sudoriental. Tomó Edirne (Adrianópolis) en 1361, la convirtió en su capital y nombró el primer visir del que sería el Imperio otomano: Kara Halil Paşa, de los Candarli, familia que monopolizó el puesto durante el siglo siguiente. El emperador bizantino se comprometió a pagar tributo regularmente a los otomanos y a enviar contingentes militares para su ejército, debido a que no podían enfrentarse a la presión turca sobre Constantinopla. Fue uno de los sultanes más importantes del Imperio otomano por su triunfal campaña militar en Tracia y los Balcanes, que acompañó con tacto y prudencia, pactando con la Iglesia ortodoxa. También fue el primero en ser nombrado sultán, ya que los anteriores ostentaban el título de emires. Para defender a Europa de la amenaza otomana, el papa proclamó una bula llamando de un modo formal a la Cruzada hacia 1366, que fue un fracaso en «la ruta de los serbios». Los otomanos siguieron la política islámica tradicional de tolerancia hacia los zimmíes, o «gente del libro», que tenían derecho de protección sobre sus vidas, propiedades y creencias religiosas siempre que aceptasen un gobierno musulmán y pagaran los tributos (cizye) que les eximían del servicio militar. Por ello no se hizo ningún esfuerzo para la conversión en masa de la población. Durante su reinado también se creó el cuerpo de los jenízaros, una pieza clave en el desarrollo posterior del imperio. La masacre Hungara Las amenazas se multiplicaban, y a su vecino Karaman se unió la expansión mongola de Tamerlán. Los turcos otomanos continuaron avanzando hacia los territorios europeos, poniendo en alerta a la potencia medieval del Reino de Hungría. De esta forma, el rey Luis I de Hungría el Grande condujo en 1375 una batalla en el Principado de Valaquia. La situación política entre los valacos y los húngaros enfrentados a los turcos otomanos generaron ciertos conflictos entre ambos, lo cual creó una situación donde apenas se logró contener las invasiones sin expulsar a los turcos de la zona. Después de la muerte del rey Luis I, sucedió un corto periodo de inestabilidad política, hasta que el rey Segismundo de Hungría subió al trono. De inmediato la amenaza otomana fue tomada en serio por el rey húngaro y los demás duques y Príncipes de los Estados satélites de Hungría, por lo que se formó la coalición de los Estados eslavos del sur, dirigida por Segismundo. Fue en la decisiva batalla de Kosovo (1389) cuando la victoria otomana sobre el Imperio serbio permitió realizar nuevas conquistas al sur del Danubio, acabando con la última defensa organizada en el área de los Balcanes y dejando a Hungría como único oponente serio en el sudeste de Europa. En esta batalla un soldado serbio, Milos Obilic, asesinó a Murad I (el único sultán asesinado en una batalla), y le sucedió su hijo Beyazid I (1389-1402), afianzándose en la victoria. Para evitar posibles luchas por el trono, fue éste el primer sultán que mató a todos sus hermanos, práctica común a partir de este momento y que institucionalizaría el sultán Mehmed II. Los esfuerzos de Beyazid se encaminaron a conquistar el oeste de Asia Menor, lo que consiguió en 1390. En 1396, los ejércitos otomanos de Beyazid I vencieron a las fuerzas cruzadas de Segismundo de Hungría en la batalla de Nicópolis (1396). Al poco tiempo, los nobles húngaros aún descontentos se alzaron contra Segismundo en 1401 y en 1403, siendo derrotados en ambas ocasiones. Tras vencerlos, Segismundo continuó en el poder durante los cuarenta años siguientes sin ninguna clase de obstáculo sucesorio, conteniendo los ataques turcos otomanos, que ya realizaban incursiones en territorio magiar. De esta forma, el Reino de Hungría siguió conteniendo los embates del expansivo Imperio otomano. En 1408, el rey húngaro Segismundo fundó entonces la Orden del Dragón, la cual continuó alentando el espíritu de conservación del Cristianismo y la independencia de los territorios europeos. A esta orden pertenecieron, entre otros nobles, el Príncipe Vlad II Dracul de Valaquia (actual Rumanía), quien fue el padre del conocido sanguinario Vlad III, del cual posteriormente surgió el personaje de Bram Stoker, Drácula. Los otomanos siguieron avanzando hacia Europa y en 1427 atacaron y ocuparon la fortaleza de Galambóc a orillas del Danubio al sur-oeste del reino de Hungría. El Imperio tras la caída de Constantinopla Mehmed murió envenenado por su médico Yakup Paşa, que llevaba trabajando para los venecianos bastante tiempo y que fue linchado por los jenízaros. Para evitar una situación de enfrentamiento entre los dos hijos de Mehmed, el sadrazam les envió mensajes comunicándoles que quien llegara primero sería el sultán. Su enemigo, Ishak Paşa, mató al mensajero de Cem, el favorito de todos, por lo que Beyazid se hizo con el trono. El sadrazam fue linchado e Ishak Paşa nombrado nuevo gran visir. Los jenízaros también saquearon la ciudad entera aprovechándose del poder adquirido, pues cada vez eran más incontrolables. Le sucedió su hijo Beyazid II (1481-1512), cuyo periodo puede considerarse como un tiempo de sosiego para el Imperio, en el cual se consolidaron las acciones de Mehmed y se resolvieron las reacciones económicas y sociales que su política interna había causado. Las relaciones con el exterior se caracterizaron por la prudencia, debido sobre todo a los problemas internos que había dejado su padre. Además tuvo que enfrentarse a la revuelta promovida por su hermano, Cem Sultán, que se instaló en la ciudad de Bursa y se proclamó padişah. Con un aumento de sueldo logró el apoyo de los jenízaros, pero fue derrotado en una batalla contra su hermano y tuvo que retirarse a Egipto. El segundo intento no le fue mejor, por lo que decidió quedarse en Rodas (1495). La primera decisión de Beyazid fue anular la reforma agrícola que había realizado su padre, devolviendo tierras a sus antiguos dueños, terratenientes y sobre todo religiosos. Una vez hecho esto, eliminó a los altos cargos del devşhirme para crear un equilibrio entre éstos y la aristocracia turca, cosa que consiguió y mantuvo hasta su muerte. Reorganizó la estructura fiscal y estableció un nuevo sistema de impuestos, más llevadero para los súbditos. Bajo la influencia de los ulemas, Bayezid luchó contra las tendencias europeizantes y se adhirió al islam ortodoxo, en lucha contra la proliferación del chiismo. Se le considera un integrista ortodoxo y, aun así, permitió la afluencia masiva de los judíos expulsados de España y de otras partes de Europa. Beyazid tuvo ocho hijos, y la lucha por la sucesión se hacía cada día más latente. Quiso engañar a sus hijos para matar a todos menos uno, pero tres de ellos no se dejaron engañar. Efectivamente, se desató al final una lucha por la sucesión. Obligado por los jenízaros, tuvo que ceder a que su hijo Selim fuera su sucesor, y enfrentarse a éste ante sus exigencias para que abdicase en su favor. El otro candidato, Ahmed, se casó con una hija del Sha de Persia. Beyazid se vio obligado a ceder el trono a Selim I en 1512 a causa del levantamiento de los jenízaros. Selim I (1512-1520) era un estadista coherente, organizador y un extraordinario dirigente. Mandó eliminar a sus hermanos y primos después de la muerte de su padre, por lo que recibió el sobrenombre de «el cruel». El primer objetivo que se impuso fue consolidar el Estado y se dirigió hacia el este, a por los chiíes de Irán. Ganaron la batalla después de una larga campaña, pero no acabaron definitivamente con la amenaza. Selim fue un ferviente sunní y mandó aniquilar a muchos chiíes de Asia Menor. Decadencia caida y masturbacion!! La decadencia otomana comenzó después de la muerte de Solimán el Magnífico, en 1566. A partir de aquí, una serie de gobernantes ineptos hicieron florecer las intrigas de palacio, hasta que la acción combinada del sultán Murad IV (o Amurates IV) y de la Casa de Koprulu motivó una intensa reforma administrativa. Sin embargo, el Imperio otomano sufrió un serio revés cuando comprometió todos sus recursos en un nuevo asalto a Viena, que fracasó en 1683 gracias a la ayuda de un ejército compuesto por la mayoría de los países europeos, excepto Francia, comandado por el rey polaco Juan III Sobieski, que reforzaron la tenaz resistencia de los austriacos cuando ya no podían soportar más, agotados y hambrientos. El Estado otomano era una máquina militar conducida entre 1300 y 1566 por una serie de diez monarcas fuera de lo común. La gran habilidad y la fuerza demostrada por los sultanes a partir de Osmán (m. 1326) a Solimán (m. 1566) son el resultado de dos tradiciones: dar a los jóvenes príncipes otomanos responsabilidades y permitir la sucesión de acuerdo con el principio de «la supervivencia del más fuerte». Igualmente notable es la serie de monarcas incompetentes que acompañaron y contribuyeron al gradual declive del Imperio otomano. La ascensión de estos monarcas incompetentes, frecuentes durante el siglo XVI, se atribuye al cambio de estas dos tradiciones. Después de Ahmed I (m. 1617) no se les volvió a dar a los príncipes puestos de responsabilidad; por el contrario, fueron confinados en el harén, a la sombra de los lujos y la soledad más que de la experiencia y el reto. Al mismo tiempo se abandonó la costumbre del fratricidio y el principio de la «supervivencia del más fuerte» se cambió por el de que el sucesor era el miembro varón de más edad de la familia real otomana, el que salía vencedor de las maniobras del devşirme y el harén. Todos estos cambios se arrastraban desde el reinado de Solimán, que, cansado de las largas campañas militares y de los arduos deberes de la administración civil centrados en su persona, hizo todo lo que pudo por apartarse de los asuntos públicos y dedicarse a los placeres del harem. El puesto de gran visir, ocupado entonces por su amigo Pargalı İbrahim Paşa, fue reforzado en cuanto a poder e ingresos, llegando incluso a tener el poder de pedir y obtener obediencia absoluta, privilegio hasta entonces reservado sólo al sultán. Éste fue el principio del fin, ya que el gran visir podía desempeñar todas las tareas del Gran Señor, excepto la de mantener la lealtad y unidad de todos los grupos del Imperio. La frecuente ascensión de monarcas incompetentes, junto con la acumulación de tíos y hermanos en el harén, condujo a numerosas intrigas de palacio, en gran parte promovidas por los dirigentes de la administración. Como los sultanes ya no podían dominar a este grupo, era inevitable que el devşirme controlara a los sultanes y usara la propia estructura del Imperio otomano para su propio beneficio. La administración otomana basada en los esclavos, una vez eficiente y con un sistema de promociones para los más trabajadores y con más talento, se fragmentó en familias que se implicaban en los negocios más lucrativos. Estas familias a menudo trababan alianzas con jefes militares y con personas de influencia en el harén, normalmente las madres o esposas de los que ostentaban el poder, en la sombra o desde el trono. Los historiadores otomanos llaman a esa época el «Sultanato de las mujeres», al que sigue el del «Sultanato de los Agas», el tiempo durante el cual el cuerpo de los jenízaros empezó a intervenir directamente en la política. De esta manera, los sultanes comenzaron a ser mascotas de la política y de los jefes militares. Lo poco que podían hacer los sultanes para tratar de extender su poder era enfrentar entre sí a las diferentes facciones para debilitar la figura del gran visir.
La actuación oportuna de las fuerzas de inteligencia del Estado y la movilización de las organizaciones populares frustraron los intentos de la derecha “venezolana” por llenar las calles de caos y violencia el pasado 1 de septiembre. Sin embargo, lejos del fracaso táctico que resultó aquella movilización para los factores reaccionarios más violentos, ese día marca el inicio de un nuevo ciclo de violencia política y callejera de la misma casta criminal que nunca se desmarcó de la violencia, ni lo hará tampoco, siempre y cuando encuentre oportunidad de imponerla. Mientras tanto, seguirá apostando al desgaste político de la Revolución Bolivariana. Los voceros de la derecha no tienen cuidado al declarar públicamente sus intenciones de derrocar al gobierno del Presidente Maduro por las vías del desgaste político y la violencia. Su careta “civil” y “democrática” se ha roto. Hoy amenazan con un plan de 30 días de acciones vandálicas y protestas para reactivar la batalla en las urbanizaciones y demás calles del país, imágenes que serás manipulada por las transnacionales mediáticas para justificar las acciones injerencistas que prepara Luis Almagro, secretario general del ministerio de las colonias estadounidense (la Organización de Estados Americanos, OEA). Más de 90 paramilitares colombianos capturados en los aledaños de la casa presidencial, preparando una masacre que los medios trasnacionales imputarían al gobierno. Entre los detenidos, dos dirigentes del partido neo-fascista Voluntad Popular: Yon Goicochea y Carlos Melo, en posesión de armamentos y explosivos, entre otras acciones dan muestra reiterada del fracaso táctico de la derecha ese día. Nunca antes en la historia republicana pantalleros codiciosos, bravucones sin suficiente apoyo de las masas populares, ni mucho menos niños mimados de la burguesía han podido derrocar un gobierno legítimo que cuenta con experiencia y amplio respaldo popular. Para usurpar el tan codiciado poder del Estado, le derecha ha buscado la traición de un sector de las fuerzas armadas y el caos social que legitimen la invasión “benevolente” imperial. Esto último no ha sido posible. El dinero no ha podido comprar suficiente conciencia. La derecha “venezolana” es contradictoria, apela al egoísmo, a la retórica simplona y banal, a la ignorancia y al odio ciego de sus disociados seguidores para imponer su agenda. Desprecia el recurso de la política y las vías democráticas porque siempre ha entendido la violencia como su único medio, y el fin, que le permitirá alcanzar y mantenerse en el poder. La burguesía es hija de la violencia. Entiende que su poder es sinónimo violencia. Pero recuerda a Maquiavelo cuando dice “es mucho más fácil alcanzar el poder por medio del engaño que de la violencia”. Los fines justifican los medios. La derecha es maquiavélica. La mayor frustración de la burguesía venezolana radica en que, pese a la guerra económica y la crisis del capitalismo rentista, muy pocos se venden y/o desean prestarse para servir de "carne de cañón", muchos prefieren seguir apostando a la estrategia del desgaste político de la revolución. La derecha pretende imponer el Referéndum Revocatorio, incluso violando los lapsos jurídicos establecidos por las Leyes venezolanas, porque el tiempo juega en su contra. Su desesperación es proporcional, o se explica a razón de la recuperación de los precios del petróleo y la paulatina normalización de la economía venezolana como resultado de las políticas cambiarias del gobierno que bien ha explicado el Ministro Jesús Farías*. Ellos saben que muy pronto será derrotada la guerra económica, y el pueblo olvidará el dolor de las colas y la escasez que ellos mismos provocaron, pero que sus medios solo atribuyeron a la “ineficiencia del gobierno”. Saben que memoria cortoplacista de muchos venezolanos, la que han sabido manipulado, también jugará en su contra.

Los tiempos de la Política, no son exactamente los mismos que se toman como referencia para los procesos sociales, económicos, tecnológicos o culturales. Se influyen mutuamente, se relacionan e impactan, pero no van alineados siempre o en paralelo. Las ideas, las tendencias de opinión, son el reflejo de la realidad, y de la bonanza, crecimiento, o de los problemas, crisis o urgencias que ella exhibe en su discurrir. La hora venezolana actual se define, entre otros aspectos, por la agudización de la crisis económica, social y política, la lectura o diagnóstico que de ella hacen los diversos factores de poder o influencia, los mecanismos políticos, institucionales o legales para solucionarlos, y especialmente, de los lapsos existentes para concretar dicha solución. El referendo revocatorio surge como un mecanismo constitucional que la oposición venezolana defiende como la manera más expedita, conveniente, pacífica, democrática y electoral, para concretar el cambio político en el país. En cambio, el gobierno de Nicolás Maduro, se niega a reconocer su responsabilidad como causante del fracaso y naufragio del modelo político y económico vigente, que nos ha llevado a un deterioro y empobrecimiento inédito en toda nuestra historia republicana. Esa negativa de la élite gobernante, supone el bloqueo institucional, político y militar-represivo del mecanismo revocatorio, la criminalización de todas las acciones que desde la oposición, la sociedad civil o la ciudadanía organizada se adelantan para exigir su realización este año, (técnica y organizativamente viable) y una escalada en las detenciones arbitrarias que siguen engrosando el prontuario oficial como violador de los más elementales derechos humanos. El conflicto de poderes actual, hace cada día más frágil la institucionalidad requerida para cualquier estadio mínimo de gobernabilidad, con un TSJ y una Asamblea Nacional que se desconocen mutuamente y que parecen forzar la cuerda ya tensa de la presión política actual. La arbitrariedad del gobierno, y la escalada persecutoria y represiva contra cualquier expresión abierta de rechazo o reclamo de cambio político, y contra diputados, alcaldes e integrantes de los partidos políticos reunidos en la MUD, sumado a los atropellos contra medios, reporteros y comunicadores sociales, denotan el nerviosismo oficial por la contundencia del rechazo popular ante el drama humanitario en desarrollo, y el costo cada vez mayor de impedirlo o bloquearlo con las armas, la represión o la cárcel. Las semanas por venir, son cruciales no sólo para el futuro inmediato del país, sino para la canalización o desborde del malestar social, popular y ciudadano cansado del maltrato, del hambre, la violencia, el empobrecimiento y la humillación con las migajas de comida y productos que la estatización y el ánimo anti-empresa van dejando como legado. Somos testigos de la embestida frontal de un régimen que deslegitimado, no puede llamarse ya democrático, contra un sentimiento mayoritario y nacional que desea superar esta tragedia en algún momento llamada “revolución”. Esperemos que la dirigencia opositora, la sociedad civil, el liderazgo empresarial, académico, gremial y profesional, e incluso, aquellos que desde el chavismo, comparten el deseo de cambio, tengan conciencia plena de las horas que transcurren en Venezuela, y puedan acercar los tiempos de la angustia, de la esperanza, del anhelo de jóvenes, padres y madres de familia, con los tiempos de la Política.

GIF GIF GIF Habitamos un país que no detienen su marcha, persiguiendo como conejo la zanahoria. Hola que tal mi gente, cuando se crean altas expectativas en cosas que pudieran pasar, sobre todo esperanzas en que hoy puede ser el día del gran cambio y al final no pasa nada, se va colocando así, La sociedad del cansancio, como bien leo en un ensayo de mi amiga Julia Neumann “La sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del cansancio”. Éxito, competencia, productividad, una exigencia de rendimiento del que deriva una pandemia de enfermedades siconeuronales, la ansiedad, la frustración, las neurosis y la depresión se derivan de la autoexploración. Estamos experimentando una transición desde un antes disciplinario y obediente, hacia una supuesta libertad, una aislada responsabilidad individual, un sistema saturado de información, que nos engaña haciéndonos creer libres, cuando nunca antes habíamos sido tan presos de nosotros mismos. GIF Hoy nuestras cadenas están hechas de aceros invisibles, los eslabones son nuestros proyectos y esas iniciativas que nacen de una inercia que nos empuja y nos va gritando silenciosamente en el oído palabras “motivadoras” como “llego la hora” “hoy es el día”. Esta es una sociedad que vive en una situación de guerra interna, víctima y verdugo habitan un mismo cuerpo intentando librar una batalla contra el propio agotamiento. Caminan al mismo ritmo y sin detenerse. Van y vienen por la calle muchas almas cansadas. Desde hace un tiempo nos vendieron la idea que el 1 de septiembre podría ser el DIA, el GRAN DIA, yo les decía a los que se me acercaban y me preguntaban si iría a Caracas, que eso podría ser una marcha mas como otras para oír gente en una tarima y luego a sus casas, pero las personas en sus esperanzas me decían que no, que esta era la marcha del gran DIA. El tiempo me dio la razón, el jueves pasado en la tarde lo que se escuchaba en las calles y se leía en las redes sociales era un sentimiento de eso “la sociedad del cansancio” son 17 años amigos, algunos dirán que perdieron el miedo y que se yo, este país ya no está para estar perdiendo miedo, este país ya tiene que estar bastante maduro para la libertad, fíjense ustedes el viernes 2 de septiembre se dio algo que políticamente tiene más efecto que la GRAN TOMA DE CARACAS, y es que un grupo de ciudadanos de Villa Rosa en el estado Nueva Esparta y sin dirigencia política fueron tan atrevidos y en su propia cara cacerolearon a NICOLAS, cabría preguntarse aquí ¿ qué pasaría si más de un millón y medio de personas hubiesen ido caceroleando a Miraflores el 1 de septiembre? Tal vez hoy estuviésemos hablando de otra historia. Entonces… ¿Para qué sirvió la gran toma de caracas? Una marcha a la que gente llego caminando desde varias partes del país, ahí está un cura que caminó como loco, un grupo de indígenas que sortearon cualquier cantidad de obstáculos y personas de todo el país llegaron hasta por los cerros, para que te manden a tu casa a las dos de la tarde…Algunos me dirán que para mucho sirvió , mostrar al mundo que somos mayoría, demostrar el talante anti democrático del régimen, etc., mayoría hace rato que somos, si no allí están los números del 6 de diciembre, y el mundo sabe que este régimen no es democrático, para lo que si sirvió la gran toma de caracas es para que un grupo de personas pasaran a engrosar la lista de presos políticos. GIF Ya han pasado varios días de la GRAN TOMA DE CARACAS, que por cierto ya hay mas acciones, ir al CNE en sus oficinas regionales, cacerolear en las noches y ¿no sé si escuchar salsa? A veces pareciera que estamos en medio de sectas… Si, la del PSUV y LA MUD, de fieles y feligreses, no se está tratando el problema del país políticamente sino religiosamente, y es allí donde radica este encierro. ¿Pero y la gente en el país como esta? ¿Que te dice la gente en la calle? Este país es inviable, la situación es agobiante, mientras tanto vuelan los años más productivos de nuestra vida, es muy frustrante vivir este momento de la historia de Venezuela, eso te dice la gente, amigos eso de crear expectativas tan altas si luego no se van honrar lo que trae al final es decepción. Habitamos un país que no detienen su marcha, persiguiendo como conejo la zanahoria, Me despido por ahora con un pedazo del primer gran éxito de JULIO IGLESIAS Siempre hay por quien vivir y a quien amar Siempre hay por qué vivir por que luchar Al final las obras quedan las gentes se van Otros que vienen las continuaran LA VIDA SIGUE IGUAL. GIF GIF

GIF GIF GIF Los ciudadanos en Venezuela perdieron el temor de salir a las calles a protestar pacíficamente para exigir un cambio de Gobierno. Se acabó el miedo. En la Gran Toma de Caracas y en las manifestaciones de este siete de septiembre, los venezolanos le demostraron al Gobierno el descontento que sienten por la crisis política, económica y social que atraviesa el país. Con las manifestaciones pacíficas se están cumpliendo los objetivos que ha planteado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para solicitar que el Consejo Nacional Electoral (CNE) respete los derechos de todos los venezolanos y anuncie el cronograma electoral para el referendo revocatorio. En la primera jornada de protesta en las regiones del país, el Zulia dio una muestra de civismo y marchó pacíficamente hasta la Oficina Regional del CNE para exigir la fecha de recolección del 20% de las manifestaciones de voluntades, y para rechazar la persecución que ha emprendido el régimen de Nicolás Maduro contra los dirigentes de Voluntad Popular y de la Unidad Democrática. La represión, las acusaciones falsas y la campaña de descredito en contra de las actividades convocadas por la MUD no han amilanado a los ciudadanos. Hoy somos millones de venezolanos los que estamos exigiendo un cambio constitucional a este desastre y no podemos doblegarnos. GIF Estamos en la etapa más crítica y dura de nuestra lucha, el Gobierno ha recrudecido la represión en contra de la dirigencia opositora, pero solo en las calles podemos frenar su avance y lograr que el Poder Electoral deje de colocar trabas y convoque para este año al referendo para revocar a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República. En manos del pueblo venezolano está el cambio del país. No lograremos convertir a Venezuela en un país de paz, bienestar y progreso, sí el pueblo no está organizado en la calle de manera pacífica y no violenta. En Unidad y con organización materializaremos el cambio este 2016. Los políticos son importantes, son necesarios, pero no suficientes, lo que realmente es suficiente es la organización ciudadana para generar el cambio que necesita Venezuela. Depende de cada venezolano quedarse en su casa o participar en la lucha para conseguir el referendo revocatorio este 2016. Sigamos en la lucha, participemos el próximo miércoles 14 en la jornada de protesta de 12 horas en las adyacencias de las oficinas regionales del CNE para solicitar la fecha del revocatorio. Avancemos con fuerza y determinación. GIF GIF

GIF GIF GIF Una parte de toda religión se fundamenta en el miedo, bien sea a la muerte, al infierno, al castigo de Dios o a la pérdida de “beneficios” como la vida eterna. Sin dudas, hay muchas similitudes entre la política y la religión, sobran los testimonios de su íntima proximidad a lo largo de la historia. El punto es que el miedo ha sido un mecanismo de dominación o de control social que -al menos en lo político- la democracia ha intentado superar. Los regímenes autocráticos y populistas han optado por el miedo como herramienta predilecta para “cautivar” a las masas: en principio, es el miedo a ser excluido, a ser parte de “las minorías” generalmente sojuzgadas o ser blanco del odio de los poderosos. Todo cambia cuando las víctimas se dan cuenta que son mayoría o si el “gran benefactor” no tiene como pagar la cuenta y su fracaso es fuente de decepción. Es entonces cuando el miedo se revierte, las dictaduras actúan con desesperación y la violencia suple a la prebenda. Le urge atemorizar a la sociedad no sólo para recuperar control sino para ocultar sus propios miedos, los cuales se hacen más visibles y crecen día a día, en la misma medida en que crece la voluntad de cambio. Vemos a una sombra espectral que quiere meter miedo a quienes no creen en muertos, ya no le temen, ni le respetan. Es la paradoja de un gobierno fantasma que termina asustado: una “revolución armada” cuyo líder no puede contener el rechazo, las cacerolas lo ponen a correr y la idea del revocatorio le vuela los tapones. Pese al alto costo político, intentan huir de la realidad persiguiendo y encarcelando a opositores, tal como el cobarde silba en la oscuridad. Cuando secuestran por horas a Henrique Capriles en un aeropuerto internacional, es porque les aterra y no saben cómo enfrentarlo ¿Qué otra explicación puede tener? El gobierno está tan débil que en todos lados ve conspiraciones y cualquier marcha le pone la carne de gallina. Su extrema debilidad se hace obvia, por eso actúa cada vez con más violencia, intentando mostrar una fortaleza que no posee. Como toda dictadura en fase terminal, apuesta a que una parte del país crea que “están resteados” y no tienen miedo, cuando realmente ya no controlan sus esfínteres, sufren lo que algunos han llamado el “miedo a la no supervivencia”, que es muchísimo mayor que el temor a perder el poder o al rechazo. Es el miedo a un repudio absoluto, a una soledad infinita, quizás tras unos barrotes, sin sueños, ni alegrías, torturados por su propia consciencia, condenados por su historia y ahogados en un mar de resentimientos. Una suerte de muerte en vida, la eterna oscuridad… Lógicamente, la realidad venezolana genera incertidumbre a cualquiera y no pocas angustias. Es todo un país preocupado por la deriva de un gobierno cobarde y desesperado, un temor que podemos resumir con una frase de William Shakespeare: De lo que tengo miedo es de tu miedo. Puede haber temores aquí y allá pero cuando intento distinguir entre uno u otro sentimiento, viene a mi memoria otra frase que en alguna parte leí y cuyo autor no recuerdo: “el corazón que está lleno de miedo, seguro está vacío de esperanza”. Y esa es la gran diferencia: nosotros no albergamos miedos en el corazón, nos anima la esperanza de un futuro mejor, el cambio que anhela el país y que una inmensa mayoría se propone hacer realidad. La Venezuela democrática derrota al miedo con la esperanza y así seguirá en las calles GIF GIF
GIF GIF GIF Mientras escribo estas líneas, en mi isla favorita, mi añorada Margarita, cientos de feligreses acuden al Valle del Espíritu Santo a orarle a la Patrona de Oriente: la venerada Virgen del Valle. Y es que, en momentos como los que vivimos, orar y aferrarnos a nuestra fe, son algo así como la única ventana abierta hacia la esperanza. La oración termina siendo la pomada contra los golpes o el consuelo ante tanta tristeza. No está fácil vivir en Venezuela. Mejor dicho, permanecer en el país que tanto amamos, va más allá de un acto de fervor como el que profesan los devotos de la Virgen…Pues a ella, dirijo mis peticiones, con el anhelo de que nuestro país aprenda la lección, se sacuda la inmundicia que la aplasta y salga de la miseria que lo asfixia. También pongo en manos de la Virgen las vidas –y las conmovedoras historias- de cientos de venezolanos que ya no saben cómo luchar contra el hambre, la pobreza y las enfermedades que los diezman. Hay demasiada gente padeciendo. El hambre no es cuento. Los buscadores de comida en la basura, no son producto de la ciencia ficción. Los vi hace pocos días revisando los contenedores de desperdicios de un restaurante de la capital. Escenas como esa se replican a cualquier hora: en cualquier lugar donde pudiesen estar depositados los desechos de algo que sirva para comer. Contrasta la extrema delgadez de niños, mujeres y hombres de mi país, con la obesidad resplandeciente e inocultable de los saqueadores que nos mal gobiernan. Con sus guayaberas rojas talla XXX prensadas a los cuerpos y los niveles de colesterol elevados de tanto lujo mal habido. Un despilfarro y una riqueza súbita que sus gorduras no les dejen esconder. Contrastan las barrigas monumentales de alcaldes, gobernadores y ministros oficialistas con las pancitas hinchadas por parásitos de los niños de nuestros barrios. Contrastan las suntuosidades y excesos de los personeros de la Revolución, con los teteros de agua sucia que sorben desesperados los bebés nacidos bajo este mandato aniquilador. Reina la desnutrición en la gente de escasos recursos y repercute con mayores consecuencias sobre su descendencia, amenazada desde ya por las enfermedades que aparecen cuando la alimentación, desde recién nacidos, ha tenido demasiadas deficiencias. ¿Cuál es el futuro de esta generación de nuevos venezolanos que están naciendo en hogares cada vez más pobres? ¿Cómo va a la escuela un niño de 7 años para aprender a leer o escribir cuando la decisión de sus padres se debate entre darles de comer o comprar el uniforme? ¿Cómo se alimenta una familia cuyo ingreso es apenas un sueldo mínimo–o dos si la madre también trabaja- si para poder adquirir la canasta alimentaria necesitaría multiplicar ese monto por cien? ¿Qué pasó con los olvidados de siempre, a quienes Chávez quiso dignificar? ¿Por qué en estos siniestros años de totalitarismo Chavista-Madurista se han incrementado los índices de pobreza extrema, los embarazos adolescentes, las muertes por desnutrición, las deserciones escolares, la delincuencia y la inflación? Este régimen ha disparado los indicadores más vergonzosos que pueda ostentar una nación, sin demostraciones de arrepentimiento o rectificación; porque, al menos si el desgobierno diera muestras de querer enmendar los entuertos en los que nos han hundido, aceptar que ya no son mayoría y respetar los mandatos de la Constitución, “todavía tendría chance de salir por la puerta delantera”, como dice Pedro, mi amigo el mensajero, quien analiza mejor que nadie la realidad de Venezuela, porque la vive y padece a diario, montado en su moto. El hambre, ese nuevo legionario de la muerte que recorre nuestro país, pende sobre las cabecitas de los recién nacidos marcados por el sello de la pobreza y los amenaza con arrebatarles las vidas de un momento a otro. Se llena el país de mamás luciendo su involuntaria extrema delgadez, de cuyas tetas secas se aferran y cuelgan niñitos ávidos por sorber algo que les calme el apetito… Se multiplican los casos en los barrios de cualquier rincón de Venezuela, porque el control de la natalidad no existe y las niñas se inician cada vez más niñas en el arduo oficio de la maternidad. No es difícil vaticinar cuál es el futuro que les depara a esos neovenezolanos. No es difícil suponer cuán enfermos y cuán pobres pueden llegar a ser esos bebés que nacen marcados por el hambre. “Mi nieto está enfermo y muy flaquito. Lo llevé al Hospital de Niños y me lo dejaron hospitalizado. El doctor me dijo que tiene cinco kilos menos de lo que debería estar pesando. Tengo que engordarlo; pero, ¿cómo si no puedo comprar más comida? Y como no trabajé esos días, no pude cobrar”. Así escuchó una amiga que le decía una señora a otra, mientras limpiaba el baño de un centro comercial. A la mujer le colgaba el uniforme. La otra la escuchaba, desde la resignación de una faena compartida que rinde pocos dividendos o, mejor dicho, que no alcanza para alimentar a la familia. “Maduro nos está matando de hambre, chica. Yo salí esta mañana sin desayunar. Si compraba pan, no tenía para el pasaje. A mis hijos y a mi nietecito, les dejé para comer una olla con sopa de sobre y un huevo”. “Y ellos ¿qué desayunaron?” le pregunta la otra. “Nada…hoy la sopa de sobre será la única comida del día”. GIF GIF
Me pregunto si lo que sucede en Venezuela es un malange de historias repetidas. Revoluciones Azules, Amarillas, Restauradoras, Libertadoras, de Marzos o de Abriles, que tuvieron como jinetes campeadores de “libertad”, a los Guzmán Blanco, Julián Castros, Crisóstomos Falcón, Joaquín Crespo o Linares Alcántaras, taitas que se decían federalistas, liberales, nacionalistas o conservadores, y más que defensores de un ideal, eran punta de lanza de montoneras mal remendadas. Si no que lo digan Bolívar, Páez o el Monagato, quienes sucumbieron en la traición y en “el quítate tú…”. Venezuela siempre ha sido una trágica sucesión de descartes, desechos y apostasías. No de encantos republicanos y de derecho. Veamos. Opinión aparte (por similar a lo que vivimos), merece la “Revolución Libertadora”(1901-1903). Una rebelión de caudillos regionales encabezada por el acaudalado banquero Manuel Antonio Matos, en alianza con empresas trasnacionales (New York & Bermúdez Company, Orinoco Steamship Company, y la Compañía del Cable Francés entre otras), que intentó derrocar el gobierno de Cipriano Castro. Ya Castro había llegado al poder en 1899 tras su Revolución Liberal Restauradora, que derrocó al presidente constitucional Ignacio Andrade. Desde entonces, el nuevo gobierno de Castro se dedicó a iniciar un proyecto centralista, cancelar la deuda externa y modernizar las FFAA, utilizando el sistema contralor de Antonio Guzmán Blanco, que consistía en poner funcionarios del gobierno central en cada Estado. Muchos caudillos se vieron en la disyuntiva de apoyar el levantamiento o arriesgarse a quedar aislados y sin poder. La Revolución Libertadora-decíamos-fue financiada por banqueros caraqueños cómo Matos, Boulton y Velutini, que habían sido vejados por Castro. En 1901 Castro logra sofocar las insurrecciones producidas en los Estados Bermúdez y Bolívar, por Pablo Guzmán, Horacio y Alejandro Dúcharne, Zoilo Vidal, entre otros. El conflicto se internacionaliza con la invasión del Estado Táchira por una ofensiva colombiana en San Cristóbal a cargo del Gral. Carlos Rangel Garbiras, en represalia al apoyo de Castro a los rebeldes liberales de Rafael Uribe Uribe en el contexto de la Guerra de los Mil Días. Quítate tu… Episodios continuos en nuestra historia contemporánea. De Castro a Gómez, López y Medina. Gobiernos militaristas que no concebían el poder civil y resistían a imberbes complotados como los de la flamante generación del 28…De Gallegos a Pérez Giménez, donde germinó la semilla del reparto y rentismo petrolero (regalías fifty-fifty, con las “fruits oil companies”), que germinó el populismo clientelar…De Betancourt a Caldera, y el nacimiento de la democracia pactada, de la guanábana política. De CAP a Chávez, un nuevo-riquismo salvaje donde un botín muy preciado (PDVSA), nos llevó entre golpes y contra golpes; conjurados banqueros, nobles, milicianos, apóstoles, proletarios u obispos, teniendo a ratos simulacros de elección democrática…donde no alumbró un afianzamiento institucional, reformista y de justicia, sino un “quítate tú pa’ ponerme yo…”. Mientras tanto, el pueblo era un mirón de palo y a palo. Y llega Chávez… La tapa de frasco de una historia jineteada- y empeorada- de caos republicano. Fábula de una república de Babel (confusa, enana, diluida), aderezada por un cocotal de ideales desechables donde Bolívar es Dios, el Che es Jesucristo, Fidel es Moisés-y su “Mar Rojo” dividido entre Venezuela y Cuba, bautizado como “mar de la felicidad”; y Chávez, el hijo de maisanta que personifica la resurrección de Boves, Zamora, Castro y negro primero, comportan el climax de un surrealismo mágico, de una Ilíada criolla al revés (ausente de todo orden disciplinario), que debe dar paso a una era realmente liberal, moderna y ciudadana. Lo que vivimos es la consecuencia de una larga historia de alijos republicanos. De bucaneros sobre galeones, naos y carracas Inglesas, Holandesas o Hispanas, que desde Laurence de Graff (Lorencillo), Jean David François (El Olonés) al pirata Henry Morgan, han sido referentes de la cultura corsaria de nuestras “coloridas” revoluciones. Contrabando de extracción de cacao, tabaco, oro, perla o plata por la ruta de indias, convertida en ruta historica y fécula sembrada de nuestro modo de “administrar” el Estado (y los condominios). Lo que tenemos, al decir de Maquiavelo y sus diálogos con Montesquieu, es al “príncipe vigoroso-por libertino y habilidoso-que pasa de las gentes austeras, que no harán nada y seguirán la corriente, dejando a los hombres independientes, por descontentadizos…” Jineteros de tolvaneras que han jineteado la idea, que aquellos que no comemos con gula y desespero voraz, somos infelices advenedizos….Montesquieu replicó: “Bien ciego estáis (Maquiavelo), si tomáis vuestras palabras como loa de vuestro reinado; si no comprendéis que su significado son una amarga queja del pasado; frases estoicas que os anuncia el día del castigo, !donde la víctima inmolada, no dará beneficios a su verdugo!” Sin duda lo mejor ha de llegar. Como sentenció Maquiavelo, “Culminad con el pasado, que de él ya nadie puede hacer apología…”

La mayoría de los venezolanos han sufrido una baja de peso en los últimos seis meses de entre 8 y 15 kilos, producto de la crisis humanitaria que vivimos en el país, donde la falta de nutrientes como proteínas y carbohidratos, debido a la escasez y a los altos precios de los productos de primera necesidad en el mercado de bachaqueros, ha mermado considerablemente en la salud de nuestra gente, porque la Dieta de Maduro, como fue bautizada, no es saludable en lo absoluto, porque cada día, son más las muertes por desnutrición, los desmayos y arritmias cardíacas propias del hambre. Esta crisis humanitaria que vivimos en carne propia los venezolanos, y la cual denunciamos a diario desde la unidad democrática, no como consigna de demagogia ni populismo, sino como señal de alerta, porque es nuestro pueblo quien está padeciendo los embates de una política económica errada, que nos ha sucumbido en la peor crisis jamás vivida en nuestro país, y que de no tomar medidas a tiempo, podría cobrar muchas vidas más. Cada día son más las personas que hurgan en la basura para conseguir desperdicios útiles y comérselos, porque no tienen dinero para enfrentar esta economía de guerra a la que nos han sometido, donde hasta para comerse un pan, hay que hacer cola y rogarle a Dios que no se acabe cuando llegues al mostrador. No obstante, ha aumentado las personas que piden dinero en las calles, en los autobuses, en los comercios y en todas partes, para llevarse algo al estómago, porque ni siquiera los que devengan un sueldo mínimo, aguantan esta pela y esta hambruna colectiva. El gobierno como respuesta al hambre del pueblo, implementó los CLAP, y con esto excluyó al 67% de la población venezolana que no recibe algunos de los productos de la canasta alimentaria a través de este mecanismo improvisado y excluyente. Es más, ni siquiera ese 33% de los venezolanos que reciben esta bolsa con 5 productos mensualmente, pueden saciar el hambre de sus familias, porque es falso que con 2 harina pan, 1 arroz, 1 pasta, 1 aceite y un detergente, pueden comer durante treinta días. Por lo tanto, esto significa una burla hacía el pueblo que está muriendo de hambre, porque en contraposición a esto, los jerarcas del PSUV, cada día están más gordos, producto de las buenas comilonas que se dan a diario, y es por ello que dicen con cinismo que en Venezuela no hay crisis humanitaria, porque cada ladrón juzga por su condición. Recientemente los venezolanos hemos recibido como una bofetada, la burla del presidente de la República, quien en cadena nacional se refirió a la dieta de Maduro y dijo que los venezolanos estaban en forma, pero los jerarcas de su gobierno que enfocaron las cámaras de los medios nacionales, estaban bien gordos y rozagantes, mientras nuestra gente cada día se desvanece más porque no hay comida en sus casas, y el 57% de los venezolanos, hoy se va a dormir sin comer, porque hay que sortearse que comida hacer al día, porque los tradicionales tres golpes, quedaron en el olvido. Es por ello que con tanta fuerza y compromiso con nuestro pueblo, Acción Democrática junto a la unidad, trabajamos sin descanso porque este año se celebre el referéndum revocatorio para sacar a Nicolás Maduro de la Presidencia, por corrupto, por incapaz y por insensible. Con este mecanismo electoral y constitucional, estamos seguros que de igual forma vamos a dar finiquito a esta soberana crisis alimentaria que nos ha condenado al hambre y a la miseria. Venezuela tengamos confianza que muy pronto vamos a salir de esta pesadilla histórica llamada revolución.