Kimix12
Usuario (Venezuela)
Recuerdo aquel día, era un día muy soleado, íbamos a casa de mi tía en el campo mi familia, unas amigas y yo. Era muy divertido, pero el viaje era muy largo. Llegamos a las 8, muy cansados. Al llegar me duché y me acosté. La casa era enorme, pero estaba ocupada ya que eramos una familia numerosa. Propuse que mis amigas y yo durmiéramos juntas en mi habitación (la cual estaba apartada para mi). Como a las 11 comenzamos a oír ruidos muy raros, como arañazos y cosas así, no le hicimos caso, pensamos que era el gato. Después comenzamos a oír golpes en las paredes y gritos, eran como sollozos. Muy asustadas decidimos dormir en la misma cama. Estábamos aterradas, no podíamos dormir y estábamos temblando. Luego oimos gritos con lo que nosotras tambien gritamos, y encendimos la luz. No habia nada, pero decidimos dormir con la luz y el televisor prendida. Ya nos estabamos logrando dormir cuando... PUM! Se cayó mi lampara y se quebró en mil pedazos. Nos asustamos aún mas, pero lo peor de la noche fue cuando lo vimos, eso fue algo que nos marcará de por vida! Estabamos acostadas, y comenzamos a ver algo parecido a humo, creimos que habia un corto circuito o algo así, pero fue tomando la forma de una persona. Era una mujer, con un cabello extremadamente largo cubriendole la cara, tenia una pequeña muñeca en las manos, se veía que estaba sucia. Comenzamos a llorar y a rezar ya que cada vez se nos acercaba más y más. LLegó lentamente a nosotras y nos susurró: "Cuidado con él". Luego una de misa migas gritó y la mujer desaparecio. No dormimos por el resto de la noche y cuando entraron a la habitación para despertarno nos encontraron bajo las sabanas, muertas de miedo, temblando. Cuando levantaron la sabana comenze a lanzar golpes al aire, mi primo me tranquilizó y me abrazó. Nos preguntó que paso y se lo contamos todo. El nos dijo que la mujer que vimos, era una adolescente que vivía cerca de allí, fue violada y asesinada por su padre, el cual le puso la muñeca de cuando era pequeña entre sus brazos, su fantasma ronda por su casa y hay que estar dormido antes de las 10 o si no, la veras. Más nunca la vimos, pero cada vez que recuerdo ese día, me dan ganas de llorar y mis amigas y yo nunca volvimos a ir, ni volvimos a hablar sobre esa noche.....
Era un día normal, mi hermano menor y yo manejábamos bicicleta, cuando notamos que una nueva familia se mudaba al vecindario, era una madre y su hijo de 6 años. Mi hermano y yo siempre veíamos al niño en nuestro patio o en lugares donde no debería estar un niño solo. Nunca vimos a su madre, excepto una noche, me desperté muy tarde y vi ambulancias en su casa, llame a mi madre, y ella fue a ver. El niño se quedo con nosotros varias semanas, en las cuales, comenzaron a ocurrir cosas extrañas en mi casa, mi hermano hablaba solo, el se levantaba a mitad de la noche, no entendía que ocurría. Se los dije muchas veces a mis padres, ese niño tiene algo raro, pero no me creyeron, solo mi mejor amigo lo creyó. Al poco tiempo, la madre volvio, pero las cosas raras no pararon, habían ruidos, los muebles se movían solos, yo sentía que me respiraban en la nuca. Esa casa definitivamente tenia algo raro. Nadie me creyó, hasta que un dia, empujaron a mi mamá por las escaleras, ella estaba sola, por eso me creyeron. Decidimos mudarnos y todo mejoró. No volvimos a ver a ese niño ni a su madre. Y de la casa... lo ultimo que supimos es que la nueva familia, la hija mayor fue empujada por el balcón... link: http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTv1o3hsRR7SURuJOvAgThikaOfXtyriNaw-re7Uxi03ch14faP Lamento lo corto de la historia...
The Rake: Hace tres años, acababa de regresar de un viaje con mi familia y mi novio por el 4 de julio. Yo tenia 16 años en ese entonces.Al fin habiamos llegado a la casa de mi tía, pero estábamos tan exhaustos luego de conducir todo el día, que al llegar todos nos duchamos y nos fuimos a dormir Como no habían suficientes cuartos tuve que dormir en la misma cama que mi novio. A las 4 de la madrugada me desperté con la idea de que mi novio había ido al baño. Aproveché para jalar las sábanas, despertándolo en el proceso. Me disculpé y le dije que pensé que se había levantado de la cama. Cuando me vio, suspiró y retiró sus pies de la orilla de la cama tan rápido que su rodilla casi me tiró. Me agarró y no dijo nada. Luego de ajustar mi vista a la oscuridad por medio segundo, fui capaz de distinguir qué causó la reacción. Al pie de la cama, sentado y viéndonos de lejos, había lo que pensé era un hombre desnudo, o un gran perro sin pelo de algún tipo. Su posición era perturbadora y no natural, como si hubiese sido arrollado por un auto. Por alguna razón no sentí miedo, sino preocupación por su condición. Hasta ese momento, pensé que debíamos ayudarlo. Mi novio estaba viendo sobre su brazo y la rodilla, doblado en posición fetal, ocasionalmente viéndome antes de regresar la mirada a la criatura. En un movimiento veloz se arrastró hacia nosotros, a un lado de la cama, hasta quedar a poco menos de 30 cm. del rostro de mi novio. Por medio minuto, en silencio, sólo lo observó. Se levantó y corrió al pasillo en dirección a los cuartos de mis hermanitos. Y como una hermana mayor cualquiera grité y fui tras él para detenerlo y evitar que los hiriera. Cuando llegué al pasillo, la tenue iluminación era suficiente como para verlo agachado y jorobado a unos 6 metros a la distancia. Estaba cubierto de sangre y tenía a Clara, mi hermanita. La arrojó bruscamente y huyó por las escaleras cuando mi papá le disparó con su arma desde la habitación. Una gran herida atravesaba el pecho de Clara y con esfuerzo se mantenía consciente. Llamamos por una ambulancia e inútilmente tratamos de detener el sangrado, mi papá maldecía iracundo y lloraba descontrolado. Presenciar la vida de mi hermanita terminar me tenía paralizada y escuchar los lamentos de su hermano menor ante la situación fue insoportable. Sin darme mucha oportunidad de reaccionar mi esposo tomó a Clara y la llevó a la camioneta, desesperado por la ausencia de ayuda la encaminó él mismo al hospital. Estoy segura de haberla escuchado decir “Él es el Rastrillo” en una débil y esforzada voz previo a que dejara la habitación. Impactaron violentamente contra un camión de carga que frecuentaba la ruta de nuestro pueblo, murieron casi instantáneamente. En pocos días la noticia se movilizó entre los medios. La policía ayudó un poco al principio, y el diario local tomó mucho interés en ello. Pero nada jamás fue publicado, y la nota en las noticias locales nunca tuvo seguimiento. Por varios meses, mi hermano Justin, mi mamá y yo nos quedamos en un hotel cercano a casa de mis abuelos. Después de que decidimos regresar a casa, comencé a buscar respuestas por mí misma. Eventualmente encontré a un hombre en otra ciudad vecina que tuvo una historia similar. Entramos en contacto y comenzamos a hablar de lo ocurrido. Conocía a otras dos personas que habían visto a la criatura que ahora llamaremos El Rastrillo, en Nueva York. Nos tomó a los cinco casi dos años de buscar en Internet y escribir cartas para obtener una pequeña colección de lo que creíamos que eran registros del Rastrillo. Ninguno dio detalles, historia o seguimiento. Una jornada involucraba a la criatura en sus primeras 3 páginas, y nunca mencionada de nuevo. El diario de un marinero no explicaba nada del encuentro, diciendo que el Rastrillo le ordenó largarse del puerto en el que recientemente había desembarcado. Fue la última entrada del diario. Eran varias las instancias en que la visita de la criatura era una en una serie de visitas a la misma persona. Muchos daban registro de que el Rastrillo les habló, mi hija incluida en esos testigos. Esto nos llevó a preguntarnos si el Rastrillo nos había visitado anteriormente antes del último encuentro. Puse una grabadora digital cerca a mi cama y la dejé corriendo por toda la noche, cada noche, por dos semanas. Oía con interés los sonidos cada día que me despertaba. Para terminar con la segunda semana, estaba acostumbrada al sonido usual del sueño mientras oía el audio a 8 veces la velocidad normal, por cerca de una hora diaria. Casi a finales del primer mes oí algo diferente. Una voz aguda, estridente. Era el Rastrillo. No pude escucharlo lo suficiente como para transcribirlo. No había dejado que nadie lo oyera. Todo lo que sé, es que lo oí antes, y ahora sé que habló cuando estaba sentado frente a mi esposo. No recuerdo haberlo oído en ese momento, pero, por alguna razón, la voz en la grabadora inmediatamente me lleva de vuelta a ese momento. Los pensamientos que debieron pasar por la mente de mi hermana me hicieron enojar. No he visto al Rastrillo desde que arruinó mi vida, pero sé que ha estado en mi habitación mientras dormía. Sé y temo que un día despertaré para verlo de pie, con su mirada vacía puesta sobre mí.