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Primer post: 26 mar 2017Último post: 26 mar 2017
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Los primeros Vasa: una dinastía de la Modernidad
Los primeros Vasa: una dinastía de la Modernidad
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/26/2017

La Casa o Dinastía Vasa (Wasa) fue la dinastía reinante en Suecia de 1523 a 1654 y en Polonia de 1587 a 1668. La disnastía Vasa como casa reinante de gran importancia en Europa nace con la revuelta sueca de 1521 contra la Unión de Kalmar. La Unión de Kalmar fue una unión dinástica bajomedieval típica que tuvo lugar en la región de Escandinavia. En 1363, el rey danés Waldemar Cristoffsen Atterdag (que en danés significa "nuevo día), sin hijos varones, casó a su hija Magrete Waldemarsdoter con Hakkon VI Magnusson de Noruega. El hijo de ambos, Olaf Hakkonson, fue rey de la unión de los daneses y noruegos, a la muerte de su padre en 1380, mientras su madre ejercía la regencia. Hakkon VI también había sido co-regente de Suecia, lo que llevó a que la reina Magrete reclamara para sí la corona sueca, ganándola luego de la muerte de su hijo en la batalla de Alse de 1389. La Unión de Kalmar tuvo apoyo de la Liga Hanseática y de los nobles de los diferentes reinos. La familia Wasa se encontró entre los mayores opositores a la Unión y en el siglo XVI participaron en varios levantamientos que llevarían a la desintegración de la misma. Gustavo I, Rey de Suecia de 1521 a 1560 Luego del levantamiento del regente de Suecia, Sten Sture el Joven, en 1517 que abogaba por la separación del reino de la unión dinástica, Gustav Eriksson (luego Wasa), fue hecho prisionero por el rey Christian II de la Unión. Gustav logró escapar luego de la muerte de Sten Strure que fue gravemente herido en la Batalla del hielo de Asunden en enero de 1519, y llegó a presenciar el Baño de Sangre de Estocolmo, cuando Christian II masacró a sus opositores en la ciudad sueca. Gustav logró huir a la ciudad de Räfnäs, desde donde comenzó a juntar a la oposición que sobrevivió a la masacre para expulsar a los daneses y a Christian II desde 1521. Debido a su tenaz oposición pudo sobreponerse a la falta de medios para la guerra, y en 1523 entró triunfalmente a Estocolmo donde fue elegido rey por el riksdag y coronado. Lübeck, que había apoyado el levantamiento de Gustav, recibió en compensación beneficios en lo relativo al comercio en Suecia, que casi llegó a monopolizar. Gustav Eriksson usó su nombre nórdico a lo largo de su vida, y solo fue llamado Vasa por sus sucesores, que tomaron el nombre familiar de su escudo de Armas. Debido a la posición unionista del Arzobispo de Suecia, Gustav acabó enemistándose con el Papa Clemente VII, quien no permitía que un sueco reemplazara al unionista Trolle. Gustav acabó por nombrar a Laurentius Petri como arzobispo de Suecia, quien comenzó a introducir el luteranismo dentro de la corona. Gustav apoyó a los predicadores luteranos y la instalación de una iglesia independiente de Roma, incluso utilizó la violencia contra los intentos de quienes pretendían mantener el catolicismo en Suecia. Aprovechando el distanciamiento de la Iglesia sueca de Roma, Gustav tomó para el rey una parte de los ingresos eclesiásticos para paliar la crisis económica que agobiaba a los suecos. Luego, en un caso similar al de Enrique VIII de Inglaterra, el rey se proclamó como nuevo dirigente de la iglesia en Suecia. En 1526 se publicó la primera traducción del Nuevo Testamento al sueco. Entre 1540 y 1541 se publicó la Biblia completa en sueco, llamada la Biblia de Gustav Wasa, basada en la traducción al alemán que en 1534 había hecho Martín Lutero. La preminencia de Lübeck en el comercio sueco llevó a que Gustav se enemistara con la ciudad báltica entrando en la Guerra del Conde, apoyando al rey danés Christian III, que lo había reconocido, contra los alemanes. Los monarcas escandinavos vencieron a la ciudad alemana y firmaron un pacto de socorro mutuo contra posibles represalias por parte del Sacro Emperador Carlos V, pero el pacto estalló a la luz de nuevos conflictos entre Gustav y Christian III. El rey Gustav llegó a tener un gran poder. La fortaleza de su gobierno recayó en un fuerte respeto a su persona y en el establecimiento de una monarquía hereditaria en Suecia, hasta entonces electiva. Basado en su fortaleza, estableció ducados hereditarios para su hijos menores, como el Gran Ducado de Finlandia para su hijo John. Gustav falleció en 1560, de un agudo problema estomacal, y fue enterrado en el que sería el Mausoleo de los Wasa en Uppsala. Erick XIV, Rey de Suecia de 1560 a 1568 Como primogénito del rey Gustav I, Erick accedió al trono en 1560 y fue coronado el 29 de junio de 1561. En ese mismo año, Erick tomó bajo su protección la ciudad de Reval (actual Tallin) y a partir de ahí comenzaría la conquista de Estonia que hasta entonces había formado parte del Gran Ducado de Lituania, el cual existía en la zona desde la Cruzada Teutónica. Debido a su campaña en esa región, el rey tuvo que enfrentarse a los intereses de Polonia y Moscovia, así como a los de su hermano John, Gran Duque de Finlandia, que trataba de extender sus dominios. John se rebeló contra su hermano y se alió con Polonia. Erick aplastó la rebelión de John y acusó a su hermano de alta traición, razón por la que éste fue juzgado por el parlamento y condenado a pena de muerte. El 12 de agosto de 1563, John fue indultado con respecto a la pena capital, y Erick se conformó con encarcelarlo. La nobleza vio con malos ojos el encarcelamiento de John. Erick, instigado por su consejero Jöran Persson, creía que entre la nobleza se incubaba una rebelión en su contra, y decidió crear el Comité del Rey (Konungens mängd) en el año 1561. Este tribunal tenía como objetivo inicial velar por el cumplimiento de las leyes, pero poco después degeneró en un medio persecutorio contra los posibles enemigos del rey. Erick también entró en guerra contra los monarcas daneses y Lübeck en la Guerra Nórdica de los Siete Años, ya que tanto los daneses como los alemanes veían en la política estoniana de Erick una amenaza a sus intereses en el Mar Báltico, y Frederick II de Dinamarca pretendía restablecer la Unión de Kalmar. La guerra fue favorable a los suecos en el mar, pero desafortunada en tierra, pues varios pueblos fueron asolados por el enemigo. En pleno conflicto, Erick mandó arrestar a Nils Sture, a quien consideraba como un noble peligroso. El Konungens mängd encontró a Sture culpable de alta traición y ordenó su ejecución, pero fue indultado y únicamente fue sometido a una humillación pública en las calles de Estocolmo. Dos días después, el rey se reconcilió con Sture e incluso le encomendó una embajada a Lorena, que tenía como propósito pedir la mano de la princesa Renata de Lorena, quien era nieta del rey Christian II de Dinamarca, y con el matrimonio Erick pretendía ocupar el trono de ese país. Sin embargo, su desconfianza con la nobleza se convirtió en paranoia. Creía que la familia de Sture y la nobleza en su conjunto en venganza se levantarían contra su gobierno, por lo que mandó arrestar y a encarcelar a posibles conspiradores en Upsala. Entre los detenidos se encontraba el padre de Nils, el conde Svante Sture, un noble que siempre se había mantenido fiel a la familia Wasa, y el hijo de éste, Erick Sture. El 21 de mayo de 1567 regresó Nils Sture, procedente de Lorena, y también fue encarcelado. Al día siguiente, el rey envió una carta de reconciliación a Svante Sture donde pedía perdón, pero cambió de opinión y mandó asesinar a los prisioneros. Ante el Consejo, Erick alegó que los encarcelados eran traidores al reino y su muerte estaba justificada. La demencia se hizo patente en el rey después del asesinato de los Sture. Pidió a los obispos que oraran para que no le llegase el castigo divino, y mandó encarcelar a su consejero, Jöran Persson, a quien acusaba de ser el culpable de los asesinatos. Jöran Persson fue condenado a muerte, pero su castigo no se llevó a cabo. En octubre de ese mismo año, fue liberado el Gran Duque de Finlandia John Wasa en circunstancias no muy claras. El hermano del rey se volvió a adherir a la oposición y, en alianza con una parte de la nobleza y con su hermano menor, el duque Karl, inició una rebelión en el país, en julio de 1568. A mediados de septiembre de 1568, los rebeldes entraron en Estocolmo, y el rey Erick fue encarcelado. En enero de 1569 John fue nombrado nuevo rey por el parlamento. John III, Rey de Suecia de 1568 a 1592 En enero de 1569 John III fue reconocido como rey por el Riksdag, que había retirado a Erik del trono. John no tuvo tranquilidad mientras su hermano Erik siguió vivo. A raíz de rumores sobre la posible liberación del rey derrocado por algunos sectores de la población, John decidió cambiar a Erik de prisión en varias ocasiones. En 1577 falleció Erik en prisión por envenenamiento. El conflicto con su hermano databa desde el 4 de octubre de 1562, cuando John, Gran Duque de FInlandia, se casó en Vilna, Lituania, con la princesa polaca Catalina Jagellón, hija del rey de Polonia Segismundo I Jagellón el Viejo. Como se mencionó, el rey Erik, debido a su política de expansión en el Báltico, se enfrentaba con los polacos y consideró el matrimonio de su hermano John como una traición a la corona sueca. Además, John había recibido en dote matrimonial varias plazas fuertes en Livonia, un territorio que ambicionaba Erik. El rey le dio a su hermano un ultimátum para que decidiese a qué bando pertenecía y en abril de 1563 fue llamado a cuentas para que respondiese por una acusación de alta traición, y como se dijo arriba, fue encarcelado. Como monarca, John se acercó al catolicismo, que en ese tiempo se encontraba bastante debilitado en Suecia después de la reforma de Gustav, su padre, pero que cobró nuevos bríos tras la división y rencillas que surgieron entre los protestantes. John III concedió ciertos privilegios a la iglesia católica, en un intento por alcanzar cierto punto de acuerdo entre ambos cultos. Educó a su hijo Segismundo (Zygmunt) bajo la doctrina católica, con el afán de convertirlo en heredero de la corona polaca. En 1587 Segismundo fue nombrado rey de Polonia, y John pudo establecer una alianza política con ese reino. Sus simpatías católicas provocaron fricciones entre sectores del clero y la nobleza, y le acarrearon un distanciamiento con su hermano Karl. En 1570, finalizó la Guerra Nórdica de los Siete Años, iniciada por Erik XIV, que había enfrentado a Suecia con Dinamarca y Lübeck. Sin embargo, John III continuó la política expansionista en el Báltico iniciada por su hermano, y se enfrentó en una guerra contra el Zarato Ruso de Ivan el Terrible por el control de Estonia. Falleció en el castillo de Estocolmo el 17 de noviembre de 1592, y dejó un país debilitado por las guerras en el extranjero y por los conflictos internos. Se encuentra, como su padre, sepultado en el Coro Wasa de la Catedral de Uppsala. Segismundo, Rey de Polonia de 1587 a 1632 y de Suecia de 1592 a 1599 Zygmut fue, sin duda, el monarca más importante de los primeros Wasa. Criado católico por su padre, heredó tempranamente el trono de la unión binacional de Polonia-Lituania. La esmerada educación del inteligente Segismundo quedó en manos de los jesuitas, que hicieron de él un ardiente católico, al tiempo que adquiría de ellos una gran cultura (era buen músico, pintor, orfebre y alquimista) y aprendía varios idiomas: hablaba sueco, polaco, alemán, italiano y latín. Cuando falleció el rey Esteban I de Polonia (el Conde húngaro Esteban Báthory), monarca de la Confederación Polaco-Lituana, la candidatura de Segismundo se enfrentó con la del archiduque Maximiliano III de Austria, hijo del Sacro Emperador Maximiliano II. La Confederación era una monarquía electiva como el Sacro Imperio, y Segismundo contó con el apoyo del canciller Jan Zamoyski y de la viuda de Báthory, su tía Ana Jagellón de Polonia. Los delegados polaco-lituanos exigieron a Suecia que cediese Livonia oriental —aproximadamente, la moderna Estonia— a la Confederación Polaco-Lituana para aceptar a Segismundo, pero acabaron por hacerlo incluso cuando este se negó a entregar el territorio. Segismundo triunfó en las elecciones el 19 de agosto de 1587 y su coronación se llevó a cabo en Cracovia en diciembre de ese año, pero un sector apoyó a Maximiliano, y se libró una guerra civil de corta duración que finalizaría en enero de 1588, con la derrota y encarcelamiento del archiduque. El largo reinado de Segismundo empezó con mal pie, pues el conflicto por la Livonia Oriental y su temperamento disgustaron a la fracción de la nobleza que lo había elegido y pronto se enemistó con Zamoyski, cuya actitud paternalista le disgustaba. Aunque no pretendió disolver el Sejm o Parlamento Polaco y gobernar de manera absolutista, parte de la nobleza sospechaba que así era, y los intentos del rey de reformar el sistema político fueron rechazados por las Dietas. Mediante la mediación de la curia pontificia, se intentaron mejorar las relaciones con Austria, por lo que Segismundo se casó en Cracovia con Ana de Habsburgo, hija del archiduque Carlos II de Estiria, el mes de mayo de 1592. A partir de entonces, las relaciones con los Habsburgo fueron cada vez más estrechas, lo que generó descontento entre la nobleza polaca enemiga de los austríacos. Su intenso catolicismo allanó la rápida reconciliación con la jerarquía católica, que se había opuesto a su elección. Si bien respetó el juramento de tolerancia religiosa que había hecho al asumir la corona, mostró una clara preferencia por la nobleza católica tanto en el nombramiento de cargos como en la concesión de mercedes y permitió además las persecuciones que los católicos llevaron a cabo de los protestantes en diversos puntos del reino y prohibió en ocasiones la celebración de reuniones del clero protestante. Durante su reinado también empeoró la suerte de los judíos y de los tártaros musulmanes. A su vez, permitió la rauda expansión de la red educativa jesuítica por el país, de gran calidad y prestigio. En 1592, falleció su padre, el rey Juan III de Suecia, y Segismundo recibió permiso del Sejm polaco para partir rumbo a Suecia, con la condición de regresar en cierto plazo establecido y de ceder Estonia a Polonia. Segismundo desembarcó en Estocolmo el 30 de septiembre de 1593 en compañía de su esposa y de varios jesuitas, así como del nuncio de la Santa Sede Germánico Malaspina. Su llegada despertó inquietud entre la nobleza sueca, encabezada por su tío el duque Karl, debido al fervor católico del heredero. Segismundo, por su parte, prometió la libertad de culto en Suecia. Fue coronado el 19 de febrero de 1594 en la catedral de Uppsala. Para obtener la corona, había tenido que reconocer el luteranismo como religión de Estado y conceder el gobierno del país a un consejo de regencia presidido por su tío durante los periodos en los que él se encontrase ausente. En julio de 1594, presionado por el parlamento polaco, regresó a Polonia. Intentó gobernar Suecia desde ese país, dejando el gobierno sueco en manos de un gobierno interino que rigiera en su nombre. El gobierno fue dejado de manera nominal en manos del consejo y de su tío el duque Karl, pero Segismundo dejaría lugartenientes que favorecerían sus intereses y los de la Iglesia Católica, lo que provocó irritación entre los suecos. Apoyado en este argumento, el duque Karl se levantó contra el gobierno de Segismundo y logró en poco tiempo controlar la mayor parte del país. Segismundo, por su parte, planeó una expedición armada a Suecia, y reclutó mercenarios polacos y buques prusianos. El Parlamento polaco le otorgó el permiso para viajar nuevamente a Suecia, pero formalmente Polonia se mantuvo neutral en el conflicto. Segismundo intentó ganarse el apoyo de las ciudades y príncipes del norte de Alemania para realizar un bloqueo económico a Suecia, pero únicamente obtuvo el de la dinastía Hohenzollern, que gobernaba el ducado de Prusia. Segismundo ocupó el puerto de Kalmar, y desde ahí envió emisarios para negociar con Karl. Las negociaciones no llevaron a ningún acuerdo. El 8 de septiembre de 1598 Segismundo le infligió una derrota a su tío en la batalla de Stegeborg. Sin embargo, poco después, Karl triunfaría de manera decisiva tras la batalla de Stångebro el 25 de septiembre del mismo año. Segismundo fue apresado en la lid y, para recobrar la libertad, entregó a su tío a sus principales partidarios que, tras ser juzgados por el Parlamento, fueron ajusticiados en 1600. Segismundo no renunciaría a sus reivindicaciones sobre Suecia, y su posición repercutiría en varios conflictos y guerras entre Polonia y Suecia que no finalizarían sino hasta la Gran Guerra del Norte. Formalmente, Segismundo se anexó Livonia, pero no pudo arrebatársela completamente a los suecos, pese a las victorias militares que logró, como la Kircholm, en la que el hetman lituano debeló a un ejército sueco en las cercanías de Riga. La contienda continuó sin un vencedor claro hasta 1608, cuando las dos naciones decidieron ponerle fin para intervenir en Rusia. Segismundo, tras dos décadas de reinado, trató en vano de que el Sejm permitiese crear un ejército permanente sufragado con impuestos adecuados, apresurar los procedimientos de las Cámaras y celebrar la elección del heredero al trono sin esperar a la muerte del rey. Segismundo trató de aprobar medidas por mayoría, de sobornar a los adversarios e incluso de amañar las medidas aprobadas gracias al control que tenía de la comisión de edictos. Aunque era el deseo de fortalecer política y militarmente a los polacos lo que motivaba sus acciones, éstas disgustaron a parte de la nobleza y coadyuvaron a frustrar toda reforma del sistema político. La principal fracción opositora se volvió cada vez más sañuda tras la muerte de Zamoyski en junio de 1605, cuando pasó a encabezarla Mikołaj Zebrzydowski, quien llegó a acusar al rey en la sesión parlamentaria de marzo de 1606 de desear abolir la Constitución polaco-lituana y en 1607 se alzó. Las tropas reales aplastaron a los rebeldes en la batalla de Guzów el 7 de julio pero, falto de apoyos, el rey tuvo que contentarse con el sometimiento de los rebeldes, que dominaron la Cámara Baja hasta el final del reinado. También, en su afán de ampliar su influencia, se inmiscuyó en el Período Tumultuoso en el Zarato ruso; brindó apoyo a Dimitri I, pretendiente al trono ruso en oposición a Basilio IV, si bien el Sejm polaco se mantuvo neutral en el conflicto. A la muerte de Iván IV, Rusia se había sumido en una gravísima crisis, que Segismundo creyó poder aprovechar. El falso Dimitri, convertido secretamente al catolicismo, contó con el respaldo de los jesuitas y de varios nobles lituanos, en especial de Jerzy Mniszech, que casó con él a su hija Marina y le prestó sus tropas para apoderarse del trono moscovita. El caos ruso favoreció a Dimitri, que fue bien recibido por campesinos y cosacos y, a la muerte de Boris Godunov, obtuvo también el respaldo de los boyardos, que en abril de 1605 lo proclamaron zar. Dimitri, con el apoyo polaco, fue coronado en Moscú en junio, pero en mayo del año siguiente un levantamiento acabó con su vida y con la influencia de jesuitas y polacos en la corte rusa. Segismundo no logró apoderarse del trono moscovita, pero sí obtener extensos territorios del Zarato ruso. Segismundo vio en esta intervención la oportunidad para anexar Rusia al reino de Polonia e inhibir las pretensiones expansionistas de su tío Karl IX de Suecia. La guerra concluyó con la Paz de Deulino. La Confederación Polaco-Lituana abandonó Moscú, pero obtuvo la cesión de los territorios de Smolensk, Chernihiv y Severia, que le permitieron ensanchar sus fronteras. No obstante, la guerra fue altamente costosa para Segismundo. En 1631, el año antes de su muerte, trató infructuosamente que se aprobase el antiguo plan de Zamoyski sobre que las elecciones de soberanos se hiciese por mayoría y para obtener el permiso para que sus hijos heredasen sus tierras, intentó confirmar la prohibición de que la elección del siguiente real se hiciese en vida del monarca. Pese a los continuos choques entre el rey y la nobleza, el Sejm funcionó mejor durante el reinado de Segismundo que en ningún otro de la historia de la Unión polaco-lituana. Falleció el 30 de abril de 1632 en el castillo de Varsovia y se halla sepultado en la catedral de Cracovia, siendo el primer rey Vasa enterrado fuera de Uppsala. Conclusión Los Vasa fueron una familia de nobles suecos que en la temprana modernidad crearon una dinastía que se consolidó tanto en el trono protestante sueco, como en el católico polaco. En su historia se puede ver cómo la sucesión dinástica y las prácticas matrimoniales podían crear poderosas dinastías europeas que jugaban con los conflictos religiosos para mantenerse en el poder frente a la poderosa nobleza de la época.

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