KEMWAYS
Usuario (Colombia)
PREAMBULO El progreso humano se logra por medio de los humanos, ateos y creyentes de todo tipo este es un llamado a reflexionar y juntar nuestros conocimientos en pro de la realidad en que vivimos, juntos podremos crear un nuevo orden social verdaderamente social pero solo con la ayuda de todos. Antes de comenzar a exponer tan escabroso tema, les tengo que revelar que no soy religioso ante todo soy un cientifico critico de esta realidad en que vivimos, por tanto mi deber es crear consciencia y dar cabida a cualquier consideracion argumentada, por que en una vida y un mundo de la q en realidad no sabemos nada es muy arbitrario ser escepticos y cerrados a toda una serie de posibilidades. En este caso hablaremos de la existencia de Dios soportada bajo premisas "cientificas" y por tanto son mucho mas dicientes que un predicador sin ciencia de esos que nos hacen dudar mas, bajo el cosmos de lo infinito convertimos el universo en algo finito con nuestra incredulidad (y por sobretodo la intolerancia), espero que antes q creer o no creer, se den cuenta que taringa es una "COMUNIDAD" y por tanto con respecto a la ideologia (como pensamos) debe primar el RESPETO y la TOLERANCIA con todas las personas que piencen diferente pues el mundo es un caldo multicultural y plural, TARINGA=SOCIEDAD VIRTUAL, y desde aqui empezamos a convertir el mundo por medio de una verdadera revolucion desde las pequeñas cosas. no siendo mas los invito a leer con atencion o al menos intentenlo (no soy muy ambicioso en ese sentido, y es comprensible pues somos humanos XD). POSDATA; NO SE DEJEN ENREDAR POR LAS FORMULAS, LEAN SU LOGICA SON MUY SENCILLAS,NO SE TRATA DE RESOLVER PROBLEMAS SI NO DE ENTENDER SU INSTANCIA MAS SIMPLE, NO QUIERO PARECER MATEMATICO DE ALGO Q NO SE, POR Q NO LO SOY, SOLO PUBLICO ALGO Q CREI ENTENDER SIN NINGUN FIN ESPECIFICO (PRINICIPIO DE LOGICA A+B=AB). MI FIN NO ES LA CONTROVERSIA A GUERRA, MAS BIEN DE HACER UN DEBATE SANO DE ALGO Q NOS ACOSA TANTO COMO ESTO. POR FAVOR COMENTAR VALE MUCHO. TEOREMA DE GODEL (MUY DETERMINANTE PARA MI GUSTO) # Axioma 1. (Dicotomía) Una propiedad es positiva si, y sólo si, su negación es negativa. # Axioma 2. (Cierre) Una propiedad es positiva si contiene necesariamente una propiedad positiva. # Teorema 1. Una propiedad positiva es lógicamente consistente (por ejemplo, existe algún caso particular). # Definición. Algo es semejante-a-Dios si, y solamente si, posee todas las propiedades positivas. # Axioma 3. Ser semejante-a-Dios es una propiedad positiva. # Axioma 4. Ser una propiedad positiva (lógica, por consiguiente) es necesaria. # Definición. Una propiedad P es la esencia de x si, y sólo si, x contiene a P y P es necesariamente mínima. # Teorema 2. Si x es semejante-a-Dios, entonces ser semejante-a-Dios es la esencia de x. # Definición. NE(x): x existe necesariamente si tiene una propiedad esencial. # Axioma 5. Ser NE es ser semejante-a-Dios. # Teorema 3. Existe necesariamente alguna x tal que x es semejante-a-Dios. El teorema de Bayes Sea {A1,A2,...,Ai,...,An} un conjunto de sucesos mutuamente excluyentes y exhaustivos, y tales que la probabilidad de cada uno de ellos es distinta de cero. Sea B un suceso cualquiera del que se conocen las probabilidades condicionales P(B | Ai). Entonces, la probabilidad P(Ai | B) viene dada por la expresión: donde: P(Ai) son las probabilidades a priori. P(B | Ai) es la probabilidad de B en la hipótesis Ai. P(Ai | B) son las probabilidades a posteriori. PARADOJA DE RAVEN Si se observa un caso particular X consistente con la teoría T, entonces la probabilidad de que T sea cierta aumenta. Todos los cuervos son negros". Si ahora examinamos a un millón de cuervos, y observamos que todos son negros, nuestra creencia en la teoría "todos los cuervos son negros" crecerá ligeramente con cada observación. En este caso, el principio de inducción parece razonable. Ahora bien, la afirmación "todos los cuervos son negros" es equivalente en lógica a la afirmación "todas las cosas no-negras son no-cuervos". Por lo tanto, si observamos una manzana roja, es consistente con esa segunda afirmación. Una manzana roja es una cosa no-negra, y cuando la examinamos, vemos que es un no-cuervo. Así que, por el principio de inducción, el observar una manzana roja ¡debería incrementar nuestra confianza en la creencia de que todos los cuervos son negros! Aplicando el teorema de bayes Cuando los científicos publican análisis de resultados experimentales y obtienen que son significativos estadísticamente o no significativos estadísticamente, están usando este principio de forma implícita, por lo que podría afirmarse que este principio describe mejor el razonamiento científico que el "principio de inducción" original. Si se usa este principio, no aparece la paradoja. Si pides a alguien que escoja una manzana al azar y te la muestre, entonces la probabilidad de ver una manzana roja es independiente del color de los cuervos. El numerador será igual al denominador, por lo que la división será igual a uno, y la probabilidad permanecerá inalterada. Ver una manzana roja no afectará a tu creencia de que todos los cuervos son negros. La logica funciona de la siguiente manera. A => B A implica B, es invalido solo si A es verdadero y B falso. En este caso "Los cuervos son negros" o mas bien dicho "Si es cuervo entonces el color es negro". Y la negacion tambien es cierta, la cual es : B o NO(A), B o no A, donde B es cierto o A es falso. Dicho en español "O es negro o es un no-cuervo", lo cual funciona con manzanas, con cosas negras y con cuervos. Causa y efecto Veamos la Ley de la Causa y el Efecto. Hasta donde la ciencia sabe, las leyes naturales no tienen excepciones. Definitivamente este es el caso con la Ley de la Causa y el Efecto, la cual es la más universal y más cierta de todas las leyes. En palabras simples, la Ley de la Causa y el Efecto declara que todo efecto material debe tener una causa adecuada que le anteceda. No existen efectos sin causas adecuadas. Además, las causas nunca ocurren después del efecto. Adicionalmente, el efecto no es mayor que la causa. Esa es la razón por la cual los científicos dicen que cada efecto material debe tener una causa adecuada. Un río no se tornaría lodoso si una rana saltara dentro; un libro no caería de la mesa si una mosca aterrizara sobre él. Estas no son causas adecuadas. Para cualquier efecto que veamos, debemos presentar causas adecuadas. Los niños de cinco años son muy buenos usando la Ley de la Causa y el Efecto. Podemos imaginarnos a un niño que pregunta: “Mamá, ¿de dónde vienen los melocotones?”. La madre responde que vienen de los árboles de melocotones. Luego el niño pregunta de dónde vienen los árboles, y su madre explica que vienen de los melocotones. Usted puede notar el ciclo. Finalmente el niño querrá saber de dónde vino el primer árbol de melocotón. Él puede ver bien que este debe haber tenido una causa y él querrá saber cuál fue la causa. Algo se sabe con seguridad: ¡el Universo no se creó a sí mismo! Nosotros sabemos esto como un hecho científico, ya que la materia no puede crear materia. Si tomamos una roca que pesa 1 libra y hacemos 50,000 experimentos con esta, nunca podremos producir más que 1 libra de roca. Así que, lo que haya creado el Universo no pudo haber sido material. ESTO SOLO ES UNA PUBLICACION DE ALGO QUE ME EXPLICARON (MUY EXHAUSTIVAMENTE), SOLO ES UN TEMA INTERESANTE, NO ES UNA AMBICION SUBJETIVA MIA RESPONDER TAL INTERROGANTE, SOLO QUE ES MUY CURIOSO ESTO, PARA EQUILIBRAR BALANZAS PRONTO PUBLICARE PRUEBAS MATEMATICAS, FILOSOFICAS Y HASTA SOCIOLOGICAS SI MI LOGICA DA PARA TANTO. DE SU INEXISTENCIA , SALUDOS A TODOS. NO CREO QUE DIOS O LA IDEA DE DIOS SE PUEDA SIMPLIFICAR EN NUMEROS, PERO POR LO MENOS HAY Q PREMIAR EL ESFUERZO O SIQUIERA EL INTENTO, ANTES DE CRITICAR LAS COSAS MALAS REFLEXIONEN LAS COSAS BUENAS; ASI ES QUE SE CONSTRUYE SOCIEDAD. CITA (andres 7777): La materia y energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, por lo que es lógico decir que el universo siempre existió en alguna forma o estado. "El universo fue creado", por lo que las únicas explicaciones a esa suposición son "el universo se creo a si mismo" y "algo creo al universo". El problema es que ninguna de esas "explicaciones" son sustentables por falta de evidencia, sin embargo si hay real evidencia para decir que el universo siempre existió. Yo personalmente acepto la teoría del Big Bang como mejor explicación de porque el universo existe, al menos como lo conocemos. Esto es así porque hay evidencias de que hace 14,8 mil millones de años hubo un Big Bang: 1) Se puede medir su actual expansión gracias al efecto doppler que producen las galaxias al desplazarse. 2) La sonda sonda Wilkinson tomo una imagen a 13 mil millones da años luz de distancia, y por lo tanto 13 mi millones de años en el pasado, y encajo en la predicción a la perfección. ESTO ES EN LA MEDIDA DE NO HACER VERDADES ABSOLUTAS ES EN EL PODER ACEPTAR Y UNIR MENTALIDADES. Argumentos sobre la existencia de Dios “Los argumentos no prueban la existencia de Dios, lo que hacen es demostrar que para que exista el conocimiento, el pensamiento, la razón y la conciencia del hombre, debe presuponerse la existencia de Dios” (Strong). Se dice que la belleza puede mostrarse, pero no probarse. Lo mismo podemos decir de la existencia de Dios. Estos argumentos son probabilidades, pero no demostraciones. 1. Universalidad de la creencia en la existencia de Dios. a. ¿De dónde procede esta creencia universal en la existencia de Dios? • No procede de la razón, porque muchos que creen en Dios, no han tomado tiempo de razonar acerca de su existencia. • No procede de la tradición, porque la tradición no puede perpetuar más que lo que ya ha tenido principio. • No procede de las Escrituras, porque si el hombre no tuviera algún conocimiento del Dios de quien proceden las Escrituras, la misma Revelación no tendría autoridad alguna para él. Newman Smith dijo: “Aun la idea de las Escrituras como una Revelación, presupone la creencia en un Dios que puede hacerla”. Entonces, la Revelación necesariamente supone la existencia de Dios. b. Esta creencia universal de la existencia de Dios, procede de dentro del hombre. La fe universal en la existencia de Dios es innata en el hombre y procede de la intuición racional. La intuición ha sido definida como “un conocimiento que la mente alcanza de forma inmediata, instantánea y sin intermediación de ningún proceso diferente a la intuición en sí misma”. 2. Argumento Cosmológico: Causa y Efecto. Este argumento enseña que nada de lo que existe en el cosmos tiene su existencia en sí mismo. Este mundo en que vivimos fue construido con un propósito por una causa de poder y sabiduría infinitos. (Ej. El vehículo). 3. Argumento Teleológico: Propósito. Teleología (Del griego τέλος, fin, y -logía). Es el estudio de los fines, propósitos o la doctrina filosófica de las causas finales. Usos más recientes lo definen simplemente como la atribución de una finalidad u objetivo a procesos concretos. Origen del término: El origen del término puede rastrearse hasta la Grecia Antigua. Aquí es donde encontramos una caracterización de las cuatro clases de causas existentes, planteadas por Aristóteles: • Causa material: Aquello de lo que está compuesto algo. • Causa formal: Aquello que da el ser a un objeto (ver doctrina metafísica de Aristóteles). • Causa eficiente: Aquello que ha producido (causado) un objeto. • Causa final: Aquello para lo que existe un objeto. Tanto para Aristóteles como para muchos otros autores antiguos la causa final era la más importante en cuanto a la explicación de la Filosofía Práctica, aunque no se debe olvidar que eran necesarias las cuatro causas para la explicación completa del universo. Este argumento enseña que detrás de todo lo que existe hubo un diseño inteligente que lo ideó con un designio o propósito. (Ej. Un reloj). 4. Argumento Ontológico: Ser. En filosofía, la ontología (del griego οντος, genitivo del participio del verbo ειμι, ser, estar y λóγος, ciencia, estudio, teoría) es una doctrina. La ontología se ocupa de la definición del ser y de establecer las categorías fundamentales o modos generales de ser de las cosas a partir del estudio de sus propiedades, estructuras y sistemas. Por ello, trata de escribir o proponer las categorías y relaciones básicas del ser o la existencia para definir las entidades y de qué tipo son. Las entidades comprenden los objetos, las personas, los conceptos, las ideas, las cosas, etc. En cierto modo, reflexiona sobre las concepciones de la realidad, sus relaciones y características. El hombre tiene una idea de un ser infinito y perfecto. Ahora bien, ¿de dónde procede esta idea? ¿Será de seres finitos e imperfectos como nosotros? L respuesta es No. Esta idea requiere la existencia de un ser infinito y perfecto. No basta que sea un mero pensamiento, sino que tiene que ser una persona. 5. Argumento Antropológico: Moral. La antropología (del griego άνθρωπος anthropos, ‘hombre (humano)', y λογος, logos, 'conocimiento'), es la ciencia social que estudia al ser humano de forma holística (del griego holos / todo, total, completo). Combinando en una sola disciplina los enfoques de las ciencias naturales, sociales y humanas. La antropología es, sobre todo, una ciencia integradora que estudia al hombre en el marco de la sociedad y cultura a las que pertenece; y, al mismo tiempo, como producto de las mismas. Se la puede definir como la ciencia que se ocupa de estudiar el origen y desarrollo de toda la gama de la variabilidad humana y los modos de comportamiento sociales a través del tiempo y el espacio, es decir, del proceso biosocial de la existencia de la raza humana. El hombre tiene una naturaleza intelectual y moral. Por consiguiente decimos que su Creador tiene que ser también un ser intelectual y moral, un Juez y Legislador. El hombre tiene profundas emociones, y solamente un ser o energia dotada proporcionalmente de estas, de bondad, poder, amor, sabiduría y santidad, puede satisfacer tal naturaleza, lo que indica la existencia de una fuerza proporcionalmente dotada de dichas virtudes. 6. Argumento de Congruencia. Congruencia: Relación lógica y coherente que se establece entre dos o más cosas: Eficacia de la gracia de Dios, que obra sin destruir la libertad del hombre. La creencia en un Dios personal que existe por sí mismo, está en armonía con todos los hechos de nuestra naturaleza mental y moral, así como con todos los fenómenos del mundo natural. Si Dios existe, la creencia en su existencia es natural. 7. Argumento Bíblico: La Escritura. La Escritura no trata de probarnos la existencia de Dios. La afirma, la supone, y declara que el conocimiento de Dios es universal Conclusión: Los únicos que están en la obligación de buscar pruebas de la existencia de Dios son los que la niegan o los interesados en hacerlo. (por desconocimiento del conocimiento universal) 8.Probabilidad Estadistica Dios es bastante probable Según una curiosa aplicación del Teorema de Bayes, hay el 62% de probabilidades de que Dios exista En el mundo postmoderno parece lógico que Dios no exista, creencia ésta tan poco científica como su contraria y, en el último siglo, no menos defendida por ansiosos apóstoles. Pero su posibilidad tendría las mismas probabilidades: un 50% ¿O no? Un mensual científico lo ha confrontado libremente con el viejo Teorema de Bayes y afirma que Dios cuenta con bastantes más probabilidades de ser que de no ser, algo que por estas fechas adventicias puede haberle tranquilizado bastante. Retomando una disquisición de siglos y ante la que el físico, matemático y jugador Blaise Pascal concluyó que, a igual probabilidad con Dios, «hay que apostar, y aquí no se libra nadie», el subdirector de PM Magazin y ex director de Technological Review ha dividido la posibilidad de Dios en ámbitos y ha aplicado un reputada fórmula con 250 años. Ésta, fijada en el siglo XVIII por el matemático inglés Thomas Bayes, permite calcular la probabilidad de un suceso condicionado por la ocurrencia de otro, cuando el universo puede ser particionado en dos o más partes, según la idea de que 'efecto posterior' = probabilidad por probabilidad marginal, dividido por la constante normalizada. Las aportaciones de Bayes al problema de la determinación de la probabilidad de las causas por los efectos observados constituye la base de la «técnica bayesiana» de la que es acreedora hoy toda la estadística. Si Dios existe o no es una dicotomía radical, al igual que tampoco puede ser infinito a medias. Dado que tanto creencia como incredulidad son inexplicable cuestión de fe, la «teoría de la decisión» como rama de la «teoría de los juegos» no busca convencer sino mostrar que la estrategia de juego del creyente «no tendría nada que perder» pues el +1 o -1 de acertar con Dios suma igualmente infinito frente a la eternidad, que para el negador sería «pérdida infinita». El divulgador científico vienés Thomas Vasek, apoyado en la obra del físico Stephen D. Unwin 'Probabilidades de la existencia de Dios', establece que Dios, y su no ser, parten con un 50%, que es igual que «no saber nada» y divide el universo de estudio en cinco ámbitos: 1) «la creación del cosmos» concluye a favor de Dios, elevando su tanteo al 67%, pues todo sumado es «algo más posible» que el cosmos fuese creado pues toda la ciencia conocida impide pensar que «algo surja de nada». 2) «el orden del cosmos» también juega a su favor pues, un estudio de sus condiciones físicas muestran «un universo tan improbable» que, si variaran un ápice, colapsaría; esto no sucede y deja a Dios muy bien con un 80% de probabilidades. La «evolución de la vida» (3) en todos sus indicios logra igualar la posibilidad de una autogestión con la de que ésta fuese creada, empatando y sin mover el resultado. Pero la «existencia del bien y el mal» (4) asesta claramente un correctivo a Dios, rebajando su existencia a un 45% pues, aunque el reconocimiento universal del bien aboga por la preexistencia de un Bien mayúsculo, la abundancia y calidad del mal la contradice seriamente. 5) con las «experiencias espirituales» es el hombre el que, paradójicamente, parece salvar la estadística de Dios, al demostrar una riqueza de 2.500 años de trato humano con la trascendencia y sus frutos en todos los ámbitos, dando a Dios una ventaja final de un 62%. Aunque ello rebaja un 5% el resultado obtenido por Unwin en 2005, supera al 50/50 del apostador Pascal, quien adujo en el siglo XVII que, aunque lo razonable entre dos cosas posibles es la duda, un análisis puede concluir que «quien cree y lleva una vida conforme» tiene todo por ganar, exista o no vida después, y nada que perder en un «juego de suma cero»; esto es lo contrario de lo que sucedería al que no cree, su propia ética quedaría limitada y hasta estudios de salud pública revelan que «los creyentes viven más pues llevan una vida más positiva». El propio Locke abogaba en tiempo de Bayes por la apertura a todas las creencias en 'Letter Concerning Toleration', exceptuando sólo a los ateos: si éstos no pueden fiarse ni confíar, no merecerían ellos mismos y su compromiso la fe de otros. Un «suma cero» demuestra que, reglas como «la de oro» de «haz como quieras que te sea hecho», gana siempre por superioridad a la máxima de «haz como si tú fueras la ley», del satanista Aleister Crowley. Lo exhaustivo del intento de Vasek obvia cuestiones cruzadas como si es más o menos probable un cosmos, creado por Dios pero con mal, aunque con libertad, o surgido de la nada y con bien pero sin libertad, etc. Vasek concluye que si «la razón no puede decirnos nada seguro de Dios, sí en cambio parece razonable contar con él». Diseño inteligente La teoría de la evolución declara que todo tiene una simple apariencia de diseño. Richard Dawkins, autor de The Blind Watchmaker y profesor de la Universidad de Oxford (Gran Bretaña), es probablemente el defensor principal de la teoría de la evolución desde la muerte de Stephen Jay Gould. Dawkins escribe: La Biología es el estudio de cosas complicadas que dan la apariencia de haber sido diseñadas con un propósito. 1 Continúa diciendo: ...los resultados vivos de la selección natural, de manera abrumadora nos impresionan con la apariencia de diseño como si un maestro relojero... 2 No obstante, Dawkins es un ateo que mantiene acérrimamente que el diseño que vemos es simplemente una ilusión -- que estos asombrosos sistemas complejos son un producto accidental de la selección natural. Interesantemente, en todos los otros campos de esfuerzo humano encontramos que "el diseño necesita un diseñador" De esta manera, la metodología de detección del diseño es un requisito previo en muchas disciplinas, incluyendo la arqueología, la antropología, la ciencia forense, criminal, en la jurisprudencia, en leyes de derechos de autor, de ingeniería inversa, en el cripto-análisis, en la generación del número aleatorio, y en SETI (siglas en inglés) (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). En general, encontramos que la "complejidad específica" es un indicador confiable de la presencia de diseño inteligente. El azar puede explicar la complejidad, pero no la especificación. Una secuencia aleatoria de letras es compleja, pero no es específica (carece de sentido). Un soneto de Shakespeare es complejo y específico a la vez (tiene significado). No podemos tener un soneto de Shakespeare sin Shakespeare. 3 Extraordinariamente, el proyecto SETI, un esfuerzo multi-billonario para explorar el cosmos en busca de alguna señal de inteligencia, está basado en una idea simple. Si encontramos ondas de radio que contengan algún tipo de secuencia de sonidos, ¡entonces habremos descubierto inteligencia en alguna parte del universo! ¿Piensa en esto? Toda la premisa de estos científicos es que no podemos tener sonidos ordenados (tales como los ecos y números indefinidos en la transmisión del código Morse) sin una fuerza diseñadora detrás de ellos. Para mí, ¡esto es enorme! Charles B. Thaxton, PhD en Química e Investigador Post-doctoral de la Universidad de Harvard, concuerda: ...una comunicación inteligible a través de una señal de radio proveniente de alguna galaxia distante sería ampliamente aclamada como una fuente de inteligencia. ¿Por qué, entonces, el mensaje en secuencia de la molécula de ADN no constituye también evidencia prima facie de una fuente de inteligencia? Después de todo, la información del ADN no es solamente análoga a un mensaje en secuencia como el código Morse, vaya que es un mensaje en secuencia. 4 Entonces, ¿a dónde conduce esto? Me parece, que si nos deshacemos de nuestras previas pre-concepciones y examinamos lógicamente nuestro mundo orgánico -- como hacemos con todo lo demás -- comenzaremos a ver las cosas diferentemente... Evidencia a Favor del Diseño Inteligente Entonces, ¿cómo conectaron los puntos entre el mundo orgánico y el inorgánico? La evidencia a favor del Diseño Inteligente es obvia al examinar de cerca cualquier mecanismo mecánico. El concepto y diseño inherente a una máquina, ya sea simple o compleja, es auto-evidente. Ya sea una máquina de alta calidad o de baja calidad, su diseñador es al mismo tiempo necesario y aparente. La Teoría de la Información afirma que el concepto y el diseño sólo pueden ser el resultado de una mente. Hasta la calidad disminuida de una máquina mal construida no puede oscurecer la necesidad de un diseñador inteligente. Las máquinas, como las define el bioquímico francés y ganador del Premio Nobel, Jacques Lucien Monod (1910-1976), son conglomerados de materia con propósito que, utilizando energía, ejecutan tareas específicas. 1 Mediante esta definición autorizada, los sistemas vivos son reconocidos también como máquinas. Un organismo vivo cumple con la definición de una máquina hasta a nivel molecular. A mitad de los años 1700, David Hume invalidó exitosamente la analogía de "máquina" en sistemas biológicos porque sólo podíamos adivinar lo que existía a nivel molecular. 2 Sin embargo, los descubrimientos fenomenales de las últimas décadas han demostrado final e inequívocamente que los sistemas vivos son, de hecho, máquinas - ¡hasta en su más profundo nivel molecular! 3 No fue sino hasta los pasados veinte años, con la revolución biológica molecular y con los avances en cibernética y tecnología de computación, que las críticas de Hume han sido finalmente invalidadas y que la analogía entre organismos y máquinas se ha vuelto finalmente convincente... En todas las direcciones que mire el bioquímico, a medida que viaja a través del raro laberinto molecular, observa dispositivos y aparatos reminiscentes de nuestro propio mundo de avanzada tecnología del siglo veinte. 4 Debido a las implicaciones metafísicas de la vida como resultado del "Diseño Inteligente", un sorprendente gran número de nosotros busca rechazar las anteriores afirmaciones y encontrar un mecanismo por el cual máquinas biológicas complejas puedan surgir naturalmente por azar. Sin embargo, estaba ahora observando una inconsistencia tremenda... En lo referente al origen de la vida existen sólo dos posibilidades: Creación o generación espontánea. No hay un tercer camino. La generación espontánea fue refutada cien años atrás, pero ello nos lleva a sólo otra conclusión, la de la creación sobrenatural. No podemos aceptar eso en terrenos filosóficos, por lo tanto, escogemos creer lo imposible: ¡Que la vida surgió espontáneamente al azar! 5 H.S. Lipson, un profesor de Física de la Universidad de Manchester (Gran Bretaña), continúa: De hecho, la evolución se convirtió en un sentido en una religión científica; casi todos los científicos la han aceptado, y muchos están dispuestos a ´torcer´ sus observaciones para que concuerden con el.... Viabilidad del diseño inteligente Entonces, voy a examinar este "milagro de la vida" una vez más... ¿Puede la vida evolucionar al azar a partir de materia inorgánica? De acuerdo con los matemáticos, no. En los últimos años, un número de prominentes científicos ha intentado calcular las probabilidades de que un organismo independiente, unicelular, tal como una bacteria, pueda resultar al azar combinando las bases químicas pre-existentes. Harold Morowitz calculó las probabilidades como una en 10100.000.000.000. Sir Fred Hoyle calculó las probabilidades de que sólo las proteínas de una amiba surgieran al azar en una en 1040.000. ...las probabilidades calculadas por Morowitz y Hoyle son asombrosas. Las probabilidades llevaron a Fred Hoyle a afirmar que la probabilidad de una generación espontánea ´es aproximadamente la misma que la de un tornado arrasando a través de un depósito de chatarra pudiera ensamblar un Boeing 747 utilizando lo contenido allí´. Los matemáticos nos dicen que cualquier evento con una improbabilidad mayor de 1 en 1050 se encuentra en el dominio de la metafísica -- es decir, un milagro. Harold Marowitz, un físico ateo, creó modelos matemáticos imaginándose caldos de bacteria viva que fueron sobrecalentados hasta que todos los químicos complejos fueran reducidos a materia prima básica. Después de enfriar las mezclas, Marowitz usó cálculos para concluir que las probabilidades de que una sola bacteria se re ensamblara al azar son de 1 en 10100.000.000.000. ¿Cómo puedo captar una estadística tan grande? Bien, es más probable que gane la lotería del estado cada semana por un millón de años comprando sólo un boleto semanal. En respuesta a las probabilidades calculadas por Marowitz, Robert Shapiro, autor de Origins - A Skeptic's Guide to the Creation of Life on Earth, escribió: La improbabilidad involucrada en generar siquiera una bacteria es tan grande, que reduce todas las consideraciones de tiempo y espacio a la nada. Dadas tales probabilidades, el tiempo hasta que los agujeros negros se evaporen y el espacio hasta el fin del universo no harían ninguna diferencia. Si tuviésemos que esperar, estaríamos verdaderamente esperando un milagro. Sir Fred Hoyle comparó la probabilidad de que la vida surgiera como resultado del azar a enfilar 1050 (diez con cincuenta ceros seguidos) ciegos, darle a cada uno un Rubik Cube desordenado, y encontrar que todos lo resolvieron al mismo tiempo. En lo referente al origen de la vida, Francis, Crick, ganador del Premio Nobel de biología por su trabajo con la molécula de ADN, afirmó en 1982: Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible para nosotros hoy, sólo podría decir que de cierta forma, el origen de la vida parece en este momento ser casi un milagro, tantas son las condiciones que han debido de haberse satisfecho para comenzarla. Biologia y otros diseños ADN, proteínas, información y probabilidades La dilucidación de las propiedades transportadoras de información del ADN plantea la cuestión del origen final de la información tanto en el ADN como en las proteínas. Realmente, muchos científicos se refieren actualmente a la problemática de la información como el “Santo Grial” del origen de la vida en biología. Así, como recientemente Bernd-Olaf Kuppers ha expresado, “básicamente el problema del origen de la vida es claramente equivalente al problema del origen de la información biológica.” A partir de los años 1950, se han propuesto por los científicos tres grandes categorías de explicaciones naturalistas para interpretar el origen de la información: azar, selección natural prebiótica y necesidad química. Mientras que muchas personas ajenas a la biología del origen de la vida aun invocan al “azar” como explicación causal para el origen de la información biológica, pocos investigadores serios lo mantienen. Desde que en las décadas de 1950 y 1960 los biólogos moleculares empezaron a evaluar la especificidad de las secuencias de proteínas y ácidos nucleicos, se han hecho muchos cálculos para determinar la probabilidad de formular proteínas y ácidos nucleicos funcionales al azar. Incluso suponiendo condiciones prebióticas extremadamente favorables y las tasas de reacción teóricamente máximas, los cálculos resultantes han mostrado repetidamente que la probabilidad de obtener biomacromoléculas secuenciales funcionales al azar es, según palabras de Ilya Prigogine, “infinitamente pequeña... incluso a una escala de miles de millones de años.” Consideremos los obstáculos que deber haber sido vencidos para construir simplemente una pequeña molécula proteica de una cadena de un centenar de aminoácidos. En primer lugar, todos los aminoácidos deben forma un enlace químico denominado enlace peptídico para unirse con otros aminoácidos en la cadena proteica. Si bien en la naturaleza son factibles muchos tipos de enlaces químicos entre los aminoácidos, solamente la mitad de ellos son enlaces peptídicos. La probabilidad de construir una cadena de cien aminoácidos en las que tales uniones se establezcan con enlaces peptídicos es aproximadamente de (1/2)99 o de 1 entre 10 a elevado a la 30a potencia. En segundo lugar, en la naturaleza cada aminoácido tiene su propia y distinta imagen de espejo, es decir, una forma “L” que desvía el plano de la luz polarizada hacia la izquierda y una forma “D” que lo hace a la derecha. Estas formas de imágenes de espejo son denominadas isómeros ópticos. Las proteínas funcionales toleran únicamente aminoácidos L, no obstante en la naturaleza se encuentran con aproximadamente la misma frecuencia isómeros de ambos tipos. Teniendo esto en cuenta se acentúa la improbabilidad de obtener una proteína biológicamente funcional. La probabilidad de obtener al azar en una hipotética cadena peptídica de cien aminoácidos (únicamente formas L) es de (1/2)100 o nuevamente de una posibilidad entre 10 elevado a la 30a potencia. Tercero y de máxima importancia, las proteínas funcionales deben presentar unos aminoácidos que se unan según una distribución secuencial específica, al igual que lo hacen las letras de una frase con sentido. Debido a que existen en los compuestos biológicos veinte aminoácidos, la probabilidad de que se sitúe un aminoácido específico en un determinado lugar es de 1/20. Incluso si suponemos que en algunos lugares a lo largo de la cadena se tolerarían distintos aminoácidos, la probabilidad de alcanzar una secuencia funcional de aminoácidos en varias proteínas funcionales al azar es aun “extraordinariamente pequeña,” aproximadamente una probabilidad entre 10 a la 65a potencia [un 1 seguido de 65 ceros], un número astronómicamente grande, para una cadena proteica de cien aminoácidos. (Realmente la probabilidad es aun menor ya que hay muchos aminoácidos no proteicos en la naturaleza que no se han tenido en cuenta en este cálculo.) Si uno también considera en la probabilidad de obtener una unión adecuada los isómeros ópticos, la probabilidad de formar una proteína funcional bastante pequeña al azar, es tan pequeña (1 posibilidad entre 10 elevado a la 125a potencia), que nos acercamos a la situación en la que invocar el azar se convierte en un absurdo incluso teniendo en cuenta los “recursos probabilísticos” de un universo de miles de millones de años. Hay que considerar también que dificultades igualmente insalvables en términos de probabilidades se encuentran en la formación de ADN funcional al azar. Además, una célula mínimamente compleja, requiere no una sino aproximadamente un centenar de proteínas complejas (y otro muchos componentes biomoleculares tales como ADN y ARN) funcionando en estrecha coordinación. Por esta razón, la evaluación cuantitativa de la complejidad celular, simplemente ha reforzado la opinión que ha prevalecido desde la mitad de la década de 1960 en la biología del origen de la vida, el azar no es una explicación adecuada para el origen de la complejidad y especificidad biológica. Selección natural y complejidad celular A medida que la mayoría de investigadores se iban decepcionando con las explicaciones del “azar”, también se iban abandonando las teorías de la selección natural prebiótica. Tales teorías supuestamente evitaban las dificultades del mero azar a través de un mecanismo mediante el cual fenómenos celulares de cada vez mayor complejidad podrían preservarse y seleccionarse. No obstante, estas teorías adolecen de muchas de las dificultades presentes en las teorías basadas en el simple azar. La selección natural presupone un mecanismo preexistente de autoreproducción . Sin embargo, la autoreproducción en todas las células vivas depende de proteínas y ácidos nucleicos funcionales (y por consiguiente con una considerable especificidad de secuencia). Pero era el origen de estas moléculas precisamente lo que necesitaba explicar Oparin. Así, muchos rechazaron su postulado de la selección natural prebiótica por ser indemostrable. Como remarcaría el biólogo evolucionista Theodosius Dobzhansky, “La selección natural prebiológica es conceptualmente una contradicción.” Además, la selección natural puede escoger únicamente lo que el azar inicialmente ha producido, y el azar, en un marco prebiótico por lo menos, parece un agente inverosímil para producir la información presente en una sola molécula proteica o de ADN funcional. Como ha explicado Christian de Duve, las teorías de la selección natural prebiótica “necesitan información que implica que tendrían que presuponer lo que ha de ser explicado en primer lugar”. Por esta razón, en la actualidad la mayoría de los científicos rechazan los acercamientos a la selección natural prebiótica por ser esencialmente indistintos a los argumentos del azar. ¿Autoestructuración? Debido a estas dificultades, muchos de los teóricos del origen de la vida posteriores al 1965 trataron de enfocar el problema del origen de la información biológica de una manera totalmente nueva. En vez de recurrir a la selección natural prebiótica o a “las casualidades congeladas”, muchos teóricos sugirieron que por sí solas las leyes de la naturaleza y de la atracción química pueden ser responsables de la información en el ADN y en las proteínas. Algunos han sugerido que sustancias químicas simples pueden presentar “propiedades de autoestructuración” capaces de organizar las partes constituyentes de proteínas, ADN y ARN en las disposiciones específicas que ahora presentan. De igual forma que las fuerzas electrostáticas atraen entre sí a los iones de sodio (Na+) y de cloruro (Cl-) formando una estructura totalmente ordenada en un cristal de sal (NaCl), de la misma manera también pueden los aminoácidos con afinidades específicas entre sí estructurarse para formar proteínas. En 1977, Prigogine y Gregorie Nicolis propusieron otra teoría de autoestructuración basada en su observación de que los sistemas abiertos alejados de una situación de equilibrio frecuentemente manifestaban tendencias hacia la autoestructuración. Por ejemplo, la energía gravitatoria producirá torbellinos extremadamente ordenados en un tubo de desagüe de una bañera, y la energía térmica que fluye de un sumidero de calor generará corrientes de convección características o un “actividad de ondas en espiral”. Para muchos científicos actuales estudiosos del origen de la vida, los modelos de autoestructuración parece que ahora ofrecen un enfoque muy prometedor para explicar el origen de la información biológica. Sin embargo, sus críticos han cuestionado tanto la credibilidad como la relevancia de los modelos de autoestructuración. Irónicamente, quizá uno de los primeros y mas importantes defensores de la autoestructuración, Dean Kenyon, acaba de repudiar categóricamente tales teorías, tanto por ser incompatibles con los hallazgos empíricos como por ser teóricamente incoherentes. Las dificultades empíricas que acompañan a los argumentos de autoestructuración pueden observarse al examinar una molécula de ADN. El diagrama [no disponible] de abajo muestra que la estructura del ADN depende de varios enlaces químicos. Hay enlaces, por ejemplo, entre las moléculas de azúcar y de fosfato que forman las dos unidades trenzadas de la columna vertebral de la molécula de ADN. Hay enlaces que fijan a cada base (nucleótido) a la columna vertebral (esqueleto) de azúcar y fosfato en cada lado de la molécula. Se observará que no hay enlaces químicos entre las bases que están dispuestas a lo largo de los filamentos helicoidales. No obstante, es precisamente a lo largo de este eje de la molécula de ADN donde están codificadas las instrucciones genéticas. Además, de igual manera que las letras magnéticas se pueden combinar y recombinar de cualquier modo para formar diferentes secuencias sobre una superficie metálica, también cada una de las cuatro bases A, T, G y C pueden ligarse con la misma facilidad a cualquier lugar del esqueleto del ADN, estableciendo que todas las secuencias sean igualmente probables (o improbables). Se encuentra el mismo tipo de enlace químico entre las bases y el esqueleto del ADN independientemente de cual es la base que se conecta. Las cuatro bases son admitidas, no hay preferencias. En otras palabras, no intervienen diferencias de afinidades en los enlaces para la secuenciación de las bases. Debido a que se dan las mismas propiedades para las moléculas de ARN, los investigadores que especulan acerca del inicio de la vida en un “mundo de ARN” también han fracasado en la resolución del problema de la secuenciación, es decir el problema de explicar cómo inicialmente pudo haber surgido la información presente en todas las moléculas de ARN funcionales. Para todos aquellos que quieren explicar el origen de la vida como el resultado de las propiedades intrínsecas de autoestructuración de los constituyentes materiales de los sistemas vivientes, esta aportación bastante elemental de la biología molecular tiene implicaciones devastadoras. El lugar más lógico para buscar las propiedades de autoestructuración que expliquen el origen de la información genética es en las partes constituyentes de las moléculas que contienen esa información. Pero la bioquímica y la biología molecular establecen claramente que las fuerzas de atracción entre los constituyentes del ADN, ARN y de las proteínas no justifican la especificidad de la secuencia de estas grandes biomoléculas portadoras de información. Es significativo que los teóricos de la información insisten que es muy razonable que esto sea así. Si las afinidades químicas entre los constituyentes en el texto del mensaje del ADN determinaran la disposición del texto, tales afinidades disminuirían dramáticamente la capacidad del ADN para llevar información. Consideremos qué ocurriría si cada una de las letras de los nucleótidos en la molécula de ADN interactuara entre sí por imperativo químico. Cada vez que la adenina (A) se encontrara en una secuencia genética en formación, arrastraría hacia sí a la timina (T). Cada vez que apareciera la citosina (C), le seguiría la guanina (G). El resultado sería que el texto del mensaje del ADN estaría salpicado de secuencias repetitivas de A seguidas de T y de C seguidas por G. En vez de tener una molécula genética capaz de transformarse sin límite, con las secuencias impredecibles e irregulares que caracterizan a los textos informativos, tendríamos un texto sumamente repetitivo inundado con secuencias redundantes, como ocurre con los cristales. Realmente, en un cristal las fuerzas químicas de atracción mutua explican completamente el orden de la secuencia de sus partes constituyentes, y por consiguiente los cristales no pueden transmitir información nueva. La secuencia de los cristales es repetitiva y extraordinariamente ordenada pero no es informativa. Por ejemplo, una vez se ha visto en una sal cristalizada a un “Na” seguido por un “Cl” se ha visto el límite de la secuenciación posible. Cuanto mayores sean las afinidades de combinación más reducido estará el potencial informativo. No pueden por consiguiente, utilizarse para justificar el origen de la información. Las afinidades crean “mantras” (oraciones o frases repetitivas), no mensajes. Orden e información La tendencia a confundir la distinción cualitativa entre “orden” e “información” ha caracterizado los esfuerzos investigadores de la autoestructuración, cuestionando la relevancia de esta obra en el origen de la vida. Los teóricos de la autoestructuración explican correctamente lo que no necesita ser explicado. Lo que necesita ser explicado no es el origen del orden (ya sea en forma de cristales, del torbellino de un tornado o del “ojo” de un huracán), sino el origen de la información, las secuencias específicas aunque extremadamente improbables e irregulares, que hacen que sea posible la función biológica. Para comprobar la distinción entre orden e información, compararemos la secuencia “ABABABABABABABAB” con la secuencia “El tiempo y la marea no esperan a nadie.” La primera secuencia es repetitiva y ordenada, pero no compleja ni informativa. Los sistemas que están caracterizados tanto por su especificidad como por su complejidad (lo que los teóricos de la información denominan “complejidad específica”) tienen “contenido de información.” Puesto que tales sistemas tienen el carácter cualitativo de irregularidad o complejidad, están cualitativamente diferenciados de los sistemas caracterizados por una sencilla ordenación periódica. Así pues, los intentos de explicar el origen del orden no tienen relevancia en las discusiones sobre el origen del contenido de la información. Curiosamente, las secuencias de nucleótidos en las regiones codificadoras del ADN tienen irrefutablemente un elevado contenido informativo, puesto que son tan extraordinariamente complejas como específicas, al igual que las frases con sentido en un idioma o el listado de códigos de un programa de ordenador. Aunque la información contenida en una frase en inglés o en un programa de ordenador no proviene de la química de la tinta o del magnetismo de la física, sino de una fuente ajena tanto a la física como a la química. Realmente, en ambos casos, el mensaje rebasa las propiedades del medio. La información del ADN también sobrepasa a las propiedades de su medio material. Puesto que los enlaces químicos no determinan la disposición de las bases de nucleótidos, éstos pueden adoptar una amplia gama de secuencias posibles y por consiguiente expresar muchos mensajes bioquímicos diferentes. Si las propiedades de la materia (es decir, del medio) no son suficientes para explicar el origen de la información, ¿cuáles lo hacen? Nuestra experiencia con sistemas de información intensiva (especialmente códigos y lenguajes) indica que tales sistemas siempre proceden de una fuente inteligente, es decir, de agentes mentales o personales, no del azar o de la necesidad material. Esta generalización acerca de la causa de la información, irónicamente ha sido confirmada por la propia investigación del origen de la vida. Durante los últimos cuarenta años, cada modelo naturalista propuesto ha fracasado en explicar el origen de la información, el gran escollo de los argumento materialistas. Así pues, mente o inteligencia, o lo que los filósofos denominan “agente causal”, se erige ahora como la única causa conocida capaz de crear un sistema rico en información, en el que estarían incluidas las regiones codificadas del ADN, las proteínas funcionales y la célula en su conjunto. Diseño Inteligente Puesto que la mente o un diseño inteligente es la causa necesaria de un sistema informativo, se podría detectar la acción en el pasado de una causa inteligente a partir de la presencia de un efecto de información intensiva, incluso si la propia causa no pudiera ser observada directamente. Puesto que la información requiere una fuente inteligente, las flores que deletrean “Bienvenido a Victoria” en los jardines del puerto de Victoria en Canadá permiten a los visitantes deducir la actividad de agentes inteligentes a pesar de que no hayan visto plantar y arreglar las flores adecuadamente. Los científicos de muchos campos reconocen actualmente la conexión entre inteligencia e información, estableciendo las conclusiones pertinentes. Los arqueólogos asumen que la mente produjo las inscripciones de la Piedra de Rosetta. El SETI, siglas en inglés del organismo que investiga la existencia de inteligencia extraterrestre, presupone que la presencia de información alojada en las señales electromagnéticas del espacio indicarían una fuente inteligente. Sin embargo, los radioastrónomos aun no han encontrado señales portadoras de información procedentes del espacio. No obstante, los biólogos moleculares, sin ir tan lejos, han descubierto información en la célula. Consecuentemente, el ADN justifica proponer lo que el teórico probabilístico William A. Dembski ha denominado “el diseño deductivo”. Como era de esperar, muchos científicos han argumentado que la deducción del diseño deja a un lado a la ciencia. Dicen que inferir el diseño constituye un argumento de ignorancia científica, la falacia del “Dios de los lagunas” [para explicar lo inexplicable]. Puesto que la ciencia aún no conoce cómo puede haber surgido la información biológica, los teóricos del diseño invocan una idea misteriosa, el diseño inteligente, para llenar un vacío en el conocimiento científico. Por otra parte, muchos filósofos se resisten a reconsiderar el diseño por que asumen que las objeciones de Hume al razonamiento analógico en los argumentos de diseño clásico todavía tienen fuerza. Sin embargo los progresos en la filosofía de la ciencia y en las ciencias de la información han aportado los fundamentos para una refutación decisiva de ambas objeciones. En primer lugar, la teoría del diseño contemporánea no constituye un argumento desde la ignorancia. Los teóricos del diseño deducen éste no debido a que los procesos naturales no puedan explicar el origen de los sistemas biológicos, sino porque estos sistemas manifiestan el sello distintivo de sistemas diseñados inteligentemente, es decir, presentan características que en cualquier otro campo de la experiencia provocaría el reconocimiento de una causa inteligente. Por ejemplo, en el libro “La caja negra de Darwin” (1996), Michael Behe ha deducido el diseño no solamente por que el mecanismo gradual de la selección natural no puede producir sistemas “irreductibles complejos”, sino también por que en nuestra experiencia la “complejidad irreductible” es una característica de sistemas que se sabe que han sido diseñados inteligentemente. Es decir, siempre que se consideren sistemas con características de complejidad irreductible y se conoce la causa de cómo se han originado, indudablemente el “diseño inteligente” ha tenido un papel en el origen de tales sistemas. De manera que Behe deduce que el diseño inteligente es la mejor explicación para el origen de la complejidad irreductible de los motores moleculares celulares, por ejemplo, basándose en lo que conocemos, no en lo que no conocemos, acerca de la capacidad causal de la naturaleza y de los agentes inteligentes respectivamente. De forma parecida, la “especificidad de la secuencia” o la “especificidad y complejidad” o la “información del contenido” del ADN sugieren una inteligencia anterior a la causa, debido a que nuevamente, la “especificidad y complejidad” o el “elevado contenido de información” constituyen un sello (o rúbrica) característica de inteligencia. Realmente, en todos los casos donde conocemos el origen de la causa de un “cuantioso contenido de información”, la experiencia nos ha demostrado que el diseño inteligente ha jugado un papel causal. Los teóricos del diseño deducen una causa inteligente del pasado basada en el conocimiento actual de la relación causa efecto. Las inferencias al diseño se basan en un método uniforme y estándar de razonamiento utilizado en todas las ciencias históricas, muchas de las cuales habitualmente identifican causas inteligentes. Por ejemplo, no diremos que un arqueólogo ha caído en la falacia del “escriba de lo desconocido” simplemente por que ha deducido que un agente inteligente ha escrito una inscripción jeroglífica antigua. Al contrario, reconocemos que el arqueólogo ha establecido una deducción basada en la presencia de una característica (llamémosla “elevado contenido de información”) que invariablemente involucra una causa inteligente, no (únicamente) por que haya una ausencia de evidencia apropiada y efectiva de una causa natural. En segundo lugar, contrariamente a la clásica objeción de Hume al diseño, el argumento del “ADN al diseño” no depende de una analogía entre las características de los productos humanos y de los sistemas vivos, y menos aun de otras asociaciones menos convincentes. Si, como ha dicho Bill Gates, “el ADN es similar a un programa de ordenador” pero más complejo, tiene sentido, con un fundamento analógico, considerar la deducción de que también tuvo un origen inteligente. Sin embargo, aunque el ADN es similar a un programa de ordenador, el proceso de su diseño no depende simplemente de un parecido o de un razonamiento analógico. Los argumentos clásicos de diseño en biología habitualmente tratan de establecer analogías entre el conjunto del organismo y máquinas basadas en ciertas características similares que presentan en común. Estos argumentos tratan de razonar que efectos similares derivan de causas parecidas. La situación de tales argumentos de diseño se manifiesta de acuerdo al grado de similitud que realmente se obtiene entre los efectos en cuestión. Y aunque los proponentes de estos argumentos clásicos admiten disimilitudes así como semejanzas, la situación de estos argumentos siempre se muestra incierta. Los que abogan por esta teoría argumentarían que las semejanzas entre los organismos y las máquinas superarían a las diferencias. Los críticos manifestarían lo contrario. El argumento del diseño de la información en el ADN no depende de ese razonamiento analógico puesto que no se basa en reivindicar semejanzas. Como se ha comentado anteriormente, las regiones codificadas del ADN tienen exactamente las mismas propiedades de “complejidad específica” o de “contenido de información” que tienen los códigos informáticos y los textos lingüísticos. Aunque el ADN no presenta todas las propiedades de los lenguajes naturales o “información semántica”, por ejemplo, la información que es subjetivamente coherente al hombre, sí que tiene precisamente aquellas propiedades que conjuntamente reclaman un precedente inteligente. Como ha mostrado recientemente William A. Dembski en su libro “La inferencia del diseño” (1998), los sistemas o secuencias que tienen en común las propiedades de una “elevada complejidad y especificidad” invariablemente derivan de causas inteligentes, no del azar o de una necesidad físico-química. Las secuencias complejas son aquellas que muestran una distribución irregular e improbable que desafían su expresión mediante una simple regla o algoritmo. Por otra parte, una especificidad es un emparejamiento o correspondencia entre un sistema físico o secuencia y una serie de requisitos funcionales independientes o de restricciones. Resulta que las secuencias de bases en las regiones codificadas del ADN son tan extraordinariamente complejas como específicas. La secuencia de las bases en el ADN es considerablemente irregular, no repetitiva e improbable, y por consiguiente compleja. Además, las regiones codificadas del ADN muestran una distribución secuencial de bases que es necesaria (con una escasa tolerancia) para formar proteínas funcionales, es decir, que son muy específicas con respecto a los requisitos independientes de la función y síntesis proteica. Así pues, como casi todos los biólogos moleculares reconocen actualmente, las regiones codificadas del ADN poseen un elevado “contenido de información” que en el contexto biológico precisamente significa “complejidad y especificidad”. Por consiguiente, el argumento del diseño del contenido de información en el ADN, no depende de un razonamiento analógico puesto que no se basa en un reclamo al grado de semejanza. El argumento no depende en la semejanza del ADN con un programa de ordenador o con un lenguaje humano, sino en la presencia de una característica idéntica (el “contenido de información” definido como “complejidad y especificidad”) tanto en el ADN como en todos los otros sistemas diseñados, ya sean lenguajes u otros productos. Mientras que un programa de ordenador puede en muchos aspectos ser similar al ADN, y diferente en otros, muestra una identidad exacta con el ADN en su capacidad de almacenar contenido informativo (como se ha definido). Así pues, el argumento del “diseño del ADN” no representa un razonamiento analógico de la clase que Hume había criticado, sino una “deducción a la mejor explicación.” Tales argumentos invocan, no una valoración del grado de semejanza entre los efectos, sino una estimación de la adecuación de causas posibles compitiendo por el mismo efecto. Puesto que sabemos que los agentes inteligentes pueden producir (y lo hacen) secuencias de símbolos complejas y funcionalmente específicas y ordenaciones de materia (por ejemplo, contenido de información), el agente inteligente reúne los requisitos de explicación causal suficiente para el origen de este efecto. Además, puesto que los escenarios naturales han demostrado ser universalmente inadecuados para explicar el origen del contenido de la información, la mente o la inteligencia creativa se erigen ahora como las entidades únicas y mejores con la capacidad causal de producir esta característica de los sistemas vivos. ¿Azar, necesidad o diseño? Durante casi 150 años muchos científicos han insistido que “el azar y la necesidad” o la casualidad y la ley, juntamente eran suficientes para explicar el origen de la vida en la Tierra. Sin embargo, ahora nos encontramos que el pensamiento evolutivo ortodoxo, con su dependencia en estos dos pilares de la ideología materialista, ha fracasado en la explicación de la especificidad y complejidad de la célula. Aun a pesar de eso, muchos científicos insisten que considerar otra posibilidad constituiría un alejamiento de la ciencia, de la razón misma. No obstante, la razón común, y una gran parte del razonamiento científico que supera el escrutinio sancionador del materialismo, no solamente reconoce sino que nos exige que aceptemos la actividad causal de agentes inteligentes. Las esculturas de Miguel Angel, los programas de ordenador de la compañía Microsoft, las inscripciones de los reyes Asirios, cada una evidencia una acción inicial de un agente inteligente. Realmente, por todas partes de nuestro entorno altamente tecnificado observamos fenómenos complejos, manifestaciones y sistemas que empujan a nuestras mentes a reconocer la actividad de otras mentes que comunican, planean y diseñan. Pero para detectar la presencia de la mente, para percibir la actividad de la inteligencia en el eco de sus efectos, se requiere un tipo de razonamiento, verdaderamente una forma de conocimiento cuya existencia la ciencia, o por lo menos la biología oficial ha excluido. Sin embargo, los descubrimientos recientes en las ciencias de la información y de la propia biología reclaman la necesidad de rehabilitar esta forma de pensamiento perdido. Y si así hacemos, nos podemos encontrar que también hemos restaurado algo del fundamento intelectual de la metafísica tradicional occidental y de la creencia teísta.