JuanRocaCervante
Usuario (Bolivia)
Un día el trovador se dio cuenta que sus poemas y letras no llegaban a ningún oído y que nadie lo comprendía entonces decidió dejar la pluma y el tintero descansar, se fue a vagar por las calles de las sombras tristes y los recuerdos le llegaron como gotas de lluvia invernal, al doblar la esquina de los mejores años, vi un ventanal alumbrado por una sonrisa ya conocida, esa vieja amiga le ofreció un vaso de whisky con hielo y en un cenicero un habano de hojas de amor, entonces vio a la soledad mas brillante y majestuosa que nunca y le dijo quédate conmigo que nada te faltara que acá no existen penas de amores y tampoco de decepciones, solo viviremos de botella en botella y de rima en rima, el trovador tomo su elección y se alejó de su utópico concepto de amor y dio paso a su bella amiga la tierna soledad. J. C. R. C.