Josue_e21
Usuario (Uruguay)
Con la felicidad y júbilo reflejados en su rostro, los padres de Oribe Peralta Morones dijeron sentirse orgullosos de su hijo que este sábado fuera la pieza fundamental para que México ganará a Brasil y conquistara la medalla de oro olímpica. Y su alegría contagió a los habitantes de este poblado, ubicado a unos 30 kilómetros de Torreón. Desde el inicio del partido, algunos de ellos se reunieron con la familia en su modesta vivienda y juntos vitorearon cada uno de los dos goles que anotó Oribe. “Estamos muy orgullosos de mi hijo”, dijeron con entusiasmo los padres del jugador, Julieta Morones Trejo y Miguel Ángel Peralta Ruelas. Ahora que se abren las oportunidades para que Oribe juegue en equipos de nivel internacional, su padre indicó que en lo personal, no le gustaría, porque prefiere que siga jugando con el Santos-Laguna para tenerlo cerca. “Y yo ya se lo dije”. Los inicios Las canchas de tierra fueron testigos del nacimiento de la nueva estrella del futbol mexicano. Desde muy chico –12 años— empezó a mostrar sus cualidades para “algún día” brillar en el balompié nacional. Ahora se encuentra en la antesala de emigrar a Europa. Su madre dijo que Oribe alguna vez le comentó que el balón era su mejor amigo. Es una familia modesta, al igual que el destacado jugador, y eso les ha valido que sean apreciados en La Partida. Los dos goles que anotó este sábado contra Brasil fueron claves para que México ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. Inolvidable para los mexicanos. El mismo beneplácito mostraron su hermano Miguel Ángel Peralta Morones y su abuela, Octavia Trejo. Una vez que terminó el partido, en el hogar de los Peralta Morones se dieron cita infinidad de personas para felicitar a la familia por el brillante desempeño del hijo. En el torneo de “La Ranchera”, Oribe “El Hijo de la Partida”, empezó su peregrinar en el futbol. Y siempre mostró su anhelo por figurar en el deporte de las patadas. Con justicia, El Ejido, La Laguna, Torreón, Coahuila, Durango y México deben sentirse orgullosos de Peralta, quien junto con sus compañeros de equipo se convirtieron en campeones por primera vez en la historia de México en el futbol de los Juegos Olímpicos.