Jorgitox14
Usuario (Uruguay)
hola amigo de taringa que tal, bueno hace tiempo no subo ningún post y ta quería subir algo y decidí subir el ensayo filosófico sobre la felicidad (para ello sito a dos grandes filosoos, Aristoteles y Epicuro) echo por mi LA FELICIDAD Hipótesis: “Podemos ser felices satisfaciendo solamente los deseos naturales” Concepto de felicidad:La Felicidad, es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Se define como una condición interna de satisfacción y alegría. Aristóteles y la ética como deseo del bien La ética de Aristóteles ha sido llamado endemonista, porque considera la felicidad como el bien supremo, el fin último al cual tienden las cosas humanas. La Felicidad Cotidianamente sabemos identificar la felicidad con formas de vida placenteras, en las que logramos obtener aquello que deseamos. Felicidad y placer parecieran ser sinónimos. Aristóteles relaciona la felicidad con el placer. Reconoce una tendencia natural del ser humano al placer, así como también la aspiración a la felicidad como fin de las acciones. Porque “el placer esta en íntima relación con la naturaleza humana”, ya que “los hombres prefieren las cosas que son placenteras y huyen de las penosas”. Pero ocurre que la relación entre el placer y el bien ha sido objeto de muchas discusiones. Están quienes identifican el placer con el bien y quienes lo consideran directamente como un mal absoluto, especialmente por que sostienen que el hombre tiende a depender de los placeres. Aristóteles aclara que no se puede identificar el placer con el bien, ya que hay placeres que son reprochables. Además, hay acciones que deben ser realizadas por que son buenas aunque no proporcionen placer. Pero no es correcto tampoco, identificar el placer con el mal y oponerlo de este modo al bien, ya que cuando el placer acompaña a una actividad buena la hace más perfecta. O sea que no rechaza el placer, sino más bien lo incorpora a la reflexión ética pero aclarando que no es totalmente identificable ni con la felicidad ni con el bien. Si lo pensamos en la relación con la virtud moral, vemos que es importante hallar gusto en las cosas buenas y disgusto en las cosas malas. Si hablamos de actos buenos y actos malos, podemos decir que el placer que acompaña a un acto bueno o virtuoso será un placer honesto y el que acompaña a un acto malo será un placer perverso. Si los placeres varían de una persona a otra, la medida de ellas la dará quien sea la medida de todas las cosas, es decir, la virtud. Así, los placeres buenos serán los que resulten tales al hombre virtuoso, ya que este se complace en el bien y encuentra desagrado en el mal. Como señala Aristóteles, mucha es la corrupción que hay en los hombres; por eso es necesario no perder el gusto por el bien, porque “hacer cosas bellas y buenas pertenece a lo que es en sí mismo deseable”. El hombre corrupto, por el contrario, ha perdido esta sabiduría y pone el placer en actos que son reconocidamente vergonzosos. Por eso, en la práctica en la virtud el hombre encuentra la felicidad, y su mayor satisfacción. Aquí radica el verdadero placer porque la vida virtuosa es agradable de por sí. Aristóteles no ignora que la felicidad requiere también otros bienes como la salud, el reconocimiento social, el dinero. Todos ellos contribuyen a la felicidad pero esta no se identifica con ellos. Porque el hombre virtuoso no depende de las cosas ni de los placeres que estas pueden brindarle. Si la felicidad se identificara con el placer, cualquier adversidad la haría fracasar; pero como la felicidad radica en la vida virtuosa, esto es en la fidelidad al bien, la adversidad será ocasión para ejercer la grandeza del alma. Aquel que elige una vida orientada hacia el bien podrá ser feliz aunque tenga que pasar situaciones adversas. La felicidad para Epicuro Epicuro consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer. Epicuro señala que existen tres tipos de placeres •Los naturales y necesarios: las necesidades físicas básicas, alimentarse, calmar la sed, el abrigo y el sentido de seguridad •Los Naturales e innecesarios: la conversación amena, la gratificación sexual y las artes. •Los innaturales e innecesarios: la fama, el poder político o el prestigio. Formulo algunas recomendaciones en torno a todas estas categorías de deseos: •El hombre debe satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible. •Se pueden perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción del corazón, pero no más allá. •No se debe arriesgar la salud, la amistad, la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto solo conduce a un sufrimiento futuro. •Hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios, pues el placer o satisfacción que producen es efímero. También distinguía entre dos tipos de placeres, basados en la división del hombre en dos antes diferentes pero unidos, el cuerpo y el alma •Placeres del cuerpo: aunque considera que son los más importantes, en el fondo su propuesta es la renuncia de estos placeres y la búsqueda de la carencia de apetito y dolor corporal •Placeres del alma: el placer del alma es superior al placer del cuerpo, pues el corporal tiene vigencia en el momento presente, pero es efímero y temporal, mientras que las del alma son más duraderas y además pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo. La felicidad para Epicuro: estaba dada por la conjunción de dos factores la ausencia de preocupaciones, en el término griego “Ataraxia” y por el placer. Preocupaciones que Epicuro proponía evitar: •El temor a los dioses: si le tememos a os dioses dejamos de realizar ciertas actividades por miedo a que nos castiguen. Para este filósofo los dioses existen pero son demasiado superiores a nosotros para intervenir en nuestras vidas. •El temor a la muerte: si vivimos con temor a la muerte no pensamos en disfrutar esta vida. Para Epicuro no hay vida después de la muerte por eso dice que debemos disfrutar al máximo. •Temor al futuro: si tememos a lo que nos puede llegar a pasar en un futuro, no disfrutamos el presente. * “Si la muerte es el fin de los sentidos, no podemos conocer nada más, termina nuestra existencia.” * Muchas personas ven a esta vida como un sufrir y la muerte pasa a ser un descanso de ese sufrimiento. “El futuro ni depende enteramente de nosotros ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca” Y ya que el destinó no existe, posemos algunas cosas por el azar, y otras por obra nuestra, y son estas últimas las que debemos atender. El otro factor para lograr la felicidad, juntamente con la “ataraxia”, es la obtención del placer ¿Debemos entender esto al modo en que lo hicieron los antecesores del epicureísmo, que sostienen que debe buscarse el placer del momento, sin atender a la tranquilidad y al reposo espiritual? DEFINITIVAMENTE NO Hay dos elementos que permiten diferenciar claramente la propuesta de Epicuro de la anteriormente formulada. En primer lugar, Epicuro ponía especial empeño en diferenciar tres tipos de deseos: los naturales y necesarios (por ejemplo satisfacer nuestro apetito con el simple y saludable pan de todos los días), los naturales y no necesarios (disfrutar de una comida sabrosa, así como disfrutar de los placeres espirituales), y los no naturales ni necesarios (asistir a un opíparo banquete), a los que también llama vanos o superfluos. Los placeres naturales no solo son permisibles sino que son buenos: por el contrario, el deseo de placeres superfluos debe de ser evitado. Podemos afirmar por esto que la ética hedonista es una ética naturalista, en tanto identifica lo natural con lo bueno. “Todo placer es un bien en la medida en que tiene por compañera la naturaleza”, los placeres canos no son buenos porque, a la larga nos acarrearan dolor: no son solo más difíciles de conseguir, sino además más fáciles de perder. “Tenemos por un gran bien el contentarnos con lo suficiente, no porque siempre debamos tener poco sino para vivir con poco cuando no tenemos mucho, estimando por muy cierto que disfrutan equilibradamente de la abundancia y la magnificencia lo que menos la necesitan, y que todo lo natural es fácil de conseguir mientras que lo vano es muy difícil de obtener. Así mismo, los alimentos fáciles y sencillos son tan sabrosos como los complicados y costosos cuando se elimina todo lo que puede causarnos el dolor de carecer de estos. El pan ordinario y el agua producen el mayor de los placeres cuando llega a obtenerlos un necesitado. El acostumbrarse, a comidas simples y nada magnificas e sutil para la salud, lleva al hombre a preocuparse por las cosas necesarias para la vida, lo pone en mejor disposición para concurrir de vez en cuando a los banquetes suntuosos y lo prepara ante los vaivenes de la fortuna. Así, cuando decimos que el placer es el fin no queremos entender los placeres de los lujuriosos y los que consisten en el goce material como se figuran algunos ignorantes de nuestra doctrina o contrarios a ella o que la entienden erróneamente, sino que unirnos el no padecer dolor en el cuerpo con el tener el alma tranquila” CONCLUSION Una vida en privacia, rodeada de amistades y de placeres moderados, con el mínimo de dolores posibles y tranquilidad ene l alma, es lo que nos brindara la felicidad, y hacia eso debe de encaminarse el hombre. “Ni la posesión de las riquezas ni la abundancia de las cosas, ni la obtención de cargos p el poder produces la felicidad y la bienaventuranza, sino la ausencia de dolores, la moderación en los afectos y la disposición de espíritu que se mantenga en los límites impueustos por la naturaleza.”