JorgeLupin
Usuario (Argentina)
El escritor norteamericano Ray Douglas Bradbury fallleció ayer a los 91 años, en California. Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Illinois. Proveniente de una familia de recursos limitados, debió trabajar desde muy joven y se inició como escritor de manera autodidacta. Vendió sus primeras obras a principios de la década del 40. Una de sus primeras apariciones se puede encontrar en una carta que dirigió a la editorial de Astounding Stories, publicada en abril de 1939. En diciembre de 1944 publica -la que tal vez sea su primera aparición como escritor- "Guardianes Submarinos" -una historia bélica de carácter fantástico basada en hechos reales- en la revista Amazing Stories, revista de ciencia ficción fundada por Hugo Gernsback. Bradbury perteneció a la que se conoce como La Era Dorada de la Ciencia Ficción, un club muy selecto de escritores fundacionales entre los que destacan John Campbell (The Thing, El Enigma de Otro Mundo), Clifford D. Simak (Estación de Tránsito) , Arthur C. Clarke (2001, Una odisea del Espacio), Isaac Asimov (Viaje Alucinante, Yo Robot, El Hombre Bicentenario), Phillip K. Dick (en sus novelas se basaron las películas Blade Runner, Total Recall, Screamers, Next, Minority Report), Robert Bloch (The Twilight Zone, Psycho), Aldous Huxley (Un Mundo Feliz), George Orwell (1984), Olaf Stapledon (Hacedor de Estrellas, Sirio, John Odd), Theodore Sturgeon (Más que Humano, Viaje al Fondo del Mar), y algunos ligeramente más tardíos pero no menos influyentes como John Wyndham (El Día de los Trífidos), Kurt Vonnegutt (Las Sirenas de Titán) y Pierre Boulle (El Planeta de los Simios), quienes delinearían los trazos fundamentales de la ciencia ficción como corriente de anticipación, exploración de posibles contextos sociales y divulgación científica publicando sus escritos en las revistas antes citadas (casi todos ellos). En Argentina, una revista de similares características fue creada hacia 1950 por Héctor Germán Oesterheld (el creador de El Eternauta) y que fue conocida como Más Allá, la cual publicaba los mismos títulos y sus autores, y por este medio la SF (Science Fiction) se difundió en nuestro país. La obra de Bradbury es profusa, aunque en toda ella está presente el lado más humano de las personas, se destila la nostalgia y la melancolía. A diferencia de Asimov, que se definía como un escritor de ficción científica, al tratarse de una narrativa condicionada por el duro rigor científico, la narrativa de Bradbury utiliza el desarrollo científico para crear poesía sin atender demasiado -poco o nada- al rigor científico, quedando sus historias dentro de la Ciencia Ficción o directamente dentro del género Fantástico. Esto le daba un toque característico a su narrativa, un vuelo muy personal a las historias, en donde la dimensión fundamental yacía en el ser humano, y la tecnología sólo era un pretexto para crear los entornos adecuados para estas narraciones. Historias que no obedecen al rigor de la coherencia de los adultos, sino que están nutridas de las fantasías y los dones para soñarla que sólo poseen los niños. Su bibliografía completa la podrán encontrar en muchos lugares de la web. Me limitaré a recordar aquellos libros que en mi juventud me impactaron fuertemente: Crónicas Marcianas, El Hombre Ilustrado, Las Doradas Manzanas del Sol, Fahrenheit 451, El Vino del Estío, El País de Octubre, Remedio para Melancólicos. Algunos de sus trabajos fueron llevados al cine: El Hombre Ilustrado (1969, con Rod Steiger), Fahrenheit 451 (1966, dir. Fracois Truffaut), El Sonido del Trueno (2005, dir. Peter Hyams). Se emitió un ciclo muy conocido en formato para TV El Teatro de Ray Bradbury (1985-1992). No me asombraría si, en el futuro, los restos de Bradbury encuentran el reposo final en nuestro vecino planeta Marte...