JonasRamirez
Usuario (Estados Unidos)
Les dejo un pequeño cuento hecho por una niña de 12 años Eran las 10 de la noche, yo me encontraba en la parada del subte. Habían pasado ya dos horas largas desde que llegue a aquel lugar oscuro y frío. Me sentía observada, perseguida, y estaba algo asustada. Ese señor alto y delgado me había estado mirando desde el momento en que mi amiga se alejó del lugar en el que nos habíamos despedido. El hombre se acercaba cada vez más hacia mí, y a medida que se acercaba, yo me alejaba. Así fue hasta que quede acorralada entre una pared y un callejón. Estaba llorando a más no poder. De repente, escuche un disparo y algo me quemó la frente. Ahora me encuentro en la cama de un hospital. No recuerdo bien que pasó, y recorro la habitación con la mirada, en busca de una pista. Hay una cama cerca de la ventana; borrosamente veo que hay alguien en la camilla al lado de la mía, cercana a la ventana. Tiene el torso desnudo, lleno de vendas ensangrentadas. Al ver su rostro, no pude reprimir un grito de terror. Una enfermera entra corriendo a mi habitación y me pregunta que pasa. Tartamudeando le explico que el hombre que está acostado a mi lado, es el que me asalto. Ella toma mi mano, entre las suyas, y con voz suave y contenedora me tranquiliza: - “No tengas miedo, ese hombre salvó tu vida. El se interpuso entre vos y el ladrón y recibió el disparo en el pecho, está grave”. Agotada por toda la conmoción, lo busco con la mirada y en silencio le agradezco con los ojos llorosos…