JohnGacy
Usuario (Argentina)
Marcha mundial contra Arjona: pedirán "no más poesía falsa" Cientos de usuarios de redes sociales convocan a un acto bajo el lema “No más poesía falsa” para el 4 de septiembre a la 12 en las principales plazas de las ciudades del mundo Esta es la consigna que anda circulando por las redes sociales, a la velocidad de la fibra óptica. Es una curiosa convocatoria que, aparentemente, nació en México; y que invita a los que quieran expresarse a que, el 4 de setiembre a las 12 del mediodía, se reúnan en las plazas principales de todas las ciudades del mundo, para expresar su repudio hacia el cantante guatemalteco. La consigna, como te decíamos, reza: “No más poesía falsa”; en apariencia lo que les molesta a los organizadores de la música de Ricardo Arjona... Habrá que esperar, entonces, al 4 de setiembre para ver cuántos detractores tiene el hombre de “Señora de las cuatro décadas”. Más de uno, aplaude la iniciativa. link: http://www.youtube.com/watch?v=IQ80NISL2Js&feature=player_embedded
Gente les dejo la biografía de Andrei Chikatilo, el mayor asesino de la URSS Nació en Ucrania el 16 de Octubre de 1936, en una pequeña aldea en tiempos de hambruna, cuando morían millones de personas cuyos cadáveres se amontonan en las calles y campos, lo más cruel para el pequeño Andrei y su hermana era escuchar en el regazo de su madre como su hermano mayor, Stepan había sido raptado y devorado, aunque no era un caso aislado en aquellos duros años treinta, el hecho marcaría notablemente al niño, quien se sentía en esos momentos más solo que nunca, de hecho no existe ningún documento que informe acerca del nacimiento o muerte de Stepan pero la manera en como su madre se los contaba hacia que la historia pareciera verídica. En la escuela era muy introvertido, incapaz de aceptar su miopía, (sus primeras gafas las tubo a los treinta años, y hasta los doce se orinó en la cama). Siempre era humillado por los otros compañeros, cualquiera podía decirle lo que fuese, él se limitaba a escuchar y a aguantar. No es de extrañar que con el tiempo, su ánimo se llenase con las lágrimas contenidas y con todas esas injurias. A medida que iba creciendo, se hacía más tímido con las mujeres, hasta el punto de hacer fracasar su primer intento sexual, por eyacular en pocos segundos mientras abrazaba una chica, de ahí surgieron los primeros rumores de su impotencia. Como todos los ciudadanos soviéticos sirvió en el ejército y luego se dedicó a los estudios, obteniendo tres títulos: en lengua y literatura rusa, en ingeniería y en marxismo-leninismo. En 1971, un diploma universitario le dio el grado de maestro. Sentía una creciente atracción por las menores de doce años, y se colaba en los dormitorios para verlas en ropa interior mientras se masturbaba con la mano dentro del bolsillo. Más tarde Chikatilo se refugió en el Comunismo, pero su fijación con el dogma político rayaba en la demencia. A pesar de su problema, pudo encontrar una esposa, y aunque era incapaz de mantener una erección, sí podía eyacular. Logró alcanzar en contadísimas ocasiones la suficiente erección para dejar embarazada a su esposa, pero no dejaba de pensar, que la naturaleza lo había castigado castrándolo al nacer. Era un marido de carácter estable y trabajador, un padre que nunca levantaba la voz ante los hijos, un respetado miembro del partido comunista que leía los periódicos y se mantenía al corriente de la actualidad. Discreto, vivía con la rigurosa austeridad que corresponde a un verdadero soviético. En la escuela en la que trabajaba, sus alumnos se reían de él, le apodaban "el ganso" porque sus largos hombros encorvados hacían que su cuello pareciese alargado, y por que lo tenían por tonto. Él no hacía nada por remediarlo, tampoco cuando le empezaron a llamar "maricón", ni cuando le pegaban arrojándole una manta por encima o cuando lo sacaban de las aulas a patadas. Después de cierto tiempo le adquirió tanto miedo a los chicos que empezó a llevar un cuchillo a su trabajo. El 22 de diciembre de 1978, Chikatilo mató por primera vez a los 42, abordó en la calle a una niña de nueve años de edad, y la convenció para que se fuera con él a una cabaña que poseía en las afueras de la ciudad. Sabía como hablar a los niños, él mismo había sido maestro y tenía a sus dos hijos. Una vez allí la desvistió con violencia. Accidentalmente, le hizo un rasguño del que brotó sangre, hecho que le propició una erección inmediata, estableciendo el vínculo fatal entre sangre y sexo. Luego, sacó un cuchillo y se lo clavó a la niña en el estómago. Con cada puñalada notaba que se acercaba más al orgasmo, por lo que no cesó de hacerlo hasta la eyaculación. Chikatilo había intentado satisfacer su necesidad sexual movido por la esperanza de llegar a ser igual que los demás, pero no lo era. Su flacidez y las burlas de las mujeres que se lo recordaban a cada momento, era más de lo que podía esperar. También se dio cuenta de que su placer no consistía en acariciar los genitales ajenos, sino en maltratarlos. Dos días después de este crimen la policía encontró los restos de la niña en el río Grushovka, y cerca de la cabaña de Chikatilo una gran mancha de sangre. Los policías interrogaron al hombre, pero acabaron inculpando a otro agresor sexual, Alexander Kravchenko. Chikatilo era, por las paradojas que marcaban sus actos, más dual que nunca. Era el típico marido sumiso y asexual. Hacía todo lo que su mujer le ordenaba o casi todo. Ella solía desear los placeres del lecho con más frecuencia que él, y eso les llevaba a frecuentes discusiones, a que ella le recordase en todo momento lo taciturno e inerte que era. Su acusación de haber molestado sexualmente a los estudiantes le costo el trabajo, pero gano uno nuevo en una fabrica en el que tenia que estar viajando constantemente, siempre se estaba moviendo lo cual le ayudaba a escoger sus nuevas víctimas. Tres años pasarían antes de que Chikatilo asesinara por segunda vez, el 3 de septiembre de 1981. Su segunda víctima fue Larisa Tkachenko de 17 años de edad, la convenció de ir con él al bosque para tener relaciones sexuales, pero fallo en el intento por lo que ella se río de él, esto lo enfureció, perdió el control, estranguló a la mujer y eyaculó sobre el cadáver, mordisqueo su garganta, le corto los senos y en su frenesí se comió los pezones. Luego, comenzó a lanzar aullidos mientras bailaba una danza de guerra alrededor del cuerpo, dejó el cuerpo sin vida con un palo enterrado. En esos momentos supo que volvería a matar. Los dos primeros asesinatos de Chikatilo tuvieron cierto carácter fortuito. Es posible que, en ambos casos, sus intenciones fueran solamente de índole sexual. Los gritos de terror le excitaban, pero era el asesinato en sí lo que presentaba para él el acto sexual supremo. Su tercera víctima fue Lyuba Biryuk, fue raptada de una villa y fue acuchillada 40 veces en el bosque, le mutilaron los ojos esto se volvería algo común en sus asesinatos, la firma mortal de Chikatilo. Chikatilo asesinó a otras 3 personas ese año, entre ellas se encontraba su primera víctima masculina, Oleg Podzhivaev de 9 años de edad, el cuerpo no se encontró pero Chikatilo afirmó ser el responsable y que le había arrancado los genitales, la prensa estaba enloquecida con el asesino en serie, el modus operandi era siempre el mismo, sus víctimas siempre se encontraban en los bosques, con indicios de violencia y sadomasoquismo, y en ocasiones les faltaban miembros a las víctimas, eran niños, niñas y chicas jóvenes. Entre ellos había muchos escapados de casa y retrasados mentales, pues se dejaban convencer más fácilmente y agradecían su ayuda en el laberinto del sistema de transportes local, con el que no estaban familiarizados. En 1984 asesinó a 15 personas, mientras el tiempo entre sus asesinatos iba disminuyendo el número de víctimas iba en ascenso. Chikatilo los elegía entre la multitud en estaciones ferroviarias y en paradas de autobús, y con algún pretexto, los convencía para que lo siguieran a alguna zona boscosa. Una vez allí les infligía numerosas puñaladas (entre treinta y cincuenta). Casi todas las víctimas sufrían la mutilación de los ojos. A las adolescentes o chicas jóvenes les seccionaba los pechos o los pezones, ya fuera con sus afilados cuchillos o con los dientes. El útero era extirpado con tal precisión que todos los cirujanos de la provincia de Rosstov pasaron a ser sospechosos en potencia. Mientras las violaba, se enfurecía tanto por llegar tan rápidamente al orgasmo que les machacaba la cara a golpes. Para ocultar su impotencia, a veces, con la ayuda de una ramita, colocaba el semen en la vagina de la víctima. En el caso de los niños, los atacaba nada más hallarse a solas con ellos en el bosque: un golpe para aturdirlos con las manos atadas y unos golpes de cuchillo poco profundos para establecer su dominio sobre ellos. Posteriormente los mutilaba a mordiscos, les cortaba los genitales o solamente extirpaba los testículos, que guardaba a modo de trofeo. También arrancaba los ojos de todas sus víctimas, quizás para evitar encontrarse con sus miradas. En algunas ocasiones realizaba estas amputaciones cuando la víctima se hallaba aún con vida, aunque no consciente. En ninguno de los casos se encontraron las partes del cuerpo seccionadas en las cercanías de la escena del crimen. escoltado por los oficiales Además practicaba actos de canibalismo, en sus declaraciones confesaría que le gustaba tragarse las partes del cuerpo más blanditas... En 1981, se convirtió en funcionario de abastecimiento de una fábrica, y el trabajo, que le obligaba a recorrer una buena parte de la región, le proporcionaba la tapadera perfecta. El Instituto Serbsky de Moscú diseñó el perfil de un hombre ostensiblemente normal, probablemente casado, con un trabajo regular, y por esperma hallado en los cuerpos de sus víctimas, se supo que su sangre era del grupo AB. El 14 de septiembre de 1984, detuvieron a Chikatilo en el mercado de Rosstov, pues en líneas generales encajaba con la descripción del asesino, pero no pudieron demostrar nada más. Chikatilo parecía un hombre respetable, y tras hacerle un análisis de sangre, ésta resultó ser de grupo A. Enseguida fue puesto en libertad sin cargos. Por esas alturas, los archivos de la policía contenían datos de unos 26.500 sospechosos. Cuando apareció el cadáver número treinta, los periódicos empezaron a dar noticias del posible asesino en serie, quienes todos creían un retrasado mental, a pesar que la policía no estaba de acuerdo, pues la amplia dispersión del asesino indicaba que éste disponía de un vehículo, factor que en Rusia era eliminativo. Chikatilo fue acusado de haber robado un rollo de linoleo de su oficina, siete meses después con ese caso aun pendiente, fue arrestado por comportamiento impropio en la estación de autobuses de Rostov, fue sentenciado a 15 días en prisión, pero la policía creía que él era el asesino, así que compararon la sangre de Chikatilo con el semen encontrado en los cuerpos de las víctimas e inexplicablemente no era el mismo tipo de sangre, fue sentenciado a un año en cárcel por el robo del linoleo pero el juez simpatizó con él y lo liberó antes, el asesino estaba libre otra vez. El 17 de octubre de 1990, volvió a matar en un bosque cercano a la estación de Donlesjoz. Este crimen absorbió a toda la policía local y a una fuerza antidisturbios de 100 hombres. Pero dos semanas después, Chikatilo volvió a actuar, y ésta vez fueron unos 600 detectives los encargados de investigar a lo largo de la línea de los bosques, en dónde montaban guardia tres o cuatro oficiales en los apeaderos más aislados. El 6 de noviembre de 1990, uno de estos detectives, el sargento Igor Rybakov, vio surgir del bosque un hombre con traje y corbata. Mientras observaba cómo éste se lavaba las manos en la fuente advirtió que tenía un dedo vendado y una mejilla manchada de sangre. Le pidió los documentos y elevó un informe de rutina. Cinco días después encontraban un nuevo cadáver en ese mismo lugar el cual estimaron que llevaba muerto más o menos una semana. El homicida tenía que haber pasado por la estación, y el culpable no podía ser otro que el sospechoso del informe de Rybakov. Lo arrestaron el 20 de noviembre, sospechoso de haber asesinado a 36 víctimas, todos ellos mujeres y niños. Su esperma, aunque no su sangre, sí era AB. El fiscal general de la provincia de Rosstov emitiría una orden de detención contra Chikatilo, efectiva a partir del 20 de noviembre de 1990. Y ese mismo día, en efecto, fue retenido por la KGB, mientras éste con paso lento y senil decía "¿Cómo pueden hacerle esto a una persona de mi edad?". En los interrogatorios, afirmó que simplemente era un ciudadano normal, que no había cometido ningún tipo de delito, y que era objeto de una persecución absurda por parte de la policía. El 27 de noviembre prometió que estaba dispuesto a aportar pruebas de sus crímenes si no continuaban atosigándole con los interrogatorios que le recordaban los detalles, y dos días después se derrumbó ante un psicólogo a quién acabó confesando 53 asesinatos. Posteriormente guió a los investigadores a los distintos lugares con la esperanza de que el número de muertes lo convirtiera en un "espécimen de estudio científico". Escribió una declaración firmada para el Fiscal General, que decía: "Me detuvieron el 20 de noviembre de 1990 y ha permanecido bajo custodia desde entonces. Quiero exponer mis sentimientos con sinceridad. Me hallo en un estado de profunda depresión, y reconozco que tengo impulsos sexuales perturbados, por eso he cometido ciertos actos. Anteriormente busqué ayuda psiquiátrica por mis dolores de cabeza, por la pérdida de memoria, el insomnio y los trastornos sexuales. Pero los tratamientos que me aplicaron o que yo puse en práctica no dieron resultados. Tengo esposa y dos hijos y sufro una debilidad sexual, impotencia. La gente se reía de mí porque no podía recordar nada. No me daba cuenta que me tocaba los genitales a menudo, y sólo me lo dijeron más tarde. Me siento humillado. La gente se burla de mí en el trabajo y en otras situaciones. Me he sentido degradado desde la infancia, y siempre he sufrido. En mi época escolar estaba hinchado a causa del hambre e iba vestido con harapos. Todo el mundo se metía conmigo. En la escuela estudiaba con tanta intensidad que a veces perdía la consciencia y me desmayaba. Soy un graduado universitario. Quería demostrar mi valía en el trabajo y me entregué a él por completo. La gente me valoraba pero se aprovechaba de mi carácter débil. Ahora que soy mayor, el aspecto sexual no tiene tanta importancia para mí, mis problemas son todos mentales (...) En los actos sexuales perversos experimentaba una especie de furor, una sensación de no tener freno. No podía controlar mis actos. Desde la niñez me he sentido insuficiente como hombre y como persona. Lo que hice no fue por el placer sexual, sino porque me proporcionaba cierta paz de mente y de alma durante largos periodos. Sobre todo después de contemplar todo tipo de películas sexuales. Lo que hice, lo hice después de mirar los vídeos de actos sexuales perversos, crueldades y horrores." Lo que la policía dedujo de esta declaración, es que el asesino trataba de buscarse una posible salida alegando enfermedad mental, una obsesión de tratamiento psiquiátrico. Los psiquiatras del Instituto Serbsky, no obstante, lo veían como un sádico prudente que no sufría ningún trastorno que pudiera impedirle que sus actos estaban mal, que eran actos premeditados. Por esa razón, en octubre de 1991, dieron a conocer sus conclusiones, diagnosticando que el asesino estaba "legalmente cuerdo". El juicio de Andrei Chikatilo se iniciaba en abril de 1992, y duraría hasta octubre de ese mismo año. Éste, con la cabeza rasurada, presenció su juicio desde un cubículo de metal. El primer día deleitó a los fotógrafos esgrimiendo una revista porno, pero más tarde, abatido, se quitó la ropa y meneó el pene gritando: "Fijaos que inutilidad, ¿Qué os pensáis que iba a hacer con esto?" Los jueces no dudaron en anunciar el veredicto que habían nominado: el 15 de octubre de 1992 fue sentenciado a la pena capital, y fue ejecutado en la prisión de Moscú el 16 de febrero de 1994. Fuente: http://www.asesinos-en-serie.com/Andrei_Chikatilo/El_Carnicero_de_Rostov.php Si te gustó COMENTÁ!
Conoció al piloto que mató a su padre en la guerra y sus vidas quedaron unidas Investigó quién había derribado el Hércules en el que volaba su papá; el inglés le pidió disculpas y buscó explicarle su accionar; hoy tienen un fuerte vínculo a la distancia Era la mañana del 1° de junio de 1982 cuando la tripulación del comandante y primer teniente Héctor Rubén Martel, de 34 años, recibió la orden fragmentaria 2258, la "misión del loco": recorrer con el Hércules TC-63 de la Fuerza Aérea Argentina cuatro puntos entre el continente y las islas Malvinas para identificar posiciones de la flota inglesa. La tarea era de máximo riesgo, de ahí su nombre. El avión tenía que volar al ras del mar, con todos los comandos apagados, hasta ascender bruscamente en determinadas coordenadas y prender los equipos. En altura debía recoger información y después volver a descender. Tras un primer intento de despegue, el Hércules partió esa mañana desde Comodoro Rivadavia con dirección a Malvinas. A Martel lo acompañaban su copiloto, Carlos Krause, el navegador Hugo Meizner y los suboficiales Julio Lastra, Manuel Albelos, Miguel Cardone y Carlos Cantezano. El TC-63 completó los tres primeros puntos sin inconvenientes. Eran invisibles a los radares ingleses y entre sus tripulantes había "silencio de radio", nadie hablaba. Pero al llegar al último objetivo, el radar de un buque HMS Minerva los detectó. Dos Harriers ingleses piloteados por el jefe del escuadrón 801, Nigel Ward, y su segundo, Steve Thomas, se lanzaron a la búsqueda del Hércules. Con los cazas al acecho, en la cabina de Rubén Martel se prendió una luz de alarma. "IFF encendido, estamos en emergencia", fue la última comunicación que transmitió el comandante Martel por radio. Ubicado detrás del Hércules, Ward lanzó dos misiles: el primero cayó al agua y el segundo impactó en el ala izquierda, entre los dos turbohélices, justo arriba del tanque de combustible. Pero el avión argentino no cayó al agua hasta que el piloto inglés dio su tiro de gracia: descargó la corrida de 245 proyectiles de 30 mm y destruyó el empenaje del Hércules. Los siete tripulantes argentinos fallecieron en el acto cuando el avión se desintegró en el agua. El día que su padre murió, Ezequiel Martel tenía apenas diez meses. Estaba llorando en la cuna mientras sus hermanas Laura, de 8 años, y Pilar, de 6, jugaban por la casa. Sonó el teléfono y atendió su madre, Elisa. "Dicen que el avión de Rubén desapareció. No saben más nada", contó del otro lado el abuelo Héctor Martel. Ezequiel vivió toda su infancia con el recuerdo de su padre caído en la guerra de Malvinas, asistiendo con su familia a todos los actos del 1° de junio en la base aérea de El Palomar y escuchando repetidas veces un nombre: Nigel Ward. "Ver la imagen de los Herriers en la escuela me hacía llorar. Yo asumía que era el avión que me había dejado sin papá. Cosas de chico...", recordó Ezequiel a LA NACION. "Ahí empieza la investigación". -¿La investigación? -No quería quedarme con la duda de que a mi papá lo bajaron y listo. Necesitaba saber quién era Nigel Ward, qué hacía, dónde vivía, cómo había derribado el Hércules. Así que hice como de arqueólogo o forense y empecé a investigar. Necesitaba armar el rompecabezas de mi papá. Si tantas cosas se reconstruyen, ¿por qué yo no podía hacer mi propia reconstrucción? Preguntó, escuchó cientos de historias, recibió respuestas encontradas, leyó el libro de memorias de Ward y hasta encontró fotos suyas con sus hijos. Ezequiel consiguió la última ficha del rompecabezas el año pasado, gracias al programa de Andy Kusnetzoff en radio Metro, que lo cruzó en un dialogó al aire con Ward. "Me arrepiento mucho de lo que pasó con tu padre. Era una guerra y yo cumplía una orden", le dijo el piloto inglés. LA BÚSQUEDA Ezequiel entró a la Fuerza Aérea siguiendo los pasos de su padre. "El hacía vuelos a Europa y hasta auxilió en una catástrofe en Colombia. Mi vieja siempre estaba detrás suyo, tanto que cuando hacía guardia en El Palomar iba a visitarlo con mis hermanas", relató. -¿Cómo llega a operar en Malvinas? No quería quedarme con la duda y empecé a investigar. Necesitaba armar su rompecabezas. -Cuando la guerra era inminente, la base de operaciones pasa a estar en Comodoro Rivadavia. La última vez que estuvo en mi casa fue en marzo, para el cumpleaños de una de mis hermanas. Mi mamá me contó que nunca mandó cartas. Supongo que no pensaba que se iba a morir, sino que iba a cumplir su misión y nada más. -¿Cómo se enteran de lo que pasó el 1° de junio? -A mi mamá le dijeron que el avión estaba desaparecido al principio. Mis hermanas tienen el recuerdo de pasar por la puerta de su habitación y verla cerrada. Debe haber sido muy jodido. -Vos te enteraste años después. -De a poco empecé a preguntar y me iba mentalizando cuando participaba en los actos en El Palomar, todos los 1° de junio. -¿Y empezaste a investigar qué había pasado con él? -En 1995, con un compañero del secundario empezamos a comprar unos fascículos de aviación, y una de las tandas hablaba de las operaciones en Malvinas. Aparecen las caras de tres pilotos ingleses, uno de ellos era Nigel Ward, con la leyenda de tres derribos: un Pucará, un Mirage y un Hércules. Ahí concordé que era él, por el relato de todos los 1 de junio. Nunca le había visto la cara. Y empecé a averiguar todo lo que pude de él. -¿Estabas obsesionado con Ward? -No creo. Me parecía interesante tratar de reconstruir la historia. Pero sí me impuse como un autocastigo. Guardaba todo lo que encontraba, pero en mi familia no sabían, no quería lastimar a nadie. -¿Cuánto tiempo duró tu investigación? -Años. En 2011 con dos amigos hicimos una simulación en computadora, imitando aquel vuelo del Hércules y del Harrier. Hasta pusimos las condiciones climáticas del 1° de junio de 1982. Fue como estar ahí. -¿Alguna vez soñaste con estar en el Hércules en ese momento? -No. Trato de imaginar cómo fueron los últimos momentos de ellos, qué se dijeron, cómo lo pasaron, pero es difícil. Supongo que pensaron en sus familias cuando ya sabían que estaban sentenciados a muerte. -¿Nunca encontraron los cuerpos? -Nunca. Quedaron en el agua. Yo voy al monumento en El Palomar y sé que no hay nada. Cuando fui al cementerio en Malvinas busqué su placa, vi el nombre, y sabía que no había nada. Mi contacto es con el agua. Siento que ellos están ahí en continua vigilancia de las islas. El 1 de abril del año pasado, Ezequiel contó la historia de su padre en "Perros de la calle", el programa que conduce Andy Kusnetzoff en radio Metro . "¿Nunca lo buscaste a Ward?", le preguntó el conductor luego de la entrevista. "No", le respondió Ezequiel. A la semana, Andy volvió a llamarlo con una novedad: "La producción encontró a Ward, ¿te animás a hablar con él por la radio?". Ward lo derribó porque tenía que hacerlo. Era la regla del juego bajo la condición más ilógica que es la guerra Ezequiel aceptó y Ward -que vive en la isla Granada, una colonia inglesa en el Caribe- salió al aire por teléfono sin saber que Martel estaba en el estudio, hasta que se lo informaron. "Sí, yo lo derribé", admitió Ward sobre su accionar contra el Hércules que comandaba Martel. Y relató lo que había pasado ese día. -Es un momento muy especial estar en contacto con vos. Desde que tengo uso de razón me dediqué a saber casi todo de vos. Directamente fue estudiarte -le dijo Ezequiel al aire. -Me arrepiento mucho. Cualquier cosa que yo pueda hacer nunca va a enmendar la pérdida de tu padre. Entiendo que es un momento muy emocionante. Tu padre fue una persona muy valiente, pero era mi deber enfrentarlo. Era una guerra -le respondió Ward. "Su historia era tal cual a lo que ya sabía. Era igual al libro", recordó Ezequiel. "No había ninguna imperfección en su relato, pero mi gran duda era por qué había descargado los cañones, y él me dijo: 'Se me escapaba'". -¿Lo perdonaste? -No sé si la palabra es perdonar. Como profesional tengo que saber entender. Fue en una guerra y Ward lo derribó porque tenía que hacerlo. Era la regla del juego bajo la condición más ilógica que es la guerra, donde se matan seres humanos por decisiones de dos bandos políticos que no se ponen de acuerdo. Su trabajo era derribar el avión y lamentablemente el avión no vuela solo. Me reconforta saber que la tripulación murió haciendo lo que querían y lo que sabían, y que el avión portaba la bandera y la escarapela argentina en ambos lados del fuselaje. -¿Se terminó tu investigación? -Di examen final y demostré todo lo que sabía. Hasta le dije que los dos compartíamos algo especial: que nuestras mamás eran del mismo signo, de géminis. La de él cumple el 5 de junio y la mía el 7. LA RELACIÓN ACTUAL Desde ese 27 de abril, Ezequiel y Ward mantienen una estrecha relación y comparten experiencias vía e-mail, aunque todavía no pudieron conocerse personalmente. Ezequiel lo invitó a participar de la ceremonia del 1° de junio en El Palomar, pero el piloto inglés no pudo venir. A cambió, le hizo dos regalos más que simbólicos: le envió una corona de flores con la leyenda "Para un héroe que vuela con los ángeles, de Sharkey Ward" y le regaló para Navidad la reedición de su libro de memorias, Sea Harrier over the Falklands, con dos agregados especiales: la dedicatoria al comandante Martel y el relato del encuentro por radio con el hijo del piloto argentino, además de fotos suyas. -¿Hay una amistad con Ward? -La relación es muy profesional. Pero de alguna forma me terminé encariñando. Todos estos años estuve buscando qué había pasado con mi papá y, al no tenerlo, armé mi propio modelo de lo que fui conociendo, y ahora encontré lo único que me faltaba. La relación con Ward es muy profesional. Pero de alguna forma me terminé encariñando -¿Cómo tomaste los regalos que mandó? -Fueron increíbles. Tener el reconocimiento de Ward es una sensación de mucha gratificación. Pero con el arreglo floral tuve problemas porque mis superiores no querían que la coloque el día de la ceremonia. Decían que tenían una orden del Ministerio de Defensa, así que tuve que tapar el mensaje. Después lo saqué para hacer un cuadro que doné al museo de Malvinas en Oliva, en Córdoba. -¿Por qué crees que pasó eso? -Supongo que falta madurez por parte de nuestra dirigencia. No veo que exista un reconocimiento hacia los héroes de Malvinas y en busca de poder están usando esta causa para mantenerse más alto. Y eso es muy denigrante. -Conociendo la historia de tu padre, ¿irías a la guerra? -Para eso me preparé, y si tengo que morir, tengo que morir. No lo haría porque lo ordena un comandante en jefe, sino por mi papá y por el mismo juramento que hizo la tripulación del Hércules: defender la patria hasta perder la vida. Treinta años pasaron de la guerra de Malvinas. Hace dos semanas, Ezequiel y Ward volvieron a encontrarse en el aire del programa de radio para recordar sus historias, ahora unidas más allá de la tragedia.
La historia de Mambrú, aquel que fue a la guerraLa popular canción narra la trágica historia de un duque durante la batalla de Malplaquet en un tono burlesco y festivo. John Churchill Marlborough, retratado por Adriaen van der Werff."Mambrú se fue a la guerra" fue compuesta tras la batalla de Malplaquet (1709), que enfrentó a los ejércitos de Gran Bretaña y Francia, durante la Guerra de Sucesión Española. A pesar de su derrota, los franceses creyeron muerto en la batalla a su enemigo John Churchill, duque de Marlborough, que es a quien se dedica la canción burlesca. La letra original francesa se atribuye a Madame de Sévigné, aunque puede que reelaborara un canto creado por los soldados. La melodía de la canción parece ser aún más antigua: según Chateaubriand, es de origen árabe y habría llegado a Francia llevada por los cruzados.La canción se popularizó en tiempos de Luis XVI: una de las nodrizas del delfín solía cantarla; la canción agradó a los reyes y pronto se difundió por Versalles y luego por todo el país. A España llegó por influencia de los Borbones, con el nombre Marlborough reducido a un más pronunciable Mambrú. Solían cantarla sobre todo las niñas, típicamente acompañando al juego de rayuela.Existen también versiones en otros idiomas. La inglesa, cantada con el estribillo «for he is a jolly good fellow» ha dado lugar a la canción del mismo nombre, conocida en España como Es un muchacho excelente; y en Argentina como Porque es un buen compañero....En la Argentina, la poetisa y cantautora María Elena Walsh popularizó esta melodía entre los chicos, durante las décadas de 1960 y 1970 fundamentalmente. También la misma autora escribió otras canciones en homenaje a Mambrú como la Canción del estornudo.Letra:Mambrú se fue a la guerra,¡qué dolor, qué dolor, qué pena!.Mambrú se fue a la guerra,no sé cuando vendrá.Do-re-mi, do-re-fa,no sé cuando vendrá.Si vendrá por la Pascua,¡qué dolor, qué dolor, qué gracia!si vendrá por la Pascua,o por la Trinidad.Do-re-mi, do-re-fa,o por la Trinidad.La Trinidad se pasa,¡qué dolor, qué dolor, qué guasa!,la Trinidad se pasaMambrú no viene ya.Do-re-mi, do-re-fa,Mambrú no viene ya.Por allí viene un paje,¡qué dolor, qué dolor, qué traje!por allí viene un paje,¿qué noticias traerá?Do-re-mi, do-re-fa,¿qué noticias traerá?Las noticias que traigo,¡del dolor, del dolor me caigo!las noticias que traigoson tristes de contar,Do-re-mi, do-re-fa,son tristes de contar.Que Mambrú ya se ha muerto,¡qué dolor, qué dolor, qué entuerto!,que Mambrú ya se ha muerto,lo llevan a enterrar.Do-re-mi, do-re-fa,lo llevan a enterrar.En caja de terciopelo,¡qué dolor, qué dolor, qué duelo!,en caja de terciopelo,y tapa de cristal.Do-re-mi, do-re-fa,y tapa de cristal.Y detrás de la tumba,¡qué dolor, qué dolor, qué turba!,y detrás de la tumba,tres pajaritos van.Do-re-mi, do-re-fa,tres pajaritos van.Cantando el pío-pío,¡qué dolor, qué dolor, qué trío!,cantando el pío-pío,cantando el pío-pá.Do-re-mi, do-re-fa,cantando el pío-pá.FUENTE: http://www.igooh.com/notas/la-historia-de-mambru-aquel-que-fue-a-la-guerra/