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JoakingTheKiller

Usuario (Argentina)

Primer post: 23 dic 2015Último post: 23 dic 2015
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El cuchillo vs el angel
El cuchillo vs el angel
ParanormalporAnónimo12/23/2015

El cuchillo contra el ángel En el mundo de aquellos que amamos las historias de terror de internet, también conocidas como creepypastas, existe una enciclopedia que posee toda la información, todas las historias y todo tipo de leyendas que nacieron de las mismas. Nadie conoce el verdadero nombre de esta monstruosa enciclopedia que crece cada segundo de cada día pero.... si muchas personas le han otorgado uno, hoy, nosotros nos referiremos a ella como.... El libro de los anónimos. Recientemente se ha agregado algo muy interesante en este libro, se trata el relato del encuentro de dos personajes de creepypasta no muy conocidas. Sin embargo, esto no hace que la historia no sea interesante.... Ahora mismo la conocerán. 21:13 P-M. A las afueras de la ciudad, en una fábrica de acero abandonada y en mal estado, se encontraban dos personas. En el interior estaba una chica, atada a una silla, de más o menos uno 13 años. - Santo padre, protégenos de todo mal y apiádate de nosotros. Por favor... por favor ayuda mi santo Dios – repetía la chica una y otra vez sin cesar. De repente, desde las sombras de un rincón, apareció un muchacho que estaba jugando con una gran espada japonesa. - Ajajajajajajaja... eres tan pero tan estúpida. Lo único que haces es pedir ayuda a alguien que no existe y… aunque existiera, nunca te ayudaría. – decía el chico mientras su rostro se hacía más visible. La chica no pudo contener su miedo al ver el rostro de ese joven. El color de su piel era de un blanco puro, su largo cabello chamuscado, sus ojos secos sin parpados y su abominable sonrisa tallada de oreja a oreja. El chico puso la hoja de su katana frente a sus ojos e introdujo su mano en su boca sujetándole la lengua. - ¿Dónde está ese Dios en el que confías? ¿Por qué no te ayuda? Es porque él no existe... pero yo si existo y ahora tu dios te ha abandonado. Pero te diré que... fue el ángel de la muerte llamado Miguel el que te mato. El chico llamado Miguel le arranco brutalmente la lengua y le atravesó su ojo izquierdo con la espada. Pero él no la mato, de hecho, toda la noche se mantuvo torturando a la pobre e indefensa chica. Al llegar la mañana la oscuridad de la noche fue desapareciendo levemente, la poca luz solar que atravesaba el cielo nublado se adentró en la fábrica dejando ver algo atroz. Era la chica completamente desfigurada, tenía varias cortaduras en las piernas, le habían quitada todas las uñas, en su estómago había rastros de disección y costuras. Pero no falleció por eso, sino que murió al haberse ahogado en su propia sangre. En la poca oscuridad que quedaba en el edificio, escondido y sentado en un rincón, se encontraba Miguel dormido con sus ojos en blanco. En sus sueños, se encontraba transitando una playa de arenas blancas alado de un mar de sangre. Las huellas que dejaba en la arena se fueron desvaneciendo, la extraña brisa del mar golpeaba su rostro como un enjambre de moscas, sin embargo el ambienté cambio de una manera físicamente increíble. La arena se tornó negra, las aguas cambiaron un color cloacal y el aire tenía un olor nauseabundo. Miguel no podía aguantar, el ambiente era demasiado intoxicante, sus músculos se doblegaron y finalmente quedo de rodillas en esas arenas negras bañadas por gotas de alcantarillas. Al instante una gran luz morada lo ilumino, él se dio la vuelta, su cuerpo se llenó de heridas, cortadas y lo último que vio era una gran sombra negra de la cual su ojo derecho emitida el resplandor. En ese momento despertó, sus ojos volvieron a su lugar, se puso de pie y admiro la hermosa escena que era el cadáver de la chica. - Jajajaja, parece que se murió. Pobrecita, yo quería seguir jugando un poco más. Comenzó a caminar hacía el cadáver y desenvaino su katana mientras lamia alrededor de su boca. Se paró en frente del cadáver y sin titubear le cortó la cabeza. - Eso era lo único que faltaba. Bueno, es mejor que valla a echar un vistazo por las calles. 07:16 A-M. Miguel se encontraba caminando por la ciudad, su espada estaba dentro de un estuche de guitarra y mantenía su rostro cubierto con la capucha, luego de tres minutos entro en un callejo que quedaba enfrente del hogar de la chica que mato. Había notado algo muy curioso, más que nada inesperado, en el lugar solo se encontraban una patrulla policiaca y una ambulancia. Miguel estaba confundido, él estaba seguro de que había matado a todos en ese lugar y luego secuestro a la chica, normalmente cuando ocurren asesinatos siempre hay más de cuatro patrullas y dos ambulancias. Él se acercó un poco más a la patrulla, cuidando de que nada lo viera, se colocó atrás de una de las puertas y pudo escuchar la conversación que unos de los policías sostenía a través de la raído. Aparentemente también había sucedido un par de asesinatos, ambos de familias, al que mataron a todos pero lo más extraño es que nunca encontraron los cuerpos de los niños que pertenecían a las mismas. Miguel escucho preguntar al policía que si los homicidios tenían relación, sin embargo su teoría fue desecha en un instante. Quien sea que le hablaba decía que, en los homicidios que investigaban, también había cadáveres de adolescentes y que solo faltaban los niños menores de diez años. Luego dijeron algo interesante. Resulta que los otros dos asesinatos forman parte de una gran serie, todos con el mismo patrón, pero nunca han logrado dar con el responsable. Luego de eso el otro policía le pido al que estaba en el auto que lo ayudara a recoger algunas cosas, el agente salió de la patrulla y lo acompaño. Miguel, quien se había ocultado debajo del carro, salió corriendo del lugar y se dirigió hacia el callejo nuevamente. Luego de un rato miguel llego a un bar, él entro muy despreocupado, se acercó a la mesa y le dijo al cantinero. - Hola... dame un pack de cervezas de la marca corona. - ¿te gusta la cerveza mexicana? Muy bien, ya te lo traigo – le dijo el cantinero dirigiéndose hacia su nevera. Una vez que se las entrego, Miguel dejo el dinero en la mesa y se llevó la caja de cerveza. Luego de un rato, él llego a la fábrica de acero, se sentón en una esquina oscura y comenzó a beber. Pasado ya el medio día, con las nubes grises que ocultaban el sol, Miguel cayó en un sueño de ebriedad luego de haberse tomado tres botellas de cerveza. Se encontraba caminando en un callejón oscuro, siguiendo un rastro de sangre, hasta que llego a una zona amplia del mismo, la cual estaba completamente pintada de sangre. Él escucho unos ruidos extraños, miro hacia un costado, y gracias al poco brillo de la sangre pudo verlos. Un lobo de color negro con ojos morados y aquella silueta del sueño anterior, pero estaba vez pudo notar que eran un muchacho. - ¿Quién eres? – le pregunto Miguel. El lobo comenzó a gruñir y sus ojos comenzaron a brillar, la silueta negra del chico levanto su mano como si estuviera deteniendo al animal, y en seguida el lobo se calmó. La sombra se puso de pie, metió su mano en lo que parecía ser el bolsillo de su campera, el lado derecho de su rostro emitió un brillo morado y saco un cuchillo de supervivencia. - Es el fin. – dijo la silueta antes de que acabara el sueño. Cuando Miguel volvió en si ya era de noche, aproximadamente las 20:35 P-M, era el momento de que se marchara a otra ciudad... pero antes debía obtener un transporte. Miguel se tomó una botella de cerveza más y se dirigió hacia la ciudad una vez más. Pasaron ya unos cuarenta minutos, el clima cada vez se ponía más frio, Miguel había estado siguiendo a un hombre que estaba actuando sospechoso hasta que se entró en callejón con cochera, justo lo que quería. Él se acercó, vio al tipo entrar por la puerta al costado de la cochera, se aproximó a la puerta y de casualidad oye algo interesante. - ¿Ya cargaste todo en el camión? - Sí, no falta ninguna, ahora solo debemos llegar al punto de encuentro – fue la respuesta del receptor. - Excelente, una vez que hagamos este trato podremos pasar a lo grande. - Te refieres a... - Si, iremos a Japón y podres hacer trato con los Yakuza – fue lo último que dijo el tipo. Miguel luego de escuchar esto soltó una pequeña risa y prosiguió con lo planeado. Los sujetos, salieron, abrieron la cochera y se subieron a la camioneta que estaba aparcada allí. - Muy bien, ahora solo falta llegar, tenemos que tener mucho cuidado de no toparnos con ninguna patrulla. Encendieron el vehículo y se fueron del lugar vigilando que no hubiera ningún policía. Luego que condujeran durante más de tres horas, la carretera continúo hacia un bosque, en ese instante es cuando escucharon. - Pobrecitos... su Dios los abandono. Miguel salió repentinamente de los asientos traseros del coche, con un grito ensordecedor, sostuvo la cabeza del que conducía y le clavo unas garras de acero oxidado en el cuello. Los gritos del hombre que estaba en el asiento del copiloto eran horribles al ver como su compañero se desangraba brutalmente. El vehículo perdió el control y se adentró un poco en el bosque hasta que chocaron contra un gran roble. Miguel pateo la puerta trasera del auto, esta termino cayéndose, él salió del vehículo y se fue a ver qué es lo que había en el maletero. - Ajajaja... ajajajajajaja, no puedo contenerme, fue muy muy pero muy divertido ver su cara llena de miedo, parecía que se había meado en los pantalones. Bueno, veamos qué es lo que tenían que llevar. Miguel abre el maletero del auto, con sus expectativas relativamente altas, pero lo que encuentra lo deja entusiasmado El maletero estaba completamente lleno de armas, pistolas, francotiradores, ametralladoras, escopetas y granadas. Era un cofre de tesoros para cualquier asesino o terrorista, pero... a Miguel se le había ocurrido una idea que lo entretendría bastante. Se subió en el asiento del conductor, quito el cadáver con si estuviera tirando la basura, limpio la sangre del parabrisas y encendió el vehículo. Después de un rato pudo sacar el camión del bosque y se dirigió al pueblo que estaba saliendo del bosque. Luego de un tiempo, Miguel estaba a uno kilómetro de salir del bosque, la neblina apareció volviéndose el fastidio de la visión de miguel. Mientras conducía, de la nada, un zorro rojizo salió a la ruta, Miguel sin pensarlo apretó el acelerador.... Pero persiguiendo al zorro, apareció a una velocidad irreal, un gran lobo negro de dos metros de largo con ojos morados brillantes. Apareció de un salto y se comió al zorro, Miguel no tuvo tiempo de reaccionar y atropello a la bestia. Sin embargo, en el momento en el que el camión toco al lobo, este desapareció volviéndose un humo negro que se mesclo con la niebla. Miguel detuvo el vehículo, se bajó rápidamente y fijo su vista al lugar donde estaba ese lobo, pero... no había nada más que un pequeño charco de sangre con la pata del zorro. Miguel se quedó tieso, ese gigantesco lobo era el mismo que el de sus sueños, él simplemente decidió creer que solo era una alucinación por la emoción y la falta de descanso. Justamente escucho el tono de un celular, obviamente no sabía de donde venía el mismo, empezó a buscarlo pensando de que alguien lo estaba siguiendo. Finalmente lo encuentra en el interior de la camioneta, lo agarra, mira atentamente que le había llegado un mensaje que dice así: - La reunión será postergada, hemos preparado un alojamiento para ustedes en las afueras del pueblo cercano al punto de encuentro, nos reuniremos en el punto de encontró en el bosque. – fue lo que leyó Miguel mirando la foto adjunto que venía en el mensaje. Luego de haber llegado al escondite, el cual era una vieja obra en construcción con todos los materiales como por ejemplo tablones de madera, vigas de acero, cables resistentes y varios tubos de granito. Miguel entro al interior de la zona y vio que, además de todo lo demás, también había varios barriles de gasolina completamente llenos. - Diablos, este lugar tiene muchas cosas que podrían caerme de la cabeza en un instante. – dijo mientras aparcaba la camioneta detrás de unos tubos de granito. Saco un pistola del portaequipaje y fue escalando por la bigas de metal hasta estar a 10 de altura, se quedó vigilando un momento y luego se durmió. En su sueño Miguel estaba rodeado de fuego, en su brazo derecho tenía su katana en mano pero... su brazo izquierdo no estaba, había sido cercenado, su ropa estaba toda desgarrada y alrededor no podía ver nada más que oscuridad. - ¿Puedes sentir lo que asecha al mundo? – hablo un voz monstruosamente fuerte. Miguel empezó a revisar a su alrededor, no podía distinguir nada debido al fuego, poco a poco empezó a sentirse más y más intranquilo. De pronto el fuego se apagó, el ambiente se puso tan pero tan frio que Miguel podía ver su respiración. En poco rato, empezaron aparecer luciérnagas que emitían un hermosa luz morada, la oscuridad en la que se encontraba Miguel se había convertido en un sitio de belleza absoluta... pero, finalmente él había comprendido la verdad, las sombras se estaban convirtiendo en manos deformes y monstruosos; la verdadera labor de esas hermosas luciérnagas era crear las sombras que llevarían a Miguel al olvido. - Suéltenme, suéltenme ahora. – gritaba desesperadamente Miguel mientras las manos lo envolvían por completo. - Conoce la verdad en tus sueño, nunca lo veras en la realidad. – fue lo último que se escuchó antes de que Miguel se despertara. Él despertó, era medio día, mira a su alrededor un poco alterado debido a la pesadilla que tubo. Se queda sentado por unos momentos, pensativo, preguntándose qué significan estos sueños que ha estado teniendo. Luego de haber reflexionado, simplemente perdió el interés, bajo del lugar en el que se encontraba y se puso a inspeccionar toda la zona de construcción. Luego de un largo día, al fin había llegado la hora para reunirse con los compradores, o, en otras palabras, la diversión de la noche de Miguel. - Dejare la camioneta aquí, será más divertido si voy caminando, solo me llevare mis armas y una de estas MK4 para disfrutar un poco. –dijo mientras tomaba el arma y se marchaba hacia el punto de encuentro, claramente antes de la hora planeada. El frio de la noche finalmente se hizo presente, la neblina envolvía las raíces del bosque, el sonido de los pocos animales que habitaban el lugar se escuchaban de una forma tétrica. Miguel había recorrido el camino a través del bosque para llegar al punto de encuentro durante 3 tres horas. Al ya estar cerca, empezó a caminar más lentamente, usando sus garras oxidadas trepo los grandes árboles y busco un lugar en donde poder caer sobre los yakuza. Finalmente encontró el lugar perfecto para realizar su ataque, se quedó esperando durante unos minutos, luego apareció una gran furgoneta negra de la cual salieron tres hombres de apariencia asiática. - Por fin es hora de que me divierta, pero… ¿Cómo debería matarlos?- decía Miguel observándolos. En su mente se formuló un forma enfermiza y mórbida para asesinarlos, por lo tanto, empezó a moverse entre las ramas y hojas buscando una mejor posición para lanzarse. Su vista de los yakuza se había perdido al pasar por las zonas ramificadas, luego tan solo unos escasos 40 segundos, logro encontrar el sitio perfecto pero… al volver a fijar su vista en los asiáticos, paso algo literalmente imposible. Dos de los tres hombres que se encontraban allí estaba, sin ninguna exageración, literalmente descuartizados, extremidades superiores e inferiores amputadas, torsos abiertos y con los intestinos fuera. - ¿Qué diablos paso? solo los perdí de vista unos segundos ¿cómo es posible que alguien pudiera despedazarlos tan rápido? – pensaba alterado miguel. Bajo de los arboles a revisar los cuerpos despedazados sobre el gran charco de sangre, no encontró rastros de cortadas ni de marcas de garras, más que nada, parecían haber sido arrancados y descuartizados a mano limpia. Pero Miguel sabía que eso era imposible, ningún ser humano podría tener la fuerza y la velocidad suficiente para hacerlo, pero… ¿realmente habrá sido un humano? Él observo por casualidad un árbol cercano a la furgoneta de los yakuza, el cual tenía grabado una flecha que apuntaba a lo más profundo del bosque. - Pero que mierda… parece que alguien quiere jugar conmigo. – dijo Miguel enojado. Tras haber caminado durante unos 20 minutos, llego a un claro en medio de los grandes árboles, miro a su alrededor sin encontrar nada, de repente algo sumamente deforme cayo desde lo alto. Era una masa bulbosa carmesí, huesos saliendo por todas partes, varios cabellos en partes específicas y los más repúgnate era que poseía venas que se movían y retorcían salpicando sangre - Pero… oh demonios… esto… es… algo sumamente retorcido, ajajaja me encanta. – grito Miguel con fuerza. Él miro hacia arriba en busca del responsable de tan abominable pero para él hermoso proyecto, pero sin embargo, lo que pudo vislumbra no lo sorprendió. Era la silueta de un joven que emitía un resplandor morado de su ojo derecho, aunque estaba en parte cubierto por lo que parecía ser su cabello. Miguel estaba viendo realmente lo que lo acosaba en sus sueños, sintió un gran escalofrió en su espina, su mano temblorosa se acercaba a la MK4 para luego gritar. - Oye, tú y tus amigos me han estado causando un terrible dolor de huevos, es momento de que juegues conmigo. – gritaba para sujetar firmemente su arma y apuntar a aquella silueta que se encontraba entre las ramas de los árboles. Pero al volver a observar el lugar donde se encontraba, con el dedo en el gatillo, vio que el chico ya no estaba hay. - ¿Me buscabas pendejo? - De hecho sí. – dijo miguel dándose la vuelta y al mismo tiempo empezó a dispárale al chico. Disparo todas las balas que tenía cargadas en la MK4, dejando el cuerpo del chico completamente agujereado, pero… seguía de pie, ni se movía, prácticamente parecía una estatua. El mismo llevaba puesta una sudadera negras con camiseta blanca, unos jeans azul oscuro y unas botas de militar. El color de su piel era blanco, sus parpados estaban quemados, su boca estaba cortada y media cosida y poseía una cicatriz en su ojo izquierdo. - ¿Pero por qué carajo no se cae? Lo volví literalmente un Bob esponja ajajaja, ¿Por qué no te caes? – decía miguel algo enfadado. - ¿Eso es todo chico? necesitaras más que unas cuantas balas para hacerme caer. – decía mientras las balas salían de su cuerpo. - Ya lo esperaba, sabía que podías regenerarte, pero… no creas que he acabado. Miguel desenfunda su espada y se coloca sus garras oxidadas, mantiene cierta distancia del joven extraño, impacientemente ataca al chico de forma frenética agitando violentamente sus armas. Los violentos ataques de Miguel cortaban el cuerpo del joven, la sangre del chico salpicaba frenéticamente el cuerpo de Miguel, pero el chico aún seguía sin moverse ni un milímetro. - Ohhh vamos chico, eso es todo lo que me puedes hacer. – dijo el joven mientras miguel seguía atacándolo. Luego de esto el chico empujo a Miguel, pero no fue un empujón normal, él salió disparado a más de 8 metros de distancia. Miguel lo observo detenidamente, vio cómo se estaba regenerando con una gran velocidad, en ese instante sintió un increíble escalofrió en su espina. - Apuesto que no sabes cómo me llamo, ¿verdad? - No, no necesito saber el nombre de un desgraciado al que matare. – respondió Miguel. - Ajajajaja muy confiado, pero desgraciadamente si lo sabrás y… me asegurare que nunca lo olvides. Soy Jhon, un gusto en conocerte. Miguel ataco sin pensar a Jhon, el cual ya había terminado de regenerarse, pero esta vez no lograba tocarlo, sus ataques eran casi invisibles pero él los esquivaba como si nada. Los sonidos de los movimientos de sus armas cortando el aire eran claros, se podían escuchar con mucha claridad, sin embargo ninguno pudo conectar con Jhon. - Oye, ¿en serio eso es lo más rápido que puedes mover tus armas? – le decía Jhon aun esquivando sus ataques. Miguel grito al lanzar un fuerte ataque a Jhon, pero… él lo detuvo con los dedos y agarro del brazo a Miguel para lanzarlo 6 metros en el aire. - No lo entiendes, ¿verdad? Yo no soy algo al que un simple asesino pueda vencer. - Qué bueno que yo no soy nada simple. – le respondió Miguel. - Ha, sí que lo eres. Jhon sujeto las garras de Miguel y las rompió sin ningún esfuerzo, luego lo agarro de la ropa y lo estrello contra el suelo usando solo una mano. La fuerza de Jhon era increíble, pero Miguel no se quedaba quieto. - Eso no me dolió Jhon. – dijo mientras se ponía de pie. - Vaya, vaya no me esperaba que quisieras seguir jugando conmigo, pero… no quiero seguir perdiendo el tiempo, tengo trabajo que hacer. – decía mientras sacaba algo de su bolsillo. Miguel sintió de nuevo un escalofrió pero mucho más fuerte esta vez, se reincorporó lo más rápido posible y se alejó de Jhon. Lo miro detenidamente, algo estaba sacando del bolsillo de su sudadera, lo que saco fue un cuchillo de supervivencia, sin embargo, esa simple arma era lo que le daba escalofríos a Moguel. - Oye, ¿Qué diablos es ese cuchillo? - Vaya, parece que alguien no es tan estúpido como pensaba, de igual manera no tengo por qué responderte. Miguel sujeto su espada con las dos manos, teniendo presente ese escalofrió en su espina, empezó a correr hacia Jhon nuevamente. Él tomo una posición típica de peleas con cuchillos y sin más empezó a moverse a una velocidad anormal. Miguel no podía seguir con la vista, sería imposible para cualquiera, además que empezó a recibir leves cortadas, en realidad nada profundas. - Entiéndelo de una puta vez, es imposible que puedas ganarme, si me hiciste daño fue porque lo permití. Jhon repentinamente estaba frente a él y lo tomo por el cuello. Miguel trataba de liberar pero era inútil, le atravesaba una y otra vez la espada en la cabeza pero parecía que no sentía nada. - Es inútil, una simple espada no me matara mocoso. En un instante una gran ráfaga de viento golpeaba la espalda de Migue, antes de que se diera cuenta, Jhon estaba corriendo a una velocidad inimaginable, los árboles se veían como líneas deformes por la velocidad. Jhon se detuvo, estrello a Miguel contra el suelo y lo pateo con todas sus fuerzas. Miguel salió disparado como bala, mientras sentía como si su cuerpo fuera a partirse en dos, para estrellare contra una gran pila de acero. Ellos habían llegado a la constructora abandonada donde Miguel había pasado la noche, arrastrándose para salir entre los metales, Miguel pensó algo. - Este lugar tiene tu olor, creo que aquí fue donde dormiste anoche ¿verdad? – dijo Jhon. Se puso de pie como pudo y corrió así donde se encontraba la camioneta con el cargamento de armas. - Oye, no escapes, quiero seguir jugando contigo. Jhon camino muy lentamente detrás de Miguel, dejándole tiempo para sentir el frio de la muerte, hasta que él dio la vuelta por detrás de una pared. Cuando Jhon lo encontró nuevamente, Miguel estaba exageradamente armado con ametralladoras y escopetas que había sacado de una camioneta. - Adelante dispara. – grito Jhon provocando a Miguel. Miguel abrió fuego, desapareciendo la oscuridad de la noche con la luz de los disparos, rápidamente volviendo el cuerpo de Jhon como una malla de esa que se colocan en las puertas y las ventas, las que están repletas de huecos. La escopeta, con cada disparo, le reventaba una parte del cuerpo de Jhon. Al acabarse las municiones de las 34 armas que habían en el camión, Miguel se hecha al suelo aliviado, mientras observaba las cabeza y parte del torso de Jhon, ya que eso era lo único que quedaba de él. - Jajajajaja, eso es lo que te mereces infeliz ajajaja. Grito sujetando una pistola, la cual solo le quedaba una bala. Pero… más temprano que tarde, grandes y gruesas ramas de color negro empezaron a regenerar rápidamente él cuerpo de Jhon. Antes de darse cuenta, Miguel estaba siendo estrellado contra todo lo que parecía resistente. Jhon estaba riendo masivamente mientras lo sujetaba por el cuello con una rama que les estaba formando nuevamente el brazo derecho, con el izquierdo le arrancaba las piernas. Jhon finalmente lo estrello contra una pila de bidones de gasolina y rápidamente puso su cuchillo contra el cuello de Miguel. - Me dejaste hecho polvo, si hubieras tenido más municiones me hubieras matado, me hiciste enojar como nadie pero ahora… it’ the end (es el fin). - Aja… puto, aun me queda una bala. Respondió tosiendo sangre. En ese instante Miguel le disparo a un bidón lo cual llevo a una explosión masiva de 20 metros cuadrados. Luego de esto, ambas series de homicidios y las desapariciones masivas de infantes se detuvieron… Por el momento.

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