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Usuario (Argentina)
La verdad sobre Malvinas. La historia de 1833 Compilado por Sofía Laferrère Habla el Teniente Coronel de Marina, Don José María de Pinedo El 9 de marzo de 1833, yo el Teniente Coronel de Marina, José María de Pinedo, fui condenado a mi absoluta separación de la Marina y suspendido de mi empleo por cuatro meses, después de los cuales sería incorporado a la Plana Mayor del Ejército permanente. El procedimiento judicial que llevó a esa condena, tuvo reconocidos errores, pero quedará para siempre en mi ánimo haber sido acusado de no impedir que fuera arriado en la Isla Soledad de nuestras Islas Malvinas el pabellón de la Argentina y enarbolado en su lugar el de Su Majestad Británica. Cuando a bordo de la Goleta Sarandí salí del Puerto de Buenos Aires el 22 de septiembre de 1832, hacia las Islas Malvinas, con órdenes precisas del gobierno de Buenos Aires, lejos estaba de imaginar los hechos que pasaré a relatar. Llegué al Puerto de San Luis el 6 de octubre y cumplí con las instrucciones del Ministro de Guerra y Marina de poner en posesión del mando de las Islas al mayor Don Esteban Mestivier. Con él venían su mujer, tropas y sus familias y varios individuos más pertenecientes a Don Luis Vernet. El tiempo estaba horrible. La lluvia, la nieve y el viento no hicieron posible que cumpliera ese cometido sino tres días después, en que pudimos también afianzar con salva el pabellón nacional en emotiva ceremonia. ¡Tan lejos! ¡Tan solos en esa geografía inhóspita y perdida! Habiéndome asegurado de que todo estaba en orden, salí el 21 de noviembre a recorrer las islas por la costa Sur, según las órdenes recibidas. Encontré dos buques americanos a la pesca de ballenas: el Bergantín Unax que había perdido sus anclas, al que auxilié para asegurarlo hasta que llegara una fragata americana con la que debía reunirse y en la Isla Nueva avisté a la goleta Sol, dedicada a la pesca de lobos en esa isla, lo que le prohibí y ordené que se fuera. El hombre huyó de mí y me costó una mañana entera perseguirlo, hasta que le di caza en un puerto de la isla. Parece que había tenido varios episodios con un buque americano y otro con Bandera oriental que andaban armados y a los cañonazos, no respetaban a nadie y se habían dirigido al Estrecho de Magallanes. Sabía que el buque de bandera americana estaba cometiendo actos de piratería: en el Puerto de la Soledad, que habían obligado a los peones a la fuerza a que les dieran carne, que mataron a balazos varios caballos y se llevaron los cueros. Resolví entonces perseguirlos hasta el Estrecho, pero no los encontré y emprendí la vuelta a Malvinas, puerto de San Luis el 26 de Diciembre adonde llegué el 29. El 30 a las seis de la mañana vinieron a mi bordo dos botes, uno de la goleta inglesa Rapid, a la que yo le había facilitado mis carpinteros para arreglos que necesitaba, y en el otro venía el Ayudante argentino Gomila armado de pistola y sable, con dos individuos de la isla. Las noticias que traía no eran buenas: en la isla había habido un motín de la tropa a su mando, habían asesinado al comandante Mestivier, tenía siete presos en la goleta inglesa Rapid que estaba en el puerto por trabajos de refacción, y el resto de la tropa estaba en pleno desorden. Yo me dirigí enseguida al puerto, bajé a tierra y encontré efectivamente todo en desorden y abandono y los cómplices del motín en pleno saqueo. Le di orden a Gomila de que me pasase un parte urgente y que mandara a formación. Como no había otro oficial tuve que nombrarlo fiscal de la causa y al subteniente Luciano Listas de 19 años, secretario. El 1º se me presentó Listas con acusaciones de las trapisondas que estaba haciendo Gomila, quien al parecer tomaba mal las declaraciones y ponía lo que quería. Tres vecinos apoyaban las acusaciones y agregaban que era un personaje criminal, que mientras estaba al mando él favorecía el desorden, que amenazaba a la tropa y tiraba tiros de bala al aire; que esa noche dijo a la tropa que él se llevaba a la mujer del finado Mestivier a los cerros, que la insultaba y dejaba que le robaran todo; que la obligó a vivir con él en la misma habitación y festejaba la muerte de su marido, diciéndole que por bárbaro le había pasado todo esto. Indignado llamé a Gomila a bordo, le reconvine severamente por su conducta, le obligué a que me entregara el reloj de Mestivier que le había robado cuando lo mató, haciendo alarde y mostrando la hora a su esposa a cada instante. Dejé al hombre arrestado, armé algunos soldados míos al mando del sargento y bajé a tierra para poner en orden a la tropa de 18 individuos, entre ellos varios criminales. Los amenacé que los castigaría terriblemente si no mejoraban su comportamiento y recogí todo el armamento, que se hallaba en parte destrozado. Los mandé a bordo junto con dos soldados que habían hecho atrocidades con el finado comandante arrastrándolo a los golpes. Por suerte el resto de la tropa quedó contenta y fue el primer día de paz después del asesinato. Poco duró la paz y mi necesidad de estudiar con tranquilidad la situación inesperada en que estaba para encontrar la salida. Eran las 9 de la mañana cuando vimos entrar una Corbeta de guerra inglesa, la Clio. Envíe a un oficial mío Mr. Mason y al cirujano de la Sarandi Dr. Clark a ver que significaba la visita y el inglés, Capitán Onslow, sin dar explicación, les dijo que tenía que hablar conmigo y que apenas aferrara su velamen se apersonaría ante mí. A las 3 de la tarde llegó acompañado por dos oficiales y sin dar mayores explicaciones dijo que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas ya que pertenecían a S. M. Británica. Venía del Río Janeyro acompañado de otra fragata y tenía orden terminante de poner el Pabellón Inglés, de embarcar a nuestra tropa junto con los demás habitantes y cargar todo lo que nos pertenecía para llevarlo a Buenos Ayres. Me ordenó que hiciese arriar nuestra bandera que estaba en tierra a la mañana siguiente. Yo no podía salir de mi asombro y me negué a cumplir sus pretensiones antes de recibir órdenes de mi Gobierno, ya que mi misión era justamente traer a las nuevas autoridades argentinas. Le protesté que bajo su palabra de honor me dijera si estábamos en estado de guerra con la Gran Bretaña. Me dijo que no, que su misión era continuar con la amistad y el comercio de siempre y que le extrañaba que yo no supiera nada de eso. Quedó en mandarme la comunicación con las supuestas órdenes dadas por el Jefe de las fuerzas de Su Majestad Británica. No variaban en nada las pretensiones del marino. Al no tener yo las órdenes de mi gobierno, traté al instante de resistirme y negarme a consentir lo que se me pedía. El drama era que toda mi tripulación desde el contramaestre a los demás oficiales, eran ingleses, excepto 4 marineros y 6 muchachos, 3 de edad de 10 a 12 años, de nula capacidad y 14 hombres de tropa, tres ingleses. Así fue que los reuní, haciéndoles ver cuál era su deber y cuál el mío y que al día siguiente tendrían que hacer fuego al pabellón inglés y sostener el honor del Pabellón a quien servían. Les pedí que ellos, como ingleses, me hablasen francamente y me contestaron todos a una que ellos eran ingleses y que pertenecían a esa Marina que habían servido, que no podían hacer fuego a su pabellón, que si fuera de otra Nación, ellos morirían a mis órdenes primero de ceder en nada, pero que les era muy duro hacer fuego al Pabellón inglés. A las 10 de la noche mandé al Capitán Mason y al médico a protestarle al comandante que yo no podía permitirle tomar posesión de las Islas Malvinas hasta no recibir órdenes de mi gobierno, y que si él quería hacerlo a la fuerza yo resistiría a todo trance, que ese era mi deber. El Comandante dormía y no los recibió. En el acto puse en libertad a Gomila dándole armamento y municiones para armar la tropa y diciéndole que a la mañana les daría órdenes. Mientras, preparé mi tropa a bordo municionándola y cargué la artillería a bala y metralla. En total a bordo y en tierra tenía 44 hombres. Con ellos debía enfrentarme a la corbeta inglesa, con una artillería tres veces superior en número y calibre que la mía y triple número de hombres. Yo no tenía ni siquiera oficial a quien hacer cargo en tierra. Para peor, las instrucciones de mi gobierno me prohibían expresamente hacer fuego a ningún buque extranjero, sólo que tuviera que defenderme cuando me viera atacado. Esta situación me obligó a pasar a bordo del barco inglés para repetir al Comandante los mismos argumentos e indicarle que mientras no viniesen órdenes de mi gobierno yo no podía consentir ningún acto que vulnerara el objetivo de mi misión. El Comandante me repitió que no había estado de guerra, que la amistad y el comercio seguían como siempre pero que sus órdenes eran claras. Poner el pabellón inglés en tierras de Su Majestad, embarcar oficiales, tropa, habitantes y propiedad de nuestro Estado y conducirlo a Buenos Ayres, respetar a los hombres que quisieran quedarse y respetar sus propiedades, que yo retirase mi tropa de tierra y arriase el pabellón argentino, que ellos triplicaban nuestras fuerzas y que esperaban refuerzos. Viendo perdida toda posibilidad de arreglo decidí embarcar a los 16 soldados que se hallaban en tierra para el caso de que hubiera que defender el buque y nombré por un documento como Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas a su capataz, Don Juan Simón, ordenando que no se arriase ningún pabellón argentino. A las 9 de la mañana desembarcaron en la punta del puerto de San Luis tres botes de la corbeta inglesa con 18 soldados, alguna marinería el Comandante y algunos oficiales y, al lado de una casa de un inglés, pusieron un mastelero e izaron su bandera en la Casa Comandancia. A unas cuatro cuadras se hallaba nuestro pabellón izado. Se dirigieron allí un oficial y un soldado, lo arriaron, se embarcó la tropa y un oficial vino a mi bordo entregándome la bandera. Yo sabía que mi posición era indefendible y mi tripulación puede decir que, de haber peleado con la Clio, en poco tiempo la Sarandi se hubiera ido a pique. Con la garganta cerrada, sin comprender todavía la verdadera situación que en forma insólita y en soledad me había tocado protagonizar, hice mi última protesta al Capitán inglés sobre la posesión de la Isla. Me contestó que en caso que yo hiciera fuego me protestaba la paz que había entre nuestras Naciones, que tuviera en cuenta que me cuadriplicaba en fuerzas y que, además, una goleta inglesa, la Rapid, estaba en el puerto. Yo tenía en claro cuáles eran las instrucciones que me dio el Superior Gobierno: “El Comandante de la Goleta de Guerra Sarandi guardará la mayor circunspección con los buques de guerra extranjeros, no los insultará jamás, mas en el caso de ser atropellado violentamente y que sólo hiciera fuego llenará en toda su extensión el artículo 41 del CódigoNaval...” Impotente y teniendo que asegurar en todo caso el estado de mi tripulación y de los civiles, resolví embarcar a las familias, tropa y peones que elegían volver a Buenos Ayres. Llené mi aguada, recogí algunos útiles que estaban en tierra y, cuando la marea me lo permitió, dejé el suelo y los mares patrios. Apenas llegado fui puesto en arresto y sometido al Consejo de Guerra de oficiales. El juicio tuvo indudables errores de procedimiento. Además, los testimonios de tripulantes ingleses y otros como el de Gomila, acusado de homicidio y abusos a la mujer del Comandante Mestivier, carecían de verosimilitud en la mayor parte de sus pasajes, y la falta de un defensor que apareció hacia el final del juicio en la persona del General Félix de Alzaga, me pusieron en inferioridad de condiciones. No obstante, la condena fue leve y se reconocieron esos errores. Al final de mi vida, estoy orgulloso de mi foja de servicios posteriores Mi decisión de volver de las Islas sin presentar una inútil batalla, tuvo el propósito de salvar vidas y bienes pero, más que nada, de dar parte de lo ocurrido a las autoridades con la ilusión de que se decidiría volver con fuerzas superiores para expulsar al usurpador inglés. Otras eran las prioridades que ocupaban a nuestro gobierno. ¡Quién sabe cuándo volverán las Islas a ser argentinas! Colofón Muchos años después, en 1890, la Armada impuso el nombre de Pinedo a una torpedera de primera clase. En 1937, le fue colocado su nombre al rastreador M6, que fue reducido y vendido en 1969. Esta parte de la historia, medio oculta y desconocida, sobre la cual se están tejiendo versiones tergiversadas y dañosas, debe ser rescatada del olvido y de la ignorancia.

me gustaria mucho que se tomen el trabajo de leerlo..es una historia muy interesante..y muchos cientificos y estudiosos de todos los tiempos estuvieron atras de la busqueda de "la piedra filosofal"..espero le guste Piedra filosofal La piedra filosofal es una sustancia que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro. Existen dos tipos de piedra: la roja, capaz de transmutar metales innobles en oro, y la blanca, cuyo uso transforma dichos metales innobles en plata. La roja se obtiene empleando la Vía Seca; la blanca a través de la Vía Húmeda; en ambos casos el elemento de partida es la pirita de hierro. Descripción Sus orígenes parecen estar en una antigua teoría alquímica que proponía analizar los elementos Aristotélicos atendiendo a sus cuatro "cualidades básicas": calor, frío, sequedad y humedad. El fuego sería caliente y seco, la tierra fría y seca, el agua fría y húmeda y el aire caliente y húmedo. Más aún, la teoría propone que cada metal es una combinación de los cuatro principios. Aunque se debe resaltar que después llegaron a la conclusión de que los elementos eran azufre, plomo y oro. De ella se desprende el fenómeno de transmutación; es decir, el cambio de la naturaleza de un elemento en función del cambio en sus cualidades. La piedra filosofal, y el elixir de la vida, era algo ansiosamente buscado y codiciado porque se le suponían virtudes maravillosas; no sólo la de conseguir el oro, sino la de curar algunas enfermedades y otorgar la inmortalidad. Para la fabricación de oro se buscaba un material que facilitase la mezcla de mercurio y azufre, porque se suponía que ese era el camino acertado. A partir de esa mezcla hallarían el noble metal. Estos dos aspectos están relacionados: una característica del oro es que se oxida más lentamente que otros metales; es decir: el oro es "inmortal"; por lo tanto, si descubrían cómo formar oro a partir de otros elementos, tal vez podrían hacer que el pobre cuerpo mortal se volviera inmortal. Las características físicas de la piedra filosofal también varían según diversas fuentes. Generalmente se la presenta como materiales minerales amorfos o cristalinos de diversos colores. Incluso en obras relativamente modernas como "El Retorno de los Brujos" se menciona la posibilidad de que la piedra filosofal en sí misma sea un gas, "nube de electrones", plasma o cuerpo similar no sólido, que tiene la propiedad de penetrar el vidrio u otros cuerpos cristalinos y quedar almacenada allí. En forma estable puede llevarse fuera del laboratorio y activarse luego con fuego para usarse cuando sea necesario. Otra leyenda de la piedra filosofal dice que la persona que la posee puede transmutar todo tipo de objetos en oro, pero su uso constante hace que poco a poco la persona que la use vaya, casi sin advertirlo, convirtiéndose en oro. Esto seria un castigo al abuso de los poderes de la piedra, y a la codicia de la persona... Hay vertientes más místicas de la alquimia que creen que, en realidad, la obra y la piedra filosofal no son realidades físicas, sino metáforas del perfeccionamiento espiritual. Por otra parte se afirma que el "lapis philosophorum" era simple y llanamente el conocimiento, y lo que se buscaba era realmente la ciencia pura. Se ha logrado, por ejemplo, crear oro en aceleradores de partículas, como en el CERN, aunque a tan alto costo de energía que impide cualquier ganancia económica. Los alquimistas, además de buscar con fruición el elixir de la vida, buscaban también un remedio que se pudiera preparar en el laboratorio, capaz de curar todas las enfermedades (véase panacea universal). Por otra parte se cree que los verdaderos alquimistas esconden la verdadera forma de conseguir la piedra. No existe un tratado alquímico que sea claro y se le dan distintos nombres a las sustancias utilizadas por ejemplo el fuego alquimico es diferente al fuego comun esto se hace con el fin de hacer dificultosa la construcción de la piedra por parte de otras personas con malos fines. Cabe señalar que para realizar las tres fases del magisterio, nombre dado a las tres fases que se deben hacer para llegar a construir la piedra, se debe poseer una llama de fuego encendida calentando la materia prima de la piedra, durante años, pues el alquimista pretende "imitar" a la naturaleza la cual se demora tiempo y debe tener paciencia para crear algo. Por esta razón, se dice que para crear la piedra y como la experiencia de antiguos alquimistas lo dice, se debe tener asegurada la sobrevivencia por al menos veinte años. Ya que unos años se emplearan en investigar y otros en cometer errores y otros para la elaboracion exitosa. Cabe señalar que la elaboración de la piedra es arriesgado y se necesita tiempo y dinero para construirla, además de una enorme paciencia. ¿Por qué es arriesgado? Porque en uno de los magisterios hay compuestos presentes como la pólvora y dicen que más de un alquimista ha muerto por la explosión, si es que se aplica calor de forma inadecuada. ¿Por qué tanto tiempo? Se somete al fuego la materia prima durante años porque los alquimistas purifican la materia con fuego y probablemente también sea desde una perspectiva más científica una forma de hacer ceder a la materia y mostrar propiedades desconocidas para muchos. ¿Dinero? es necesario para poder mantener el fuego durante años. Es posible que no valga la pena realizarla pues la cantidad obtenida no suele ser tan grande. Y si pensamos que se debe usar un poco de ella y disolverla en el metal impuro derretido para conseguir oro, claramente no es una inversión valiosa pues no se podra ocupar la piedra infinitas veces. Suponiendo que se obtenga un puñado de piedra filosofal, ¿cuánto kilogramos de oro se obtienen hasta que se acabe? Los autores alquimistas más confiables dicen que la piedra filosofal tiene aspecto de arena roja más que el de una piedra sólida, esto es así debido a la forma en como se construye (aunque puede haber existido o existe alguna forma de agrupar todo en una piedra). Archivo:Regresion celular.jpg Algunos efectos de métodos de rejuvenecimiento documentados Despintando a los profanos Una de las caracteristicas de la alquimia es que se establece un lenguaje confusos en los escritos con el fin de despistar intensionalmente a quien quiera construirla, es un grave error por ejemplo pensar que el azufre y el mercurio, elementos quimicos S y Hg se ocupaban como ingredientes para construir la piedra filosofal. Esta es la causa principal de porque los cientficos actuales no se atreven a intentar construirla, ya que al tomar algunos escritos se habla de algunos procedimientos con mercurio y azufre mezaclados de forma aparentemente ridicula y que hacen dudar de que se pueda realizar. Lo cierto es que los autores de las obras alquimicas introducen estos terminos erroneos de forma intencional, por lo tanto cientificos e investigadores de la piedra filosofal deben saber que la piedra no se elabora con azufre y mercurio estos son solo palabras que representan compuestos desconocidos para la gran mayoria de investigadores. Por eso algunos autores alquimistas hablan del mercurio de los filosofos por ejemplo para dar una pista que no es el elemento mercurio. Segun un autor la materia prima de la obra son unos cuantos kilos de tierra rica en hierro con impuresas de antimonio. Esta mezcla se le agrega el fuego de los filosofos que es una especie de sustancia catalizadora que reacciona con la materia prima inicial y se obtiene a partir de un proceso el mercurio de los filosofos y el azufre de los filosofos que son sustancias pre-procesadas con el fuego de los filosofos y con otra sustancia que llaman leche de virgen entre muchos otros nombres. Posteriormente estas dos sustancias se mezclan en el recipiente hermetico y se someten a un proceso de calentamiento por fuego fisico constante durante años. Se cree que uno de los compuestos utilizados es una sustancia sensible a la luz por lo cual en la elboracion de la piedra los antiguos alquimistas trabajaban con la luz de la luna porque la luz no polarizada del sol cambia uno de los compuestos arruinando el resultado final. Sobre los pasos para realizar la piedra filosofal se cree que estos estan de forma explicita en "Mutus liber" o libro mudo. Aqui tambien se encontraran simbolos que indican mercurio y azufre, pero cabe destacar que NO son los elementos quimicos Hg y S sino compuestos obtenidos de los pasos previos a la realizacion de la gran obra Situación actual de la transmutación La idea de convertir plomo en oro no es del todo incorrecta, ya que - por lo menos en teoría - bastaría con extraer 3 protones de un átomo de plomo (de 82 protones) para obtener un átomo de oro (de 79 protones). Con el tiempo la transmutación, fue sustituida por el creciente conocimiento acerca de las reacciones químicas y la naturaleza de los elementos químicos cada vez más claro que la transformación de los metales en oro o, más generalmente, la transformación de un tema a otro para los alquimistas buscaron maneras - y son Todos los procesos químicos - es imposible, porque las proyecciones de la energía para un lote demasiado pequeño. Estas transformaciones sólo funcionan entre millones de veces más energía de trabajo nuclear procesos y métodos, tales como para la producción de plutonio en grandes cantidades en los reactores nucleares se aplican todos los días. La American físico y Premio Nobel Glenn T. Seaborg fue el primer hombre, con los años 1980 nuclear métodos para varios miles de Bleiatome oro transmutierte (véase el oro de síntesis). Aparte, a lo largo de la historia, han existido multitud de científicos los cuales han podido determinar ciertas causas del envejecimiento humano y demostrar en cierta medida, que el rejuvenecimiento es posible. Dichos trabajos, han sido ignorados debido al desconocimiento de las teorías que se emplean. Diferente al preparado con la piedra filosofal, que en teoría forma parte de la leyenda, se han mostrado ciertos preparados y métodos que en apariencia, han funcionado de manera similar al elixir de los alquimistas. Usos de la piedra La piedra actúa en tres reinos: el mineral, el vegetal y el animal. Posee básicamente la habilidad de transmutar de un estado a otro, tansmutando cualquier enfermedad en salud, transmutando el plomo en oro,teniendo la capacidad de volver inmortal a quien la beba, etc. Mineral Se utiliza para transmutar cualquier metal en oro. El verdadero alquimista no la utiliza, ni la crea para enriquecerse, sino que lo hace solo con el fin de saber si el resultado logrado después de años de trabajo es realmente la piedra filosofal, con el fin de poder prolongar su vida y con algún otro fin quizás más ideal como lo es la propia evolución espiritual o, bien, alcanzar el verdadero conocimiento. Nicolas Flamel Nicolas o Nicholas Flamel (Pontoise, ca. 1330 – París, ca. 1413) fue un escriba francés; aunque sin duda un personaje histórico, su vida real está extraordinariamente exagerada en las leyendas, que lo reputan como alquimista de suficiente habilidad para ejecutar las dos obras más complejas del arte alquímico: la transmutación de los metales en oro gracias a la elaboración de la piedra filosofal, y la inmortalidad. Biografía y obra Flamel era un hombre letrado para su época; había aprendido el oficio de copista de su padre —quien había sido un sofer antes de su conversión forzada al cristianismo, y comprendía correctamente el hebreo y el latín. De acuerdo a la leyenda, cuando se hallaba en plena Guerra de los Cien Años trabajando de librero en París, Flamel se hizo alrededor de 1355 con un grimorio alquímico —diferentes versiones aseguran que lo recibió de un desconocido, que lo compró casi al azar o que le fue entregado por un ángel en sueños— que excedía con creces sus conocimientos, y empleó 21 años en intentar descifrarlo. Para ello viajó a España, donde consultó tanto a las autoridades sobre Cábala como a los especialistas en el mundo antiguo —en aquella época y bajo la influencia andalusí, las mejores traducciones del griego clásico se producían en las universidades españolas— hasta encontrar, después de preguntar a muchas personas, en León a un anciano rabí, el Maestro Canches, quien identificó la obra como el Aesch Mezareph del Rabí Abraham, y enseñó a Flamel el lenguaje y simbolismo de su interpretación. La narración de todos estos hechos tiene lugar en su Libro de las figuras jeroglíficas (1399) que describe brevemente al comienzo dichas peripecias, explicando a lo largo de dicha obra el magisterio filosofal descrito como si de la peregrinación a Santiago de Compostela se tratara, sin embargo algunas teorías apuntan a que dicho entramado tiene un significado mucho más profundo, siendo reflejo de los misterios iniciáticos que se ocultan tras esta obra. Entre estos misterios estaban el descubrimiento de la Piedra Filosofal y la creación de homúnculos mediante la palingenesia de las sombras (crear un cuerpo astral, animal o vegetal). Habiendo dominado los secretos del texto, Flamel regresó a París, donde en 1382 logró por primera vez transmutar el mercurio, el cobre y luego el plomo en oro. Gracias a la riqueza que acumuló de este modo, se convirtió en un filántropo, haciendo grandes donaciones a hospitales e iglesias. En 1407 se hizo construir una casa, aún en pie, en el actual 51, rue de Montmorency, además de financiar capillas, asilos y hospitales. Además el rey francés Carlos VI de Francia le pidió que le aportara oro a las arcas reales mediante su sistema de transmutación. Se asegura que durante esos años elaboró también una tintura, gracias a la cual él y su mujer, Perenelle, obtuvieron la inmortalidad. Aunque a todas luces fallecieron y fueron enterrados entre 1410 y 1415 en el cementerio de St. Jacques de la Boucherie, el intento de exhumarlo se encontró con una tumba vacía; aunque bien pudo deberse al saqueo de la misma en busca de objetos de valor o de textos, esto no hizo más que reforzar los rumores de su inmortalidad, al igual que las historias sobre su vida en juventud y recorriendo lugares como India y Turquía después de su supuesta muerte, recopiladas por Paul Lucas (1664-1737). Su lápida, ricamente grabada, se conserva en el Museo de Cluny. Si llegaste hasta aqui te lo agradesco y espero lo allas disfrutado..

Para Que Las Minas No Sean Boludas Y Tomen Consiencia DIARIO DE UNA ANOREXICA 1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=R4GpLwq4rpg DIARIO DE UNA ANOREXICA 2 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=MeSCVOC7rNA&feature=related DIARIO DE UNA ANOREXICA 3 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=TBa7M69j04Q&feature=related DIARIO DE UNA ANOREXICA 4 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=3fqVpa4svns&feature=related DIARIO DE UNA ANOREXICA 5 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=O-gdWHnKUJc&feature=related DIARIO DE UNA ANOREXICA 6 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=YkuioYBJolI&feature=related En serio da pena que algunas mujeres se jodan la vida asi