JCaracul
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Según apuntan algunos estudios, ser profesor de autoescuela es uno de los trabajos más estresantes del mundo. No es que falten motivos para ello precisamente, estar a lo largo del día metido en un coche, recorriendo las mismas calles y para colmo, que el volante lo lleve una persona que no está capacitada para hacerlo son factores capaces de generar fatiga, ansiedad y una tensión constante, los principales síntomas del estrés. Pero a pesar de esta sensación que puede llegar a ser tan opresiva a nivel mental, todo profesor de autoescuela que se precie debe vencer el estrés y no dejar que esta alteración física/psíquica influya en su labor formativa. Por muy distinto que sea su contexto respecto al de otros profesionales de la enseñanza, un instructor de conducción no deja de ser un profesor, y su papel, actitud, capacidad de transmitir ideas, empatía, etc. son virtudes fundamentales para que un alumno adquiera la confianza y soltura necesarias al volante. Por muy estresante que puedan ser algunas situaciones, ello no debe servir de justificación para que la labor de un profesor sea deficiente. ¿Qué virtudes debe tener un profesor de autoescuela? Como decimos, todo profesor de autoescuela que se precie (como lo son los profesionales de la Autoescuela Aula 4) debe aislarse del estrés y cumplir con una serie de requisitos claves para que cualquier alumno pueda convertirse en un conductor fiable, ¿quieres saber cuáles son? Aquí te los decimos: Pasión Pocas labores son más vocacionales que la enseñanza, si no sientes un mínimo de ilusión por tu trabajo, quizá no estés plenamente capacitado para ponerte en el asiento del copiloto, por mucho que hayas superado el examen que da acceso a serlo. Debes transmitir esa pasión a tu alumno, si conviertes un trabajo tan dinámico como es el aprendizaje en algo monótono, aburrido y rutinario, simplemente harás que los aspirantes se gasten dinero de más en prácticas, y acaben optando por buscar otra autoescuela. No conviertas el aprendizaje en algo aburrido y rutinario. Paciencia Vale que pueden darse situaciones comprometidas en tu puesto de trabajo, pero ten en cuenta que no todo el mundo tiene la misma soltura al volante. Hay veces que el miedo a conducir no se supera de hoy a mañana, y se necesita un proceso más largo, cada persona tiene su propio periodo de adaptación a la carretera. Si no comprendes esta premisa fundamental, y te desesperas ante el mínimo alarde de torpeza que tienen la mayoría de alumnos, sentimos decirte que te has equivocado de profesión. Empatía Una virtud muy ligada a la paciencia. En una tarea tan masificada como la conducción, es normal que un alumno se sienta directamente como un inútil por no dominar el coche. La falta de habilidad o el exceso de torpeza afectan mucho a nuestra confianza, en estos momentos de flaqueza, debes ser un apoyo fundamental para cualquier alumno. Gritar, abroncar e incluso, humillar, son métodos de enseñanza que debieron morir hace mucho tiempo, así que no hagas gala de ellos. Y recuerda: Aprobar no significa aprender, ni superar un examen te convierte en profesor. Tu formación es tan importante como la de cualquier alumno, así que no te conformes con llegar a tu puesto de trabajo y cumplir las horas. Tu papel es mucho más importante que ese, y lo sabes.