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Islas_Malvinas

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 jun 2012
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Un pirata llamado Winston Churchill
InfoporAnónimo9/2/2013

AUGE Y CAÍDA DE LA ARGENTINA POTENCIA "NO DEJEMOS QUE ARGENTINA SEA POTENCIA , ARRASTRARÁ TRAS DE SI TODO AMERICA LATINA" SIR WINSTON CHURCHILL , YALTA 1945 " LA ESTRATEGIA ES DEBILITAR Y CORROMPER POR DENTRO A LA ARGENTINA , DESTRUIR SUS INDUSTRIAS , SUS FUERZAS ARMADAS , FOMENTAR DIVISIONES INTERNAS , APOYANDO A LOS BANDOS DE DERECHA E IZQUIERDA . ATACAR A SU CULTURA EN TODOS LOS MEDIOS. IMPONER DIRIGENTES POLITICOS QUE RESPONDAN A NUESTRO IMPERIO. ESTO LOGRARÁ LA APATIA DEL PUEBLO Y UNA DEMOCRACIA CONTROLABLE DONDE SUS REPRESENTANTES LEVANTARAN SUS MANOS EN MASA EN SERVIL SUMISIÓN" "EL QUE QUIERA VIVIR COMO ESCLAVO SERÁ TRATADO COMO ESCLAVO" Ghandi "FRÍO O CALIENTE , LO TIBIO LO VOMITARÉ DE MI BOCA " Jesús " CUANDO LA PATRIA ESTA EN PELIGRO TODO ES LICITO MENOS DEJARLA PERECER" General San Martín

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Bicentenario del Combate de Martín García
InfoporAnónimo3/15/2014

El Combate de Martín García, parte de la Campaña Naval de 1814, se libró entre los días 10 y 15 de marzo de 1814 entre las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata al mando del entonces teniente coronel Guillermo Brown y las realistas que bajo el mando del capitán de fragata Jacinto de Romarate defendían la plaza. Tras un combate naval en que por la varadura de la nave capitana revolucionaria resultaron vencedores los realistas, sufriendo los atacantes numerosas pérdidas, las tropas de las Provincias Unidas tomaron por asalto la isla obligando a la escuadra de Romarate a retirarse. La victoria de Brown dividió las fuerzas enemigas, aseguró para las Provincias Unidas el control del acceso a los ríos interiores y posibilitó su posterior e inmediato avance sobre Montevideo y con ello, tras la decisiva victoria en el Combate naval del Buceo, cerrar por mar el bloqueo al que esa ciudad era sometida por tierra, forzando finalmente así su rendición. EL CONFLICTO El 25 de mayo de 1810 se produjo un movimiento revolucionario en Buenos Aires que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y formó una Junta Provisoria de Gobierno, la Primera Junta. Montevideo decidió desconocer su autoridad y reconocer al Consejo de Regencia de España e Indias establecido en Cádiz. Sublevada la campaña de la Banda Oriental tras el "Grito de Asencio", la ciudad de Montevideo fue sitiada por tierra por las milicias bajo el mando de José Gervasio Artigas y las fuerzas de Buenos Aires al mando de José Rondeau. Expedición BO 1811-14.png No obstante el control del Río de la Plata y los ríos Uruguay y Paraná permanecían bajo el control de la escuadra realista. La primera flotilla naval patriota, que se dirigía por el Río Paraná llevando refuerzos al ejército de Manuel Belgrano en campaña contra la rebelde Intendencia del Paraguay, fue destruida el 2 de marzo de 1811 por la escuadra de Montevideo al mando de Jacinto de Romarate en el combate naval de San Nicolás. En esas circunstancias, Montevideo estuvo en condiciones de bloquear a su vez al puerto de Buenos Aires, bombardearlo, efectuar incursiones en los ríos interiores y consiguientemente impedir la caída de la plaza. Tras el fracaso del armisticio pactado el 20 de octubre de 1811 entre el Primer Triunvirato y el Virrey Francisco Javier de Elío, el 20 de octubre de 1812 se inició el segundo sitio de Montevideo. La tenacidad de los defensores y su control de los ríos y la falta de medios de los atacantes para quebrar esa situación mantuvo el frente sin mayores cambios hasta 1814. Tampoco contribuyó al esfuerzo patriota las violentas disensiones surgidas entre las tropas de Buenos Aires y las milicias orientales acaudilladas por Artigas. No obstante, para ese entonces algunas expediciones organizadas por los sitiados para obtener víveres fracasaron (entre ellas la derrotada por José de San Martín en el Combate de San Lorenzo), y lo obtenido no alcanzaba para cubrir las necesidades de la plaza, que se vio crecientemente acuciada por el hambre y las enfermedades, principalmente el escorbuto. LA SEGUNDA ESCUADRA El 5 de noviembre de 1813 por la renuncia del Dr.José Julián Pérez se incorpora Juan Larrea al Segundo Triunvirato, junto a Gervasio Antonio Posadas y Nicolás Rodríguez Peña. La situación era mala. Manuel Belgrano retrocedía sobre la línea de La Quiaca tras las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma, Chile era invadido por las tropas de Lima y presa de conflictos internos se encaminaba al desastre de Rancagua, Montevideo ya encerraba una guarnición que duplicaba el ejército que la sitiaba ya sin esperanza de rendirla por el dominio del mar que sostenía y José Gervasio Artigas sublevaba la campaña oriental promoviendo la defección de la Provincia de Entre Ríos y la de Corrientes. Larrea empezó a evaluar la factibilidad de levantar una nueva escuadra para forzar la situación en el frente oriental. Pronto quedó de manifiesto que las posibilidades de que el estado lo hiciera eran nulas. Las fuerzas navales eran inexistentes: sólo se disponía de una balandra y del lanchón del puerto. El Arsenal contaba apenas con 30 cañones y carronadas de distintos calibres y casi inútiles por el uso, unos pocos fusiles y menos de 200 quintales pólvora. No había en depósito jarcias, madera, betún, lonas, cables ni implemento alguno. No existía ni experiencia ni protocolos para la recluta e instrucción de oficiales, marineros ni infantes de marina. Finalmente, y principal condicionante para revertir esa situación, el tesoro contaba con sólo mil pesos, los recursos de aduana eran mínimos debido al bloqueo y el crédito estaba agotado. Larrea optó entonces por promover un convenio con el norteamericano Guillermo Pío White, rico comerciante nativo de Boston y comprometido entonces con la causa revolucionaria, quien adelantaría los fondos necesarios para financiar la adquisición de los navíos y su equipamiento, con cargo a una posterior compensación, ligada indefectiblemente al éxito de la empresa. El 28 de diciembre de 1813 se firmó el convenio entre el Triunvirato y White. A comienzos de 1814 se optó por concentrar el poder ejecutivo en el llamado Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue electo Gervasio Antonio Posadas y Juan Larrea fue nombrado como ministro de hacienda, por lo que el proyecto se mantuvo en pie. Juan Larrea. En sólo dos meses se armó la escuadrilla y alistaron las tripulaciones, compuesta tanto en su oficialidad y marinería principalmente por extranjeros, mientras que la tropa embarcada era en general compuesta por criollos. La cuestión del mando fue motivo de un fuerte debate. Los principales candidatos eran el teniente coronel norteamericano Benjamin Franklin Seaver, comandante de la goleta Juliet, quien era apadrinado por su compatriota Pío White, el corsario Estanislao Courrande, quien desde 1803 hostilizaba el comercio inglés con acciones corsarias y por último el irlandés Guillermo Brown. La decisión finalmente recayó en Brown, incluyendo el voto de Pío White, en parte por su carácter (la experiencia era algo compartido por todos los candidatos), pero en mayor medida por el ascendiente que tenía o podía asegurar llegado el momento sobre la oficialidad y marineria que era principalmente oriunda de las islas británicas: irlandeses, ingleses y escoceses. Las fuerzas contendientes La fuerza patriota contaba con la fragata Hércules,1 buque insignia al mando del Sargento Mayor Elías Smith, la corbeta Céfiro2 (Sargento Mayor Santiago King), el bergantín Nancy3 (Sargento Mayor Richard Leech), la goleta Juliet4 (Teniente Coronel Benjamin Franklin Seaver),la goleta Fortuna5 (John Nelson), el falucho San Luis6 (Sargento Mayor John Handel) y la balandra Carmen7 (Comandante Samuel Spiro). La escuadra realista estaba compuesta por los bergantines Belén (capitana),8 al mando del teniente de fragata Ignacio Reguera, Aránzazu9 y Gálvez,10 comandado por el teniente de fragata Pascual de Cañizo, las balandras Americana11 (alférez de fragata Ignacio Flores) y Murciana,12 las cañoneras Perla, Lima (José Ignacio de Sierra) y San Ramón13 y un lanchón, a los que se sumaron cuatro embarcaciones menores de apoyo. Así, si bien el número de navíos mostraba una relativa paridad, el total de bocas de fuego favorecía a la armada patriota. Con 91 cañones, 430 hombres de marinería y 234 de tropa frente a los 36 cañones (2 en tierra en batería) y 442 hombres de los realistas, la ventaja estaba supuestamente del lado revolucionario. No obstante, la tercera parte de esa fuerza se reducía a la capitana, la Hércules, por lo que esa ventaja estaba fuertemente ligada a su suerte, lo que sería determinante en el curso de la batalla. Disposición de batalla El día 8 Brown, que se encontraba frente a Colonia con la Hércules, la Fortuna, el San Luis y la Carmen, divisó tres bergantines realistas en dirección noroeste. Los siguió hasta el anochecer, momento en que habiendo verificado que entraban al canal de Martín García y se dirigían a la isla, torció rumbo a Buenos Aires en busca de refuerzos. Ese día a las 20.00 la escuadrilla realista soltó anclas en el canal del fondeadero de Martín García, al oeste de la isla. Romarate formó sus buques en línea este-oeste, cubriendo en media luna el canal del fondeadero, con el apoyo por tierra de la fusilería y dos cañones de a 6 de la tropa y vecinos de la isla al mando del Alférez del Regimiento del Fijo José Benito de Azcuénaga.14 El día 9 a las 14.00 Brown se encontró con la Céfiro, la Juliet y la Nancy, por lo que se dirigió hacia Martín García al encuentro del enemigo. El día 9 a las 17.00 la escuadra patriota fondeó sobre el canal a 4 leguas al sudeste del enemigo, con el banco Santa Ana a estribor. El 10 por la mañana se pusieron en vela con viento ligero del este sudeste dirigiéndose sobre Romarate por ambos canales. El plan de Brown consistía en atacar por frente y retaguardia a la línea española. A esos efectos destacó una división compuesta por el Fortuna, Carmen y San Luis para que rodeando por el oeste el banco situado a estribor de los realistas cayera sobre su retaguardia mientras la fuerza principal atacaba su frente. Formaba esta división la Hércules sobre el ala izquierda, luego la Céfiro, el Nancy y la Juliet sobre el ala derecha. LA BATALLA NAVAL No obstante el ataque no fue simultáneo. A las 13:30, sin que estuviera aún en posición la división de flanqueo, la escuadra de Brown, en vanguardia la Juliet por tener el mejor práctico, abrió fuego vivo sobre los realistas que fue de inmediato respondido. La capitana argentina intentó avanzar bajo fuego sobre la enemiga pero habiendo perdido a su piloto varó en el banco del oeste de la isla bajo tiro de cañón y de proa al enemigo, con lo que sufrió el fuego sostenido enemigo con fuertes pérdidas y sin poder responder más que con tres cañones, dedicando sus cañones de banda a las baterías en tierra. Brown cuestionó en su parte la manera en que el resto de la escuadra "se condujo durante la acción, a pesar de haberse hecho todas las señales y haber ido personalmente en mi bote antes de las 12 de la noche a instar y suplicar su apoyo, todo lo cual resultó inútil". Asegurado el frente, Romarate envió a las balandras Americana y Murciana, a la cañonera Perla y a la lancha corsaria del navío Salvador a enfrentar a la división revolucionaria destacada por el canal del norte, la que tras un ligero intercambio de disparos se replegó y unió al resto de la escuadra. El combate siguió hasta anochecer, llevando la fragata Hércules la peor parte.15 En esta, la primer y más sangrienta jornada del Combate de Martín García, Romarate consiguió rechazar exitosamente el asalto. Hubo 45 muertos y 50 heridos y las pérdidas de la fuerza atacante fueron elevadas. Se contaban entre ellas la de los Comandantes Benjamín Seaver y Elías Smith, así como el Jefe de las tropas embarcadas el capitán francés Martín de Jaume, el Teniente Segundo Robert Stacy, el grumete Edward Price, los marineros Richard Brook y William Russell y el cocinero Peter Brown. Bernard Campbell, quien era el Cirujano en Jefe, tuvo momentos muy difíciles debiendo tratar a los heridos con medios asistenciales inadecuados. Entre los heridos se encontraban el mayordomo Tomas Richard y los marineros James Stone, Henry Harris, Elsey Miller y Anthony O’Donnell. Al amanecer del día 11, se reinició el fuego hasta las 8:45, en que finalmente la Hércules con sus velas y aparejos destrozados y 82 impactos en el casco consiguió zafar de la varadura aprovechando la marea y con el trinquete, su única vela utilizable aunque acribillada de metralla y bala, pudo salir del canal y retirarse maniobrando por el Banco de las Palmas. A las 17 de ese día Romarate dirigió su parte al Comandante del Apostadero de Montevideo, Miguel de la Sierra. Informaba reducidas bajas propias, 4 muertos y 7 heridos, que desembarcó en la isla y juzgaba que dadas las pérdidas sufridas, apenas estuviera en condiciones la flota patriota pondría rumbo a Buenos Aires, por lo que solicitó a su comandancia, aparte de pólvora y munición de todos los calibres, urgentes refuerzos para aniquilarla antes de que se refugiaran en puerto, suponiendo ya estarían movilizadas las fuerzas de Montevideo: "Si V.S. ha echado fuera de ese puerto, como creo, a la Mercurio, Paloma, queche Hiena y Cisne, y se hallan sobre Islas de Hornos o Valizas, son perdidas las fuerzas de Buenos Aires, y sino, será muy dolorosa su falta en esta ocasión tan crítica." Parte de Romarate, Carranza, obra citada. A la espera de refuerzos, Romarate desembarcó dos cañones al mando del alférez de fragata y primer piloto Francisco Paloma para reforzar las fuerzas de tierra y su fuego cruzado contra los enemigos "si acaso vuelven". No obstante Romarate había juzgado mal por partida doble. Por un lado, la escuadra española al mando del capitán de fragata José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo negligentemente no se había movilizado en previsión de que se precisara como refuerzo, fuera en caso de derrota como apoyo o de victoria, y las medidas tomadas tras conocerse el parte fueron de tal morosidad que Romarate jamás recibió ni refuerzos ni abastecimientos. También a diferencia de lo que suponía Romarate, y poniendo de manifiesto en su adversario un carácter opuesto al de su compatriota y cercano al propio, tras las reparaciones y contando con el solo refuerzo de 49 hombres (23 Dragones y 23 infantes del Regimiento N° 6, con sus oficiales, respectivamente el alférez de dragones Gervasio Espinosa y el subteniente del 6° Luis Antonio Frutos) enviados en la goleta Hope por el Comandante de Colonia del Sacramento Vicente Lima, al mando del teniente primero del Regimiento de Dragones de la Patria Pedro Oroná,19 y de 17 milicianos, paisanos de Las Conchas, Brown volvió contra toda previsión al ataque. EL ASALTO Incapaz de volver a enfrentarse de manera directa a la flota realista, el comandante argentino cambió su estrategia. Con los escasos refuerzos recibidos mantenía una fuerza de infantería superior a la guarnición de la isla. Si conseguía atacar por sorpresa y con suficiente rapidez para evitar que Romarate desembarcara sus tropas y desnivelara el combate era factible tomar la plaza. En la mañana del 13 Brown envió un análisis de la situación a Larrea, planteando que la isla debía «ser atacada esta noche misma, si es posible, antes que venga una expedición de Montevideo, donde se trabaja con afán en aprontar una fuerza superior». Confiaba en haber dañado los buques de Romarate y en los informes de tres marineros italianos y uno portugués que sostenían que de los soldados en recuperación en la isla, alrededor de 750 hombres habían ya retornado a Montevideo.20 El 14 Brown remitió órdenes al capitán Baxter indicando que recibiera a bordo de la Juliet tantos hombres de la Hércules como pudiera transportar en cubierta, se dirigiera al sitio de desembarco elegido y una hora después de recibir la señal procediera al desembarco. La señal indicada «durante la noche será de dos faroles verticales y un cohete (…) durante el día la señal será la número 105». Expresaba luego sus deseos de que desembarcaran 20 marineros de la Juliet, 20 del Nancy, 20 de la Céfiro y 50 de la Hércules, en total 110 marineros que se sumarían a los 230 de tropa.20 No habiendo más que oficiales subalternos se convino hacer una junta para decidir el comando del asalto planeado. Fue electo el teniente Oroná quien resolvió dividir sus fuerzas en tres divisiones de unos 80 hombres. La 1° división la puso al mando del teniente del Regimiento N° 2 Manuel José Balbastro, siendo su segundo el alférez de Dragones Gervasio Espinosa. La 2° quedó a cargo del teniente del N°2 Manuel Castañer y el subteniente del Regimiento N° 6 Luis Antonio Frutos, mientras que la 3° división fue puesta a las órdenes del teniente del ejército Jaime Kainey con el subteniente del Regimiento Granaderos de Infantería Mariano Antonio Durán. A las 20:00 del día 14 fondeó sigilosamente a media milla al sudeste frente al fondeadero llamado Puerto Viejo (Puerto del Pescado)20 y a las 02:30 del día 15 desembarcaron en 20 minutos y por orden de divisiones los 240 hombres, transportados mediante 8 barcazas. Al acercarse los botes les hicieron fuego algunos enemigos emboscados en el monte que al recibir las primeras descargas y dos tiros de cañón huyeron al interior de la isla. Asegurado el desembarco, Brown llevó la escuadra en dirección a los buques realistas para simular un ataque como distracción del esfuerzo principal. El avance sobre la plaza iniciado a las 4 de la mañana fue detectado y al subir el cerro para acceder al puerto recibieron el fuego de las fuerzas realistas. En el momento en que la defensa se apercibió del ataque, la flota de Brown inició un cañoneo como distracción desde el oeste sobre la escuadra realista. El ataque, efectuado bajo el fuego enemigo y a la carrera por camino fragoso y ascendente, se detuvo brevemente. En ese momento crítico se ordenó al pífano y al tambor tocar la marcha Saint Patrick’s Day in the Morning ( "En la Mañana de San Patricio" ).21 El avance de las tropas se renovó con gran empuje siendo el fuerte atacado a bayoneta calada.16 Los españoles se vieron sobrepasados y se rindieron tras veinte minutos de combate, con lo que el Teniente Jones de la Céfiro capturó la batería volante, volteó los cañones contra los navíos realistas e izó la insignia de las Provincias Unidas en la isla.22 Muchos de los defensores, al igual que la mayoría de los pobladores, pudieron refugiarse en los barcos, sólo algunos fueron copados en una balandra que no tuvo tiempo de huir pese a la protección de los fuegos de la escuadra: "...en ella se encontraron algunos soldados enemigos los que hicieron una dura resistencia hasta que fueron pasados a deguello".23 Los realistas tuvieron 10 muertos, 7 heridos y 50 prisioneros (9 de tropa, 21 de milicias y 20 de Morenos). Las bajas de los atacantes consistieron en tres soldados muertos y cinco heridos. Fueron heridos levemente también el comandante de la fuerza, teniente Pedro Oroná y el subteniente de milicias Pedro Aguilar.24 Los habitantes, al igual que los restantes miembros de la guarnición consiguieron embarcar en la flota. Romarate, careciendo de la pólvora y munición solicitada debió mantenerse al margen como testigo de la victoria de sus adversarios. El último combate se produjo al amanecer del 15 cuando la balandra Carmen al mando de Spiro que se había acercado "a espía" durante la noche, rompió el fuego a tiro de fusil contra el enemigo. En un escueto parte, Brown comunicó al ministro de gobierno Juan Larrea "...que la Isla Martín García fue tomada por las fuerzas de mar y tierra, bajo mi comando, el lunes último a las cuatro y media de la mañana ...Ruégole me escriba acerca de cómo debo disponer de la isla y la fuerza naval". Recién frente a Montevideo, el 19 de abril de ese año, se extendería en los detalles de la acción y en las pérdidas sufridas. En ese, su parte definitivo, Brown listó algunas de las bajas de la Hércules en las jornadas del 10 y 11. De oficialidad y marinería: el capitán Elías Smith, el teniente 3° Roberto Stacy, el timonel Antonio Castro, grumete Eduardo Price, los marineros de 1° clase Ricardo Brook y Guillermo Russell, los de 2° Francisco Guevara, Salomón Lyon, Felipe Rico, Lázaro Molina y Joaquín Uraqui, y el cocinero Pedro Brown. De la tropa: el capitán Jaime Martín de Jaume y los soldados Tomás Felisa, José Antonio Balija, José Herrera, Silvestre Murúa, Juan Olivera, Marcos Ávila, José Antonio Tolosa, José González. CONSECUENCIAS Al no contar con los auxilios que había solicitado, y contando con el auxilio comprometido por Fernando Otorgués, segundo de José Gervasio Artigas, quien ante la inminencia del desenlace del sitio de Montevideo que había abandonado a comienzos del año se veía enfrentado a Carlos María de Alvear,26 Romarate aprovechó el viento que varió repentinamente al sudeste, produciendo la creciente, lo que le dio la oportunidad de escapar por sobre los bancos, y se vio obligado a refugiarse en la desembocadura de los ríos Negro y Uruguay.27 El 25 en cumplimiento de las órdenes de Juan Larrea, fueron embarcados los prisioneros, se incendiaron las casas, y se evacuó a la población remanente de la isla, tras lo que la escuadra zarpó, arribando el 26 a Colonia, donde los prisioneros fueron desembarcados. Brown, ignorando los apremios de la superioridad de perseguir a Romarate, destacó a esos efectos sólo una pequeña división, suponiendo que Romarate carecía de pólvora y munición (lo que era cierto hasta ser abastecido por Otorgués) y bastaba con asegurar su aislamiento mientras él con el grueso de la escuadra se dirigía a lo que consideraba el verdadero objetivo a alcanzar, la aniquilación de la escuadra de Montevideo y el cierre del bloqueo de esa ciudad. La batalla de Martín García fue así el comienzo de la campaña de los cien días que liderada por Guillermo Brown aniquiló el poder naval de España en el río de la Plata y forzó la rendición de su último baluarte en el estuario, Montevideo.

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Malvinas Autodeterminación vs. Integridad territorial
Malvinas Autodeterminación vs. Integridad territorial
InfoporAnónimoFecha desconocida

Autodeterminación vs. Integridad territorial La mayoría de las constituciones políticas de América Latina estatuyen como principio fundamental la autodeterminación de los pueblos. Argentina no es la excepción. Sin embargo, a nivel supranormal, los intereses particulares no pueden nunca contraponerse a los del Estado, en tanto aquellos, a través del contrato social, le han conferido atribuciones y facultades únicas y exclusivas que le son inmanentes. De ahí la irrelevancia de los resultados del plebiscito celebrado el 10 y 11 de marzo recién pasado, convocado y promovido por el gobierno local de las Islas Malvinas –Falkland para británicos y locales–, a fin de que los pobladores tomasen el timonel de su futuro, atendiendo a la premisa de si deseaban o no que las Islas conservasen su estatus actual como Territorio de Ultramar del Reino Unido. La Resolución 1514 (XV), recoge los dos principios rectores de los procesos descolonizadores. Uno de ellos establece que todos los pueblos son titulares del derecho a la libre determinación, y el otro, que todo intento de quebrantar la unidad territorial y nacional de un Estado es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas. La aplicación de tales principios debe ser analizada casuísticamente, puesto que una incorrecta aplicación de la libre determinación, bien podría conducir a la consolidación de un quebrantamiento a priori de la integridad del territorio de un Estado. Argentina sostiene que las Islas Malvinas, en 1833, fueron ocupadas por la fuerza por el Reino Unido, y que tanto habitantes como autoridades fueron expulsados, siendo suplantados por una administración colonial y una población británica. Por tanto no se puede hablar de derecho de libre determinación de la población de las islas, sino que éstas deben reincorporarse al territorio argentino, por haberse violentado el principio de integridad territorial. En consecuencia, la población actual de las islas no puede pretender ser un pueblo, y menos aun que le corresponda el ejercicio del derecho a la libre determinación. Se trata pues, de un derecho de los pueblos, no de los “pobladores” de un territorio. Ello presupone la inaplicabilidad absoluta del principio de libre determinación. Al proclamarse la independencia de España, en aplicación del principio del uti possidetis iuris, Argentina heredó todos los territorios que anteriormente formaban parte de la colonia española, incluidas lógicamente las islas. La aplicación de principio de libre determinación de la población implicaría el quebrantamiento de su unidad nacional e integridad territorial, contraviniendo la Carta Fundamental Argentina. A saber, el Título II de la Constitución Política vigente de la Argentina, en sus disposiciones transitorias, establece: “PRIMERA. La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”. El hecho que se les pregunte a los habitantes de las Islas si quieren ser argentinos –aun en el caso que respondiesen que “no”–, en forma alguna significa que las islas dejen de pertenecer a la Argentina. Libertad es la facultad de hacer lo que el derecho permite: “libertas est potestas faciendi id quod iure licet”. Partiendo de este principio filosófico del derecho, es propio reconocer que el llamado derecho de los habitantes de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares circundantes, en todo caso es un derecho de orden privado, que yace bajo la tutela del derecho público que emana del Estado, y que, al estar reñida esta pseudo libertad con la integridad territorial, resulta inaplicable. Pensar de forma distinta devela posiciones pro-colonialistas, al pretender desestimar y desconocer como condición sine qua non para que opere el principio de la libre determinación, la inquebrantabilidad de la integridad territorial.

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Héroe de Malvinas soldado José Luis Galarza
Héroe de Malvinas soldado José Luis Galarza
InfoporAnónimo11/30/2014

Héroe de Malvinas soldado José Luis Galarza Un veterano británico busca a la familia del argentino que mató en las Malvinas Hoggan quiere devolver el casco del joven al que ultimó de una puñalada. En 2007 viajó al sur y rezó ante las tumbas de argentinos Gordon Hoggan sirvió en la guerra de las Malvinas. En el asalto al monte Tumbledown mató a un argentino de un bayonetazo y la imagen reapareció como un fantasma para atormentarle durante años. Ahora quiere encontrar a la familia del soldado y devolverle su casco. "Lo maté con la bayoneta. Eran dos en una cueva. Nos acercamos sigilosamente pero los alertamos al entrar. Saltaron y disparé mi rifle. Estaba encasquillado y no tenía tiempo de sacar el cargador y resolverlo, así que me abalancé con la bayoneta, se la clavé en el cuello y no le di tiempo a dispararme", recuerda. Cuando él y sus compañeros del 2º Batallón de la Guardia Escocesa llegaron a monte Tumbledown, una posición estratégica cerca de Puerto Argentino, llevaban prácticamente dos semanas marchando a pie desde el otro lado de la isla Soledad, desde el puerto de San Carlos, donde pisaron tierra malvinense por primera vez el 1 de junio. Y llegó el 13 de junio de 1982. El asalto a monte Tumbledown empezó de noche. Hoggan, que era cabo, cree recordar que la parte más dura de batalla se alargó una hora y que los argentinos acabaron rindiéndose al cabo de ocho horas de combates. "Llevaban ahí varias semanas cuando llegamos. Habían cavado trincheras, construido búnkeres y todo eso. Estaban bien parapetados. Hubo que arrancarlos de las piedras". "Hacía 16 grados bajo cero, vientos de 60 millas por hora, y nevaba. Hacía un frío que pelaba. Y fue un combate cuerpo a cuerpo. No estábamos equipados apropiadamente, los argentinos estaban mejor. Tenían botas forradas y chaquetas parka". Tras la gloria, la pesadilla Hoggan es escocés, de Kirkcaldy, cerca de Edimburgo. Tiene 55 años, está divorciado y tiene dos hijas. Vive ahora en Derby, en el centro de Inglaterra, a una hora y media de Londres en tren, en una casa que le consiguió una asociación caritativa. Al regresar de las Malvinas, retomó la tarea de custodiar los palacios reales de Londres con el tradicional uniforme rojo y el famoso sombrero alargado de piel de oso, el "bearskin", que tanto llama la atención a los turistas que visitan el palacio de Buckingham. Luego, lo destinaron a Chipre, sol y playas, un premio para él y sus compañeros por la dureza de la campaña de las Malvinas, que le congeló varios dedos en los que perdió la sensibilidad. En 1993 dejó el ejército, en el que se había enrolado con 16 años. "Había cumplido con mis años de servicio, 18 años y medio. Al principio fue bien, pero en 2001 tuve una crisis nerviosa. Pasé 18 meses viviendo en las calles de Londres. Mendigando. Al principio no lo supe, pero luego me di cuenta de que tenía algo que ver con lo que había ocurrido en las Malvinas". "Tenía pesadillas, me despertaba chillando, acordándome de lo que le había hecho al soldado argentino", dijo. Gracias a un par de organizaciones caritativas salió de las calles y recibió tratamiento médico por un trastorno de estrés postraumático, los demonios de la guerra, el mal de los soldados. "Tendré la enfermedad el resto de mi vida. Aún tengo pesadillas y temblores, pero no tanto como antes. Más o menos he aprendido a vivir con ello. Pero es duro", dice Hoggan, que está medicado. Quiere cerrar un capítulo de su vida, devolver el casco del muchacho a su familia y explicarles que en aquella cueva, el 13 de junio de 1982, sólo pudo hacer lo que hizo. "Creo que hago lo correcto tratando de devolverles el casco. Quizás no lo quieran. Probablemente me odien. Bueno, no, con seguridad me odian. Maté a su hijo, o su padre, o un hermano. Pero era la guerra, no una pelea en la calle. No tuve elección: sino lo hubiera matado, él me hubiera matado. Trataría de explicárselo. No creo que 'disculpas' sea la palabra correcta porque era una batalla. Pero trataría de explicárselo". Hoggan no tiene pistas de quién era el muchacho. Murieron unos 20 argentinos -las cifras varían- en monte Tumbledown. Pertenecían al Batallón de Infantería de Marina 5. Recuerda que "todos llevaban rosarios". Cree que las iniciales "FM" grabadas en el cinto de cuero del interior del casco eran las del muchacho, pero son las de Fabricaciones Militares, proveedor del ejército. En 2007 volvió a las Malvinas, en el 25º aniversario de la guerra. Y rezó ante la tumba de los soldados argentinos. Confía ahora que la atención de la prensa le ayude a encontrar a la familia y pasar de página. "Estoy preparado para cerrar ese capítulo de mi vida", sentencia. Un casco, símbolo del orgullo y dolor de Malvinas Tras semanas de búsqueda, chequeos y confirmaciones con especialistas en estrategia y desarrollo de combates, y tras el testimonio clave de un capitán de navío, Clarín pudo confirmar que el soldado argentino cuya familia busca un veterano británico de la guerra de Malvinas para devolverle el casco que se llevó consigo tras matarlo de un bayonetazo en la madrugada del 14 de junio de 1982 era el dragoneante del Batallón de Infantería de Marina 5, José Luis Galarza. Clarín también logró contactar a su padre, Miguel Galarza, y a dos de sus cuatro hermanas, Fabiana y Celia. “Claro que quiero el casco”, dijo Miguel, un hombre discreto, de voz suave, curioso desde el principio hasta al final del encuentro con este diario, en el que habló apenas lo imprescindible. Miguel optó por ceder la palabra a sus hijas, mientras él, recurrentemente, secaba sus lágrimas. “Lo recuerdo como estaba, así”, dijo, sin que en ningún momento de la larga jornada compartida en el pueblito de Duggan, partido de San Antonio de Areco, se detallaran los detalles de esa muerte, en el Monte Tumbledown, lugar donde se libró una de las últimas batallas que rodearon la capital de Malvinas. link: https://www.youtube.com/watch?v=w_5ja8JAJXY Hace unas semanas, Gordon Hoggan, ex integrante del 2º Batallón de la Guardia Escocesa que participó del asalto a Tumbledown en la noche del 13 de junio, concedió una entrevista a la agencia de noticias AFP, en la que agregaba un condimento más a ese sentimiento que ya había expuesto hacia 2012, cuando lo entrevistaron por los 30 años de la guerra. Hoggan ya no sólo exhibía su dolor y la depresión que le había dejado la guerra en el Atlántico Sur, sino que quería devolver el trofeo del soldado que mató a secas con su bayoneta. Tras unas semanas de búsqueda, se llegó a la pista de Galarza por Alicia Panero, autora del libro Mujeres Invisibles -las que participaron en el conflicto del Atlántico Sur- y colaboradora en Córdoba de la organización Internacional de Mujeres de Paz en El Mundo. Panero llegó a la historia del soldado argentino Oscar Ledesma que le envió una carta a la familia del teniente coronel Herbert Jones, el británico que mató. Es una historia inversa a la de Galarza, quien apareció en esa investigación. Además de chequear el dato con militares en ejercicio, los que afirmaron que a muchos padres sólo se les informó que sus hijos “murieron en combate” sin más detalles, el capitán de navío retirado Carlos Daniel Vázquez confirmó hace unos años claramente que es Galarza quien fue bayoneteado “por un inglés”. Vázquez estaba a su cargo, y hasta tiene una pintura plasmada por los estrategas británicos que pelearon en Tumbledown, y en la que se detalla cada baja. Más aún, la muy conocida muerte de Julio Saturnino Castillo se produjo cuando este suboficial se dio cuenta de que habían asesinado a su dragoneante Galarza. Al salir de las piedras para atacar el enemigo y defender a Galarza al grito de “inglés hijo de puta”, recibe un disparo de muerte por la espalda. Además de que José Luis Galarza es el soldado argentino que Hoggan está buscando, hay momentos de esta historia que son conmovedores. Por empezar, que ese joven muerto a los 20 años en Malvinas, hacía su servicio militar cuando estalló la guerra. Nacido en Luján, terminó el colegio y se fue con sus padres a trabajar el campo en Duggan, donde se instalaron ingleses e irlandeses de la Argentina, muy curiosamente. Trabajaba en las calderas del BIM 5 cuando se ofreció como voluntario de Malvinas, algo inusual entre los “colimbas”, que fueron obligados por la dictadura a combatir por las islas. Apuesto, de sonrisa amplia, y fanático de su guitarra, José Luis fue trasladado de La Plata a Tierra del Fuego. Llegó a las islas el 7 de abril de 1982, y diez días después cumplió los 20. Era el mayor de los seis hijos de Miguel, quien pudo viajar tres veces a Darwin para abrazar la tumba de José Luis, y aún guarda sus cartas escritas desde un frío pozo de zorro.

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Hablemos siempre de Malvinas
InfoporAnónimo6/11/2015

Hablemos siempre de Malvinas La propaganda británica trata de instalar la idea que Argentina no debe reclamar por Malvinas, territorio que usurpan a nuestro país desde 1833 Parte del accionar del espionaje británico mostrado por el canal TN dió a conocer que entre sus cometidos se encuentra el de torcer la opinión pública y el sentimiento argentino por nuestro territorio de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, y Sandwichs del sur. Te aseguro que el principal interesado en que NO SE HABLE MÁS DE MALVINAS es el Reino Unido. Que NO CUMPLE NINGUNA DE LAS RESOLUCIONES DE NACIONES UNIDAS. El reclamo argentino por nuestras Islas Malvinas es reconocido por Naciones Unidas. Y es una OBLIGACIÓN DE TODOS LOS GOBIERNOS, realizarlo. Además se encuentra estipulado en nuestra Constitución Nacional. link: https://www.youtube.com/watch?v=ZqEoPbupdLU Tratan de ensuciar el reclamo argentino por Malvinas, haciéndote creer que con eso te distraen de todo. Cuando precisamente eso es lo que quieren que hagas respecto a Malvinas. Ningún reclamo soberano sobre nuestras islas Malvinas, quita la atención a ninguno de los otros problemas. El reclamo por Malvinas se debe hacer siempre. De NO REALIZARSE EQUIVALE AL RECONOCIMIENTO DE SOBERANÍA AL USURPADOR BRITÁNICO SOBRE ESTE QUERIDO SUELO ARGENTINO. Es cierto que el gobierno kirchnerista y sus agrupaciones políticas quisieron adueñarse del reclamo argentino. Y que quieren que asocies Malvinas con kirchnerismo.Los que no saben diferenciar una cosa de otra, confunden los tantos y te quieren convencer, a partir de su propia ignorancia. Quieren convencerte que un invasor, desde 12 000 kilómetros de Argentina tiene más derechos que el país al cual invaden. El reclamo por Malvinas NO ES PATRIMONIO DE NINGÚN PARTIDO. LOS HÉROES DE MALVINAS QUE PELEARON , MURIERON O SOBREVIVIERON LO HCIERON POR NUESTRO PAIS. Por años se trató de que te olvidaras de Malvinas. De que te avergonzaras, de que trates a los veteranos como ¨los chicos de la guerra¨ , un mote denigrante parte de toda la campaña anti-malvinas o desmalvinizadora. El reclamo de Malvinas es justo, centenario, suelo que está usurpado por un invasor colonial. Quienes no tiene noción de país, te puede engañar diciendo que estás equivocado, o tratando de crearte alguna culpa por reclamar lo que nos corresponde a todos los argentinos. Habrás escuchado frases como las que dicen : para que molestar a los kelpers si viven bien y si van los argentinos lo llenamos de villas miserias. Con ese criterio también se debería entregarle a los ingleses, Tierra del Fuego o las bases Antárticas ?. Asi la propaganda británica trata que te confundas. Que veas a los invasores como los lores ingleses y respetables mientras toman parte de nuestro suelo. link: https://www.youtube.com/watch?v=pcC2578T0h8 No te dicen que los kelpers NO TIENEN INDUSTRIAS Y QUE LOS MILLONES QUE ACUMULAN ES DEBIDO AL SAQUEO PESQUERO QUE HACEN SOBRE EL MAR ARGENTINO, VENDIENDO LICENCIAS DE PESCA. Y QUE AHORA VIENEN POR EL PETRÓLEO DONDE ADEMÁS, EN CUALQUIER MOMENTO, PUEDEN PROVOCAR UN DESASTRE ECOLÓGICO. link: https://www.youtube.com/watch?v=ohnNQZnqoPA El reclamo argentino por Malvinas NO VIENE A TAPAR NADA. El reclamo argentino es reconocido por Naciones Unidas. Y pese a muchos ineptos que hablan de Malvinas sin saber de que se trata, Argentina cuenta con todo el apoyo, ante este atropello colonial. La propaganda británica trata que te avergüences de tu país, que no tengas banderas, que aplaudas las falacias de los que creen que Malvinas es otra cosa y no un reclamo justo y soberano DE TODO EL PUEBLO ARGENTINO. El kirchnerismo ya se va y el reclamo por Malvinas seguirá. NO DEJES QUE TE CONFUNDAN. Si los argentinos no defendemos lo que nos corresponde NADIE LO HARÁ POR NOSOTROS. IMAGINATE A UN VETERANO DE MALVINAS O A SUS FAMILIARES ESCUCHAR QUE NO HAY QUE RECLAMAR POR MALVINAS O QUE TE AVERGÜENCES POR RECLAMAR LO NUESTRO link: https://www.youtube.com/watch?v=8cldxpPXjhs Esta cuenta NO ES KIRCHNERISTA , NO hace política con el tema Malvinas, NO defiende a políticos SOLO DEFIENDE LOS DERECHOS SOBERANOS ARGENTINOS POR LAS ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR, SANDWICHS DEL SUR Y ESPACIOS MARÍTIMOS CIRCUNDANTES.

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Derechos argentinos sobre las Islas Malvinas
Derechos argentinos sobre las Islas Malvinas
InfoporAnónimo10/16/2014

Los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas La Argentina sustenta sus derechos sobre las islas en base a consideraciones geográficas, históricas y jurídicas. ▬ Derechos geográficos •Continuidad geográfica: las islas Malvinas se encuentran a escasa distancia del territorio continental argentino (a unos 480 km), emergiendo con continuidad geológica de la plataforma continental argentina. ▬ Derechos históricos • España basó sus derechos sobre las islas en las bulas Inter caetera del papa Alejandro VI y Dumun Si Quidem del 3 y 4 de mayo de 1493, y en el Tratado de Tordesillas. • Las islas fueron descubiertas por barcos al servicio de España antes del supuesto descubrimiento atribuido a John Davis en 1592, en épocas en que el mero descubrimiento otorgaba derechos de dominio eminente. ▬ Derechos jurídicos: • Tanto España como la Argentina hicieron ocupación efectiva de las islas, principio que el Reino Unido y los principales países europeos reconocían entonces como título esencial para la adquisición de la soberanía territorial. • La ocupación británica de Puerto Egmont (1765-1774) es considerada con características negativas: ◘ ilícita, por ser violatoria de los tratados vigentes; ◘ clandestina, por permanecer oculta hasta su descubrimiento por parte de los españoles; ◘ tardía, porque ocurrió con posterioridad a la ocupación francesa; ◘ contestada, porque España opuso resistencia y reservó sus derechos; ◘ parcial, porque se redujo a Port Egmont, a la vez que España poseía Puerto Soledad; ◘ breve, porque sólo duró ocho años; ◘ precaria, al ser abandonada en 1774. link: https://www.youtube.com/watch?v=8cldxpPXjhs • España al devolver Port Egmont en 1771 lo hizo como un acto de reparación y formuló explícita reserva de sus derechos. En 1777 destruyó los símbolos dejados por los británicos allí, sin que éstos hicieran protesta alguna sobre sus derechos, lo que se interpreta como un abandono físico de la pretensión británica. • La Argentina tras su independencia, heredó los derechos de España en virtud de la doctrina del uti possidetis iuris y de la de sucesión de estados, por lo que ejerció un dominio eminente a partir de 1810. Al reconocer España la independencia argentina, cedió explícitamente esos derechos con retroactividad al 25 de mayo de 1810. • Cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata tomaron posesión efectiva de las islas el 6 de noviembre de 1820, el Reino Unido no efectuó protesta alguna. Ni lo hizo el 15 de diciembre de 1823 cuando reconoció a las Provincias Unidas, ni cuando firmó con ellas el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación del 2 de febrero de 1825. Su primera protesta ocurrió recién el 19 de noviembre de 1831. • El Reino Unido ocupó las islas por la fuerza en 1833, expulsando a su población y no permitiendo su retorno, vulnerando así la integridad territorial argentina y su unidad nacional. Los cual es contrario a la Resolución 1514 (XV) de las Naciones Unidas relativa a la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, la cual establece en su párrafo sexto que todo intento encaminado a quebrar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. • Gran Bretaña abandonó su asentamiento en 1774 y renunció a su soberanía firmando un tratado. Mientras la Argentina siempre ha reclamado su soberanía y nunca ha renunciado a ella (nunca ha hecho de relictio y menos aún ha cedido por tratado alguno su soberanía sobre las islas). • La invasión de 1833 fue ilegal ante el Derecho de Gentes y violó el artículo 4° de la Primera Convención de Nutka firmada el 28 de octubre de 1790. Violó también otros tratados firmados por Gran Bretaña que reconocían a España sus derechos en América del Sur y a la exclusividad de navegación en el Atlántico Sur: Tratado Americano de 1670 y la Paz de Utrecht de 1713 junto con los tratados posteriores que la ratificaron.

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Porque las Malvinas son Argentinas
Porque las Malvinas son Argentinas
InfoporAnónimo6/25/2012

RESEÑA HISTORICA Las islas estaban deshabitadas cuando fueron descubiertas por exploradores europeos, pero hay indicios de que indígenas patagónicos pudieron haber llegado a las Malvinas en canoas, encontrándose piezas arqueológicas como puntas de flecha y restos de una canoa. No existe evidencia totalmente comprobada sobre quiénes y cuándo descubrieron las islas, pero sí diversas hipótesis que atribuyen el descubrimiento o visita de las islas a ; ESPAÑA Esteban Gómez (1520), Simón de Alcazaba y Sotomayor y Alonso de Camargo (antes de 1540) REINO UNIDO John Davis (1592) y Richard Hawkins (1594). HOLANDA En 1600 un marino holandés, Sebald de Weert, visitó fehacientemente las islas. Es por ello que los mapas holandeses de la época mostraban el nombre de islas Sebald. MALVINAS DURANTE EL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA Durante todo el período hasta 1764, las islas fueron visitadas por marinos holandeses, franceses e ingleses. Pero nadie ocupó o utilizó las islas de ningún modo hasta que los franceses lo hicieron en 1764, 172 años después del alegado descubrimiento británico por John Davis. En octubre de 1689, la nave Welfare, bajo el mando de John Strong partió de Inglaterra con destino al Pacífico. En enero de 1690, empujado por los vientos alcanzó las Malvinas. Al día siguiente, desembarcó para aprovisionarse de focas y pingüinos. Esta operación produjo el primer desembarco de ingleses en las islas. Para Goebel este desembarco no tuvo ninguna consecuencia legal dado que no hubo toma de posesión formal de las islas u ocupación. Por otra parte desde 1493 a través de la bula papal Inter Cietera y del Tratado de Tordesillas, celebrado entre España y Portugal en 1494, el archipiélago estaba dentro de la jurisdicción de la Corona española La Guerra de los Siete Años (1756-1763) había concluido catastróficamente para Francia que perdió casi todo su imperio colonial a manos de los ingleses. A España tampoco le había ido bien, especialmente en Norteamérica. Allí, también a manos de los ingleses, perdió Florida y todas las posesiones al este del Mississippi. De inmediato, Francia intentó comenzar a reconstruir su imperio colonial a expensas de España y el gobierno de aquel país consideró entre otras propuestas, colonizar a las Malvinas. Para emprender la tarea, se ofreció Antoine Louis de Bougainville, a quien las islas le eran familiares por las historias de los navegantes y por haber leído el libro de los viajes de Anson. Con el consentimiento de su gobierno, Bougainville preparó una expedición que zarpó de Saint. Maló el 15 de septiembre de 1763. El 31 de enero del año siguiente arribaba a las islas. En la isla Soledad fundó la primera colonia en las Malvinas, Puerto Louis, el 17 de marzo de 1764. Con fecha 5 de abril de 1764 toma posesión formal de las islas en nombre del rey Luis XV. Hacia principios del año siguiente, la colonia alcanzaba los 150 colonos. La noticia del asentamiento de una colonia francesa en las islas disgustó y preocupó a la corte española que visualizó el peligro potencial que significaba. Si España autorizaba la colonia en el Atlántico Sur, seguramente los británicos seguirían el ejemplo y se abriría la región al enemigo Cabe recordar que ya en el año 1706 marinos franceses le habían dado a las Islas el nombre de Malouines pero que los españoles alteraron la denominación por Malvinas. Ante tales atropellos España reaccionó con energía. Reclamó a Francia por la presencia de Bougainville. En septiembre de 1764, España comenzó las negociaciones con Francia. El gobierno francés accedió rápidamente a las peticiones españolas y sugirió a dicho gobierno que negociase directamente con Bougainville. Así lo hicieron en agosto de 1765. En abril de 1766, el marino francés aceptó como indemnización de España el pago de una suma de 618.000 libras tornesas para su compañía. A partir de entonces los franceses nunca más reclamaron derecho alguno sobre las islas. El 1 de abril de 1767 España se hizo cargo formalmente de Puerto Luis e, inmediatamente cambiaron su nombre por el de Puerto Soledad. La nueva colonia pasó a depender de la gobernación de Buenos Aires, en ese momento ocupada por Francisco P. Bucareli. Fue designado gobernador de la nueva colonia Felipe Ruiz Puente. De esta forma, los españoles agregaron a sus derechos, además del reconocimiento francés, los reconocidos por Francia basados en ser los primeros ocupantes. Ello mejoró, desde el punto de vista del derecho, el reclamo español sobre las islas. Mientras, los ingleses tampoco habían perdido su interés por las islas. El 21 de junio de 1764, es decir, tres meses después de la fundación de Puerto Luis, partió de Inglaterra una expedición bajo el mando del comodoro John Byron a bordo de la nave Dolphin. Esta vez, la expedición fue preparada en el mayor secreto para evitar los reclamos españoles. En enero de 1765, Byron arribó a las islas y estableció una base en un lugar que bautizó como Puerto Egmont, en la parte noreste de la isla Gran Malvina. Según Goebel, Byron escribió: "Tomo posesión de este puerto y de las islas adyacentes en nombre de su Majestad el Rey Jorge III de Gran Bretaña, y las nombró Islas Falkland". El comodoro se limitó a explorar las costas vecinas y no tuvo noticias sobre la existencia del asentamiento francés. En junio de 1765 llegaron a Inglaterra las noticias del éxito de Byron y dado su entusiasta informe, se decidió enviar otra expedición con el fin de establecer una colonia permanente. El 8 de enero de 1766 arribó a Puerto Egmont la segunda expedición británica bajo el mando del capitán John Macbride. Los ingleses continuaron ignorantes de la presencia francesa en las islas hasta que en marzo de 1766, le informan a Macbride de la existencia del establecimiento francés. Finalmente, el 2 de diciembre de 1766, los ingleses encuentran el asentamiento francés. Lo único que le importaba a España era que los ingleses desocuparan Puerto Egmont de una vez, ya que la Soberanía de España igualmente había estado resguardada; ello se había dejado en claro en las declaraciones firmadas el 22 de enero de 1770 El 23 de abril de 1774 arribó a Puerto Egmont el buque de abastecimiento "Endeavour", con la orden de evacuación del establecimiento, que fue recibida con optimismo por la dotación inglesa porque eso ponía fin a la soledad, a las privaciones, al viento, al frío y a las paupérrimas condiciones de vida en las Islas. Los ingleses dejaron sus marcas, nombres e inscripciones, y a fines de mayo de 1774, siendo Gobernador el Capitán de Fragata Don. Francisco Gil de Lemos y Tabeada se alejan de las Islas, que vuelven a integrar el patrimonio de la Soberanía de Buenos Aires. Y otra vez España asienta su total Soberanía y prestigio que durante tantos años fue acometido por la codicia del inescrupuloso imperio británico. Luego de la evacuación definitiva de este asentamiento, no se intentó ninguna nueva fundación inglesa ni tampoco volvió a discutirse la cuestión de la soberanía o los derechos españoles A partir de ese momento, desde Puerto Soledad, España ejerció la administración absoluta e ininterrumpida del archipiélago hasta febrero de 1811. Durante ese período, actuaron 18 gobernadores. En un principio, la principal tarea de los gobernadores de las islas fue la de inspeccionar anualmente Puerto Egmont, con el objeto de verificar que los británicos no se habían reinstalado. No obstante, el lugar continuó siendo visitado por loberos y balleneros de ese país a los que posteriormente se les agregarían los norteamericanos. A comienzos de 1780, dada la situación de guerra que se vivía por la intervención española en apoyo de los rebeldes de América del Norte, el Virrey Vértiz ordenó a uno de los buques que partían para el abastecimiento y relevo de las islas arrasar a los restos del ex-asentamiento inglés. Anualmente zarpaba desde el puerto de Montevideo una expedición de aprovisionamiento. Además, en previsión a amenazas portuguesas o inglesas, dicho puerto contaba con una fragata de guerra que debía relevar a otra similar con estación permanente en las islas. Un signo de la decadencia española fue que a medida que transcurría el tiempo, la unidad naval iba decreciendo en porte hasta llegar a ser una simple sumaca. En las islas no había colonos y la población permanente consistía en oficiales, tropa y presidiarios. Las condiciones de vida en las islas eran precarias. ESPAÑA EXPULSA A LOS BRITÁNICOS Las visitas británicas provocaron con posterioridad una serie de fricciones con España y en 1740 se produjo un enfrentamiento armado entre las flotas de ambos países sin un claro vencedor. En 1764 el conde francés Louis Antoine de Bougainville estableció Port Louis en la isla Soledad y tomó posesión de las islas en nombre del rey de Francia. Ante la protesta española, en 1766 Francia accedió a evacuarlas y reconoció la soberanía española sobre el archipiélago, con la condición de indemnizar a Bougainville. Los 115 colonos franceses quedaron bajo el gobierno de Felipe Ruiz Puente, que procedió a construir una capilla y otros edificios, estableciéndose la Gobernación de las Islas Malvinas. Paralelamente, los británicos, en una expedición liderada por el comodoro John Byron, fundaron Port Egmont en la isla Trinidad del grupo de las islas Sebaldinas.España logró la retirada de los británicos en el marco de los acuerdos llamados Convenciones de Nutka. REVOLUCION DE MAYO En 1811 las Malvinas fueron evacuadas por los españoles, quedando desiertas hasta 1820, siendo sólo visitadas por barcos balleneros de diversas nacionalidades. Para el tiempo de la Revolución de Mayo, el gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, resolvió concentrar las fuerzas militares para enfrentar el levantamiento y ordenó evacuar la estación de las Malvinas. En enero de 1811, el último gobernador español de las islas, Pablo Guillén, cumplió con las órdenes y evacuó el personal, cañones, documentos y otras pertenencias. Al igual que los británicos años antes, colocó una placa de plomo en el campanario de la capilla con la siguiente inscripción: Esta isla con sus Puertos, Edificios, Dependencias y cuanto contiene pertenece a la Soberanía del Sr. Fernando VII Rey de España y sus India, Soledad de Malvinas 7 de febrero de 1811 siendo gobernador Pablo Guillén. Dos días más tarde los españoles zarparon y abandonaron las islas con el propósito de volver, luego de 37 años de ocupación indiscutida del archipiélago. UTI POSSIDETIS JURIS Por el principio del uti possidetis juris las islas, que pertenecían a España, pasaron por derecho de sucesión a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata, denominación inicial de la República Argentina. Esta, en reafirmación de sus derechos, tomó formal posesión de las mismas el 6 de noviembre de 1820, en que el Coronel de Marina David Jewett, comandante de la nave "HEROINA", izó el pabellón azul y blanco en las ruinas de Puerto Soledad (ex puerto San Luis). Para esta acción, la fragata tenía. Prerrogativas de "buque del Estado argentino". La ocupación de las Islas Malvinas se hizo con toda seriedad. Lo descrito anteriormente es la base de los derechos argentinos en lo histórico y en lo jurídico, por ser herederos y continuadores de las posesiones insulares españolas del Atlántico Sur. SOBERANIA ARGENTINA Con la partida del personal español de Puerto Soledad las islas quedaron nuevamente deshabitadas. Para el historiador norteamericano J.C.J. Metford, durante los próximos diez años las islas se convertirían en res nullíus. Durante ese tiempo, las Malvinas sólo fueron visitadas por buques balleneros de diversas nacionalidades en búsqueda del refugio que ofrecía su recortada geografía costera. En 1820 el gobierno de las Provincias Unidas realizó una demostración de soberanía enviando a la fragata Heroína, al mando del coronel Daniel Jewett (de origen norteamericano), a tomar posesión de las islas. El 6 de noviembre de 1820, Jewett, desde Puerto Soledad (ex-Puerto Louis), formalizó la posesión de las Malvinas en nombre del gobierno del Río de la Plata. El oficial actuando en nombre del gobierno de Buenos Aires ocupó las islas invocando el principio de uti possidetis. Este principio, según lo entendían los estados latinoamericanos a principios del siglo pasado, definía la soberanía territorial en base a los antiguos límites administrativos coloniales. Los juristas europeos y norteamericanos no aceptan, en general, este principio. Para ellos el criterio de soberanía esta dado por la ocupación efectiva del territorio. A partir de la acción de Jewett, los buques extranjeros de la zona fueron informados que se encontraban en territorio de las Provincias Unidas. Por lo tanto, estaba prohibido pescar y cazar en las islas. En caso contrario, los infractores serían enviados a Buenos Aires para ser juzgados. Según Perl, esta declaración tiene implícito un problema: el límite sur del Virreinato del Río de la Plata nunca había sido especificado, por lo que los reclamos de dominio de las Provincias Unidas hacia el sur corrían el peligro de convertirse en ilimitados. Es importante señalar que la noticia de la toma de posesión por la Argentina fue publicada tanto en España como en los Estados Unidos en agosto de 1821. Este hecho no generó la protesta de Gran Bretaña. Luis María Vernet (Hamburgo, 6 de marzo de 1792 - San Isidro, 7 de enero de 1871) fue el primer comandante argentino de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Océano Atlántico, antes de la invasión y usurpación británica de Malvinas a la Argentina En 1825 Gran Bretaña firmó un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas y a la vez reconoció su independencia, y en ambos actos tampoco se hizo referencia alguna a la ocupación de las islas por parte del estado sudamericano. En 1823, para reforzar la soberanía, fue nombrado Pablo Areguati como gobernador. Al mismo tiempo, el mismo gobierno concedió Jorge Pacheco y a su socio Luis Vernet (francés naturalizado argentino) el derecho a explotar ganado vacuno y pesca en la Isla Soledad. Un primer intento de Pacheco por establecerse en las islas fracasó. El segundo intento, realizado personalmente por Vernet, tuvo éxito en 1826. De modo que hasta esta fecha no había existido un establecimiento de las Provincias Unidas en las islas. Poco más tarde, a principios de 1828, a raíz de un informe enviado a Buenos Aires por Vernet, el gobierno de Buenos Aires le concedió el derecho exclusivo de pesca en las aguas adyacentes y amplió la concesión de Pacheco. La colonia fue declarada libre de tributos excepto para el mantenimiento de las autoridades locales. El 10 de junio de 1829, Vernet fue nombrado con el cargo de Primer Comandante Político y Militar de las islas. El texto del decreto es importante porque en él se exponen claramente los presupuestos del gobierno del Río de la Plata que justifican la posesión del archipiélago: Cuando por la gloriosa revolución del 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la Metrópoli, la España tenía una posesión material en las islas Malvinas, y de todas las demás que rodean al Cabo de Hornos, incluso la que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho del primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa y por la cercanía de estas islas al Continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de del que Gobierno dependían. Por esta razón, habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas Provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas a pesar de que las circunstancias no han permitido ahora dar a aquella parte del territorio de la República, la atención y cuidados que su importancia exige, pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República, haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos de aquellas islas, y asegurando la protección debida a su población. USURPACION BRITÁNICA En agosto de 1832 el Almirantazgo británico solicitó a la oficina extranjera, enviar al almirante de la zona sudamericana, con el fin de ejercer el derecho de soberanía de la corona sobre las islas. El Primer Ministro Palmerston aceptó. Gran Bretaña buscaba reafirmar un derecho que, según su interpretación, estaba claramente establecido. Gustafson señala al proceso como "fluido", en donde el problema residía, en ese momento, en que "las islas no eran res nullis, sino que no estaban claramente reconocidas por la comunidad internacional como bajo la soberanía de un estado". Esta situación fluida ayudaría a los ingleses. El 20 de diciembre de 1832 arribó a Puerto Egmont la corbeta Clio y más tarde se le uniría el buque de Tyne. Según Goebel, el capitán del primero, Comandante Onslow, además de fijar un aviso de posesión, intentó reparar las ruinas del viejo fuerte. Más tarde, el 2 de enero del año siguiente, la corbeta ancló frente a Puerto Soledad. El comandante Onslow informó a Pinedo que había arribado para ejercer los derechos de soberanía sobre las islas en nombre de Su Majestad Británica. Según una orden escrita, Pinedo debería arriar la bandera argentina al día siguiente y reemplazarla por la inglesa. Al no cumplirla, los británicos lo hicieron por él. Finalmente el día 5 de enero de 1833, Pinedo y unos cuantos habitantes abandonaron las islas a bordo de la nave Sarandi. Cuando el gobierno argentino supo de lo acontecido en las islas, el ministro de relaciones exteriores Maza citó a su despacho al representante británico, quien nada sabía aún. Según aquel, "el gobierno de Buenos Aires no podía ver en ellos sino un gratuito ejercicio del derecho del más fuerte... para humillar y rebajar a un pueblo inerme e infante". EEUU y MALVINAS La inacción norteamericana desde la usurpación británica parece demostrar que epaís consideraba al territorio de las islas no como una nueva colonia. Para Metford, esto demostraría también que los Estados Unidos nunca tomó en serio los reclamos argentinos. Los analistas norteamericanos también sostienen que los Estados Unidos considera a la doctrina Monroe como una declaración de política a la que puede renunciar unilateralmente. Otras explicaciones de índole más pragmática pueden ser, por una parte, que el interés vital de los Estados Unidos al enunciar dicha política estaba en la parte norte de hemisferio y, por otra, el poder de disuasión que poseía la Royal Navy. Hoy en día sigue sosteniendo que es neutral cuando jamás lo fueron sino que son cómplice de los británicos al ser EEUU quien primero irrumpió atacando al asentamiento en Malvinas para debilitarlo y permitirle al buque británico Clío acceder a someter un territorio Argentino como Malvinas. Durante el conflicto de Malvinas durante 1982 sumaron apoyo hacia los británicos con misiles para sus aviones Harriers y movimientos de satélites para informar de la posición de la flota argentina al invasor británico. En la actualidad reconocen al gobierno ilegal kelper y participa apoyando la exploración y saqueo de nuestras aguas en torno a Malvinas. RESISTENCIA ARGENTINA Es oportuno destacar que cuando los piratas británicos usurparon las Islas en enero de 1833 había población argentina. Sus habitantes fueron tomados prisioneros y desembarcados en Montevideo. Poco más tarde llegaron los primeros Kelpers que se asentaron sobre territorios confiscados a sus primitivos y legítimos ocupantes. Otro antecedente que ilustra que fuimos expulsados de Malvinas lo recuerda la rebelión del Gaucho Rivero en Agosto de 1833, secundado por criollos e indígenas argentinos. La resistencia culminó en enero de 1834. RECLAMOS ARGENTINOS Desde la usurpación de 1833, perpetrada por los ingleses en las Islas Malvinas, como es natural, la Argentina no ha cesado en sus reclamos y protestas que, si bien fueron a lo largo de 150 años, materialmente infructuosas, sostuvieron siempre, jurídica y moralmente nuestra actitud de lucha por la no aceptación de la violación a nuestros derechos, y el enjuiciamiento que de ello surge y que la razón y el honor imponen. En 1833 Manuel Moreno realiza la primera protesta diplomática a la oficina extranjera por la usurpación de las Malvinas. Lamentablemente, no se obtiene respuesta alguna, al igual que los siguientes 4 reclamos realizados por Moreno. Los años posteriores se suceden en reclamos a Gran Bretaña por parte de Cancilleres Argentinos, pero por toda respuesta, Inglaterra reitera que había dado el asunto por concluido. Exigida por la ausencia de resultados, la Argentina toma nuevas formas de protesta pero no obtiene resultados positivos. 1946, se decreta nuestra soberanía sobre el mar epicontinental y zócalo continental argentino. Fue aprobado el Art. 73 de la Carta de las Naciones Unidas en pro de la independencia de los territorios no autónomos. Gran Bretaña incluyó el archipiélago Malvinas entre los que se hallaban bajo su administración, en calidad de colonia. Se efectuó rápida y enérgica protesta por parte del gobierno argentino. En 1948, en la novena Conferencia Interamericana de Bogotá una declaración niega a las Malvinas como "territorio autónomo" definiéndolas como "territorio de facto, ocupado por una potencia extranjera" En 1960 se dicta la Resolución 1514 denominada "Declaración sobre la Concesión de la Independencia de los Países y Pueblos coloniales" que abarca dos aperturas conceptuales tendientes a la independencia de los países: una es la "libre determinación de los pueblos" y la segunda es "la integridad territorial". Inglaterra optó por la primera y Argentina por la segunda. En 1963 se tienen noticias de que Gran Bretaña concedería la Independencia a las Malvinas. Felizmente esto había sido previsto por la Argentina que ya en el año anterior ante la Comisión Jurídica de la OEA se opuso al ingreso de nuevos miembros a dicha Organización. En 1964 el Subcomité III del Comité Especial de las Naciones Unidas designa a las Malvinas "territorio a descolonizar". En 1965 la Asamblea General de las Naciones Unidas dicta la Resolución 2065 que constituye, sin duda, el paso más importante de nuestra larga marcha diplomática. Esta resolución llega a la realidad del problema. Gran Bretaña ya no podía determinar por su cuenta y se vio obligada a entablar conversaciones con la Argentina. El 20 de julio de 1966 comienzan las negociaciones en Londres. En 1967 un representante británico, manifestando que su país se hallaba dispuesto a cumplir con la resolución 2065, viajó a las Islas para poner en acuerdo a los malvinenses del traspaso a la Argentina, pero ello fue inútil "gracias" a la presión ejercida por la Falkland Islands Company. A partir de la década de 1970 se inician otros ciclos de conversaciones que se interrumpen, básicamente por la negación de Inglaterra a tratar el tema de la soberanía. LAS DUDAS Y RECONOCIMIENTOS BRITÁNICOS En realidad, no hay mayor discusión con respecto a quién era el dueño de las islas antes de 1833. Hasta el célebre duque de Wellington, a la sazón primer ministro, escribió un año después: "he revisado todos los papeles relativos a las Falklands. De ninguna manera encuentro claro que alguna vez hayamos sido titulares de la soberanía de dichas islas". Numerosos estudiosos y juristas británicos coincidieron luego con él: en 1910 el titular del Departamento América del Foreign Office, Sidney Spicer, escribió "...la actitud del gobierno argentino no es enteramente injustificada y nuestra acción ha sido algo despótica"; un año después el secretario asistente del Foreign Office, R. Campbell, se preguntaba "quién tenía el mejor derecho al tiempo que nosotros anexamos las islas. Yo pienso que el gobierno de Buenos Aires [...] Nosotros no podemos hacer fácilmente un buen reclamo y astutamente hemos hecho todo lo posible para evitar discutir el tema en la Argentina"; en 1928 el embajador británico en Buenos Aires, sir Malcolm A. Robertson señaló en una carta privada que "las reclamaciones argentinas a las islas Falkland en ninguna forma son sin fundamentos", e insistía en otro documento que "el caso inglés no es lo suficientemente fuerte como para afrontar una controversia pública"; en 1930 se pudo leer en la página 390 de la obra The canons of international law: "Los británicos ratearon las Falkland en 1833"; en 1936 el consejero legal de la cancillería inglesa, George Fitzmaurice, señaló: "Nuestro caso posee cierta fragilidad" y aconsejaba lo que finalmente se hizo: "Sentarse fuerte sobre las islas, evitando discutir, en una política para dejar caer el caso"; en el mismo año John Troutbeck, alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico escribió: "...nuestra toma de posesión de las islas Malvinas en 1833 fue tan arbitraria [...] que no es por tanto fácil de explicar nuestra posición sin mostrarnos a nosotros mismos como bandidos internacionales". Estos son sólo algunos testimonios. Existen muchos documentos lapidarios más, pero fueron retirados del Archivo Público Oficial (P.R.O.) en abril de 1982, al tiempo que Thatcher declaraba: "siempre hemos sido asesorados sobre que los derechos británicos son firmes como una roca". Los documentos en cuestión deberían ser desclasificados en el año 2015. (Armando Alonso Piñeiro, "Historia de la guerra de Malvinas", Buenos Aires, 1992, pp. 12-14) LA MENTIRA DE LA AUTODETERMINACION Como hemos visto, la debilidad de los argumentos británicos le quemaba los sesos a los diplomáticos y juristas de ese país, hasta que en la década de 1930 se produjo un punto de inflexión luego de que Gaston de Berhardt presentase un memorándum sobre la cuestión a pedido del Foreign Office. Los argumentos británicos quedaban tan debilitados que a partir de allí se produjo un cambio fundamental en la posición inglesa: se abandonaban los criterios previos a 1833 y se ponía énfasis en un nuevo concepto: la autodeterminación de los isleños implantados por Gran Bretaña luego de expulsar a la población argentina. El razonamiento era que no importaba quién fuese el dueño en 1833, los años transcurridos allí le concedían legitimidad a la ocupación inglesa. El "son nuestras, por eso las tomamos" se había transformado en "las tomamos, por eso son nuestras", observan sagazmente los autores británicos Arthur Gavshon y Desmond Rice. Contingente británico Kelpers implantando tras la usurpación a la Argentina de Malvinas Huelga observar aquí que en Derecho Internacional el principio de Autodeterminación de los Pueblos no posee un carácter absoluto sino que su aplicación depende de cada caso en particular. Un diputado opositor le preguntó una vez a Margareth Thatcher si los deseos del pueblo de Hong Kong serían tan tenidos en cuenta como los del "pueblo malvinense". Ella respondió que había una diferencia fundamental y era que Hong Kong es un arriendo y Malvinas una propiedad absoluta. O sea, que el principio de Autodeterminación se subordina al de propiedad. La Resolución 2065 de la ONU, de 1965, fue en ese sentido un triunfo para la Argentina, al pedir que se descolonicen las islas respetando los intereses de los habitantes: en 1982, Gran Bretaña insistió en cuanto documento hubo para evitar la guerra en la expresión: "los deseos de los habitantes deberán ser respetados" La Argentina siempre se comprometió a respetar los intereses de los isleños, que son aquellas cosas relacionadas con las condiciones materiales de vida, la cultura, etc., en tanto que la palabra "deseos" traslada la cuestión de la soberanía al terreno de la Autodeterminación, y ellos "desean" ser británicos. (Pero recordemos que en 1981 se estaba tratando en el Parlamento un proyecto de ley que les retiraría la nacionalidad británica a la tercera parte de los kelpers). El hecho es que en una disputa entre argentinos y británicos estos últimos se arrogan la inadmisible condición de jueces y partes. Conviene llamar la atención, por otra parte, sobre la escasa seriedad con que Gran Bretaña se escuda detrás de este principio. En primer lugar, la autodeterminación no es aplicable en el caso de los kelpers porque ellos no son un grupo nacional sojuzgado sino súbditos implantados por la potencia colonial. Segundo, veamos sólo un par de ejemplos del siglo XX que nos muestran cómo procedió Gran Bretaña en otros casos de acuerdo a este principio: en el caso de la isla Banaba los ingleses desalojaron a sus tres mil habitantes para permitir las actividades de la Comisión Británica de Fosfatos. Muchos años después, luego de un escandaloso proceso legal, el gobierno inglés acordó indemnizarlos con una cifra equivalente a tres libras por habitante y por año de exilio. Tenemos también el caso de la isla Diego García, que los británicos le arrendaron a EEUU para integrarla a su sistema de bases nucleares mundiales. Ahí también el avasallamiento a perpetuidad del derecho de autodeterminación de los isleños fue "compensado" con otra magra indemnización... (Arthur Gavshon y D. Rice, "Sinking on Belgrano", Londres, 1984). MALVINAS SON ARGENTINAS PORQUE 1º_España poseía las islas previamente, son una herencia de España luego del Virreinato del Rio del Río. 2º_Esta posesión había quedado justificada por el derecho de ocupación estaban habitadas por argentinos.Durante la usurpación británica. 3º_Las principales potencias marítimas así lo habían reconocido el derecho argentino de ocupación. 4º_Las islas se hallan próximas al territorio del antiguo virreinato. Dentro de la actual Plataforma Continental Argentina. ANTES DE 1833 AÑO DE LA USURPACIÓN BRITÁNICA DE MALVINAS A LA ARGENTINA EL REINO UNIDO JAMÁS TUVO POSESIÓN EFECTIVA Y CONTINUA EN LAS ISLAS link: http://www.youtube.com/watch?v=EktTSfiHW1E Comunidad Malvineros

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Malvinas Dibujo de un soldado argentino hecho con photoshop
Malvinas Dibujo de un soldado argentino hecho con photoshop
ArteporAnónimo4/3/2013

Malvinas Dibujo de un soldado argentino hecho con photoshop Recién termine de realizar este humilde dibujo en homenaje a los valerosos soldados argentinos que quieren minimizar tildandolos de ¨pobre chicos¨ ó de ¨chicos de la guerra¨.

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