Ignachoxx
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El gran físico cuántico Werner Heisenberg (1901-1976), premio Nobel por su aportación en los avances de la mecánica cuántica, afirmaba: “Creo en Dios y que de Él viene todo. Las partículas atómicas gozan de un orden tal que tiene que haber sido impuesto por alguien. La teoría del mundo creado es más probable que la contraria desde el punto de vista de la Ciencias Naturales. La mayor parte de los hombres de Ciencia que yo conozco ha logrado llegar a Dios.” Del mismo modo, otro de los fundadores de la moderna física, premio Nobel por sus aportaciones en el campo de la mecánica cuántica, Max Planck ( 1858-1947) participaba de una opinión parecida: “No se da contradicción alguna entre Religión y Ciencias Naturales; ambas son perfectamente compatibles entre sí. “ En la misma línea de pensamiento se sitúa Albert Einstein (1879-1955), el más importante físico teórico, también galardonado con el Nobel por haber dado una explicación satisfactoria a la existencia del Universo a gran escala con su teoría de la relatividad. Einstein afirmaba que: “la Ciencia sin Religión es coja y la Religión sin Ciencia es ciega. Me basta reflexionar sobre la maravillosa estructura del Universo y tratar humildemente de penetrar siquiera una parte infinitesimal de la sabiduría que se manifiesta en la Naturaleza para concluir que Dios no juega a los dados. El científico ha de ser un hombre profundamente religioso”. El elenco de físicos que comparten opinión con los indicados es innumerable, por lo que baste con los citados para revelar lo que podría ser una postura más generalizada de lo que algunos pretenden. Pero dado que los ejemplos señalados corresponden a una época que podría considerarse obsoleta o superada, debemos señalar que todo cuanto aquellos autores descubrieron a principios del siglo XX sigue vigente a comienzos del XXI y que no hay ningún dato nuevo que añadir a los fundamentos científicos en que basaban sus afirmaciones en materia de fe en un Dios creador. Científicos creyentes Abundan los científicos que creen en Dios. Ellos son testigos de que, por la ciencia, el corazón humilde descubre la grandeza de Dios. La verdadera enemiga de la fe es la soberbia y no la ciencia. "Si nos preguntamos la causa del universo nos debemos preguntar sobre la causa de las leyes de matemática. Al hacerlo volvemos al gran plano del pensamiento de Dios sobre el universo; la cuestión de la última causalidad: ¿Por qué hay algo en vez de nada? Cuando hacemos esta pregunta, no estamos preguntando sobre una causa como cualquier otra causa. Estamos preguntando sobre la raiz de de todas las causas posibles. La Ciencia no es sino un esfuerzo colectivo de la mente humana por leer la mente de Dios" -Profesor Michael Heller, sacerdote y cosmólogo ganador del premio Tempelton. LOUIS PASTEUR (1822 – 1895), uno de los tres fundadores de la microbiología. Produjo la primera vaccina contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar. «Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón». Pasteur murió con el rosario en la mano, después de escuchar la vida de San Vicente de Paul, la cual había pedido que le leyeran, porque pensó que su trabajo, como el de San Vicente, ayudaría mucho a salvar a los niños que sufren. ALBERT EINSTEIN (1879 – 1955), premio Nóbel de física 1921. «Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios». “Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?.” “Ante Dios somos todos igualmente sabios, igualmente tontos.” “Lo más hermoso que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte verdadero y la ciencia.” “Es más fácil destruír un átomo que un prejuicio”. “Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.” ARTHUR COMPTON (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X. «Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”...» ERNST BORIS CHAIN (1906 - 1979), Premio Nóbel de medicina 1945 por su trabajo con la penicilina. «La idea fundamental del designio o propósito ... mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos... La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad...» MAX BORN (1882 - 1970), Premio Nóbel de física 1954 por sus investigaciones en torno a la mecánica cuántica. «Sólo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo». ARNO PENZIAS (1933- ), Premio Nóbel de física 1978 por su descubrimiento de la radiación de fondo cósmica, patrones que otros físicos interpretaron como prueba de que el Universo fue creado a partir de la nada o Big Bang. «Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos». DEREK BARTON (1918 – 1998) Compartió el premio Nóbel de química en 1969 por sus aportaciones en el campo de la química orgánica en el desarrollo del análisis conformacional. «No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión... La ciencia demuestra la existencia de Dios». CHRISTIAN B. ANFINSEN (1916 – 1995), premio Nóbel de química 1972 por su trabajo sobre la estructura de los aminoácidos y la actividad biológica de la enzima ribonucleica. «Creo que solo un idiota es capaz de ser ateo». ARTHUR L. SCHAWLOW (1921 - ) Compartió el premio Nóbel de física 1981 por el desarrollo de la espectroscopia del láser. «Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo, inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden religioso... Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios» WILLIAM D. PHILLIPS (1948 – ) Premio Nóbel de física 1997 por su empleo de rayos láser para producir temperaturas de apenas una fracción por encima del cero absoluto. «Hay tantos colegas míos que son cristianos que no podría cruzar el salón parroquial de mi iglesia sin toparme con una docena de físicos».
Con la muerte de Carlos II -último rey de la dinastía de los Austrias en España- estalló el año 1700 una guerra de sucesión que se debió a la falta de un heredero al trono. Este conflicto involucró a las grandes potencias europeas de la época. Gracias a la alianza con sus parientes de Francia, Felipe V de Anjou pudo hacerse del trono en España (1701), en desmedro de las pretensiones austriacas. Tal estado de cosas fue ratificado en el Tratado de Utrecht de 1713, inaugurándose así los reinados de la dinastía borbónica en España y en su imperio colonial. Los desafíos de la nueva casa monárquica estarán encaminados hacia la recuperación del prestigio y del poder político, muy disminuidos en relación al de las potencias rivales europeas, en especial Inglaterra. A lo largo de todo el siglo XVIII los reyes y ministros destinaron sus esfuerzos a tres grandes objetivos: mejorar la organización interna del imperio, aumentar los ingresos de la corona y reforzar las defensas de todas las posesiones españolas. Describiremos a continuación las reformas referidas a los ámbitos administrativo, judicial y eclesiástico, excluyendo aquí el aspecto comercial que es analizado en otra parte del programa. Las reformas introducidas por los Borbones, una vez finalizada la guerra de sucesión, modificaron sustancialmente la estructura administrativa encargada de los asuntos americanos. La intención de los reyes de la nueva dinastía era básicamente la de unificar y administrar todo el territorio perteneciente a sus dominios europeos y ultramarinos a través de organismos centralizados, encabezados por personas de su exclusiva confianza. Para obtener un diagnóstico de la realidad americana, a lo largo del siglo XVIII se enviaron a las Indias una serie de funcionarios a realizar las denominadas visitas. Sus informes constituyeron la base de las reformas implementadas. Una mención especial merecen el rey Carlos III (1759-1788) y sus principales colaboradores, entre los cuales destacan el conde de Florida blanca y José de Gálvez. Los organismos peninsulares que habían regulado las relaciones entre España y sus colonias entre los siglos XVI y XVII, poco a poco fueron perdiendo sus prerrogativas en favor de nuevas instituciones. En 1714 se crearon en España cuatro ministerios o secretarías de despacho. El mundo colonial quedó a cargo de uno de ellos que se denominó Ministerio de Marina e Indias. Este heredó la mayoría de las atribuciones del Consejo de Indias como por ejemplo las de gobierno, hacienda, guerra, comercio y navegación, además de la facultad para nombrar a los funcionarios con responsabilidades políticas en las colonias hispanoamericanas. El Consejo de Indias quedó educido a la asesoría del monarca y a la materia judicial y, despojado de sus principales poderes, vegetó casi sin destino hasta su definitiva abolición en 1834. La Casa de Contratación, por otra parte, tampoco se libró del reformismo borbónico. En 1717 fue trasladada a Cádiz lo que en la práctica significó el fin de la supremacía de la ciudad de Sevilla en los asuntos comerciales. Más adelante, con la promulgación del decreto de reglamentación del libre comercio de 1788, la Casa perdió su razón de ser y fue eliminada tras 285 años de funcionamiento. Pero la gran innovación borbónica fue el establecimiento de las intendencias de origen francés. En las ordenanzas del 13 de octubre de 1749 se definió al intendente como magistrado cuya misión era incrementar la agricultura, fomentar el comercio, activar la industria, estimular la minería y lograr, por todos los medios, "la felicidad de los vasallos indianos". El intendente reemplazó a los antiguos gobernadores y los subdelegados a los corregidores. En tanto, el virrey conservó sus facultades y pasó a denominarse superintendente. El cometido principal del intendente será el de terminar el fraude fiscal de contribuyentes y funcionarios, para transformar la recaudación de impuestos en un proceso honrado y eficiente. En virtud de ello, en cada provincia el intendente será el responsable de los asuntos fiscales y rendirá cuentas al superintendente de la capital virreinal quien, a su vez, lo hará al Ministro de Indias de Madrid. Esta nueva estructura se implantó de modo experimental en Cuba (1764) y más adelante en todos los virreinatos. Para 1803 el sistema estaba vigente en la casi totalidad de la América española con doce intendencias en Nueva España, cinco en Guatemala, una en Cuba , una en Puerto Rico, cinco en Nueva Granada, una en Venezuela, nueve en Perú, ocho en el Río de la Plata y dos en Chile Si bien la recaudación de impuestos mejoró notablemente y el funcionamiento administrativo se agilizó en ultramar, las reformas borbónicas no alcanzaron a rendir los frutos deseados por la monarquía, debido al estallido de las guerras de emancipación americanas en la primera década del siglo XIX. Las reformas introducidas por los Borbones, una vez finalizada la guerra de sucesión, modificaron sustancialmente la estructura administrativa encargada de los asuntos americanos. La intención de los reyes de la nueva dinastía era básicamente la de unificar y administrar todo el territorio perteneciente a sus dominios europeos y ultramarinos a través de organismos centralizados, encabezados por personas de su exclusiva confianza. Para obtener un diagnóstico de la realidad americana, a lo largo del siglo XVIII se enviaron a las Indias una serie de funcionarios a realizar las denominadas visitas. Sus informes constituyeron la base de las reformas implementadas. Una mención especial merecen el rey Carlos III (1759-1788) y sus principales colaboradores, entre los cuales destacan el conde de Florida blanca y José de Gálvez. Los organismos peninsulares que habían regulado las relaciones entre España y sus colonias entre los siglos XVI y XVII, poco a poco fueron perdiendo sus prerrogativas en favor de nuevas instituciones. En 1714 se crearon en España cuatro ministerios o secretarías de despacho. El mundo colonial quedó a cargo de uno de ellos que se denominó Ministerio de Marina e Indias. Este heredó la mayoría de las atribuciones del Consejo de Indias como por ejemplo las de gobierno, hacienda, guerra, comercio y navegación, además de la facultad para nombrar a los funcionarios con responsabilidades políticas en las colonias hispanoamericanas. El Consejo de Indias quedó reducido a la asesoría del monarca y a la materia judicial y, despojado de sus principales poderes, vegetó casi sin destino hasta su definitiva abolición en 1834. El cometido principal del intendente será el de terminar con el fraude fiscal de contribuyentes y funcionarios, para transformar la recaudación de impuestos en un proceso honrado y eficiente. En virtud de ello, en cada provincia el intendente será el responsable de los asuntos fiscales y rendirá cuentas al superintendente de la capital virreinal quien, a su vez, lo hará al Ministro de Indias de Madrid. Esta nueva estructura se implantó de modo experimental en Cuba (1764) y más adelante en todos los virreinatos. Para 1803 el sistema estaba vigente en la casi totalidad de la América española con doce intendencias en Nueva España, cinco en Guatemala, una en Cuba , una en Puerto Rico, cinco en Nueva Granada, una en Venezuela, nueve en Perú, ocho en el Río de la Plata y dos en Chile Si bien la recaudación de impuestos mejoró notablemente y el funcionamiento administrativo se agilizó en ultramar, las reformas borbónicas no alcanzaron a rendir los frutos deseados por la monarquía, debido al estallido de las guerras de emancipación americanas en la primera década del siglo XIX. La reforma del sistema judicial se debió al deseo de los monarcas de erradicar la corrupción y la incompetencia en las Audiencias americanas, de reforzar la autoridad de la corona a costa del fuero eclesiástico y, por último, de mejorar la calidad y honradez de la administración de justicia, especialmente en las regiones de mayor población indígena. Para cumplir los objetivos mencionados, la corona terminó con la designación de criollos para los cargos en las Audiencias y además agregó un regente, proveniente de España, que informaría al ministro de Indias de las resoluciones más importantes. Estas medidas pretendían generar una burocracia judicial más eficaz y, sobre todo, independiente de la sociedad colonial y los intereses locales. La modernización de la justicia implicó también un perfeccionamiento de las técnicas administrativas, vale decir, la buena letra, ordenada contabilidad e información expedita a los superiores.
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Cada quien tiene su propio estilo de escritura y su propia forma de entender sus textos, sin embargo, en muchas ocasiones podemos dar paso a malas interpretaciones o a una lectura difícil si redactamos de manera muy complicada, rebuscada o… mamona. La dificultad que le damos a los lectores no sólo se ve afectada por un estilo complicado, también por errores ortográficos o gramaticales que pueden pasar desapercibidos a la hora de escribir y afectar el significado de la oración (no es lo mismo “huele a traste” que “a traste huele”), sobre todo cuando se trata de los tan temidos acentos diacríticos que son los que se emplean para diferenciar dos palabras que se escriben igual pero significan distintas cosas (sólo = solamente, solo = una persona). A continuación pondré los errores más frecuentes que he encontrado (y que aparentemente son muy “inocentes”) para que puedas tener una guía de referencia antes de publicar tus escritos. Acentos Diacríticos: Cuando las palabras suenan igual, pero no significan lo mismo. Ahí vs ¡Ay! vs Hay Creo que es de los errores más comunes, ya que las tres palabras suenan igual. Ahí: sirve para indicar una dirección, un lugar. Ahí está la salida. El camino correcto es por ahí. Hay: viene del verbo HABER, por lo tanto se escribe con hache y significa que existe algo. En esta caja hay tres juguetes. Todavía hay posibilidades de ganar el partido. ¡Ay!: es una exclamación, esto significa que lo utilizarás cuando ocurra algo sorpresivo. ¡Ay, mis hijos! ¡Ay! Me diste un balonazo. Compara: ¡Ahí nos vemos! ¡Ay que dolor! Todavía hay mucho por hacer. Tú vs Tu Tú: hace referencia a tu interlocutor (segunda persona). Es un pronombre, por lo que siempre va a usarse cuando quieras indicar a alguien. ¡Solamente tú puedes salvar al mundo! Tú vales mucho y mereces respeto. Tu: lo utilizarás cuando quieras indicar que una segunda persona posee algo. Tu perro apesta. Éste es tu libro Compara: Fuiste tu verdugo (esa persona fue su propio verdugo). Fuiste tú el culpable (esa persona tiene la culpa). El vs Él El: es un artículo (igual que la, los y las). El perro es blanco. Estoy buscando el sombrero gris. Él: éste es otro pronombre y al igual que “tú”, se utiliza cuando hagas referencia a alguien. Él escribe de maravilla. No estoy seguro, pero creo que es él a quien buscamos. Compara: El viernes tenemos junta con el alcalde. Él siempre está contando chistes. Sólo (Solo) vs Solo Solo: cuando una persona se encuentra en soledad (si puedes sustituirlo por “solito”, entonces no lo acentúes). Después de la fiesta se quedó solo en su habitación [... se quedó solito en su habitación]. Se sentía tan solo que decidió comprarse un caballo [... tan solito que decidió...]. Sólo: si puedes sustituir en tu oración la palabra “sólo” por “solamente“, entonces lleva acento. Prometo escribirte una canción, pero sólo si me perdonas [… pero solamente si me perdonas]. Sólo quiero saber por qué no acentúas bien [Solamente quiero saber...]. Compara: Si no estuviera tan solo, estaría más acompañado. Si sólo pudiera conseguir la llave, saldría más rápido. Mas vs Más Mas: sin acento es una conjunción, esto quiere decir que une dos oraciones (equivale a: pero, aunque, sin embargo, no obstante, antes bien). Quisiera un Ferrari, mas no tengo suficiente dinero [... pero no tengo suficiente dinero]. Más: adverbio de cantidad, significa que al comparar dos cantidades o medidas una será mayor. Quiero más sopa. Canadá tiene más territorio que Filipinas Compara: No puedo más. No puedo, mas lo intento. Que, Quien, Como, Donde, Cuando vs Qué, Quién, Cómo, Dónde, Cuándo Aunque parezca confuso, estos son los más fáciles de distinguir: si utilizas signos de admiración (¡!) o interrogación (¿?)… entonces ¡ponle tilde! Otra forma de saber si le pones o no le pones acento es preguntándote: ¿me refiero a una pregunta o exclamación? Si la respuesta es sí, entonces ponle tilde. ¿Cómo puedo saber si lleva acento? Durante el asalto no sabía ni quién estaba junto a mí [“... quién estaba junto a mí”, al llevar acento, da una muestra de inquietud, duda o desconocimiento de lo que se está hablando, por lo que sigue siendo una pregunta aunque no se encuentre entre signos de interrogación. Si no llevara a acento, “... quien estaba junto a mí” estaría dando un sentido de señalización y por lo tanto de seguridad o confianza. Ejemplo: él fue quien estaba junto a mí (dando respuesta a la pregunta “quién estaba junto a mí”)]. ¿Cuándo no le debo poner acento? Cuando no te refieras a una pregunta o exclamación (observa con cuidado las oraciones anteriores). Cuando termines tu comida tendrás tu postre. Donde veas el árbol torcido da vuelta a la izquierda. Compara con atención: No sé para cuándo terminaré mi tarea. Cuando termine la tarea podré salir a jugar. Donde te vuelva a ver, te mato. ¿Dónde dejaste las llaves? Quien se atreva a tocar mi comida, recibirá su castigo. ¿Quién es Hideki Cuamatzi? Volveré como pueda. ¡Cómo te atreves a mentirme! He visto ahora cómo lo has hecho. Como pasta todos los días [Aquí podemos observar una particularidad del “como”: puede referirse tanto a la manera en que algo es realizado y a la conjugación del verbo “comer” en primera persona del presente (yo como pasta...)]. Si hubiera sabido que se me haría tarde, habría despertado antes. ¿Qué color te gusta más? Cuando sea grande quiero ser piloto ¿Cuándo es tu cumpleaños? Este/Esta, Aquel (y similares) vs Esté/Está vs Éste, Aquél (y similares) No llevan acento cuando a lo que te estás refiriendo se encuentre seguido inmediatamente (o en la misma oración) del pronombre. Llevan acento cuando el objeto, persona o lugar se encuentra atrás del pronombre, por ejemplo, en una oración antecesora de donde estás usando la palabra ‘este’, ‘aquel’, etc. Las únicas excepciones son ESTO, ESO, ESTOS y ESTOS ya que NUNCA SE ACENTÚAN. [Hay una particularidad con “este”. Hay que fijarse en qué contexto se está utilizando, ya que cuando no lleva acento, puede referirse a una dirección cardinal: oriente. Es muy fácil identificar estas situaciones. Ejemplo: El Sol sale todos los días por el este/oriente.] Cuando se acentúan funcionan como pronombres; cuando no se acentúan funcionan como artículos (?). Compara con atención: Esto es lo más difícil que he visto en mi vida. Este perro me mordió Necesito éste y éste [No estás mencionando a lo que te refieres en la misma oración donde usas ‘éste’, por lo tanto, queda implícito que se trata de algo ya mencionado o tomado en cuenta (quedó “atrás” de la oración usada). Para que no llevaran acento, el enunciado quedaría así: “Necesito este y este" (como cuando se señala algo)]. Aquel policía quiere mordida. No me refería a ti, sino a aquél. ¿Ha visto a esta sospechosa? ¿Y a ésta? Nota importante: En español, los signos de admiración e interrogación son dos: uno que abre la oración y otro que la cierra. En otros idiomas solamente se utiliza el que la cierra. Aunque nos dé flojera escribir el signo que abre la exclamación o interrogación, es necesario usarlo ya que nos indica el tono de la oración al leerla (así nos damos cuenta al principio de la misma y no al final, cuando ya nos hayamos equivocado al leerla). ¡Ah!… Y no es necesario utilizar más de uno. ¡No puedo creer cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos! No puedo creer, ¡cuánto tiempo ha pasado! No puedo creer cuánto tiempo ha pasado… ¡diez años! Para finalizar Como seguramente habrás podido observar, algunas palabras podrían cambiar completamente el significado de la oración, aunque por lo general no se nota ya que los lectores también ignoran estas reglas, mas no por eso podemos permitir que baje la calidad de nuestro trabajo. Estos han sido sólo algunos ejemplos importantes (y frecuentes) pero aún hay muchos que no se mencionan ya que de por sí es cansado leer muchos ejemplos sobre horrografía… perdón ortografía. Próximamente habrá más tips para que podamos dar a entender nuestras ideas sin posibilidad de malas interpretaciones (que podrían hacernos quedar mal). Actualización: La RAE permite que se omita el tilde para diferenciar ambas palabras (solo, sólo), pero lo mencionamos como un ejemplo más de palabras que pueden cambiar el significado, mas no es necesario que acentúes si no quieres. Tip obtenido gracias vika en los comentarios. Anexo: Quisiera agradecer a quienes me ayudaron a escribir y corregir este post, en especial al buen Yeikov que contribuyó enormemente a que todo saliera correctamente.