Hsofi
Usuario (Argentina)
aqui les dejo cuentos infantiles para contar a sus hijo/as a la hora de dormir el duende con cordones Dieguito era un niño que vivía con sus padres en la ciudad de las aguas, un lugar en donde cada casa flotaba sobre una gran hoja verde sobre el lago, y en donde todas se unían por carreteras de telas de araña.Todos los días antes de tomar el sapobus al colegio, su madre le pedía que cuidara sus zapatillas, ya que tenía sus cordones gastados. Dieguito, a sabiendas de que a sus padres les costaba mucho comprarle zapatillas, las cuidaba mucho, y se preocupaba mucho de que no les pasará nada, sin embargo estaba muy extrañado por que solo sus cordones se deshilachaban siempre un poco más.Cierto día decidió comenzar a anotar todo lo que hacía durante el día con sus zapatillas, desde que las sacaba del cajón para zapatos, debajo su cama, hasta que las volvía a guardar, con la idea de descubrir que estaba haciendo que se gastaran sus cordones. Realmente Dieguito estaba muy preocupado, pues a pesar de anotar todo, no encontraba la razón por la cual sus cordones se deshilachaban.Sin saber que hacer, un día se lo comentó a su abuelo Teodoro, y su abuelo le contó la historia sobre los duendes que arreglaban zapatos, y le recomendó que dejara en el lugar donde guardaba sus zapatos un trébol como regalo, para que los duendes se los arreglaran.Emocionado con la historia, y ansioso por poder arreglar sus cordones, Dieguito corrió a la tienda de plantas del mosquito Heriberto, la que quedaba muy cerca de su casa. Al llegar a la tienda, Dieguito vio el letrero que decía “abierto” en la puerta, abrió despacio y entró, mientras una campanada avisó al mosquito Heriberto de que alguien venia.Maravillado Dieguito por la gran cantidad de plantas que existían en el local, comenzó a buscar la sección de tréboles, y en eso se le acercó don Heriberto para ayudarlo.- Busco un trébol para duendes – Dijo Dieguito.- Mmmm… ¿Tienes problemas con tus zapatos? – le preguntó Heriberto.- Si don Heriberto, ¿También usted conoce la historia de los duendes que arreglan zapatos?- Preguntó Dieguito.- Por supuesto, ellos siempre me arreglan mis zapatos, además que yo tengo cuatro patas, por lo que utilizó hartos zapatos.– Le respondió el mosquito Heriberto.- Uyyy, verdad, no me había fijado. – Dijo Dieguito.- Te voy a mostrar los tréboles de cuatros hojas, que son los que más les encantan a los Duendes. – Dijo don Heriberto.Al llegar a la sección de tréboles, Dieguito quedó asombrado por la gran variedad de tréboles que existían, pues los había de todos colores, rojos, azules, y también los había de muchos colores como un arcoíris.- Qué hermoso trébol ese de muchos colores – Dijo emocionado Dieguito.- Esos son tréboles de la ciudad del arcoíris – Le dijo don Heriberto – Son los que más le gustan a los Duendes.- Creo que compraré ese, entonces, pues mis cordones están bastante deshilachados. – Le comentó Dieguito.Luego de pagar las dos monedas de cristal, que costaba el trébol, y de despedirse de don Heriberto, Dieguito volvió a su casa, emocionado por saber si este hermoso trébol le gustaría a los duendes para arreglar sus zapatos. Al llegar la noche Dieguito guardo sus zapatos en el cajón, y dejo junto a ellos el hermoso trébol de colores, y se puso a dormir.En mitad de la noche, Dieguito no aguantó las ganas por saber si el trébol le había gustado a los duendes y ya habían arreglado sus zapatos, así que tomó su lucilinterna del velador junto a su cama, y al abrir el cajón de zapatos se encontró con una gran sorpresa. En medio de los zapatos encontró a un duende que se estaba acomodando una servilleta en su cuello y con un tenedor para comenzar a comer sus cordones.El duende estaba muy entusiasmado por comenzar a comer, y no se había dado cuenta de Dieguito, pero Dieguito muy preocupado tomo rápidamente su zapatilla y dijo- Duende!!! no te comas mis cordones El duende, un tanto enojado, le dijo.- Niño, no seas egoísta, si es solo un poco, además tú te puedes comprar otro cordón.- Pero duende, ¿no se supone que tú arreglas los zapatos? no que te los comes – le dijo Dieguito.Y el duende le contestó- La verdad… si y no, o sea si…, en realidad arreglo zapatos, pero una vez sin darme cuenta confundí un cordón con un tallarín cubierto de queso, y me lo comencé a comer, y me gustó mucho, y de ahí que me gusta comer cordones.- Pero amigo duende, yo debo cuidar mis zapatos ya que a mis padres les cuesta trabajo comprarlos, y tú te comes los cordones, eso no me ayuda. – Dijo Dieguito.- mmmmmmm… tienes razón, pero es que los cordones son realmente muy sabrosos, además estos también tienen sabor a queso. – Le dijo el Duende.Pensando qué hacer para convencer al Duende de que le arreglará sus zapatos, y dado que el trébol no había impresionado al Duende, a Dieguito se le ocurrió una genial idea.- Pero amigo duende, que te parece si hacemos un trato, yo en vez de dejarte un trébol, te dejaré un tallarín con queso y tú ya no te comes mis cordones, y me los arreglas, además que es mejor comer tallarines de verdad que cordones.- mmm… si tienes razón. – dijo el Duende – además que me encantan los tallarines.- Excelente, te dejo trabajar entonces y mañana te traigo tu tallarín – Respondió Dieguito.- Está bien. – Respondió el duende.Dieguito cerró el cajón de los zapatos y dejó trabajar al duende, y se volvió a acostar para esperar a la mañana como habían quedado sus cordones.Por la mañana Dieguito fue por sus zapatillas y encontró que sus cordones habían quedados como nuevos, ninguna sola hilacha colgaba de su cordón, estaban impecables.Emocionado se puso las zapatillas y bajó a despedirse de su madre para ir al colegio, y ella le dijo.- Diego, ¿Te compraste cordones nuevos?- No madre, mi amigo el duende me los arregló, tenemos un acuerdo de tallarines. – Dijo Diego.La madre sonrió mientras se despedía de Dieguito, quien corría emocionado al sapo bus con sus zapatillas de cordones nuevos para ir al colegio.fin.la capa de ozonoCuando Ozono se enteró de que la Luna lo había hecho llamar, ya sabía que algo importante le iba a pasar. Ozono era el meteorito preferido de nuestra querida Luna, y tú me preguntarás ¿Por qué Ozono era el meteorito preferido de nuestra querida Luna?, pues dejaré que él mismo te lo explique:“Hola chicos, me llamo Ozono y soy uno de los miles de millones de meteoritos que vagamos por el espacio. Soy el que merodea a vuestro satélite desde hace unos miles de años pero me niego a caer sobre ella como hicieron mis antepasados.El día que tenía que estrellarme sobre la luna me quedé dormido intencionadamente a un lado de mi trayectoria y llegué, tan solo, unos doscientos años tarde. Cuando me acerqué a ella y observé su rostro marcado por tantos cráteres, me detuve.Ella me preguntó porqué no me había estrellado contra su cara y me quedé pensativo, más bien, con la mente en blanco. Busqué a mi alrededor una respuesta y, cuando miré al sol, algo se me ocurrió:- Te digo Luna que vengo porque me manda aquel de allí, el sol. Debo defenderte de sus rayos, que al parecer hacen bastante daño, he de pasear a tu lado y hacerte sombra, unas veces por aquí y otras veces por allá, pero sin detenerme, porque el sol muy seguido no te debe de alumbrar.Reconozco que Luna se ha creído esta historia durante muchos años, no obstante no sé si habrá descubierto ahora el gran engaño.-Dime Luna, ¿para qué me has hecho llamar?-He estado pensando, mi querido Ozono, que llevas mucho tiempo protegiéndome y te lo agradezco pero, anoche se me ocurrió una mejor cosa, por no decir, una cosa mejor: En el planeta tierra viven personas, plantas y animales. Quiero que protejas a la tierra, no a mí. De la bondad de tu corazón extraeré un aliento, una ilusión, una cola de cometa para proteger el planeta.Esa será tu misión, defenderla de los rayos ultravioleta de nuestro sol. Haré con esas sustancias una capa de color transparente. Te la pondrás mañana y darás veinte vueltas para que quede bien anclada, pero eso sí, que quede bien colocada porque no puedo fabricar otra, ni yo, ni tan siquiera un hada.Y así me fui a la mañana siguiente con mi capa de color transparente“.Ozono, como le dijo Luna, dio veinte vueltas a nuestro planeta, para cubrirlo con su capa y que, hasta ahora, de los rayos malos del sol nos tapa.Después regresó y al servicio de la luna, como siempre se quedó. La capa de Ozono quedó así instalada.Hoy en día, muchos años después, la luna está viendo que la capa de Ozono se está rompiendo, pero no se lo dirá a él porque sabe que sino éste se irá muriendo.Y saliendo del cuento te diré: Todos lo estamos viendo y sabemos que no solo será Ozono el que se irá muriendo.Finla hormigita valienteEsta es la historia de una Hormiguita que un día salió de su cuevita porque sus hijos tenían hambre.Caminó, caminó y caminó hasta llegar a la cocina de una casa. Sin darse cuenta subió por toda la pared en busca del alimento deseado, pero…..que desdicha!!!!! La Hormiguita Valiente cayó en la superficie de una olla muy caliente y sus paticas comenzaron a quemarse, ella gritó pidiendo auxilio, pero nadie la escuchaba.De pronto, una señora que había olvidado algo, vio como la Hormiguita luchaba por librarse de una muerte cruel y con mucho amor, la colocó en una servilleta; ésta, salvó su vida y pudo llevar comida a la cueva.Moraleja:”El amor de madre, no tiene límites”Fin fantasmasOcho campanadas ya daba el reloj de la sala de estar y la pequeña Aby ya se preparaba para luchar. Pues nada había en el mundo que ella detestara más que las ocho campanadas que gritaban que ya era hora de meterse en la cama y soñar. Aby juraba que cuando la puerta de su habitación se cerraba, cosas muy extrañas pasaban.Pero cuando mamá o papá llegaban jamás encontraban nada. La niña decía que algo se ocultaba en la oscuridad, quizá eran duendes, traviesos y malolientes, o un cuervo que no quería que ella se cepillara los dientes. Ella aseguraba que al otro lado de su ventana noche a noche aparecía una visión o un fantasma, quizá el espíritu de la navidad pasada.Fuera lo que fuera Aby no quería subir a su cama, ni apagar luz alguna de la casa. Noche tras noche era la misma historia, apenas cerraban la puerta de su recámara, a la pequeña algo le asustaba y salía en tremenda carrera a ocultarse entre los brazos de papá. Más los padres ya lo habían oído todo, que si eran brujas o fantasmas, o quizá un lindo extraterrestre, ya nada le creían y sólo querían que la niña durmiera tranquila sin rebotar toda la noche de cama en cama.Así que en una fría noche sin luna el papá de la nena ofreció quedarse a dormir en su habitación, a ver si por lo menos comprendía que era lo que tanto asustaba a su niña.Y al escuchar las temibles ocho campanadas las luces se apagaron y todos fueron a dormir, Aby y su mamá ni siquiera había cerrado los ojos cuando entró corriendo más rápido que un trueno el papá de la pequeña, y tiritando como una hoja dijo que algo terrorífico quería entrar por la ventana.Entonces la mamá corrió a la otra habitación y con mucha fuerza, valentía y entereza abrió la ventana lista para enfrentar a aquella abominación… Pero no había abominación, ni alma descarnada, ¡no era un espíritu errante, ni siquiera el de la navidad pasada!Tampoco era un extraterrestre perdido, o un monstruo aturdido, todo lo que había era un gatito más blanco que la luna, un gatito sin hogar y desnutrido, un gatito que deambulaba rogando que alguien lo cuidara y lo mimara…Así que la mamá metió a la casa al animalito, le dio un buen baño tibio, lo secó, lo peinó, lo esponjó, le puso un lindo listón rojo con un pequeño cascabel, le dio un gran tazón de leche y una rebanada de panqué. Aby, su mamá y su papá lo nombraron miembro oficial de la familia, con el respetable título de guardián, y le dieron un nombre sin igual que recordara a todos cómo había llegado el gatito a su habitación… FANTASMA le pusieron, y por fin aquella noche todos en paz durmieron con su fantasma ronroneando en la habitación.Finadivinansas1. En el cielo brinco y vuelo. Me encanta subir, flotar y lucir mi pelo.La cometa.2. Oro parece, plata no es. El que no lo adivine, tonto es.El plátano.3. Con su traje muy blanco encontré al hombrecito. Bajo el terrible frío le vi muy derechito. Pero cuando el sol de pronto nos envió su calor se fue a la carrera el extraño señor.El muñeco de nieve.4. A cuestas llevo mi casa. Camino sin tener patas.Por donde mi cuerpo pasa queda un hilillo de plata.El caracol.5. Blanco por dentro, verde por fuera;si quieres que te lo diga,espera.La pera.6. De bello he de presumir, soy blanco como la cal. Todos me saben abrir, nadie me sabe cerrar.El huevo.7. Tiene cuatro patas, pero no puede andar. Tiene cabecera y no sabe hablar.La cama.8. Un león muerto de hambre, ¿de qué se alimenta?De nada porque ya está muerto.9. Tenemos diez dedos, sin huesos ni carne.Los guantes.10. Cuatro gatos en un cuarto, cada gato en un rincón, cada gato ve tres gatos,adivina cuántos gatos son.Cuatro gatos.11. ¿Qué pesa más, un kilo de hierro o un kilo de paja?Pesan lo mismo.Alto alto como un pino,pesa menos que un comino.El humo Una casita con dos ventanillasSi la miras, te pones bizco.La narizTengo patas y no ando, soy planay no canto, seme apoyan paraescribir y no te puedo hacer reir.La mesa(Enviada por Felix Chamorro) Todos me pisan a mí,pero yo no piso a nadie;todos preguntan por mí,yo no pregunto por nadie.El caminoTodo el mundo lo lleva,todo el mundo lo tiene,porque a todos les dan unoen cuanto al mundo vienen.El nombre Blanca por dentro,verde por fuera.Si quieres que te lo digaespera.La peraMi casa la llevo a cuestas,tras de mí dejo un sendero,soy lento de movimientos,y no le gusto al jardinero.El caracol Una señorita muy señoreada,que siempre va en cochey siempre va mojadaLa lengua(Enviada por Lola Bargueño)Somos muchos hermanitos,en una sola casa vivimos,si nos rascan la cabeza al instante morimos.Los fosforos Adivina quién soy:cuanto más lavo,más sucia voy.El aguaQuién es el que bebe por los pies?El árbol Fui a la feria compré una bella llegué a la casa y me puse a llorar con ella.La cebollaOro no es, plata no es, abre la cortina y veras lo que es.El plátano(Enviada por Kiko Flores) ¿Qué será, qué es:mientras más grande, menos se ve?La oscuridadUna cajita chiquita,blanca como la cal:todos la saben abrir,nadie la sabe cerrar.El huevo Todo el mundo lo lleva,todo el mundo lo tiene,porque a todos les dan unoen cuanto al mundo vienen.El nombreTiene ojos de gato y no es gato,orejas de gato y no es gato;patas de gato y no es gato;rabo de gato y no es gato.La gata Todos me pisan a mí,pero yo no piso a nadie;todos preguntan por mí,yo no pregunto por nadie.El caminoSi lo nombro, lo rompo.El silencio ¿Quién es el que bebe por los pies?El árbolFin