Heikki_Vuorinen
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La obra del maestro joyero Carl Fabergé, en su día proveedor de la corte imperial rusa, es mundialmente conocida. Sus huevos de pascua constituyen el orgullo de cualquier colección. Sin embargo, Rusia contaba con otros excelentes joyeros, cuyos trabajos eran no menos valiosos. El síndrome de Estocolmo Los joyeros Bolin, de origen sueco, llegaron a Rusia a principios del siglo XIX, varias décadas antes que Fabergé. En total sirvieron a seis emperadores rusos, tarea nada sencilla. Una de sus funciones, por ejemplo, era la de preparar el ajuar de las hijas del zar. El coste de una sola colección nupcial equivalía al de un edificio residencial en el centro de San Petersburgo. Dicha colección incluía la corona nupcial, varias diademas, un collar y las pulseras; además también se encargaban de diseñar los anillos, los pendientes... La víspera de la boda, la princesa desfilaba en público con todas las joyas. Y es que según la tradición el valor de la novia dependía del importe de su ajuar. La casa Bolin trabajó en Rusia hasta la Primera Guerra Mundial, cuyo inicio sorprendió en Alemania al entonces propietario de la empresa, Wilhelm Bolin. El joyero trató de llegar a Rusia a través de Suecia, pero se quedó atrapado en Estocolmo, donde abrió una tienda y no tardó en convertirse en proveedor de la corona sueca. Es decir, que cambió a un monarca por otro. El estilo ruso La obra del comerciante Pável Sazikov ganó fama a partir de 1793. Su hijo Ignati llevó una serie de artículos decorados con motivos de la vida campesina a una exposición celebrada en Londres en 1851. Entre ellos había un oso con riendas, una lechera, un candelabro en honor a la batalla Kulikovo y otras obras de artesanía popular. Recibió la medalla de plata por el candelabro y volvió a San Petersburgo siendo ya una persona famosa. Y puesto que la sociedad londinense reconoció su talento, la rusa no podía ser menos. Una oleada de nobles comenzó a realizar encargos no ya a un simple artesano, sino a todo un joyero, reconocido en el mismísimo Londres. Esto permitía a la aristocracia, que a menudo hablaba el francés mejor que el ruso, presumir de su origen ruso. Y no es de extrañar que este estilo ganara popularidad, pues en Europa el estilo à la russe también tenía sus adeptos. El joyero Iván Jlébnikov cautivó al público en la Exposición Universal de Viena de 1873 con un samovar y un servicio de té. Aquel samovar consistía en un recipiente apoyado sobre unas patas de gallo y con unas asas en forma de cabeza de gallo. Las tazas estaban esmaltadas y decoradas con piedras preciosas. Resultaba imposible no reparar en semejante belleza y no elogiarla. Jlébnikov regresó de la exposición satisfecho, como el gallo de la feria, y retomó su oficio con nuevas fuerzas. Sus artículos estaban inspirados por temas extraídos de la historia y la literatura. Escenas de la vida del zar Iván el Terrible, del santo ortodoxo Sergio de Rádonezh o de los versos de Mijaíl Lérmontov. Pero lo que más atraía de su obra eran los esmaltes. Por ejemplo, en el Museo Estatal de Historia de Rusia se conserva un juego para el vino de la década de 1870, que consiste en una garrafa en forma de gallo y unas copas en forma de pollitos decoradas con incrustaciones de esmalte. Con esta misma técnica se confeccionaban entonces platos ornamentales de plata y oro. El ascenso social También son famosos los esmaltes de Pável Ovchínnikov. Este joyero alcanzó la fama gracias a la técnica del esmalte alveolado, a sus pinturas decorativas y a sus vidrieras. La técnica del esmalte alveolado se utilizó en su día en la Rus de Kiev, a donde llegó desde Bizancio, pero se perdió tras la invasión tártaro-mongola. Fue precisamente Ovchínnikov quien la recuperó. La historia de su vida resulta inusual. Aunque nació en el seno de una familia de siervos, de niño demostró tener un talento precoz para el dibujo y lo enviaron como aprendiz a una orfebrería. En ocho años de trabajo ahorró el dinero suficiente para comprar su libertad, concertó un matrimonio ventajoso y abrió su propio taller. Cuando Ovchínnikov tenía tan solo 24 años, el volumen de ventas anual de su negocio ascendía al medio millón de rublos, lo que hoy en día equivaldría al presupuesto necesario para rodar la película Titanic. Para entonces tenía un equipo de 600 trabajadores que fue en aumento. A los 35 años, Ovchínnikov se convirtió en proveedor de la corte, ciudadano honorífico y caballero de varias órdenes. Tras la revolución de 1917, los joyeros empezaron a emigrar. No podían trabajar bajo la hambruna, el desorden y la expropiación de bienes impuesta al servicio de la clase trabajadora. El sector de la joyería fue resurgiendo de manera gradual, pero se trataba ya de una escuela y un estilo diferentes, mientras que el estilo majestuoso de los joyeros imperiales se quedó para los museos y las colecciones privadas.

En las cajas de los supermercados de la Rusia actual, los compradores hacen cola con los carros rebosantes de artículos. En este sentido, la Rusia contemporánea a duras penas se diferencia de otros países. Pero en la época soviética la cola era un fenómeno particular y, para describirlo, hacían falta palabras espaciales. En las estanterías de las tiendas languidecían las mercancías invendibles, poco solicitadas o sin demanda (nejodovye). Si salía a la venta un artículo realmente necesario, detrás de él se formaba al instante una cola, que a veces duraba muchas horas. La situación se describía con ayuda de los verbos “dar” (davat) o “echar” (vybrásyvat) (la forma abreviada de la expresión de «poner a la venta», vybrosili v prodazhu): “¡En la panadería dan café!” o “¡En la universidad han echado pantalones tejanos!”. Es popular la anécdota de que una mujer, al ver una cola, se acercó a quien ocupaba el puesto final y le preguntó: “¿Quién es el último?”, y al instante: “¿Qué dan?”. La anécdota no se aleja tanto de la realidad: los soviéticos, incluso si no iban de compras, llevaban encima, guardada en el bolsillo, una bolsa de redecilla por si acaso. Para referirse a esta bolsa, ya en la década de 1930, el famoso satírico Arkadi Raykin acuñó con buen tino el término “avoska”, derivado de la vieja palabra rusa “avos”, que se podría traducir por “¿Y si de repente…?”. Además, el mismo hecho de que hubiera una cola significaba que “daban” algo realmente necesario y, si lo “daban”, había que conseguirlo. Hacer cola de forma permanente no era obligatorio: el puesto en la cola se podía simplemente “pedir” (zaniat), lo que en español se traduce por “pedir la vez”. La gente preguntaba: “¿Quién es el último?” y, cuando le respondían, decía: “Pues voy detrás de usted”. Después de eso, se consideraba plenamente aceptable ausentarse por un tiempo indefinido, conservando el derecho a su puesto en la cola. Y “el último” que quedaba en la cola debía advertir al siguiente que se le acercara que otras personas iban detrás de él. Por ejemplo, “detrás de mí ha pedido (la vez) una mujer con blusa amarilla” y velaba por su derecho a ocupar su puesto en la cola, incluso si el ausente no aparecía hasta que se acercaba su turno. Las mercancías, que no alcanzaban para todos, se llamaban “déficit”(defitsit). En las décadas de 1970 y 1980, los salarios no dejaban de crecer, los consumidores cada vez disponían de más recursos y todos los artículos se agotaban, tanto los más valiosos como los menos. En consecuencia, cada vez había más «déficit». De esto se aprovechaban los trabajadores de los comercios, la mercancía deficitaria pasaba a venderse por la “puerta de atrás” (s chiornovo joda), “bajo mano” (nalevo). Los compradores, a su vez, entablaban relaciones personales con los vendedores para comprar sin pasar por el mostrador. Lengua rusa Esta acción, la de obtener algo que no estaba a la venta libre, se designaba con otro verbo: “sacar” (dostat). Por la oportunidad de “sacar” algo, normalmente se pagaba no sólo dinero, sino cualquier otra cosa que tuviera que ver con el servicio de “déficit”. Este sistema de relaciones se encuentra descrito en el dicho popular “Tú a mí, yo a ti”. Como resultado, todos estaban interesados en el déficit. Sin embargo, las tiendas tenían que destinar al menos una cuarta parte de las mercancías a la venta libre. Y, cuando se sabía que una tienda había recibido una partida de “déficit” (por ejemplo, pantalones tejanos) y que al día siguiente por la mañana se pondría a la venta ese “déficit”, la cola empezaba a formarse ya la tarde anterior: para que la gente no tuviera que hacer cola toda la noche se hacían “listas” (spiski). Todo aquel que lo deseara podía apuntarse en una cola, tras lo cual recibía un número de tanda que, para no olvidar, se escribía en la mano. Hoy, en los tiempos de la sobreabundancia de artículos de consumo, el tipo tradicional de cola soviética, con sus “déficit” y sus “listas”, ha quedado desfasado; pero, aun así, algo de ello ha perdurado. Así, en las policlínicas municipales, ante las consultas de los médicos, a menudo surgen conflictos respecto a cómo se deben formar las cosas: a veces, mediante lista (“por cita previa”, po zapiski); otras, por orden de llegada (“viva”, zhivaia). Tampoco cesa la vieja discusión acerca de cómo hay que formular debidamente la pregunta: “¿Quién es el último?” (Para referirse al último, existen dos adjetivos: posledni y krayni). En la época soviética, sólo era normativa la primera palabra; la segunda se consideraba una muestra de provincianismo y de incultura. Hoy, los partidarios de la segunda forma han pasado a la ofensiva, afirmando que la palabra “posledni” tiene un matiz despreciativo y que dirigirse así a una persona es humillante. Argumentos no les faltan: los pilotos, por ejemplo, nunca dicen “mi último vuelo” por una cuestión de superstición (para que el vuelo no se convierta realmente en el último). Con todo, aún hoy se utiliza más “posledni” para pedir la vez: Kto posledni? Ya za vami. (¿Quién es el último? Voy detrás de usted.)

En la Unión Soviética no hay sexo En la Unión Soviética, en torno al sexo siempre hubo un halo de prohibición. Pero sexo había, por supuesto. En grandes cantidades, no menos que ahora. Pero hablar del tema se consideraba de mal gusto e indecente. Es muy popular esta anécdota: en 1986, en un programa de televisión, el Telemost (telepuente) Leningrado-Boston, una mujer rusa declaró: “No hay sexo en la Unión Soviética”. Pero se trataba de un malentendido: en realidad, se refería a que no había sexo en la televisión. Ya antes, en 1977, se había publicado un libro de Gueorgui Vasilchenko, Sexopatología general, en el que resumía sus experiencias y describía a una pareja que había acudido a su consulta. Su experiencia vino a probar que muchos problemas se debían a que las personas no sabían cómo hablar de sexo. Para nombrar el acto sexual y los órganos genitales, solo había palabras obscenas o términos médicos: ni unas ni otros resultaban estimulantes para entablar una conversación sincera. Otro escándalo se desató en 1978, cuando en la pantalla se estrenó la película Una mujer extraña, que narraba la historia de amor entre un joven y una mujer madura. De esta película se escribió una reseña en el diario Komsomólskaya pravda, que decía así: qué tiene de extraño, si en la Unión Soviética uno de cada tres matrimonios se divorcia. Por aquel entonces yo trabajaba en la Academia Diplomática y de esta noticia me enteré por la mañana leyendo un periódico griego, pues llegó a las páginas de toda la prensa mundial. El número de divorcios, incluso comparado con el de Occidente, era muy elevado. Cómo las libertades sexuales suplían la falta de libertad En la década de 1920, el poder soviético soltó las riendas en todo lo referente al sexo. La liberación de la sexualidad y la emancipación de la mujer se enmarcaban en la misma lucha que se libraba en el campo de la religión, los centros educativos, la enseñanza del griego y del latín, los uniformes prerrevolucionarios, las tablas de rangos, etc. Al mismo tiempo, se despenalizó la homosexualidad. Los divorcios eran totalmente libres: se podían obtener sin poner al corriente a la pareja. Luego, cuando Stalin puso en marcha la política imperial se prohibieron los abortos, se criminalizó la homosexualidad y el divorcio pasó a convertirse en un asunto que requería mucho tiempo. Incluso en la década de 1960, si uno quería divorciarse, había que publicar un anuncio en Vechérnaya Moskva. Sólo las personas muy influyentes podían divorciarse sin que trascendiera. Después de la guerra hubo una gran carencia de hombres, así que se anuló la pensión alimenticia. La cuestión del reconocimiento de la paternidad era algo que no se planteaba: si una mujer no estaba casada simplemente se ponía una raya en el certificado de nacimiento del niño. Después, cuando a principios de la década de 1950, la situación empezó a nivelarse, de nuevo se tomaron medidas para fortalecer la institución de la familia. Aparecieron los aliméntschiki, padres incumplidores o malos pagadores de la pensión alimenticia. En la década de 1960, la caza de los aliméntschiki se sustituyó en parte por otro divertimento que gozaba de la aceptación general: la caza de los enemigos del pueblo. De los padres incumplidores se ocupaban la policía y los tribunales, que enviaban a sus trabajos las órdenes judiciales. Por un niño había que pagar el 25% del salario; por dos, el 33%; por tres o más, el 50%. Los hombres se colocaban expresamente en empleos con el salario más bajo, daban la pensión alimenticia en base a ese salario y buscaban la manera de hacer más dinero realizando trabajos en negro. "¡No distraiga al conductor!" Galería de fotos "Pin-Up vintage con la propaganda soviética" Todos los aliméntschiki estaban firmemente convencidos de que con su dinero se daba de comer a un holgazán, esto es, al nuevo marido de su exmujer. El mercado negro de la pornografía Las fotografías obscenas estaban muy solicitadas. Las vendían en los trenes unos hombres a los que, por alguna razón, se les llamaba bielorrusos. En efecto, parecían bielorrusos por ciertos rasgos: rubios, de pómulos salientes, con los ojos profundos y de un color azul brillante. Se fingían sordomudos, pero en realidad no lo eran. Se acercaban, te daban un codazo y sacaban las fotografías pornográficas. Las imágenes se dividían en dos categorías desiguales: la menor parte de ellas eran copias de fotografías extranjeras; la mayoría eran encantadoras instantáneas de producción local. Todo sucedía en camas de hierro con los cabezales niquelados y almohadas de encaje y, en las paredes, colgaban reproducciones de cuadros con ositos del pintor Shishkin. Cada fotografía representaba una escena independiente. Un paquete de estas fotografías costaba tres rublos (. En comparación, un paquete de cigarrillos Stolichni costaba 40 rublos, una botella de vodka 3 rublos (7 céntimos de euro), una entrada al teatro, 1,5 rublos (4 céntimos). A veces las fotografías se vendían como una baraja de cartas. En el reverso de cada imagen había una señal: por ejemplo, la reina de tréboles. Además, circulaban relatos pornográficos manuscritos de producción local de temática rusa. Después aparecieron traducciones del inglés, había un famoso libro titulado Vacaciones en California. El Kamasutra también circulaba en copias mecanografiadas. Pero, en la Unión Soviética, en el mercado negro de libros sólo se vendían obras ‘decentes’: Kafka, Pasternak, Tsvetáyeva. Había mercados en los que se vendía ciencia-ficción, mercados donde se vendía literatura religiosa, etc. Pero no había literatura pornográfica. A principios de la década de 1970, se produjo otro avance: en la Unión Soviética apareció una serie de pequeños álbumes pornográficos y tebeos de contenido sexual explícito. Los fotografiaban y se imprimían de noche. La pornografía también llegó al cine en formato Super-8. Era cine extranjero y se producía fabrilmente, a juzgar por su calidad. Las películas se importaban principalmente de Alemania. Eran películas grabadas como cine mudo: es decir, no era necesario el sonido para comprender la trama. Pero ¡tenían argumento! Todas las películas de las décadas de 1960, 1970 e incluso de 1980 tenían una trama ingeniosa o entretenida, así que era divertido verlas. Los anticonceptivos soviéticos Los preservativos se vendían sin ningún problema en las farmacias. Pero no estaba bien visto hablar de condones y lubricantes en voz alta. En la farmacia, la mayoría de hombres se limitaba a hablar en un susurro, o bien pedían: “¡Un paquetito!”, o también: “una cajita de aspirinas”, acompañado de un guiño. Entonces era imposible imaginar que acabaría habiendo enormes escaparates de cristal con preservativos en medio de una farmacia para que los clientes consultaran a los farmacéuticos sobre la calidad, el sabor, el color y el olor del producto. “El paquetito” costaba dos kopeks. Había de tres tamaños. A los condones se les echaba talco y había que lubricarlos con vaselina o saliva, a gusto del interesado. Los preservativos importados aparecieron a mediados de la década de 1970. Al principio, se importaban únicamente de la India, luego empezaron a aparecer otras marcas. Había los mismos métodos anticonceptivos que ahora, sólo que más dañinos. Las mujeres experimentadas enseñaban a sus amigas que era necesario ponerse “ahí” una rodajita de limón. Y la aplicaban directamente sobre la piel. En principio, funcionaba: era un ácido, después de todo. Pero las mujeres también se lavaban con permanganato de potasio: se levantaban de un salto de la cama y se iban corriendo al cuarto de baño: allí ya tenían preparada una taza con esta agüita rosa. La libertad del cuerpo en la Unión Soviética y la dictadura sexual contemporánea El sexo era una forma de resistencia al totalitarismo. No es de extrañar que Orwell escribiera que la meta del estado totalitario era subordinar el cuerpo, anular el placer sexual. Ahora hay un nuevo imperativo sexual: la depilación, el peeling, el fitness. Nuestras chicas eran muy diferentes: las había llenitas, delgadas, con las piernas torcidas, y nadie estaba acomplejado. El culto al cuerpo de los atletas no molestaba a nadie, pues todos entendían que eran deportistas, profesionales. En la Rusia actual se rinde culto al plástico, a un cuerpo irreal, cuya imagen se manipula con Photoshop. Éste es otro totalitarismo: la dictadura de los anuncios publicitarios, de la moda. En la Unión Soviética todo era diferente, quizá porque todos éramos pobres y hacíamos el amor sin más. Por eso, había mucha menos prostitución. Era una época de gratuidad general, y no podía no incluir el sexo. ¿Para qué pagar por prostitutas? Era mejor irse a bailar. Prostitutas y mujeres intelectuales Para encontrar a las prostitutas había que ir a los andenes de las grandes estaciones suburbanas. Estaban sentadas con las piernas estiradas y tenían el precio escrito en las suelas de los zapatos: sólo había que pasar por delante y mirar cuánto pedían por sus servicios. Las prostitutas de Moscú tenían dos tarifas: tres o cinco rublos. Las chicas se paseaban cerca de la parada de metro Prospekt mira. Llevaban en la mano billetes enrollados de tres o cinco rublos: verdes o azules, así quedaba claro cuál era la tarifa por sus servicios. Pero pocos eran los que recurrían a las prostitutas: usar los servicios de una profesional era lo mismo que pagar por agua, cuando ésta salía de cualquier fuente. Abundaban las chicas dispuestas a entregarse sin necesidad de dinero a cambio, para disfrutar de los placeres del sexo. Había, por supuesto, miedo a las infecciones. Miedo a la gonorrea o a la sífilis, enfermedades muy extendidas. Corrían muchas leyendas a este respecto. Por ejemplo, la gente sabía que con la sífilis se perdía la nariz, pero pocos sabían que esto sólo ocurría al cabo de diez años. Por eso, los muchachos por la mañana, después de una noche ‘alegre’, se palpaban a conciencia la nariz. Los problemas también surgían por falta de higiene: la gente se lavaba poco y mal. Se solía decir que las chicas promiscuas se lavaban más a menudo; en cambio, las intelectuales se cambiaban de ropa interior una vez cada cuatro días, cuando se lavaban. Incluso en la década de 1970 las chicas estudiantes que alquilaban una habitación en un piso comunal y se duchaban una vez al día tenían reputación entre sus vecinos de ser prostitutas. En aquel entonces se consideraba que sólo las prostitutas se lavaban todos los días. Material elaborado por Anna Aibazián
Hola a todos! Tal vez algunos de ustedes hayan oído de las ventajas de la afinación 432 hz, en armonía con el universo 432 hz. En este post voy a explicar la mentira de este articulo que anda dando vueltas por internet desde hace bastante, como primer acto les dejo el texto que explica las ventajas de afinar los intrumentos en la frecuencia de 432hz en vez de la usual de 440 hz. Lo primero que me llamo la atención es que culparan al ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels de ser el impulsor del uso de la frecuencia 440 hz. ¿porque el mundo habría de usar una afinación propuesta por un nazi? ¿como es que en los conservatorios nunca se cuenta esta historia? ¿ como es que ningun fisico o ingeniero en sonido nos hablo de los beneficios de 432 hz? ¿como es que si supuestamente según este postulado las obras de Mozart estan en 432 hz no hay registro alguno en la historia de que se haya utilizado esta afinación alguna vez? ACLARACIONES: Dada la suceptibilidad de algunos voy a aclarar un par de puntos 1. Lo que esta en letra cursiva es mio, el resto es del autor de la nota en el blog. 2. No estoy desmintiendo el holocausto judío, eso es lo que puso el autor y lo deje solo con el fin de no distorsionar la fuente original, uso este articulo solamente por su comprobación matematica asi que no desvirtuen el tema principal. ¿CUÁNDO NOS CAMBIARON LA FRECUENCIA DE 432Hz a 440Hz Y POR QUÉ? Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cuál se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento. Desde 1939 hasta hoy en día se ha entonado a esa frecuencia. Esto provoca en la gente pensar y sentir de una manera determinada y se la mantiene sumida en un desorden interno. En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO). Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de un gran número de músicos franceses que apoyados por el Conservatorio de París, organizaron un referéndum para preservar el LA afinado a 432 Hz. El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza. 432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo. “Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hertzios en vez de 440 hertzios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la Naturaleza.” (Brian T. Collins) Toda la música que escuchamos en este momento, genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano. Una nota hace 12 armónicos, porque pone en resonancia las 12 notas de la escala musical (con medios tonos y sostenidos). Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre. La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta. El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava. Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5. SANACIÓN MEDIANTE SONIDOS: 432 Hz. Si escuchamos música a 432hz, que es la frecuencia a la que vibra el universo, podemos entonar la conciencia para potenciar nuestro ser ¿de qué te hablo? La ciencia ha comenzado a re-descubrir los secretos de la resonancia y su impacto en nuestra salud. Como seres de conciencia, dependemos de la resonancia natural de atraer lo que deseamos para alcanzar el amor, la felicidad, el desarrollo personal, salud y abundancia. Dado que no estamos separados de las vibraciones que son interdependientes en la resonancia positiva para mantener y regular nuestro estado de ánimo y la salud para lograr estos objetivos. Lo mantuvieron en SECRETO mucho tiempo, pero ya se les escapó… El universo tiene una vibración natural a 432 hz (ciclos por segundo). Los instrumentos musicales estaban afinados a esa frecuencia, lo cual permitía a la gente entonar su conciencia, su ser, con la energía universal. 432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biologia, el codigo del ADN y la conciencia. Pero un nazi, Joseph Goebels, introdujo la frecuencia del tono “LA = 440 hz” en 1939 como la norma de ajuste para todos los instrumentos musicales y el mundo se ha entonado a esa frecuencia desde entonces. La Organización Internacional de Normalización (ISO) lo aprobó en 1955. Esto permite a la gente pensar y sentir de un manera determinada y mantenerla prisionera de cierta conciencia. El cambio de frecuencia a 440 se hizo a pesar de que el Profesor Dussaut del Conservatorio de París escribió un referéndum firmado por 23.000 músicos franceses quienes estaban a favor de la preservación a 432 Hz, para conservar la armonía musical con la vibración musical del universo. Desde entonces, usamos la afinación La=440Hz. Las obras clásicas (antiguas) fueron compuestas para un tono La en 432Hz. ¿Ahora te explicas por qué la música de Mozart contribuye al desarrollo de la inteligencia, de la armonía interna de persona, del aumento de la percepción extrasensorial? Actualmente hay quienes están procurando retornar a la frecuencia de la Tierra 432 hz. Ejemplo: Pink Floyd. La música es capaz de mover grandes cantidades de energía, de producir gran expansión del potencial de desarrollo oculto dentro de cada uno de nosotros y nuestros talentos naturales. A 432 Hz, se notará al instante que comienzas a sentir calma y tu cuerpo se relajará. A 440 Hz, tu cuerpo se tensa y tu instinto puede sentir que los 440 hz no es natural. 440 vs 432 Las investigaciones indican que la música debe estar basada en frecuencias naturales de sintonía cósmica del universo si ha de ser beneficiosa para la humanidad, así tendría un principio “orgánico”. El Instituto Schiller pide un cambio de tono de 440 Hz a 432 Hz de nuevo, ya que el 432 Hz está profundamente entrelazado con la naturaleza. El reciente re-descubrimiento de la verdadera naturaleza vibratoria de la energía indica que el uso de sintonía a 440 Hz genera un efecto intencional insalubre en el medio ambiente y en los seres vivos. Esto produce un cambio fuera de la naturaleza, de 8 Hz, en cómo pensamos y cómo nuestro ADN regula nuestra constitución genética. El cerebro y el ADN están profundamente conectados al 432 a través de la procesión de los equinoccios y frecuencias cósmicas de 8 hz. El tono LA = 432hz es el fundamento de la música, el diseño inteligente en la naturaleza tiene una base armónica en 432 vibraciones por segundo. Un fenómeno natural medido que apoya la idea del 432 Hz que entrelazados en base orgánica es el movimiento del Sol y Saturno. Además, podemos establecer que el verdadero orígen de la medida de un segundo está basada en el movimiento del sol. Hay estudios más profundos basados en el movimiento planetario y tonos armónicos que se prestan más al apoyo de lo “orgánico” basado en los 432 Hz como una fundamento sólido para la estructura musical y regulación de nuestra salud. Desde la aparición de esta información secreta, hubo investigaciones de mucha gente, inclusive de Ananda Bosman, Mick Jagger de los Rolling Stones, por los resultados en las reacciones positivas del público, con estas frecuencias de 432 hz. Beneficios la música en 432 hz transmuta y sana el alma, mente y cuerpo: El corazón humano (ritmo cardíaco) La doble hélice de ADN (frecuencia de replicación) La función cerebral máxima – sincronización bihemisférica (dos hemisferios del cerebro) El pulso cardíaco fundamental del planeta (resonancia fundamental de la cavidad Schumann) La geometría musical de la creación. El ajuste actual de la música sobre la base de 440 Hz no armoniza en cualquier nivel que corresponda al movimiento cósmico, ritmo o vibración natural. La diferencia entre 440 Hz y 432 Hz es sólo 8 vibraciones por segundo, pero es una diferencia perceptible en la experiencia de la conciencia humana. Al cantar con esta frecuencia, resuena en el interior, se expande la capacidad expresiva, liberando la carga emocional de los bloqueos energéticos, se dirige el uso de la mente, y el expandir de la conciencia. Hay gente que tiene la intención de ampliar estas oportunidades a través de una difusión mundial. La música y el canto son los más poderosos medios, esto se puede lograr porque el sonido es la liberación principal por la que fue creado y continúa armonizando todo el Universo! La frecuencia en la que nos mete la música afinada a 440 Hz nos hace sentir inseguridad, miedo, angustia y desorden interno. Durante muchos años ha interesado que la Humanidad esté sumida en la oscuridad. Si la música no está en armonía con el planeta, no está en armonía con el Ser humano y cómo consecuencia se producen alteraciones en ambos. Para evitar que esto continúe sucediendo, deberíamos afinar la música a 432 Hz. Y podemos hacerlo pasando toda nuestra música al ordenador, y utilizar un programa que permita bajar la frecuencia. Las interpretaciones sonarán un poco más lentas, pero es casi imperceptible. Hay programas de ordenador que sirven para manejar, editar y grabar música. Por ejemplo el de Mac, Garage Band. Esta música después se debe pasar a DVD en lugar de en CD, porque los CD’s no tienen capacidad de manejar 12 armónicos, sólo manejan 8 armónicos, y no serviría de nada porque estaríamos recortando 4 armónicos. La música grabada en CD es cortante, dura, fría, en cambio grabada en DVD es más cálida porque permite grabar con los 12 armónicos LA VIBRACIÓN DEL BORDÓN EN EL MONOCORDIO La nota Do (C) vibra en 396 hertzios de frecuencia, para la liberación del miedo y la culpabilidad. La nota RE (D) vibra en 417 hertzios de frecuencia para la transformación, transmutación, y conversión de nuestro estado mental, para llegar a la aceptación de lo divino. La nota MI (E) vibra en 528 hertzios de frecuencia, para la transformación y reparación del ADN. La nota FA (F) vibra en 639 hertzios de frecuencia para El Quantum Cognition esto es, mejorar el conocimiento, acelerar la inteligencia, como? Escuchando por prolongado tiempo el sonido de la nota FA el cerebro puede experimentar la reducción de un compuesto químico presente en el cerebro y denominado ácido quinurénico lo puede mejorar las capacidades cognitivas tanto de personas sanas como de pacientes que padezcan trastornos neurodegenerativos o psicóticos. La nota SOL (G) vibra en 741 hertzios de frecuencia, e incide y en la expansión de la conciencia humana. La nota LA (A) vibra en 852 hertzios y despierta la intuición, la nota LA afecta la glándula pineal o epífisis, la llamada tercer ojo, que constituya la antena del ser humano, no solo la intuición como parte de las habilidades del hombre, sino la telepatía, la psicoquinesis y otras capacidades del hombre, serian desarrolladas por la influencia de esta nota en el cerebro humano. Por último la nota SI vibra en 963 hertzios de frecuencia e incide en el sistema nervioso, estabilizándolo, y equilibrando las energías acumuladas por el estrés y otros factores. El cambio de frecuencia a 440 Hz se hizo a pesar de que el Profesor Dussaut del Conservatorio de París escribió un referéndum firmado por 23.000 músicos franceses quienes estaban a favor de la preservación a 432 Hz, para conservar la armonía musical con la vibración musical del universo. El reciente re-descubrimiento de la verdadera naturaleza vibratoria de la energía indica que el uso de sintonía a 440 Hz genera un efecto intencional insalubre en el medio ambiente y en los seres vivos. Esto produce un cambio fuera de la naturaleza, de 8 Hz, en cómo pensamos y cómo nuestro ADN regula nuestra constitución genética. El cerebro y el ADN están profundamente conectados al 432 a través de la procesión de los equinoccios y frecuencias cósmicas de 8 hz. El tono LA = 432hz es el fundamento de la música, el diseño inteligente en la naturaleza tiene una base armónica en 432 vibraciones por segundo. Un fenómeno natural medido que apoya la idea del 432 Hz que entrelazados en base orgánica es el movimiento del Sol y Saturno. Además, podemos establecer que el verdadero orígen de la medida de un segundo está basada en el movimiento del sol. Hay estudios más profundos basados en el movimiento planetario y tonos armónicos que se prestan más al apoyo de lo “orgánico” basado en los 432 Hz como una fundamento sólido para la estructura musical y regulación de nuestra salud. Desde la aparición de esta información secreta, hubo investigaciones de mucha gente, inclusive de Ananda Bosman, Mick Jagger de los Rolling Stones, por los resultados en las reacciones positivas del público, con estas frecuencias de 432. NOTA IMPORTANTE: tengan mucho cuidado al convertir y grabar música de 432 hz utilizando formatos como MP3 ya que estos formatos que comprimen el audio pierden en el proceso frecuencias sonoras importantes pudiendo quedar sólo el audio musical sin valor terapéutico. Se recomienda utilizar el formato WAV sin comprimir en las grabaciones de 432 hz. Beneficios: La música en 432 hz transmuta y sana el alma, mente y cuerpo: -El corazón humano (ritmo cardíaco) -La doble hélice de ADN (frecuencia de replicación) -La función cerebral máxima – sincronización bihemisférica (dos hemisferios del cerebro) -El pulso cardíaco fundamental del planeta (resonancia fundamental de la cavidad Schumann) -La geometría musical de la creación. Hasta aquí, una pequeña muestra del gran engaño. LA REALIDAD No es de extrañar que la historia comience con que estas frecuencias fueron usadas en los cantos Gregorianos, ya que tiene sus orígenes en la práctica musical de la sinagoga judía y esto, como veremos mas adelante, cobrará especial importancia. Veamos pues cual es la verdad, desmantelemos las mentiras y el porqué de todo este inmenso montaje. El oído humano es capaz de percibir frecuencias sonoras entre los 20 Hz y los 20 KHz. Este espectro audible lo dividimos en 10 secciones llamadas octavas. La octava es el intervalo entre dos sonidos que tienen una relación de frecuencias igual a 1:2 y que corresponde a doce notas de una escala musical cromática. Históricamente se ha utilizado como referencia para afinar los instrumentos el LA de la tercera octava. A partir del siglo XVI empezó a considerarse el seguir un criterio común para la afinación de los órganos de iglesia, ya que al estar cada uno afinado a una frecuencia distinta, una misma composición sonaba muy diferente según donde fuese interpretada. Las afinaciones a frecuencias altas no eran del agrado de violinistas y cantantes de ópera. Los primeros las odiaban porque las cuerdas más finas para reproducir los sonidos más agudos se rompían muy frecuentemente, y los cantantes porque se tenían que desgañitar para alcanzar las notas más altas. En 1859 se dictó una ley en Francia por la que todos los instrumentos tenían que afinarse a 435 Hz. Pero aun así siguieron apareciendo alternativas. Una de las más populares fue la afinación filosófica o científica. Esta afinación tenía de especial que el Do de todas las octavas era siempre una potencia de 2. En la octava 0 el Do se corresponde con 32 Hz, en la uno con 64 Hz, en la dos con 128, en la tres 256, en la cuatro 512 y así sucesivamente. En esta afinación, el La de la octava 3 se sitúa en los 430,539 Hz, no en los 432. Este valor de frecuencia de afinación (faf) de 430,539 Hz es el que hay que utilizar para que la nota Do (n=1) sea potencia de 2 en todas las octavas (o=1, o=2 …). La se corresponde con la n=10. De hecho, históricamente, ninguna afinación ha utilizado esta frecuencia de 432 Hz, como comprobarán a continuación en esta pequeña muestra cronológica. 1640 El órgano de la iglesia de los franciscanos en Viena estaba afinado en A 457,6 Hz 1699 La institución musical Opera de París afinaba en A 404 Hz. 1711 John Shore’s inventó el diapasón; siendo la afinación de A 423,5 Hz. 1780 Stines, para Mozart, A 421 Hz. 1780 Fabricante de órganos Schulz afinaba en A 421,3 Hz. 1714 El órgano de la Catedral de Estrasburgo estaba afinado en A 391 Hz. 1722 El órgano de la iglesia católica romana de Dresden estaba afinado en A 415 Hz. 1759 El órgano del Trinity College de Cambridge estaba afinado en A 309 Hz. 1762 Los instrumentos de cuerda en Hamburgo se afinaban en A 405 Hz. 1772 El órgano en la principal iglesia católica de Dresden afinaba en 415 en su momento. 1780 El afinador de Stein afinaba en A 422,6 Hz 1751 El afinador propio de Hendel afinaba en A 422,5 Hz. 1811 El Paris Grand Opera afinaba en A 427 Hz. 1812 El conservatorio de Paris afinaba en A 440 Hz. 1813 George Smart adoptó para la Philharmonic Society la afinación de A 423,3 Hz. 1820 El órgano de la Abadía de Westminster usaba una afinación de A 422,5 Hz. 1834 La Ópera estatal de Viena afinaba en A 436,5 Hz. 1835 El fabricante de pianos Wolfels afinaba en A 443 Hz. 1836 El fabricante de pianos Pleyel afinaba en A 446 Hz. 1846 El afinador de pianos Mr Hipkins afinaba en A 436.0 Hz 1849 La afinación media de los pianos Broadwood fue de A 445,9 Hz hasta 1854. 1858 La New Philharmonic de Londres afinaba en C 522 Hz. 1860 El fabricante de pianos Cramers afinaba en A 448,4 Hz. 1862 La Ópera de Dresden afinaba en A 440 Hz. 1871 El Covent Garden Opera House afinaba en A 440 Hz. 1877 El fabricante de pianos Collard afinaba en A 449,9 Hz. 1877 El órgano de la Catedral de San Pablo afinaba en A 446,6 Hz 1877 El fabricante de pianos Chappell afinaba en A 455,9 Hz. 1877 El afinador de pianos Mr Hipkins cambió la afinación a A448,8 Hz. 1878 La Ópera de Viena afinaba en A 447 Hz. 1879 El Covent Garden Opera afinaba en A 450 Hz. 1879 La fábrica de afinadores Erard afinaba en 455,3 Hz. 1879 Los pianos Steinway de Inglaterra afinaban en A 454 Hz. 1879 Los instrumentos de viento-madera de la armada británica afinaban en A 451,9 Hz. 1880 Brinsmead, Broadwood, and Erard usaron una afinación de A 455,3 Hz. 1885 En Vienna fue utilizada una afinación a 59º fahrenheit de A 435,4 Hz. 1885 En la exhibición internacional de Londres fue adoptado el A 452 Hz. 1925 El 11 de Junio la industria musical americana adoptó la afinación A 440 Hz. 1936 La Asociación Estadounidense de Normas aprobó el A 440 Hz, sin embargo, la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Boston, utilizaron 442 Hz. 1939 En una conferencia internacional la afinación A 440 Hz fue adoptada. De modo que no solo jamás se utilizó dicha afinación, sino que además no existe evidencia alguna de que Goebels fuese el que propusiese fijar la frecuencia de afinación a 440 Hz. De hecho fue la industria musical americana la que implantó un estándar de facto en los 440 Hz ya en 1925, y algunos lo empezaron a utilizar a partir de entonces en la fabricación de instrumentos. En 1936 la American Standards Assotiation (ANSI) recomendó que se utilizase esta frecuencia de 440 Hz. Posteriormente en 1955 la International Organization for Standardization (ISO) hizo lo propio y se reafirmó en 1975. No obstante incluso a día de hoy, existen orquestas que no se ponen de acuerdo y afinan en 442 Hz. Siempre viene bien tener a mano a un alemán al que inculpar y si es de la segunda guerra mundial, mejor que mejor, aunque la realidad sea otra, al igual que con la farsa del Holocausto Judío. Entonces, ¿de dónde viene este cuento de Goebels? Esta mentira fue publicada por primera vez en una nota del Schiller Institute, en 1991, y en la revista subsidiaria Fidelio (“curiosamente” esta es la contraseña que utilizaban en la película Eyes Wide Shut para acceder a la ceremonia). The Schiller Institute es un comité de pensadores que investigan en diferentes áreas, y que está ligado al “movimiento” “La Rouche”, perteneciente a la actual esposa, Helga Zepp, del político americano Lyndon Larouche. Como siempre se ha dicho desde Todo Está Relacionado, absolutamente TODOS los partidos políticos son parte del Nuevo Orden Mundial Judío, y el partido de Larouche no podía ser menos. Entre algunas de sus propuestas cabe destacar su propuesta por un Nuevo Orden Mundial Económico ¿les suena de algo, verdad? No en vano, el agente doble, Daniel Estulin, ha dispuesto una sección a Helga Zepp en su web. Entre las otras mentiras está la de que el planeta vibra a 8 Hz, lo cual resulta que no es cierto, pues su frecuencia a ido aumentando hasta alcanzar a día de hoy los casi 13 Hz. No obstante nos podemos poner a hacer números, pero los armónicos de esa frecuencia nada tienen que ver con los 432 Hz, ni con los 440 Hz (que 8 hz en esa banda de hercios no es nada), apenas el 431 llega a arrimarse, pero tampoco es exacto. Matemáticamente hablando: Pitagoras tomó una cuerda, la dividió en 12 semitonos y estableció los 12 semitonos que componen la escala natural armónica: Do, Do#, Re, Re#, Mi, Fa, Fa#, Sol, Sol#, La, La#, Si. Cada doce semitonos, todo se repite otra vez pero a una octava mas alta. Las notas de dicha escala, sin alteraciones (# = alteraciones = sostenidos), son 7 notas: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. La octava vendría a ser otra vez Do, pero mas aguda o mas grave. Los instrumentos musicales, hoy día, en su mayoría, se afinan en el conocido La 440 Hz. Esto significa que la nota “La” debe vibrar 440 veces por segundo. La frecuencia esta definida como la cantidad de veces que oscila un elemento en un intervalo (en un segundo para los Hercios). Una vez que el “La” de una guitarra por ejemplo, suena a 440 Hz (esto se logra mediante afinadores digitales o por resonancia armónica para los que tienen buen oído y están duchos en el tema), se afinan el resto de la notas, cuerdas o lo que sea en referencia a el “La 440″. El rango de 4 a 8 hz, ni siquiera es audible para el oído humano, el cual oye de un rango que va de los 16 hz a los 20.000 hz Pero lo que si podemos hacer es tocar unas octavas mas arriba de los 8 hz para lograr entrar en armonía con nuestro cuerpo humano. ¿Como hacer esto?, si no fuese una persona que busca la verdad, ahora te diría: afina tu instrumento con el La en 432 en lugar de 440 y listo, pero haces la cuenta y no da. Hagamos la cuenta juntos: Debo llegar de los 432 hz a los 8 hz mediante armónicos, para demostrar que la frecuencia 432 está en armonía con el cuerpo humano. Te recomiendo hacer la cuenta en Excel. 432 hz = La 4 (en esa nota en su cuarta octava, por eso el 4, debe estar afinado el instrumento a la frecuencia que quieras, así están organizadas las notas en los instrumentos) Entonces Sol#4, que es el semitono exactamente anterior al La 4, debería sonar un poco mas grave, que el La 4, por lógica y para que suene armónico. Vamos retrocediendo de a semitonos hasta llegar a la frecuencia del cuerpo humano 8 hz. La 4 = 432 Sol#4 = 407,754 Esto es cierto, Sol#4 suena mas grave que La 4, posee menos vibraciones por minuto, por ende su frecuencia disminuyó. Esto lo se por una simple cuenta: 432/1,05946 = 407,754 A su vez, si a 407,754 lo dividimos nuevamente por la constante 1,05964 obtenemos la frecuencia de Sol 4, que es: 407,754/1,05946 = 384,868 = Sol 4 La constante 1,05946… es el factor de frecuencia en el sistema temperado. A la que se divide o multiplica (si se quiere subir la frecuencia o bajar), que es obtenida de la siguiente cuenta: f = RAÍZ de 2 a la 12 (no raíz cuadrada, ni cubica, sino a la 12), ese resultado (que en Excel se expresa como: =POTENCIA(2;1/12)) da 1,05946… donde se eleva a la 12 por los 12 semitonos a los que debe ser la escala armónica. De este modo vamos bajando semitono a semitono hasta llegar a los 8 hz. El tema es que afinando a 432 hz, y acomodando cada nota a su frecuencia armónica, nunca llegamos a un 8 perfecto, llegamos a un 8,027. O sea que si el cuerpo humano vibra por resonancia de 4 a 8 (dependiendo de contextura física, altura, etc), afinando a 432 llegamos a un 8,027 o a un 4,014 hz, o sea que no estamos en perfecta armonía. Uno podría decir: bueno casi, es imperceptible esa diferencia, son centésimas, pero afinando a 440 también es pequeña la diferencia, obtenemos un 8,176 y un 4,088, antes de afinar los instrumentos a 432, afino a 440, que es lo que todo el mundo usa y desprecio la diferencia con la armonía del cuerpo humano como la desprecia los 432. También otro podría decir: pero el 432 hace que el 8,027 este mas cerca del 8 perfecto antes que el resultado 8,176 del 440. Pero si nos vamos a poner a tratar de acercarnos al 8 afinemos en 431 entonces, donde los resultados cercanos a la frecuencia del cuerpo humano por armonía roza los 8,009 y/o 4,004. O el Do en 256 y nos da todo redondo y listo. Otra de las mentiras es que 432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI pero ni tan siquiera hay forma de encajarlo matemáticamente; eso hay que añadirlo con la otra mentira de la historieta que dice que las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz y cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. Resulta que como antes se dijo, el oído humano solo puede percibir dentro del rango de 16-20.000 Hz, por lo que si usted afina en una frecuencia mas baja, el número de armónicos que podrá escuchar será mas amplio, pero eso no implica que el número de rmónicos sea menor, de hecho, es exactamente el mismo, INFINITOS. Para quien no sepa que son los armónicos una breve explicación: Cuando hay un tubo de un cierto largo, al pasar el aire se produce una nota, esta nota se llama fundamental. Una flauta dulce tiene tantas fundamentales como largos de tubos puede tener (el largo del tubo cambia si cerramos o abrimos uno de los agujeros para los dedos). Pero ¿cómo creen que una flauta es capaz de producir sonidos que no están dentro de las fundamentales? Es simple. Quién sea que sople tiene que emitir una frecuencia que “simpatize” con el tubo y resultará sonar un armónico sobre la fundamental del tubo. Por ejemplo. Si tomo una flauta y tapo todos los orificios, va a sonar un Sol (es un ejemplo!), si vuelvo a soplar, pero ahora más fuerte probablemente suene el mismo sol, pero una octava más arriba. Ese sol ya no es un sonido fundamental, es un segundo armónico… aquí pueden ver los detalles de la emisión de armónicos. Muchos instrumentos cuentan con un complejo trabajo de labios por parte del intérprete y esto se debe precisamente a que ellos deben ser capaces de emitir con la boquilla (como en la trompeta) o la doble caña (oboe, fagot..) una vibración similar a la nota que quieran emitir. Esa vibración, combinada con la fundamental indicada simpatizarán con el tubo y generarán el armónico deseado. También es por esta razón que existen varias digitaciones para una misma nota. Ejemplo: un sol sobre la pauta puede ser el 2º armónico de un sol más bajo o el 3º de un do central. Cada digitación tiene un timbre distinto y muchas veces una pequeña variación de afinación… También hay que considerar que la generación de armónicos, a medida que se alejan de la fundamental, muchas veces genera resultantes desafinadas y quien toca tiene que afinar esa nota. Hay muchas formas, varía mucho en la forma en que se dirige la columna de aire, o usando digitaciones diferenciadas u otros recursos diseñados para cada instrumento. Un ejemplo auditivo link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WOOXAs-nOJQ De modo que el gancho “tiene mas armónicos” la afinación en 423 Hz es otra mentira. Esto es solo una parte del articulo, en el link que les dejo pueden verlo completo yo solo puse la parte que para mi tema es importante que es la cuestión de la afinación. Articulo original y critica (Acá se habla de conspiraciones y cosas asi, cada uno ahi tome lo que crea conveniente yo me quede con lo matematico que es lo mas seguro): http://todoestarelacionado.wordpress.com/2013/04/22/la-farsa-de-las-frecuencias-solfeggio-la-afinacion-a-432-hz-y-su-relacion-con-el-cubo-negro-el-valknut-los-chemtrails-y-el-eneagrama/ Otras opiniones: http://www.guitarristas.info/foros/afinacion-432hz-440hz/158792/pagina2

Los animales ocupan un lugar destacado en la literatura rusa. No son un simple adorno vistoso. Tampoco se limitan a actuar de comparsa de los protagonistas, ni se contentan con ser un mero recurso estilístico. Como reflejo de la estrecha relación que el arte eslavo ha tenido con el folclore, muchos escritores rusos han dirigido su mirada a perros, gatos, leones, caballos, lobos, osos o gansos para descubrirnos aspectos sutiles de la naturaleza humana. Una persona puede ser un completo enigma para otra, dijo Wittgenstein, aunque se comuniquen en el mismo idioma. Quizá por eso los escritores no escatiman esfuerzos de imaginación y recurren a nuestros hermanos los animales para abordar situaciones tan complejas como la guerra, el totalitarismo o las pasiones. Así lo han hecho Vasili Grossman, Mijaíl Bulgákov o Isaac Bábel. Lejos está de acabarse con ellos la lista. Vera, la protagonista infantil de El zoo trágico, de Lidia Zinoviéva-Annibal, se caracteriza por su fijación por el mundo animal, que constituye la puerta de entrada a su mundo interior. Turguéniev se preguntó sobre la muerte en el poema en prosa El perro. Los insectos pueblan las pesadillas literarias de Anna Starobinets. Un perro de Pomerania que corre siempre delante de su ama da título a uno de los cuentos más famosos de Chéjov. Las criaturas de dos y cuatro patas comparten el frío y la lucha por la supervivencia de Varlam Shalámov en Relatos de Kolimá. Los animales tienen mucho que decir en los cuentos y las novelas rusas, como demuestran también estos otros cinco ejemplos. Aventuras de un mono de Mijaíl Zóschenko Uno de los más acérrimos defensores del realismo socialista, Andréi Zhdánov, responsable de los ataques personales contra artistas como Shostakóvich o Eisenstein, la emprendió por esta obra satírica con Zóschenko, hasta entonces considerado un autor “inofensivo” de literatura infantil. En Aventuras de un mono se narran las cómicas peripecias de un primate que lleva una monótona existencia en el pequeño zoológico de una ciudad rusa del sur cuando un día, tras un bombardeo, logra salir ileso de su jaula y enfrentarse al sinsentido de la vida soviética. Sólo cuando vuelve a su vida recluida, el simio se siente “en libertad”. Y es que nuestros remotos antepasados demuestran ser más civilizados que algunos homínidos. No es de extrañar que una crítica tan directa le valiera a Zóschenko la expulsión de la Unión de Escritores. Como quedó plasmado en las revistas literarias Zvezdá y Leningrad en 1946, a Zhdánov no le gustó que el mono prefiriera volver al zoo a seguir en libertad y que le resultara más fácil respirar preso en una jaula que suelto entre soviéticos. El camino de Vasili Grossman En la cubierta del último título de Vasili Grossman aparecido en español, Eterno reposo y otras narraciones, compuesto por una selección de cuentos escritos a lo largo de su vida, aparece un soldado que coge las riendas de un equino. La imagen no es fortuita. El protagonista del relato El camino, Dzhu, es un mulo al servicio de un regimiento de artillería en la península itálica. A pesar de ignorar la situación política que se respira, Dzhu se muestra sensible a todos los cambios que se producen un día antes del solsticio de verano de 1941, la víspera de la invasión de la Unión Soviética por parte de las fuerzas militares alemanas. Después de una vida como bestia de carga bajo el sol del sur de Europa, Dzhu es transferido al frente de Stalingrado, “donde se había ido gestando una noción totalmente nueva para él, la del infinito, concebida mucho tiempo atrás por filósofos y matemáticos y que se plasmó en la llanura rusa”. Allí experimentará “en su propia piel, empapada de la fina lluvia de otoño, el frío intenso y la tiritera que éste provoca” y acabará pasando a manos de un ruso. Con la llegada del invierno, las penalidades que sufre Dzhu son un reflejo de lo que pasaron los hombres y mujeres destinados a Stalingrado. Grossman concentra en la experiencia de este animal y en su mirada todo el horror del Frente Oriental magistralmente desarrollado en Vida y destino. Al final, después de contemplar el paisaje después de la batalla, Dzhu recupera las fuerzas de vivir gracias al afecto (y al amor) que recibe de una yegua de Vólogda. “Cierto encanto maravilloso emanaba de aquellas dos criaturas confiadas, tiernas y unidas en medio de una llanura castigada por la guerra, bajo un cielo gris de invierno”, escribe Grossman. Los animales también están presentes en otro de los cuentos incluidos en esta edición, Tiergarten: los protagonistas son los habitantes del zoológico de Berlín, espectadores asustados de los bombardeos. “Si entre los animales del zoo había cundido la alarma fue porque advirtieron la llegada de algo nuevo, de una transformación”, advierte Grossman en el arranque de este texto. El cocodrilo de Fiódor Dostoievski De nuevo nos encontramos con un animal, esta vez un cocodrilo, que procede de un parque zoológico metropolitano. El reptil que da nombre a uno de los cuentos más cómicos y grotescos del autor de Crimen y castigo se abre paso en las letras rusas después de tragarse al funcionario Iván Matvéich en el Passage de San Petersburgo, una de las primeras galerías comerciales del mundo. Epicentro histórico de la vida social y cultural petersburguesa, en este complejo situado en la Avenida Nevski 48 se organizaron lecturas públicas con los más célebres literatos de la época. El esperpento está servido en este corto relato cuando el funcionario decide quedarse a vivir en el buche del cocodrilo y conocemos por su amigo Semión Semiónich, que ejerce de narrador, las distintas reacciones ante esta situación surrealista: la mujer del funcionario quiere pedirle el divorcio, el dueño del reptil se muestra convencido de que la nueva situación le reportará pingües beneficios y Matvéich, cegado por la avaricia, también sopesa las ventajas de su nuevo habitáculo. “Si no llego a ser un Sócrates, seré un Diógenes”, afirma el funcionario desde las entrañas del cocodrilo. Dostoievski prefigura la incipiente sociedad consumista que todos conocemos hoy y la condimenta con la anquilosada burocracia zarista en la mejor tradición gogoliana. El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov Posiblemente el animal más conocido de las letras rusas sea Behemot, el inolvidable gato creado por Bulgákov y que ha protagonizado la mayoría de las cubiertas de las ediciones de esta obra. Junto con el can de Corazón de perro, escrito en 1925 pero que no fue publicado en su versión original hasta la glásnost, forman la pareja más extravagante de la literatura fantástica. Behemot es un gato inmenso como un hipopótamo que se pasea a sus anchas por Moscú poniendo la capital patas arriba, cortando cabezas e infligiendo duros castigos a los ciudadanos soviéticos. A este animal capaz de ejecutar acciones propias de los humanos -camina erguido sobre sus patas traseras, paga su billete para viajar en el tranvía o utiliza los cubiertos para comer- pertenece una de las famosas réplicas desternillantes de esta obra clásica. Una ciudadana le espeta a Koroviev, miembro de la banda diabólica de Woland, que él no es Dostoievski. Éste le responde con un ambiguo “quién sabe” a lo que la mujer contesta que el gran escritor lleva tiempo muerto. Behemot, irritado por esta afirmación, protesta: “¡Dostoievski es inmortal!”. Mi primer ganso de Isaak Bábel La sinrazón y la violencia gratuita en el contexto de la guerra se encarnan en un ganso por obra y gracia de la pluma de Bábel. El narrador de este relato perteneciente al ciclo que conforma Caballería Roja, alimentado por las experiencias del escritor cuando acompañó a un regimiento cosaco capitaneado por Semión Budionni durante la guerra polaco-soviética, es un soldado judío que se convierte en blanco de las burlas de sus compañeros cosacos. “Aquí tenemos una verdadera calamidad con la gente con gafas. Nuestros hombres no la dejan en paz”, le advierte el sargento a su llegada. La manera que encuentra este universitario de Petrogrado con anteojos para demostrar su hombría y su derecho a pertenecer al regimiento es aplastando cruelmente contra el suelo a un ganso, sintiendo como su cabeza cruje bajo su bota. La imagen de la inocente ave “yaciendo estirada en el estiércol” es una potente metáfora de los desastres de la guerra, de las víctimas inocentes, del horror que se inocula en el corazón y la mente de todos los que participan en ella, voluntaria o involuntariamente. De noche, con las piernas entrelazadas con los otros soldados para entrar en calor, el estudiante, a pesar de soñar con mujeres, siente como su corazón “suspira y sangra”. Algo en él ha muerto con el ganso.
El reino animal ocupa un lugar privilegiado en la literatura rusa. En sus páginas no es extraño que asomen patas, hocicos, alas o colas. Es el vivo reflejo de la estrecha relación de las letras eslavas con el medio natural, presente en su rico folclore. Por eso, no son pocos los escritores que han recurrido al mundo de las bestias para descubrirnos aspectos ocultos de las pasiones y motivaciones humanas. Una inofensiva ardilla, en manos de Varlam Shalámov, se convierte en una brutal metáfora de la violencia que puede ejercer la masa anónima sobre el más débil, el diferente, el señalado. El fiel Ruslán de Gueorgui Vladímov Un perro guardián sólo necesita entender un puñado de normas para cumplir a rajatabla su cometido: distinguir y neutralizar al enemigo cuando se le ordene, obedecer ciegamente a la autoridad y comer de la mano de su cuidador. Desviarse de cualesquiera de estas rutinas acarrea una reprimenda o un castigo severo. Esta es la vida simple que Ruslán observa rigurosamente en un campo penitenciario soviético. Pero la prueba más difícil para el can no será cazar a un preso huido sino abandonar su servicio cuando se desmantele el campo tras la muerte de Stalin. Vladímov describe los efectos que tuvo en la sociedad rusa -tanto en los represaliados y sus familias como en los implacables verdugos- el siglo perro lobo, término con que el poeta Ósip Mandelstam definió la centuria de los totalitarismos. Kashtanka de Antón Chéjov La perra que da nombre a este cuento, Kashtanka [castaña], se extravía durante un paseo. La acaba recogiendo el payaso de un circo donde viven y trabajan otros animales ejecutando cada noche números acrobáticos. Kashtanka recibe en su nuevo hogar un trato más afable que el que le dispensaba su anterior amo, Luka Aleksándrich, especialmente cuando se entregaba a la bebida. Sin embargo, con la depurada técnica narrativa que ha hecho célebre al autor ruso, Kashtanka trunca las expectativas de los lectores con su comportamiento. Anteponiendo el instinto innato de la obediencia a su propio bienestar, rehace el camino y vuelve con su dueño precedente. Amar a la patria o el viaje del gorrión de Andréi Platónov Platónov cuenta en este relato, definido por su autor como un “suceso fantástico”, las visitas de un gorrión a un anciano violinista que toca su instrumento al pie del monumento a Pushkin, en Moscú. Cuando llega el otoño, el gorrión tiene problemas para encontrar comida, lo que provoca que las visitas sean cada vez más escasas. Aun así, el anciano lo espera siempre que ofrece uno de sus conciertos callejeros. Lo tiene presente en sus pensamientos: ¿cómo se las arreglará el gorrión con los rigores del frío? El destino de ambos personajes volverá a cruzarse en un desenlace que demuestra al anciano “que no todo puede ser expresado con música, y que uno mismo en su desdicha es el último remedio para la vida y el sufrimiento”. El pato de Varlam Shalámov Los animales también pueblan el infierno blanco de Kolimá descrito por Shalámov, donde las condiciones de trabajo eran tan extremas que las vidas se truncaban con la misma facilidad con la que se rompe un hilo. Por eso, la aparición de un animal se percibía como un milagro. Ajenos al horror del gulag, los animales sirven al narrador de unidad de medida del grado de salvajismo que puede alcanzar el hombre. En este relato Shalámov describe la lucha agónica entre un ave que, exhausta, se aparta de la bandada para tomarse un respiro, y un zek, que lo ha seguido, pues para él el pájaro sólo constituye un trofeo. El somormujo logrará salvar la vida porque el zek lo abandona en el último momento, abrumado ante la posibilidad de tomar una decisión propia, pues está demasiado acostumbrado a acatar órdenes en lugar de ser un agente activo en su destino. La ardilla de Varlam Shalámov En Relatos de Kolimá, la fragilidad del animal frente al hombre es toda una alegoría de la época del terror. En este cuento, perteneciente al volumen IV, una ardilla confunde el bulevar de una ciudad de provincias con un camino que lleva de un bosque a otro. Pronto el pequeño roedor se percata de que el bosque escasea y que hay gente que ha empezado a seguirla. La pobre ardilla no sospecha que en esa ciudad, tan tranquila que “incluso el agua corría hacia atrás”, la población, para matar el aburrimiento, recurre a tres entretenimientos: los incendios, imponer la revolución por todos los medios y... la caza de ardillas. La excavación de Andréi Platónov En La excavación, una de las primeras obras distópicas del siglo XX, un enjambre de obreros trabaja a destajo, en el inicio del primer Plan quinquenal, para abrir un hoyo de grandes dimensiones. Tras la cimentación se planea construir la gran casa del proletariado, que dará cobijo a toda la clase trabajadora de la Unión Soviética. Cada día se emplean con todo su ahínco en cavar y cavar hasta que un día olvidan el sentido de su cometido, pues el hoyo ha absorbido todas sus fuerzas. Platónov plasma una vida reducida a trabajar, comer, dormir y obedecer en la que un oso de apariencia humana, Misha, modelo del obrero estajanovista, tiene la facultad de detectar con su olfato a los kulaks. En el prólogo a la edición inglesa, Joseph Brodsky dijo: “Lo primero que se debería hacer al cerrar el libro es abolir el orden del mundo existente y proclamar una nueva era”. El maestro y Margarita de Mijail Bulgákov El fiel Bangá, perro de orejas puntiagudas y de pelaje gris, es el sostén de Poncio Pilato en su penosa soledad. Es el único ser por el que el procurador romano siente cariño, cuya compañía añora cuando la migraña le asalta en medio de su interrogatorio a Yeshua (Jesús). El perro tiene un gran respeto por Pilato y se siente un animal privilegiado, superior y especial porque goza de la estima de quien el animal considera “el más poderoso del mundo, el soberano de todo el pueblo”, y con él se quedará en su último viaje sideral. Los estudiosos de la novela creen que el nombre del perro lo inspiró el apelativo que Bulgákov daba a Liubov, su segunda mujer, Liubanga, una gran amante de los animales. Lo que nunca habría imaginado Bangá es que el grupo de rock Pearl Jam se inspiraría en él para componer la canción Pilate, que forma parte del disco Yield, ni que la cantante Patti Smith escogería su nombre para titular su disco de 2012. Si te gusto este post podes ver la primera parte tambien acá: http://www.taringa.net/posts/arte/17675491/El-singular-zoo-de-las-letras-rusas-I.html
