Harry854
Usuario (Argentina)

La historia del petróleo en la Argentina se puede remontar desde el descubrimiento del primer yacimiento con el hidrocarburo el 13 de diciembre del año 1907, en el entonces pueblo de Comodoro Rivadavia. Fue recién en el gobierno de Hipólito Yrigoyen que se fundó YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), y se designó para la conducción de la misma, al ingeniero general Enrique Mosconi, entre 1922 y 1932. Y ya en el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear se produjo el gran crecimiento de YPF, mientras que en la llamada década infame fueron pocos los avances en la producción de petróleo, y se estancó el crecimiento de YPF. Después de la década infame, Juan Domingo Perón se encontró con una YPF con mucha debilidad institucional, y hacia el fin de su gobierno buscó la ayuda de capitales extranjeros para incrementar la producción, lo que se frustró por la oposición de diversos sectores, incluso dentro de su propio partido, a los contratos con una filial de la Standard Oil que se proponían desde el gobierno. Desde 1955, el derrocamiento de Perón, hasta 1966 la Argentina sufrió lo que algunos llamaron la democracia débil, debido a que los gobiernos de ese periodo fueron acosados por los militares. En ese período, el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi se logra el autoabastecimiento con nuevos contratos petroleros, y además desde esa presidencia, llega el gas a través de cañerías, se dejó de usar la garrafa y los combustibles líquidos y sólidos, todo esto fue gracias a la obra del gasoducto Campo Durán. En la presidencia de Arturo Illia algunos de esos contratos fueron anulados por ser acusados de "perjudiciales para la Nación", el país volvió al desabastecimiento. Más tarde el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía modificó la ley 14.773 (realizada por Frondizi), y mantuvo el mismo principio de la propiedad estatal del petróleo, pero se eliminó el monopolio de YPF. En las gestiones de los siguientes gobiernos militares no hubo muchos cambios en la política petrolera y la producción fue aumentando. En el gobierno de Raúl Alfonsín las empresas Argentina Cities Service (ex Banca Loeb) y Amoco (ex Panamericam), siguieron con la explotación, y este gobierno renegoció los contratos obteniendo aumentos en los precios que pagaban las empresas. En 1992, el gobierno peronista de Carlos Menem desnacionalizó el petróleo, así fue que se transfirió el dominio público de los yacimientos de hidrocarburos del Estado Nacional a las provincias, pero esta ley también privatizó a YPF, perdiendo el poder de su decisión de política petrolera, y gracias a esto las inversiones a YPF bajaron, no se descubrieron nuevos yacimientos, pero la explotación aumentaba. Repsol compró a YPF y así la vieja empresa petrolera argentina, ahora se llama Repsol YPF. A causa de la ley sancionada, la cual le daba toda la libertad de lo que quisiese con el petróleo, Repsol YPF explotó demasiado los yacimientos, pero no descubrieron nuevos. En la actualidad a consecuencia de estas políticas, durante el gobierno de Cristina Kirchner, Repsol YPF tuvo que importar 50 millones de litros de nafta, para poder abastecer los surtidores de las estaciones de servicio para automóviles, camiones y máquinas agrícolas, sin embargo se siguieron registrando algunos faltantes de combustible. Descubrimiento de los primeros yacimientos El primer pozo petrolero de Argentina, en Comodoro Rivadavia, foto de diciembre de 1907. Los primeros yacimientos de petróleo fueron descubiertos en el entonces pueblo de Comodoro Rivadavia. El primero apareció el 13 de diciembre del año 1907, cuando una perforadora estaba realizando un pozo para encontrar agua a tres kilómetros del Cerro Chenque. La máquina llegó a los 170 metros de profundidad pero al no encontrarse agua, los obreros decidieron abandonar el trabajo ya que el equipo de que disponían no les permitía llegar más hondo.5 Antes de este hecho, en el año 1865 en la provincia de Jujuy, se realizó una exploración para intentar encontrar petróleo; para esto en aquel año se formó la Compañía Jujeña de Kerosén S.A. Leonardo Villa fue el primer empresario que intentó encontrar petróleo para su comercialización, pensando en el abastecimiento de kerosén destinado al alumbrado público. Pero existía un gran problema: para poder realizar la exploración, Villa tenía que pedir autorización a las autoridades jujeñas, y después al Poder Legislativo nacional. Todos esto produjo diversas idas y venidas que, al final, hicieron abortar el proyecto. A fines del siglo XIX, varios emprendedores sufrieron el mismo problema. Más tarde se adquirieron nuevos equipos para perforación, preparados para poder lograr un pozo mucho más profundo. Estos equipos fueron comprados en Europa, y se utilizaron los del sistema Fauck. Fue el ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones quien realizó esta compra. Después de nueve meses de trabajo y llegando a perforar un total de 500 metros, comenzó a brotar del suelo un líquido viscoso, aceitoso y con olor a nafta. Las oficinas de Minas en Buenos Aires recibieron un comunicado desde Comodoro Rivadavia que decía: "Se cree haber dado con una napa de kerosene". Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Y fue el día 13 de diciembre que llegó un nuevo telegrama que confirmó la existencia de hidrocarburos a casi 540 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en el pueblo de Comodoro Rivadavia. Se había descubierto por primera vez petróleo en suelo argentino.5 Cuando se descubrió el petróleo se formaron dos grandes interrogantes: por un lado a la propiedad del petróleo, y la otra era con respecto a que empresa o emprendedor debería explotar el petróleo. El comienzo del petróleo en el gobierno de Yrigoyen Cuando en 1918 terminó la Primera Guerra Mundial, se inició un período expansivo para la naciente industria petrolera argentina. La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales; así se pudo lograr mayor disponibilidad de materiales, equipos, fletes y capitales. En esa época apareció el motor de combustión interna que ocasionó otra revolución industrial y aumentó la demanda de combustibles. La expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos derivados del petróleo (combustibles, aceites, grasas, etc). En aquellos tiempos, las empresas estadounidenses y europeas también empezaron a expandirse en busca de reservas; estas acciones estaban avaladas por el gobierno, preocupado por contar con el tan requerido mineral estratégico: el petróleo. El gobierno de Hipólito Yrigoyen anunció el Plan de Tierra y Petróleo, por el cual se trató que el Estado se reservara un papel de intervención decisivo. Durante su gobierno, se creó en 1922 la empresa más grande destinada a explotar y comercializar el petróleo: YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), y se le ofreció la conducción de esta al general Enrique Mosconi, quien ocupó la presidencia entre 1922 y 1930. Durante sus ocho años de gestión, el militar logró casi triplicar la producción de petróleo, de 348.888 metros cúbicos en 1922, a 872.171 metros cúbicos en 1929. En el año 1925 se finalizó la construcción de la destilería de La Plata (todavía en funcionamiento), para producir nafta, kerosene y fuel oil; a tan solo unos meses de su habilitación, también combustible para aviones. Esta destilería llegó a ser la décima destilería más grande del mundo.15 YPF llegó a tener 50.000 empleados, convirtiéndola en la empresa más grande en materia de petróleo. Tanto el petróleo como la cuestión de lograr el autoabastecimiento se convirtieron en temas de campaña durante el año 1928,4 cuando comenzó la explotación del petróleo en la Provincia de Salta. En 1933 se descubrió petróleo en Tranquitas. Petróleo con los gobiernos militares de la década infame Después del golpe de estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, el país pasó a ser gobernado por presidentes elegidos bajo elecciones fraudulentas , denominados también como de facto. A este periodo histórico se lo conoció como década infame, en este marco de inconstitucionalidad, el 6 de septiembre de 1930 Enrique Mosconi renunció al directorio de YPF, negándose a trabajar con un gobierno de facto, y fue Enrique Zimmerman quien asumió la dirección de YPF. Durante el gobierno de José Félix Uriburu (quién había derrocado a Yrigoyen en 1930), las empresas petroleras privadas, prácticamente duplicaron la producción, pero en cambio YPF creció menos del 10%. Se creó la reserva fiscal de Tierra del Fuego. En el año 1931 se empezaron a construir dos destilerías privadas, una en Dock Sud, y se construyó una planta de aceites lubricantes, grasas, parafinas y asfaltos de la destilería de La Plata. Se importaron surtidores de nafta para los vehículos, en vez de producirlos en Argentina como hacia Mosconi. El petróleo durante el gobierno peronista El general Juan Domingo Perón contó durante su mandato con una YPF muy débil, debido a las políticas de los anteriores gobiernos militares, YPF no contaba con los recursos para alcanzar el autoabastecimiento petrolero. El 11 de diciembre de 1947, se firmó un contrato entre YPF y la empresa petrolera estadounidense Drilexco, para exploración de 40 pozos de petróleo. Allí apareció el diputado radical Arturo Frondizi, por la Ciudad de Buenos Aires, él preguntaba al Poder Ejecutivo si este contrato era por la "desorganización de los equipos técnicos", o debido a la "carencia de maquinarias y repuestos", por parte de YPF. También Frondizi había dicho que "ya sea porque no ha proporcionado las divisas necesarias el Banco Central, o porque Estados Unidos ha obstaculizado las compras". Se creó la empresa distribuidora Gas del Estado, para la distribución de ese recurso. Se puso en marcha el primer gasoducto que va desde la ciudad de Comodoro Rivadavia hasta la Ciudad de Buenos Aires, de una longitud de 1.600 kilómetros. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1949. El gasoducto más largo del mundo El 29 de diciembre de 1949, se terminó de construir el gasoducto que transportaba gas de la capital del petróleo, Comodoro Rivadavia, hacia Buenos Aires, con un largo total de 1.600 km, era el primero en Sudamérica y el más largo del mundo para ese momento. Pero como no se habían terminado de construir las válvulas y las terminales, este gasoducto fue incapaz de transportar gas a los hogares. Arturo Frondizi y autoabastecimiento petrolero El 1 de mayo de 1958 Arturo Frondizi asumió el gobierno, no se encontró con una YPF muy distinta a la de Juan Domingo Perón, YPF seguía siendo una empresa petrolera incapaz de alcanzar el autoabastecimiento de petróleo, un objetivo que Frondizi al igual que Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, quería alcanzar, pero había un problema muy grande de consumo y producción: en Argentina existía un consumo de 15.000.000 de toneladas de petróleo, pero en el país sólo se producían 5.000.000 millones, por lo tanto debía de importar 10.000.000 de toneladas para llegar a abastecer de petróleo el país, todo esto presentaba un valor que representaba la tercera parte del producto de las exportaciones, y representaba un gasto de 300 millones de dólares en importación de petróleo. El gobierno sentó tres pilares básicos para la política petrolera: Nacionalización del petróleo. Monopolio de YPF. Autoabastecimiento petrolero. El artículo n.º 1 de la Ley 14.773 de nacionalización del petróleo, establecía que: Los yacimientos de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos... son bienes exclusivos, imprescriptibles e inalienables del Estado Nacional. ... estarán a cargo de YPF, Gas del Estado y de YCF.... El artículo n.º 4 de esta misma Ley dice que: Queda prohibido en todo el territorio nacional el otorgamiento de nuevas concesiones.... Los contratos petroleros del gobierno de Frondizi, no eran de concesiones petroleras como se lo critico en su tiempo, como se lo acusó en la presidencia de Illia, y se lo sigue criticando, en cambio, los contratos eran de locación de obras, pero en donde las compañías no tenían derecho sobre el petróleo extraído en estas obras, el petróleo crudo era entregado directamente a YPF, y una vez allí, se repartía un 60% para la empresa argentina, y el 40% para la aquel que haya extraído el crudo. En Argentina también existen varios yacimientos de carbón, como en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut, pero el yacimiento más relevante es sin dudas el de Río Turbio, en la Provincia de Santa Cruz, esta es la fuente de carbón más grande de Argentina, tiene el 99% de las reservas de carbón del país. La explotación comenzó por el año 1941, y su explotación estuvo originalmente a cargo de YPF. Durante el gobierno de Frondizi se creó YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales), empresa encargada de la exploración y extracción de carbón. En la actualidad Argentina usa este carbón para calefacción o para abastecer a la centrales térmicas para producir electricidad, pero para las industrias lo importa. El polémico giro del presidente Cuando Arturo Frondizi era diputado, o sea por el periodo de 1946 cuando Perón ganó las elecciones, a 1951 cuando Frondizi renunció para ponerse como candidato junto a Ricardo Balbín, Frondizi había sido un gran critico de las políticas industriales y petroleras de Perón. Según Frondizi y su libro Petróleo y Política del año 1954, YPF no necesitaba medios para lograr el autoabastecimiento de petróleo, que podían hacerlo por cuenta propia, criticaba duramente el usar radicar empresas estadounidenses para la explotación de petróleo y también criticaba el monopolio de YPF, en ese libro su postura fue muy antiimperialista. Sin embargo cuando asumió en el gobierno, a los pocos meses, Frondizi reconoció que YPF no era capaz de lograr el autoabastecimiento, y sería necesario para ello la ayuda del capital extranjero. Esta acción (como también hacer de YPF un monopolio), iba totalmente en contra a lo que Frondizi había dicho como diputado, o a lo que había escrito en su libro Petróleo y Política, obviamente esto generó varios conflictos respecto a la gente que había votado a Frondizi (como la izquierda y peronistas), lo que generó varios conflictos, generó varias manifestaciones y tensiones, como huelgas en contra de los contratos petroleros. Políticas petroleras y resultados Se habían comprado 36 equipos perforadores de pozos petroleros, la más grande compra de la historia argentina. En 1960 se llegó a tener más de cien equipos trabajando, el doble de lo que normalmente tenía YPF para trabajos por administración,7 y se pudo dar una solución a la crisis energética que había hacia 1958, acabando con la "dieta eléctrica" y los apagones, también en ese mismo año se construyó el gasoducto Campo Durán, en la provincia de Salta, prácticamente se creó una industria petroquímica que ubicó al país como segunda potencia regional en el rubro. Con todos los avances que hubo en YPF, compras de maquinarias, construcción de oleoductos y de otras infraestructuras, YPF logró llegar a duplicar su la producción, superando las 10.400.000 de toneladas de petróleo. Pero para lograr llegar a las 15.600.000 toneladas de petróleo,20 el gobierno tuvo que hacer contratos de locación de obras y servicios, en especial con tres compañías: Banca Loeb en la Provincia de Mendoza, Panamericam en la ciudad de Comodoro Rivadavia y con la compañía Tenneessee en la provincia de Tierra del Fuego, y fue así que Argentina logró por primera vez llegar al autoabastecimiento de petróleo en menos de 4 años, rompiendo con cincuenta años de abastecimiento de petróleo importado por los grandes monopolios extranjeros. Frondizi también firmó con una subsidiaria de Standard Oil, un contrato de explotación, y a este contrato siguieron otros, que sumaron en conjunto 200 millones de dólares, y un total de trece contratos. En 1960 se construyó un segundo gasoducto (contando el gasoducto de Comodoro Rivadavia a Buenos Aires), se llamó el "Gasoducto General San Martín", pero a diferencia al otro gasoducto, este tiene mayor diámetro y en consecuencia mayor capacidad. Se tomó la decisión de la construcción de este gasoducto cuando se descubrieron yacimientos gasíferos en la Provincia de Salta, así el ducto fue planificado para que vaya de Campo Durán a Buenos Aires y que también, se uniera con áreas de Bolivia para importar gas desde ese país. Cuando la Patagonia fue productora de este recurso en la cuenca neuquina, en los yacimientos de Loma de la Lata, surgieron los gasoductos NeuBA I y II, de la Provincia de Neuquén a Buenos Aires. Le siguió el que uniría Neuquén con Mendoza y hacia el este, para llevar el gas a otras regiones del país. Esta red de gasoductos troncales, junto con una extensa red de gasoductos secundarios, puso el gas natural al alcance de los hogares más poblados del país, como también a las industrias. Durante unos cuarenta años, el servicio de gas alcanzó una participación del 40% del consumo de energía primaria, y llegó a ser el combustible esencial y el más barato para la mayoría de la población, también sirvió para dar una solución al problema energético. Sustituyó a los combustibles líquidos para generar electricidad y en grandes industrias. Gobierno de Arturo Illia Arturo Illia anuló algunos de los contratos, sin embargo algunas empresas siguieron explotando petróleo. Una de las primeras cosas que hizo el gobierno de Arturo Illia, fue anular algunos de los trece contratos de la época de Frondizi, en consecuencia de las anulaciones de los contratos, YPF perdió el autoabastecimiento, y además la producción petrolera en 1965 fue inferior a la del año anterior. Sin embargo, Illia rectificó la política de anulación de los contratos, y las empresas siguieron en el país. Solamente la Shell y la Esso (viejas importadoras de petróleo), que habían firmado contratos de exploración, para aumentar las reservas de YPF, con la cláusula del riesgo minero, aceptaron de inmediato la anulación y recuperaron los 50.000.000 de dólares invertidos que, por la cláusula del riesgo minero, habrían perdido al no encontrar yacimientos productivos. Argentina Cities Service (ex Banca Loeb) y Amoco (ex Panamericam) continuaron la extracción de los yacimientos de Mendoza y Comodoro Rivadavia, y no sólo durante el gobierno de Illia, sino también en los sucesivos gobiernos militares y civiles, incluyendo el de Raúl Alfonsín, el cual llegó a una producción mucho mayor. La Revolución Argentina y el petróleo Durante el gobierno de Onganía, se modificó la ley 14.773, hecha por Frondizi y se la cambió por la ley 17.319. La ley mantuvo el mismo principio de la propiedad del petróleo, el cual debía ser entregado directamente a YPF. Pero se eliminó el monopolio de YPF, y se anuló el artículo n.º4 de dicha ley, el cual establecía que se prohibía entregar nuevas concesiones. La época del Proceso de Reorganización Nacional Durante el Proceso de Reorganización Nacional YPF (principal empresa petrolera en el momento), aumentó su deuda por dieciséis, de 372 millones a 6.000 millones de dólares en solo siete años. La empresa despidió a 13.000 empleados y aumentó la productividad en un 80 %. En ese momento al no contar con destilerías, YPF tenía que entregar el petróleo a empresas como Shell y Esso, para su refinación. Gobiernos Justicialistas posteriores El presidente justicialista Carlos Menem mediante tres decretos (1.055, 1.212 y 1.589) firmados en los primeros meses de su gobierno desreguló el mercado petrolero argentino, disminuyendo el poder de control del Estado respecto de las empresas privadas. Los anteriores contratos de servicio fueron transformados en concesiones con libre disponibilidad del petróleo extraído y se licitaron áreas centrales y marginales de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El 31 de diciembre de 1990, mediante el decreto n.° 2.778, el Poder Ejecutivo transformó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado en YPF Sociedad Anónima.27 En el año 1992 la ley n.º 24.145 transfirió el dominio publico de los yacimientos de hidrocarburos del Estado Nacional a las provincias,27 la ley también privatizó a YPF, así Argentina perdió totalmente el poder de decisión sobre la política petrolera. En la reforma constitucional de 1994, fue incorporada la federalización del petróleo, mediante el artículo n.º 124 en la Constitución Nacional Argentina que reconocía el "dominio originario" de las provincias. No obstante, la federalización de las reservas sólo pudo llevarse a cabo después de la denominada "Ley Corta" en 2006. La supuesta desregulación, que sólo cambio un monopolio estatal por el oligopólio extranjero, no trajo inversiones de ningún tipo. Sólo vinieron empresas (privadas, preponderantemente extranjeras), a extraer petróleo de los yacimientos ya descubiertos por YPF, pero no se realizaron ninguna inversión para descubrir nuevos pozos, y además el Congreso Patagónico de Energía dijo que cuando YPF era estatal, la explotación era en forma moderada, y se hacía una exploración agresiva, con YPF privatizada, la explotación es agresiva y la exploración moderada. A las nuevas empresas petroleras se les permitió la libre disponibilidad del petróleo extraído, ya sea poniendo el precio para importar, como también la libre disponibilidad de las ganancias obtenidas por las exportaciones, a causa de esto la extracción del petróleo para exportar superó el 50%, por encima de las necesidades del mercado interno, en consecuencia, hubo una brusca caída en las reservas del país, a la vez se agravaron por la falta de inversiones en exploración de nuevos pozos, desde mediados de la década de 1990 hasta la actualidad, en la que la privatización aún está vigente. La venta de YPF a Repsol La empresa española Repsol compró todas las acciones de YPF por un total de 15.000 millones de dólares, Repsol solo se encargo de explotar los yacimientos heredados de YPF, y al tener libertad absoluta con el petróleo extraído, se exportaron grandes cantidades de crudo al mercado internacional, y al también tener libertad en las ganancias obtenidas, estas fueron usadas para comprar yacimientos en otros lugares, como Bolivia, Trinidad y Tobago y Libia. Repsol (ahora llamada Repsol YPF), obtuvo ganancias de 2.000 millones de dólares anuales, sin embargo, como los yacimientos argentinos no eran rentables, la inversión de Repsol YPF en exploración de nuevos yacimientos fue inexistente. Así fue que las reservas bajaron. El 17 de septiembre de ese mismo año, apenas siete días antes de la aprobación de la venta de YPF, la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Cruz se reunió y trató el proyecto impulsado por Cristina Fernández de Kirchner, ella declaró ante la Cámara de Diputados: "La necesidad de sanción del proyecto de Ley nacional ‘Ley de Federalización de los Hidrocarburos y de Privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales". El proyecto de ley fue firmado por Cristina Fernández de Kirchner, y también por el secretario de Inteligencia Héctor Icazuriaga, y por otros diputados como Ana Ester Parisari y Argentino Álvarez. Desabastecimiento Durante el periodo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2003-actualidad), se realizaron varias obras como oleoductos y gasoductos para el transporte de petróleo y gas, pero se realizaron escasas inversiones para la explotación de combustibles, mientras la economía e industria fueron creciendo con el tiempo, el consumo de combustible vino en aumentó, y en un determinado momento el consumo superó a la producción, provocando que la Argentina tenga que importar combustibles. En cifras: la extracción de metros cúbicos de petróleo fue en 2010, menor en 5 millones de metros cúbicos, comparando con el año 1997. Entonces, en 2005, se destinaron 160 millones a CAMMESA para la adquisición de fuel oil para alimentar las centrales térmicas. En 2006 el total de subsidios para las importaciones de combustibles fue de 3.700 millones de pesos, al año siguiente se fueron a 9.200 millones, de los cuales 4.400 millones se destinaron a la compra de fuel oil, dos años antes habían sido solo 160 millones de pesos. En 2008 el monto que tuvieron las importaciones del sector fue de 16.200 millones de pesos, pero la crisis del año siguiente ayudo a reducir los gastos, el monto fue de 19.900 millones de pesos.30 En diciembre del año 2009 se registraron algunos desabastecimientos de gas en el interior de la Provincia de Misiones, recién se restableció en enero de 2010. También hubo un desabastecimiento muy grande en el servicio de gas de la Provincia de Formosa, la gente como alternativa iba a comprar gas en garrafas, pero este mismo también era escaso y muy costoso. El 9 de marzo de 2010 se registró un desabastecimiento de naftas en varias estaciones de servicio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y también en varios lugares de Argentina, en consecuencia, YPF debió importar 50 millones de litros de nafta para parar el desabastecimiento en las estaciones de servicio, y poder abastecer a los automóviles, camiones, máquinas agrícolas, las cuales estaban por cosechar los cultivos, y la falta de combustible les impidió esto.34 El ministro de Planificación Julio de Vido responsabilizó a Shell y Petrobras, dijo que la causa del desabastecimiento fue por retrasar la refinación del crudo, así poder crear el desabastecimiento, y subir los precios de los combustibles. Sin embargo el desabastecimiento siguió, y durante Semana Santa fue muy agravante, ya que la demanda de combustible no se pudo cubrir con la importación de los 50 millones de litros de nafta, así fue que durante Semana Santa fue mucho peor, las grandes cantidades de vehículos que necesitan de combustibles para viajar se vieron afectados. Este desabastecimiento provocó una caída de 55.000 puestos de trabajo, y el cierre de 3.500 estaciones de servicio, según el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes Manuel García, y según él, el problema es que: "el Gobierno no interviene firmemente y las empresas petroleras no invierten lo suficiente para satisfacer la demanda". Durante la ola de frío de julio, el consumo de electricidad y gas aumentó en cifras no esperadas. El gran consumo de gas llevó a tener que importar gas, (y electricidad también), a países limítrofes como Bolivia, y también se tuvo que comprar fuel oíl y gasoil para abastecer las centrales térmicas. Se estima que estas importaciones de combustible y electricidad le contara al gobierno argentino unos 2.300 millones de dólares anuales. Este desabastecimiento de gas afecto al polo petroquímico de Bahía Blanca, y en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Tucumán. La producción de derivados del petróleo creció un 3% en 2010, revirtiendo la baja del 1,2% de 2009 según el informe que brindo la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES). Sin embargo la producción no alcanzó para satisfacer la demanda, la venta de nafta premiun creció el 10,6% con respecto al 2009. La batalla del petróleo El desarrollismo como estrategia económica En efecto, poco tiempo antes Frondizi había defendido férreamente argumentos nacionalistas. Por ejemplo, estando al frente del Comité Nacional de la UCR en 1955 se opuso a la decisión de Perón de otorgar una concesión petrolera a la Compañía California Argentina de Petróleo (subsidiaria de la Standard Oil de California). Asimismo, un año antes había publicado su obra Petróleo y Política (sugerentemente subtitulado Una contribución al estudio de la historia argentina y las relaciones entre el imperialismo y nuestra vida nacional), encendida defensa de la nacionalización de todas las industrias claves y de una industria petrolera estatal "anti-imperialista". Los mismos contenidos nacionalistas habían estado presentes en el discurso electoralista que lo llevó a la Presidencia (1). No obstante, una vez alejado del gobierno, Frondizi explicaría su viraje ideológico en términos pragmáticos: "Cuando llegué al gobierno me enfrenté a una realidad que no correspondía a esa postura teórica [la sostenida en Petróleo y política] por dos razones. La primera era porque el Estado no tenía los recursos suficientes para explotar por sí solo nuestro petróleo, y la segunda, no había tiempo para reunir los recursos necesarios. La opción para el ciudadano que ocupaba la Presidencia era muy simple: o se aferraba a su postulación teórica de años anteriores y el petróleo seguía durmiendo bajo tierra, o se extraía el petróleo con el auxilio del capital extranjero para aliviar nuestra avalancha de pagos y alimentar adecuadamente nuestra industria. (...) Mantuve el objetivo fundamental que era el autoabastecimiento; pero rectifiqué los medios para llegar a él" (2). Efectivamente, de acuerdo con las prioridades de desarrollo económico mencionadas anteriormente, la plena explotación de algunos recursos naturales claves, como el petróleo, era vital para la estrategia desarrollista. Según Frigerio, las razones de que la primera prioridad fuera el petróleo eran las siguientes: a) la creciente demanda de la industria liviana y del campo de ese recurso; b) el hecho de que constituía el principal rubro de las importaciones argentinas (en 1957); c) su importancia, junto con la del gas, como base de la industria petroquímica, una de las principales ramas de la industria moderna; d) la ventaja de que las reservas estaban perfectamente cubicadas (3). Es decir, desde el punto de vista del desarrollo, se trataba de responder a una demanda creciente de la industria liviana, productora de bienes de consumo, que veía amenazado su funcionamiento porque las exportaciones ya no alcanzaban a cubrir las necesidades de importación de materias primas y otros insumos. Y desde el punto de vista político, se buscaba reducir la fuerte dependencia político-económica que creaba la importación de petróleo, a través de la búsqueda del autoabastecimiento. En consecuencia, el Presidente Frondizi anunció, en su discurso del 24 de julio de 1958, el lanzamiento de la así llamada "batalla del petróleo". Frente a la carga que implicaba para el país la dependencia de la importación de combustible (65% de lo que se consumía, equivalente al 21% de las importaciones totales (4)), planteó el tema en términos de una encrucijada: "... o seguimos en esa situación, debiendo recurrir a una drástica disminución del nivel de vida del pueblo, con sus secuelas de atraso, desocupación y miseria, o explotamos con entera decisión nuestras riquezas potenciales para crear las condiciones de bienestar y seguridad en un futuro próximo y cierto" (5). El gobierno claramente optaba por la segunda alternativa. Libraría la batalla en dos frentes: el de la importación, disminuyéndola a lo indispensable, tratando de reducir progresivamente su negativa incidencia sobre la economía nacional y tendiendo a lograr el autoabastecimiento, y el de la explotación misma, intensificando los esfuerzos de exploración y aprovechamiento de las reservas existentes. En este segundo terreno, se llevaría a cabo una reestructuración interna de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), de forma de convertirla en una empresa moderna, eficiente y rentable. Ahora bien, para incrementar la producción, YPF procedería a extraer la mayor cantidad de petróleo posible en el menor plazo, utilizando para ello sus propios recursos o bien recurriendo a la incorporación de capital privado, sin que ello implicara concesiones ni renuncias al dominio del Estado sobre la riqueza petrolífera (6). De este modo, se intentaba dar un paso trascendental hacia la transformación de la estructura económica, ya que la explotación intensiva de petróleo no sólo redundaría en un alivio inmediato de los problemas de la balanza de pagos sino también en la apertura de nuevas actividades económicas. Dos años más tarde e impulsado por los buenos resultados obtenidos (ver Inversiones en el sector petrolero), el Poder Ejecutivo complementó esta iniciativa con nuevas disposiciones contenidas en el Decreto 13.255, que tenían por objetivo principal lograr el autoabastecimiento de petróleo en el más breve lapso posible (7). Las mismas pueden sintetizarse en cuatro puntos centrales: 1) las áreas que YPF necesitara para su expansión serían reservadas, durante un número de años razonable, por decreto del Poder Ejecutivo a propuesta de la empresa estatal; 2) las áreas no incluidas en la reserva para YPF serían explotadas mediante contratos con firmas privadas o extranjeras, priorizándose el desarrollo del flanco sur de Comodoro Rivadavia; 3) la adjudicación de áreas se haría por concurso y/o licitación, de acuerdo con pliegos de condiciones elaborados por YPF y acordándose preferencia a las compañías nacionales, las cuales podrían proponer áreas de explotación con exclusión de las reservadas para YPF; 4) los contratistas extranjeros pagarían a YPF determinadas sumas por compensación de trabajos de exploración que la empresa estatal hubiera realizado en aquellas áreas donde se hubiera verificado la existencia de petróleo (las firmas nacionales quedaban eximidas de tal obligación); esos fondos se destinarían a la capitalización de YPF. De este modo, el sector petrolero se convirtió en uno de los ejes centrales del plan de desarrollo y, dados los espectaculares resultados obtenidos en un lapso muy breve, en el área de la política económica que mejores frutos rindió a la administración frondizista. NOTAS Sobre este punto ver Solberg, 1986, pp. 247-254. Citado en Pisarello Virasoro y Menotti (comps.), 1988, Tomo IV, p. 431. Ver Frigerio, 1967, pp. 20-21. En 1957 el consumo de petróleo había sido de 14 millones de metros cúbicos, de los cuales 10 millones provenían del extranjero y por los cuales se habían pagado 318 millones de dólares. Cf. Pisarello y Menotti (comps.), 1988, Tomo IV, p. 427. Cf. Clarín, 25/07/58, p. 1. Ver Frondizi, 1978, pp. 141-142; 146-147. Ver texto del decreto en Clarín, 01/11/60, p. 1, 14-15. Historia del petroleo argentino SINOPSIS: Un ciclo que transita la historia del petróleo en nuestro país desde sus inicios y siguiendo su evolución. Canal Encuentro presenta una serie que repasa, en ocho capítulos, los 100 años de la industria de hidrocarburos en nuestro país. Con la conducción de Darío Grandinetti, la serie propone recorrer la historia del petróleo en nuestro país, como recurso imprescindible para la economía nacional. Un recorrido que comenzará con el nacimiento de su industria y terminará con la política petrolera en la era menemista, analizando los impactos sufridos por las distintas políticas aplicadas desde el Estado, en cada etapa de la vida nacional El 13 de diciembre de 1907, una cuadrilla del Ministerio de Agricultura realizó un descubrimiento que cambiaría la economía argentina. A raíz de una perforación en Comodoro Rivadavia, en busca de agua, hallaron petróleo. El descubrimiento no fue casual. Cada perfil de perforación realizado por el Ministerio era un registro de valor para ser aprovechado en beneficio de futuros emprendimientos Sobre testimonios especializados y una documentación precisa, conoceremos la trayectoria del General Enrique Mosconi, la fundación de YPF (la primera empresa petrolera estatal del mundo) y todos los hitos del oro negro en la Argentina. La supervisión de contenidos está a cargo del economista Nicolás Gadano, autor de Historia del petróleo en Argentina y con una vasta trayectoria en investigaciones sobre este recurso natural en la economía nacional. http://www.encuentro.gov.ar/Content.aspx?Id=2385
Saludo en Jesús al caudillo inmortal; al predicador de la libertad, de la igualdad entre los hombres, al demócrata cabal y al más austero y respetable gobernante de las almas. Al padre cuyo ejemplo nos sigue probando como, la muerte, es únicamente ausencia de moral y de alta conducta.Reverencio en Jesús a quien señaló iluminados senderos de desinterés, de solidaridad, de tolerancia, de justicia, de perdón y de amor; al flagelado, humillado y escarnecido cuya imagen se alza imperecedera y victoriosa sobre la desolación del mundo ennegrecido por los odios políticos, menguado en las luchas colmadas de felonías, parcelado por el egoísmo y las ambiciones de riqueza y poder. Saludo en Él, al padre y al maestro, al docente histórico y mayúsculo en los combates contra los privilegios y las huecas jerarquías, al orientador cuya presencia invocamos de continuo para marchar en la dirección de su índice hacia los horizontes sin guerras, sin clases, sin odios raciales, sin explotación y sin miseria. Si a ÉL -proveedor inagotable- pudiéramos pedirle algo, rogaríamos su luz para los argentinos, tan necesitados de entendernos en la realización de un esfuerzo común por la reconstrucción de nuestro solar nativo con las solas manos, la sola sangre, la sola voluntad heredadas del seno materno. Invocándolo por imperio del sentimiento cristiano, concédaseme expresar a mí, hombre de lucha, mi esperanza de un año, comienzo de otros muchos, de cordialidad entre los argentinos y de consolidación nacional. Ninguna palabra, de esas sonoras pero agrias palabras de los combatientes políticos, cabe decir, sin agraviarlo, en estas pocas y pobre de homenaje a Jesús. Él vivió entre los hombres -entre los desnudos y analfabetos hombres del pueblo- señaló rumbos cuyo abandono significó caer en la conducta ignominiosa, en el rencor implacable, en la cobardía abyecta en la defección culpable. Político, piedra dura y oscura de la inmensa cantera popular, con mis cantos pulidos de tanto combatir, paréceme irreverente aludir a la sustancia de nuestros apasionados desencuentros en cuya entraña vibran las estridencias de un combate por objetivos a menudo personales, casi siempre transitorios. Digamos, pues, pensando en ÉL, esta Navidad nos mejore a todos, nos reconcilie y nos enseñe como, en el desprecio de todo poder está todo el poder. RESURGIMIENTO RADICAL AVELLANEDA - Crisólogo Larralde

José Valentín de Olavarría (n. Salto, provincia de Buenos Aires, 13 de febrero de 1801 - † Montevideo, Uruguay, 1845) fue un militar argentino que participó en la guerra de independencia y en las guerras civiles argentinas. Era hijo de Antonio de Olavarría, de familia originaria de la Anteiglesia de Murueta, municipio de Orozco, en Vizcaya. A los once años ingresó como cadete al Regimiento de Artilleros de Buenos Aires. Formó parte del Ejército de los Andes a partir de 1816, en el cual combatió en las batallas de Chacabuco (1817), Cancha Rayada (1818), Maipú (1818) y Biobío (Segunda campaña al sur de Chile), y participó de la campaña al Perú. A la renuncia del General San Martín, se unió a Simón Bolívar. Combatió en las batallas de Cochabamba y Junín. Luego de la batalla de Ayacucho, que le valió una condecoración por su heroísmo, en diciembre de 1824 solicitó el retiro a Simón Bolívar, quien se lo concedió con el grado de Coronel. En 1824 regresó a Buenos Aires y se incorporó como jefe de un regimiento al ejército para la Guerra del Brasil, en que intervino en la Batalla de Ituzaingó. Participó en las luchas civiles junto al general Lavalle. Por sus desavenencias con la política de Juan Manuel de Rosas se retiró de la vida militar y, ya casado y con hijos, se dedicó a explotar un campo en Mercedes. Tras la derrota de los unitarios, emigró al Uruguay, donde más tarde combatió en la Guerra Grande. Falleció el 23 de octubre de 1845 en Montevideo, Uruguay. En su homenaje se nombró la localidad de Olavarría, en la provincia de Buenos Aires, fundada por Álvaro Barros El 12 de octubre de 1901, se inauguro en la Plaza Central de la ciudad que lleva su nombre, un monumento obra del escultor Alejo Joris (1865-1951). La batalla sin humo Por Lic. Carlos Pachá (*) No hubo disparos de arma de fuego; fue una encarnizada lucha a sable y lanza. El 6 de agosto de 1824 se desarrolló el penúltimo enfrentamiento armado en pos de la independencia hispanoamericana. A pesar de que Perú había proclamado su independencia el 28 de julio de 1821, los españoles no tenían la menor intención de abandonar el otrora esplendoroso virreinato. A esa altura de los acontecimientos, ya se había realizado la entrevista de Guayaquil, en la cual San Martín renunció a su gloria personal (abandonado por Buenos Aires y la nefasta política de Bernardino Rivadavia) a manos del ambicioso Simón Bolívar, a quien le puso a disposición tropas del glorioso regimiento de Granaderos a Caballo. Bolívar logró reunir un ejército de ocho mil hombres y los realistas, uno de 18 mil. Pero la sublevación de Pedro Olañeta en el Alto Perú obligó al virrey del Perú a distraer gran parte de sus fuerzas. En dicha circunstancia, Bolívar decide marchar hacia el sur del Perú a combatir al general realista José de Canterac. Ambos ejércitos chocan ese día en la pampa de Junín, a más de cuatro mil metros de altura. Canterac en persona manda la caballería de los Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión y del Perú. El primero en lanzarse al ataque es el bravo general Mariano Necochea, con seis escuadrones de Granaderos montados y Húsares de Colombia y del Perú, y al grito de “¡Adentro, Granaderos!” acomete contra el grueso de las fuerzas realistas. Pero es un esfuerzo inútil: es el primero en caer, con las manos mutiladas y más de 14 heridas, algunas muy graves. Será capturado, al igual que el mayor José Valentín de Olavarría. Eran las 4 de la tarde. La fuerza del número y la mejor disposición estratégica favorecieron a los realistas, que arrasaron a los dos primeros escuadrones patriotas, en feroz lucha, e hicieron volver grupas a los demás, que abandonaron en desorden el campo de batalla. El general Miller no pudo actuar, porque su caballería se había dispersado sin combatir. Entre los primeros que se retiraron se contó a Bolívar, quien “cruzó como un relámpago la distancia que los separaba de la infantería”. Los realistas trataron de aprovechar al máximo su ventaja y persiguieron a los que fugaban de manera tan desordenada como ellos y sin tomar la precaución de mantener la retaguardia cubierta por ninguna unidad de reserva. En ese instante trascendental de la lucha, surgirá el verdadero héroe de esa jornada memorable: el teniente coronel Manuel Isidoro Suárez, argentino, quien comandaba el primer escuadrón de Húsares del Perú, que había quedado de reserva, y mandó atacar a la retaguardia y el flanco izquierdo de las fuerzas perseguidoras. El factor sorpresa fue decisivo, ya que provocó el desconcierto de los realistas y los patriotas se reanimaron y pasaron de fugitivos a perseguidores y, en enérgica contraofensiva, sablearon y lancearon sin cuartel al enemigo. Mágica victoria. De manera inesperada, la derrota se había transformado casi en mágica victoria por imperio del heroísmo de Suárez, quien además rescató y salvó la vida del sangrante Necochea y de Olavarría. Las heridas de Necochea fueron... ¡14!: cuatro sablazos en la cabeza; dos que le quebraron el brazo izquierdo, que debieron amputarle; una en la mano derecha que le inutilizó los tres últimos dedos; dos lanzazos en el costado izquierdo, uno de los cuales le perforó el pulmón, a raíz de lo que sufrió una concusión y falleció 25 años después; una estocada en el vientre y cuatro heridas más en los brazos. Los cronistas de la época contabilizan las bajas de esa singular batalla de armas blancas de la siguiente manera: 248 muertos y heridos y 80 prisioneros para el bando realista y 143 muertos y heridos en las filas patrióticas. Bolívar los rebautizó como Húsares de Junín y hoy funge como Regimiento Escolta del Presidente de la República del Perú. Después de esto y de engoladas proclamas en donde Bolívar se acredita la victoria en una batalla que mal había dirigido, y luego de condecorar a Suárez, lo acusó de complotar en su contra junto a otros argentinos, cosa que nunca pudo demostrar, lo que provocó el destierro del verdadero hacedor de la victoria de Junín. Junín tuvo mucha importancia, ya que el inesperado desenlace de la batalla desmoralizó a las fuerzas realistas, cuyos integrantes comenzaron a desertar y allanaron así el camino para la definitiva victoria patriota, materializada en la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre del mismo año. Este triunfo lo acreditó el brillante Antonio José de Sucre, quien derrotó al virrey José de la Serna y al mismo Canterac. El recuerdo, en Córdoba. En nuestra nomenclatura cartográfica, una importante calle de la ciudad de Córdoba rememoraba el decisivo hecho de armas; era el bulevar Junín, devenido en bulevar Illia en el centro y De la Plaza en San Vicente y 1° de Mayo, aunque mantiene aquel nombre en barrio Paladini, en el este de la ciudad. En tanto, ninguna calle recuerda al insigne Isidoro Suárez ni a José de Olavarría. Sólo registramos una calle Necochea en barrio Santa Catalina, sector lindante con barrio Oña y Villa Revol. La ciudad y provincia de Buenos Aires, en cambio, le rinden honores designando ciudades y calles con sus nombres. Hasta el tango les ofrenda circunstancial homenaje, que verificamos en la letra del excepcional poeta Enrique Cadícamo en un fragmento del tema Tres amigos, cuando expresa: “Donde andará Pancho Alsina, donde andará Balmaceda, yo los espero en la esquina de Suárez y Necochea...” ¿Por qué en Córdoba omitimos los méritos de estos libertadores? ¿Será porque eran porteños? No lo creo, porque Bartolomé Mitre y Bernardino Rivadavia también lo eran y a ellos no se les mezquinaron halagos y ditirambos. (*) Presidente de Fundación Historia y Patria
El impacto y la salida de la crisis Una combinación de factores marcó el final de un período de notable crecimiento. La declaración de inconvertibilidad del dólar en 1971 y las devaluaciones del dólar entre 1971 y 1973 pusieron fin al sistema monetario de Bretton Woods. La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar el precio del crudo en 1973 —y nuevamente en 1979— terminó con el petróleo barato que había lubricado el crecimiento de posguerra. Como consecuencia de estos cambios se frenó el ritmo del crecimiento económico. Creció la inflación, se redujeron las tasas de crecimiento y aumentó el desempleo. Importantes industrias —incluso sectores industriales enteros— se vieron obligados a reconvetirse: debieron introducir innovaciones tecnológicas, ahorrar energía, reducir sus plantas de personal, etc. Muchas de estas reconversiones contaron con el apoyo de los estados nacionales, que tendieron a privilegiar la mejora de las estructuras productivas por sobre los gastos sociales. En términos sociales y políticos, la salida de la crisis de la década del ‘70 no fue neutral. En el terreno político, su rasgo principal fue el cuestionamiento teórico y práctico del estado de bienestar. Para sus críticos, enrolados en posiciones que suelen denominarse genéricamente neoliberales o neoconservadoras, el propio funcionamiento del estado de bienestar creaba las condiciones para el estancamiento económico, al limitar los beneficios empresariales y reducir en consecuencia las posibilidades de inversión. A partir de ese momento, la intervención del estado se caracterizó por una menor preocupación por las reivindicaciones sociales. La ofensiva conservadora tuvo dos líderes principales: Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos entre 1980 y 1988, y Margaret Thatcher, primera ministra británica entre 1979 y 1990. En el terreno social, el precio pagado por la contención de la inflación y por la reconversión de las industrias obsoletas fue un importante aumento en la tasa de desempleo, particularmente notable en Europa occidental. Los límites del crecimiento y la cuestión ambiental En 1972 el Club de Roma publicó un informe titulado “Los límites al crecimiento”. En dicho informe, un conjunto de expertos realizó una evaluación acerca de las posibilidades de continuidad del crecimiento económico en el planeta. El problema central que planteaba el estudio era, como señala Víctor Urquidi, “el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y modos de vida de una población siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causa daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y pone en peligro el equilibrio ecológico global —todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con bienestar”—. Las conclusiones del informe eran pesimistas. Más allá de la certeza en sus previsiones, el informe ejemplifica bien una preocupación y un abordaje global que tuvieron creciente difusión desde la década del ‘70 en adelante. La preocupación por armonizar el crecimiento económico, el mantenimiento de condiciones ambientales adecuadas y la vigencia de una mayor equidad social tuvo un hito en la realización de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, realizada en Río de Janeiro en 1992. La necesidad de la cooperación mundial para conseguir un desarrollo sustentable —o sostenible— fue el eje de las discusiones de la conferencia. Crisis Energética Todo lo que debes saber sobre la crisis energética. En este video documental, se analizan algunos aspectos de la producción mundial de petróleo, la oferta mundial de la energía, el cenit de la producción, los países en los que declina la extracción de crudo, la reducción del tamaño de los descubrimientos en el mundo, la difusión del problema energético y el papel de las energías alternativas. link: http://www.youtube.com/watch?v=yMTiKEUf61U&feature link: http://www.youtube.com/watch?v=Y2BUoS9qvck&feature link: http://www.youtube.com/watch?v=6g1nV1lDWDo&feature link: http://www.youtube.com/watch?v=CPbixeOmvSc&feature link: http://www.youtube.com/watch?v=q2CUNqcvw8E&feature