HECATEZ
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"Demon" (daimon en griego) realmente significa inspiración espiritual o pensamiento creador Δαίμων y en latín Dæmon es el término utilizado para referirse a diferentes realidades que comparten los rasgos fundamentales de lo que en otras tradiciones se denominan ángeles y demonios. División de los Dáimones Los dáimones de la naturaleza constituyen el grupo más numeroso. Aparecen en todas partes: las ninfas viven en las montañas y también en los árboles, manantiales, ríos y mares;13 los silenos son dáimones de las fuentes y, junto con los sátiros, constituyen dáimones de la fertilidad; los Panes son de la misma naturaleza y el hecho de haber nacido entre pueblos pastores les proporciona un carácter especial; loscentauros pertenecen también a esta categoría, aunque aparezcan sobre todo en la mitología. La naturaleza está llena de estos dáimones; son innumerables, ya que cada manantial, cada árbol, cada objeto natural, tiene o al menos puede tener el suyo. De ahí que surjan multitudes de dáimones de la naturaleza de distintos tipos. Dentro de cada grupo homogéneo, lo individual desaparece en el conjunto; el dáimôn que reside en un determinado objeto natural posee un círculo de adoradores sumamente limitado; la mayor parte no poseían culto, sino que existieron solamente en la creencia y la imaginación. En otros campos, también aparecen grupos colectivos de espíritus o dioses, semejantes a los anteriores, como “los dulces dioses” (ζεοί μειλίχιοι), “los turbulentos” (Μαιμακτηρες), las diosas de los nacimientos (lasIlitias), “las venerables diosas”, las Erinias (δεμναί ζεαί) y los “jefes” (̉Άνακες), los hijos de Zeus, los Dioscuros. Estos espíritus intervienen en la vida y en la suerte de los seres humanos. Los hombres se vuelven hacia ellos en busca de paz, felicidad y prosperidad. Así como el ritual de la cosecha no podía abarcar todas las mieses del campo y se elegía una gavilla que representara al conjunto, tampoco el culto podía dirigirse al grupo colectivo. La atención fijaba sobre un espíritu determinado entre una multitud de otros similares. Si tienen un lugar fijo, se elige el más cercano; nace entonces un dios local. Si la localización no constituye un rasgo notable, lo singular ocupaba simplemente el lugar de la pluralidad: en lugar de los Panes, se invoca a Pan.

Emergen entonces dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella,16 Hécate es una sacerdotisa mortal comúnmente asociada con Ifigenia, que desdeña e insulta a la diosa, lo que la lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador, pero únicamente para mujeres heridas. Este tipo de mitos en el que una deidad local patrocina o «crea» a una deidad extranjera era popular en las culturas antiguas como forma de integrar sectas extranjeras. Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito posterior del nacimiento de Zeuscomo una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Crono consumía la roca falsa que le había dado Gea. La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los Fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótems de Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminar, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus. La transición de la figura de Hécate puede seguirse hasta la Atenas del siglo V. Aparece como una gran diosa en dos fragmentos deEsquilo. En Sófocles y Eurípides se ha convertido en la señora de la brujería y las Keres. El poder de Hécate terminó pareciéndose al de la hechicería. Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos, y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna. La implacable Hécate ha sido llamada «la de tierno corazón», un eufemismo quizás para enfatizar su preocupación por la desaparición dePerséfone, cuando se dirigió a Deméter con dulces palabras en un momento en que la diosa estaba afligida. Más tarde se convirtió en la asistente de Perséfone y su íntima compañera en el Inframundo. Aunque nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, la compresión moderna de Hécate procede de la cultura helenística sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo un gran número de seguidores como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado. En la época moderna Hécate se ha hecho popular en las religiones neopaganas de inspiración feminista y la wicca gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería. Ahora les dejo una curiosidad....Miren si no son parecidas... Un Icono de Hecate...y la Estatua de la Libertad ESpero les haya Gustado Hecate es una de mis Diosas Favoritas!
Las mujeres del Antiguo Egipto destacaban por su “modernidad”, aunque parezca increíble su status liberal, era mucho más destacado que el papel que ocupa la mujer en la sociedad actual. La literatura, representa a la mujer egipcia como frívola, caprichosa, poco fiable… pero tenían una posición en su sociedad que se encuentra en pocas etapas de la humanidad. En Egipto, la mujer era la dueña de la casa (a diferencia de Grecia o Roma que lo era el hombre), podían manejar su propio negocio y su propia herencia. La unión de un hombre y una mujer en esta cultura, era simplemente hecho de unión, es decir, deseo de vivir en convivencia, sin elementos religiosos ni administrativos, por lo tanto conservaban su nombre (en ocasiones se hacía uncontrato de unión para diferenciar las pertenencias de cada uno). El hombre debía garantizar el bienestar de la mujer, tanto el social como el material. Una frase del escriba Ani de la época del Imperio Nuevo nos demuestra el status de la época del hombre frente a la mujer. Dice así: “si eres sabio, mantén tu casa, ama a tu mujer, aliméntala apropiadamente, vístela bien. Acaríciala y cumple sus deseos. No seas brutal, obtendrás más de ella por la consideración que por la violencia: si la empujas, la casa va al agua. Ábrele tus brazos, llámala; demuéstrale tu amor”. Si procedía el divorcio, que estaba permitido, el hombre tenía que ceder los bienes a su esposa, si la iniciativa era suya, y si ocurría lo contrario, era la mujer quien le entregaba los bienes a él, pero en menor medida.