GuilleM_98
Usuario (Argentina)
Ok muchachos en éste momento voy a contarles lo que fue la noche del sábado 25/4/15 que culminó en la madrugada del domingo con el robo de mis zapatillas Topper de gimnasia. La historia inicia a las 20:00 en mí casa. Me encuentro virgueando en T! y escuchando unos temas de rock nacional de dudosa calidad (Perro Ciego, La Mocosa, etcétera). En eso, a través de Facebook, me entero que mí amigo Chochi festejaba sus 18 esa misma noche. Rápidamente pregunto a mí otro amigo (nos referiremos a él como "El Ario" y me cuenta que la previa se hacía en la casa del "Cejón" a las 23. Tras esto despierto a mí viejo para decirle que necesitaba money para salir (sus ojos brillaron porque el prefiere que salga a que me quede en casa). Luego de bañarme, empilcharme, perfumarme, echarme desodorante, desinfectante y alguicida, partimos a las 22:30, porque mi viejo necesitaba sacar plata del cajero, cargar gas, comprar coca (la hierba) y luego dejarme en casa del Cejón gambeteando un barrio bastante peligroso de la zona. Llegamos a lo del Cejón a las 23:20 y arranqué con mis planes de beber hasta ser irreconocible. Luego de beber unos Frizzes y 3 vasos de Fernet al 50%, estaba listo para que vayamos a la fiestonga, planeamos ir a las 02:00. Y de ahí partimos... Llegamos luego de meter un par de flashadas al viejo del Cejón, yo creía que iba a tener que pagar para entrar, pero simplemente peché y pasé como si nada. La fiesta en sí era decepcionante, muy poca gente, la mayoría amiguitos del colegio. Con los minutos comenzaron a llegar las personas y la cosa subió de temperatura, sin dejar de ser un fiesta dentro de los parámetros de "floja". Bailamos, flayamos, no chamuyamos, no chapamos, mucho menos cojimos (como fieles virgos). Mis amigos me alentaban para que me chape a mi amiga pero yo desistí, más por incapacidad que por ganas. Llegadas las 04:30, nos retiramos del galpón. Hay que decir que éste lugar es muy peligroso, tiene menos salidas que Cromañón. Al Ario lo echaron por prender un ventilador que se quemó. Como decía, nos retiramos para dirigirnos en taxi a la sanguchería local "Me gusta". En el taxi íbamos "El Gordo", "El Bebé", "El Negro", y por supuesto, yo. El Gordo decía que se podía agarrar a pelear con los tres y ganar, y el taxista re piola dijo que él solo lo reventaba. Tras llegar comimos unos sánguches y nos encontramos con el Ario, "El Granudo", y "Hitler". El Ario estaba furioso por haber sido echado por uno de sus "mejores amigos". Tras comer unos deliciosos sánguches de milanesa, el Gordo y yo decidimos volver a casa. Nos paramos en la vereda para tratar de parar otro taxi, sin éxito. En eso llegan unos amigos de rugby del Gordo y nos ofrecen a llevarnos. Los muy gays me dejaron en la casa del Gordo, que se encuentra a 5 cuadras de la mía, y aquí comienza la parte del robo, ya que tomé la decisión, errónea, de volver caminando. Yo ya había hecho esto en reiteradas ocasiones, con gran éxito. Pero ésta vez, no tuve tanta suerte. Luego de despedirme del Gordo, decidí poner mí celular (lleno de archivos prohibídos) dentro de mí boxer, y el dinero que me sobró, unos $130 no me acuerdo, en mí zapatilla (Sólo Dios sabe por qué no puse todo en el boxer). Luego de una cuadra, doblé por la calle Aragón para así llegar directo a mí casa, sin embargo, apenas doblé, apareció una figura oscura a gran velocidad. Resultaron ser un par de peronistas en su habitual moto Zanella. Debo admitir que yo ya venía sintiendo el ruido de la marcha de Perón y un fuerte olor a choripán. No recuerdo casi nada de su apariencia, yo había bebido demasiado, pero se podría decir que eran algo así: Bueno, apenas me vieron se bajó el que iba de acompañante, mucho más bajito que el que iba manejando y me calzó una poderosa ñapi en el cachete izquierdo con su habitual grito de guerra "Eameo, dame el celular". Yo fuí totalmente inmune al golpe, no me hizo ni cosquillas, pero sabía que estaba en peligro (eran 2 contra 1), le dije "No tengo celular" (lo tenía en el boxer) "En serio te digo". Rápidamente dijo "Dame la billetera". Tampoco tenía billetera, así que le contesté "No tengo billetera", esto aparentemente lo enfureció, y me calzo otra, con la misma fuerza y en el mismo lugar. Obviamente ni la sentí. Luego de titubear, el peronista dice "Dame las zapatillas o te pelo la punta", procedí a sacarmelas rápidamente, no podía correr el riesgo (luego explicaré cual). Tras esto el peronista que manejaba la moto le dijo al otro que me deje y se retiraron en la moto. Seguí caminando hasta llegar a mí casa, donde me esperaba mí papá en la puerta. Una vez ahí, recordé que perdí la plata que tenía, lo que me bajoneó un poco. En eso pensé "Bueno Guillo, entrá rápido y echate, que no se de cuenta". Hice exactamente eso, entré sin saludar y me fui a dormir, pensando en lo que había pasado. Si se preguntan por qué no conté nada, es porque mi papá me tiene estrictamente prohibído volver caminando de noche, no me dejaría salir nunca más. Bueno, en conclusión, creo que fue una experiencia positiva, aprendí una lección (no caminar de noche), aprendí que tengo el re aguante para las piñas cuando tomo mucho y aprendí que guardar las cosas de valor en el boxer ayuda a que no las roben. Además, las zapatillas me comenzaban a quedar chicas. Párrafo aparte para las lacras que me robaron, ahora ando muy inseguro, y como Tucumán es un pañuelo, es seguro que algún día los volveré a ver. El domingo siguiente vino a mí casa mí hermano, su novia y su hijo a comer ñoquis, pero bueno eso es otra historia, nada interesante. RESUMEN Y YAPA: Salí a bailar y cuando volvía caminando a mí casa un par de negros me asaltaron, pude salvar mi celu, pero no mis zapatillas