GuerreroEspartano
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Acciones desarrolladas por el Equipo de combate “Güemes” en San Carlos, el día 21 de Mayo de 1982 El 15 de mayo de 1982, el Equipo de combate “Güemes” arribó a la zona de San Carlos, desde la zona de Pradera del Ganso. Su misión: “Dar la alerta temprana sobre posible desembarco.” Equipo de combate “Güemes”: Jefe: Tte. 1° Carlos D. Esteban RI 25 (27 años, casado, 1 hijo) a. Secc. Apoyo R I 12: 1. Efectivos:20 J. Secc.: Subteniente José A. Vásquez (25 años, casado, 1 hijo) Enc. Secc. Sargento Rodríguez Jose F. J. Grupo: Cabo Ferreyra Ubaldo Cabo Torres Benigno Cabo Sanchez Ernesto Cabo Mansilla Daniel Soldados C/ 62: Aquino, Walter- Pereyra Abel- Rojas Ramon- Rivero Juan- Riquelme- Monson Carlos- Segovia Juan 2. Armamento: 2 morteros 81mm y 1 cañón sr 105mm. b. Secc. Tiradores RI 25: 1. Efectivos: 42 J. Secc.: Subteniente Roberto Reyes 2. Armamento: 2 MAG y fusiles FAL Ubicación geográfica: Extremo NO de la isla Soledad. Distancias: Puerto Argentino 80 Km. Darwin 35 Km. Douglas Paddock aprox. 38 Km. El 15 de mayo, en la zona de Pradera del Ganso, embarqué con mi sección en un helicóptero Chinook de la FAA, con 1 cañón s/r de 105 mm. y 2 morteros de 81 mm. Destino: Algún lugar en el norte de la isla. Dos horas antes lo habían hecho el Tte. 1° Esteban y el Subt. Reyes con su sección de tiradores. Aproximadamente a las 15:30 arribamos al norte de la altura 234. El desembarco fue muy rápido ya que había PAC (patrullas aéreas de combate) en al zona. “Dígame donde está mi jefe”, pregunté al vicecomodoro a cargo del helicóptero. Me contestó que no había podido recoger al Tte. 1° Esteban por las famosas PAC y que éste se encontraba al otro lado de la altura. El Chinook levantó vuelo pesadamente y desapareció detrás de la altura. Quedamos en el silencio más absoluto sintiendo sólo el viento frío que nos pegaba en la cara. Estaba solo con mis soldados en el extremo noroeste de la isla Soledad, el cielo estaba cubierto por una gran masa de nubes grises, pero se podía divisar con claridad, del otro lado del estrecho, la isla Gran Malvina. A mis espaldas tenía la famosa altura 234, (donde Reyes con 20 soldados libraría un corto y violento combate contra los comandos ingleses) y al frente el impresionante Océano Atlántico; y más allá Buenos Aires, con mi esposa y mi hijo. Abandoné mis recuerdos rápidamente y organicé la defensa de la posición. Desconocía por completo la ubicación del resto del equipo de combate y debía tomar contacto cuanto antes ya que tenía menos de 2 horas de luz. Esta actividad me demandó 45 minutos. Soldados del Equipo Güemes Dejé la sección con su encargado, para partir con el soldado Alberto Espinosa y el cabo Mansilla a buscar al resto de la fracción. Lo correcto hubiera sido que mandase a una patrulla, pero en situaciones de combate real y en el nivel de conducción más bajo (sección) todas las actividades o eran encabezadas por el jefe de la fracción o no se hacían. Esto sería una característica de aquí en más. Hay circunstancias en las cuales la mínima fracción del nivel táctico debe dividirse. Por eso, en la guerra, la figura del sargento (encargado de sección) adquiere una importancia fundamental para la conducción de la sección en caso de ser necesario. Con el armamento personal y la bolsa de rancho, iniciamos la marcha hacia el sur, dando un rodeo a la altura por el este. Después de 15 minutos de marcha, nos encontramos con una gran extensión de agua que penetraba como una cuña hacia el este de la isla. De la fracción no había rastro, sólo una pequeña luz se alcanzaba a distinguir al otro lado del estrecho (3 km.) hacia el sur y hacia el este, sobre la costa, un diminuto destello que a veces desaparecía. No quedaba otra alternativa que ir hacia ella. El terreno cerca de la costa presentaba muchos accidentes, pero no debía abandonar la única referencia que tenía porque carecía de brújula y carta de la zona, ya se cerraba la noche y no tenía la menor idea de dónde me encontraba. Soldados del Equipo Güemes Después de 4 horas de marcha con una noche bien cerrada nos encontramos con un pequeño poblado, la primera casa estaba a 100 metros de nuestra posición. Sabía que estaban operando en la isla las fuerzas especiales del enemigo (SAS y SBS), y debía tomar los recaudos del caso, por esa razón dejé a mis dos hombres en esa posición cubriéndome y realicé un reconocimiento. Por una de las ventanas pude observar a un hombre y una mujer cenando. Después de la seña convenida tomamos la casa, con el susto de sus integrantes. Con mi escaso inglés pude averiguar que ese lugar era la estancia San Carlos y que soldados argentinos la ocupaban desde el mediodía. Dejé al suboficial en la casa y me hice acompañar por el hombre hasta el acantonamiento de los supuestos argentinos con mi pistola a 10 cm. de su nuca. Al escuchar “alto quien vive” me tranquilicé y el kelper volvió a respirar. Pedí las disculpas del caso y me reuní con mi jefe. Allí pasamos la noche. Esteban me puso al tanto de la misión: En caso de desembarco, dar la alerta temprana y defender la posición. Había establecido como base la estancia San Carlos y el puesto de observación en la altura 234. El equipo de combate se dividiría en tres grupos de 20 hombres y con el Chelco Reyes rotaríamos, el relevo se haría cada 2 días. El primer turno estaría a mi cargo. Como tenía por rol de combate una pistola ametralladora (PA3), Esteban me había dado antes de salir de Pradera del Ganso un fusil Einfield cal. 303, con un valijín lleno de munición; así, con el soldado Espinosa que no tenía FAL por ser radio-operador, formamos un dúo inseparable durante el resto de la guerra ya que él sería el encargado de abastecerme de munición y yo su escudo de fuego con ese hermoso fusil de la 2° guerra. Después de cenar un rico guiso caliente, nos quedamos con Reyes y Esteban conversando hasta muy tarde sobre nuestras familias. Con Daniel teníamos algo en común, habíamos sido papá recientemente, Rafael Vásquez tenía 3 meses y Santiago Esteban un poco más. Antes de que amaneciera, tomamos un mate caliente e iniciamos la marcha hacia el puesto de la altura 234 con el Tte. 1° Esteban y 20 hombres. Llegamos luego de 2 horas y media de marcha, y una vez organizada la defensa, Esteban y un grupo de hombres regresaron a la base. Era 16 de mayo y mi primer aniversario de casamiento. Allí nomás salieron dos hombres y regresaron con un cordero que estaqueamos y asamos con postes que rompimos de un alambrado. Me había traído varios packs de gaseosa en lata escondidos en unas cajas de proyectiles vacías; los tomé prestados, la noche anterior a la partida, del depósito que tenían en la casa de piedra (puesto comando de la Fuerza de Tarea “Mercedes”) en Pradera del Ganso. A 8 kilómetros se encontraba la base del Equipo de combate “Güemes”, en puerto San Carlos. El trayecto era muy accidentado, piedra, turba y arroyos que no se distinguían. Lo cual hacía que los desplazamientos fueran muy dificultosos. El día 17 me desperté muy temprano, con las primeras luces, puse agua en el casco, me lavé la cara, los dientes y me peiné. Calenté un poco de agua en el jarro y preparé unos verdes. El mate lo habíamos improvisado con una lata de gaseosa cortada por la mitad y la bombilla era una birome BIC vacía con la tapita blanca y algunos agujeros hechos con un clavo caliente. Alrededor de las 10:30 llegó Reyes con el relevo. Tenía un esguince en el tobillo. Estaban bastantes cansados y les convide cordero frío y Coca Cola. El Chelco se reía y me decía : “el único que puede recibirme con este manjar en el confín de la tierra sos vos, Rata.” Y me daba un abrazo. Rata era el apelativo que me habían puesto en el CMN, porque siempre me las rebuscaba para obtener vituallas, acovacharme y dormir cuando se podía. Antes de partir, convinimos en realizar el relevo cada 5 días debido al gran desgaste que producía la marcha en esa topografía, le entregué mi casco a Reyes porque él no tenía, y regresé con mis hombres a la base, con un problema menos en la cabeza (en Pradera del Ganso había tenido una discusión bastante fuerte con un oficial más antiguo que me quería hacer poner el casco para dar el ejemplo a la tropa y se enojó bastante cuando le dije que el ejemplo debía darlo él, durmiendo y racionando con su tropa y no bajo techo en una casa como lo venía haciendo). En San Carlos la pasábamos bien en comparación con la punta del estrecho. Los pobladores continuaron con su vida normal y debíamos comprarles azúcar, harina y otras cosas a precios de mercado, de mercado de ellos, lo que dependía de cómo se levantaran. Por nuestro equipo de comunicaciones (Yaetsu FT 101, un equipo de radio aficionado requisado a los kelpers en Darwin), pude comunicarme con mi esposa. El 19 a la mañana, barriendo frecuencias, encontré a la base antártica del ejército Belgrano 2 en comunicación con el Comando Antártico. Desde enero estaba de campaña en esa base como ingeniero Gustavo Fossati, un primo de mi esposa. En escasos minutos establecieron una conexión radiotelefónica con la casa de mis suegros y pude tener noticias de los míos. En varias oportunidades, durante la noche, fuimos sobrevolados por helicópteros del enemigo en misión de reconocimiento y cada vez con mayor frecuencia. Ésa y otras razones como las características geográficas del lugar eran indicios de que el enemigo realizaría alguna acción sobre nuestras posiciones y lo haría pronto. El día 20 por la noche cuando estaba organizando mi patrulla para el próximo relevo del día 21, el enemigo inicia sobre distintos lugares de la isla un intenso fuego de preparación o de ablandamiento. Por la radio escuchamos a varios puestos dando la confirmación de estos ataques. Esteban me llama y me comunica que había modificado los planes. Era ya evidente un desembarco. Debía enviar a la altura 234 un suboficial y un soldado, con el equipo de comunicaciones correspondiente (Thompson), para dar la alerta temprana en caso de desembarco inglés. Reyes debía replegarse a nuestra base con el personal y los morteros, para conformar una defensa con todo el equipo de combate sobre las alturas a nuestras espaldas. Lamentablemente carecíamos de elementos de zapa pero la posición era muy ventajosa. Aproximadamente a la 01:30 escuchamos a lo lejos un gran estampido y, 20 minutos más tarde, un intento de transmisión de Reyes. Y luego un silencio absoluto. Antes de que amaneciera, desperté al personal que relevaría a Reyes. Al amanecer iniciarían la marcha. Con las primeras luces estaba revisando la radio y el armamento que llevarían, cuando un soldado apostado a 150 metros en la pendiente ascendente de una elevación, comenzó a llamarnos a los gritos. El espectáculo era impresionante. Donde hasta hacía unas horas revoloteaban algunas gaviotas sobre las tranquilas aguas de la desembocadura del Río San Carlos, había ahora 5 fragatas rodeando a un barco 10 veces más grande (el Queen Elizabeth), y lanchones de desembarco en dirección a la bahía Ayax y hacia Puerto San Carlos, que era nuestra posición. Aproximadamente a 600 metros se veía una avanzada del Regimiento de Paracaidistas 2 inglés iniciando su aproximación en formación de combate hacia nuestras posiciones. Mientras bajamos a la gran carrera, Esteban me decía: “Reúna a toda la gente y forme dos grupos, el de la izquierda a su mando y el de la derecha al mío”. Quedaban menos de 5 minutos para poder tomar posición en las alturas del noreste. Mientras Esteban se comunicaba con el Cte. de la Br. III para informar de los acontecimientos, organicé las dos columnas. Recuerdo que los soldados me miraban con ojos bien abiertos, el rostro tenso y respiración agitada esperando órdenes. Por un instante recordé el telegrama de mi padre recibido unos días antes: “Tu mujer, ejemplo de fortaleza. Tu hijo sano y fuerte. Sé un ejemplo para tus soldados.” Sentía que mi corazón latía enloquecido, como si estuviera por estallar. Nunca me había pasado. Era miedo, y de repente me vi dando órdenes, no sé cómo. Iniciamos el desplazamiento únicamente con nuestro armamento y con el enemigo entrando a la pequeña localidad, de no haberlo hecho hubiera sido una masacre ya que nos iban a aferrar con su avanzada y sobrepasar con el helicóptero que minutos después derribamos, o sea habríamos estado tácticamente perdidos. Lo que hubiera pasado después, sólo Dios lo sabe. Lo cierto es que la decisión de Esteban fue acertada. Porque cuando llegamos a la cima, vimos como un Sea King intentaba un aterrizaje por detrás de nuestra base. El Tte. 1° Esteban ordena: “¡Fuego libre!”. El aparato es alcanzado y se desploma desde baja altura (5 o 6 metros.) En ese momento veo que Esteban inicia un cambio de posición. Lo sigo. Creo que lo que a Esteban le preocupaba es el aferramiento: 42 hombres con 2 ametralladoras y munición para 1 hora de combate, contra una fuerza de desembarco por lo que pudimos apreciar de 400 hombres en nuestro sector, el Batallón de Para 2, apoyada por artillería naval y helicópteros. El terreno que teníamos por delante era de pequeñas cuchillas de 70 a 100 metros de alto con pendiente general hacia el río. Nuestro sentido de marcha era paralelo al río y perpendicular a las cuchillas en dirección general oeste-este. Subíamos y bajábamos. Descendíamos por una pendiente suave, ya la niebla se había despejado y teníamos buena visión, cuando apareció el 2° helicóptero, esta vez un Gazelle con coheteras en sus costados. Venía sobre el río que en ese lugar es bastante ancho. En ese momento las dos columnas estaban paralelas al río, con una separación de 60 a 70 metros una de otra. La mía era la más alejada, a unos 100 metros de la costa. Comenzó el ataque con el primer tiro a cargo del Tte. 1° Esteban tal lo convenido, fuego reunido de FAL: ésa es la táctica de combate para blancos aéreos cuando no se dispone de misiles. Parecía que lo que me había enseñado mi instructor de 1er año en el CMN, el Tte. 1° Abete, funcionaba. El aparato se desplomó en el agua. Los soldados gritaban toda clase de epítetos cuando el helicóptero se hundía. Ante una seña de Esteban, ejecuto otro cambio de posición. En ese momento comienza el fuego de morteros del enemigo sobre la posición inicial. Cruzamos otra cuchilla y apareció el tercer helicóptero, otro Gazelle. Ya no había que impartir ninguna orden, “los chicos de la guerra” sabían qué hacer. Pero el aparato, descubrió nuestra posición e hizo una maniobra para poder hacer fuego. Cuando bajó su trompa para hacer puntería, nuevamente descargamos toda la munición del cargador de una sola vez, al mismo tiempo y al mismo blanco. Como la munición era trazante, es decir que se ve la trayectoria del proyectil como una estela de fuego, parecía atacado con un lanzallamas. Ya varios de los soldados disparaban rodilla en tierra o directamente de pie. El Gazelle pasó por sobre la primera columna y volaba totalmente fuera de control hacia mi columna. Todo ocurría tan rápido que no hubo tiempo de movernos. Cayó a 15 metros adelante mío. El griterío de los soldados era incontrolable: ¡VIVA LA PATRIA, CARAJO!, mezclado con algunos sapucai y algunas otras palabras se escucharon hasta que salió de la máquina un tripulante y muchos abrimos fuego sobre él. Estaba indefenso, no representaba ningún peligro para mis soldados. ¿Por qué lo matamos? Todavía siento una gran angustia por esa muerte. Aunque sé que en el estado emocional en que estábamos todos, lo único en que uno piensa es tirar y tirar y tirar, hasta que nada se mueva. Restos de un Gazelle derribado en San Carlos El fuego de morteros continuaba, pero era evidente que no tenían nuestra ubicación, ya que se realizaba sobre la posición anterior y nos protegía la topografía del lugar. El cabo 1° Ferreyra se me acerca y me dice: “Mi subteniente, ¿me autoriza a cortarle una oreja?” “Déjese de joder”, le digo, “que esto puede explotar en cualquier momento”. “Es que le prometí a mi hermano llevarle la oreja del primer inglés que matara”. “¡Déjese de joder!”, le volví a gritar y le ordené avanzar eludiendo los restos del helicóptero. Cruzamos una gran elevación, como un morro, que entraba al gran río San Carlos y nos encontramos con un acantilado de 10 ó 15 metros de alto. Bajamos dificultosamente y tomamos posición entre las piedras que había junto a la costa. Ya se escuchaba el motor de otro helicóptero. Apareció por el costado del morro, como buscándonos por la costa, pero nuestra cubierta era excelente y lo dejamos aproximar. Cuando entró en zona nuevamente abrimos fuego. Comenzó a caer y dejamos de disparar. Antes de chocar contra el agua, el piloto logra levantarlo y puede cruzar el morro cayendo del otro lado. Estábamos demasiado lejos para esperar refuerzos. Estaba claro que lo que debíamos hacer era un repliegue hasta tomar contacto con propia tropa, distante a 80 km. Carecíamos de munición, víveres y de equipo para dormir a la intemperie. Estábamos todos en apresto, esperando cual iba a ser la próxima acción del enemigo, cuando escuchamos un avión que se aproximaba y en segundos pasó a gran velocidad y bien bajo hacia las posiciones del enemigo. Era un Aeromacchi y lo piloteaba el Tte. Crippa, como después nos dijeran. Había despegado apenas se recibió nuestro aviso. Fue el primer avión en llegar y descargar sus bombas y ametralladoras sobre una fragata. En ese momento sentí una gran tranquilidad y pensé “ahora les tiramos toda la aviación y, en 5 horas, un contraataque de nuestros comandos y de la compañía B de RI 12 que está de reserva en Puerto Argentino”. Fue sólo el pensamiento de un subteniente. No habíamos sufrido bajas. Los ingleses habían perdido 4 helicópteros y cerca de una docena de hombres. Decidimos esperar para ver si teníamos alguna novedad de Reyes, además era un lugar seguro para tomar aire y despejar la mente. El subteniente Reyes y su grupo, habían librado un corto y violento combate en la madrugada del 21 de mayo. Primero sufrió el bombardeo naval a sus posiciones y luego un ataque del Special Boat Squadron (SBS), comandos navales, y de varios blindados anfibios. En esa acción sufrió 6 bajas. Ante la gran escala del desembarco, y habiendo perdido casi la mitad de sus hombres decide, aprovechando la escasa visibilidad de la noche, tratar de salir del cerco en que se estaba metiendo para evitar ser aniquilado. Lo logra 24 horas después e inicia un repliegue que dura casi 20 días, sin comida, a la intemperie y graves problemas de salud, llegando a tener que, con un cortaplumas, amputarle un pie a un cabo. Ya había caído Puerto Argentino y Reyes, con 5 soldados famélicos que le quedaban, desnutridos y algunos ya sin dientes por la descalcificación, es rodeado al fin por fuerzas inglesas que le piden la rendición. Les pregunta a sus soldados si están dispuestos a combatir. Pero éstos no contestan, sólo esperan la orden de su jefe, como siempre. Reyes sabiendo que no tenía la menor posibilidad de éxito, se rinde. En Buenos Aires, cuando después de 2 años nos volvimos a ver y nos contamos lo vivido, me dijo que fue la expresión de esos 5 rostros lo que lo llevó a rendirse en aquella oportunidad. Más tarde, iniciamos un lento repliegue hacia el este y al atardecer llegamos a un puesto de la estancia San Carlos. Pero ésa es otra historia. José Alberto Vásquez Ex - Subteniente Veterano de Guerra Fuente http://www.zonamilitar.com.ar/foros/showthread.php?p=846475#post846475 Esteban y Vazquez en Malvinas Esteban y Vazquez hoy A todos nuestros héroes simplemente ...Gracias ! ! !
La guerra de los Seis Días MITO «Los gobiernos árabes estaban listos a aceptar a Israel después de la guerra de Suez». REALIDAD Israel expresó firmemente su deseo de negociar con sus vecinos. En un discurso ante la Asamblea General de NU el 10 de octubre de 1960, la ministra de relaciones exteriores Golda Meir retó a los líderes árabes a que se reunieran con el primer ministro David Ben-Gurión para negociar un arreglo de paz. Nasser respondió el 15 de octubre, diciendo que Israel estaba intentando engañar al mundo, y reiterando que su país nunca reconocería al Estado judío. Los árabes fueron igualmente terminantes en su rechazo a negociar un acuerdo separado para los refugiados. Como Nasser le dijo a la Asamblea Nacional de la República Árabe Unida el 26 de marzo de 1964: Israel y el imperialismo en torno nuestro, que nos confrontan, son dos cosas distintas. Ha habido intentos de separarlos, a fin de segmentar los problemas y presentarlos en una luz imaginaria, como si el problema de Israel fuera el problema de los refugiados, con la solución del cual el problema de Palestina también se resolverá y no quedará ningún residuo del problema. El peligro de Israel consiste en la existencia misma de Israel como es al presente y lo que representa. Entre tanto, Siria usaría las , que se elevan a 3.000 pies por encima de la Galilea, para bombardear las granjas y aldeas israelíes. Los ataques de Siria se hicieron más frecuentes en 1965 y 1966, mientras la retórica de Nasser se hacía cada vez más belicosa: «no entraremos en Palestina con su suelo cubierto de arena», dijo el 8 de marzo de 1965. «Entraremos con su suelo empapado en sangre». De nuevo, pocos meses después, Nasser expresaba la aspiración de los árabes: «…la plena restauración de los derechos del pueblo palestino. En otras palabras, aspiramos a la destrucción del Estado de Israel. El objetivo inmediato: la perfección del poderío militar árabe. El objetivo nacional: la erradicación de Israel». MITO «El ataque militar de Israel en 1967 fue inmotivado». REALIDAD Una combinación de retórica árabe belicosa, conducta amenazante y, finalmente, un acto de guerra dejó a Israel sin otra opción que un ataque preventivo. Para hacer esto exitosamente, Israel necesitaba el elemento de sorpresa. De haber esperado por una invasión árabe, Israel habría estado en una desventaja potencialmente catastrófica. Mientras Nasser seguía haciendo discursos amenazando con la guerra, los ataques terroristas árabes se hicieron más frecuentes. En 1965, se llevaron a cabo 35 incursiones contra Israel. En 1966, el número aumentó a 41. En sólo los primeros cuatro meses de 1967, se lanzaron 37 ataques.5 Entre tanto, los ataques de Siria a las cooperativas agrícolas (kibbutzim) de las Alturas de Golán provocaron un ataque de represalia el 7 de abril de 1967, durante el cual los aviones israelíes derribaron seis Migs sirios. Poco después, la Unión Soviética —que había estado proporcionándoles ayuda militar y económica tanto a Siria como a Egipto— le dio información a Damasco sobre una presunta preparación militar masiva de Israel en preparación de un ataque. Pese a las desmentidas israelíes, Siria decidió invocar su tratado de defensa recíproca con Egipto. El 15 de mayo, Día de la Independencia de Israel, tropas egipcias comenzaron a movilizarse hacia el Sinaí y a concentrarse cerca de la frontera israelí. Para el 18 de mayo, las tropas sirias estaban preparadas para la batalla a lo largo de las Alturas de Golán. Nasser ordenó que la Fuerza de Emergencia de NU, estacionada en el Sinaí desde 1956, se retirara el 16 de mayo. Sin llamar la atención del asunto a la Asamblea General, como había prometido su predecesor, el Secretario General U Thant acató la demanda. Luego de la retirada de la FENU, la Voz de los Árabes anunciaba (18 de mayo de 1967): Desde hoy, ya no existe una fuerza de emergencia internacional que proteja a Israel. Se agotó nuestra paciencia. No nos quejaremos más a las NU sobre Israel. El único método que aplicaremos contra Israel es la guerra total, que resultará en el exterminio de la existencia sionista.6 Un eco entusiasta se oyó el 20 de mayo proveniente del ministro de defensa sirio Hafez Assad: Nuestras fuerzas están ahora enteramente prestas; no sólo a repeler la agresión, sino a iniciar el acto de liberación mismo, y a hacer estallar la presencia sionista en la patria árabe. El ejército sirio, con su dedo en el gatillo, está unido… Yo, como militar, creo que ha llegado la hora de entrar en una batalla de aniquilación. El 22 de mayo, Egipto cerró el Estrecho de Tirán a toda la navegación israelí y a todos los barcos que se dirigían a Eilat. Este bloqueo privó a Israel de su única ruta de suministro con Asia y detuvo el flujo de petróleo de su principal proveedor, Irán. Al día siguiente, el presidente Johnson dijo que él creía que el bloqueo era ilegal e infructuosamente intentó organizar una flotilla internacional para ponerlo a prueba. Nasser desafiaba a Israel a combatir casi a diario. «Nuestro objetivo básico será la destrucción de Israel. El pueblo árabe quiere pelear», dijo el 27 de mayo.8 Al día siguiente, añadió: «no aceptaremos ninguna…coexistencia con Israel… Hoy el problema no es el establecimiento de la paz entre los estados árabes e Israel… La guerra con Israel está en vigor desde 1948».9 El rey Hussein de Jordania firmó un pacto de defensa con Egipto el 30 de mayo. Nasser anunció entonces: Los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria y Líbano se ciernen sobre las fronteras de Israel… para enfrentar el desafío, mientras están detrás de nosotros los ejércitos de Irak, Argelia, Kuwait, Sudán y toda la nación árabe. Está acción asombrará al mundo. Hoy sabrán que los árabes están preparados para la batalla, el momento crítico ha llegado. Hemos alcanzado la etapa de la auténtica acción y no de las declaraciones. El presidente Abdur Rahmán Aref, de Irak, se unió a la guerra de palabras: «La existencia de Israel es un error que debe rectificarse. Ésta es nuestra oportunidad de barrer la ignominia que ha estado con nosotros desde 1948. Nuestra meta es clara: barrer a Israel del mapa». El 4 de junio, Irak se unió a la alianza militar con Egipto, Jordania y Siria. La retórica árabe iba pareja con la movilización de sus fuerzas armadas. Aproximadamente 250.000 soldados (casi la mitad en Sinaí), más de 2.000 tanques y 700 aviones rodeaban a Israel. En ese momento, las fuerzas israelíes habían permanecido en estado de alerta por tres semanas. El país no podía mantenerse totalmente movilizado indefinidamente, ni podía permitir que su vía marítima a través del Golfo de Aqaba estuviera vedada. La mejor opción de Israel era atacar primero. El 5 de junio, fue dada la orden de atacar a Egipto. Mito «Nasser tenía el derecho de cerrar el Estrecho de Tirán a la navegación israelí». REALIDAD En 1956, Estados Unidos le dio a Israel garantías de que reconocía el derecho del Estado judío de tener acceso al Estrecho de Tirán. En 1957, en las NU, 17 potencias marítimas declararon que Israel tenía derecho a transitar por el estrecho. Además, el bloqueo violaba la Convención sobre las Aguas Territoriales y la Zona Adyacente, que fue adoptado por la Conferencia sobre Derecho Marítimo el 27 de abril de 1958. El cierre del Estrecho de Tirán fue el casus belli en 1967. El ataque de Israel fue una reacción a esta primera agresión egipcia. El presidente Johnson lo reconoció así después de la guerra (19 de junio de 1967): Si un solo acto de estupidez fue más responsable de esta explosión que cualquier otro, ése fue la anunciada decisión arbitraria y peligrosa de que se cerraría el Estrecho de Tirán. El derecho al tránsito marítimo inocente debe ser preservado para todas las naciones. MITO «EE.UU. ayudó a Israel a derrotar a los árabes en seis días». REALIDAD Estados Unidos intentó evitar la guerra a través de negociaciones, pero no pudo persuadir a Nasser o a los otros estados árabes de que cesaran en sus declaraciones y acciones beligerantes. Sin embargo, inmediatamente antes de la guerra, Johnson advirtió: «Israel no estará solo a menos que decida marchar solo». Luego, cuando la guerra comenzó, el Departamento de Estado anunció: «Nuestra posición es neutral en pensamiento, palabra y obra». Además, mientras los árabes estaban acusando falsamente a Estados Unidos de haber hecho un puente aéreo de suministros para Israel, Johnson impuso un embargo de armas en la región (Francia, el otro principal proveedor de armas de Israel, también se sumó a este embargo). En contraste, los soviéticos suministraban cantidades masivas de armas a los árabes. Simultáneamente, los ejércitos de Kuwait, Argelia, Arabia Saudita e Irak contribuían con tropas y armamentos a los frentes egipcio, sirio y jordano. MITO «Israel atacó a Jordania para tomar Jerusalén». REALIDAD El primer ministro Levi Eshkol envió un mensaje al rey Hussein diciendo que Israel no atacaría a Jordania a menos que él iniciara las hostilidades. Cuando el radar jordano captó un enjambre de aviones que volaba de Egipto a Israel, y los egipcios convencieron a Hussein de que los aviones eran suyos, él entonces ordenó el cañoneo de Jerusalén Occidental. Resultó que los aviones eran de Israel, y regresaban de destruir la fuerza área egipcia en tierra. Entre tanto, las tropas sirias e iraquíes atacaban la frontera norte de Israel. Si Jordania no hubiera atacado, la situación de Jerusalén no habría cambiado durante el curso de la guerra. Sin embargo, una vez que la ciudad fue atacada, Israel tuvo que defenderla y, al hacerlo, aprovechó la oportunidad de unificar su capital de una vez por todas. MITO «Israel no tenía que disparar primero». REALIDAD Luego de sólo seis días de combate, las fuerzas israelíes traspasaron las líneas enemigas y estaban en posición de marchar sobre el Cairo, Damasco y Amán. El 10 de junio se pidió un cese al fuego. La victoria se obtuvo a un altísimo costo. En la toma de las Alturas de Golán, Israel sufrió 115 muertos —aproximadamente el número de norteamericanos muertos durante la Operación Tormenta del Desierto. En total, Israel perdió el doble de hombres —777 muertos y 2.586 heridos—, en proporción a su población total, de lo que EE.UU. perdiera durante ocho años batallando en Vietnam. También, y pese al increíble éxito de la campaña aérea, la Fuerza Aérea israelí perdió 46 de sus 200 aviones de combate.19 Si Israel hubiera esperado a que los árabes atacaran primero, como hizo en 1973, y no hubiera tomado una acción preventiva, el costo ciertamente habría sido mucho más elevado y la victoria no podría haberse asegurado. MITO «Israel vio los territorios que capturó como tierras conquistadas que ahora formaban parte de Israel y no tenía ninguna intención de negociar su devolución». REALIDAD Hacia el fin de la guerra, Israel había tomado más del triple del área de su territorio anterior, pasando de 8.000 a 26.000 millas cuadradas. La victoria le permitió a Israel unificar Jerusalén. Las fuerzas israelíes capturaron también el Sinaí, las Alturas de Golán, la Franja de Gaza y la Cisjordania. Los líderes de Israel tenían plena confianza en negociar un acuerdo de paz con sus vecinos que implicara algún arreglo territorial. Casi inmediatamente después de la guerra, los líderes de Israel expresaron su voluntad de negociar una devolución de al menos algunos de los territorios. Israel subsecuentemente devolvió la totalidad del Sinaí a Egipto; territorio reclamado por Jordania fue devuelto al reino hachemita, y casi la totalidad de la Franja de Gaza y más del 40 por ciento de la Cisjordania fueron entregados a los palestinos para establecer la Autoridad Palestina. Hasta la fecha, aproximadamente el 93 por ciento de los territorios gana- dos en la guerra defensiva han sido entregados por Israel a sus vecinos árabes en el curso de negociaciones. Esto demuestra la disposición de Israel de negociar tierra por paz. MITO «Israel expulsó a pacíficos aldeanos árabes de la Cisjordania y les impidió regresar después de la guerra». REALIDAD Después de que Jordania lanzó su ataque el 5 de junio, unos 325.000 palestinos que vivían en la Cisjordania huyeron.20 Estos eran ciudadanos jordanos que se mudaron de una parte de lo que consideraban su país a otra, fundamentalmente para evitar el verse atrapados entre dos fuegos. Un refugiado palestino, que era administrador de un campamento de la UNRWA en Jericó, dijo que los políticos árabes habían propagado rumores en el campamento. «Dijeron que todos los jóvenes serían asesinados. La gente oyó por la radio que esto no era el fin, sólo el comienzo, de manera que pensaron que tal vez sería una guerra larga y querían estar en Jordania». Algunos palestinos que se quedaron preferían vivir en un Estado árabe más bien que bajo el gobierno militar israelí. Los miembros de varias facciones de la OLP huyeron para evitar ser capturados por los israelíes. Nils- Görang Gussing, la persona nombrada por el Secretario General de NU para investigar la situación, encontró que muchos árabes también temían que no podrían seguir recibiendo dinero de los miembros de la familia que trabajaban en el exterior. Las fuerzas israelíes les ordenaron a un puñado de palestinos que se mudaran por «razones estratégicas y de seguridad». En algunos casos, les permitieron regresar en unos pocos días, en otros Israel les ofreció ayuda para que se reasentaran en alguna otra parte. Israel gobernaba entonces a más de tres cuartos de millón de palestinos —la mayoría de los cuales eran hostiles al gobierno. Sin embargo, más de 9.000 familias palestinas fueron reunificadas en 1967. Finalmente, a más de 60.000 palestinos se les permitió regresar. MITO «Israel impuso restricciones irrazonables a los palestinos de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén». REALIDAD Después de la guerra de 1967, Israel decidió no anexarse la Cisjordania ni la Franja de Gaza y, en lugar de ello, impuso una administración militar. Esto era necesario como un paso interino hasta que las negociaciones pudieran resolver el futuro de los territorios. No constituía, en modo alguno, una situación ideal para los habitantes [de esas áreas], pero las autoridades israelíes trataron de reducir a un mínimo el impacto sobre la población. Don Peretz, un escritor que aborda con frecuencia la situación de los árabes en Israel y un acerbo crítico del gobierno israelí, visitó la Cisjordania poco después de que las tropas israelíes la hubieran tomado, y encontró que estaban intentado restablecer la vida normal y evitando muchos incidentes que pudieran alentar a los árabes a abandonar sus hogares. Excepto por el requisito de que los textos de las escuelas en los territorios sean purgados de propaganda antiisraelí y antisemita, las autoridades intentaron no interferir con los habitantes, a quienes sí proporcionaron asistencia económica; por ejemplo, a los palestinos de la Franja de Gaza los mudaron de los campamentos para casas nuevas. Esto estimuló las protestas de Egipto, que no había hecho nada por los refugiados cuando controlaba la zona. A los árabes les dieron libertad de movimiento. Les permitían viajar a Jordania y regresar. En 1972, se celebraron elecciones en la Cisjordania, y a las mujeres y a los no propietarios, incapaces de participar bajo el gobierno jordano, les permitían ahora votar. A los árabes de la Jerusalén Oriental les dieron la opción de conservar la ciudadanía jordana o de adquirir la ciudadanía israelí. Fueron reconocidos como residentes de la Jerusalén unificada y les dieron el derecho a votar y postularse para el concejo municipal. También, los santos lugares islámicos fueron puestos al cuidado de un concejo musulmán. Pese a la significación del Monte del Templo en la historia judía, los judíos no pueden orar en ese lugar. Después de que terminara la guerra de los Seis Días, el presidente Johnson dio a conocer su opinión de lo que debía hacerse luego para terminar el conflicto: «Ciertamente, las tropas deben retirarse; pero debe haber también derechos reconocidos de vida nacional, progreso en la solución del problema de los refugiados, libertad del tránsito marítimo legal, limitación de la carrera armamentista y respeto por la independencia política y la integridad territorial». MITO «Durante la guerra de 1967, Israel atacó deliberadamente el barco USS Liberty» REALIDAD El ataque israelí al USS Liberty fue un grave error, atribuido en gran medida al hecho de que ocurrió en medio de la confusión de una guerra en gran escala en 1967. Diez investigaciones oficiales de Estados Unidos y tres indagaciones oficiales israelíes han establecido de manera concluyente que el ataque fue un trágico error. El 8 de junio de 1967, el cuarto día de la guerra de los Seis Días, el alto mando israelí recibió informes de que tropas israelíes en El Arish estaban siendo atacadas desde el mar, presumiblemente por un barco egipcio, como antes lo habían sido. Estados Unidos había anunciado unos días antes, en el pleno de las Naciones Unidas, que mantenía sus fuerzas navales alejadas a cientos de millas del frente de batalla; sin embargo, el USS Liberty, un barco espía norteamericano asignado supervisar el combate, llegó a la zona, a 14 millas de la costa del Sinaí, como resultado de una serie de errores en las comunicaciones norteamericanas, por lo cual los mensajes que le enviaron al barco de no penetrar dentro de las cien millas no fueron recibidas por el Liberty. Los israelíes erróneamente pensaron que era el barco que estaba cañoneando, y los aviones de guerra y lanchas torpederas lo atacaron, matando a 34 miembros de la tripulación del Liberty e hiriendo a 171. Tanto Estados Unidos como Israel cometieron numerosos errores. Por ejemplo, el Liberty reportó primero —incorrectamente, como resultó ser— estar navegando a 30 nudos [por hora] (más tarde se rectificó que era a 28 nudos). Conforme a la doctrina naval israelí (y norteamericana) de ese tiempo, un barco que anduviera a esa velocidad se presumía que fuese una nave de guerra. El mar estaba en calma y la Corte de Indagación de la Armada de EE.UU. encontró que era muy probable que la bandera del Liberty estuviera caída y que no fuera visible; además, miembros de la tripulación, incluido el capitán, Comandante William McGonagle, testificó que la bandera fue derribada después del primer o segundo asalto. Según las memorias del Jefe del Estado Mayor Conjunto, Yitzhak Rabín, había órdenes de atacar cualquier nave no identificada que estuviera cerca de la costa.27 El día que comenzó la guerra, Israel les había pedido a los barcos norteamericanos que salieran de sus costas o que notificaran la situación precisa de las naves de EE.UU.28 La Sexta Flota se movió porque el presidente Johnson temía ser arrastrado a una confrontación con la Unión Soviética. Él también ordenó que ningún avión [norteamericano] fuera enviado cerca del Sinaí. Un informe de la CIA sobre el incidente fechado el 13 de junio de 1967, estableció también que un piloto suspicaz pudo haber confundido el Liberty con el barco egipcio El Quseir. Luego de la incursión área, una lancha torpedera israelí identificó el Liberty como un navío de guerra egipcio. Cuando el Liberty comenzó a dispararles a los israelíes, éstos respondieron con un torpedo que mató a 28 marinos. Inicialmente, los israelíes se quedaron aterrados de que hubieran atacado un barco soviético, lo que podría haber provocado a los soviéticos a unirse a la contienda29 Una vez que los israelíes estuvieron seguros de lo que había sucedido, reportaron el incidente a la embajada de EE.UU. en Tel Aviv y ofrecieron proporcionar un helicóptero para que los norteamericanos volaran hasta el barco y cualquier ayuda que hiciera falta para evacuar a los heridos y rescatar el barco. La oferta fue aceptada y un agregado naval de EE.UU. fue llevado hasta el Liberty. Muchos de los supervivientes del Liberty siguen guardando rencor, y están convencidos de que el ataque fue deliberado. En 1991, los columnistas Rowland Evans y Robert Novak proclamaron su descubrimiento de un norteamericano que dijo que había estado en la sala de mandos israelí cuando se tomó a sabiendas la decisión de atacar al barco norteamericano.30 De hecho, ese individuo, Seth Mintz, escribió una carta al Washington Post el 9 de noviembre de 1991, en la cual decía que había sido mal citado por Evans y Novak y que el ataque fue, en efecto, un «caso de identidad equivocada». Además, el hombre que Mintz dijo originalmente que había estado con él, un tal general Benni Matti, no existe. También, contrario a las afirmaciones de que un piloto israelí identificó el barco como norteamericano en una cinta de radio, nadie jamás ha presentado esa cinta. En efecto, la única cinta que existe es la cinta oficial de la Fuerza Aérea israelí, que claramente estableció que los pilotos israelíes no hicieron tal identificación del barco antes del ataque. Indica también que una vez que los pilotos empezaron a preocuparse por la identidad del barco, al leer su número de matrícula en el casco, dieron por terminado el ataque. Las cintas no contienen ninguna declaración que sugiera que los pilotos vieron una bandera norteamericana antes del ataque. Ninguno de los acusadores de Israel puede explicar por qué Israel iba a atacar deliberadamente un barco norteamericano en un momento en que Estados Unidos era el único amigo y aliado de Israel en el mundo. La confusión en una larga línea de comunicaciones, que ocurría en una tensa atmósfera tanto del lado norteamericano como del israelí (cinco mensajes del Estado Mayor Conjunto al barco para que permaneciera al menos a 25 millas —los últimos cuatro decían que a 100 millas— de la costa egipcia llegaron después que el ataque había pasado) es la explicación más probable. Los accidentes causados por «fuego amigo» son comunes en tiempo de guerra. En 1988, la Armada de EE.UU. derribó un avión de pasajeros iraní, matando a 290 civiles. Durante la Guerra del Golfo, 35 de los 148 norteamericanos que murieron en batalla resultaron muertos por «fuego amigo». En abril de 1994, dos helicópteros Black Hawk norteamericanos, con banderas norteamericanas pintadas a cada lado, fueron derribados por F-15s de la Fuerza Aérea de EE.UU. en un día claro sobre la zona vedada de vuelo de Irak, causándoles la muerte a 26 personas. En abril del 2002, un F-16 norteamericano lanzó una bomba que mató a cuatro soldados canadienses en Afganistán. De hecho, el día antes de que el Liberty fuera atacado, pilotos israelíes accidentalmente bombardearon una de sus propias columnas de blindados. El almirante retirado Shlomo Erell, que era el Jefe de la Marina de Israel en junio de 1967, le dijo a la Associated Press (5 de junio de 1977): «nadie jamás habría soñado que un barco norteamericano estaría allí. Incluso Estados Unidos no sabía dónde estaba su barco. Fuimos advertidos por las debidas autoridades de que no había ningún barco norteamericano en 100 millas a la redonda». El secretario de defensa Robert McNamara le dijo al Congreso el 26 de julio de 1967: «la conclusión del cuerpo investigativo, encabezado por un almirante de la Armada en quien tenemos gran confianza, es que el ataque no fue intencional». En 1987, McNamara repitió su opinión de que el ataque había sido un error, diciendo a una persona que llamó al «Programa de Larry King» que él no había visto nada en los 20 años transcurridos para cambiar su opinión de que no había habido ningún «encubrimiento». Israel se excusó por la tragedia y pagó cerca de $13 millones en reparaciones humanitarias a los Estados Unidos y a las familias de las víctimas en cantidades establecidas por el Departamento de Estado de EE.UU. El caso quedó oficialmente cerrado entre los dos gobiernos por un intercambio de notas diplomáticas el 17 de diciembre de 1987. www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/spanish/chapter6.pdf
Nuevo patrón encontrado en los números primos Los números primos han intrigado a los pensadores curiosos durante siglos. Por una parte, los números primos parecen estar distribuidos aleatoriamente entre los números naturales sin otra ley que el azar. Pero por otra parte, la distribución global de los primos revela una regularidad notablemente suave. Esta combinación de aleatoriedad y regularidad ha motivado a los investigadores a buscar patrones en la distribución de los primeros que finalmente puede arrojar luz sobre su naturaleza última. En un estudio reciente, Bartolo Luque y Lucas Lacasa de la Universidad Politécnica de Madrid en España han descubierto un nuevo patrón en los primos que sorprendentemente había pasado inadvertido hasta el momento. Encontraron que la distribución del primer dígito en la secuencia de números primos puede describirse mediante una generalización de la ley de Benford. Además, este mismo patrón también aparece en otra secuencia de números, la de los primeros dígitos de ceros no triviales en zeta de Riemann, la cual se sabe que está relacionada con la distribución de los primos. Además de proporcionar una visión sobre la naturaleza de los números primos, el hallazgo podría también tener aplicaciones en áreas como la detección de fraudes y el análisis del mercado de valores. “Los matemáticos han estudiado los números primos durante siglos”, dijo Lacasa a PhysOrg.com. “Nuevas visiones y conceptos procedentes de la ciencia no lineal, como los procesos multiplicativos, nos ayudan a observar los números primos desde una perspectiva diferente. De acuerdo con este enfoque, se hace significativo que incluso hoy aún es posible descubrir pistas desconocidas de regularidad estadística en tales secuencias, sin ser un experto en teoría de números. No obstante, el tema más significativo de este trabajo no es revelar este patrón en los primos y ceros de Riemann, sino comprender la razón e implicaciones de una estructura tan inesperada, no sólo para temas de teoría de números sino, de forma interesante, para otras disciplinas también. Por ejemplo, estos resultados profundizan en nuestra comprensión de las correlaciones en sistemas compuestos por muchos elementos”. La Ley de Benford (LB), llamada así por el físico Frank Benford en 1938, describe la distribución de los primeros dígitos en una amplia variedad de conjuntos de datos y secuencias matemáticas. De forma un tanto inesperada, los primeros dígitos no están distribuidos aleatoria o uniformemente, sino que el lugar de esto la distribución en logarítmica. Es decir, 1 como primer dígito aparece aproximadamente un 30% de las veces, y los siguientes dígitos aparecen cada vez con menor frecuencia, con el 9 apareciendo con menor asiduidad. La ley de Benford se ha demostrado que describe distintos conjuntos de datos, desde las constantes físicas a la longitud de los ríos del mundo. Desde finales de la década de 1970, los investigadores han sabido que los propios números primos, cuando se toman en conjuntos de datos muy grandes, no se distribuyen de acuerdo con la Ley de Benford. En lugar de esto, la distribución del primer dígito de los primos parece ser aproximadamente uniforme. Sin embargo, como señalan Luque y Lacasa, en menores conjuntos de datos (intervalos) de primos exhiben un claro sesgo en la distribución del primer dígito. Los investigadores notaron otro patrón: cuanto mayor es el conjunto de datos de primos que analizaban, más estrechamente se aproximaba a la uniformidad la distribución del primer dígito. A la luz de esto, los investigadores se preguntaron su existía un patrón subyacente en la tendencia hacia la uniformidad cuando el intervalo de primos se incrementaba a infinito. El conjunto de todos los primos – como el conjunto de todos los enteros - es infinito. Desde un punto de vista estadístico, una dificultad en este tipo de análisis es decidir cómo elegir de forma “aleatoria” en un conjunto de datos infinito. Por lo que debe elegirse un intervalo finito, incluso si no es posible hacerlo completamente aleatorio de una forma que satisfaga las leyes de la probabilidad. Para superar este punto, los investigadores decidieron elegir varios intervalos de la forma [1, 10d]; por ejemplo, 1-100 000 para d = 5, etc. En estos conjuntos, todos los primeros dígitos eran igualmente probables a priori. Por lo que si surgía un patrón en el primer dígito de los primos en un conjunto, revelaría algo sobre la distribución del primer dígito de los primos, al menos en ese conjunto. Observando múltiples conjunto conforme d se incrementaba, Luque y Lacasa pudieron investigar cómo cambia la distribución del primer dígito cuando el conjunto de datos se incrementa. Encontraron que los primos seguían una Ley de Bendford Generalizada dependiente del tamaño (LBG). Una LBG describe la distribución de números del primer dígito en series que se generan por distribuciones de la ley de potencias, tales como [1, 10d]. Conforme d se incrementa, la distribución del primer dígito de primos se hace más uniforme, siguiendo una tendencia descrita por la LBG. Tal y como explica Lacasa, tanto la LB como la LBG se aplican a muchos procesos de la naturaleza. “Imagina que tienes 1000 dólares en tu cuenta del banco, con un interés del 1% cada mes”, dijo Lacasa. “El primer mes, tu dinero será 1000*1,01 = 1010.El siguiente mes, 1010*1,01, etcétera. Trasr n meses, tendrás 1,000*(1,01)n. Nota que necesitarás muchos meses para llegar de 1000 a 2000, mientras que pasar pasar de 8000 a 9000 será mucho más fácil. Cuando analices tu cuenta del banco, te darás cuenta que el primer dígito 1 está más representado que 8 o 9, precisamente como dicta la Ley de Benford. Este es un ejemplo muy básico de un proceso multiplicativo donde 0,01 es la constante de multiplicación. “Los físicos han demostrado que muchos procesos de la naturaleza pueden ser modelados como procesos estocásticos multiplicativos, donde el valor anteriormente constante de 0,01 es ahora una variable aleatoria y los datos equivalentes al dinero de nuestro último ejemplo es otra variable aleatoria con una distribución subyacente de 1/x. Los procesos estocásticos con tales distribuciones se demuestra que siguen la LB. Ahora, muchos otros fenómenos encajan mejor en un proceso estocástico con una probabilidad subyacente más general x^[-alfa], donde alfa es distinto de uno. La distribución del primer dígito que se relaciona con esta distribución general de potencias es la conocida como Ley de Bendford Generalizada (la cual converge a LB para alfa =1).” De forma significativa, Luque y Lacasa demostraron en su estuvio que la LBG puede explicarse mediante el teorema del número primo; específicamente la forma de la densidad local media de las ciencias es la responsable del patrón. Los investigadores también desarrollaron un marco de trabajo matemático que proporciona condiciones para que cualquier distribución conforme una LBG. Las condiciones se basan en anteriores investigaciones, las cuales han demostrado que el comportamiento de Benford podría tener lugar cuando una distribución sigue una LB para unos valores concretos de sus parámetros, como en el caso de los primos. Luque y Lacasa también investigaron la secuencia de ceros no triviales de zeta Riemann, la cual está relacionada con la distribución de los primos, y cuya distribución de los ceros se considera que es uno de los problemas matemáticos más importantes por resolver. Aunque la distribución de los ceros no sigue una LB, aquí los investigadores encontraron que sigue una LBG dependiente del tamaño, como en el caso de los primos. Los investigadores sugieren que este trabajo podría tener distintas aplicaciones, tales como identificar otras secuencias que no tengan distribuciones de Benford, pero puedan estar en una LBG. Ademñas, muchas aplicaciones que han sido desarrolladas para la Ley de Benford podrían finalmente ser generalizadas al contexto más amplio de la Ley de Benford Generalizada. Una de tales aplicaciones es la detección de fraudes: mientras que los datos generados de forma natural obedecen la Ley de Benford, los datos supuestos como aleatorios (fraudulentos) no lo hacen, en general. “La LB es un caso específico de LBG”, explicó Lacasa. “Muchos procesos en la naturaleza pueden ajustarse a una LBG con alfa=1, es decir, una LB. La estructura oculta que cuantifica la Ley de Benford se pierde cuando los números se modifican artificialmente: este es un principio para la detección de fraude en las cuentas, donde se aplican los mecanismos combinatorios asociados a los conjuntos de cuentas tales como la LB. El mismo principio se mantiene para procesos que siguen una LBG con un alfa genérico, donde falla la LB. Por último, para procesos cuya densidad subyacente no es x^(-alfa) sino 1/logN, una LBG dependiente del tamaño sería el distintito correcto”. http://www.cienciakanija.com/
La crisis de los rehenes de la embajada estadounidense en Irán, se desarrollo en un periodo de 444 días, durante el cual el nuevo gobierno surgido tras la revolución iraní, tomó como rehenes 66 diplomáticos y ciudadanos de los Estados Unidos de América (EE.UU.) La crisis empezó el 4 de noviembre de 1979 y duró hasta el 20 de enero de 1981. El 22 de octubre de 1979 el Sha Mohammad Reza Pahlevi, monarca de iraní, viajó a Nueva York para ser sometido a un tratamiento contra el cáncer. El 1 de noviembre el nuevo líder de Irán, el ayatolá Ruhollah Khomeini, lanzó a su pueblo a manifestarse contra intereses de Estados Unidos e Israel. El 4 de noviembre la embajada estadounidense fue rodeada por un grupo de alrededor de 500 estudiantes iraníes (aunque los números varían entre 300 y 2000) que se dieron a conocer como los Discípulos del Imán. Parte de este grupo islamista se juntó alrededor de la embajada a modo de protesta. Los 90 habitantes de la embajada fueron secuestrados. A menudo, se mostraban los rehenes con los ojos vendados a la población local y a las cámaras de televisión. Los ciudadanos cautivos serían liberados únicamente a cambio de la extradición del sah a Irán, para ser juzgado por "crímenes contra el pueblo iraní". También ha sido considerado un acto de venganza contra los años en los que Estados Unidos había apoyado la política autoritaria del Sha. La percepción general de Carter en público y la opinión mundial era que él era débil, incompetente e impotente. Era vital que manejara la situación de los rehénes con firmeza, el 5 de noviembre Carter ordenó a sus comandantes militares de ejercer una opción armada para rescatar a los rehenes en el caso de que las soluciones diplomáticas no tucieran éxito. Al mismo tiempo, Carter aplicó una serie de embargos comerciales contra el régimen de Ayatollah Khomeini. Las opciones diplomáticas eran condenadas al fracaso, y es probable que Carter procurara ejercer la opción armada sobre la acción diplomática que se conoce como " el meneo del perro ". La dimisión de su Ministro de Asuntos Exteriores después de la incursión señaló una grieta en la administración como las negociaciones diplomáticas fueron manejadas. “Señores, quiero informarles que estoy seriamente considerando una misión para rescatar a los rehenes” Presidente Jimmy Carter, 1979 Planificación En el ámbito de la planificación militar hay planes que podrían funcionar y planes que no funcionarán. A la luz fría de la historia, es evidente que el plan para Eagle Claw estaba en la segunda categoría, pero en vista de que el proceso de planificación se mantuvo intencionalmente dividido y en secreto, ningún grupo externo podía revisar el plan final para un “cotejo con la realidad”. Este fue el segundo error principal. El concepto parecía bastante directo: desde el Golfo Pérsico penetrar hacia la capital de Irán mediante una variedad de medios aéreos y terrestres; asegurar los rehenes y salir de Irán mediante otra variedad de medios aéreos. Sin embargo, el demonio está en los detalles y decir que el plan para lograr Eagle Claw era demasiado complejo sería una subestimación. Para que Eagle Claw funcionara, se necesitarían los siete milagros simultáneos proverbiales. De la única manera que esto se le puede dar a entender claramente al lector con suficiente magnitud es proporcionar un bosquejo condensado de la manera que se suponía que el plan funcionara. 1. Primera noche: El USS Coral Sea desvía los barcos de pesca rastreadores soviéticos, alejándolos del USS Nimitz (que transportaba ocho helicópteros barredores de minas, RH-53D, de la Armada que se utilizarían para la misión). Error: Los RH-53Ds se emplearon por la seguridad operacional (parecían lo “correcto” en un portaaviones), a pesar de tener una mala calificación de apresto operacional y ninguna capacidad de reaprovisionamiento en vuelo. Los helicópteros de operaciones especiales HH-3E de la USAF hubiesen sido una mejor opción, con pasos tomados para disimular su apariencia. 2. Tres MC-130E Talons de combate de la USAF despegaron de la Isla Masirah (Omán) transportando la Fuerza Delta, acompañados por tres aviones EC-130E (por lo regular una plataforma de mando y control) que transportan vejigas de combustible para reabastecer de combustible a los helicópteros en un punto de reunión llamado Desert One. Error: Desert One no hubiese sido necesaria si los helicópteros de la USAF se hubiesen usado y si se hubiesen tomado medidas para el reaprovisionamiento en vuelo. 3. Un MC-130E aterriza en Desert One (estudiado anteriormente por la CIA) y establece ayudas a la navegación para el resto de la fuerza. Se mantiene el silencio en la radio. Error: Estipulación incorrecta para las comunicaciones tácticas resultaría en un obstáculo para la misión. 4. El resto de los aviones de ala fija llegan y lanzan a la Fuerza Delta. Los EC-130Es permanecen para reabastecer de combustible a los helicópteros. Error: La sincronización para la reunión terrestre estaba muy restringida, y los participantes no podían cumplir con la misma. Posibilidad de tener que continuar las operaciones durante el día. 5. Aviones de ala fija parten de Desert One hacia Masirah, donde las tripulaciones de MC-130E abordan otros aviones para ser transportados a Wadi Kena, Egipto. Ahí se prepararon para la segunda noche cuando debían transportar una fuerza de Comandos del Ejército para asegurar el campo aéreo en Manzariyeh, Irán, donde los rehenes serían rescatados por C-141s. Un problema interesante de agobiar a las tripulaciones aéreas. 6. Los helicópteros parten de Desert One y lanzan la Fuerza Delta en un lugar escondido a 50 millas al sudeste de Terán y luego continúan hacia su propio escondite en otros lugares. Más posibilidades de comprometer la operación. 7. La Fuerza Delta se reúne con agentes en el país proporcionando camiones para el traslado a Terán durante la segunda noche. 8. La segunda noche comienza con la Fuerza Delta conduciendo seis camiones hacia un depósito en Terán para preparar el asalto. 9. La Fuerza Delta se desplaza hacia el complejo de la Embajada (mientras el grupo de las Fuerzas Especiales se dirige al Ministerio de Relaciones Exteriores) y tiene 45 minutos para rescatar a los rehenes. Información de inteligencia incompleta convierte el proceso de rescate en un proceso al azar. 10. Los rehenes y los escoltas se desplazan un par de cientos de yardas hacia un campo de fútbol para reunirse con los helicópteros que los llevarán al campo aéreo Manzariyeh, mientras son protegidos por un avión armado AC-130 de la Fuerza Aérea. La posibilidad de que los iraníes obtuviesen una ventaja para obstaculizar el rescate por helicóptero es un problema constante. 11. Aviones MC-130 se llevan a los Comandos al campo aéreo Manzariyeh para prepararse para la llegada de los C-141s (de Arabia Saudita) y los rehenes en helicópteros desde Terán. Otros AC-130s proporcionan fuego de cobertura. 12. Los rehenes llegan al campo aéreo Manzariyeh por helicóptero y parten en C-141s con la Fuerza Delta. Los helicópteros son destruidos en el lugar. No se estipularon las medidas a tomar en caso de que los helicópteros fuesen destruidos ni tampoco funcionó en la ejecución de la operación. 13. Aviones de combate con base en portaaviones proveen supresión de cualquier actividad llevada a cabo por la Fuerza Aérea Iraní durante el proceso de extracción. 14. Reaprovisionamiento de combustible en vuelo provisto según era necesario durante el viaje de regreso. Porciones mejores de la coordinación se han omitido del bosquejo que aparece arriba, al igual que la multiplicidad de opciones de apoyo que aún así no abarcaron muchos de los problemas de fracasos aislados. El tema principal aquí es que había mucho que podía salir mal. En ese caso, las cosas que ocasionaron se abortara la misión fueron probablemente misericordiosas en comparación con la catástrofe mayor que hubiese tenido lugar si el escenario hubiese progresado más allá de la reunión de Desert One. El General James Vaught, comandante de la misión Eagle Claw (izquierda), Coronel Charles Beckwith, fundador del grupo antiterrorista Delta Force (derecha) “. . . el plan de asalto estaba incompleto. De hecho, las probabilidades que tuviera éxito eran muy leves. El escenario básico lucía muy complicado. También revelaba que en ese momento las Fuerzas Armadas de EE.UU. no tenían ni los recursos ni las capacidades actuales para llevarlo a cabo. El adiestramiento era necesario para llevar a cabo tareas singulares y exigentes”. Coronel Charles Beckwith Comandante, Delta Force Adiestramiento Si la planificación fue compleja y dividida, el adiestramiento también lo fue. Para poder compensar por las deficiencias en el equipo seleccionado, por ejemplo, los helicópteros, el reaprovisionamiento de combustible en tierra, de noche, tenía que practicarse en el terreno del desierto. Los pilotos de la Infantería de Marina, quienes terminaron volando casi todos los helicópteros, tenían muy poca experiencia volando a largas distancias sobre tierra utilizando visores nocturnos. No eran personal de operaciones especiales y no contaban con experiencia de vuelo en condiciones meteorológicas de tormentas de arena. El adiestramiento del componente se llevó a cabo principalmente en lugares sumamente separados: Hurlburt Field, Florida, para la Fuerza Aérea; Yuma, Arizona, y Twenty-nine Palms, California, para la Infantería de Marina; y el Fuerte Bragg, Carolina del Norte, para la Fuerza Delta. Rara vez los participantes veían a los miembros de los demás servicios armados, ni tampoco hubo una práctica total. De hecho, los problemas que surgieron durante el adiestramiento estaban propensos a reaparecer durante la misión en sí. Sin embargo, las tripulaciones parecían satisfechas que sus tareas individuales en la operación funcionarían como se esperaba y se sentían confiados del éxito. La misión Comienza la operación Después de cinco meses de planificación y preparación, los participantes de Eagle Claw fueron desplazados para la ejecución de la misión. Poco después de las siete de la noche el 24 de abril de 1980, los ocho helicópteros (llamados “Bluebeard”) despegaron del Nimitz, a casi 60 millas de la costa de Irán. Ellos fueron precedidos por los reaprovisionadores de combustible EC-130 (“Republic”) y los MC-130s (“Dragon”) que transportaban a la Fuerza Delta desde Masirah. Menos de dos horas después de haber transcurrido la misión, una luz de aviso le indicó al Bluebeard 6 que había una rajadura en la pala del rotor principal. A menudo esta era una falsa alarma en los RH-53Ds, pero la tripulación aterrizó (seguido por Bluebeard 8) y decidió abandonar el helicóptero después de inspeccionar las palas del rotor. Las dos tripulaciones volaron hacia Desert One en el Bluebeard 8. La misión contaba con un helicóptero menos. Al penetrar profundamente en Irán, el contingente de ala fija se tropezó con un fenómeno llamado “haboob”, finas partículas de polvo que obstruían la visión. Poco tiempo después, se tropezaron con otro haboob mucho más intenso que el primero. Kyle intentó avisar a los RH-53s, pero no tuvo suerte con su equipo de comunicaciones. Si bien los haboob presentaban pequeños obstáculos a los aviones, interrumpieron la unión de vuelo de los helicópteros, que tuvieron que dispersarse para evitar un choque. A los pilotos de los helicópteros nunca se les había informado sobre la existencia de los haboob o sus efectos para las formaciones que volaban a baja altitud. En medio de esto, Bluebeard 5 tuvo un problema de energía eléctrica lo que convenció a la tripulación que abortaran la misión y regresaran al Nimitz. Manteniendo silencio en la radio, no pudieron a alertar a Kyle o a Seiffert que iban a abortar la misión. Ahora la misión tenía dos helicópteros menos. Los MC-130s y los EC-130s llegaron sin novedad a Desert One después de la medianoche y esperaron a los helicópteros, que tenían una hora de retraso de su llegada programada. La Fuerza Delta desembarcó de dos de los MC-130s los cuales, según el plan, partieron de la escena. Un grupo de Comandos y tropas de la Fuerza Delta organizaron la seguridad alrededor del sitio y tuvieron problemas inmediatamente. Un autobús lleno de civiles iraníes fue detenido a lo que intentaba pasar y un camión de combustible (probablemente conducido por contrabandistas) fue atacado por un cohete de 66 mm cuando rehusó parar. Alumbrado por la luz del combustible que se había incendiado, se pudo ver al chofer que escapa en una camioneta que viajaba detrás del camión de combustible. Autobús es detenido y un camión lleno de combustible se incendia después de haber sido atacado en Desert One De los ocho helicópteros, seis llegaron a Desert One. Sin embargo, el sistema hidráulico secundario de Bluebeard 2 indicaba una falla y Seiffert decidió que ese helicóptero no volaría. Con tan solo cinco helicópteros, Beckwith se vio forzado a concluir que la misión no podría continuar, ya que se había acordado que seis era la cantidad mínima necesaria para la operación. En realidad, puede que cinco hubiesen sido suficientes, pero Beckwith sabía que la operación estaba difícil—hasta lo más mínimo—y no podía darse el lujo de arriesgar el fracaso de la misión continuando solamente con parte de la fuerza. Kyle, desalentado, llamó por radio a Vaught (quien estaba en Wadu Kena) y a Washington recomendando que se abortara la misión. Sorprendentemente, en un espacio de 20 minutos el mensaje había llegado al Presidente Carter y regresado a Kyle ordenando que se abortara la misión. A medida que la fuerza se preparaba para despegar, Bluebeard 3 hizo un vuelo estacionario hacia Republic 4 y provocó un incendio que se esparció a los otros aviones cobrándoles la vida a ocho hombres. En la confusión, Kyle se cercioró de dar cuenta de todo el personal sobreviviente, liberó a los civiles iraníes y cargó el resto de los 130 para evacuar la zona. Helicóptero número seis se estrella contra un C-130 en Desert One Lamentablemente, no se pudo llegar a algunos de los helicópteros para “depurarlos” y el material clasificado (inclusive nombres de iraníes que trabajaban para los estadounidenses) cayó en manos del gobierno revolucionario. Después de despegues un tanto perturbadores, el resto de los 130 despegaron y regresaron a Masirah. Los agentes de contacto en Irán tuvieron que esconderse y los demás aviones y unidades a los que se les asignaron partes de apoyo en la misión fueron desactivadas. El triste regreso Consecuencias Después del fracaso de Eagle Claw, se comenzó otro intento de plan de rescate, mayor y más emprendedor, pero no se llevó a cabo. Los rehenes de Irán y Desert One continuarían rondando a Carter y ayudaron a elegir a su sucesor, Ronald Reagan. El Congreso tomó interés inmediato en la operación defectuosa y ambas Cámaras comenzaron a celebrar audiencias. Éstas desaparecieron bastante rápido y fueron reemplazadas por el Grupo Revisor de Operaciones Especiales del Departamento de Defensa, mejor conocido como la Comisión Holloway. Esta entidad analizó 23 temas y proporcionó diez conclusiones. Si bien destacó algunas de las fallas más atroces, restringió otras. Los problemas sistémicos que condujeron al resultado de Eagle Claw no se tratarían en su totalidad hasta el advenimiento de la enmienda Cohen-Nunn a la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 1987. Esto organizó un Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. conjunto para aprovechar las capacidades de los servicios y proporcionó un Programa de Fuerza Mayor 11 (MFP 11), un mecanismo de fondos para las operaciones especiales que es independiente de los demás servicios armados. Por lo tanto, el legado duradero de Eagle Claw es la exitosa organización de las operaciones especiales que ahora apoyan la guerra contra el terrorismo. Restos de un helicóptero destruido en Desert One durante el fallido rescate Los Fallecidos Fuentes http://www.ropamilitar.es/news/militar/operaci-n-eagle-claw.html http://www.airpower.maxwell.af.mil/apjinternational/apj-s/2006/3tri06/kamps.html http://www.specialoperations.com/Operations/Eagle_Claw/Default.htm http://www.militaryphotos.net/forums/showthread.php?t=148986
El teniente 1° Dominguez Lacreu explica su famoso corte de manga a las cámaras inglesas. Mi avatar es el más sincero homenaje a un tipo que supo rendirse con dignidad. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=zPxyEK1-av0 ¡¡¡¡ARRIBA LAS CABEZAS!!!!
Peritas le despertó con un lametazo en el rostro y Alejandro se puso en píe de un salto; se encontró frente a dos asistentes que le ayudaron a ponerse la armadura. Leptina le trajo para desayunar, en una bandeja de plata, el «bocado de Néstor»: huevos crudos batidos con queso, harina, vino y miel. El soberano comió de pie mientras le ataban la coraza y las grebas, le colgaban de un hombro el talabarte y de éste la vaina con la espada. —-No quiero a Bucéfalo —dijo al salir—. Las orillas del río están demasiado resbaladizas y podría quedar atrapado. Traedme el bayo sármata. Los asistentes fueron a buscarle el caballo que había escogido y él se acercó a pie hasta el centro del campamento llevando el yelmo bajo el brazo izquierdo. Los hombres estaban ya casi todos formados y a cada instante acudían otros para ocupar su sitio en las filas, junto a sus compañeros. Alejandro montó en el caballo de batalla que le traían en aquel momento y pasó revista primero a los escuadrones de la caballería macedonia y tesalia, luego a la infantería griega y a la falange. Los jinetes de La Punta le esperaban al final del campamento, próximo a la puerta de levante, en perfecto orden, formados en cinco filas. Levantaron las astas en silencio al paso del rey. El Negro se colocó a su lado al levantar Alejandro el brazo para dar la orden de partida. Se oyó el piafar de millares de caballos que se ponían en camino y el tintinear quedo de las armas de los guerreros que avanzaban a paso normal en una larga fila, en la oscuridad. A pocos estadios de distancia del Gránico, llegó un ruido de galope y un grupo de cuatro exploradores surgió de pronto de la oscuridad, deteniéndose delante de Alejandro. —Rey —dijo el que les mandaba—, los bárbaros no se han movido todavía y están acampados a tres estadios del río, en posición ligeramente dominante. En la orilla se encuentran tan sólo patrullas de exploradores medos y escitas que no pierden de vista tampoco nuestra orilla. No podremos cogerles totalmente por sorpresa. —No, es cierto —hubo de admitir Alejandro—, pero antes de que su ejército cubra los tres estadios que le separan de la orilla oriental nosotros habremos atravesado el vado y estaremos en el otro lado. Una vez allí el resto será pan comido. —Hizo una señal a sus guardias personales para que se acercaran—. Avisad a todos los comandantes de sección que estén preparados para pasar a la otra orilla, tan pronto como el terreno se abra en una explanada delante de nosotros. Cuando suenen las trompas tendremos que arrojarnos hacia el río y vadearlo lo más deprisa posible. La caballería en primer lugar. Los miembros de la guardia se alejaron, y poco después la infantería se detuvo y dejó que las dos columnas de jinetes en los flancos desfilaran por delante para formar frente al Gránico. El cielo, al este, empezaba a clarear con un pálido resplandor. —Creían que nos daría el sol en los ojos, y en cambio no tendremos ni siquiera la luna —dijo Alejandro señalando la delgada hoz luminosa que se ponía por el sur tras las colinas de Frigia. Levantó la mano y espoleó el caballo hacia el río, seguido por El Negro y el escuadrón de La Punta. Se oyó en ese mismo instante un grito en la otra orilla, luego numerosos llamamientos cada vez más fuertes y, finalmente, el sonido prolongado y quejumbroso de un cuerno que respondió, más lejos, a otras señales, Los exploradores medos y escitas lanzaban la alarma. Alejandro, que estaba ya en medio del vado, gritó: —¡Que suenen las trompas! Y las trompas sonaron: una única nota, aguda, desgarradora, lanzada como un dardo contra la orilla opuesta, que se mezcló con la más bronca de los cuernos; inmediatamente, las montañas de alrededor devolvieron el eco. El Gránico hervía de espuma mientras el soberano y su guardia avanzaban lo más rápidamente posible. Se oyó un grito y un jinete macedonio, traspasado, cayó al agua. Los exploradores medos y escitas se habían apelotonado en la orilla y disparaban a diestro y siniestro indiscriminadamente. Otros fueron alcanzados en el cuello, el vientre, el pecho. Alejandro desprendió el escudo de la trabilla y espoleó de nuevo al bayo. ¡Estaba ya afuera! —¡Adelante! —gritó—. ¡Adelante! ¡Trompas! El sonido de los bronces se hizo más agudo y penetrante aún y le respondieron los relinchos de los caballos de batalla, excitados por la confusión y los gritos de sus jinetes que les acicateaban y fustigaban para salir del remolino turbulento de la corriente. La segunda y tercera filas ya habían superado el centro del vado, y la cuarta, quinta y sexta entraban en el agua. Alejandro ascendía mientras tanto con su escuadrón a lo largo de la resbaladiza orilla. Por detrás llegaba también, amortiguado, el estruendo cadencioso de la falange que marchaba en perfecto orden de batalla. Los exploradores enemigos, una vez agotados los dardos, volvieron grupas y lanzaron a sus cabalgaduras a toda velocidad hacia el campamento, desde el que llegaba un ruido confuso y escalofriante de armas, mientras que sombras de guerreros corrían en la oscuridad por todas partes, empuñando antorchas, llenando el aire de llamadas y gritos en cien lenguas distintas. Alejandro hizo formar a La Punta y se puso a su cabeza, mientras los dos escuadrones de hetairoi y los dos de la caballería tesalia se situaban detrás y a sus flancos, en cuatro filas, a las órdenes de sus comandantes. Los macedonios estaban al mando de Crátero y Pérdicas, los tesalios, del príncipe Amintas y sus oficiales Enomaos y Equecrátides. Los trompeteros esperaban una señal del soberano para tocar a carga. —Negro —llamó Alejandro—. ¿Dónde están nuestros infantes? Clito caracoleó hasta el extremo de la formación y echó una ojeada hacia el río. —¡Están subiendo, rey! —¡Entonces, que suenen las trompas! ¡Al galope! Las trompas se dejaron oír de nuevo y diez mil caballos se lanzaron adelante cabeza con cabeza, bufando y relinchando, el paso marcado por la pisada firme y potente del macizo bayo sármata de Alejandro. Entretanto, en el bando contrario, la caballería persa se estaba reuniendo a toda prisa y no sin confusión: los que estaban ya en las filas esperaban una señal del comandante supremo, el sátrapa Espitrídates. Dos exploradores llegaron a toda carrera. —¡Están atacando, señor! —gritaron. —¡Pues, entonces, seguidme! —ordenó Espitrídates sin esperar más—. ¡Echemos atrás a esos yauna, rechacémoslos hasta el mar para que sean pasto de los peces! ¡Adelante! ¡Adelante! Sonaron los cuernos y la tierra tembló bajo el martilleo de los fogosos caballos de batalla nisenos al galope. En primera línea estaban los medos y los corasmios con grandes arcos de doble curvatura, detrás venían los oxianos y los cadusios con los grandes sables curvos, y por ultimo los sacas y drangianos que empuñaban enormes cimitarras. Tan pronto como la caballería se hubo puesto en marcha, la infantería pesada de los mercenarios griegos, ya en perfecto orden de combate, la siguió al paso, en formación cerrada. —¡Mercenarios de Anatolia! —les gritó Memnón alzando la lanza—. ¡Espadas vendidas! ¡No tenéis patria ni casa adonde volver! Tan sólo podéis vencer o morir. Recordadlo, no habrá piedad para nosotros, porque, pese a ser griegos, combatimos en el bando del Gran Rey. Hombres, nuestra patria es nuestro honor, la lanza es nuestro pan. Combatid por vuestra vida, pues es lo único que os queda. Alalalai! Se lanzó acto seguido hacia adelante, a paso veloz y luego a la carrera. Los hombres respondieron: Alalalai! Seguidamente avanzaron tras él manteniendo la formación frontal, con un estruendo tremendo de hierro y de bronce cada vez que los pies tocaban el suelo. Alejandro vio la nube blanca de polvo a menos de un estadio de distancia y le gritó al trompetero: —¡A la carga! Sonó la trompa, desencadenando el galope furibundo de La Punta. Los jinetes bajaron las lanzas y se lanzaron hacia adelante, sosteniendo con la izquierda la brida y las crines de sus caballos, hasta el impacto, hasta la espantosa maraña de hombres y animales, de gritos y relinchos que siguió al choque de las largas astas de fresno y cornejo y el nutrido lanzamiento de jabalinas persas. Alejandro entrevió a Espitrídates, que luchaba furiosamente con la espada ya tinta en sangre, un tanto desplazado a su derecha, cubierto por la izquierda por el gigantesco Reomitres, y espoleó el caballo en esa dirección. —¡Combate, bárbaro! ¡Combate contra el rey de los macedonios, si tienes valor! Espitrídates espoleó a su vez su corcel hacia él y le arrojó la jabalina. La punta desgarró el espaldarón de la coraza de Alejandro y le rasguñó la piel entre el cuello y la clavícula, pero el soberano desenvainó la espada y se fue hacia él a toda velocidad, golpeándole de lleno con su cabalgadura. El sátrapa, desequilibrado por el impacto, tuvo que agarrarse al caballo y descubrió el flanco en ese instante Alejandro le clavó la espada bajo la axila, pero ahora ya todos los persas habían concentrado sus golpes en él. Una flecha hirió a su bayo, que cayó de hinojos, y él no pudo evitar el hacha de Reomitres. Su escudo desvió sólo en parte el golpe, que alcanzó de todos modos el yelmo. La hoja rompió el metal, cortó el fieltro y seccionó una parte del cuero cabelludo, del que brotó un chorro de sangre sobre el rostro del rey, ya por tierra con su caballo. Reomitres levantó de nuevo el hacha, pero El Negro irrumpió en ese momento gritando como un condenado y blandiendo una pesada espada iliria con la que tajó el brazo limpiamente. El bárbaro cayó del caballo dando alaridos; la sangre brotó a chorros del miembro amputado y la vida se le apagó antes de que la espada de Alejandro, de nuevo en pie, le asestara el golpe de gracia. Luego, el rey montó de un salto en un caballo que corría libre por el campo de batalla y se arrojó otra vez a la refriega. Aterrados por la muerte de sus comandantes, los persas comenzaron a retroceder, mientras se añadía al empuje de La Punta el impacto formidable de los cuatro escuadrones de los hetairoi y de los jinetes tesalios, al mando de Amintas. La caballería persa se batía con arrojo, pero sus filas estaban siendo disgregadas por La Punta, que penetraba cada vez más en profundidad, y por la maniobra convergente de la caballería ligera que golpeaba a oleadas por los flancos. Eran guerreros tracios y tribales, feroces como bestias, que corrían por los lados disparando nubes de flechas y lanzando jabalinas, esperando arrojarse al cuerpo a cuerpo no bien vieran al enemigo exhausto y exangüe. Los compañeros de Alejandro, Crátero, Filotas y Hefestión, Leonato, Pérdicas, Tolomeo, Seleuco y Lisímaco, siguiendo el ejemplo de su rey, se batían en primera línea y buscaban el enfrentamiento directo con los comandantes enemigos, que cayeron en gran número. Entre ellos, muchos parientes del Gran Rey. Entonces la caballería persa emprendió la fuga, perseguida por los hetairoi, por los tesalios y por la velocísima caballería ligera de los tracios y de los tribalos, ya enfrascados en un furibundo cuerpo a cuerpo. Se encontraron ahora frente a frente la falange de los pezetairoi y los mercenarios de Memnón, que seguían avanzando compactos, hombro con hombro, protegidos por sus grandes escudos convexos, los rostros cubiertos por las viseras corintias. Los dos ejércitos gritaron a voz en cuello: Alalalai! y emprendieron la carrera hacia adelante con las armas tendidas. A una orden de Memnón, los mercenarios griegos arrojaron las lanzas en un único lanzamiento, dejando caer sobre el enemigo una nube de astas con refuerzos de hierro, y acto seguido echaron mano a las espadas y se precipitaron a la contienda antes de que la falange hubiera tenido tiempo de recomponerse en compacta formación. Asestaban fuertes mandobles y trataban de cortar las sarisas para abrir una brecha en el frente enemigo. Parmenión, intuyendo el peligro, hizo intervenir a los feroces agríanos y los empujó contra los flancos de la formación de Memnón, que tuvo que replegarse para defenderse. La falange recobró su formación compacta y el frente volvió a la carga con las lanzas bajas. Los mercenarios griegos, en aquel momento, se vieron amenazados por la espalda por la caballería macedonia, que volvía de perseguir a unos persas, pero se batieron denodadamente hasta el último aliento. El sol inundaba de luz la llanura donde los cadáveres yacían hacinados unos sobre otros. Alejandro mandó que le trajeran a Bucéfalo, mientras que los veterinarios se ocupaban de su bayo herido, y pasó revista a sus tropas victoriosas. Tenía el rostro tinto en sangre por la herida en la cabeza, la coraza desgarrada por la jabalina de Espidrítates y el cuerpo cubierto de polvo y sudor, pero a sus hombres les parecía en aquel momento semejante a un dios. Golpeaban las lanzas contra los escudos como el día en que Filipo anunciara al ejército su nacimiento y vociferaban: Aléxandre! Aléxandre! Aléxandre! El rey volvió la mirada hacia el extremo derecho de la formación de los pezetairoi y vio al general Parmenión, de pie, armado, con las señales en el cuerpo de la batalla que había librado, él, ya casi setentón, empuñando la espada, como los jóvenes de veinte años. Se acercó a él, bajó del caballo y le abrazó mientras los vítores de los soldados ascendían hasta el cielo. Fuente Alexandros II, Las arenas de Amón
Hasta el 14 de junio se sucedieron intensos combates, donde los británicos aprovechan el dispositivo estático de las tropas argentinas, atacando cada posición nacional con enorme superioridad numérica, aprovechando sus numerosos helicópteros y artillería móvil. A lo largo de 92 km. de terreno de montaña -distancia que separa a San Carlos de Puerto Argentino- realizan ataques y retrocesos con inmensa cantidad de bajas en sus tropas regulares y especiales. Era exactamente la 1,30 del 14 de junio. El asalto de la Guardia Escocesa de la Reina había sido rechazado. Un silencio absoluto que se prolongó por espacio de media hora se apodero del monte. Ni siquiera había viento y la visibilidad, pese a ser de noche, era buena, luego de haber pasado momentos de niebla cerrada, fuerte lluvia de granizo y nevadas. De pronto, ese extraño silencio se rompió con los gritos de los marinos argentinos "Viva la Infantería de Marina", "Vengan, ingleses hijos de puta", " Que Venga la Reina, Carajo", "Vengan que acá esta la 4ta. Sección". Los nervios, la tensión vivida durante más de dos horas de combate ininterrumpido, el cansancio, el miedo, daban paso a un desahogo merecido. Los habían rechazado, que para esos hombres era mucho. A los pocos minutos los ánimos los ánimos se tranquilizaron. Vázquez bajo a su pozo para calentarse, pues tenia las manos muy frías, casi sin tacto. De inmediato solicito que le comunicaran las bajas y el estado de la munición, dato que se le paso al teniente Villarraza: -Verde, aquí verde 4. -Verde. -Señor, informo que los ingleses se retiraron, prácticamente se fueron en desbandada, en este momento no hay fuego, Tengo cuatro muertos y tres heridos. Estamos haciendo recuento de munición. En la sintética, Vázquez le relato a su jefe lo ocurrido, quien le respondió: -Recibido. Pregunto si se va o se queda. -Señor, yo no domino del todo la situación pero los ingleses tampoco. Si me envía refuerzos puedo aguantar y de aquí no me saca nadie. -Recibido. Espere Pasaron unos minutos, los necesarios para que el teniente Villarraza consulte con el puesto de comando del Batallón. El capitán Robacio le respondió que le enviaría refuerzos. -Verde 4, aquí Verde -Verde 4- contestó Vázquez. -Bien, resista, van a ir refuerzos -Recibidos .Recibidos, Aquí Verde 4, corto La Presión Británica Poco duro la tregua del primer ataque. Exactamente a las dos, apenas media hora después de retirarse, los británicos lanzaron una segunda ola de asaltos, pero con tropas "frescas": habían reemplazado a los hombres de la Guardia Escocesa que combatieron la primera vez, por otro de las mismas unidades, descansado y con todo su armamento. -¡Señor! ¡se vienen de nuevo! gritó uno de los vigías desde la boca de un pozo cercano a Vázquez, quien, con la mirada de su cuerpo fuera, comenzó a dirigir las alarmas sobre determinados blancos, a pedir el estado de la munición y básicamente a dar las órdenes de fuego. De nuevo el combate generalizado, todos tirando contra quien estuviese cerca. Otra vez el infierno del combate de infantería, donde se entremezclaba el tableteo de las ametralladoras, las explosiones de granadas, cohetes y proyectiles de diverso calibre, los disparos de los fusiles y los grito de los heridos. El grupo del suboficial primero Julio Castillo, en el extremo derecho de la sesión trataba de contener la embestida enemiga., con Castillo estaba el cabo segundo Almilcar Tejada, que habían viajado a Malvinas con el teniente Vázquez y el dragoneante José Luis Galarza, un muchacho que se habría destacado en ese grado y a quien Castillo quería como un hijo "Ese es mi pollo" decía con orgullo. Tres soldados británicos salieron de atrás de un montículo rocoso y disparando mientras corrían, mataron a la joven Galarza. El cabo Tejada, echado a unos siete metros de distancia, giró la ametralladora MAG con la que hacía fuego hacia el sur y comenzó a disparar en dirección al enemigo, derribando a los que se acercaban a la carrera. Castillo, al ver la forma en que habían caído su de dragoneante, se incorporó, furioso, en momentos en que otros tres ingleses avanzaban hacia él, desde unos 15 a 20 metros. _¡ Ingleses hijos de puta ! _ gritó e intentó disparar su fusil automático. Pero un tiro en el pecho que salió por la espalda abriéndole un herida de 20 centímetros, lo tiró hacia atrás violentamente. Tejada giro otra vez la ametralladora y disparos sucesivas ráfaga hasta que los tres ingleses cayeron. Se arrastró hasta Castillo, con la esperanza de que hubiera querido, pero surge ese había fallecido instantáneamente. Castillo, Tejada y Galarza habrían aguantado estoicamente el avance enemigo, ya que el extremo derecho de la 4ta Sección, donde ellos estaban, era el sitio que recibía todo los ataques. Los británicos que desde el oeste llegaban al centro y la de izquierda de la Nácar, habían pasado primero por el extremo derecho donde eran "filtrados" por el Castillo y tejada Sólo en el primer asalto avanzaron por el Sur y por el Oeste. Con la muerte de Castillo, Tejada pasó a ser el único jefe que le quedaba a Vázquez en la punta derecha de su sección. El único para la base órdenes y alentar a la tropa. El teniente Silva intentaban defenderse como podía. El combate y eran intensísimo y el enemigo aparecía detrás de una piedra tanto a tres metros como a veinte. dos de los conscriptos que estaban con él cayeron heridos por una ráfaga de ametralladora. Sin dar un instante Silva dejó la protección de su pozo y comenzó a arrastrar a uno de los conscriptos, buscando el reparo de una roca. Casi treinta metros lo separaban de lo que estimo que era un buen refugio para ese hombre que, de todas maneras, sin tiempo ni medios para curarlo moriría en poco minutos más. Quedate aquí _ le dijo, tratando derle ánimo _. Te pondrás bien. En cuanto pueda regresaré a buscarte. Por favor no te muevas. El conscriptos con sus dos manos tomándose el estómago del que brotaba mucha sangre, miró fijó a su jefe, en silencio, sin pronunciar palabra, tal vez de despidiéndose para siempre. _ Tranquilo, tranquilo. Regreso enseguida _ insistió Silva. Arrastrándose y evitando ser un blanco del nutrido fuego, hizo el camino de vuelta. Jadeando, se metió en el pozo donde estaba un FAP abandonado, pues el soldado a cargo había sido muerto, y comenzó a disparar hasta que se le trabó. _ ¡Alcánzame algo para tirar! _ le pidió al conscripto Rodríguez, de la sección del teniente Vázquez . Rodríguez, que estaba ubicado cerca, se aproximó y le entrego un fusil. _ Gracias, algo es algo _ dijo Silva intentando que una sonrisa se dibujara en su cara. Poco a poco, en una avance en perfecta formación los británicos se fueron afianzando. Las bajas de los hombres de la Nácar fueron en aumento, al mismo tiempo que se le incrementa el número de los ingleses mezclados entre los pozos de la sección. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué durante el primer asalto y pese a la intensidad del combate de los infantes argentinos tuvieron tan pocas bajas? La respuesta surge un ante un rápido análisis: porque la cuarta sección estaba entera y había apoyo mutuo entre los conscriptos. Cada pozo era apoyado por los pozos de sus costados. Cada uno protegía la espalda de lo otro, el costado del otro. De ahí que los ingleses tuvieron que combatir no contra un pozo sino contra varios a la vez. Pero en el segundo asalto, los británicos comenzaron a utilizarse una táctica que rápidamente le dio muy buenos resultados: tres o cuatro hombres, agazapado a diez o doce metros de distancia, se levantaban simultáneamente y corría en dirección al pozo más cercano. Se le podía tirar a matar a uno o dos, pero un paro de ellos llegaban al pozo matando a los que allí estaban. Un precio caro, pero cuando así procedían el resultado era siempre el mismo. Las granadas de mano en esos casos eran inútil. los infantes argentinos utilizaban granadas americanas M-67, inservibles para frenar a un hombre que se acercaba corriendo a un pozo, ya que sólo explotaba con 5 o 6 segundos de retardo, por lo que las distancia de combate cuerpo a cuerpo la tornaban inapropiadas. Así paulatinamente, la desproporción de las fuerzas de hizo cada vez más evidente. A Vázquez, más que las bajas, le preocupaba no poder sacarse de encima a sus enemigos; impedir que fueran ocupando las posiciones en la forma en que lo estaban haciendo. Le pidió a Fochesatto que lo comunicara con el teniente Villarraza: _Verde, aquí Verde 4. _Verde _¿Que ocurre con los refuerzos? _Aguante que están por salir. _Recibido. Minutos antes de las tres de la madrugada, un soldado de ejército se arrastró hasta el pozo donde estaba Vázquez y grito: -¡Mi teniente! ¡Mi teniente! Le dieron al subteniente Silva. _ ¿Qué le pasó ? _ Le dieron un tiro en el pecho y uno en el brazo tira sangre por la boca _¿ Está vivo ? _ Si mi teniente. _ Bueno, arrástralo con cuidado, metelo en un pozo y trata de hacerle alguna curación. "¿Qué puedo hacer?", "¿Que le puedo decir?", pensó Vazquez. Pero cinco minutos después el mismo soldado regresó. _ Mi teniente, el subteniente Silva murió. Vázquez perdía así un oficial muy valioso, que permanentemente arengaba a sus hombres para que combatieron y que transmitía las ordenes en forma constante, allí donde la voz de Vázquez no llegaba. ¿Qué había movido al soldado a regresar para avisar que Silva había muerto? ¿para que arriesgarse ? Esa necesidad de informar tan sólo la muerte de un jefe hay que buscarla en un sentimiento que se da en todo combatiente: no hay peor cosa para el que maten a su jefe. Lo destruye. Su jefe, que es la única esperanza de salvación, por qué es el que más sabe. Si el jefe, que es el más adiestrado y el que más sabe murió, ¿qué esperanza le queda a él, que sabe menos y esta menos adiestrado? ¿Quién lo sacará de problema? Además su jefe, por la misma rutina de la vida militar, es el que atiende los problemas de los subordinados. Ha muerto quien atendía sus problemas. Y ahora ¿Quién se ocupará de él? ¿Quien le va a decir "correte de ahí que te van a matar" o "cubrir" o "apunta para allá"? ¿Quien va a organizar el repliegue? Nadie. El jefe en combate y todo. De ahí que con la muerte de los jefes se incrementa de inmediato la muerte de los subordinados. Caen en la desesperanza, en la desorientación, en la inseguridad, y es cuando los conscriptos comienzan a tener reacciones dubitativos, temerosas, inseguras, sobre todo en el combate cercano, en el que sobrevive el que tienen reflejos más aptos. El otro no. Ese conscripto se arriesgó dos veces por dos motivos: primero, quiso ver la posibilidad de que salven a su superior herido, y segundo, si su jefe moría quería ser tomado por otro, escapar a la idea de que quedaba desprotejido. Una reacción muy humana. Una de las tantas facetas de la guerra. Vázquez no tuvo tiempo de pensar en la muerte del subteniente Silva. Una ametralladora comenzó a tirarle desde una pared de piedra ubicada un poco más arriba de su pozo. Lo británicos lo tenían perfectamente localizado y ni bien asomaba la cabeza para impartir órdenes, recibía una andada de proyectiles. No podía dejar de dirigir el fuego, aún en un forma entrecortada. "Te voy a reventar", dijo entre dientes, con rabia, y tomando una granada antitanque la disparó en dirección a la ametralladora que le vomitaba fuego. De inmediato tiró otra,la suerte no lo acompañaba: una pegó la base de la piedra y la otra siguió de largo. Era inútil, no podía abatirlos . _ ¡ Gasco! ¡Gasco! ¡ tirale a esa ametralladora! _ grito Vázquez aún conscripto ubicado a su izquierda y al que había ascendido ese mismo día. "Cosas de guerra", pensó. Se había tomado la atribución de ascenderlo a dragoneante en pleno combate, pues le tenía mucha confianza. _ ¡ Gasco! ¡Gasco! ¡ No seas hijo de puta! ¡ No me dejes solo ahora ! Sabía que el conscripto estaba vivo. Entonces, ¿ por qué no contestaba? El dragoneante estaba tratando de destrabar la ametralladora. "Menos mal", exclamó cuando logró hacerla funcionar. sin perdía el tiempo dirigió el fuego hacia quienes atacaban a Vázquez, dejándolo fuera de combate. La situación era desesperante. Vázquez decidió bajar para hablar por radio, lo que generalmente y estaba a cargo del suboficial Fochesatto, pero cuando se trataba de algo muy importante lo hacia personalmente. Al entrar al pozo, lo primero que hizo fue apretar la tecla del equipo; en forma instantánea apareció el ruido característico de los aparatos que están receptando. Bajo tierra se escuchaba bien todo lo que ocurría afuera: las explosiones, los gritos, los disparos. Las detonaciones hacían temblar el suelo y estremecían a esos hombres que, sin embargo, ya les importaba poco la forma en que morirían. Eran conscientes de que posiblemente no saliesen con vida de ese pozo. Pero también estaban convencidos de que los ingleses no se le llevarían de arriba. De pronto alguien hablo en inglés, ahí nomás, casi la boca del pozo. Vázquez y Fochesatto se quedaron petrificados. _¡Al diablo ! ¡ No van a meter una "pepa" por el agujero ! _ exclamó Fochesatto. Vázquez tenían la costumbre de dejadas afueran dos fusiles, uno con la granada antitanque puesta y apuntando en una dirección y el otro en dirección opuesta. En la desesperación se llevó por delante la radio, pero igual saltó fuera del pozo y tomo el fusil que tenía más a mano: el de la granada antitanque. A unos 7 metros, tirado cuerpo a tierra, de costado, un soldado británico hablaba por radio, y listo para meter una granada dentro del pozo, Vázquez no lo penso dos veces; apuntó y disparó. El proyectil antitanque que pego a menos de medio metro del inglés, cuyo cuerpo saltó desplazado. En esos instantes, en el medio sector oeste del teniente Vázquez, pero más hacía la derecha, un inglés llegó hasta uno de los pozos de zorro. El conscripto Feliz Ernesto Aguirre, a unos 30 metros vio al enemigo pero le falto rapidez para deducir si era un ingles o no, algo perfectamente aceptable teniendo en cuenta la confusión propia del momento, dado que el ataque británico era incesante. _¡Si, es un inglés ! _ exclamó Aguirre y disparó su fusil. Fue tarde. Un segundo antes de recibir un impacto en la espalda, el soldado tuvo tiempo de activar una granada de mano incendiarias y arrojarla dentro del pozo. El estallido fue inmediato. Lenguas de fuego salieron del interior, como buscando más víctimas. Un soldado salió rápidamente. Era una tea humana. Sin titubear se desprendió una manta en forma de poncho, revolcándose por el suelo. Le pareció increíble que no estuviese quemado. Como un resorte se irguió y giro la cabeza en uno y otros sentido buscando un arma. A poca distancia había un fusil, lo tomó, se arrastro hasta otro pozo y se metió en un interior para seguir combatiendo. Vázquez volvió a comunicarse con el teniente Villarraza. _ ¿Que pasa con los refuerzos? _ exclamó sin ocultar su preocupación. _Ya están marchando, están en camino _ fue la respuesta, una mentira piadosas, ya que los refuerzos no se habían puesto en marcha. Lo cierto era que el apoyo que necesitaba Vázquez y no llegaba y la situación empeoraba cada vez más. Las bajas iban en aumento. Munición no abundaban., En ese instante, Vázquez tomo una decisión: solicitar nuevamente fuego de artillería. _Que tiren los morteros _ pidió por radio en un intento por sacarse de encima a los ingleses . _ No, los morteros no porque en estos momentos están cumpliendo otra misión de fuego. _ Bueno, entonces que tiren los 106 _ reclamo refiriéndose a la sección de morteros 106,6 mm, con seis piezas ubicadas en retaguardia entre el puesto de comandos del teniente Villarraza y el BIM 5 . _ Recibido. Pocos minutos después, los proyectiles de los morteros comenzaron a hacer temblar lugar, aliviando algo las presiones de los británicos, pero sólo un breve tiempo. A las 3,30 de la madrugada, la ametralladora ubicada en el centro de la 4ta sección quedó sin municiones. El conscripto Aguirre y otros tres hombres que la servían continuaron disparando con sus fusiles. A las 4, la ametralladora del extremo izquierdo envió una aviso "Munición consumida". Hasta esa hora Vázquez había mantenido el control sobre su sección. Sus ordenes eran cumplidas y se le informaba de cuanto ocurría, incluida la bajas que se iban produciendo. Sin duda, el sector más afectado era el centro y el del extremo derecho. A partir de las 4,30, los ingleses comenzaron a ocupar los pozos de zorro. Ni bien mataban al hombre le sacaban y se metían en ellos. Así las cosas, los infantes de marina se encontraron con que a 7 o 10 metros a la izquierda o a la derecha, a atrás o adelante, en el sitio donde pocos minutos antes estaba un compañero, era ocupado por un enemigo. La situación se había tornado desesperante, insostenible. Cada vez habría más ingleses disparando sorpresivamente desde los pozos. Vázquez sabía que no podía resistir mucho tiempo más. Tampoco disponía de mucho tiempo para pensar. Entonces tomó la decisión: batir la sección con su propio mortero calibre 60, con los cincuenta y cuatro proyectiles disponible . Una decisión terrible, el verdadero manotazo de ahogado. Otra cosa no podía hacer. Salvo rendirse o morir irremediablemente. El intento valía la pena. Como el mortero es un arma de tiro curvo, si se lo colocaba bien parado, tiene una distancia mínima de disparo. La única forma de batir su propia posiciones es sacándole el bipode. Eso fue precisamente lo que hicieron: le sacaron las patas, le pusieron dos cajones de municiones para sostener los... Y quedó paradito. _Rotela _ dijo Vázquez dirigiéndose al dragoneante que hacía las veces de jefe de pieza , secundado por el conscripto Güida y otro al que aprobaban "Pankuka" _ ¿Tiene Güida puesto los guantes ? _ Sí señor. Está listo. Güida con un guante colocado en su mano derecha para protegerlo de calentamiento de el tubo, sostenía con la otra el proyectil. Con sus ojos fijos en el mortero , esperaba ansioso la orden para el primer disparo. _¡Fuego !_ gritó Vazquez. Comenzaron por el extremo derecho de la posición que ocupaba, pasando por el Centro y llegando al extremo izquierdo. Uno tras otro fueron explotando, provocando temblores y abundante humo y terronazos. En vano intentaron corregir la dirección de los disparos: un tubo sostenidos por cajones y con inclinación dada por la mano de un soldado, no podía asegurar mucha precisión. Los resultados fueron pobres; a pesar de sufrir numerosas bajas, los ingleses no retrocedieron. Además de ser muchos, estaba bien protegidos en los pozos de zorro. _¡Esto se va al carajo! _ exclamó Vázquez _:Así no podemos continuar por mucho tiempo más .A ver si puedo comunicarme con el comando. Se acercó a la radio y comenzó a llamar al capitán Robacio. _ Señor, aquí el teniente Vázquez _ dijo con voz angustiada. Sí, capitán Robacio. Estábamos tratando de comunicarnos con usted. En gran parte del peso del combate esta centrada en su sección. ¿Qué quiere que hagamos? _ Señor. ¡Tire con los obuses contra nosotros! El pedido significaba ser batido por la propia artillería, nada menos que con obuses de 105 mm, los proyectiles mas grandes que tenían y capaces de destruir los pozo de zorro. De todas formas no saldrían vivos. Robacio alejó el tubo de su oreja y dudo un instante. _ Pero Vázquez... _Señor, por favor, tire ya mismo. Esto es insostenible. _Bien, así lo haré. Continuemos al habla. Se dio vuelta y dirigiéndose a su ayudante le dijo: - Ordene abrir fuego con los 105 sobre las posiciones del teniente Vázquez. Ya mismo. Pronto. El primer disparo cayo lejos del blanco, exactamente a unos 500 metros. El terreno muy blando de las Islas y la intensa actividad a la que habían sido sometidas las piezas de artillería terminaron por desencajarlas totalmente. - Señor, mando corrección, Alargar 900, derecha 500 - exclamo Vázquez. Normalmente, la corrección en un tiro de artillería no es tan exagerada. De ahí la respuesta del capitán Robacio: - Tranquilícese Vázquez. Esa corrección es imposible. Tapando el tubo del teléfono de campaña, le dijo a su ayudante: - Este pobre pibe, ya debe estar mal de la cabeza. Pero Vázquez no estaba mal de la cabeza. Realmente el disparo había pegado lejos. Como el segundo tiro tardaba en llegar, el teniente gritó desesperado: - ¡ Que esperan! ¡Tiren! ¡Tiren! ¡Nos están haciendo pelota! Llega el segundo tiro. Largo, lejos de la posición. - ¡Pero esta artillería de mierda, no sirve para un carajo! ¡Métanse los cañones en el culo! Vázquez estaba hablando nada menos que con su comandante. La muerte segura de él y de sus hombres lo desesperaba. Quería detener a los ingleses a toda costa. Tenia que hacerlo. No había otra alternativa. De pronto, el tercer tiro pegó en la Sección. - ¡Bien! ¡Así! ¡Así! - grito por radio -. Bien, señor, así. Señor perdóneme. - Esta bien, hijo. Trate de aguantar _ dijo Robacio conciente del difícil momento por el que estaban pasando sus hombres. A partir de ese momento los obuses de 105 comenzaron a batir la posición guiados por el oficial de la central de fuego de la batería de artillería, teniente Oscar González, un intimo amigo de Vázquez, que sabia perfectamente que estaba tirando contra su amigo y que lo más probable es que éste muriera ante el tremendo poder de fuego de esas piezas. Pocos minutos después cesó el infierno desatado por las explosiones. Sin embargo, los ingleses estaban ahí, en su pozos. Aproximadamente a las 5, el enemigo inicio su tercer asalto, en el que no hubo pausa como ocurrió entre el primero y el segundo, sino que al no quedar tantos británicos combatiendo, apareció otra oleada de refresco. La otra diferencia con las dos anteriores fue que no ocurrió de manera orgánica, no atacaron en perfecta formación. Otra vez Vázquez reclamó los refuerzos, obteniendo una repuesta similar. El último argentino en morir en Mt. Tumbledown fue "Pedro". Él se mantuvo moviéndose a nuevas posiciones y disparando hasta que algunos miembros del equipo de apoyo avanzaron alrededor de la base de "La Terrace" para conseguir un mejor ángulo de tiro. Los relatos británicos cuentan que "Pedro" fue abatido por el Lance Corporal Tyler de la Compañía LF con un lanzacohetes de 66mm, pero de hecho murió por el fuego de ametralladora que siguió al cohete por una bala en la frente. El incidente tuvo lugar al menos una hora después de que De La Madrid y el resto de tropas argentinas se retirara. En el libro "5th Infantry Brigade in the Falklands", Nicholas van der Bijl reporta que el capitán Campbell-Lamerton del pelotón antitanque del 2º batallón de guardias escoceses, persuadió a un oficial argentino para que pidiera a Pedro que se rindiera. http://www.zonamilitar.com.ar/foros/showthread.php?t=16750 Geocities
Cómo hicimos el montaje del falso OVNI de Morristown ¿Has visto alguna vez la cara de la Virgen María en tu queso fundido? ¿Tal vez la imagen de Satán en una nube de humo? ¿O el Sasquatch corriendo por los bosques? ¿Puede que una nave alienígena en el cielo? No es difícil encontrar a gente que responda un rotundo “¡sí!”a una de estas preguntas — o a las cuatro. Los humanos son, por naturaleza, expertos en encontrar patrones, ya sean reales o no, y los OVNIs están entre los patrones más comunes que la gente encuentra en los cielos. Ahora, puede que pienses que los OVNIs sólo son observados por un estúpido mascador de tabaco cuya máxima aspiración en la vida es hacer una aparición en el Jerry Springer Show, pero de hecho, doctores, abogados y incluso pilotos informan de observaciones de platillos volantes, triángulos voladores y formas aéreas de todo tipo y naturaleza no identificada. Incluso sobre los cientos de una próspera comunidad suburbana de Nueva Jersey . Conoce a Joe Rudy y Chris Russo y la gran mentira OVNI de 2009. En noviembre de 2008, nos encontramos a nosotros mismos sentados una tarde debatiendo sobre pseudociencia y el gran número de gente que aún cree en sus distintas variedades. Siempre habíamos tenido un gran interés en por qué la gente era tan fácilmente engañada por unas supersticiones tan irracionales como la capacidad psíquica, médiums espitiruales, abducciones alienígenas, y similares. A pesar de la falta de pruebas para apoyar estas ideas, quedamos desconcertados. ¿Cómo podría tanta gente en la era de la ciencia caer aún en dogmas que son más o menos igual de ridículos que la idea de un hombre viejo y gordo dejando regalos a todos los niños de la Tierra en una noche? Y como la mayor parte del resto de gente, siempre oímos habla del inculto granjero que observa una nave alienígena volando sobre su granja, pero nos preguntamos sobre qué cantidad de credulidad podríamos encontrar en nuestro hogar de clase media-alta en Hanover, Nueva Jersey , y las ciudades de los alrededores. El fenómeno OVNI moderno comenzó en 1947 cuando un piloto llamado Kenneth Arnold observó objetos que describió como una “luna creciente” añadiendo que “se movían como un platillo que saltara sobre el agua”. Posteriormente fue citado incorrectamente por un periodista de Associated Press sobre que había visto “platillos volantes”, que luego corrigió, apuntando: “Dijeron que yo había dicho que era como un platillo. Yo dije que volaba como un platillo”. No obstante, la locura de los platillos volantes nació y 60 años más tarde, a pesar del hecho de no haber pruebas de su existencia, el mito de los OVNIs es tan fuerte como siempre, alimentados por programas de canales por cable que dan pábulo a “expertos” en OVNIs que afirman ser autoridades en un tema que está a la par de la astrología y la quiromancia. Estos charlatanes hacer carrera perpetuando el cuento de hadas de E.T. y explotando la credulidad de la gente que no quiere otra cosa que una buena teoría de la conspiración en la que creer. Es en este contexto en el que configuramos una misión para ayudar a la gente a pensar racionalmente y cuestionarse la credibilidad de los llamados “profesionales” de los OVNIs. Barajamos la idea de producir una falsa nave espacial para engañar a la gente, sacar a los charlatanes del letargo para generar controversia, y luego exponer que no era más que una travesura para mostrar a todo el mundo cómo de poco fiables son los testimonios de los testigos oculares, junto con los investigadores OVNIs. Urdimos la idea de unir bengalas a globos de helio y lanzarlos en un campo cercano — un área abierta y aislada rodeada por bosques. Allí teníamos la seguridad de tener la privacidad para preparar los globos, y que no nos frustraría la idea. Desde el principio decidimos documentar todos los aspectos del proyecto, incluyendo la preparación de las bengalas y los globos, el lanzamiento hacia el cielo, y el registro de cualquier cobertura mediática que recibieran los “OVNIs”. La documentación era especialmente importante para evitar que los teóricos de la conspiración afirmasen que era parte de un encubrimiento de la verdad cuando se revelara que era un engaño. El 5 de enero de 2009, llegamos a los bosques en los límites de Morris Plains y Hanover, Nueva Jersey , portando un tanque de helio, cinco globos, sedal cinta adhesiva y una cámara de video. Tras llenar un globo de 1 metro con helio, le unimos un metro y medio de sedal al globo, lo aseguramos con cinta adhesiva, y le unimos en el otro extremo del sedal una bengala. Una vez que los cinco globos quedaron listos para el lanzamiento (con nuestros dedos al borde de la congelación), encendimos las bengalas de 15 minutos y los liberamos al cielo en incrementos de 15 segundos entre cada uno. Grabamos los “OVNIs” cuando se alejaban flotando, y luego andamos el kilómetro que separaba los bosques de nuestros coches. El engaño estaba en marcha. La cobertura mediática que recibió el incidente en los siguientes días fue bastante extensa. Estaciones de noticias tanto locales como nacionales cubrían los OVNIs sobre Nueva Jersey . El periódico local hizo su agosto con el tema, citando a un doctor que dijo que las luces misteriosas viajaban contra el viento, y citando a otro hombre que dijo que el objeto “no parecía ser de fabricación humana”. Los testigos más buscados fueron la familia Hurley. Paul Hurley, piloto, junto con su familia, hicieron apariciones en casi cada estación principal de noticias, describiendo las extrañas luces que vieron en el cielo. El “OVNI de Morristown” fue la comidilla de la ciudad. Continuamos con nuestro espectáculo de luz en cuatro apariciones más, logrando cada vez atención de los medios. Cada sitio web y programa de radio sobre conspiraciones lo mencionaba. Para añadir más leña al fuego, nosotros mismos hicimos apariciones en News 12 New Jersey , en el Programa de Jeff Rense (un programa de radio que promueve teorías de la conspiración), y en un simposio OVNI en Illinois alojado por MUFON. Incluso proporcionamos nuestro propio material. La guinda del pastel llegó cuando el popular programa del History Chanel UFO Hunters (Cazadores de OVNIs) puso al OVNI de Morristown como su historia principal una semana. Bill Birnes, el investigador principal del programa y edito de la revista UFO Magazine, declaró definitivamente que el OVNI de Morristown no podían ser bengalas ni linternas chinas. Seguramente Birnes, que ha escrito y editado 25 libros y enciclopedias sobre el campo del comportamiento humano, crímenes verdaderos, casos de actualidad, historia, psicología, negocios, computación y paranormales, y coautor de The Day After Roswell (uno de los mayores éxitos de ventas del New York Times em 1997 con su posterior documental en el History Chanel), no podía haberse dejado engañar por un par de veinteañeros sin educación formal en psicología. Pudo. Esto genera una importante cuestión: ¿son los investigadores OVNI simples charlatanes que buscan hacer rápidamente dinero a costa de la credulidad humana, o son alarmistas que usan mala ciencia para respaldar sus sesgadas opiniones sobre que la vida extraterrestre visita rutinariamente nuestro planeta? Sea cual sea el caso, ¿merece toda esta gente tener sus propios programas en importantes redes de televisión por cable? Si un respetado investigador OVNI puede ser fácilmente manipulado y llevado al engaño en un caso OVNI, ¿es posible que esté equivocado en la mayor parte (o en todos) ellos? ¿Las redes compran estas tonterías, o están en ellas por la audiencia? ¿Cómo puede una red de televisión que tiene pretensiones de proporcionar una programación honesta basada en hechos ser tomada en serio cuando uno de sus programas de mayor audiencia trata de la persecución de bengalas y sedal? De hecho, hemos logrado lo que todo perfecto caso OVNI tiene: grandes videos e imágenes, “testigos oculares “creíbles” (doctores y pilotos), e investigadores profesionales convencidos de que habían sido testigos de algo asombroso. ¿Pone esto en cuestión la validez de cada caso OVNI? Creemos que sí. Videos: La preparaciónhttps://ugc.kn3.net/s/http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=9022371226156483716 link: Los lanzamientoshttps://ugc.kn3.net/s/http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=8751090888158148535 link: Las reaccioneshttps://ugc.kn3.net/s/http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=4754561190713590190 link: http://www.cienciakanija.com/2009/04/04/como-hicimos-el-montaje-del-falso-ovni-de-morristown/