Gonza15
Usuario (Argentina)

Lugar Deje lugar para mi lluvia mientras el espíritu se hundía entre las heces. Un kilo de azúcar al despertar para reaccionar un cuerpo angustiado, un litro de café al acostar para esperar el milagro. Me fui temiendo, como mala bruja, que mi hechizo no funcionara. Temí ruta, temí memoria y temí agujas. ¿Acaso es la liviandad del vacío lo pesado de la angustia? Garué, sin mucha tormenta pero garué. Garué inca y garué infernales, garué gauchos, garué los valles. Entro en mi pecho algo de historia, de devoción, de claustrofobia. Muchos kilómetros no laxaron mi esperanza, esa misma cuerda que hoy se anuda en mi garganta, que no permite el apetito y que amontona mi pecho en recuerdo de antiguos gritos. Su sonrisa tenía esa cosa de hermosura sin nombre, de la peor hermosura, de la hermosura que uno mismo presta, sin pensar si en realidad algo la posee. Esa hermosura nunca se contradice y uno jamás tiene razón, y ahí pierde la pelea contra sus estrategias. ¿Será vedad? ¿Podrá su respuesta suturar la herida? ¿Que espero? Que largo el día, el minuto, la cuadra para quien espera. Un río de cause liviano partió de mi ojo, almidono mi pómulo y todavía hoy recuerdo el rastro de su sal, como una herida, como una cicatriz que mantiene en el presente mi pasado. Razoné mita y yanaconazgo, no entendí realistas ni poder ni amos. Cuando algo vibra uno no entiende y pensar con el alma es absurdo. Seguí lloviendo y lloveré, tal vez le tema a la tormenta de nubes negras, de descargas violentas y repentinas, pero igual me gusta. Ayer mi vida, hoy mi vida, mañana mi vida, ayer mi vida, hoy mi vida, mañana mi vida, ayer, hoy y mañana mi vida. -------------------------------------------------------------------------------------- Calambre ¿De que otra manera comenzar, si no es preguntando, cuando interiormente no se comprende? Que me avasalle el azote de mil mares con sus torpes aguas, y que golpee con su manto de arena mis ganas de entender. Que innumerables volcanes vomiten su gracia sobre mi forma y me permitan vivir sin la angustia de quien nada sabe. Que los vientos del mundo reunidos comploten a mi equilibrio y emboten mis sentidos para distraerme de este pesar. Cuan fuerte es la causa de mi infortunio y de mi brío, de mi quietud y de mi alegría. Cuanto actúa imperceptible, en este reino que es mi esencia, su majestad, sin nombre y sin casilla. ¿Qué es esto que motoriza mis días? Mil flores y lloronas a la tumba de quien me explique lo que siento. Digo amor y aborrezco, es menos pueril que eso, ¿pero que otra cosa se siente por una mujer?, ¿Qué se siente por algo que solo se sabe que es mujer? ¿Que se siente por una mujer, cuando no se conoce una mujer? Si no amo un rostro o una sonrisa, o una trémula carne o una caricia, o la espera o la tristeza. Gonzalo.