GonsalexF
Usuario (Paraguay)
antes de iniciar gracias por leer este post y toda critica constructiva sera tomada de forma positiva, es un proyecto que estoy tomando con calma, espero crear un cuento de unos 10 a 12 capitulos o una novela corta, nada muy profesional solo para pasar el tiempo, sera de estilo terror onirico, y me he influenciado basicamente en Lovecraft un poco de Poe y Stephen King, comentarios fuera de lugar seran eliminados, gracias. Incio Escribo esto, con el fin de poner en orden los extraños y terroríficos sucesos que en mi vida han acontecido desde hace exactamente quince otoños, pues en mi mente corroída por el miedo y la incertidumbre más absoluta de mi estado actual, ya no hay espacio para el presente, mas el pasado me abre sus altas y oxidadas puertas para recorrerlo como si de un cementero se tratase. Pues bien, a mis diecisiete años cumplidos comenzó la segunda guerra mundial, y yo, un joven de figura esbelta, un tanto escuálida, y aun sin edad de alistarme, aunque esa no fue mi intención pues era ajeno totalmente a ese hostil mundo de la milicia, si bien mis tíos abuelos habían sido tenientes y generales, esa vida no me atraía en lo mas mínimo, siempre disfrute de mi soledad, aunque no me era incomodo estar acompañado de otros de mi edad como era de esperarse. Transcurría así el año de 1940 y mi mayoría de edad llegó, junto con una decadencia social que no era fácil de asimilar, ni para miles de olvidar. Así pues ya no era una opción enlistarme sino una obligación moral, social, y patriótica la cual en verdad me llenaba de un pavor atroz, pues recaía en mi un peso que nadie debería de llevar. Durante esa época, vi muchas cosas y situaciones que me dejarían perplejo la mitad de mi juventud y aun hoy me tienen con un muy mal sabor de boca, conocí grandes hombres pero también escoria que no merecen ni ser llamados seres humanos. De día el fuego enemigo jamás cesaba y de noche, por mayor cansancio que aturdiese mi cuerpo, terribles pesadillas me hacían el sueño esquivo, sueños que no comprendía, y de los cuales hoy día desearía no comprender el significado, pero desgraciadamente lo hago. Terminada la guerra regrese a mi pequeño hogar materno en Marilyn`s ville, un pueblecillo de toscas y apretujadas casas y en su mayoría gente anciana. Mi sorpresa fue grande y desesperanzadora cuando me percate, la segunda noche después de llegar al hogar de mi madre que los terribles y vividos sueños no que quedaron en Quebec, o la bahía de Martin, sino que me siguieron hasta ese lugar, y aún peor, eran más vividos y repugnantes. No me será difícil recordarlos pues son de los primeros contactos que tuve con El. Soñaba con un puñado de hombres grandes y poderosos, que navegaban en balsas estrechas y poco seguras adentrándose a una espesa jungla, tan espesa que la misma jungla del Amazonas se quedaría corta al intentar realizar una objetiva comparación, se dirigían a un templo, con similitudes a las construcciones mayas, aztecas, incas, tailandesas y persas, pero totalmente distinto a la vez pues despedía un aire lúgubre difícil de no percibir. Los fornidos guerreros navegaban tierra adentro, hacia la oscuridad, pero el abundante rio empezó a perder profundidad y a aumentar su extensión, tanto así que se volvió un denso pantano, pútrido y maloliente cuyos arboles no dejaban espacio ni para la más pequeña pizca de sol, dándose en la campaña de emprender lo restante del trayecto a pie, que no eran más de dos o tres kilómetros a lo sumo, oyeron un estrepitoso sonido, como el de un masticar descuidado cuando se topa con un cartílago, lo cual hizo temblar hasta el último de ellos, pero continuaron. Ya Estando en el medio del pantano, y con una sensación de ser observados, uno de ellos propone quedar detrás para vigilar a cualquiera fuese el animal o persona que les estuviera siguiendo, cuando los demás hombres dieron no más de diez pasos un grito lacerante y visceral los hizo girar a una velocidad asombrosa, pero en contraposición de la velocidad en la que dieronse vuelta se halló la total ausencia de movimiento que apareció al percatarse de que es lo que hizo al pobre hombre pegar un grito tal. El color de los rostros de aquellos hombres se desvaneció y las quijadas cayeron como si alguien tirara de ellas con cadenas, no era un hombre, y no era una bestia, no al menos en el sentido coloquial de la palabra, era un ser de unos temibles tres metros mininamente y una corpulencia tal que haría que Hércules pareciera un niño a su lado, lo temible y abrumadora de la escena es simplemente inenarrable, pues con una de sus extremidades desprovistas de pelo, levantaba al hombre, atravesándolo desde el pecho hasta salir por su boca y con la otra apuntaba al mayor de los hombres, mientras fijaba su cabeza en la dirección de el pobre y desgraciado individuo , pues no poseía ojos, en vez de ello, tenía unas fauces que casi dividían su cráneo en dos y unos dientes enormes, en ese momento bañados en roja y espesa sangre, luego de estar relamiéndose el otro brazo, si se lo puede llamar de ese modo empezó a cazar, desmembrar y masticar a cada uno de los hombres, para luego tan solo vomitar sus restos sobre una bandeja de oro que se concebía en la puerta del templo, la cual era aparentemente la única entrada que poseía, lo que sigue es mi apresurado y mal devenido despertar, entre gritos apagados y un sudor frio impropio de mi, pero lo que más me aterra aun hoy, es que todo lo que sucedió en ese onírico momento, lo vi desde la perspectiva de la bestia, y parecía disfrutarlo, mucho, mucho.
antes de iniciar gracias por leer este post y toda critica constructiva sera tomada de forma positiva, es un proyecto que estoy tomando con calma, espero crear un cuento de unos 10 a 12 capitulos o una novela corta, nada profesional solo para pasar el tiempo, sera de estilo terror onirico, y me he influenciado basicamente en Lovecraft un poco de Poe y Stephen King, comentarios fuera de lugar seran eliminados, gracias. Durante unas tres o cuatro semanas me mantuve en un deplorable estado físico y con una reprochable actitud gracias a aquellas pesadillas recurrentes que me mantenían tan atemorizado de que llegue la noche que terminaban consumiendo gran parte de mis días a la par de ello, pero ahora era gracias a ello mas critico en los pequeños detalles en lo que al tormentoso sueño se refería, hasta que me percate de una coincidencia que no me agrado en lo más mínimo. Los hombres que ahí aparecían tenían una marca que todos los de mi familia llevamos, e indefectiblemente no podían ser ajenos a mis raíces, por decirlo de alguna manera, obviamente lo que sucedía en mi mente al caer el telón de la noche era algo totalmente ficticio, algo imaginario, o al menos eso pensaba yo por mi mente circulaban mil y una ideas, a veces ni tan descabelladas pero eran descartadas por la falta de comprobación que tendrían, hubo entonces un pequeño suceso que hizo que pudiera tejer una idea que esclarecería y tal vez así librariame de aquellos espantosos sueños. Mi madre una mujer ya anciana de pocas palabras y reservado afecto se vio en cama debido a una caída provocada al bajar las escaleras del sótano las cuales estaban severamente enmohecidas y por tanto resbaladizas. Al mismísimo momento en que la empleada me lo dijo al yo volver de mi caminata vespertina mi cerebro como si de un foco se tratase se ilumino y pensé en los antiguos volúmenes y diarios que se encontraban apilonados en el suelo del sótano, los cuales habían sido de mis tíos abuelos, los cuales se habían dedicado a investigar las raíces de nuestra estirpe, y como mas tarde descubriría así lo consiguieron hasta el siglo XVI en donde bruscamente sin noticia alguna desaparece todo registro existente. Esa misma noche, corroído por una voz en mi mente que insistentemente me decía que le pusiera fin a aquel tormento, tome la vieja lámpara de keroseno que se hallaba junto a la puerta semi oculta que llevaba al sótano, la encendí con unos cerillos que siempre llevo con mi persona y baje, cuidando por supuesto de no tropezar como mi madre lo había hecho. Mi fascinación por esa habitación se incrementaba por cada paso que descendía pues no había estado allí hacia ya más de 10 años, y no la recordaba de esa manera, era considerablemente más oscura y fétida que la copia mental que poseía, mas eso no era de importancia peculiar, mi atención se centro desde un primer momento a los libros, cuadernos de anotaciones y hojas esparcidas entre un antiquísimo armario de abedul y la esquina de aquel repugnante sitio, pues ahí habitaban mis esperanzas. Una extraña luminiscencia casi imperceptible rodeaba a todos esos archivos de antaño y en ese momento, lo atribuí a la lámpara que alumbraba de forma inconsistente, no lo era, pues al levantar el primero de los papeles esparcidos en el suelo me percate de que no eran hojas comunes y corrientes, poseía una consistencia admirable, lo cual probablemente era la razón de no haberse deteriorado mas allá del punto de amarillentamiento típico en viejos documentos. Lo leí con ávido entusiasmo y se trataba de un índice, al principio creí que era algún volumen de historia recopilado por mis viejos familiares, pero al enfocarme en los temas los cuales tocaba, me extrañe pues pertenecía a un libro de cuentos de origen latino, los títulos que puedo recordar aun son cinco, aunque eran un poco más de diez: - El primer atrapasueños - Las aves del fin del mundo - El origen de Taú Maka - El templo del las mil puertas - Yvaga Escudriñe con la vista todo el desastre que se alzaba en frente mío y me decidí a ordenarlo todo, pero no en ese sótano, sería inútil, llevé en cajas de cartón todo papel libro, agenda o cuaderno que hallase a mi dormitorio si bien no había mucho lugar mis años en el ejercito me habían enseñado a ser ordenado aun con el más mínimo espacio que poseyere. Comencé esa misma noche y termine la mañana siguiente pues mi necesidad de conocer el contenido de cada amarillentada hoja de ese arcano repertorio fue mayor que mi sueño que ya de por si rehuía de mí.