GiovanniPapini
Usuario (Argentina)
El hombre que soñó. Las Mil y una Noches. Vivió cierta vez en Bagdad un hombre rico, que perdió todo su caudal y quedó tan desposeído que solo trabajando duramente podía ganarse la vida. Una noche se acostó a dormir, abatido y pesaroso, y vio en sueños a un personaje que le decía: —En verdad, tu fortuna está en El Cairo. Ve allá y búscala. Y el hombre se puso en camino del Cairo. Pero a su arribo lo sorprendió la noche y se acostó a dormir en una mezquita. Más tarde, por designio de Alá Todopoderoso, entró en la mezquita una banda de malhechores, que a través de ella penetraron en la casa vecina. Mas los propietarios, perturbados por el ruido de los ladrones, despertaron y dieron la alarma. Y en seguida acudió en su ayuda, con sus hombres, el jefe de policía. Huyeron los ladrones, pero el Wali entró en la mezquita y encontrando allí dormido al hombre de Bagdad, lo prendió y le hizo dar tantos azotes con varas de palma, que casi lo dejaron por muerto. Arrojáronlo después a la cárcel, donde estuvo tres días. Cumplidos los cuales, el jefe de policía mandó buscarlo y le preguntó: —¿De dónde eres? Y él respondió: —De Bagdad. Dijo el Wali: —¿Qué te trae al Cairo? Respondió el de Bagdad: —En un sueño vi a Uno que me decía: «Tu fortuna está en El Cairo. Ve a buscarla». Mas cuando llegué al Cairo, descubrí que la fortuna que me prometía eran los varazos que tan generosamente me habéis dado. El Wali se rio hasta dejar a la vista sus muelas del juicio. —Hombre de poco ingenio —dijo—, tres veces he visto yo en un sueño a alguien que me decía: «Hay en Bagdad una casa, en tal barrio y de tal aspecto, y tiene un jardín en cuyo extremo hay una fuente, y bajo ella una gran suma de dinero sepultada. Ve y tómala». Pero yo no fui; en cambio tú, por tu poca cabeza, has viajado de un lado a otro, dando crédito a un sueño que no era más que ocioso engaño de la fantasía. Y le dio dinero, diciéndole: —Con esto, regresa a tu país. Y el hombre tomó el dinero y emprendió el regreso. Pero la casa que el Wali le había descrito era la propia casa que el hombre tenía en Bagdad. Y cuando estuvo en ella, el peregrino cavó bajo la fuente de su jardín y descubrió un gran tesoro. Y así, por gracia de Alá, ganó una maravillosa fortuna. Y un temita para rellenar. link: https://www.youtube.com/watch?v=tbU3zdAgiX8 Gracias por pasar!
Armando Palacio Valdés Escritor español Nació el 4 de octubre de 1853 en Entralgo, Asturias. Estudió en Avilés hasta 1865. Cursó el bachillerato en Oviedo. En 1870 viaja a Madrid para cursar estudios de Derecho. Trabaja como crítico literario y más adelante se inicia como escritor cercano al naturalismo. Autor de novelas como El señorito Octavio (1881), El idilio de un enfermo (1883), Marta y María (1883), José (1885), Riverita (1886), El cuarto poder (1888), La hermana San Sulpicio (1889), La espuma (1890), La fe (1892), El maestrante (1893), El origen del pensamiento (1894), La alegría del capitán Ribot (1898), Tristán o el pesimismo (1906), La aldea perdida (1903), Papeles del Doctor Angélico (1911), Años de juventud del Doctor Angélico (1918), La hija de Natalia (1924), Santa Rogelia (1926) y Sinfonía pastoral (1931). UN TESTIGO DE CARGO Hay personas que no pasean jamás sino por calles céntricas. Hay otras que gustan de las excéntricas y solitarias, en los barrios extremos de Madrid, lindantes con la campiña. Las hay, por fin, que no pasean ni por unas ni por otras, y sólo encuentran alegría midiendo el pasillo de su casa a trancos, y acercándose de vez en cuando a la estufa para calentarse las manos. Pues bien; declaro que yo pertenezco a la segunda categoría, aunque también me agrada recorrer una y otra vez mi pasillo con las manos en los bolsillos, particularmente cuando llueve, y dar unas cuantas vueltas por las calles de Alcalá y de Sevilla a las horas de más tránsito. Cuando esto último acaece, procuro que mi rostro vaya fruncido y aborrascado para adaptarse al medio ambiente; pero es contra mi gusto, bien lo sabe Dios, porque mi fisonomía, por naturaleza, es plácida y sentimental. Así, que experimento más placer en pasearme por las afueras, donde encuentro rostros alegres que me miran sin hostilidad. Sólo allí me desarrugo y soy exteriormente lo que Dios quiso hacerme. Y he pensado algunas veces que si trasladásemos las caras de las afueras al centro, y las del centro las enviásemos a paseo, Madrid ofrecería a los ojos de los extranjeros un aspecto más hospitalario, más risueño y, sobre todo, más humano que el que ahora tiene. No sucede lo mismo con los perros. Encuentro, generalmente, los del centro apacibles y corteses; los de los barrios extremos, agresivos, quimeristas y mucho más descuidados en el aseo de su individuo. Sin duda, la cultura, que ejerce una influencia tan triste en la raza humana, suaviza y mejora la canina. Ignoro si el perro con quien tropecé cierto día en una de las calles más extraviadas del barrio de Chamberí era quimerista y agresivo como sus convecinos; pero sí puedo dar fe de su escandalosa suciedad. Flaco, lanudo como esos bohemios que no se recortan jamás la barba y la dejan crecer por donde salga, cubierto de polvo y con un pegote de barro en cada pelo, se acercó a mí este repugnante animal moviendo el rabo y mirándome con ojos humildes. Yo dí un salto atrás, porque la experiencia me ha enseñado que se puede mover el rabo humildemente y ser en el fondo malísimo sujeto. Pronto me convencí de que no había nada que temer. Aquel pobre perro había venido tan a menos, se hallaba tan desamparado y abatido, que los últimos rescoldos de su carácter agrio, si alguna vez lo había tenido, se habían apagado por completo. Hice sonar con los dedos una leve castañeta, correspondiendo al meneo vertiginoso de su rabo, y me dispuse a proseguir mi camino. Pero él agradeció aquella fría castañeta como nadie me agradeció en la vida el saludo más cordial y cariñoso. Comenzó a brincar delante de mí, y a retorcerse, y a lanzar suaves e insinuantes aullidos, expresando tanto gozo como gratitud. No se agradecen así los saludos en este bajo mundo—me dijo nuevamente la experiencia—si no se teme o se espera algo. Este perro no tiene amo, o ha sido arrojado por él de su casa. ¡Pobre animal! Me interesó su desgracia, y de nuevo hice sonar la castañeta con alguna mayor efusión, y él con esto renovó las señales de gratitud hasta querer descoyuntarse. Inmediatamente tomó la resolución de seguirme hasta el fin del mundo. Yo le veía detrás varias veces, dándome escolta; otras, delante, sirviéndome de heraldo. Por momentos se detenía; levantaba hacia mí su hocico peludo, y me miraba con afectuosa sumisión, cual si me quisiera decir que estaba dispuesto a obedecerme como amo y señor. La desgracia de aquel animal me conmovió. Era tan feo, que no había motivo para admirarse de que su dueño le hubiese abandonado. Y, sin embargo, yo he visto algunas señoras ricas que acariciaban y mimaban con apasionados transportes de amor a otros perros más feos que éste, y he visto también a algunos jóvenes elegantes acariciar y mimar a estas mismas señoras, más feas aún que sus perros. Me representaba a aquel pobre animal, arrojado ignominiosamente de su casa, volviendo a ella a demandar gracia, aullando tristemente a la puerta; le veía marchar errante y hambriento por aquellas calles solitarias, introducirse en alguna tienda en busca de una piltrafa, salir de ella molido a palos, seguir a los transeuntes hasta que éstos le despedían a puntapiés o pedradas. La compasión se filtraba en mi pecho, y cuando el animal se paraba a mirarme, le hacía una seña de afectuosa consideración. Entonces se acercaba a mí rebosando de agradecimiento, y yo, sin temor a mancharme las manos, como los santos caritativos de la leyenda, le acariciaba la cabeza. Pero a medida que transcurría el tiempo, se apoderaba de mí un vago malestar. ¿Qué iba a hacer de aquel desdichado? A un perro no se le puede dar una limosna, ni recomendarle a un concejal amigo para que le coloque de peón en los trabajos de la villa. Necesitaba llevármelo a casa. Esto era grave. ¿Qué diría el portero, qué dirían los vecinos, qué diría, sobre todo, mi familia al ver entrar aquel bicho feo y asqueroso? ¡Vaya unas protestas, vaya una zambra, vaya una risa que se armaría en mi casa! Se me puso la carne de gallina. Comprendí inmediatamente todo lo falso de mi situación. Entonces hice con aquel perro lo que conmigo hacen los amigos cuando mi presencia les molesta; me hice el distraído. Cuando me miraba con sus ojos afectuosos, volvía la cara hacia otro sitio; si se acercaba a mí, fruncía el entrecejo como si no le viese, y seguía mi camino. En fin, adopté un continente tan glacial como significativo. Pero él no vió la significación, o no quiso verla. Sin darse por enterado, persistía en sus muestras de adhesión incondicional, teniéndose siempre por mi protegido. Una de las veces que mi mirada se cruzó con la suya, vi en sus ojos una expresión de sorpresa y de súplica tal, que el corazón se me apretó. Sin embargo, lo que pedía no era posible. Mi inquietud iba en aumento, y ya pensaba en la barbarie de arrojarlo de mi lado violentamente, cuando observo que viene hacia nosotros un tranvía. Entonces, cautelosamente me agarro a él y monto. Desde la plataforma veo a mi perro que camina tranquilo y confiado, vuelve de pronto la cabeza, queda sorprendido, olfatea el aire con desesperación, y, por fin, baja de nuevo su cabeza hacia la tierra resignado, como los seres que han conocido todo el dolor de este mundo y saben lo que se puede esperar de la existencia. Jamás pude olvidarlo. Y al acordarme de él, no puedo menos de pensar que cuando algún día me vea ante el supremo tribunal de Dios, y se juzguen todos los actos de mi vida, y se cuenten mis faltas y desaciertos, he de verle aparecer, con su hocico peludo y su aspecto dolorido, a dar fe de mi cruel egoísmo. Espero que les haya servido. Chau!
Leyendo "Las mil y una noches" me encontré con un cuento que habla del tamaño del "zib". Estoy seguro que tienen miles de formas de llamar al "amigo" pero nunca de ésta manera. ( Siempre se aprende algo nuevo). Y viendo que en Taringa es un tema recurrente y que preocupa a mas de uno... ...les comparto este cuento. LOS TRES DESEOS He llegado a saber ¡oh rey afortunado! que cierto hombre de buenas intenciones se pasó toda su vida en espera de la noche milagrosa que promete el Libro a los creyentes dotados de fe ardiente, esa noche llamada Noche de las Posibilidades de la Omnipotencia, en que el hombre piadoso ve realizarse sus menores deseos. Y he aquí que una noche de las últimas noches del mes de Ramadán, aquel hombre, después de haber ayunado estrictamente todo el día, sintiose tocado por las gracias divinas, y llamó a su esposa y le dijo: "¡Escúchame, mujer! Esta noche me noto en estado de pureza ante el Eterno, y seguramente va a ser para mí la Noche de las Posibilidades de la Omnipotencia. Como sin duda van a ser atendidos por el Retribuidor todos mis ruegos y deseos, te llamo para consultarte de antemano acerca de las peticiones que debo hacer, porque estimo bueno tu consejo, y con frecuencia fueron provechosas para mí tus opiniones. ¡Inspírame, pues, sobre los deseos que he de formular!" La esposa contestó: "¡Oh hombre! ¿a cuántos deseos tienes derecho?" El dijo: "¡A tres!" Ella dijo: "¡Ya puedes, entonces, exponer a Alah el primero de los tres deseos. Bien sabes que la perfección del hombre y sus delicias residen en su virilidad y que el hombre no puede ser perfecto siendo casto, eunuco o impotente. Por consiguiente, cuanto más considerable sea el zib del hombre mayor será su virilidad y tendrá más probabilidades de encaminarse por la vía de la perfección. Prostérnate, pues, humildemente ante la faz del Altísimo, y di: "¡Oh Bienhechor! ¡oh Generoso! haz que engorde mi zib hasta la magnificencia!" Apenas hubo formulado tal deseo, se sintió atendido con exceso en aquella hora y aquel instante. Porque al punto vió el santo hombre que se le inflaba el zib y se le ponía magnífico, hasta el extremo que se le hubiera tomado por un calabacino descansando entre dos calabazas gordas. Y era tan considerable el peso de todo aquello, que obligaba a su propietario a sentarse cuando se le levantaba y a levantarse cuando se acostaba. Así es que la esposa se aterró tanto al ver aquello, que hubo de emprender la fuga cuantas veces la llamó para hacer pruebas el santo hombre. Y exclamaba: "¿ Cómo quieres que me preste a ninguna prueba con esa herramienta cuyo solo impulso es capaz de perforar rocas de parte a parte?” Y el pobre hombre acabó por decirle: "¡Oh muy execrable! ¿qué debo hacer con esto ahora? Tú tienes la culpa ¡oh maldita!" Ella contestó: "¡El nombre de Alah sobre mí y alrededor de mí! Reza por el Profeta, ¡oh anciano de ojos vacíos! ¡Pues por Alah!, que no tengo necesidad de todo eso, ni tampoco te dije que pidieras tanto! ¡Ruega, pues, al cielo que te lo disminuya! ¡Ese ha de ser tu segundo deseo!" El santo hombre alzó entonces los ojos al cielo, y dijo: "¡Oh Alah! te suplico que me libres de esta embarazosa mercancía y me evites la molestia que me proporciona!" Y al punto se quedó liso el vientre de aquel hombre, sin más señal de zib y de compañones que si fuera un joven impúber. Pero no le satisfizo aquella desaparición completa, ni tampoco a su esposa, que empezó a dirigirle invectivas y a reprocharle que la hubiera privado para siempre de lo que la correspondía. Así es que llegó al extremo la pena del santo hombre, y dijo a su esposa: “! Tú tienes la culpa de todo esto, obra de tus consejos insensatos! ¡Oh mujer falta de juicio! Yo tenía derecho a formular tres deseos ante Alah, y podía escoger a mi sabor lo que mejor me pareciera de los bienes de este mundo y del otro. Y he aquí que ya me fueron concedidos dos de mis deseos y estamos como si no hubiera pasado nada. ¡Y me encuentro peor que antes! ¡Pero como todavía tengo derecho a formular mi tercer deseo, voy a pedir a mi Señor que me reintegre lo que yo poseía en un principio!" Y se lo rogó a su Señor, que atendió su deseo. ¡Y se quedó él con lo que antes poseía! La moraleja de esta anécdota es que hay que contentarse con lo que se tiene. FIN. Conclusión: Si te llegare aquella noche milagrosa llamada la "Noche de las Posibilidades de la Omnipotencia" no desperdicies tus deseos pidiendo agrandar el "maní". Alah no se anda con chiquitas. Quedaras deforme...o como estabas antes. Libro completo en EPUB Mis otros posts de Literatura Qué es el Monólogo de Segismindo? Peligro!. Diccionario del diablo.(no lo leas) La misteriosa desaparición de Ambrose Bierce. Encontré ésto! Aprovechá y leelo vos también. Escucha esto! o leelo vos mismo. Cronometrá: 1 cuento en 2 minutos. Habla El Quijote: 10 frases. ...y de música: Rock de los 60: "Del Shannon". Exitoso y desdichado "A Whiter Shade of Pale" por Charly Garcia. Rock del los 60. "The Hollies" Temas de The beatles que NO son de ellos. Previa de Navidad: 10 Clásicos Una trilogía americana: Elvis Presley Lección de piano: Chico Marx. La canción mas versionada: The Beatles Esto fue todo. Gracias!!
Les quiero compartir una hoja de un libro que encontré en la calle. Solo agarré esta hoja,y me arrepiento ahora de no haber agarrado todo el libro, ya que lo que leí me gustó. Es una poesía y no la encontré en la web. Es de un poeta árabe llamado Kuthayyir del siglo VIII. Les dejo la foto y abajo la transcripcion. OJALA ME ENFERME El Amante desea enfermarse… al cabo de su jornada, con la esperanza de que su amada, por azar, pueda oír su queja y envíe por sus noticias. Se muestra en toda ocasión presuroso en el servicio, tratando de construir para él un ilustre nombre, esperando que alguien ante Layla, elogie un día sus altas cualidades. Si estuviera en prisión engrillado con hierros, mi ardiente queja hubiera fundido mis cadenas Alguien que no fuera yo habría obtenido quizás una brizna de placer Recitando, a una que no fueras tú, Los poemas que para ti compuse… Pero a mí no me son útiles para obtener lo que deseo. Que la poesía decaiga en ser empresa vana e impotente luego de mi desaparición de este mundo, luego de la tuya. Que muera el verso después de mí, después de su bella muerte así como el que lo diga en ofrenda al Amor. Gracias por pasar!
"Carreras Secretas" de Alejandro Dolina narrado por Eduardo Sacheri link: https://www.youtube.com/watch?v=bJil1hkdLJ8 Acá si lo quieren leer: La teoría según la cual todos los objetos del universo se influyen mutuamente, aún más allá de la causalidad y el silogismo, ha sido sostenida por muchas civilizaciones. Se sabe que la visión de un meteorito asegura el cumplimiento de un anhelo. La incompetencia de los emperadores chinos produce terremotos. El futuro imprime advertencias en las entrañas de las aves. La adecuada pronunciación de una palabra puede destruir el mundo. Yo, desde chico, he participado -sin admitirlo- de estas convicciones. Con toda frecuencia, me imponía sencillas maniobras y preveía unas módicas sanciones para el caso de su incumplimiento. Antes de acostarme, cerraba las puertas de los roperos, sabiendo que si no lo hacía debería soportar pesadillas. Bajaba de la cama con el pie derecho. Evitaba pisar baldosas celestes. Al interrumpir la lectura, cuidaba de hacerlo en una palabra terminada en ese. Los castigos que imaginaba eran al principio leves. Pero después empecé a jugar fuerte. Si me cortaba las uñas por las noches, mi madre moriría; si hablaba con un japonés, quedaría mudo; si no alcanzaba a tocar las ramas de algunos árboles, dejaría de caminar para siempre. Este repertorio legislativo fue creciendo con el tiempo y al llegar mi adolescencia, mi vida transcurría en medio de una intrincada red de obligaciones y prohibiciones, a menudo contradictorias. Todo se hizo más simple -más dramático- cuando descubrí las carreras secretas. Describiré sus reglas. Se trata de elegir en la calle a una persona de caminar ágil y proponerse alcanzarla antes de llegar a un punto establecido. Está rigurosamente prohibido correr. Antes del comienzo de cada justa, se deciden las recompensas y penalidades: si llego a la esquina antes que el pelado, aprobaré el examen de lingüística. Durante largos años, competí sin perder jamás. Me asistía una ventaja decisiva: mis adversarios no estaban enterados de su participación y por lo tanto, casi no oponían resistencia. Obtuve premios fabulosos. En Constitución, me aseguré vivir más de noventa años. En la calle Solís, garanticé la prosperidad de mis familiares y amigos. En el subterráneo de Palermo, por escaso margen, logré que Dios existiera. Tantas victorias me volvieron imprudente. Cada vez elegía rivales más difíciles de alcanzar. Cada vez los castigos que me prometía eran más horrorosos. Una tarde, al bajar del tren en Retiro, puse mis ojos en un marinero que marchaba unos veinte pasos delante de mí. Me hice el propósito de alcanzarlo antes de la puerta del andén. Con el coraje y la generosidad que suelen ser hijos del aburrimiento, resolví jugármelo todo. Una vida feliz, si ganaba. Una existencia mezquina, si perdía. Y como una compadreada final, me vacié los bolsillos: aposté el amor de la mujer deseada. Apuré la marcha. Poco a poco fui acortando las ventajas que el joven me llevaba. Las dificultades comenzaron pronto: un familión me cerró el camino y perdí segundos preciosos. Al borde del ridículo, ensayé el más veloz de los pasos gimnásticos. El infierno me envió unos changadores en sentido contrario. Después tuve que eludir a unas colegialas que se divertían empujándose. La carrera estaba difícil, tuve miedo. Ya cerca de la meta, conseguí ponerme a la par del marinero. Lo miré y descubrí algo escalofriante: él también competía. Y no estaba dispuesto a dejarse vencer. Había en sus ojos un desafío y una determinación que me llenaron de espanto. En los últimos metros, perdimos toda compostura. Pedíamos permiso a los gritos y sin el menor pudor, empujábamos a cualquiera. Pensé en la mujer que amaba y estuve al borde del sollozo. En el último instante, cuando ya parecía perdido, una reserva misteriosa de fortaleza y valor me permitió cruzar la puerta con lo que yo creí una ínfima ventaja. Sentí alivio y felicidad. Pensé que aquella misma noche mis sueños amorosos empezarían a cumplirse. No pude reprimir un ademán de victoria. Alcé los brazos y miré al cielo. Después, como en un gesto de cortesía, busqué al marinero. Lo que vi me llenó de perplejidad. También él festejaba con unos saltitos ridículos. Por un instante nos miramos y hubo entre nosotros un no expresado litigio. Era evidente que aquel hombre creía haberme ganado. Sin embargo, yo estaba seguro de haberle sacado, al menos, una baldosa. Entonces dudé ¿Había calculado bien? ¿Cuál sería el procedimiento legal en esos casos? Desde luego, no me atreví a consultarlo con el marinero. Me alejé confundido y pensé que pronto conocería el veredicto. Una vida dichosa, un amor correspondido, darían fe de mi triunfo. La suerte aciaga, el rechazo terco, me harían comprender la derrota. Pasaron los años y nunca supe si en verdad gané aquella carrera. Muchas veces fui afortunado, muchas otras conocí la desdicha. La mujer de mis sueños me aceptó y rechazó sucesivamente. Todas las noches pienso en buscar a aquel marinero y preguntarle cómo lo trata la suerte. Solamente él tiene la respuesta acerca de la exacta naturaleza de mi destino. Quizá, en alguna parte, también él me esté buscando. Me niego a considerar una posibilidad que algunos amigos me han señalado: la inoperancia de los triunfos o derrotas obtenidos en carreras secretas. Cuento extraído de "El Libro del Fantasma" de Alejandro Dolina. Gracias por pasar.
Don Juan, uno de los grandes mitos literarios de la literatura universal y prototipo del libertino impenitente. Se le llama Don Juan a ciertos hombres que presentan una personalidad con cierto tipo de comportamiento. Este comportamiento es de dominio hacia el sexo femenino y son personajes que tratan de probar a acomode lugar su virilidad y atractivo. Los donjuanes se dedican a seducir a cuanta mujer encuentran y cuando esta cede a sus pretensiones sexuales, ella se convierte en un triunfo, una más de su colección y por tanto pierde el interés en ese objeto puesto que ya lo obtuvo. Los donjuanes siempre están a la búsqueda de nuevos trofeos, pero estos trofeos deberán de cumplir ciertos requisitos, de preferencia que sean puras vírgenes ya que les agrada lo inalcanzable, razón por la cual cuando sus presas han cedido a sus deseos sexuales las desprecian por decepción. La leyenda surgió en Europa durante la edad media. En el primer tratamiento literario formal de la historia, El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1627) de Tirso de Molina, el promiscuo Don Juan seduce a la hija de don Gonzalo, jefe militar de Sevilla. Después de matar al militar, acude a su sepulcro e invita cínicamente a la estatua funeraria de su víctima a una cena. La estatua recobra vida, asiste al banquete y le devuelve la invitación. De nuevo ante el sepulcro, la estatua atrapa a Don Juan y le arroja al infierno. Hacia el año 1657, la leyenda de Don Juan fue escenificada en Francia por unos actores ambulantes italianos, quienes la representaron en forma de pantomima. Poco después sería dramatizada por Molière, quien estrenó Don Juan o el convidado de piedra en 1665. Este don Juan ha perdido en pasión y ha ganado en intelecto. Reflexiona sobre sí mismo y comenta sus propias acciones. Lo que más le interesa no es la caída de las mujeres, sino el juego que supone llevarlas hasta la conquista final. Es un libertino que niega la moral y un escéptico desde el punto de vista religioso. Está, por tanto, bastante alejado del protagonista de Tirso Durante el sigloXVIII Goldoni retomó el tema en su Juan Tenorio o el libertino castigado (1734) y el compositor austriaco Mozart compuso con este libreto una de las mejores óperas de todos los tiempos, Don Giovanni (1787). link: https://www.youtube.com/watch?v=5xmMx7a_0Nw Despues vendrá E.T.A. Hoffman con su relato “Don Juan” quien comience una nueva fase en la evolución de la leyenda. Antes de Hoffmann, se asumía que don Juan perseguía a las mujeres para colmar sus deseos físicos, su vanidad, o por el placer del juego. El autor alemán, sin embargo, propone un motivo distinto para explicar su comportamiento: don Juan busca la mujer ideal que le proporcione el paraíso en la tierra. Como consecuencia de la frustración que le produce la imposibilidad de satisfacer su búsqueda, se convierte en un rebelde que se vuelve contra Dios y contra la sociedad En el sigloXIX cambió el tratamiento del personaje. Hasta ese momento Don Juan había sido siempre castigado en el infierno por sus pecados, pero a los escritores románticos, como Alexandre Dumas, José Zorrilla o Lord Byron, les fascinó esta figura, atraídos por personajes rebeldes y amantes de la libertad. Byron compuso entre 1819 y 1824 el poema Don Juan en un tono brusco y desenfadado; el escritor francés Prosper Mérimée lo presentó con dos personalidades enfrentadas en Las ánimas del purgatorio (1834) El Don Juan Tenorio de Zorrilla El romántico español José Zorrilla quien realizó la versión más moderna y conocida de la leyenda con su obra Don Juan Tenorio (1844), al transformar al personaje fanfarrón e incrédulo en un héroe jactancioso pero de buenos sentimientos que acaba en brazos de su amada (aunque en la otra vida). Las numerosas conquistas del héroe están motivadas en este texto por una apuesta que ha hecho con un amigo, quien le señala que aún le queda seducir a una monja. Don Juan consigue enamorar a doña Inés, que vive como novicia en un convento, pero, al mismo tiempo, él queda prendado de su inocencia. Don Gonzalo, su padre, se niega a entregársela en matrimonio y don Juan lo mata. En la segunda parte de la obra, el protagonista vuelve a Sevilla tras una ausencia de cinco años, y va a visitar la tumba de Inés, que se le aparece con la esperanza de que se arrepienta, diciéndole que Dios ha ordenado que ella le espere y se salve o se condene con él. Al principio, don Juan no cree en la realidad de su aparición ni en la del comendador, pero, finalmente, declara su fe en Dios y con la ayuda de Inés se salva: DON JUAN Clamé al cielo, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la Tierra responda el cielo, no yo. Ya que José Zorrilla era español terminemos con una canción de un español. link: https://www.youtube.com/watch?v=maEVfX9zRIE Mis otros posts de Literatura Qué es el Monólogo de Segismindo? Peligro!. Diccionario del diablo.(no lo leas) La misteriosa desaparición de Ambrose Bierce. Encontré ésto! Aprovechá y leelo vos también. Escucha esto! o leelo vos mismo. Cronometrá: 1 cuento en 2 minutos. Habla El Quijote: 10 frases. 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Magia El mago Rizzuto no conocía ningún truco. Su número era bien sencillo: golpeaba su galera con una varita azul y luego esperaba que apareciera una paloma. Naturalmente, la total ausencia de dobles fondos, de mangas hospitalarias y de juegos de manos conducía siempre al mismo resultado desalentador. La paloma no aparecía. Rizzuto solía presentarse en teatros humildes y en festivales de barrio, de donde casi siempre lo echaban a patadas. La verdad es que el hombre creía en la magia, en la verdadera magia. Y en cada actuación, en cada golpe de su varita azul estaba la fervorosa esperanza de un milagro. Él no se contentaba con las técnicas del engaño. Quería que su paloma apareciera redondamente. Durante largo tiempo lo acompañaron la desilusión y los silbidos. Otro cualquiera hubiera abandonado la lucha. Pero Rizzuto confiaba. Una noche se presentó en el club Fénix. Otros magos lo habían precedido. Cuando le llegó el turno, dio su clásico golpe con la varita azul. Y desde el fondo de la galera salió una paloma, una paloma blanca que voló hacia una ventana y se perdió en la noche. Apenas si lo aplaudieron. Las muchedumbres prefieren un arte hecho de trampas aparatosas a los milagros puros. Rizzuto no volvió a los escenarios. Tal vez siga haciendo aparecer palomas en forma particular. El arte de la ausencia En el teatro oriental, sucede en ciertos momentos que un solo actor canta o baila y los demás permanecen sentados de espaldas al público. Kameko Kichizaemon, un famoso actor de kabuki del siglo XVIII, escribió que no era conveniente que el actor se relajara ni aun en la más pasiva de las situaciones. "Cuando estoy sentado ejecuto toda la danza en mi mente. Si no lo hiciese, la vista de mi espalda aburriría al espectador". En occidente, las virtudes teatrales de la omisión fueron ejercidas del modo más sublime por el ya legendario lan Wilenski. Como todos sabemos, este artista continuaba desarrollando su energía actoral aun cuando su personaje no estuviera en el escenario. A decir verdad, era precisamente en esos momentos de ausencia cuando Wilenski hacía notar su increíble capacidad de no expresar. Sus comienzos en la compañía del director Enrique Argenti no fueron muy prometedores. Se destacaba, eso sí, por su extraordinaria concentración: si tenía que disparar una flecha en el tercer acto, su arco ya estaba tenso una hora antes de la función; si moría en el primer acto, no había forma de hacerlo reaccionar hasta que los serenos que cuidaban el teatro lo arrojaban afuera. En 1957, un crítico se refirió a su actuación diciendo que el público no veía la hora de que Wilenski se fuera del escenario. Los amigos del actor lograron convencerlo de que el dictamen estaba referido a la fuerte impresión que dejaba la ausencia de su personaje. Después llegó la consagración. Los principales teatros se disputaban su participación para encarnar personajes que ya se habían ido o que todavía no habían llegado. Algunas veces, ni siquiera aparecía en escena. Eran sus interpretaciones predilectas. Pasaba largas horas maquillándose y encargaba costosos vestuarios. Los espectadores lo ovacionábamos cada vez que un actor nombraba al personaje ausente. Con el tiempo, Wilenski empezó a exigir que tales menciones fueran más frecuentes. Al terminar la función, todos aplaudíamos de pie y él agradecía inclinándose oculto detrás de la coulisse. Su mayor éxito fue sin duda Esperando a Godot. Lamentablemente, una enfermedad lo mantuvo en cama largos meses y debió ser reemplazado por Luis Pisano, un joven inexperto que el público no aceptó jamás. Hay que reconocer que la fama lo alteró. Sabedor del brillo de sus ausencias, procedió a ejercerlas en su vida personal. Se hacía invitar a todas las fiestas del ambiente, solamente para no ir. En su casa, casi nunca lo veían. Sin embargo, la inasistencia absoluta es imposible. Uno siempre está en alguna parte. El actor se rebelaba ante esta realidad y procuraba atenuar al máximo los efectos de su presencia. Empleaba toda su energía en omitirse. Durante algunas reuniones solía discutirse si Wilenski estaba o no estaba. Tales dudas, lamentablemente, invadieron su propio espíritu. Los parroquianos del bar "La Fragata" cuentan que algunas noches entraba con andar sigiloso y preguntaba a todos si no lo habían visto. Siguió representando papeles de ausente, cada vez con más éxito y con más eficacia. Ya no solamente no podíamos verlo los espectadores, sino que ni siquiera sus compañeros de elenco alcanzaban a cruzárselo. Lidia Moreno, una actriz que fue su compañera durante diez años, confesó en una entrevista radial que nunca lo había visto. A decir verdad, sólo los viejos actores conservaban un recuerdo personal de Wilenski. La compañía de Enrique Argenti siguió anunciando en los programas la participación del genial artista. En 1979, un periodista suspicaz pretendió acusar a Argenti de haber despedido a Wilenski años atrás, para ahorrarse los altos sueldos que el actor cobraba. Pero el público no creyó en tales denuncias. Sus admiradores continuamos llenando las salas. Acostumbrados como estábamos a no verlo, ni nos dimos cuenta cuando se retiró. En 1992 le hicimos un homenaje. Nunca supimos si vino. Y dos canciones para terminar link: https://www.youtube.com/watch?v=0p_1QSUsbsM link: https://www.youtube.com/watch?v=_Jtpf8N5IDE Mis otros posts de Literatura "Muerte a los muertos": Relato corto. Qué es el Monólogo de Segismindo? Peligro!. Diccionario del diablo.(no lo leas) La misteriosa desaparición de Ambrose Bierce. Encontré ésto! Aprovechá y leelo vos también. Escucha esto! o leelo vos mismo. Cronometrá: 1 cuento en 2 minutos. Habla El Quijote: 10 frases. El tamaño del Zib (PENE): Mil y una noches El mito de Don Juan. Entrá y aprendé!! Y para ver mis posts de música visiten mi perfil Gracias por pasar!!
Dostoievski fue condenado a muerte en 1849, bajo el cargo de conspirar contra el Zar Nicolás I. Estando ya frente al pelotón de fusilamiento, le fue conmutada la pena por cinco años de trabajos forzados en Siberia. En su novela "El idiota", el personaje protagonista, el marqués Myshkin, dice: "Matar a quien ha cometido un asesinato es un castigo incomparablemente peor que el asesinato mismo. El asesinato a consecuencia de una sentencia es infinitamente peor que el asesinato cometido por un bandido. Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú.Su padre era un médico militar de carácter despótico y bestial, que sirvió en los ejércitos que enfrentaron a Napoleón Bonaparte y se hizo cargo luego de un hospital para pobres de su ciudad natal. La casa familiar estaba en el mismo edificio en el que funcionaba el manicomio, frente al cementerio y al patíbulo en el que se ejecutaba a los presos condenados a muerte. En 1832, su padre pasó a ser dueño de dos aldeas y unos cien sirvientes en la provincia de Tula, situada a unos kilómetros de Moscú. Su madre, murió prematuramente de tuberculosis en 1837, algo que sumió al padre en la depresión y el alcoholismo. Fiódor y su hermano Mijaíl fueron enviados a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, lugar en el que el joven Dostoievski se apasionaría por la literatura a través de las obras de Shakespeare, Pascal, Victor Hugo y E.T.A. Hoffmann. Dostoievski terminó sus estudios a los veinte años y al abandonar la academia decidió dedicarse a la literatura, permaneciendo en San Petersburgo para ganarse la vida como traductor. Aquejado de epilepsia durante toda su vida, tuvo su primer crisis a los 17 años, después de enterarse que su padre había sido asesinado por sus campesinos. Los siervos de Mijaíl Dostoievski, enfurecidos por uno de sus brutales arranques de violencia derivados de su condición de alcohólico, lo inmovilizaron y le hicieron beber vodka hasta que murió ahogado. Fiódor se culpó por haber deseado la muerte de su padre en muchas ocasiones. En su artículo Dostoievski y el parricidio (1928), Sigmund Freud abordaría este sentimiento de culpa del escritor como una de las causas de la intensificación de su epilepsia. Sus obras de gran realismo fueron muy influyentes para los escritores del siglo XIX y XX. Su primera novela fue Pobres gentes (1846), una historia de amor protagonizada por un humilde funcionario estatal, en la que Dostoievski ahondaba en las circunstancias de la pobreza de su pueblo En su segunda novela, El doble (1846), continuó en la senda de las historias sobre gente humilde, que sufren múltiples humillaciones del sistema feudal zarista. Pronto su carrera literaria tuvo que interrumpirse porque fue condenado a muerte. Dostoievski fue arrestado y enviado a prisión el 23 de abril de 1849 por formar parte del grupo intelectual liberal Círculo Petrashevski. Fiódor estuvo cuatro años en una cárcel de Siberia, experiencia que se convertiría en el relato de Recuerdos de la casa de los muertos. Su lectura de la Biblia en prisión lo alejó del ateísmo socialista de sus primeros años. La salvación a través del sufrimiento se convirtió casi en una obsesión para él. Y la convivencia con criminales le ayudó a comprender la complejidad del espíritu del hombre. Por lo que, durante sus años encerrados, se fueron formando las ideas que luego volcaría en sus novelas. Después vendrá la novela filosófica , Memorias del subsuelo (1864). La obra es muy novedosa para su época y está escrita a modo de monólogo del narrador, que despotrica en contra del materialismo y el conformismo de la sociedad. Y luego El jugador (1866), inspirada en su propia adicción por la ruleta. Fue la primera de una serie de grandes novelas que lo consagraron como uno de los mayores genios de su época. La presión había rendido sus frutos y sacado lo mejor de él. Dostoievski pasó los siguientes años fuera del país, escapando de sus acreedores. Tiempos de pobreza pero también de gran inspiración creativa. Durante este periodo, finalizó su novela más famosa, Crimen y castigo (1866) y también Los endemoniados o Los demonios (1871-1872). El reconocimiento internacional le dio la posibilidad de volver a Rusia, en el año 1873. En Crimen y castigo, Dostoievski cuenta la historia de un estudiante pobre, de nombre Raskolnikov, que asesina y roba a una anciana muy avara, con el fin de destruir una vida que le parece miserable y salvar la de sus propios familiares indigentes. La culpa lo atormenta y lo acompaña durante todo el relato. En Los endemoniados, una novela sobre un grupo de revolucionarios que usan tácticas terroristas para lograr sus objetivos políticos, construye a un protagonista, Stavrogin, malvado y autodestructivo, inclinado a la crueldad. Su última novela, Los hermanos Karamazov (1879-1880), la completó poco antes de su muerte. Los tres protagonistas de la novela simbolizan el cuerpo, la mente y el espíritu que Dostoievski atribuye al hombre de su época. El argumento, que gira alrededor de un caso de parricidio, le permite explayarse sobre sus tópicas preferidas: la purga de los pecados a través del sufrimiento, la necesidad de que exista una fuerza moral para que el universo subsista de forma racional, la lucha entre el bien y el mal, la libertad. Otras temas recurrentes en la obra de Dostoievski son el suicidio, el orgullo lastimado, los valores familiares sujetos a situaciones éticas, la reafirmación de la ortodoxia rusa y el zarismo, en contraposición a los valores que considera “occidentales”, aunque admiraba también la cultura de Europa occidental. Dostoievski anticipó a la psicología, intentando comprender el funcionamiento del inconsciente, de manera intuitiva, a través de la construcción de sus caracteres o personajes. Fue también inspiración para los escritores surrealistas y existencialistas. El gran escritor ruso murió en su casa de San Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, se especula que de una hemorragia pulmonar, consecuencia de un enfisema y un ataque epiléptico. Fue enterrado en el Cementerio Tijvin, ubicado en el monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo. El cortejo fúnebre fue acompañado por miles de personas, de todas las concepciones políticas, hasta incluso de las que estaban enfrentadas con sus ideas. Nadie quiso faltar al homenaje del ruso más importante de su tiempo, incluso por encima del zar. Obras completas NOVELAS Pobres gentes (1846) El doble (1846) La patrona (1847) " Niétochka Nezvánova (1849) El sueño del príncipe o El sueño del tío (1859) Stepánchikovo y sus habitantes (1859) Humillados y ofendidos (1861) Recuerdos de la casa de los muertos (1861-1862) Memorias del subsuelo (1864) Crimen y castigo (1866) El jugador (1866) El idiota (1868-1869) El eterno marido (1870) Los demonios (1871-1872) El adolescente (1875) Los hermanos Karamázov (1879-1880) CUENTOS "Una novela en nueve cartas"(1845) "El señor (1846) Polzunkov" (1847) "Un corazón débil" (1848) "La mujer ajena y el marido debajo de la cama" (1848) "Un ladrón honesto" (1848) "El árbol navideño y la boda" (1848) "Las noches blancas" (1848) "El pequeño héroe" (1849) "Un episodio vergonzoso" (1862) "El cocodrilo" (1865) "Bobok" (1873) "El niño con la manita" (1876) "El campesino Maréi" (1876) "La sumisa" (1876) "Dos suicidios" (1876) "El sueño de un hombre ridículo" (1877) "Vlas" (1877) Y les dejo los cuentos en EPUB Mis otros posts de Literatura El libro del fantasma: 2 relatos cortos. "Muerte a los muertos": Relato corto. Qué es el Monólogo de Segismindo? Peligro!. Diccionario del diablo.(no lo leas) La misteriosa desaparición de Ambrose Bierce. Encontré ésto! Aprovechá y leelo vos también. Escucha esto! o leelo vos mismo. Cronometrá: 1 cuento en 2 minutos. Habla El Quijote: 10 frases. El tamaño del Zib (PENE): Mil y una noches El mito de Don Juan. Entrá y aprendé!! Y para ver mis posts de música visiten mi perfil Gracias por pasar!!

Éste relato como los 3 anteriores que compartí ( "Ascenzia", "Muerte a los muertos" y "Historia completamente absurda" ), fueron escritos por Giovanni Papini, osea, yo. Aclarado esto, el cuento. El «trust» de los fantasmas Desde hace algunos días me sentí seguido por un monstruo tímido que no se atrevía a abordarme. Un jorobado enorme y cojo, con una cara palidísima, marcada de viruelas. Cada vez que me miraba poníase encarnado y entonces aquella cara parecía una máscara de barro cocido salpicada de manchas claras. Esta mañana me hallaba solo, fuera de la ciudad, en la Bouzarea, para visitar al famoso morabito, cuando el monstruo apareció a mi lado y me habló: No tema nada —me dijo—. Me presentaré en seguida: León Blandamour, industrial, licenciado en matemáticas, fundador de la Sociedad Internacional de Metapsíquica Aplicada. ¿Puede concederme diez minutos? El jorobado sacó un sucio reloj de plata. —Las nueve y treinta y seis. Y, sin esperar mi consentimiento, añadió: —Usted conoce sin duda los progresos de la Metapsíquica, evolución científica del anticuado espiritismo. Estoy seguro de que aceptará como probados los hechos supranormales que se producen en los experimentos llamados, impropiamente, sesiones mediumnímicas. Los más grandes hombres de ciencia del mundo, entre ellos su William James, lo han comprobado y admitido. No hay necesidad de creer en la reencarnación de los muertos para reconocer que, en determinadas circunstancias, por obra de hombres dotados de cualidades supranormales, ocurren hechos en apariencia maravillosos y que la vieja ciencia no sabe explicar. A usted, espíritu práctico, deseo exponer el principio que me ha llevado a fundar mi sociedad. »Los hechos llamados espiritistas existen, pero nadie hasta ahora ha pensado en explotarlos, quiero decir, en aplicarlos a las necesidades de la vida práctica. Se trata, en pocas palabras, de introducir en la industria el ocultismo. »Tome, por ejemplo, la telepatía. Es uno de los fenómenos más ciertos y comprobados ¿Por qué no puede servir, educando a los sujetos más idóneos, como complemento de la telegrafía sin hilos? Usted sabe seguramente que hay médiums que consiguen desprender y levantar, sin tocarlos, objetos pesados. ¿No podrían convertirse, oportunamente regulados, en motores vivientes? Hay otros que consiguen leer una carta encerrada en un sobre: podrían transformase en preciosos empleados para las oficinas de la censura y de la Policía. Otros médiums, todavía mucho más potentes, consiguen hacer pasar los objetos a través de las paredes, es decir que los desmaterializan de tal modo que los átomos puedan atravesar los más invisibles poros de un obstáculo sólido y luego los materializan nuevamente en la misma forma. He aquí nuevos horizontes para la industria científica del hurto. »Hay luego médiums todavía más prodigiosos que consiguen emitir porciones de materia viviente llamada ectoplasma. En el estado de trance crean junto a sí miembros humanos y, a veces, criaturas enteras, de una materia casi fluida, pero observable, que los ignorantes llaman espectros. ¿Recuerda las famosas materializaciones antropomorfas de Katie King, la médium de Crookes? Durante muchos años he estudiado el problema de la conservación de los espectros y lo he conseguido finalmente. Hasta ahora estos fantasmas reales se disolvían al final de la sesión, con grave daño de la ciencia y también de la comodidad humana. Yo he conseguido hacerlos estables, duraderos y prácticamente inmortales. Si quiere le enseñaré uno, que desde hace casi un año habita en mi casa y me es infinitamente útil. Usted comprende que semejantes criaturas casi irreales, y, sin embargo, vivas e inteligentes, serían buscadísimas en todas partes de la tierra. Tener a su servicio un espectro de materia sutilísima, que puede penetrar donde nos está vedado, que puede ver y oír lo que para nosotros es oscuro y mudo, que puede aterrorizar a nuestros enemigos y ser la compañía de nuestras noches —intermediario anfibio entre este mundo y el otro, entre la vida y la muerte, entre el ser y el no ser—, disponer de un ser no engendrado como todos los demás, un seudoantropo servicial, al cual es permitido lo que a los otros está negado, sería un lujo inaudito, una fortuna indecible y milagrosa. Una sociedad anónima para la fabricación y conservación de los espectros proporcionaría fabulosos beneficios. La industria tiene ahora el dominio y el monopolio de todas las fuerzas de la naturaleza, a excepción de la más admirable de todas: el espíritu. Estas apariciones indecisas y efímeras, que hasta ahora han servido únicamente para satisfacer la curiosidad y la vanidad de los psicólogos y el hambre de misterio y de emoción de los ocultistas, pueden convertirse, con ventaja para todos, en instrumentos de progreso y de bienestar. El pueblo de los fantasmas, hasta ahora refractario, puede entrar a formar parte de la economía mundial. También el alma, para el hombre moderno, es exportable y comerciable. ¿Por qué no quiere ser el presidente de mi Consejo de Administración? Pocos millones bastarían para imponer a los grandes mercados el trust de los espectros estables y dóciles. Si tiene usted alguna duda, le haré conocer, hoy mismo, el primer producto auténtico obtenido con mi método. Espero que le gustará ponerlo a prueba. Es, según una impresión que no puedo controlar, un espectro del sexo femenino, pero ningún sonido sale de su boca, es decir, de aquella línea de sombra que remeda, sobre su rostro esfumado y casi gaseoso, la boca. Pero su capacidad de obediencia… En este momento saqué a mi vez el reloj y lo mostré al jorobado. —Las nueve y cincuenta y ocho. ¡No ha cumplido usted su palabra! ¡Buenos días! Sin añadir nada más le volví la espalda y me dirigí rápidamente a mi automóvil, que me esperaba a pocos pasos del morabito. En una parte del relato dice : "¿Recuerda las famosas materializaciones antropomorfas de Katie King, la médium de Crookes?" ¿Quién fué Crookes y quién Katie King? William Crookes fue un químico inglés, uno de los científicos más importantes en Europa del siglo XIX, tanto en el campo de la física como en el de la química. En 1863 ingresó en la Royal Society, y fue nombrado Sir en 1910 Es conocido por ser el inventor del tubo de rayos catódicos, por el descubrimiento del elemento talio, y por ser el primero en analizar el gas helio en laboratorio. También fue uno de los más importantes y destacados investigadores, y luego defensor, de lo que hoy día se conoce como Espiritismo Científico. Y fué quien hizo famosa a Florence Cook cuando en 1863 publicó un estudio acerca de la supuesta materialización del ectoplasma de una mujer fallecida llamada Katie King. Katie King es el nombre dado por la espiritista Florence Cook a una supuesta materialización de un ectoplasma que en sus apariciones tomaba forma humana. Entre 1871 y 1874 William Crookes estudió una curiosa materialización que decía llamarse Katie King, que surgía a instancias de una médium de corta edad llamada Florence Cook. Durante 3 años se llevaron a cabo sesiones de materialización, en condiciones de laboratorio. Según afirmaba este espíritu era hija de John King, otro espíritu que presidía muchas sesiones por aquellos días. En un principio el espíritu de Katie King se materializaba parcialmente, pero con el tiempo fueron tomando consistencia y haciéndose más reales, hasta que llegó un momento en el que se materializó por completo tomando aspecto de persona viva con blancos ropajes. La aparición andaba y hablaba con libertad, incluso William Crookes pudo fotografiarla en diferentes ocasiones, consiguiendo 44 fotografías. Un día Katie se despidió, había cumplido su misión de demostrar a todos la existencia del mundo espiritual y había llegado el momento de elevarse a un grado más superior. En la actualidad muchos investigadores piensan que Katie King no era más que una burda farsa, ya que tanto Katie como Florence eran muy parecidas, y no hay fotos fiables de ambas juntas. Para terminar quería terminar el post con la canción de los "Cazafantasmas" pero parece ser que hay una historia de plagio detrás de la canción, y ya que está, la cuento. En 1984, ColumbiaPictures, la productora de los Cazafantasmas,anhelaba un temazo central para la película pero primeramente no contactaron con el afroamericano Ray Parker Jr sino con el grupo Huey Lewis and the News. Este grupo californiano, cinematográficamente hablando, tomó notoriedad por el tema central "Power of Love" que se incluyó en la BSO de Regreso al Futuro (1985). "The Power of Love" llegó a estar nominada para los Óscars como mejor canción original tal y como sucedió un año antes con el tema de Ghostbusters de Ray Parker Jr. Columbia se contacta con el grupo Huey Lewis and the News para que componga el tema principal de los Cazafantasmas (1984) y a la productora le fascina un tema de éstos llamado "I want a new drug". Columbia desea otro tema parecido para la cinta. Sin embargo, HueyLewis and the News se echa para atrás y el grupo abandona la banda sonora de la película. Entonces decide rápidamente contrata a Ray Parker Jr, un cantante amante del soul y del R&B. Le muestran al cantante el montaje provisional de la película y le enseñan la canción ;"I want a new drug"; de "Huey Lewis and the News" a modo de inspiración, de ejemplo a seguir para el cantante. Según cuenta Ray Parker,< la inspiración para el nuevo hit era nula gracias al corto plazo de entrega y a la misma película, ya que dado su argumento dificultaba la composición de alguna letra adecuada para el tema principal. Sin embargo, pasadas unas horas el cantante vio un anuncio del televenta por televisión y recordó que la película contenía una escena similar. Y de este científico hecho surgió el pegadizo "Who ya gonna call?" a modo de spot publicitario. Columbiaquedó fascinada con la canción y consiguió ser la número uno del top 100 durante tres semanas. También recibió una nominación al Óscar. Pasado un tiempo, el grupo "Huey Lewis and the News" al escuchar el gran éxito de Ghostbusters quedó un poco extrañado, algo les sonaba sospechoso. Al volverla a escuchar descubrieron que la canción de Ghostbusters tenía ciertas similitudes con el riff central y el bajo de su canción ; "I want a new drug". Efectivamente, aquella canción que Columbia mostró a Ray Parker a modo de ejemplo. No tardó el grupo "Huey Lewis and the News" en demandar a Columbia y a Ray Parker Jr por plagio. Todo se resolvió sin llegar a los tribunales y de forma amistosa. En 1995, (diez años más tarde), los cantantes deciden oficializar un acuerdo pacífico a través de un comunicado de prensa donde se pacta no revelar ningún detalle de la resolución sin el consenso de las dos partes. Acá las 2 canciones: link: https://www.youtube.com/watch?v=N6uEMOeDZsA link: https://www.youtube.com/watch?v=Fe93CLbHjxQ Mis otros posts de Literatura 'Los relatos del padre Brown',TODOS. Pasá y resolvé crímenes Historia completamente absurda (cuento corto). Vení a Ascenzia que seguro sos Rey. (relato corto) Dostoievski: Condenado a muerte El libro del fantasma: 2 relatos cortos. "Muerte a los muertos": Relato corto. Qué es el Monólogo de Segismindo? Peligro!. Diccionario del diablo.(no lo leas) La misteriosa desaparición de Ambrose Bierce. Encontré ésto! Aprovechá y leelo vos también. 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...Y yo también Las máscaras Ayer compré tres máscaras japonesas antiguas, auténticas, maravillosas. En seguida las colgué en la pared de mi cuarto y no me sacio de mirarlas. El hombre es más artista que la Naturaleza. Nuestros rostros verdaderos parecen muertos y sin carácter ante estas creaciones obtenidas con un poco de madera y de laca. Y al mirarlas pensaba: ¿Para qué el hombre cubre las partes de su cuerpo, incluso las manos (guantes), y deja desnuda la más importante, la cara? Si ocultamos todos los miembros por pudor o vergüenza, ¿por qué no esconder la cara, que es indudablemente la parte menos bella y perfecta? Los antiguos y los primitivos, en muchas cosas más inteligentes que nosotros, adoptaron y adoptan las máscaras para los actos graves; bellos de la vida. Los primitivos romanos, como hoy los salvajes, se ponían la máscara para atacar al enemigo en la guerra. Los hechiceros y los sacerdotes tenían máscaras de ceremonia para los encantamientos y los ritos. Los actores griegos y latinos no recitaban jamás sin máscara. En el Japón se danzaba siempre con la máscara (las que he comprado son precisamente máscaras para el baile Genjô-raku y pertenecen a la época de Heian). En la Edad Media los miembros de las hermandades llevaban la cara cubierta con una capucha provista de dos agujeros para los ojos. Y recuerdo el Profeta Velado del Korazan, el Consejo de los Diez de Venecia, la Máscara de Hierro… Guerra, arte, religión, justicia: nada grande se hacía sin la máscara. Hoy es la decadencia. No la adoptan más que los bufones del carnaval, los bandidos y los automovilistas. El carnaval está casi muerto, y los salteadores de caminos van siendo cada vez más raros. La máscara, según mi opinión, debería ser una parte facultativa del vestido, como los guantes. ¿Por qué aceptar un rostro que, al mismo tiempo que es una humillación para nosotros, es una ofensa para los demás? Cada uno podría escoger para sí la fisonomía que más le gustase, aquella que estuviese más de acuerdo con su estado de ánimo. Cada uno de nosotros podría hacerse fabricar varias y ponerse ésta o aquélla según el humor del día y la naturaleza de las ocupaciones. Todos deberían tener en su guardarropa, junto con los sombreros, la máscara triste para las visitas de pésame y los funerales, la máscara patética y amorosa para los flirts y los casamientos, la máscara riente para ir a la comedia o a las cenas con los amigos, y así por el estilo. Me parece que las ventajas de la adopción universal de la máscara serían muchas. 1ª Higiénica. Protección de la piel de la cara. 2ª Estética. La máscara fabricada por encargo nuestro seria siempre mucho más bella que la cara natural y nos evitaría la vista de tantas fisonomías idiotas y deformes. 3ª Moral. La necesidad de disimular —es decir, de componer nuestro rostro con arreglo a sentimientos que casi nunca experimentamos— se vería muy reducida, limitada únicamente a la palabra. Se podría visitar a un amigo desgraciado sin necesidad de fingir con la fisonomía del rostro un dolor que no sentimos. 4ª Educativa. El uso prolongado de una misma máscara —como demuestra Max Beerbohm en su Happy Hypocrite— acaba por modelar el rostro de carne y transforma incluso el carácter de quien la lleva. El colérico que lleve durante muchos años una máscara de mansedumbre y de paz, acaba por perder los distintivos fisonómicos de la ira y poco a poco también la predisposición a enfurecerse. Este punto debería ser profundizado: aplicaciones a la pedagogía, al cultivo artificial del genio, etc. Un hombre que llevase durante diez años sobre la cara la máscara de Rafael y viviese entre sus obras maestras, por ejemplo, en Roma, se convertiría con facilidad en un gran pintor. ¿Por qué no fundar, basándose en estos principios, un Instituto para la fabricación de talentos? Cuento del libro "Gog" de Papini. El cuento nombra a un tal Max Beerbohm y una obra de éste" Happy Hypocrite" o sea "El farsante feliz". Reseña: Lord George Hell, mujeriego y jugador, cae perdidamente enamorado de una joven e inocente bailarina llamada Jenny Mere, a quien inmediatamente propone matrimonio. Ella le rechaza, alegando que sólo se casará con un hombre que tenga cara de santo. Así que él, desesperado, busca una máscara que llevará siempre puesta para engañarla hasta que finalmente ella cede. A partir de entonces, el poder de la máscara sorprenderá al propio George. El hábito, ¿hace al monje? Sir Henry Maximilian «Max» Beerbohm fue un escritor y caricaturista inglés. Son notables su novela Zuleika Dobson (1911), los ensayos recogidos en Más (1899) y los cuentos de Siete hombres (1919). Siendo todo un dandi, Beerbohm elaboró sofisticados dibujos y parodias que fueron únicas al plasmar con bondad cualquier actitud pedante, artificial o absurda de sus famosos y bien vestidos contemporáneos. A lo largo de una carrera que abarcó más de sesenta años, Beerbohm se estableció como el más destacado caricaturista de Gran Bretaña y uno de sus más queridos escritores. Oscar Wilde, 1894 Mr. Rudyard Kipling Henry James, 1904 George Bernard Shaw, 1905 Mark Twain, 1908 Winston Churchill, 1910 Theodore Roosevelt, 1912 Mr Joseph Conrad, 1920 Mis otros posts de Literatura Un cuento(corto), una historia y un plagio. 'Los relatos del padre Brown',TODOS. Pasá y resolvé crímenes Historia completamente absurda (cuento corto). Vení a Ascenzia que seguro sos Rey. 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