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Registrate y eliminá la publicidad! El milagro de Leo García 6Nov2008 Categoria: Entrevistas Autor: Leandro Falcón El prolífico canta autor, que acompañó a la formación de Soda Stereo en su gira de regreso, sacó un nuevo disco: “El Milagro del Pop”. Será el primero de 10 discos que irán sucediéndose. Café de por medio, Leo nos contó de su vida, sus gustos, su música, su vida, los vicios y demás. ¿A qué responde la idea de la seguidilla de discos? La idea es liberar material acumulado que quedó a lo largo de 3 años de no sacar discos, junto con canciones que quedaron de discos anteriores. El segundo vendrá en Diciembre. Para mí lo importante es poder encontrarme con la gente y regalarles el disco. Pero éste segundo va a ser diferente que en La Trastienda, donde el disco venía con la entrada. Quiero que el disco sea totalmente un regalo. Ahí cuando toque en el Personal pensaba lanzar el disco como un disco volador, que con la entrada no lo puedo hacer, por que no planea. Ojo que podés lastimar a alguien. No, pero no llega. Va tomando vuelo y le cae lentamente en la mano. Se llama “El Milagro del Pop”, no puede pegarle en la cabeza a una persona. A menos que alguien necesite… liberar su sangre. (Risas) ¿Cuándo te diste cuenta que lo tuyo era la música? Cuando me decidí a dejar todo por la música. Es lo que más me gusta. Se requiere mucho trabajo y disciplina para dedicarse. Cuando decidí dejar mi trabajo, por que me absorbía mucho tiempo. ¿De qué trabajabas? Hice de todo. Trabajé en kioskos, heladerías. Tuve un laburo de dibujante en una revista de modas. Todavía no había diseño gráfico tan avanzado, entonces se necesitaban dibujantes. Yo me divertía mucho, pero cuando empecé a sacar el disco con mi anterior banda, “Avant Press”, ya usaba papeles de calcar y hacía todos los dibujos iguales. No tenía tiempo para dedicarme. En una letra hacés hincapié en lo importante que fue para vos dejar el barrio. Soy de Moreno, y viajaba todos los días a la Capital, o me quedaba a dormir en la casa de algún músico que vivía ahí. Creo que si te quedás en el barrio, no tenés posibilidad de ir a la Capital, ir al centro. Uno tiene que ir siempre al centro de sí mismo, así que imaginate. Más siendo solista como yo. Cuando hice mi disco con Avant Press, me lo produjo Melero, después Soda Stereo tocó una canción, Cerati después me produjo, son muchas cosas que logré al irme, si me quedaba no iba a llegar ni a Cerati, ni a Melero, ni a la discográfica, ni a tocar con Soda en River. No hice la banda con chicos del barrio, por que no iba a poder salir. ¿Te sentías incómodo en el barrio? No, es que siempre fui ambicioso. Siempre quise tener una banda famosa, ser conocido, tocar en lugares bailables. Ser profesional. De todos modos, pocos artistas que han logrado algo se han quedado en el barrio. Hay que aislarse un poco, en un punto hay hasta que salir de la familia. No quiero que se malinterprete, pero hay que exponerse. Irse es la clave. Ir y morir. ¿Pensás que es importante para un artista ser famoso? En ésta era sí. Para ser reconocido, tener un código, una identidad. Para tener influencia y una forma mucho más fácil de llegar. Hay artistas que trascendieron después de muertos, mucho más que lo que podrían haber trascendido en vida; pero son famosos igual, por que uno los conoce, conoce el código, la propuesta estética. Por eso la fama y el reconocimiento sirven para moverse de un modo mucho más rápido en la comunicación. No sólo en la música, también en el arte superior. Pienso en Andy Warhol siendo empresario de su propia obra. Con o sin éxito está bueno que los artistas sepan qué se hace con lo que hacemos, qué genera, cuánto genera. Es importante aprender a venderse para poder generar la inversión necesaria para llevar a cabo el arte propio. Hablás de arte superior, ¿la música popular es un arte mundano? No, para nada, me refiero a lo que está escrito para el que estudia arte. Si hablamos de esos artistas de la historia. Como Van Gogh, que hizo algo muy artesanal y que se podía expresar de ése modo, o la música clásica, que me parece una música un poco más bendita. Es que el arte está muy corrompido ahora, muy manoseado. Yo no puedo decir que inventé nada, recreé algo. La mejor influencia que tengo en mí, es la música de los demás. No es que me inspiro por que me sentí mal o, por que estaba triste, entonces hice tal letra. A mi me inspiran los demás, no me inspiro yo con mi vida. La inspiración de mi vida personal es cuando estoy tranquilo, cuando no quiero hacer nada. Cuando quiero hacer algo, es por que escucho un nuevo descubrimiento y pienso “qué bueno, esto podría ir para éste lado” y ahí voy construyendo. Vi que tenés un canal propio de YouTube, ¿forma parte de tu arte? No, hago lo mismo que todos. Ahora estoy empezando a hacer video arte conceptual igual. Pero lo hago para verlo con mis amigos y reírme. Me gusta tal vez verme como hablo. Está ese morbo de Internet, de ponerlo ahí y que lo vea cualquiera. De una cosa que grabás con el celular. Por ahí alguien que está esperando un tema nuevo mío, bueno, puede ver lo que hago. Antes alucinaba, pero es algo muy común. La intimidad cada vez se está perdiendo más. Se supone que todos tenemos una vida similar, tenemos que comer, ir al baño, dormir. Me filmo, juego a que tengo un programa de televisión. Cosas que hago cuando estoy aburrido. ¿Pensás que la exposición personal es el destino inminente de cualquier artista pop? Hay un montón de cosas, que la verdad yo quisiera que no se conocieran. Yo muestro, para que los que están ocultando se desenmascaren. Cuando hacés una propaganda, mostrás lo que va a convencer a los demás, para que le quede la fantasía al otro. Si ves una persona que solo muestra un perfil en las fotos, te preguntás “¿qué pasa con el otro lado?” Para mí hay que mostrar todo. No me comparo, pero miralo a Dalí, que dejó todo, Warhol también: fotos, videos, diarios, tiene todos los días escritos, por que la vida es obra, y la verdadera obra de arte, es la vida. Pero si te pasás todo el día escribiendo lo que hiciste ¿de dónde sacás el tiempo para vivir? Es que ser un artista es una locura. Estamos todos locos: la sensibilidad, el factor de culpa, la obligación de ser bueno; un montón de cosas muy freak en el artista. Yo trato de ser normal, ir al psicólogo y un montón de cosas, por que sino estaría viviendo en un castillo de cristal. Antes en las notas contaba todo lo que me pasaba, que me había drogado por ejemplo. Y eso no hay que contarlo, por que ya quedaba como un drogadicto. Después contaba que salía con un pibe, y quedaba como un puto. Entonces puto, degenerado, drogadicto; todo junto. Hay otros que son como artistas diseñados. ¿Y cómo es tu relación con las drogas? Ahora no tengo relación con las drogas. Para mí la droga es la cocaína, de la que hay que cuidarse, por que si caes en una adicción de esas, podés tocar fondo. ¿Te pasó? Si, por eso no tomo más. Pero nunca fui un drogadicto recibido. Soy un chico blando, como Brian Jones. Un fasito me fumo, para relajarme. Pero cuando tengo que hacer notas, o hablar seriamente con alguien, no puedo tener las neuronas para todos lados, me cuelgo mucho. De repente una pastilla o una droga así, tiene que ser en un momento ideal, por que sino me quedo colgado, quiero volver a mí y no puedo. Tengo una visión bastante psicodélica sin tomar ácidos, aunque los tomé, y está bueno pasar por esa experiencia; por que te dan un modo de ver las cosas. Inclusive uno cree que es inspirador, por que te ves mas suelto. Pero después hay que vérsela con la reseca, como dice Fito Páez. Pero ya no me siento tentado. Cuando lo veo ya pienso en cómo voy a quedar después. Después hay cosas un poco que exigen estar al tono con los demás, entonces bajás un poco. Más que nada cuando notás que tenés que crecer más en tu vida. Decís “bueno, probé esto, pero ahora estoy metido en ésto”. Y te levantás mal, te duele el cuerpo, te empezás a pelear con la gente, por que te produce mal humor, tenías compromisos que no cumplís; se te llena de eso y el protagonismo de tu vida lo toma la droga. Si despertás, está bueno. Yo igual no soy careta. Pero cuando perdés el protagonismo de tu propia vida, pierde sentido. Drogarse para vivir, o vivir para drogarse… Claro. Pero me encanta divertirme, me encanta todo lo que sea motivo de diversión; y que los demás se diviertan. El tema es que el consumo es una cosa personal. Hasta donde llega uno. No es algo que me preocupe. Además ya pasaron varios años de esto, ya la mentira de la droga no va más. ¿Qué opinás de la música de ahora? No pasa nada. Debe haber muy buenos MySpace. No hay underground, no digo que no halla gente talentosa, pero no hay nadie que esté revolucionando con eso. Veo más actitud en cosas de afuera. Me gusta una banda que se llama “Late of the Pier” de Inglaterra, o “Crystal Castles”. Cosas con actitud. Y se me hace que son gente humilde, copada, acá son todos muy creídos. Una banda que junta 200 personas ya está en las nubes. ¿Y qué le falta a esas bandas? Falta, el respeto y la sabiduría de saber de dónde viene nuestra música. Acá hay grupos que insultan a Charly en sus notas. El es el padre del rock, y hay grupos que no tienen ni el cuarto de vida hecho y hablan mal de el. No terminamos de tener bases los argentinos, nos odiamos. No terminamos de tener pirámides. Toda ésta generación de los 90 en adelante vienen con la re actitud, pero no tocan, no cantan, desafinan. Cuidemos a Spinetta a Charly, ciudemos la pirámide. Está bien, no me escuches a mí; pero escuchalo a Charly, escuchalo a Spinetta. El otro día vino un pibe, me dio un disco y me dijo “tomá, dáselo a Cerati”. Aunque yo sea amigo, no lo veo todos los días, y si le doy un demo de otra persona, creo que me lo tira por la cabeza. Ya fue, hacé la tuya. Pensando que yo hice lo mismo y no fue así, Gustavo ya había escuchado cosas mías antes de conocerme. No tengo una banda nacional para ver éste fin de semana. Victoria Mil me gusta, pero no es tan nuevo. Cualquier tipo de ansiedad nos perjudica. Tenemos que tomar conciencia y no ser tan egoísta. Yo trato de estar bien conmigo desde ese lugar. fuente: http://www.rock.com.ar/blog/2008993/el-milagro-de-leo-garcia/ <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>
La Dama Blanca Por Elvis Costello Una de las mejores voces, mejores compositoras y mejores músicas de las últimas décadas, madre de toda una generación de cantantes mujeres e influencia sobre los nombres más insospechados del rock, Joni Mitchell, desde hace casi diez años permanece en silencio. Ahora, con la excusa de dos nuevas compilaciones en las que fue curadora de su propia retrospectiva, el músico Elvis Costello consiguió hacerle esta entrevista imperdible. Hablábamos acerca de “The Circle Game”, una canción que reapareció una y otra vez a lo largo de la carrera de Joni Mitchell. En un comienzo, había sido grabada por otros artistas antes de que ella empezara a grabar sus propios discos; la versión de Joni salió en su tercer álbum, Ladies of the Canyon, cuando ella estaba alcanzando un éxito temprano pero casi universal. La letra, una meditación sobre el ciclo de la vida, debe parecer precoz para algunos, merced a su original tema: “Dieciséis primaveras y dieciséis veranos pasaron ya / Las ruedas de carreta se convirtieron en ruedas de coches por la ciudad / Y le dicen: / Tomate tu tiempo, no pasarámucho / antes de que arrastres los pies y hagas girar más lento los círculos”. La canción quedó investida después de una dolorosa resonancia, que sólo el tiempo pudo proveer, cuando ella la reinterpretó en su álbum orquestal del 2000, Travelogue. La compositora ya había recorrido ese camino con anterioridad: “Escuché y vi la canción, interpretada por la voz de Mabel Mercer, que tenía más de setenta años y contaba con toda una experiencia de vida. Luego de su recital, fui detrás del escenario. Sin decirle que yo era la autora –era apenas una jovencita– le digo: “Ésa fue la mejor interpretación que escuché de esa canción. Sólo una persona mayor le podía infundir tanta vida...”. Pero fue algo ofensivo. Aprendí que una mujer nunca es una mujer mayor”. La risa de Joni nace con facilidad de esa voz que no borró su Saskatchewan natal, en Canadá, a pesar de la cantidad de años que pasó en California. Sus rasgos bien marcados encuadran una de las miradas más claras y penetrantes que uno puede encontrar. A riesgo de ofenderla como ella ofendió a Mabel Mercer, le cuento que en 1972, cuando yo tenía 17 años, nos escapamos del colegio con mi amigo Tony Tremarco y tomamos el tren de la mañana que iba de Liverpool a Manchester para hacer la cola temprano y conseguir buenas ubicaciones en el único show que ella iba a hacer en 40 millas a la redonda. Ese concierto fue extraordinario por la impresión indeleble que crean las reveladores canciones de Blue, por entonces su último álbum. El show duró tanto que cuatro de nosotros tuvimos que juntar hasta los últimos peniques para un gasto exorbitante: el taxi que nos llevó de vuelta a Liverpool porque nos habíamos quedado a escuchar los bises y habíamos perdido el último tren. Menciono esto porque ésa era una época de mi vida en la que tenía que ahorrar dinero para poder comprarme un disco por mes, en el mejor de los casos. Mi papá me regaló el primer LP de Joni Mitchell y después fui anhelando por anticipado cada uno de los que siguieron: ahorraba el dinero y los compraba el mismo día en que aparecían. Como tantas otras personas, experimentaba una curiosa e íntima conexión con sus temas, incluso si hablaban, mayormente, de cosas que estaban fuera de mi experiencia. La rareza de estas adquisiciones tenía un significado: pasaba muchas horas solo, escuchando en la oscuridad álbumes que, progresivamente, se volvían más emocional y musicalmente complejos, como Blue (1971), For the Roses (1972) y Court and Spark (1974). En este período, Joni pasó de su hermosa y pura voz de soprano con la que canta en sus primeros discos a esos tonos más naturales de contralto –el tono vocal que abre la canción “Blue” parece que fuese evocado por un cuerno–, mientras que los sutiles acompañamientos instrumentales hechos por su guitarra única, de tonos abiertos, dan forma a las composiciones perfectamente trazadas de Court and Spark. Aunque a menudo se la describió como una “cantante folk”, e integró esa tendencia del rock’n’roll conocida como wooden music, a la que pertenecieron Crosby, Stills, Nash and Young, sus acompañantes más empáticos comenzaron a provenir del mundo del jazz. El éxito popular de Court and Spark y su hit, “Help Me”, fue continuado por el aún más ambicioso The Hissing of Summer Lawns (1975). La influencia del jazz en sus temas y en los arreglos se volvió más pronunciada. Los densos y líricos retratos en tercera persona de personajes heridos, con los que nadie podía identificarse, característicos de composiciones como “Edith and the Kingpin” y “Shades of Scarlet Conquering”, no fueron bien recibidos por algunos de sus oyentes más enternecidamente idealistas. Comencé a tocar la guitarra en 1968, el año que se editó el primer disco de Joni Mitchell. Empecé a escribir canciones casi inmediatamente y, como la mayoría de los novatos, imitaba aquello que adoraba. Me acuerdo de que le dije al profesor de orientación vocacional del colegio que yo quería “escribir palabras y ponerles música”, como creyendo que estaba inventando la rueda, y él, burlándose, me dijo, “¡Entonces querés ser una estrella de pop!”. Como tantos otros adolescentes, yo era probablemente demasiado serio y retraído, pero aquello me pareció atendible y legítimo, y me fui a casa a escuchar durante horas y tratar de escribir como Joni (y también como Randy Newman y David Ackles). Esos álbumes probablemente eran tan reconfortantes como un libro. En el sentido de que en una primera escucha no se revelaban todos sus secretos. Este proceso duró en mí hasta apenas después del lanzamiento del exquisito Hejira, en 1976, cuando me di cuenta de que el rock’n’roll era lo mejor que yo podía intentar para que mis canciones fueran oídas, y comencé con mis primeras grabaciones. En un año había ahorrado tanto que contaba con “ingresos disponibles” para comprarme diez discos en un solo día, pero ya nunca tuve el tiempo para concentrarme en un solo disco. Sin embargo, continué adquiriendo cada LP de Joni, mientras ella expandió sus inquietudes con Don Juan’s Reckless Daughter, de 1977, un álbum que aún hoy tiene la capacidad de proveernos de placeres inéditos; colabora junto a Charles Mingus en uno de sus últimos proyectos, el álbum de 1979, Mingus; y gradualmente desplaza su atención artística hacia el mundo exterior, a menudo dando con aquello que anhelaba hallar. En los ‘80 y principios de los ‘90, me dio placer saber que una artista que yo admiré tanto pensaba que valía la pena darle batalla a una época de opciones sónicas tan chillonas que yo la llamaría el equivalente áureo de estar atrapado en un restaurante chino que se jacta de meterle a todo picante. El paso de Asylum a Geffen Records no pareció ayudar mucho: la promoción de los discos de Joni se volvió mediocre y muy pobremente orientada. Una voz única que parecía a la vez universal y oportuna enfrentaba ahora una respuesta crítica impaciente y muy poco iluminada. Pero incluso entonces nos topábamos con canciones extraordinarias, como la hermosa pero atormentada “The Beat of Black Wings”, una conversación con un soldado perturbado que vuelve a casa luego de otra locura militar de su país, y aparece en Chalk Mark in a Rainstorm, de 1988. Los últimos años vimos cómo las cosas se fueron poniendo en orden. El Grammy por Turbulent Indigo (1994) y otros premios parecieron menos un reconocimiento que un pedido de disculpas por el vergonzoso manejo comercial que tanto había hecho por marginalizar su obra en el período inmediatamente anterior. Joni misma comenzó a reevaluar su catálogo de temas. Primero emprendió la regrabación orquestal de Travelogue. Luego colaboró con la realización de un “perfil”, que salió en DVD y en televisión, titulado Joni Mitchell: Woman of Heart and Mind. La entrevista que acompaña esta filmación revela a alguien considerablemente más honesta y relajada que cualquiera de sus contemporáneos. Nos juntamos en ocasión del lanzamiento en el mes de julio de The Beginning of Survival, una compilación que específicamente recopilaba temas de los discos editados por Geffen en los ‘80 y ‘90 y de los dos últimos álbumes de Reprise con material original, Turbulent Indigo y Taming the Tiger, de 1998. No un “grandes éxitos”, sino más bien una serie apasionada y profética de respuestas a un mundo al filo del abismo espiritual, moral, cultural y ambiental.A este lanzamiento siguió, en septiembre, Dreamland, una antología (Rhino Records) que es tanto más valiosa por la insistencia de Joni en incluir su visión personal, y por cierto más equilibrada, de los contenidos que fueron descubiertos en las curiosas colecciones de Hits and Misses aparecidas en los ‘90 bajo el sello Reprise. El packaging de estos nuevos lanzamientos ofrece también un comentario pictórico vehiculizado por el espléndido uso que hace Joni de autorretratos pintados, grupos familiares y otros estudios pictóricos del natural o de memoria. Conocí a Joni hace un par de años, gracias a mi esposa, Diana (Krall). Desde entonces, hablamos por teléfono en varias ocasiones y los tres hemos pasado unas pocas y relajadas noches cenando o jugando al pool en la casa de Joni, juegos de “dos contra uno” en lo que la anfitriona nos destruyó siempre. Hoy vine con mi grabadora, una lista de preguntas y con algo de miedo. Mi desprecio por la industria mediática que asume la pose del conocimiento, pero en realidad carece de todo regocijo, y reduce mucho de la crítica musical a pueriles invocaciones de nombres, probablemente supera el de mi compañera. Estamos bien unidos en nuestro desdén por el cinismo de la desintegradora industria de la música. Lo que sigue son unos pocos momentos de la charla que mantuvimos en el Hotel Bel-Air, en Los Angeles, y que duró seis horas y media. - Elvis Costello: Me dijiste que vos te pensás como pintora antes que como música. Y ahora sos la curadora de tu propia retrospectiva. - Joni Mitchell: Cuando Rhino me llamó para hacer la compilación, yo estaba escuchando que, en sus coberturas de la guerra, las radios norteamericanas pasaban esas canciones nacidas en la guerra de Vietnam que eran, todas ellas, muy críticas con los soldados. Durante los ‘60, recuerdo que pensaba que esa percepción era inapropiada y, de hecho, eso me llevó a que tocara para los soldados en Fort Bragg, donde conocí a Killer Kyle (el soldado que luego cita en “The Beat of Black Wings”), quien me dijo: “Fui hasta allá a matar comunistas para la mayor gloria de Dios”, y volvió quebrado, diciendo: “Esta es una guerra injusta”. The Beginning of Survival fue una reacción a escuchar por radio mucha música de la época de la guerra de Vietnam que yo consideraba del todo inapropiada para los tópicos de hoy. Por otro lado, yo tenía esos temas de los ‘80 totalmente olvidados porque los ejecutivos no les dieron promoción en su momento. Los ‘80 fueron un período muy delicado de la cultura norteamericana, cuando la gente simplemente no quería ver. Esta es una nación que ha perdido la capacidad de autocrítica y que miente sobre sus libertades. Todo el mundo que conozco tiene déficit de atención y lo dicen con mucho orgullo. Y esas canciones trataban los tópicos que se discutían en la radio. Pero es una mala época para tener razón. The Beginning of Survival es mi mejor trabajo, pero no se ha convertido en participante activo en la cultura contemporánea. Esto no es música para avestruces. Rezo para que los norteamericanos no sean, en este momento, avestruces, porque si lo son vamos a estar en un problema terrible. Comenzamos a hablar acerca del cambio gradual de Joni desde las canciones más personalmente reveladoras de sus inicios hasta la utilización de personajes y de crítica social en sus letras. - Costello: Si no estoy errado, “I Had a King” es una tema acerca de la desilusión. Es la primera canción de tu primer álbum Song to a Seagull, de 1968. Pero orientaste las cosas de tal modo que lograste algo inusual: que una parte sustancial de tu público te acompañara a través de una complejidad progresivamente más emotiva, hasta arribar a Court and Spark, que fue un disco que se convirtió en hit. La vida sofisticada de la que hablás en “Free Man in Paris” y en “People’s Parties” no encaja exactamente en la experiencia de todo el mundo. Describís una vida que noes muy compartida por tu audiencia y, sin embargo, aceptan tu versión de las cosas, y además funciona para el arte y para la música pop. Por otra parte, el público se identifica incluso con letras más personales en canciones tan desnudas como las que trae Blue. Mitchell: En realidad ni pienso en el público. Trabajaba con mis experiencias y con mi propio gusto por el cambio y el progreso musicales. Si algo te obsesiona, lo mejor es hacerse cargo de esa obsesión y darle un uso, crear con o a partir de ella. Uno puede escribir una canción acerca de algún tipo de problema emocional que está atravesando, pero sólo será una buena canción una vez que haya atravesado la sensibilidad y llegue a la lucidez. - Costello: Los dos compusimos canciones para el film de Allison Anders, Grace of My Heart (1996), que trata sobre la carrera de una cantante y compositora ficcional de los años 60. Yo escribí “God Give Me Strength” con Burt Bacharach, y vos escribiste “Man From Mars”, que era para una escena en que el personaje principal debe grabar una canción luego del suicidio de su novio songwriter. Era raro verte revisitar el estilo de viejas composiciones. Sin embargo, esa canción parece algo más profundo que un simple ejemplo de Joni escribiendo una canción de Joni que data de 1972. - Mitchell: Había una afirmación fuerte en esa película: “Eres una mujer; serás capaz de escribir cosas que los hombres no pueden”. Ellos la quitaron, pero para mí era genial. Dije: “Nunca nadie me dijo eso”. (Risas.) El director quería que escribiera esa canción en respuesta al suicidio de ese muchacho. Y dije: “Puedo escribir un único tipo de canción, ya mismo: Odio el negocio. Si querés Odio el negocio, te puedo ofrecer un montón, pero no creo que pueda hacer otra cosa”. Pero entonces mi gato, Nietzsche, me volvió loca: meó al lado de mi oreja. Lo agarré de la punta de la cola y del cogote hasta tomarle las manos para que no pudiera arañarme, y dije: “OK, si te vas a portar como un animal, vas a poder vivir como un animal”. Lo dejé afuera toda la noche, algo que nunca había hecho. Bueno, herí sus sentimientos. Y la primera noche no volvió. Tampoco la segunda. Yo sólo tengo una foto de él de cachorro. Así que lo dibujé y lo pinté, y fotografié lo que hice; al tercer día tenía una impresión; lo convertí en lámina al quinto día y los metí en todos los buzones cinco kilómetros a la redonda. Detrás de la imagen decía: “¿Han visto a mi Nietzsche?”, y mi número de teléfono. Como haría un actor del Actor’s Studio, por el dolor que me provocaba su ausencia escribí la canción “Man from Mars”. Se nota en la mezcla de la canción: estuve afuera tratando de oírlo y mis oídos escuchaban lo que pasaba a cinco kilómetros de distancia. Fue la mezcla más profunda que hice en mi vida, con sutiles sonidos yendo y volviendo en la mezcla. Así que terminé el tema. Me llevó 17 días, y al día 18 Nietzsche regresó. - Costello: Mencionaste algo acerca de la producción. Las canciones de The Beginning of Survival provienen de un tiempo en que parecía muy difícil grabar temas. - Mitchell: ¿Los ‘80? Fue un período en que todo se volvió extraordinariamente brillante. Yo creo que fue por la cocaína. Tenía el brillo de las uñas que rechinaban al rasgar un pizarrón. No me gustaba eso. Sin embargo, las bases rítmicas me permitieron, correcta o equivocadamente, puntuar el ritmo. Algunos eran excéntricos, pero entonces los incluí en discos en vivo y en los simples. Incluso en el uso de programas, era algo realmente creativo. - Costello: “Tax Free” (de Dog Eat Dog, 1985) y “The Reoccurring Dream” (de Chalk Mark in a Rainstorm, 1988) son composiciones que se presentan bajo la forma de un collage sónico común en hip hop y en la música dance. Pero no creo que deba haber una visión ortodoxa respecto de estas técnicas o preocupaciones acerca de la autoría. Me obligaron a quitar una parte de laprimera composición de mi nuevo álbum The Delivery Man, porque Steve Nieve, el pianista de mi banda, citó un fragmento de “América”, de Leonard Bernstein, de un compás y medio de extensión. La compañía me quitó un diez por ciento del tema. Si uno aplicara esa misma lógica a la mayoría de los álbumes de jazz, se haría imposible editar un CD. - Mitchell: Si Charlie Parker estuviese vivo (alude a la composición de Charles Mingus, “Gunslinging Bird”)... - Costello: Habría un montón de editores muertos. ¿Te sentiste alguna vez así? Porque debe haber chicas que se querrán parecer a vos de modo ineficaz. ¿O ves esto con afecto? - Mitchell: Yo no lo veo para nada. Esta es otra razón de por qué hice este disco. Tiene canciones que grabé originalmente en un momento en que pensaban que me había vuelto rancia: era mi momento para morir. Costello: ¿Cuándo fue esto? - Mitchell: A mediados de los ‘80. Un día prendo la radio y el presentador dice: “Están todas estas muchachas nuevas y todas escuchan a Joni Mitchell”. Y empezaron a pasar esas canciones con los primeros tres acordes que te aprendés en la guitarra, letras insípidas, cero profundidad, cero claridad, ninguna metáfora, nada, pésimo. Al final del show, el mismo presentador dice: “Todas esas chicas le están ganando a Joni en su propio terreno”. Ahora nos enfrascamos en una conversación que nos lleva a la catástrofe ambiental, a J. Robert Oppenheimer, a San Agustín, al budismo, a la cultura nativa norteamericana y a las motivaciones conflictivas y sus consecuencias en la ayuda humanitaria, que inspiraron una canción de 1985 llamada “Etiopía”. Desafortunadamente, es demasiado larga como para reproducirla aquí o incluso editarla sin imprimir distorsiones. - Costello: En un momento dijiste: “Me retiro”. - Mitchell: Ajá. - Costello: Pero cuando Diana y yo nos juntamos con vos la última vez, nos interpretaste una hermosísima pieza musical. - Mitchell: Tengo una pieza musical, desde 1997, y no veo cómo ponerle letra. ¿En qué dirección ir en este mundo? Así que no la grabé. - Costello: ¿Hacés música, te sentás a tocar el piano? - Mitchell: Cuando voy a British Columbia (donde Joni tiene una casa). Porque estoy en espacio muy pequeño, tengo un solo canal de televisión y la verdad que por ahora no estoy con ganas de escuchar mucha música. Todavía estoy haciendo las paces con la música. Escucho apenas, Debussy y Stravinsky y eso... - Costello: ¿Tocás música o improvisás? - Mitchell: Improviso; no puedo recordar nada que haya escrito. - Costello: ¿Tocás temas de otros? ¿Te sabés otros temas? - Mitchell: No sé nada. - Costello: ¿No conocés ninguna otra canción? - Mitchell: Nada. - Costello: ¿De nadie? - Mitchell: No. No conozco ni siquiera mis propias canciones. - Costello: Entonces cuando tenés que tocar, ¿te las tenés que estudiar de nuevo? - Mitchell: Sí. Con la pintura no tenés que volver a hacerlo y pintar de nuevo lo mismo. - Costello: Cuando tocás e improvisás, ¿no tenés el impulso de capturar algo? Incluso del modo más casual, en el caso de que fueras visitada... - Mitchell: Trato de capturarlo [una nueva composición]. Por repetición. Es suficientemente fascinante tocarlo una y otra vez. En este momento nos interrumpen y nos invitan a caminar a través del hotel, así hacemos las fotos para la entrevista. La charla va de un tópico a otro y hablamos de la forma única en que los músicos convergen, sean bandas carnavalescas de Sudamérica, ese gran grupo de los tardíos 50 –el Muddy Waters Chicago–, o la Duke Ellington Orchestra. Nos enteramos de que coincidimos en adorar al gran saxofonista Johnny Hodges. Cuando volvemos a la cafetería, encontramos el lugar limpio y nos informan que el establecimiento no nos permite fumar durante la tarde. Esto implica una fuerte inhibición para Joni, entonces nos dirigimos a una deli cercana y concluimos la charla hablando de los misterios de las radios, de los sueños, y de los planes para el futuro. - Mitchell: Estaba esa ciudad montañosa en Rusia donde se escuchaba mi música porque la pasaba una emisora alemana. Recuerdo esto porque en Saskatchewan la música solía provenir de Texas. Bien tarde cuando terminaba la emisora local. - Costello: Debía ser una emisora poderosa como para llegar hasta allá. - Mitchell: Una antena enorme, y los sonidos aparecían y desaparecían. Así que recibí una carta desde una comunidad montañosa en Rusia, en la frontera con China, y querían que hiciera allí un festival. Les había llevado un mes y medio escuchar un disco entero mío, por la recepción que había en las montañas. Y tenían que aguardar hasta que pasaban de nuevo una canción del disco. Recuerdo mi niñez, y lo precioso que era eso. Tenías una parte de una canción, y pasabas la noche con la radio bajo las sábanas esperando que la pasaran de nuevo. - Costello: Ahora tenemos una situación de “demasiadas opciones”. - Mitchell: Demasiadas pésimas opciones. - Costello: Tuve la misma experiencia a comienzos de los ‘70, escuchando Radio Luxemburgo en las primeras horas de la mañana, cuando la BBC se iba del aire. Nos decían: “Hoy oiremos temas de Blue”, pero como la señal venía de ultramar, el sonido oscilaba. Entonces debías esperar a que pasara un tema de Deep Purple o algo así hasta que venía otro tema. Pero esto hacía que uno escuchara de veras. - Mitchell: Después había un irlandés radioaficionado que pasaba música del siglo XX, y una vez me llama y me dice: “A ver qué te parece, ¿Gershwin o Ellington?”. Yo le dije: “Ellington”. Pero sin despreciar a Gershwin: Gershwin es la astilla y Ellington, el madero de donde sale. - Costello: Vos hablaste de que quisiste condensar la belleza de esa música junto a la libertad lírica que ofrece, digamos, Dylan. El aprendió de la poesía folk, del simbolismo, de la cultura beat, pero creó a partir de su propia imaginación nuevas posibilidades. Bueno, vos fuiste todavía más lejos. Y no hubo nada antes en tus letras que admitiera este tipo de confidencialidad. - Mitchell: Creo que fue Stevie Wonder quien me dijo que me había escuchado en una radio de Windsor (en Ontario) y que yo había influido en algunas de sus canciones, empujándolo hacia una aventura armónica que no existía en mí. Ese es el tipo de influencia que me agrada. Y no tiene nada que ver con el plagio. - Costello: Hablas en términos musicales, ¿pero te das cuenta de que hubo una influencia en las letras, incluso un abuso de esa influencia? - Mitchell: No. Paul Simon empezó a acumular palabras, más de las que podían entrar en una canción, ¡y yo paré! (risas). - Costello: Mucho de tu trabajo en equipo ha sido con músicos de jazz, aquellos con un gran sentido pictórico, como Wayne Shorter, o alguien que complementa tus fraseos verbales como Jaco Pastorius, pero la película Last Waltz fue reeditada recientemente y viene con un raro ejemplo: vos tocando con una banda cien por ciento roquera. - Mitchell: El disco que hice para Rhino –Dreamland– es mayormente un disco de rock’n’roll. Me sorprendí yo misma cuando lo escuché entero. ¡Guau! Allí había más Chuck Berry de lo que yo misma creía. - Costello: ¿Y de dónde provino eso? - Mitchell: De mí. Buddy Holly y el primer rock’n’roll no era más liviano que lo que yo toco." Mamá" Por Fabiana Cantilo Joni Mitchell es una genia total. Tenemos en común eso de ser cantantes y artistas plásticas. Yo también dibujo y pinto. Pero ella fue como la mascota de una época: Crosby, Still, Nash & Young, la mujer de Jaco Pastorius... Yo también me siento un poco una mascota, y ella es como mi maestra. Me parece que ella abrió el camino y en otro tono, con su superguitarra, con su voz espectacular. ¡Una hippie total! Siempre la escuchaba cuando era más chica. Después aparecieron otras bestias: Annie Lennox, Madonna, Meredith Brooks. Pero ella abrió un camino. Es como la gran precursora de las mujeres cantantes animales. "Fan" Por Claudia Puyó Soy una fanática de Joni Mitchell. Mi disco preferido es Blue, pero escuché todos, absolutamente todos. Es una gran artista y una gran compositora. Tiene un estilo absolutamente personal. La primera vez que la escuché me sorprendió que no se pareciera a nada. Yo era chica, casi adolescente. Siempre me interesaron los cantantes raros, las voces particulares, la de los negros del jazz, Los Beatles. Pero Joni no se parece a nada. Tiene esa forma de cantar que no se puede explicar, no hay nada igual. Mis canciones preferidas son “The Last Day I Saw Richard” y “Little Green”. También me encantó Turbulent Indigo, un disco muy noventa. Sus discos son los cuadros que ella pinta. Es una artista completa: es una gran música, una gran compositora, una gran cantante y una gran pintora. Siento una gran admiración por ella. Sólo loas para Joni... " Dama" Por Hilda Lizarazu Joni Mitchell es una artista que abarca muchos espectros musicales y plásticos. No sólo me acompañó musicalmente durante toda mi adolescencia y hasta hoy; sus imágenes escritas son las de una mujer artista que yo siempre tomé como referencia de una vida y de un arte. Es una mujer inteligente, sensible y muy prolífera en su obra. Qué más puedo decir, la admiro profundamente. Un día estaba en las calles del Village en Nueva York y la vi ahí parada al lado mío, mirando unas revistas, con una boina y fumando. No le hablé, ni nada. Sólo la vi en tres dimensiones. Fue como un regalo tener a ese ser parado al lado mío. El mayor de mis respetos para la gran dama del folk y del jazz.

Pedro Aznar: "Estamos viviendo un tiempo vacío" Sorprendió a todos con un formidable álbum doble,"Quebrado". Cuenta cómo se siente actualmente y se muestra escéptico. Habla de su visita a Charly García y, a 30 años del debut de Serú Girán, evoca aquellos incomprendidos primeros shows. Por: Gloria Guerrero Fuente: ESPECIAL PARA CLARIN Después de un 2007 intenso, durante el cual mostró su música por Chile, Uruguay, Brasil, Ecuador y Cuba; reunió 12 mil almas en un show solista en el Planetario; realizó treinta conciertos a dúo con David Lebón (dos discos en vivo registraron la experiencia) y ocupó su tiempo "libre" en tocar como invitado de grandes figuras y dictar sus talleres sobre producción musical y uso de afinaciones alternativas, Pedro Aznar arrancó 2008 transformando su trío en un quinteto y grabando Quebrado, un trabajo doble con temas propios y versiones de algunos de los clásicos que más influyeron en su vida. De Lennon a Yupanqui, de Los Gatos a Pescado, las adaptaciones del disco 2 (y traducciones propias al español) contrastan con un primer disco en el que los temas de su autoría aran en otros terrenos: preguntas sin respuestas, riesgos, pérdidas (su padre falleció el año pasado) y gritos al cielo. En mayo de este año, 200 millones de personas lo vieron en el festival de la Fundación Alas organizado por Shakira. Luego salió de gira por Honduras, Costa Rica, Perú y Chile y ahora, mientras se recupera de una gripe descomunal aliviada con antibióticos y yogur, se prepara para el estreno de Quebrado en Buenos Aires. ¿Son estas canciones, la del disco 2, las que efectivamente marcaron tu adolescencia? Sí. Tiempo sin respuesta (de Nick Drake, fallecido en 1974) y Fragilidad (Sting) son las dos excepciones cronológicas. Pero hay dos paliativos a esa incoherencia temporal. Sting apareció en mi vida con The Police cuando yo tenía 18. Y aunque a mis 12 años no conocía a Drake, fue la época en la que el tipo estuvo más activo e hizo su obra. Aunque esas canciones llegaron a mi vida después, los autores ya estaban ahí. Tampoco quise ser tan preciso... porque en ese caso faltarían otros artistas, fundamentales. ¿Cuáles? Piazzolla, Egberto Gismonti y Joni Mitchell . No podrían dejar de estar, si estamos hablando de mi mapa genético como músico. Bueno, en 2004 hice Amelia, de Joni, pero con Roxana Amed. Interpretar y traducir canciones es una constante de tu carrera, pero nadie dijo que fuera fácil. ¿Cómo se procede? Es un trabajo de respetuosa apropiación de la obra de otro autor, y funciona por una comunicación -o por una comunión, podría decirse- de intereses estéticos: vos ves reflejadas, ahí, cosas tuyas. Y en esa ida y vuelta, mi trabajo, en realidad, es el de hacer de cuenta de que esa canción la compuse yo. Y en cuanto a lo de las letras, pasa esto mismo, más el desafío de encontrarle un ropaje nuevo en otro idioma, que sea lo más fiel posible al original... lo que sinceramente siempre es meterse en un berenjenal, porque a veces hay cosas muy difíciles de resolver. Hay alguna que otra canción que abandoné, porque no le encontraba algo que le hiciera justicia. Y, cuando es así, desisto. ¿Con cuál no pudiste? (Piensa.) Con alguna de Cazuza... Ampliaste el grupo, creció una energía rockera... Uy, la banda está tremenda. Tre-men-da. Está mal que yo lo diga (risas). A Facundo Guevara y Andrés Beeuwsaert se sumaron Federico Dannemann, un guitarrista argentino que vivió en Chile y tocó con medio mundo, y el baterista Julián Semprini. En el disco también están Andrés Vilanova (Carajo) y Pepi Taveira. La grabación se hizo solamente en dos semanas; ésa fue la idea: hacer algo fresco, directo, divertido... Grabamos tocando todos juntos, a la vieja usanza. ¿No laburábamos de esto? ¡Bueno, a ver! (risas). Y fue lo mejor que pudimos haber hecho. Porque el disco tiene una energía absolutamente directa; lo escuchás, y los tipos están ahí: te lo están diciendo en la cara. A mí me gusta usar el estudio también como una paleta extendida de color, pero este disco es muy fiel a lo que son las canciones tocadas por nosotros cinco. "Fresco, divertido..." ¿son los adjetivos para el disco 1? "Fresco" puede ser, pero... ¡Jajajaja! ¡Divertido, no mucho! Estéticamente está dicho desde un lugar fuerte. No es un lamento depresivo: es una pregunta hecha a los gritos; es como salir en medio de la lluvia y ponerte a gritarle cosas al cielo. Esa frase se espeja un poco en el tema de Nick Drake: Año tras año el tiempo se va/ y nadie pregunta qué hago acá. Estamos viviendo un tiempo vacío: vacío hasta de preguntas, más que de respuestas. Hay una sensación de pérdida del sentido: ya no es sólo una cuestión personal, ni regional, ni de país, ni de continente... estamos hablando de una sensación de fracaso de toda una civilización. Y eso te termina atravesando también a vos, porque cada quién tiene sus preguntitas personales en medio de ese contexto, y si el contexto desistió de preguntarse, es todavía más acuciante encontrar tu propio sentido en medio del sinsentido. ¿Quién te responde? (Canta): Pregunto a las rosas, qué pavada,/ las rosas no hablan,/ sin embargo las rosas exhalan/ el perfume que roban de ti, decía Cartola (uno de los fundadores de la escola do samba Mangueira). Cartola: albañil, y analfabeto. Y la canción "Fugu" habla de los riesgos de esa búsqueda... El fugu, pez globo, es una de las criaturas más ponzoñosas de la naturaleza. La gente lo come como una delicadeza y cuesta carísimo, porque hay muy pocos lugares con chefs autorizados por el gobierno japonés. Ellos estudian el corte con muchísima precisión, porque un milímetro para el lado que no es, y adiós. Adiós al que lo comió. Es una ruleta rusa. Una ruleta rusa, sí. Y la metáfora de la canción es que todo el tiempo jugamos a la ruleta rusa porque vivir, en parte, es eso. Es jugártela por andá a saber qué. Pero si no corro este riesgo, ¿para qué vivo? Lo humano también se dirime en esos términos. Desde el momento en que decís: ¿Me dan susto los aviones? Sí, hasta un punto sí. ¿Es parte de mi trabajo? Sí. ¿Y si me mato? Sí, pero es en mi ley. Estoy haciendo lo que tengo que hacer. Fuente: http://www.clarin.com/diario/2008/07/30/espectaculos/c-00811.htm
Registrate y eliminá la publicidad! San Matías, Apóstol (siglo I) Matías significa: "Regalo de Dios". Nombre y elección Discípulo de Jesús que, por la defección de Judas Iscariote, entró, a la muerte de éste, a formar parte del grupo apostólico. Su nombre significa regalo de Yahwéh, lo mismo que el de Matatías (1 Mach 2,1) y Mateo. Todos ellos derivan de una dicción hebrea a la que se añade la forma apocopada del nombre de Yahwéh, resultando mattityanu (Matatías), que a su vez se abrevia de dos maneras: mattay (Mateo) y mattiyctn (Matías). El entronque filológico y el significado de los dos últimos nombres ocasionó confusión entre los varios individuos de este nombre Aparece Matías en el Nuevo Testamento cuando entró en el grupo de los Doce (Hechos 1,21-26). Según los requisitos exigidos en este texto Matías debió de ser un discípulo de la primera hora y, en términos generales, seguir, en compañía de los Doce, las incidencias de la vida y ministerio de Jesús, de cuyos hechos y doctrinas debía dar testimonio; lo cual da cierta verosimilitud a la noticia de Eusebio (Hist. Ecl., 1,12.3: PG 20,117) sobre la posibilidad de que Matías fuese uno de los «Setenta» (Lc 10,1). Tal vez fue testigo de la Resurrección de Jesús, y pudo presenciar alguna aparición del mismo. A la muerte de Jesús, y a los pocos días de la Ascensión, San Pedro reunido con la comunidad cristiana (unas 120 almas) en Jerusalén explicó que, según estaba previsto en las Escrituras (Salmos 69:25), uno de los Apóstoles había prevaricado (Hechos 1:17-25), y que otro había de reemplazarle: "Sean sus días pocos, tome otro su oficio" (Salmos 109:8); por tanto, se imponía una elección. Se propusieron dos nombres: «José, por sobrenombre Barsaba, llamado Justo, y Matías». Se pronunció una oración dirigida al Señor para que manifestase su voluntad acerca de elección del nuevo Apóstol, lo mismo que antaño con la de los Doce primeros (Mc 3,13-19, par.), y se dejó al procedimiento de las suertes, corriente ya en el Antiguo Testamento (cfr. los 7,14.16; 14,2; lo 1,7), la manifestación de dicha voluntad. Ésta fue que la vacante de Judas la cubriese Matías. ¿Por qué «era necesario» nombrar uno para el puesto de judas? Cuando Santiago el Mayor murió hacia el a. 44 (Hechos 12,2) no se nombró otro en su lugar, ni S. Pablo fue nunca considerado su sustituto. Los «Doce Apóstoles» elegidos por Jesús lo son para el presente y para el futuro, cuando «juzguen (como nuevos «doce» patriarcas) las doce tribus de Israel» (Mt 19,28; Le 22,31); y por su número ellos expresan una plenitud que, en este caso, representa la plenitud del Pueblo de Dios. Por la primera razón, Santiago al morir no dejó ninguna vacante, no terminó su apostolado; mientras que la traición de Judas y su muerte sin arrepentimiento eficaz fueron interpretadas como una deserción, un «apartarse» (parabáinein; Hechos 1,25), un «dejar su lugar desierto» (Hechos 1,20); la necesidad de un nuevo Apóstol nacía no de la muerte de Judas sino de su deserción. Por la segunda razón, era necesario completar el número de «doce». Actividad de Matías Existen tradiciones, a veces contradictorias, acerca del resto de su vida. Nicéforo Calixto (Hist. Ecl., 11,40: PG 145,865) refiere lo siguiente: «Matías, que rellenó la docena, atracó en Etiopía primeramente, y después... de haber llevado las multitudes a Cristo, con ánimo valeroso, recibió la corona del martirio» (cfr. Clemente de Alejandría, Stromata, IV,9.71: PG 8,1281). Otras leyendas se encuentran en los Actos de Andrés y Matías. Se le atribuyen tres escritos apócrifos: a) un Evangelio de Matías al que se refiere Orígenes: «corre también el evangelio según Tomás y el según Matías» (Hom. in Lucam, I: PG 13,1803). Un testimonio de Eusebio (Híst. Ecl., 111,25.6: PG 28,269) alude al mismo y algunos entienden que habla también de sus actos; b) las Tradiciones de Matías, de las que Clemente Alejandrino cita tres sentencias (Stromata, 11,9.45: PG 8,981; 4.26: PG 8,1132; VII,13.82: PG 9,513; cfr. ib. IV,6.35: PG 8,1248 lo que se dice de Zaqueo o «Matías»). Estos dos escritos tal vez proceden de la primera mitad del s. II; c) Clemente de Alejandría (Stromata, VII,17.108: PG 9,552) e Hipólito Romano (Refutación, VII,20.1: PG (Orígenes) 16 (3 parte) 3.302) hablan de «palabras secretas» que Matías recibió del Salvador y comunicó a Basílides y otros gnósticos del s. II. La investigación no llega a establecer hasta qué punto estos tres escritos son una sola o diversas obras, ni si es Matías o Mateo el «escritor» del Libro de Tomás con sus «secretas palabras» proveniente de Nag Hamadi (cfr. J. Doresse, Les livres secrétes des gnostiques d'Égypte, París 1958). En los Acta Apostolorum Apocryphta, II,I,65-116, editados por M. Bonnet en Leipzig 1891-98 (reimp. 1959), figura en griego Los Actos de Andrés y Matías en el país de los antropófagos (¿obra del s. VI?) Se dice que las reliquias de Matías fueron, por encargo de Sta. Elena, llevadas a Tréveris, ciudad de la que es Patrón, y donde se venera su tumba en la abadía dedicada al Santo. También hay reliquias en Roma (Santa María Mayor) y en Padua (Santa Justina),también en la Iglesia de San Pedro en Lima,Perú. Es también Patrón de los carniceros y de los arquitectos. En otros tiempos fue popular en diversas zonas de Alemania. Su fiesta se celebra en la Iglesia latina el 14 de mayo; en la griega, el 9 de agosto Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/San_Mat%C3%ADas

Registrate y eliminá la publicidad! Foto: Alejandro ante Amón, Templo de Luxor. Maniobra política o interés personal. La leyenda acompaña al conquistador en su misteriosa parada en el oasis egipcio de Siwa. Vía: Pilar Rubio Remiro | El País.com, 16 de agosto de 2008 Del templo del oráculo de Amón, en el oasis de Siwa, sólo quedan hoy escuálidos muros. Fue, como Delfos o Mileto, uno de los lugares más famosos de la antigüedad. Un lugar de peregrinaje anclado en un desierto feroz. El tiempo pasa y hoy se puede llegar a él en autobús de línea, pero antaño este viaje era arduo y penoso. ¿Por qué Alejandro Magno hizo un extraño alto en su camino a Asia y quiso ir a consultarlo arriesgando una vez más su vida? Nunca habló de sus razones. No confesó ni sus preguntas ni las respuestas, razón por la cual este viaje misterioso inspira siempre en sus biografías un surtido ramillete de hipótesis. La principal tiene que ver con la soberbia. Parece probado que Alejandro deseaba dar por cierto su origen divino. Quería saber, entre otras cosas, si era hijo de Zeus, la deidad que se manifestaba en este oráculo del remoto desierto líbico con el nombre de Amón. El rey macedonio sigue desplegando ante nosotros una fascinación intacta, como lo prueba la cantidad de títulos sobre él que se encuentran ahora en las librerías. Quizá sea por la belleza de un espíritu en la infatigable exploración de sus límites Foto: Alejandro representado en una moneda con los cuernos del dios Amón Su periplo comienza en Menfis en el 331 antes de Cristo, donde fue coronado faraón. Menfis hoy no tiene nada que ver con el esplendor que conoció Alejandro en el lugar en el que habían residido los faraones durante mil años. El país en ese momento se encontraba bajo dominio persa. Desde allí navegó hacia el norte por el Nilo y, explorando su delta occidental, dio con una bahía natural encajada entre el lago Mareotis y el mar, uno de esos lugares donde a uno le apetece levantar su propia ciudad, "un ombligo en medio del mundo civilizado". La ciudad fundada por Alejandro presenta hoy una epidermis costrosa, pero no tan tupida como para ocultar el encanto y el refinamiento que tuvo hasta los años cincuenta del siglo XX. Aun así hace falta imaginación para reconocer los lugares míticos y el aspecto rutilante de la Alejandría modernista que vivieron el poeta de la ciudad, el griego Constantin Cavafis, y los escritores E. M. Forster y Lawrence Durrell. Si se carece de imaginación, si nunca se ha leído el bellísimo poema Ítaca de Cavafis ("Cuando emprendas tu viaje a Ítaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias...", si no hemos tenido la oportunidad de mirar la ciudad con los ojos de Darley, Justine, Baltasar, Clea, Mountoulive, Nessim..., los personajes del Cuarteto de Alejandría, de Durrell, mejor será dedicarle unos minutos a la exposición de fotografías, grabados y dibujos sobre la antigua ciudad que, de manera permanente, se exhibe en el primer piso de ese hermosísimo y transparente edificio que es la nueva Biblioteca. Así se puede comprender aquello que dijo Durrell sobre Cavafis: "Las personas son el resultado de su paisaje". Pero los peregrinos literarios se encontrarán el piso de techos altos donde vivió Cavafis con apenas media docena de muebles originales, el café Pastroudis cerrado, el hotel Cecil en la Corniche afeado por una reforma vulgar y el restaurante Trianón como un fósil carcomido en el mismo edificio donde unos pisos más arriba trabajó el funcionario del Servicio de Riegos, el ciudadano Constantin Cavafis. Del palacio donde Cleopatra y Marco Antonio sellaron su tórrido romance, mejor no hablamos. Ahora los arqueólogos andan atareados rescatando algunas de sus piedras del fondo de la bahía. Ciudad cosmopolita Durante muchos siglos, Alejandría fue, con exactitud, la ciudad cosmopolita y culta con la que soñó su fundador. Y eso que no la conoció. Alejandro la dejó en manos del constructor Cleómenes y partió hacia el oeste por la costa hasta la ciudad de Paretonio. Hoy es la moderna Marsha Matrub, final de etapa costera en esa interminable procesión de apartamentos playeros que la une desde que abandonamos Alejandría. En Paretonio se pertrechó Alejandro y su pequeño séquito para descender hacia el sur por el desierto hasta el legendario oasis de Siwa. Siglos después, el camino es el mismo. Y también el viento persistente y cegador, junto a ese extraño delirio que provoca el contemplar el desierto cubierto por una capa de fresca nata blanca que deposita la cal de yeso. Foto:Oasis de Siwa Después de esta travesía, a Siwa se llega con la misma impaciencia con la que entró Alejandro en su fortaleza amurallada, pero también con la boca abierta. La belleza de las ruinas carcomidas de la antigua ciudadela de Shali parecen más bien obra de un escenógrafo posmoderno antes que del destrozo que en sus muros de adobe y kershef (un falso alabastro hecho de piedra y arcillas) dejaron las torrenciales lluvias de 1926. Siwa es la imagen de la ensoñación de todo oasis: abundantes y verdes palmerales, huertos y un cinturón de agua azul coronando un milagro de vida en el autismo solitario con el que se expresa el desierto. Aquí no podían entrar los extranjeros hasta hace unas pocas décadas. Ahora sí. El turismo ya es economía necesaria y ha esparcido pequeños hoteles y restaurantes respetuosos con la estética del lugar. En su vuelta a Menfis, Alejandro descansó en el oasis de Bahariya, donde sobreviven las ruinas de su palacio-templo, que aún contienen un desvaído sello en piedra con su retrato. Siwa, como Bahariya y la propia Alejandría, fueron lugares de transición entre el Egipto de los faraones y el mundo greco-latino. Están cuajadas de necrópolis que atestiguan en sus pinturas y representaciones simbólicas esta mixtura entre culturas, pero Bahariya cuenta además con una misteriosa extensión de tres kilómetros cuadrados llenos de momias por descubrir (se sabe la ubicación de 350, pero podría haber en total unas 10.000) y que corresponden al periodo final. Un pequeño hangar a modo de museo expone algunas de ellas. Éste es más o menos el perímetro donde arqueólogos, curiosos, aficionados y hasta videntes han tratado de encontrar la momia más buscada del mundo: la de Alejandro Magno. No está, como dijo en 1995 la arqueóloga Liana Souvaltzis, en la necrópolis de Maraqui, cerca de Siwa; las informaciones más fidedignas las tiene el arqueólogo francés Jean Yves Empereur, que desde hace veinte años dirige las excavaciones al oeste de la bahía de Alejandría. Ítaca Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea largo el camino, lleno de aventuras, lleno de conocimientos. A los Lestrigones y a los Cíclopes, al enojado Poseidón no temas, tales en tu camino nunca encontrarás, si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta. A los Lestrigones y a los Cíclopes, al fiero Poseidón no encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si tu alma no los coloca ante ti. Desea que sea largo el camino. Que sean muchas las mañanas estivales en que con qué alegría, con qué gozo arribes a puertos nunca antes vistos, deténte en los emporios fenicios, y adquiere mercancías preciosas, nácares y corales, ámbar y ébano, y perfumes sensuales de todo tipo, cuántos más perfumes sensuales puedas, ve a ciudades de Egipto, a muchas, aprende y aprende de los instruidos. Ten siempre en tu mente a Ítaca. La llegada allí es tu destino. Pero no apresures tu viaje en absoluto. Mejor que dure muchos años, y ya anciano recales en la isla, rico con cuanto ganaste en el camino, sin esperar que te dé riquezas Ítaca. Ítaca te dio el bello viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene más que darte. Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó. Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia, comprenderás ya qué significan las Ítacas. Constantino Petrou Cavafis Alejandría, Egipto; 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933 <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

Registrate y eliminá la publicidad! Tenia ganas de postear algo de Rinaldi , si alguien lo odia o algo asi ni comente, gracias, vuelva prontos. Daniel Gómez "iiiii" Rinaldi (n. San Martín, Buenos Aires, 19 de noviembre de 1965) es un periodista de espectáculos argentino. Comienzo de su carrera Luego de cursar los estudios primarios y secundarios, estudió periodismo en el Instituto Grafotécnico o Escuela Superior de Periodismo. Por un breve tiempo en la década de los '80 se dedicó a trabajar en radio en papeles secundarios. Aunque a fines de dicha década se volcó al periodismo gráfico. Hizo aportes para revistas como Buenos Aires Herald, Semanario, Libre, Tal Cual, hasta llegar a La Revista en 1989, dónde se mantuvo hasta 1995. En 1996 creó Buenos Aires Fashion News y colaboró para la revista Chicas y Models comenzando a definir su orientación periodística. Participaciones en TV En 1997 se produjo su salto a la TV, participando del programa Indiscreciones junto al conductor Lucho Avilés, donde se desempeñó hasta 1999. Es un clásico su participación, ya que el estuvo presente en el Cenicerazo de Susana Giménez. Entre 2000 y 2002 trabajó en Telepasillo, un programa de chimentos donde también trabajaban Marcela Tauro y Luis Ventura . En 2002, junto a Horacio Cabak y Verónica Lozano condujo Siempre Listos. Rinaldi comenzó a trabajar en Intrusos en el Espectáculo en 2003, cuando el programa ya llevaba dos temporadas. En el nuevo programa estuvo acompañado por Luis Ventura y Jorge Rial , entre otros. Actualmente sigue trabajando en dicho programa. Paralelamente a Intrusos trabajó en otros programas televisivos, como Intocables junto a Cabak (2004), Detrás de Escena con Connie Ansaldi (2005) y Gran Hermano 2007: El Debate (2007), programa que forma parte de la cuarta edición del conocido reality show Gran Hermano. También trabajó en radio en programas como La Tapa (2004) y Llamas con todo (2006). Se especulaba con que ingresara en mayo de 2007 al reality show GH 2007 Famosos, algo que finalmente no ocurrió. Aca con Susana en los Gramys Daniel entrega donacion a la casa del teatro: Ante la presencia del presidente de la Casa del teatro, Roberto Dairiens Daniel Gómez Rinaldi le hizo entrega de una donación de $4000 pesos obtenidos tras la subasta del traje que Daniel utilizo para la ceremonia de la entrega de los premios Martín Fierro, y tras aquél agradecer públicamente el gesto, este último expresó lo siguiente: “Voy a pasar por allá para ver en qué lo utilizaron”. ¡No es que desconfíe, pero todos los hombres son buenos, aunque cuando se los vigila son mejores, dijo hace mucho uno que sabía algo sobre el género humano. Dani en Don Juan y Su Bella Dama ( Gran novela ) Participación especial que hizo como actor invitado en la novela de Telefe, Don Juan y Su Bella Dama protagonizada porJoaquin Furriel, Romina Gaetani, Benjamin Vicuña e Isabel Macedo. Daniel hizo el papel de conductor de un programa de chimentos que entrevistaba a Mora, el personaje que hace en la tira la actriz Melina Petriella. Daniel agradece a la gente de "Don Juan y su bella dama" y de Telefe por tenerlo en cuenta e invitarlo a participar de la misma. La subasta del saco de Daniel Gómez Rinaldi El portal Primicias ya reflejo la subasta que se hizo del traje de Daniel para los Martin Fierro en Intrusos, programa del que Daniel es panelista. Esta tarde, en el ciclo Intrusos en el espectáculo, Jorge Rial y sus columnistas pusieron en subasta el saco plateado de Rinaldi. Claudio Villarruel, Director Artístico de Telefe, abrió la puja con mil de base. Daniel Gómez Rinaldi es uno de los periodistas de espectáculos que se anima a todo, no le tiene miedo al ridículo. Ya lo demostró cuando estaba con Horacio Cabak y Verónica Lozano en Canal 13 donde aparecía vestido de abeja. Con su paso a América, a Intrusos en el espectáculo, Daniel demostró que esa postura la tiene incorporada y fue blanco de burlas cuando solía aparecer en eventos con sus disparatados atuendos. Anoche, en la entrega de los Premios Martín Fierro, se puso un llamativo saco dorado con una corbata amarilla. Esta tarde, volvió a presentarse así en el programa que conduce Jorge Rial y tras un mensaje de texto de Claudio Villarruel, se armó una subasta. El Director Artístico de la emisora de San Cristóbal abrió la puja con mil pesos de base para juntar fondos para la Casa del Teatro. Así participaron varios famosos, entre ellos Omar Súarez, dueño de Cocodrilo, y varios empresarios televisivos que realizaron sus ofertas. Hasta el momento los famosos tiraron: Claudio Villarruel $ 1000, Omar Suárez $ 1200, Verónica Lozano $ 1500 y Hernán Caire $ 3500. La suma trepó hasta los dos mil pesos por el particular atuendo de Rinaldi. Fuentes: www.danielrinaldi.blogspot.com http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Rinaldi
No puedo dejar de saludar en este dia a nuestro querido John Richard Deacon. Claro, hoy 19 de agosto, Deaky cumple 57 años y me siento en la obligacion de dedicarle un post a mi mentor e integrante favorito de Queen. Pues si, me considero un "deakymaniaco". Se que hay muchos como yo, que nos sentimos en cierto modo identificados con aquella personalidad tan especial del señor Deacon. A continuacion, les dejo un extracto del documental "Champions of the World" de la seccion "John Talks". link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=YBvmg9gbMHU&e Deacon, quien fue el creador de verdaderos temazos como You're My Best Friend, You and I, Who Needs You (uno de mis favoritos), Another One Bites The Dust (el mayor exito de la banda), I Want to Break Free, Friends Will Be Friends y One Year of Love, entre otros,se dio el lujo de no componer tantos temas en comparacion con Mercury o May, pero prefirio calidad por sobre cantidad. Eso queda claro. Ya retirado de la musica (para él, Queen no existe sin Freddie), es poco lo que hemos sabido sobre Deacon en los ultimos años. Solo se sabe que rechazo la invitacion a unirse al proyecto de Queen + Rodgers, pero que dio su "bendicion" (segun Taylor) a Brian y Roger para que continuen. Como dije antes, somos muchos los "deakymaniacos", y buscando en youtube (bendita paguina) encontre un video tributo a John con la cancion One Year of Love creado por alguno de los tantos fanaticos que tiene "Juan Diacono" (??????). link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=aQJtPzemoqc&eurl www.elblogdequeen.blogspot.com