G

Getz

Usuario (Venezuela)

Primer post: 5 jun 2010Último post: 5 jun 2010
1
Posts
8
Puntos totales
1
Comentarios
E
el arte de amar... Ovidio Nasón, entra!!
HumorporAnónimo6/5/2010

Arte de amar (en latín Ars Amandi o Ars amatoria) es un poema didáctico escrito por el poeta romano Ovidio. Escrito en latín y publicados entre los años 2 a. C. y 2 d. C. consta de tres libros o cantos en los que facilita una serie de consejos sobre las relaciones amorosas: dónde encontrar mujeres, cómo cortejarlas, cómo conquistarlas, cómo mantener el amor, cómo recuperarlo, cómo evitar que nos lo roben... He aqui un pequeño resumen del libro primero... Soldado novicio que te alistas en esta nueva milicia, esfuérzate lo primero por encontrar el objeto digno de tu predilección; luego trata de interesar con tus ruegos a la que te cautiva, y por último, gobiérnate de modo que tu amor viva largo tiempo. Aprovecha el instante y elige a la que digas: “tú sola me gustas”. No esperes a que el cielo te la envíe. Dedícate a frecuentar los lugares en donde se reúnen las bellas. … la consuela con tales palabras: ¿Por qué irritas con el llanto tus bellos ojos? Lo que tu padre es para tu madre, lo seré yo para ti. Luego busca un pretexto cualquiera de conversación, y que tus primeras palabras traten de cosas generales, si por casualidad cae polvo en el vestido de la joven, apresúrate a quitárselo con los dedos, y aunque no haya caído polvo ninguno, haz como que lo sacudes, y con cualquier motivo debes mostrarte obsequioso. Si el manto le desciende hasta tocar el suelo, recógelo sin demora y quítale la tierra que lo mancha (…) Cualquier insignificancia cautiva a un ánimo ligero. (Ser caballero). Entonces si alguna muchacha te pregunta los nombres de los reyes vencidos, y cuáles son las tierras, los montes y los ríos de las imágenes conducidas en triunfo, responde a todo, aunque no seas interrogado, y afirma lo que no sabes como si lo supieses perfectamente. Venus, en los festines, es el fuego dentro del fuego. Desconfía de la claridad vaga de las lámparas, la noche y el vino extravían el juicio sobe la belleza (…) La noche oculta las imperfecciones, disimula los defectos y, entre las sombras, cualquiera nos parece bella. En primer lugar has de abrigar la certeza de que todas pueden ser conquistadas, y las conquistarás preparando astuto las redes. Antes cesarán de cantar los pájaros en primavera, en verano las cigarras y el perro de Ménalo huirá asustado de la liebre, antes que una joven rechace las solícitas pretensiones de su adorador: hasta aquella que creas más difícil se rendirá al fin; EL UNO NO SABE DISIMULARLOS, LA OTRA OCULTA MEJOR SUS DESEOS. Conviene a los varones no precipitarse en el ruego, y la mujer, ya de antemano vencida, haga el papel de suplicante. En los frescos pastos la vaca atrae con sus mugidos al toro y la yegua relincha a la aproximación del caballo. Entre nosotros el deseo se desborda menos furioso y la llama que nos enciende no supera los límites de la naturaleza. Ánimo, y no dudes que saldrás vencedor en todos los combates; entre mil, apenas hallarás una que te resista; las que conceden y las que niegan se regocijan lo mismo al ser rogadas, y dado que te equivoques, la repulsa no te traerá ningún peligro. Las mujeres piden muchas cosas en calidad de préstamo, y así que las reciben no quieren devolverlas. Sales perdiendo y nunca se tiene en cuenta tu sacrificio (…) y seas quien seas, no te sonrojen las más humildes súplicas. No economices el prometer, que al fin no arruina a nadie, y todo el mundo puede ser rico en promesas. La esperanza acreditada permite ganar tiempo; en verdad, es una diosa falaz; mas nos gusta ser por ella engañados. Los presentes que le hubieses hecho podrían animarla a abandonarte, y de momento se lucraría con tu largueza sin perder nada. Confíe siempre en que le vas a dar lo que nunca pensaste; así un campo estéril burla mil veces la esperanza del labrador. Así el jugador empeñado en no perder, pierde a todas horas, y sus ávidas manos no sueltan los dados que le prometen enormes ganancias. Lo principal y más dificultoso es conseguir la unión sin un regalo previo; el temor de darlos sin provecho la inducirá a seguir concediéndolos como antes; dirígele tus billetes impregnados de dulcísimas frases, con el fin de explorar su disposición y tentar las dificultades del camino. La beldad se deja arrebatar y aplaude al orador elocuente, lo mismo que la plebe, el juez adusto y el senador distinguido; pero ocultad el talento, que el rostro no descubra vuestra fecundia y que en vuestras tablillas no se lean nunca expresiones afectadas. ¿Quien sino un estúpido escribirá a su tierna amiga en tono declamatorio? Con frecuencia un billete pedante atrajo el desprecio a quien lo escribió. Sea tu razonamiento sencillo, tu estilo natural y a la vez insinuante, de modo que imagine verte y oírte al mismo tiempo. Si no recibe tu billete y lo devuelve sin leerlo, confía en que lo leerá más adelante y mantén firme tu propósito. Con el tiempo los toros idómitos acaban por someterse al yugo, con el tiempo el potro fogoso aprende a soportar el freno que reprime su ardor (…) Persiste y vencerás con el tiempo a la misma Penélope. Troya resistió muchos años pero al fin cayo vencida. SI TE LEE Y NO QUIERE RESPONDER, no pretendas coaccionarlo; procura solamente que siga leyendo tus ternezas, que ya contestara un día a lo que leyó con tanto gusto. Los favores llegarán por sus pasos en tiempo oportuno. Tal vez recibas una ingrata contestación, rogándote que ceses de solicitarla; ELLA TEME lo que te ruega y desea que sigas en las instancias que te prohíbe. No te descorazones, prosigue, y bien pronto verás satisfechos tus votos. Aplaude entusiasmado la danza del actor que representa la doncella, y más todavía al que desempeña al papel del amante. Levántate si ella se levanta, vuelve a sentarte si se sienta, y no te pese perder el tiempo al tenor de sus deseos. Tampoco te detengas demasiado en rizarte el cabello con el hierro o en alisarte la piel con la piedra pómez. LA NEGLIGENCIA constituye el mejor adorno del hombre. Preséntate limpio, y que el ejercicio del campo de Marte oscurezca tu cuerpo envuelto en una toga bien hecha y airosa. Sea tu habla suave, luzcan tus dientes su esmalte y no vaguen tus pies en el ancho calzado; que no se te ericen los pelos mal cortados, y tantos estos como la barba entrégalos a una diestra mano. NO lleves largas las uñas, que han de estar siempre limpias, ni menos asomen los pelos por las ventanas de tu nariz, ni te huela mal la boca. No esperes que yo te dicte los preceptos de la elocuencia; rompe atrevido el silencio, y las frases espontáneas y felices acudirán a tus labios. TIENES que representar el papel de un amante y tus palabras han de quemar como el fuego que te devora; te serán lícitos todos los argumentos para persuadirla de tu pasión y serás creído sin dificultad. CUALQUIERA se juzga digna de ser amada y aun la más fea da gran valor a sus atractivos; MIL VECES EL QUE SIMULA EL AMOR ACABA POR SENTIRLO DE VERAS Y TERMINA POR SER LO QUE AL PRINCIPIO FINGÍA. ¡OH Jóvenes! Tened tolerancia con los que se aprestan a engañaros; muchas veces un falso amor se convierte en verdadero. Esfuérzate por apoderarte de su corazón con discretas lisonjas (elogios). Elogia sin vacilación tus alabanzas a la belleza de su rostro, a la profusión de sus cabellos, a sus delicados dedos y su pie diminuto: la mujer más casta se deleita cuando oye el elogio de su hermosura, y aun las vírgenes inocentes dedican largas horas a realzar sus encantos Si sois listos, engañad impunemente a las jóvenes, fuera de esto observareis siempre la buena fe. Engañad a las que pretenden engañaros; casi todas son gente de poca confianza; caigan presas en los lazos que os tienden. ¿Qué ley más equitativa que condenar a los inventores de tormentos a morir con su propia obra? Es razonable castigar a las perjurias (infidelidad) con el perjurio, y no pueden quejarse más que de ellas mismas, puesto que su ejemplo alienta la falsía. También son sutiles las lágrimas, capaces de ablandar diamante: si puedes que vea húmeda tus mejillas, y si te faltan las lágrimas, porque no siempre acuden al tenor de nuestros deseos, restregarte los ojos con los dedos mojados. ¿Qué pretendiente experto no sabe ayudar con los besos las palabras sugestivas? Si no te los da, dáselos contra su voluntad; es posible que al principio ella se defienda y te llame malvado; pero aunque resista, desea caer vencida. Evita que los hurtos hechos a sus lindos labios la dañen y que la oigas quejarse con razón de tu rudeza. El que logra sus besos, si no se apodera de lo demás, merece por mentecato perder aquello que ya ha conseguido. Después de éstos, ¡Qué poco falta a la completa realización de tus deseos! La torpeza y no el pudor detiene tus pasos. Aunque diga que la has poseído con violencia, no te importe; esta violencia gusta a las mujeres: quieren que se les arranque por fuerza lo que desean conceder. La que se ve atropellada por la ceguedad de un pretendiente, se regocija de ello y considera como un regalo tal perversidad, y la que pudiendo caer vencida sale intacta de la contienda, simula en el aspecto la alegría, mas en su corazón reina la tristeza. Si la mujer por un sentimiento de vergüenza no revela la primera su intención, se conforma a gusto con que el hombre inicie el ataque. Excesiva confianza pone en las gracias de su persona el mancebo que espera que la mujer se anticipe al ruego. Es él quien ha de comenzar, quien ha de dirigirle la palabra, expresando esas tiernas solicitudes que ella acogerá con simpatía. Para obtener su aquiescencia (consentimiento), ruega; es lo único que ella exige; declarare el principio y la causa de tu inclinación. Mas si ves que tus ruegos sólo sirven para hincharla de orgullo, abandona tu empresa y vuelve atrás los pasos. Muchas suspiran por el placer que huye y aborrecen al que se les brinda; insta con menos fervor y dejarás de parecerle importuno. No siempre han de delatar tus agasajos la esperanza del triunfo, en ocasiones conviene que el amor se insinúe disfrazado con el nombre de amistad. He visto más de una mujer intratable sucumbir a esta prueba, y al que antes era su amigo convertirse por fin en su amante. El amante ha de estar pálido; es el color que publica sus zozobras, y el que le cuadra, aunque muchos pensarán que no les va a servir de nada. Que la demacración manifieste las angustias que sufres, y no repares en cubrir con el velo de los enfermos tus hermosos cabellos. Las cuitas, la pena que nace de un sentimiento profundo y las noches pesadas en vela aniquilan el cuerpo de las jóvenes; para alcázar tus deseos has de convertirte en un ser digno de lástima, tal que quien te vea exclame al punto: “Está enamorado”. ¿Lamentaré la confusión que reina al apreciar lo justo y lo injusto o más bien os la aconsejaré? La amistad, la buena fe, son entre nosotros nombres sin sentido. ¡Ay de mí!; no es prudente ensalzar a la que amas en presencia del amigo, como estime merecidas tus alabanzas, trata de quitártela. Nos atrae con fuerza la culpa; cada cual atiende a sus placeres, y le resultan más intensos gozándolos a costa de un desdichado. ¡Qué barbaridad!; no es al enemigo al que ha de temer el amante; huye de aquellos a quienes crees fieles y estarás a salvo; desconfía del pariente, del hermano y del caro amigo, porque todos te infundirán graves sospechas. Iba a terminar. Pero como son tan diversos los caracteres de la mujer, hay mil diversas maneras de dominarla. No todas las tierras producen los mismos frutos. Las disposiciones del ánimo varían tanto como los rasgos fisonómicos; el que sabe vivir se adapta a las variedades de los caracteres. Unos peces se cogen con el dardo, otros con el anzuelo y los más yacen cautivos en las redes que les tiende el pescador. No uses el mismo estilo con mujeres de diferentes edades: la cierva vieja ve desde lejos los lazos peligrosos. Si pareces muy experto a las novicias y atrevido a las vergonzosas, unas y otras desconfiarán de ti, poniéndose a la defensiva. De ahí que la que teme entregarse a un hombre digno, venga tal vez a caer en los lazos de otro peor. He concluido una parte de mi empresa, otra me queda por emprender, echemos aquí el ancla que sujete la nave. Pronto libro segundo....

8
8
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.