GabyTuPrincesita
Usuario (Argentina)
La 'ecosexualidad' busca obtener placer a través de sentir la tierra, los árboles o las flores y así ayudar a salvar el planeta. Hablamos con ecosexuales para saber más sobre este movimiento. La ecosexualidad no es filia ni fetichismo. Tampoco es lo mismo que ser vegasexual o sexetariano, que consiste en optar por no mantener relaciones sexuales con alguien que coma animales. Significa hacerle el amor al planeta. No solo de forma genital sino gozando de los estímulos de la naturaleza con los cinco sentidos. Los ecosexuales son aquellos que tratan la naturaleza como a un amante. Como un ser que nos acoge y nos alimenta, pero también nos proporciona amor. Por eso hay que cuidarlo y rendirle pleitesía. "Sería tomar conciencia de nuestro entorno y de cómo este es realmente sexy y excitante: el acariciar un musgo húmedo, el mirar como sube la marea y golpea contra las rocas, el masturbarse sobre una roca caliente, notar el calor de la arena ardiente sobre tu espalda, hacerse una paja imaginando lava en erupción", enumera Elena/Urko, activista de género no binario y mitad del colectivo Post-Op, grupo de investigación sobre postporno "desde una perspectiva queer feminista". "Me interesa el 'ecosex' porque cuando te defines como ecosexual no haces referencia ni a tu identidad de género ni a lo que tienes entre las piernas —no estás diciendo hombre, mujer, trans, ni si eres homo, bi o hetero. Es una identidad que no remite a eso. Por otro lado, te vuelve totalmente autosuficiente. La naturaleza siempre está ahí y te permite tener sexo sin depender de nadie. Además, no te aburres porque cambia según el contexto y la época del año", continúa Elena/Urko. Su adopción del término también remite a causas políticas: "Lo utilizamos como herramienta para volver a ocupar parques y jardines urbanos", defiende, explicando cómo sirve a la vez de protesta ante la merma paulatina de libertades en los espacios públicos. "Muchas de las prácticas 'ecosex' son difíciles de leer como sexuales desde fuera porque no hay desnudo ni una actividad claramente genital. Cuesta que se entienda como sexo y eso nos permite que quien lo está viendo no tenga los suficiente elementos como para denunciar. La persona se queda dubitativa, mirando, pero no acaba de entender. Mientras, nosotras estamos corriéndonos entre arbustos, césped y estanques", sonríe. En realidad, la iniciativa proviene de Beth Stephens y Annie Sprinkle. Estas dos artistas estadounidenses introdujeron la ecosexualidad en 2008, pero hasta 2011 no crearon el movimiento, un híbrido entre arte, ecologismo y sexo. Desde entonces, cuando definieron sus bases con un manifiesto, la pareja se ha casado con la tierra, ha iniciado una ruta promocionándolo, ha dado conferencias y ha rodado un documental llamado Here come the ecosexuals (Aquí vienen los ecosexuales). En su página web hablan de "un encuentro entre el arte, la teoría, la práctica y el activismo" y se describen como "acuófilos, terrófilos, pirófilos y aerófilos". "Abrazamos los árboles sin pudor, masajeamos las tierra con los pies y hablamos eróticamente a las plantas. Nadamos desnudos, somos adoradores del sol y observadores de las estrellas", dicen, entre muchas otras cosas. Por esta senda se sitúa el performer Graham Bell Tornado. De origen escocés pero residente en Valencia, viajó hace unos años con Stephen y Sprinkle a Venecia. "Representé con ellas The Blue Wedding en Venecia, en 2009, y me aficioné, pero creo que siempre he sido ecosexual, porque tengo una relación muy cercana con la naturaleza", cuenta por teléfono Tornado , quien siente esta afinidad como "una manera de ver todo —el cuerpo humano, los cuatro elementos, las plantas o las rocas— como algo sensual". Que puede ser más o menos sexual, dice, pero propicia placer. Esta inclinación sexual también puede ser terminante a la hora de tomar decisiones en su vida sexual o amorosa. Al elegir pareja o tener relaciones esporádicas, tienden a fijarse en si la otra persona es respetuosa con el medio ambiente o si las condiciones del encuentro no dañan nuestro entorno.Y no hablamos, nimuchomenos, de dejar de usar métodos anticonceptivos como los preservativos, cuyo consumo asciende a los 750.000 al año, según la web veoverde.com, ni de cuestionarse cómo reciclar la parafernalia onanista y sexual, sino de evitar, por ejemplo, el gasto innecesario de energía en los momentos de intimidad. Para ello, Greenpeace ya elaboró un decálogo de prácticas sexuales 'ecofriendly', en el que incluyeron algunos consejos como no hacer el amor con la luz encendida, compartir ducha o usar afrodisíacos orgánicos, entre otros. La tendencia ha vuelto a recuperar cierto protagonismo últimamente gracias a la Ecosexual Bathhouse, una instalación artística promovida por los performersIanSinclair y Loren Kronenmyer. Situada en el jardín botánico Victoria de Melbourne (Australia), el 'baño público' consistía en interactuar sexualmente con los objetos, gemir con ellos, frotarse con margaritas o césped y después limpiarse en una sauna "sin sentirse culpable". "Creemos que el cerebro es el órgano sexual más grande. Si aplicamos nuestra imaginación y nuestra capacidad de inmersión en el medio ambiente podemos aprender a amar la tierra y respetar la diversidad y la complejidad que existe en nuestro alrededor", expresan en la web . Lo mismo que Elena/Urko, a quien amplió horizontes: "Yo venía de las prácticas postporno más extrañas y tengo vinculación al BDSM. No me veía pasando de hacer fisting a abrazar arboles, pero la verdad es que —aunque pueda parecer algo muy náif — mi experiencia personal es que el ecosex me ha abierto enormemente mi imaginario y mis prácticas. Disfruto muchísimo en solitario o en compañía, teniendo en cuenta los elementos naturales que nos rodean. ¡Hasta ha cambiado el tipo de fantasías que tengo!" http://www.infobae.com/america/vice/2017/05/27/los-ecosexuales-personas-que-solo-hacen-el-amor-con-la-naturaleza/

El picoteo entre comidas es necesario para mantener la energía a pleno. Pero una cosa es recurrir a alimentos calóricos y procesados y otra, muy distinta, es reemplazar esto con snaks saludables. Te damos consejos para integrarlos a la dieta. Para que los snacks sean saludables es recomendable que cumplan ciertos requisitos nutricionales que responden a una química corporal tan simple como exigente: que aporten una buena dosis de alimentos “barredores” (sobre todo las fibras) y “vitalizantes” (como el oxígeno y enzimas propias de la alimentación “raw”). Además, requiere que la combinación de alimentos sea protectora de la secreción de ciertas hormonas responsables del adelgazamiento y bienestar como es, entre otras, la insulina. Es maravilloso ver como los alimentos saludables mezclados entre sí conforman unos snacks atractivos y deliciosos y, hechos en casa, pueden también ser reemplazos de desayunos o meriendas para compartirse incluso con los demás. Algunas opciones pueden ser: Intercalar en una taza una capa de frutos frescos con cucharadas de pasta de maní que se puede comprar hecha siempre que nos aseguremos que en su rótulo diga que está realizada 100% con maní natural. De aquí pueden desprenderse dos ideas más: a. Helado: colocar la preparación por dos o tres horas en el freezer, mixearla y consumirla como helado. b. Smoothie: mixear la preparación con trozos de hielo y beberla como licuado. 2. Tostada de pan integral con aceite de oliva extra virgen y trozo de tofu orgánico ahumado. Tostar una rebanada de pan integral preferentemente con semillas y luego untarla con una cucharadita de aceite de oliva extra virgen y tofu previamente ahumado (se compra así) o bien dejar macerar unas horas el tofu con aceite de oliva en la heladera y luego fetearlo para montarlo sobre el pan. 3. Licuado al agua de peras y espinacas. Lavar bien las peras y trocearlas con todo y su piel. Mixear con cantidad suficiente de agua junto a hojas de espinaca, unas gotas de limón y miel de arroz. 4. Galletas de arroz untada con pasta de aceitunas negras y fetas de seitán. Untar sobre dos galletas de arroz las aceitunas negras trituradas (pasta) junto con fetas de seitán o matambre vegano. También se puede hacer estilo sándwich de arroz más fácil de transportar. 5. Sándwich de manzanas y hummus. Lavar muy bien las manzanas y cortarlas en fetas de 1cm de ancho con todo y su piel. Untar con hummus (pasta realizada a base de puré de garbanzos y taína) y ¡disfrutar! 6. Alfajor dulce de harina integral untada con pasta de almendras. Realizar de forma casera unas galletas con ingredientes naturales u optar por las compradas siempre que en el rótulo aseguren ser de harina integral, azúcar estilo mascabo y demás ingredientes como semillas, canela o incluso cacao, y untarlas con la pasta de almendras (si se compra hecha asegurarse que sea hecha 100% con almendras tostadas). 7. Bastones de zanahoria untados en pasta de girasol raw. La pasta de girasol es muy fácil de realizar. Simplemente poné las semillas toda la noche en agua. Al día siguiente enjuagálas, triturálas con unas gotas de limón, pizca de sal marina o rosa y el condimento que desees. Estará lista para acompañar con los vegetales elegidos. 8. Taco de harina integral con guacamole y brotes de alfalfa. Con la misma masa que realizarías el pan integral casero, pero utilizando palote, cortá con un molde redondo y estirá la masa. Luego se cocina vuelta y vuelta en la sartén bien caliente y se rellena con el guacamole (pasta de palta con cebolla picada y tomates) y espolvoreala con unos brotes de alfalfa. Quedan muy vistosos y sabrosos. 9. Yogur de nuez y bananas. Hidratar toda la noche un puñadito de nueces. Al día siguiente colarlas y colocarlas en el vaso de la licuadora con medio vaso de agua, unas gotas de limón, pizca de sal, uno o dos dátiles y una banana. Licuar todo y ¡disfrutar! 10. Brochetas de frutas y tofu pintado en miel de arroz. Tomar un trozo de tofu orgánico o cualquier queso vegetal y trocearlo. Pintarlo con miel de arroz y disponer en los palos para brochetas intercalados con las frutas de tu elección.