G

GATSUDIOS

Usuario (Argentina)

Primer post: 23 abr 2012Último post: 29 oct 2012
2
Posts
0
Puntos totales
5
Comentarios
C
Castoridae
EcologiaporAnónimo10/29/2012

Los castores (género Castor) son un grupo de roedores semiacuáticos nativos de América del Norte y Eurasia que se caracterizan por sus amplias y escamosas colas. Este género, de todos los que pertenecen a la familia Castoridae, es el único no extinguido en su totalidad, y engloba tres especies: el castor americano (Castor canadensis), el castor europeo (Castor fiber) y el castor de Kellog (Castor californicus), éste último extinguido desde el Pleistoceno. Todas ellas habitan exclusivamente en el Hemisferio Norte, excepto algunos castores americanos que llegaron a la región sudamericana de Tierra del Fuego al ser allí introducidos. También se introdujeron individuos de esta especie en ciertas regiones de Europa. Con estas excepciones, Castor canadensis habita únicamente en Norteamérica, y Castor fiber en regiones de Europa y Asia. Castor californicus se extendía por lo que hoy en día es el oeste de los Estados Unidos. Aunque son muy similares entre sí, las investigaciones genéticas han demostrado que las poblaciones europeas y norteamericanas de castores son de especies distintas; la principal diferencia radica en que tienen diferente número de cromosomas. link: http://www.youtube.com/watch?v=H6VNqtJXhhg Estos animales son conocidos por su habilidad natural para construir diques en ríos y arroyos y sus hogares —llamados madrigueras— en los estanques que se crean a causa del bloqueo del dique en la corriente de agua. Para la edificación de estas estructuras, utilizan principalmente los troncos de los árboles que derriban con sus poderosos incisivos. A pesar de la gran cantidad de árboles que talan, los castores no suelen perjudicar el ecosistema en el que viven, por el contrario, lo mantienen saludable, pues sus diques proveen una gran cantidad de beneficios; entre otras cosas, estas barreras propician la creación de humedales, ayudan a controlar inundaciones y eliminan contaminantes de la corriente. No obstante, en ecosistemas extraños para ellos, estas modificaciones al ambiente pueden ser perjudiciales, como ha sucedido, por ejemplo, con los castores introducidos en Tierra del Fuego y en las comunidades españolas de Navarra y La Rioja. Desde hace cientos de años, los castores forman parte de la cultura popular y en algunos casos han tenido una gran influencia en el desarrollo de las sociedades humanas. Un ejemplo de esto es su importancia en la colonización europea de América, pues la búsqueda de sus pieles fue uno de los factores que impulsaron la exploración y el posterior desarrollo económico de Norteamérica. Esto fue debido al valor comercial de sus pieles y de otros productos obtenidos de ellos, como el castóreo. También es un elemento muy representativo de la cultura de Canadá, a tal grado que es el animal nacional de aquel país. Por tanto, la influencia de los castores no se limita al sector económico y comercial, también abarca campos tan variados como la literatura, la religión y el deporte. link: http://www.youtube.com/watch?v=gXmkmigu-Vw

0
0
Hitler se convirtió en un Dios? prt 2/2
Hitler se convirtió en un Dios? prt 2/2
ParanormalporAnónimo4/23/2012

DE LOS HIPERBÓREOS AL NAZISMO 1- Introducción 2- El conocimiento de los antiguos 3- La Fuerza Pura y el Vril 4- El chamanismo 5- Los dioses civilizadores 6- John Dee, científico y mago 7- El mundo interior y la raza futura 8- Nazismo enigmático 9- Los OVNIs del Tercer Reich 10- De Alemania a la Antártida 11- ¿Dónde está Hitler? 12- Borrando todo rastro 9- Los OVNIs del Tercer Reich Durante el nacional socialismo, en Alemania se habla de hallar una “nueva ciencia”, una “técnica diferente y renovadora” con la que sustituir los motores de explosión –considerados destructivos por los círculos esotéricos del Tercer Reich– por otros de implosión, cuya nocividad es nula. Las investigaciones se basan fundamentalmente en la levitación electrogravitacional y la propulsión por “terriones” (fuerzas cósmico-telúricas) en las que, según parece, se encuentra el núcleo de esa otra técnica que distanciará la cosmovisión nacionalsocialista de todas las aún vigentes en un intento, además, por proporcionar al Tercer Reich una total independencia en materias primas –inaccesibles de otro modo– y energía abundante, barata y no contaminante. De hecho, y según se asegura en diversos informes, los departamentos de investigación U-13 y E-4 de la SS trabajarán intensamente para realizar y perfeccionar esas tecnologías, inconcebibles para la mayoría del pueblo y para el resto de la humanidad. No habrá a quien no se le escape que la ciencia que el Tercer Reich había conseguido desarrollar coincide en mayor o menor medida con la de otras civilizaciones “superiores” que nos visitaron ¿extraterrestres? ¿intraterrestres? de las que nos habla la historia humana en sus edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. El conocido esoterista nazista Miguel Serrano, en una entrevista publicada en la revista española AÑO CERO, dice que “la construcción de los “Ovnis de Hitler” era algo que se venía preparando en Alemania desde hacía mucho tiempo, con sus estudios sobre implosión y energías alternativas. La ayuda final habría venido de Aldebarán, gracias a la misma (medium) que contactara a sumerios, asirios, mayas, egipcios y otros más, sin mencionar a los hiperbóreos, que habrían venido desde una extra-situación. Sin duda los OVNIs nazis han sido descubiertos, pero el enemigo, que controla las comunicaciones y los medios de comunicación, los mantiene en silencio total, persiguiendo y hasta eliminando a aquellos científicos que se atreven a revelarlos…” Podríamos agregar aquí que el fenómeno OVNI sería una eclosión súbita de otra dimensión sobre la realidad de nuestro mundo espacio-temporal. Existen multitud de testimonios que apuntan a este fenómeno de cosas, en el cual las dimensiones parecieran transmutarse e interconectarse. A fin de cuentas, de esto vendría a tratar la cuestión de la “otra ciencia” descubierta por los nacionalsocialistas. Ahí es donde las huestes hiperbóreas aguardan atentas y preparan el cumplimiento de su retorno. Se han escrito muchas líneas refiriéndose a las bombas atómicas y el uranio enriquecido desarrollado por la industria secreta de la Alemania del Tercer Reich. Su utilización por los USA y Aliados arrojándolas impunemente sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki (casi exclusivamente sobre decenas y decenas de miles de madres, niños y ancianos japoneses), habría sido posible, según esta línea de investigación, sólo mediante la captura de este material a los alemanes. De igual forma, la “carrera espacial” fue posible, básicamente, gracias al trabajo de científicos alemanes quienes, tras la invasión de Alemania colaborarían con el gobierno USA. En 1938 un experimento alemán con transmisores de “alta energía” tuvo un efecto que más tarde se haría muy habitual en el folklore OVNI. Por lo visto, en el Brocken (una cumbre famosa por el “especto Brocken”, un efecto óptico conocido) y en la cima del Feldburg, cerca de Frankfurt, se erigieron dos “transmisores”. Cuando estos aparatos empezaron a funcionar: “muy pronto se informó de extraños fenómenos ocurridos en las cercanías de la torre Brocken. El motor de los vehículos que circulaban por las carreteras de montaña fallaba de repente” (“Las ciencias secretas de Hitler”, Edaf, Madrid, 1984, de Nigel Pennick). Una vez más, todo hace suponer que en 1938 la Alemania nacionalsocialista estaba experimentando con tecnología que paralizaba motores, un fenómeno estrechamente vinculado con los OVNIs. Además a la ciencia del Tercer Reich se le atribuye la invención del primer avión a reacción o los misiles guiados por TV entre otros logros. El Tercer Reich desarrolló proyectos y construyó naves o aparatos voladores basados en principios de propulsión desconocidos como los de las diferentes series Haunebu. Ya en 1941 habían sido acometidos los estudios para diseñar la “peonza volante” de Schriever-Habermohl, un avión de forma circular y despegue vertical provisto de motores de “reacción convencional”, efectuándose a finales de 1942 las primeras pruebas de vuelo, durante las cuales se constataron graves errores de construcción. Paralelamente, Richard Miethe comenzó a trabajar también en 1942 en la construcción de aparatos que volaran y tuvieran forma de disco. Se desarrolló también la línea de “discos volantes” conocidos como serie Vril. De ella se ocupó el “grupo Schumann” en íntima relación con el departamento E-4 de la SS, especializado en “armas milagrosas”. Nos consta que llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1. Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar velocidades de 2900 Km./h y llevaban un cañón teledirigido como dotación de combate. El Vril-1 era el equivalente revolucionario de un avión de caza mientras que el Vril-9 era un caza monoplaza. Durante toda la Guerra, los alemanes no dejaron en ningún momento de perfeccionar sus armas. Al conseguir dominar la tecnología de propulsión electrogravitacional y la implosión y aplicarla a sus modelos obtuvieron mayor velocidad, maniobrabilidad y otras prestaciones en los aparatos. Paralelamente, en la ciudad alemana de Neustad y bajo control de tropas técnicamente especializadas de la SS, se desarrolló el proyecto “Bola de Fuego”, al que los estadounidenses denominarían acertadamente Foo–Fighter o “Combatiente Total”. Estas bolas de fuego eran dirigidas, mediante ondas de radio, hasta la proximidad de las formaciones aéreas aliadas. Posteriormente, los sensores de ondas infrarrojas de que iban provistos estos artefactos eran los autores del contacto final con el aparato a destruir. El sistema se basaba en la búsqueda de fuentes de calor emitidas por los gases de escape de los aviones enemigos, haciendo que su radar resultara automáticamente destruido, dejando los tripulantes sin orientación operativa y casi a la deriva y consiguiendo detener el motor de la nave. Nuevamente volvemos a ver un fenómeno idéntico al ocurrido en algunos avistamientos OVNI, en los que los vehículos motorizados se detienen sin conseguir que vuelvan a funcionar mientras dura la presencia OVNI. De hecho, el 14 de diciembre de 1944, el conocido periódico estadounidense The New York Times daba así la primera noticia sobre OVNIs habida en el siglo XX: “Los platillos volantes son un arma secreta. Una nueva arma alemana que ha aparecido en el frente occidental alemán. Hoy nos informan sobre ello nuestros pilotos de la USAF, afirmando que en los cielos de Alemania han aparecido unas “bolas de plata” voladoras, que se han visto aisladas o en formaciones. Algunas parecían ser prácticamente transparentes”. Con el paso del tiempo, el avistamiento de naves impulsadas por energía antigravitacional, desconocida en la época para la mayoría incluso de los pilotos, se haría cada vez más frecuente. Es en los finales de la Guerra cuando, con estos Foo-Fighter, cuando se dan los primeros informes publicados sobre el tema OVNI. Los testimonios, oportunamente informados y publicados por la prensa del momento, se multiplicaron, especialmente tras el final de la contienda, y muchos de ellos hacían referencia a hechos acontecidos en los espacios aéreos del norte de Europa. Las noticias hablaban también de OVNIs de fabricación alemana. Se comentaban, sobre todo, los avistamientos de “abundantes formaciones” de los que, entonces aún, se denominaban “grandes cohetes”, nombre con el que se definía a los “aparatos voladores desconocidos y producidos por la industria armamentística alemana”. Especialmente numerosos fueron los testimonios de avistamientos procedentes de Escandinavia, donde se instalaron varias y poderosas guarniciones alemanas que permanecieron allí hasta el final mismo de la guerra, ya que nunca resultarían directamente atacadas ni vencidas por los Aliados. En 1947 reaparecieron diversos informes, entre otros el conocido caso Roswell, aunque con menor asiduidad. El gobierno USA y sus satélites, se limitarán por sistema a desmentir todos los casos y a lanzar justificaciones ridículas a toda la casuística. Sin embargo, pasados algunos años, los avistamientos habrían de aumentar tanto en frecuencia como en número y en variedad. ¿Qué secreto encierran o se oculta tras todo esto?. Parece claro que los prototipos alemanes consiguieron volar y se utilizaron en aquella época. Pero, ¿continúan haciéndolo hoy?. Si comparamos las fotografías de OVNIs tomadas en distintos lugares en nuestros días, podemos observar una enorme semejanza entre ellos y los artefactos que, según diversos informes oficiales, proyectaron y construyeron los alemanes nacionalsocialistas. Prueba de ello es que, con motivo de uno de los primeros discos voladores avistado en Praga a comienzos de 1945, la prensa asociaba totalmente el fenómeno a los alemanes, titulando así la noticia: “Los discos voladores inventados en Alemania”. Sin embargo, al poco tiempo, movidos tal vez por la ciencia ficción de moda en la época o quién sabe si por otras oscuras intenciones, los gobiernos –y por consiguiente la prensa– comenzaron a especular sobre el “peligro de invasión extraterrestre”. Pero, años después de que los rumores sobre “visitantes del espacio” se extendieran por todo el planeta, la revista estadounidense Examiner volvía a la tesis de finales de la guerra en un artículo publicado el 26 de mayo de 1988 bajo el título “¡El misterio de los OVNI desvelado!”, y en el que se decía: “El secreto de los OVNI estaba ya resuelto hacía mucho tiempo, si es que existió alguna vez. Los extraterrestres son en realidad nazis que desean reedificar su imperio. Los gobiernos del mundo están perfectamente informados de todo este asunto y, por ello, callan, y al mismo tiempo, están verdaderamente aterrorizados”. En diversas fotografías tomadas por George Adamski en 1952, en un platillo volante aparece claramente visible el sígno del Sol Negro o la esvástica de los nacionalsocialistas, lo que hizo que se adoptaran medidas enérgicas y urgentes. En un documento de la CIA conocido gracias a una filtración, se decía que “ha sido estructurada una red de información a nivel mundial y se han cursado órdenes a las principales bases aéreas militares bajo nuestro control para localizar, interceptar y abatir los OVNI… Todo este tipo de información debe ser cuidadosamente ocultado y preservado del acceso público a fin de evitar un pánico general”. A partir de entonces las fotografías sobre discos voladores serán confiscadas o publicadas sistemáticamente como falsas. Además, se programó una campaña destinada a atribuir un origen extraterrestre a los OVNI y a promover “evidencias” de la “normalidad” de visitas extraterrestres a lo largo de la historia. De esta forma se evitaba que se relacionara a los OVNI con el III Reich o el nacionalsocialismo y se minimizaba, por tanto, la sensación de pánico mundial. Aunque existen numerosas narraciones ridículas sobre OVNI que tienen por protagonistas a “hombrecillos verdes” y extraños seres monstruosos, hay otros testimonios que deberían ser tenidos en cuenta. Es el caso de un californiano, comerciante de cereales, que aseguró haber visto un OVNI posado en tierra y haber oído nítidamente a los tripulantes de la extraña nave hablar en correcto alemán y no en ningún idioma “marciano”. El gobierno estadounidense reaccionó inmediatamente intentando impedir una mayor difusión de estos datos y a pesar de comprobarse que ese hombre era sincero en sus manifestaciones y que gozaba de una perfecta salud mental, se le apartó de la vida pública, fue internado en una prisión y se procedió a eliminar todas las huellas de sus manifestaciones. 10- De Alemania a la Antártida En 1938 y bajo el mando del capitán Alfred Ritscher, el Tercer Reich envió una importante expedición a la Antártida. Su objetivo era realizar una precisa cartografía aérea, obtenida por fotogrametría, que cubría la mayor parte del continente. Era la primera vez que se hacía un mapa tan exacto, y Alemania acabó adjudicándose un territorio relativamente libre de hielos al que llamaron Nueva Suabia. Diversos investigadores se han referido a que en esta expedición los alemanes hallaron en las regiones libres de hielos, oasis templados, así como las entradas a la tierra interior. A finales de la guerra los alemanes habrían desarrollado un submarino excepcional, construido de forma modular por medio de una especie de rodajas ensambladas. Era el U-21, que sumergido alcanzaba mayor velocidad que en superficie, y gracias a su Snorkel-Walter, podía navegar en inmersión tanto tiempo como fuera necesario. Su tecnología era tan avanzada que los americanos no pudieron alcanzarla hasta los años sesenta con sus submarinos nucleares. En Kiel se construyeron 120 unidades de este modelo, de los cuales sólo tuvieron oportunidad de entrar en combate 10. Otros diez no llegaron a botarse. Nadie sabe dónde fue a parar el centenar restante, que aparentemente desapareció sin que ningún buque o avión aliado apareciera como autor del hundimiento. La existencia real de estos submarinos fue algo exhaustivamente comprobado por las autoridades aliadas a través de la documentación de los registros del material de construcción y por ciertas piezas auxiliares. Uno de esos sumergibles, que había sido hundido por su propia tripulación fue recuperado por la armada alemana, pudiendo ser actualmente admirado como pieza de museo en Kiel. Algunos creen que estos submarinos desaparecidos sirvieron para transportar personal y material a una base secreta de la Antártida, donde los alemanes habrían construido un “refugio inexpugnable”. Karl Doenitz, quien, en enero de 1943, fue designado por Hitler para suceder a Raeder como gran almirante, ocupando además el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Kriegsmarine, ese mismo año daría a conocer una sensacional novedad: “La flota submarina alemana está orgullosa de haber establecido un paraíso terrestre secreto, una fortaleza inexpugnable para el Führer en un lugar del mundo”. La existencia de esta base daría lugar en 1947, dos años después de concluida la Guerra, a una expedición de marcado carácter militar comandada por el almirante Richard Byrd (USA), con una flota integrada por un portaaviones, un crucero, varias fragatas de choque de ¡cuatro mil marines!. Número desproporcionado para una supuesta expedición geográfica. El almirante, que contaba con medios y tiempo ilimitados, y en un principio había planificado permanecer ocho meses allí, después de perder varios aviones, a las ocho semanas tuvo que abandonar apresuradamente la Antártida. ¿Qué ocurriría para que el almirante Byrd, una persona nada pusilánime y con probada experiencia en expediciones, abandonara su misión?. También queremos mencionar la extraña historia de los submarinos alemanes U-530 y U-977 que se rindieron en Argentina. El 10 de julio de 1945, dos meses después del fin de la Guerra en Europa, se presenta de improviso en el Mar de Plata el U-530, al mando del teniente de navío Otto Vermouth. Esto llevó a muchos a la sospecha de que Hitler y otros dirigentes del Tercer Reich podían fácilmente haberse librado de la persecución de los aliados, por ejemplo, a bordo de cualquier submarino. Pero es que el 17 de agosto del mismo año, es decir, más de tres meses después del fin de la Guerra, y bajo las órdenes directas del capitán de corbeta Heinz Schaeffer, emergió el U-977. Muchos investigadores han llegado a la conclusión de que estos submarinos formaban parte de un muy especial convoy de unidades submarinas (todas ellas dotadas de un tubo respiradero, con un extremo que sobresale del agua durante la inmersión y es capaz de proporcionar a los motores térmicos el aire que necesitan) que se dirigía a la Antártida. En una situación similar a las dos anteriores, en el puerto de Talcahuano, situado junto a la ciudad de Concepción, en la VIII Región Sur de Chile, habrían llegado, por una emergencia, una flotilla de poderosos submarinos alemanes de escolta, medio extraviados en aguas del Pacífico, cuando se acercaba el fin de año de 1945. Las autoridades chilenas que tuvieron acceso a conocer este incidente, en este caso, al contrario que en el caso de Argentina, no lo comunicaron a los USA y el caso no llegó a ser conocido públicamente. Desde la expedición del almirante Byrd ha transcurrido más de medio siglo y, aparentemente, el objetivo de aquella fuerza de invasión se ha olvidado, pero tal despliegue de medios hace sospechar algo importante. Actualmente, en las noticias diarias sólo se habla de la Antártida en relación con el agujero en la capa de ozono, y aunque se mantienen algunas estaciones de investigación en su zona costera, no se ha vuelto a hablar de expediciones al interior. 11- ¿Dónde está Hitler? En marzo de 1947 se publicó en Argentina un libro con el título de “Hitler está vivo”. Su autor, Ladislao Szabó, habla en este libro de que Hitler se refugió en la Antártida al fin de la Segunda Guerra Mundial. Según Szabó, los trabajos de construcción de un refugio para el Führer se iniciaron a finales de 1940, en pleno verano antártico: “Desembarcando aviones, tractores, deslizadores sobre la nieve y toda clase de máquinas y material, prosiguieron sus tareas pacientemente, hasta que quedó terminado el Nuevo Berchtesgaden de Hitler en la Antártida”. El escritor argentino, afirma que los submarinos alemanes desaparecidos al final de la Guerra se dirigieron desde un punto de la costa de Noruega al “refugio inexpugnable” de la Antártida. Los dos submarinos que acabaron apareciendo en las costas argentinas meses después de acabada la Guerra, eran dos unidades que perdieron la comunicación con el resto del “convoy fantasma” y acabaron separándose del grupo. En estos submarinos, la tripulación era el triple de la normal en tiempos de guerra. Disponían gran cantidad de armamento pero no habían desarrollado ninguna actividad bélica durante su prolongada permanencia en alta mar y tenían abundancia de víveres. La agencia de noticias Reuter difundió el 5 de mayo de 1945 la siguiente noticia: “El cuerpo carbonizado encontrado por los oficiales del ejército rojo y que ha sido examinado por expertos, no era el de Hitler. Un oficial del Estado Mayor ha afirmado que se trata de un doble del cuerpo de Hitler”. El teniente general Bedell Smith, jefe personal del General Eisenhower, y más tarde director de la CIA, dijo públicamente el 12 de octubre de 1945: “Ningún ser humano puede decir de forma concluyente que Hitler esté muerto”. Y hasta el propio Eisenhower, en 1952, comentó: “Nosotros no hemos podido sacar una pizca de evidencia tangible sobre la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler escapó de Berlín”. El 2 de diciembre de 1983, la publicación “Chriemgau Zeitung”, de Rosenheim, en el sur de Alemania, publicaba que en un sector de Berlín, a causa de una explosión, se había hecho visible toda una red de calles y pasillos subterráneos que, partiendo de la Cancillería de Hitler, conectaban con un sistema de bunkers, yendo a terminar en el Aeródromo de Tempelhof. Se desconoce la extensión de estos pasillos pues se hallan bloqueados por muros de cemento muy espeso, además de estar repletos de armamentos y explosivos acumulados allí al finalizar la guerra en Berlín y que fueron los que provocaron la explosión. Según Miguel Serrano, los trabajos de construcción de estos túneles fueron realizados por la organización Todt y dirigidos por Albert Speer, quien nunca los revelara, ni siquiera en sus memorias y a pesar de su traición. Las investigaciones se llevarían a cabo por la Universidad Técnica de Berlín y por servicios especiales de inteligencia. Las calles subterráneas permitían transitar a autos pequeños. Los expertos creen que el sistema de túneles, laberintos y bunkers fue construido para facilitar la salida de Berlín a Hitler. Según esto, “se comprendería que ni Hitler ni Bormann ni ningún otro dirigente del nacionalsocialismo habría necesitado escapar por las calles exteriores y cuán absurdas aparecen las declaraciones sobre Bormann muerto al tratar de escurrirse del Bunker detrás de un tanque. Todas esas declaraciones fueron preparadas especialmente. La conexión del Bunker de la Cancillería con el aeródromo de Tempelhof, a dos kilómetros de distancia era directa y segura”. (“Adolf Hitler, el ültimo Avatara”. Miguel Serrano). De esta manera, toda la versión oficial de los Aliados-Comunistas, sobre un Adolf Hitler desquiciado y acobardado suicidándose mediante un disparo en la cabeza en el Bunker de Berlín, carecería de credibilidad, entendiéndose como propaganda de guerra. En los primeros tiempos inmediatamente posteriores al final de la guerra no se creía en el suicidio de Hitler en el Búnker. En una encuesta realizada en 1947 en USA, el sesenta por ciento de los encuestados manifestaban creer que estaba aún vivo. Varios libros le hacían aparecer en Tíbet o, como hemos dicho, en la Antártida. Otto Skorzeny, oficial de los “Comandos Especiales” de las Waffen-SS, es especialmente conocido por el rescate de Mussolini en la cumbre del Gran Sasso, donde le tenían prisionero los militares de Badoglio, al final de la guerra. Participó también en la ofensiva de las Ardenas o en la defensa del Vístula entre otras muchas batallas. Esperó en Berchtesgaden el arribo del Führer, pensando librar allí la última batalla y morir junto a él. Cuando todo hubo terminado, se entregó como prisionero a los norteamericanos. Cuenta en sus libros que la pregunta obsesiva que sus interrogadores le hicieron era: “¿Dónde llevó a Hitler, dónde lo ocultó?”. De Skorzeny podía creerse todo. ¿Quién mejor que él para sacar a Hitler de Berlín y llevarlo a algún lugar secreto de la tierra?. Esto es lo que pensaban los Aliados, desde soviéticos a norteamericanos. Pero Skorzeny no lo sabía y tampoco pensaba que Hitler estuviera vivo. Sin embargo, ni los propios soviéticos creían que Hitler hubiera muerto en el Búnker. Cuando los rusos entran en el Bunker de Berlín, hallan más de diez cadáveres repartidos en la vecindad semicarbonizados, todos con restos de uniformes iguales a los de Hitler. Stalin declaró al Secretario de Estado norteamericano de aquellos días, Cordell Hull: “Hitler no está muerto, está vivo en alguna parte. No hemos encontrado el cadáver que pueda asegurarnos su muerte”. Es por esto que a finales de 1946, los USA, envían la expedición militar y naval a la Antártida, bajo el mando del Almirante Richard Byrd, pues los Aliados estaban seguros de que Hitler se encontraba en alguno de los “misteriosos oasis de aguas templadas”, descubiertos en 1938 por la expedición alemana del capitán Alfred Ritscher, en las tierras antárticas de la Reina Maud o Nueva Suavia. 12- Borrando todo rastro Se sabe que, desde luego, a principios de mayo de 1945 todos los centros alemanes de investigación reciben la orden de destruir toda evidencia sobre proyectos de armas secretas en desarrollo. Ya en aquella época está documentado que los alemanes eran poseedores del cohete A-9, capaz de mantener un astronauta en órbita permanente en torno a la Tierra. Los más de cien submarinos U-21, de los cuales está documentada su existencia, no fueron encontrados jamás. Su destino hubo de ser pues algún lugar inaccesible del mundo y cómo no, nos atrevemos a pensar que su finalidad fue el transporte de material a las tierras alemanas de la Antártida. Ahí, en tierras de Nueva Suabia libres de hielo, el Tercer Reich construyó en el mayor secreto, una colonia en la que se instalaron miles y miles de personas especialmente escogidas según sus capacidades. La inaccesibilidad de ese territorio, permitió a los nazis desarrollar los proyectos secretos del Tercer Reich. Desarrollaron su “otra ciencia”, haciendo de ese lugar un ambiente hermoso de habitar, a la luz del sol de medianoche y de las místicas auroras boreales... Si esto fuera así, tendríamos una explicación para estos OVNI tripulados por hombres de rasgos nórdicos, vistos particularmente después de terminada la Segunda Guerra Mundial y también en la actualidad. Miguel Serrano, máximo representante del Hitlerismo Esotérico nos habla de que la Tierra tendría una conformación diferente a la oficialmente difundida, siendo que no es maciza sino es hueca y que Hitler y el Tercer Reich realizaron esfuerzos por entrar en contacto con esta tierra interior y el mundo de Agartha, tanto a través de los polos como a través de conducciones subterráneas de diversas partes del planeta, como Akakor (en la Amazonía andina), el Tíbet y demás. El cada vez mayor convencimiento de que existen aberturas polares que conducen a este mundo interior, hace también pensar en la posibilidad de que la expedición de Ritscher llegara a descubrirlo. El mismo Miguel Serrano, cuando viajó con una expedición científica chilena a la Antártida en 1947, tuvo contacto con un OVNI. El problema de los agujeros polares en la capa de ozono y las investigaciones que se llevan a cabo en la actualidad nos sitúa directamente ante la cuestión de las aperturas polares. Con motivo del Año Geofísico Internacional de 1957-58, el consenso entre los gobiernos de las dos potencias mundiales de entonces USA y URSS, así como los de los países de Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, UK, Japón, Noruega, New Zeland y Rep. Sudafricana, prevaleció el criterio del uso del continente “sólo para fines pacíficos”, siendo desmilitarizado de una forma absoluta. ¿Cuáles fueron los motivos reales que obligaron a los gobiernos mundiales a firmar este acuerdo en el cual además renunciaban a la explotación y el desarrollo del continente antártico?. ¿Acaso fue la disuasión utilizada frente a las fuerzas del almirante Byrd la que obligó a los gobiernos del mundo a retirarse de la Antártida?. Desde entonces, como hemos dicho anteriormente, en la Antártida no existen más que unas cuantas bases de estudio científico situadas principalmente en islas y zonas costeras, permaneciendo el interior del continente prácticamente desconocido, pese a que los medios oficiales mantengan la rutina de hablar de la Antártida como de un continente habitual y totalmente explorado y conocido. Acabaremos este estudio sobre el nacionalsocialismo y las armas secretas, mencionando la publicación de un artículo en el “Militärisches Taschenlexikon –Fachausdrücke der Bundeswehr–“, que firman K. H. Fuchs y F. W. Kölper, publicado por “Athenäum Verlag, Bonn”, en Bad Godesberg, en 1958. En la sección “Flieger”, de esta edición, dedicada a las armas aéreas, según el léxico de las fuerzas militares de la Alemania Federal, se utiliza la palabra UFO, para referirse a estos objetos volantes desconocidos (Unbekannte Fliegende Objekte-Unknown Flying Objects). Y se revela que el Tercer Reich, en 1944 tenía listo un “objeto volante”, en forma de disco, identificado como UFO, cuyo dibujo se reproduce de perfil y desde arriba. El “disco”, se informa, podía volar a más de 2.000 kilómetros por hora y ascendía desde el suelo a más de doce mil metros de altitud en pocos minutos. Esa nave increíble nunca fue encontrada; pero hoy, desafiando la lógica y las leyes de la materia, se la ve surcar libremente los cielos, apareciendo y desapareciendo en distintos puntos del planeta, especialmente en el sur de América y en la Antártida.

0
2
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.