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Primer post: 15 may 2011Último post: 10 jul 2015
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El historiador que escribió para la gente
Ciencia EducacionporAnónimo10/7/2012

Ha muerto un gran historiador. También un interlocutor de muchos historiadores, que a la distancia y casi sin conocerlo, lo tuvimos por nuestro maestro. Quizás últimamente no lo releíamos tan asiduamente. Quizá combinábamos los muy merecidos homenajes con reticencias o discrepancias, pues el viejo maestro era reacio a las nuevas corrientes. Pero seguía allí, a mano en la biblioteca, para ayudarnos a preparar una clase o para encontrar inspiración para nuestra investigación en alguna de sus agudas paradojas o en la sorpresiva relación entre cosas aparentemente lejanas. No sabíamos demasiado sobre la vida personal de Eric Hobsbawm, cuando en 1987 se nos presentó, en la introducción de su libro La era del imperio, 1875-1914 . Mejor dicho, nos presentó a sus padres: una joven judía austríaca, que viajaba por el Cercano Oriente acompañada por su tío, y un joven judío inglés; se encontraron en Alejandría, Egipto, donde se casaron. Allí, en los confines del cosmopolita imperio británico, encontró Hobsbawm el entronque entre la historia estudiada en su libro y su historia personal, vivida y recordada. Narró el resto de su vida en Tiempos interesantes , de 2002. Su infancia vienesa, y un par de años en Berlín, entre 1931 y 1933, cuando militó en el Partido Comunista y se enfrentó con los “social fascistas”. El joven Hobsbawm no llegó a percibir lo más interesante de esos años: el avance arrollador del nazismo. Vivió luego en Inglaterra y en 1936 ingresó en Cambridge, donde estudió historia y militó en el antifascismo. Coqueteó con los socialistas fabianos pero luego lo atrajo el grupo de brillantes intelectuales comunistas. Afiliado al Partido, fue sólo un militante de base. En 1947 ya había ingresado como profesor en la Universidad de Londres, y en 1952 fundó la revista Past and Present, junto con Christopher Hill, E. P. Thompson, Rodney Hilton y otras cumbres de la historiografía marxista. La revista alcanzó una enorme influencia en la historiografía de todo el mundo, sólo comparable con la de la francesa Annales. En 1956, la invasión soviética a Hungría lo alejó del Partido Comunista británico y su disciplina. No quiso convertirse en un ex comunista, y optó por una adscripción genérica al PC italiano, donde la tradición de Antonio Gramsci congeniaba mejor con su idea del marxismo. Por esos dos caminos transcurrió su vida: en el comunismo hasta el derrumbe de la Unión Soviética en 1991; en la enseñanza universitaria hasta 1997. Hobsbawm fue un historiador social, y sobre todo un historiador de la gente común: los de abajo, los sectores populares, los trabajadores. Los estudió con simpatía y curiosidad. En muchos trabajos se ocupa del clásico tema de los obreros industriales, el movimiento obrero. No vio en ellos a “la clase” sino a conjuntos de gente con tradiciones comunes, mitos, símbolos, organización, militancia y acción política. Al igual que E. P. Thompson, se preguntó en qué circunstancias precisas se convertían en lo que en el marxismo se llama la “clase obrera”. Pero también se interesó por todos los que lucharon y protestaron sin alcanzar esa meta clasista. En Rebeldes primitivos (1959) estudió ese mundo de tenderos, artesanos, campesinos, tejedores, a quienes la rueda del progreso iba aplastando, y que protestaban con pasión y violencia, pero sin conocer los caminos adecuados. Por eso apelaban al motín, la destrucción de máquinas o, más simplemente, extendiendo al lunes el festejo dominical. En Bandidos (1969), recolectó un conjunto de estos personajes en Europa, Asia y América Latina: nuestro “Mate Cosido” tiene un lugar en esa panoplia de simpáticos Robin Hood o sangrientos vengadores. Hobsbawm ingresó así en el mundo rural y en la antropología. Encontró sociedades tradicionales, con injusticias igualmente tradicionales y otras nuevas, traídas por la modernización. En estos bandidos, y en quienes los protegían o difundían sus hazañas, vio los rostros de los explotados. Porque Hobsbawm, aunque recurría a la sólida teoría para explicar estas historias, nunca perdía de vista sus rostros singulares, ni ocultó la simpatía que despertaban en el historiador militante. Arte y vanguardia También estudió la “gente poco común”: las vanguardias artísticas, los revolucionarios y otras vanguardias. Aquí su interés está muy ligado a sus presupuestos políticos y es más deductivo. Las vanguardias cumplen una función en el proceso de avance de la sociedad hacia el socialismo, pero no todas las auto proclamadas vanguardias lo son auténticamente. El arte tiene la función de expresar, representar e impulsar el cambio, como lo hicieron los grandes escritores o los artistas del pueblo del siglo XIX. Un largo ensayo está dedicado a desenmascarar a las falsas vanguardias en las artes plásticas del siglo XX. En realidad están “a la zaga”, “ behind the times ”. No sólo perdieron la capacidad de expresar los problemas de su época sino que no han podido trascender el objeto de arte individual y encontrar algo equivalente al cine o al reproductor de música. Los artistas plásticos, obsesionados por la originalidad a toda costa, han derivado en una suerte de auto satisfacción, carente de misión, aunque no de cotización. Con la misma dureza trata a otras pretendidas vanguardias, como la sexual o la estudiantil. Esta lo impresionó en 1968 en París, aunque luego descubrió que sus pretensiones se limitaban a “espantar al burgués”. Las verdaderas vanguardias –nos dice– no se declaran como tales, y se respaldan en procesos industriales y empresarios de envergadura, que aseguren su llegada a las masas, jueces en definitiva de su autenticidad. Allí está el cine, que es el verdadero arte del siglo XX, y el rock. Remontándose a épocas anteriores, encuentra la tradición de las Arts and Crafts de William Morris, el Art Nouveau y la Bauhaus: diseños de estricto contenido estético aplicados a la producción industrial de bienes de consumo. En 1962 Hobsbawm publicó el primero de los volúmenes que lo harían famoso: La era de la revolución, 1760-1848 , traducida inicialmente como “Las revoluciones burguesas”. Luego siguieron La era del capital, 1848-1875 (1975) y La era del imperio, 1875-1914 (1987). Entre los tres, historiaban lo que se ha llamado el “largo siglo XIX”. Se trata de un ejemplo extraordinario de síntesis histórica y de alta divulgación, como lo llama el autor. Aquí Hobsbawm se aproxima como pocos al ideal de la historia total. Se ocupa del mundo occidental y las áreas del mundo progresivamente incorporadas a su influencia, y analiza todas las zonas de la experiencia social: de la economía al arte, de la política a la sociedad, de la ciencia al urbanismo. Entrelaza varias historias: del capitalismo y la sociedad burguesa; de las revoluciones y la política democrática; del movimiento obrero y el socialismo, y de los estados nacionales y el nacionalismo, un tema que luego desarrolló de manera expandida en Naciones y nacionalismo (1990). Hoy es fácil advertir las marcas de época de su análisis, tanto de los “dorados sesenta” como de los convulsos setenta y ochenta. Todo su enfoque de la economía está teñido de las ideas del “desarrollo económico”, que se compagina sin mayores conflictos con su perspectiva marxista: la industrialización y la producción en gran escala son el destino de la transformación económica y a la vez la base para el ulterior advenimiento del socialismo, lejano pero ya divisado. Los conflictos políticos son el resultado directo de los enfrentamientos de las clases sociales o sus fracciones, según un modelo que fácilmente se remite al Dieciocho Brumario de Marx. La “revolución burguesa” conducirá finalmente al socialismo, por el camino de la universalización de sus valores, pese a que Hobsbawm –como la mayoría de los progresistas de los años setenta– desconfía de la “democracia burguesa”, reducida a mera hipocresía. Su mirada del mundo del trabajo es compleja y matizada, pero aquí y allá aparecen referencias a la misión histórica de la clase obrera, junto con otros “desarrollos inevitables” e “imposibilidades absolutas”, particularmente de los campesinos, muy propias de quien por entonces estaba muy seguro del final de la historia. Lo notable no es que esos rasgos se manifiesten –nadie es ajeno a su tiempo– sino que su talento de historiador los relativiza y minimiza. Su experiencia personal, muy rica y variada, y su enorme curiosidad, lo ayudan a evadir el esquematismo. Su infancia en Viena y su juventud en Berlín lo acercaron a la cultura de Europa central, y en sus cuadros históricos nunca faltan referencias a Moravia o Hungría. Residente habitual en Francia, los “ecos de la Marsellesa” informaron su idea de la revolución y la rebeldía. En Europa encontró el eurocomunismo y en los Estados Unidos, donde enseñó muchos años, el jazz –su otra pasión– así como un apasionante mundo de intelectuales disidentes. En la América Latina de los años setenta vio el rostro de la otra revolución. De todo aprendió algo. Fue una verdadera máquina de aprender, capaz de atrapar a cada paso lo multiforme de la vida histórica y volcarla en sus libros. Quizá lo más notable de esta trilogía sea el arte de escritura desplegado. Hobsbawm resolvió el difícil problema de contar la historia y a la vez explicar su trama. Sabía escribir en dos niveles. El primero es claro, organizado y transparente. El segundo aparece mirando con cuidado la línea y la frase, y descubriendo una complejidad y riqueza inagotables. Ordenaba el mundo caótico, haciéndolo comprensible, y luego lo desordenaba, de una cosa a otra, apelando a las más variadas relaciones y también –para despuntar el vicio– a las determinaciones. Utilizaba la paradoja para desarmar conceptos, y la frase incisiva para iluminar y simplificar las cuestiones. Lo más cautivante es la permanente relación de lo general con lo singular, su manera de apoyar cada idea abstracta con un ejemplo concreto –un personaje literario, un edificio, una costumbre–, y su capacidad de vincular todo con todo y lograr ese pequeño milagro de presentar, en una larga historia, las imágenes de la historia viviente. Luego de la caída de la Unión Soviética, encaró la historia del siglo XX, al que llamó “el siglo corto” y “la era de los extremos”. Al querer abarcar la infinita variedad de un mundo tan globalizado como generador de particularismo, su análisis se tensó hasta casi quebrarse. Organiza el siglo corto en un tríptico: la crisis de entreguerras, los dorados años sesenta y la crisis de finales de siglo, hasta la caída de la URSS. El mundo feliz de las décadas centrales estuvo alimentado por la expansión del capitalismo, el arraigo de la democracia y de los Estados de bienestar, y también el de las revoluciones anticoloniales y socialistas. La propia Unión Soviética, que examina muy críticamente, aportó a la felicidad de la época obrando como un freno al capitalismo y encauzándolo en el brete del estado de bienestar. Esta Historia del siglo XX , que terminó de escribir en 1994, no tuvo un final feliz, sino preocupado y angustiado. Liberado de frenos, el capitalismo desató todas sus potencialidades, constructivas y destructivas. Entre sus víctimas estaban los estados nacionales, garantía última de los derechos individuales. Las identidades nacionales derivaron en nacionalismos duros y militantes. Junto con otras identidades excluyentes, como el fundamentalismo religioso, destruyeron los ámbitos de convivencia largamente elaborados por la cultura occidental. En suma, la barbarie. Esta barbarie conmovió lo más profundo de sus convicciones, hasta dudar de la capacidad de la razón para comprender la sinrazón. Su propia existencia se llena de interrogantes. “¿Qué hacía yo en los setenta marchando por Hyde Park en favor de Ho Chi Minh?”, se pregunta. A la vez, lo lleva a reconsiderar los valores de un liberalismo ya plenamente identificado con la gran tradición de la revolución francesa: la libertad, la democracia, la solidaridad y la fraternidad podrían poner límites a la barbarie. Una conciliación que, en sus últimos días, cuando volvió a escribir sobre el marxismo, fortaleció su ideal socialista, entendido como la extensión universal de los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. No sabemos si con esas ideas creía estar a la vanguardia o a la zaga de la historia. Pero lo admiramos por ellas. *Luis alberto romero es historiador e investigador principal del conicet. Dirige la coleccion historia y cultura.

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Taller de Restauracion de Muebles de Madera en Cordoba
Taller de Restauracion de Muebles de Madera en Cordoba
InfoporAnónimo3/21/2012

Buenas Gente! les paso la info sobre un buen taller en reparacion y restauracion de muebles de madera y cualquier cosa que contenga una madera en Cordoba Capital...les dejo el face mas abajo... Abrazos!!! http://www.facebook.com/pages/Restauraciones-de-Muebles-de-Madera/298718340196684 Algunos Trabajos...

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Mario Bunge y el detector de fama científica..Muy Bueno!
Ciencia EducacionporAnónimo5/15/2011

Aclaro: Solo para entendidos! que lo disfruten! "Dentro de poco empezaré a cobrar por mis autógrafos", me dijo Mario Bunge cuando le señalé que Manuel Lino, periodista del diario mexicano El Economista, había escrito una columna donde destacaba que el epistemólogo argentino figura en el puesto 113 del Science Hall of Fame (Salón de la Fama Científica, SHoF por su sigla en inglés). El SHoF es, para entendernos, un "medidor de fama literaria" inspirado en una disciplina más amplia, la Culturonomía. Este adictivo dispositivo en línea permite graficar cuántas veces una palabra (en este caso, el nombre de un autor) es citado a lo largo de los años, según en qué idioma y en más de 15 millones de libros digitalizados por Google Books. Los promotores del SHoF también han creado un video (musicalizado con ritmos tibetanos) donde podemos ver la evolución de la fama científica entre 1850 y 2000. (Atención: El tamaño de los nombres de los científicos fueron determinados por la frecuencia en que fueron apareciendo sus libros cada año.) Mario Bunge, físico y matemático argentino, radicado en Canadá desde 1966, ha trabajado en las últimas décadas en filosofía de la ciencia desde su cátedra de Lógica y Metafísica de la Universidad McGill de Montreal, de la que se ha jubilado en 2009, a los 90 años. Ha publicado más de 50 libros y 500 artículos, casi todos en inglés. En español ha publicado 26 de sus libros, entre ellos "El Problema Mente-Cuerpo" (1980), "Fundamentos de Biofilosofía" (1997) y "Filosofía política" (2009). La fama es una cosa que Bunge ha sobrellevado con sobriedad, más porque en la Argentina, su país natal, le ha sido esquiva en el único sentido que a él le interesa, que es el de hacer conocida su obra. Bunge, quien acaba de publicar los ocho volúmenes de su "Tratado de filosofía", sigue siendo más conocido por sus críticas al psicoanálisis y a otras pseudociencias, como la parapsicología o la homeopatía, que por sus contribuciones al pensamiento filosófico contemporáneo. No sólo permanece casi desconocido por el gran público interesado en la ciencia, sino que el círculo se achica más si, entre quienes sí lo conocen, contamos a quienes lo han leído. A su pluma filosa le escapan los propios filósofos ortodoxos. Se ha dado el curioso caso de un profesor de la Universidad Nacional de San Martín de Buenos Aires, Argentina, Héctor A. Palma, que ha escrito un libro de 278 páginas, "Filosofía de las ciencias" (2008), sin citar una sola vez al más reconocido epistemólogo en lengua castellana. Pero ahí está Bunge: según los datos de El Salón de la Fama Científica, es uno de los científicos hispanohablantes en actividad más citados. Sciencie-Hall-Fame Digamos de paso que la base de datos de Google Books no sólo abarca libros de ciencia, sino de todos los rubros. John Bohannon y Adrian Veres, los inventores de este medidor del impacto de los hombres de ciencia en la cultura libresca que funciona gracias al Books Ngram Viewe, crearon también una unidad de medida, el miliDarwin (mD). Como Charles Darwin, el descubridor de la Teoría de la Evolución, es el científico más veces nombrado en libros a lo largo de la historia. La frecuencia promedio anual con que Darwin es citado entre 1839 y 2000 se convierte, así, en el patrón de medida. El mD permite comparar la fama de unos científicos con la de otros. Mario Bunge, representado en el Salón de la Fama Científica con 46 mD, está debajo de varios científicos que lo precedieron, entre ellos Bertrand Rusell (1.400 mD), Julian Huxley (350 mD) y Louis Pasteur (237md). También suman muchos mD figuras que se han dedicado a la divulgación de la ciencia, como Carl Sagan (152 mD), Isaac Asimov (183 mD) e incluso Lewis Carroll (489 mD), cuya celebridad hay que endosar a su libro "Alicia en el País de las Maravillas" antes que a sus contribuciones a la Matemática. Desde luego, ha habido autores con titulación académica que no se han caracterizado por el rigor científico de su producción y, sin embargo, aparecen en altas posiciones del Science Hall of Fame. Carlos Castaneda El mas famoso libro de Castaneda Las ensenanzas de Don Juan —¿Ser más citado significa tener más razón?, le pregunté a Bunge. "Es claro que no", contestó. "Carlos Castaneda, el antropólogo trucho, es mucho más citado que yo". Efectivamente, el antropólogo (peruano o brasileño, nunca estuvo del todo claro) por la Universidad de California, Los Angeles, y autor de "Las enseñanzas de Don Juan", figura el puesto no. 78 con 69 mD. No es un escritor conocido por su calidad científica sino porque ha vendido cerca de 8 millones de ejemplares de su obra, donde describe hechos más propios de la ficción que de la realidad. Según las tablas que podemos ampliar clickeando en las imágenes de abajo, la fama de Castaneda en inglés supera a la de Bunge, sucediendo exactamente lo opuesto con los libros publicados en español. Castaneda-Bunge-en-ingles Castaneda-Bunge-en-espanol La oposición Castaneda-Bunge no solo viene a cuento porque fue mencionado por Bunge en su respuesta. Tiene que ver con la pugna histórica entre hechicería y método científico, pensamiento crítico y mágico, ciencia y religión: el cultor de la magia está "abierto a nuevas posibilidades" (aunque lo común es que se aferre a dogmas), mientras que el de la ciencia está "cerrado a la novedad" (aunque la ciencia solo funciona si corrige sus errores y, si se hubiera cerrado, hubiera dejado de progresar). Las pseudociencias vaya Timo Por Mario Bunge La actitud combativa de Mario Bunge hacia lo que considera "supercherías" es una de las facetas más visibles de su producción y sin duda un aspecto de su trayectoria que interesa mucho a sus lectores. Hace poco, la editorial española Laetoli lanzó el libro que recopila sus artículos sobre falsas ciencias, "Las pseudociencias ¡vaya timo!". Ahora, la misma editorial prepara la Biblioteca Bunge, que reeditará sus obras fuera de catálogo (es decir, inhallables) y traducirá al castellano otras, como "Matter and Mind" (Mente y Materia, 2010), hasta ahora sólo disponible en inglés. La Biblioteca Bunge no es una iniciativa argentina. Es parte de la colección "Las dos culturas", que Laetoli publica con la Universidad Pública de Navarra, España. El gerente editorial de Laetoli, Serafín Senosiáin, se animó a reunir la obra de Bunge convencido de la necesidad de "hacer presente y reivindicar a uno de los filósofos y científicos más relevantes de nuestra época". Senosiáin no se ha equivocado. Una de las peculiaridades que devela el Salón de la Fama Científica es que muchos próceres de este panteón han cosechado su popularidad en territorios culturales, políticos o sociales alejados del mundo de la ciencia. En algunos casos, tan ajenos que se cayeron de la pizarra: Sigmund Freud fue descalificado porque para los especialistas fue solo médico y literato, no un científico. Que, si ingresaba, hubieran debido incluir a Margaret Tatcher, diplomada en química e investigadora para dos empresas, en una de las cuales ayudó a crear métodos para conservar helados. Entre las personalidades con brillo científico "pertinente" tenemos a Bertrand Russell, único que supera a Darwin en el ranking de la fama. Si bien "Principia Matemática" es considerada una contribución notable para la comprensión de esa ciencia, Russell no hubiera sido recordado sin sus obras clásicas, "Por qué no soy cristiano", "La conquista de la felicidad" y, sobre todo, por haber redactado en 1955 el Manifiesto Russell-Einstein, donde los firmantes alertaban sobre el creciente armamentismo nuclear y reclamaban a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas para los conflictos internacionales. La fama del psicólogo Timothy Leary (136 mD), sobre todo por sus exploraciones con drogas psicodélicas en los años sesenta, recién dio un salto cuando el presidente Richard Nixon lo llamó "el hombre más peligroso de los Estados Unidos". Otro caso radicalmente diferente es el que plantea la figura de Albert Einstein (878 mD). Sin duda, ha sido poco leído y menos comprendido (incluso por autores que lo citan), pero esto no le ha impedido ser el tercer científico más famoso de la historia. Entrevisté varias veces a Bunge, pero nunca hablamos de la fama, así que le propuse otras preguntas sobre el tema. Bunge durante una charla en la Universidad de La Punta, San Luis, 2010. —¿Por qué cree que Einstein encarna el ícono popular de hombre de ciencia? Porque entre 1905 y 1914 tuvo una productividad científica pasmosa y porque tuvo un coraje politico inusual entre los cientificos. Por ejemplo, fue uno de los tres científicos alemanes que en 1914 denunciaron la Primera Guerra Mundial, se opuso al fascismo y al militarismo desde el vamos, publicó su simpatía por el socialismo democrático, instó a los nortamericanos a resistir el macartismo y advirtió a los sionistas que no fuesen a Palestina como conquistadores sino como cooperadores. —¿Cuál es el científico cuya fama considera menos justificada? Richard Dawkins. Nunca investigó después de su tesis. Admiro tanto sus argumentos anti-religiosos y anti-anti-evolucionistas como desprecio su ciencia a medio cocinar, en particular su biología molecular y su gene-centrismo y su pseudociencia, la memetica. —¿Nunca se le ocurrió abusar de su fama para perpetrar alguna travesura? No. Carezco de la imaginación de los personajes de la literatura picaresca española, o de la política italiana actual. —¿Qué diferencias existe entre fama y prestigio? No le pido una definición de diccionario sino una reflexión filosófica. Fama tiene cualquier "celebridad" de cine, deportiva, comercial o política. Prestigio tiene quien se lo ha ganado trabajando mucho a alto nivel, ya por la verdad, ya por la justicia. Por ejemplo, (Diego Armando) Maradona y (Carlos) Menem son famosos. Bernado Houssay y Juan B. Justo, en cambio, son prestigiosos. Llegados a este punto, Bunge tal vez no dé gran valor al "medidor estadístico de fama" de Bohannon y Veres. Sin embargo, no parece haber modo más preciso para cuantificar cuánto han influido las figuras de la ciencia en la sociedad de masas. Hay razones para pensar que la culturonomía será algo más que mero entretenimiento. Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4

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Todo sobre Jairo!
OfftopicporAnónimo1/20/2013

Jairo (Cruz del Eje, 16 de junio de 1949) es un cantante argentino, cuyo nombre real es Mario Rubén Marito González. Antes de los veinte años, y con su primer álbum editado adopta el seudónimo que lo acompañaría por el resto de su carrera. A lo largo de su trayectoria, ha interpretado más de 500 canciones en castellano, francés e italiano, entre las que se destacan “Tu alma golondrina”, “Por si tú quieres saber"” "Tristezas", " De pronto sucedió", "El valle y el volcán", "Si vuelves será cansancio", "Amigos míos me enamoré", "Hoy dejo la ciudad", "Nos verán llegar", "Revolver". 1 Sus comienzos como cantante fueron en el colegio, donde se unió al grupo de rock´n roll The Twisters Boys y finalmente adoptó el nombre de Marito González en los programas de concursos de los medios cordobeses.2 En 1970, junto a un compañero de la escuela secundaria, distribuyó una demo de doce canciones a distintas productoras musicales; de esta forma, consiguió grabar un disco simple con dos temas. El artista Luis Aguilé le hizo llegar una propuesta de trabajo, firmando un acuerdo con la distribuidora CBS y mudándose a España. En 1971 ganó el primer Premio de la Crítica y el segundo premio en el Festival de la Costa del Sol. Ese mismo año fue contratado por el sello Ariola.1 Grabó junto a Astor Piazzolla varias canciones en 1981, compuestas particularmente para él por el propio Piazzolla y por Horacio Ferrer, entre las que se destaca «Milonga del trovador» y «Hay una niña en el alba». Exilado entre Madrid y París, en 1982, hacia el final de la dictadura militar, regresó a Argentina y ofreció un recital sobre la Avenida 9 de Julio, en donde interpretó ante 1.2 millones de personas su versión del tema "We shall overcome".1 En 1995, con motivo de su 25.º aniversario con la música, realizó una serie de recitales en su provincia natal, de los que participaron artistas como Ana Belén, Ariel Ramírez, Cacho Buenaventura, Eladia Blázquez, Graciela Borges, Jaime Torres, Juan Carlos Baglietto, La Mona Jiménez, Lito Vitale, Mercedes Sosa, Pedro Aznar, Peteco Carabajal, Piero y Víctor Heredia, entre otros.3 Su hijo es el actor Iván González. Les dejo un video del ultimo "Jesus Maria"...Excelente! link: http://www.youtube.com/watch?v=2CpwT-24MyQ no me interesan los puntos! Gracias por pasar por el post!

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20 preguntas incómodas sobre sexo
FemmeporAnónimo7/10/2015

20 preguntas incómodas sobre sexo que nunca te animaste a hacer Seguramente tengas muchas inquietudes sobre tu propio cuerpo y lo que te gustaría experimentar. Es posible que, por vergüenza, prefieras callarlas. O que, simplemente, no tengas a tu alcance a una experta en sexualidad con quien compartirlas. Lo hacemos por vos Lince... Vanesa Lopez es licenciada en psicología, con posgrado como sexóloga clínica y educadora sexual. Pero no es una más. En sus libros, Sandra Lustgarten se anima a protagonizar una tapa a flor de piel (Desnudate conmigo, editorial Deauno.com) o a relatar sus propias fantasías e intimidades (De a tres, Ediciones B). Sin duda, es la especialista ideal para responder esas preguntas que tanto incomodan a la mayoría de las mujeres. "¿Si me depilo 'toda' siento más placer?" La mujer depilada tiene más sensibilidad. Al quedar expuesta la piel, puede sentir estímulos de calor y frio, de roces suaves y fuertes. "Tengo muchas fantasías, pero él no se anima. ¿Me frustro, lo convenzo o cambio de pareja?" Lo ideal es convencerlo acordando y cediendo. Los acuerdos permiten que la pareja conozca sus gustos y deseos. "¿Cómo hago para que el sexo anal no me duela?" Utilizar un lubricante que facilite el sexo anal. Realizar masaje suave para ir estimulando la zona y lograr la relajación necesaria para la introducción. "¿Qué objetos se pueden usar como sex toy... Y cuáles no?" Hay diferentes alternativas. Muchos usan hasta comestibles caseros. Otros prefieren los juguetes ofrecidos en los sex shop, como ser dildos, anillos para evitar la eyaculación precoz, bolas chinas para estimular el orgasmo femenino, vibradores de distintas formas y tamaños, con temperatura o con ciertas ondulaciones que permiten mayor estimulación, esencias o velas eróticas. No recomiendo aquellos que sean peligrosos o cortantes. Los juguetes utilizados en bondage tienen que ser con absoluta conciencia de comprender la señal del compañero, para provocar dolor hasta el límite impuesto por quien lo recibe. "A veces salen ruidos de mi vagina... ¿Se puede evitar?" Esos ruidos que se expulsan son provocados por aire que se inserta en la vejiga con el mismo movimiento y juego pélvico. Las mujeres no deben avergonzarse y, cualquier cosa, es bueno explicarle al hombre por qué sucede. "Cuando él ya terminó, yo recién empiezo a sentir algo. ¿Cómo hago para que prolongue más el encuentro?" Lo más aconsejable es realizar ejercicios que apunten a aumentar la sensibilidad, a través de caricias y estimulación en las zonas erógenas. La mujer tiene que conocer muy bien su sexualidad para poder gozar más y enseñar al hombre aquellos puntos y zonas que le produce placer que sean estimulados. Los ejercicios de "parada y arranca" son ideales para que, a través de la masturbación, el hombre aprenda a controlarse y elegir el momento adecuado para eyacular. "Me gusta que me rasguñe o me de palmadas, ¿soy sadomasoquista?" No se es sadomasoquista por disfrutar de las palmadas, hace falta todo un perfil psicológico para eso. Hay juegos que se disfrutan en pareja sin ser sadomasoquistas. "Cuando le practico sexo oral me dan arcadas, ¿es evitable?" Muchas mujeres se quejan de eso. Una de las maneras de evitarlo es no introducir tan profundamente el miembro y respirar bien antes de hacer sexo oral. Además, buscar las posiciones que no provoquen ahogo: son aconsejables aquellas en las que la mujer tiene el control y puede retirar el pene de su boca si siente malestar. "¿Cuántos orgasmos es 'normal' que tenga una mujer? A veces me cuesta llegar" Todas las mujeres somos multiorgásmicas, ya que no necesitamos un período refractario entre un orgasmo y otro. "Si le voy a practicar sexo oral, ¿se tiene que poner un preservativo?" Las enfermedades de transmisión sexual se contagian también por sexo oral. Si es un encuentro casual, lo aconsejable sería usar protección. "Creo que tengo poco sexo. ¿Cuál es la frecuencia 'normal'?" La frecuencia sexual depende de cada pareja y de cada etapa evolutiva, de cómo está la relación, de los años que pasaron juntos y de la posibilidad de variar en juegos de cama. "¿Tener una fantasía con una mujer me convierte en lesbiana?" De ninguna manera, es algo bastante común. "Me gusta gritar y/o gemir en forma exagerada, ¿eso le gusta a los hombres o los inhibe?" A los hombres les gusta ya que sienten más placer, ellos asocian los gemidos y gritos al placer femenino. Incluso, algunas mujeres fingen para excitar más a los hombres. "Quiero comprar un juguete sexual pero no sé por dónde empezar. ¿Qué me sugerís?" Los vibradores son ideales para comenzar y son muy positivos para descubrir zonas erógenas. "Creo que mi vagina huele mal. ¿Qué puedo hacer?" Acudir al ginecólogo, es posible que se relacione con hongos vaginales. "Quisiera innovar con alguna posición sexual diferente... ¿Cuál podría ser?" Se pueden probar las posiciones en las que se introduce el pene por atrás. Permiten un juego de caricias en la zona de la vagina y el clítoris, y un mayor control de toda vulva para la estimulación. Además, permiten que el hombre penetre con mayor profundidad. "Me gustaría que él me haga más sexo oral. ¿Cómo lo logro?" Comunicando el deseo a la pareja. "¿Cuál es la mejor manera de masturbar a un hombre?" La mejor manera es con lubricante. "Solo tengo orgasmos cuando me acarician o me acaricio el clítoris, ¿es normal?" Es normal, porque es una zona muy erógena, tiene muchas terminaciones nerviosas y sensitivas. "Quiero hacer un trío pero no me animo. ¿Cuál debería ser mi primer acercamiento a esta modalidad sexual?" Para hacer un trío es fundamental el diálogo con la pareja sobre las contradicciones. Hay lugares donde se puede asistir con ese fin. En mi opinión, no es positivo que sea con alguna persona que exista un vínculo cercano o de amistad.

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La Guerra de las Malvinas - Acto de Guerra (Documental)
La Guerra de las Malvinas - Acto de Guerra (Documental)
OfftopicporAnónimo2/13/2013

link: http://www.youtube.com/watch?v=FUkHKO1T6BA

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El día más oscuro de la humanidad
El día más oscuro de la humanidad
OfftopicporAnónimo1/31/2013

No lo van ustedes a creer, señores, pero voy a designar canciller a ese cabo austriaco”. Dicen que así se expresó en rueda de amigos el aristocrático presidente de la República de Weimar, Paul von Hindenburg, refiriéndose a Adolf Hitler, líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP). Resulta difícil imaginar una distancia social más amplia que la que separaba al orgulloso mariscal, protagonista de la Primera Guerra Mundial, devenido más tarde presidente de una república que no lo contaba entre sus más fervientes adherentes, del mediocre aspirante a pintor que luego de llevar una vida desordenada se enroló en el ejército alemán en 1914 e inició una carrera política una vez finalizada la guerra. Pero ese 30 de enero de 1933, para las clases altas y los sectores conservadores alemanes la designación del plebeyo Adolf Hitler les permitía “resolver” una crisis política que se remontaba a mediados de 1930, colocando al frente del gobierno a alguien a quien suponían que podían manejar. El principio del horror Convulsionados fueron los tiempos de la posguerra para Alemania. A la sorpresiva rendición –un shock para la población, totalmente desinformada– la acompañó un cambio de régimen. Mientras las potencias vencedoras la sometían al humillante Tratado de Versalles, se producía una intentona revolucionaria protagonizada por la extrema izquierda que se neutralizó con una sangrienta represión. Los impulsores de la naciente República de Weimar, entre los cuales el principal era el Partido Socialdemócrata, se vieron inmersos desde el primer momento en el dramático dilema de instalar y consolidar instituciones democráticas en un país donde la democracia nunca había existido, utilizando además las mismas estructuras burocráticas, judiciales y militares del antiguo régimen. Además, los avatares de la situación económica, afectada por las exigencias del pago de reparaciones por parte de quienes se impusieron en la guerra, culminaron en el estallido hiperinflacionario de 1923, un corto episodio que dejó una profunda marca en la sociedad alemana. Fue en esos años que Adolf Hitler, confidente del departamento político del ejército, encontró su vocación como agitador y orador, convirtiéndose con rapidez en el principal dirigente de un partido, germen del futuro Partido Nazi. Desde el comienzo de su actividad, su concepción del mundo estaba centrada en torno a tres ejes: una concepción de la historia basada en la lucha entre razas; un antisemitismo militante, y la idea de que el futuro de Alemania dependía de la conquista de “espacio vital” expandiéndose hacia el Este. Estos tres ejes convergían en un antimarxismo radical, ya que el marxismo era una creación judía, afirmaba que la lucha de clases era el motor de la historia debilitando la unidad de la nación, y además había triunfado en Rusia, el más importante territorio de potencial expansión alemana. Ninguna de estas ideas era original; estaban en los programas de numerosas organizaciones de extrema derecha, con seguidores fundamentalmente entre la baja clase media. De hecho, el NSDAP fue durante años sólo un grupo minoritario caracterizado por la utilización de la violencia. Justamente Hitler apareció por primera vez en los titulares de la prensa nacional como protagonista en noviembre de 1923 de un frustrado golpe de Estado que lo llevó a la cárcel durante nueve meses. Durante los cortos años de relativa normalidad económica y política de la República de Weimar, entre 1924 y 1928, el partido nazi no alcanzó mayor trascendencia, pero su organización se extendió por todo el país y su fuerza de choque era el principal oponente de las organizaciones de izquierda en las disputas callejeras. Es muy difícil explicar el ascenso de Hitler sin hacer referencia a la profunda crisis económica que se abatió sobre el capitalismo a fines de la década de 1920, y que en Alemania fue agravada por políticas deflacionarias que generaron recesión y un elevado nivel de desocupación. En ese escenario, el NSDAP capitalizó en su favor el vuelco de amplios sectores del electorado hacia posiciones radicales. Si en las elecciones generales de mayo de 1928 el partido había obtenido sólo el 2,6 por ciento de los votos, dos años más tarde el porcentaje se incrementó al 18,2 por ciento y en julio de 1932 trepó hasta el 37,2 por ciento. A partir de 1928, haciendo gala de un profundo olfato político, Hitler centró su propaganda en los tres grupos que en mayor medida sufrían la crisis: los desocupados, las clases medias y los campesinos. Su encendida oratoria, basada en el apasionamiento, el rechazo de toda discusión y la repetición obsesiva de algunas cuestiones, se complementaban con la utilización de novedosos métodos –efectos teatrales, carteles luminosos– y una cuidadosa organización de los actos, en los que los asistentes se convertían en feligreses de un culto que tenía al líder como centro. Hitler mostró la intuición necesaria como para sintonizar con los temores y las esperanzas de amplios sectores de la sociedad alemana, señalando a los responsables –la “conspiración judeomarxista”–, y erigiéndose en “salvador” de la nación alemana. Por su parte, para los conservadores, la otra cara de la radicalización política del país, el crecimiento de los votantes del Partido Comunista a expensas de la socialdemocracia, los llevó a pensar en la posibilidad de retorno de una coyuntura revolucionaria como la de 1919, y para ellos el partido de Hitler, del que rechazaban su demagogia y la violencia de algunas diatribas anticapitalistas, era sin embargo el instrumento adecuado para enfrentarla con éxito Los caminos del mal Como ocurre en todos los procesos históricos, no hubo un derrotero marcado que condujera al triunfo del nazismo. En este sentido, en 1996 el historiador inglés Henry Ashby Turner publicó un documentado libro en el que mostraba lo ocurrido en los treinta días anteriores al 30 de enero de 1933. Allí daba cuenta de la suma de circunstancias fortuitas, cálculos errados y decisiones apresuradas que condujeron finalmente a la designación de Hitler, que hacia fines de 1932 se encontraba en una situación tan difícil que incluso lo llevó a pensar en retirarse de la vida política. La responsabilidad de ese hecho decisivo de la historia del siglo XX es entonces atribuida a los “poderes fácticos” que rodeaban al presidente. En efecto, a la altura del 30 de enero de 1933 no había una mayoría de la población simpatizante del nazismo, ni muchos de quienes lo votaron seguramente compartían el ideario del partido liderado por Hitler. Podía suponerse que, dadas las dimensiones de la crisis, en un país con escasa tradición democrática el apoyo a un gobierno autoritario era una opción que contaba con varios simpatizantes. Sin embargo, la sociedad alemana no se pronunció en elecciones libres en favor del régimen totalitario que se instaló seguidamente. Este fue el resultado de un proceso posterior, en el que las reglas de juego fueron muy diferentes.

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Los Beneficios de dejar de fumar!
Salud BienestarporAnónimo6/23/2012

Ya se que van a decir: uh!!! otro post sobre lo mismo??, pero esta bueno seguir haciendo post de este tipo para que se naturaliza un poco el problema y el concepto erroneo que llevan a los fumadores a dejar de fumar...aca algunos tips!...espero que les sirva! Si usted es fumador, debe dejar de fumar. La mayoría de las personas que han dejado de fumar hicieron al menos un intento infructuoso en el pasado. Vea los intentos pasados por dejar de fumar como experiencias de aprendizaje y no como fracasos. Hay muchas razones para dejar de consumir tabaco. El consumo prolongado de tabaco y los químicos conexos, tales como el alquitrán y la nicotina, pueden aumentar el riesgo de muchos problemas de salud. Vea: riesgos serios del tabaco para la salud. BENEFICIOS DE DEJAR DE TABACO: Su aliento, ropa y cabello olerán mejor. Su sentido del olfato retornará y los alimentos sabrán mejor. Sus dedos y uñas de las manos lentamente perderán el color amarillo. Sus dientes manchados lentamente se pueden volver más blancos. Sus hijos serán menos propensos a empezar a fumar. Será más fácil y más barato encontrar un apartamento o cuarto de hotel. Se le puede facilitar más conseguir un trabajo. Los amigos tendrán más disposición para estar en su automóvil o su casa. Puede ser más fácil encontrar una pareja. Muchas personas no fuman y no les gusta estar entorno a gente que fume. Ahorrará dinero. Si usted fuma un paquete al día, gastará alrededor de $1,800 por año en cigarrillos. BENEFICIOS PARA LA SALUD Algunos beneficios para la salud comienzan casi inmediatamente también, pero cada semana, mes y año sin consumir tabaco su salud mejora aun más. A los 20 minutos de dejarlo: la presión arterial y el ritmo del pulso bajan a la normalidad y la temperatura corporal de las manos y pies se incrementan al nivel normal. A las 8 horas de dejarlo: los niveles de monóxido de carbono en la sangre bajan y el nivel de oxígeno en la sangre se incrementa a niveles normales. A las 24 horas de dejarlo: el riesgo de un ataque cardíaco súbito disminuye. A las 48 horas de dejarlo: las terminaciones nerviosas comienzan a regenerarse y los sentidos del olfato y el gusto se comienzan a normalizar. De 2 semanas a 3 meses de dejarlo: mejora la circulación y se hace más fácil caminar. Los pulmones trabajan mejor y las heridas sanan más rápidamente. De 1 a 9 meses de dejarlo: usted tiene más energía. Los síntomas relacionados con el tabaquismo tales como tos, congestión nasal, fatiga, y dificultad respiratoria mejoran. Usted tendrá menos enfermedades, resfriados y ataques de asma. Gradualmente ya no volverá a tener dificultad para respirar con las actividades diarias. Al año de dejarlo: el riesgo de cardiopatía coronaria es la mitad que el de alguien que aún consume tabaco. A los 5 años de dejarlo: la tasa de muerte por cáncer de pulmón disminuye casi en un 50% comparada con la de fumadores de 1 paquete al día; el riesgo de cáncer de la boca es la mitad que el de un consumidor de tabaco. A los 10 años de dejarlo: los riesgos de cáncer disminuyen. El riesgo de accidente cerebrovascular y cáncer pulmonar ahora son similares a los de alguien que nunca ha fumado. Otros beneficios para la salud del hecho de dejar de fumar abarcan: Más baja probabilidad de coágulos de sangre en las piernas que puedan viajar a los pulmones. Menor riesgo de disfunción eréctil. Menos problemas durante el embarazo, tales como bebés nacidos con bajo peso, parto prematuro, aborto espontáneo y labio leporino. Riesgo más bajo de esterilidad debido a daño en los espermatozoides. Dientes, encías y piel más saludables. Los bebés y niños con quienes usted vive tendrán: Asma que es más fácil de controlar. Menos visitas al servicio de urgencias. Menos resfriados, infecciones del oído y neumonía. Menor riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). TOMAR LA DECISIÓN Como cualquier adicción, dejar el tabaco es difícil, sobre todo si usted lo hace solo. Hay muchas maneras para dejar de fumar y muchos recursos que le pueden servir. Hable con su médico acerca de la terapia de reemplazo de nicotina y los medicamentos para dejar de fumar. Si usted se vincula a los programas para dejar de fumar, tiene muchas más probabilidades de éxito. Dichos programas se ofrecen en hospitales, secretarías de salud, centros comunitarios y sitios de trabajo. .

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¿Qué es el sentido del humor?
¿Qué es el sentido del humor?
Salud BienestarporAnónimo5/22/2013

E n más de una oportunidad, una despedida de soltero cargada de bromas (¿pesadas, quizás?) termina mal para alguno de los novios o para ambos, mientras que casi con seguridad los organizadores del convite se han divertido a pleno. Diferentes son las carcajadas que provoca ¿Qué pasó ayer? , el filme en tono de comedia que narra las desopilantes peripecias de un grupo de amigos que festejan las últimas horas de soltería de uno de ellos. Está claro, se trata de ficción y eso tranquiliza y libera. El psicólogo Gastón Auguste, señala que no todo humor es necesariamente bueno y explica cuatro estilos, dos denominados “positivos” y dos “nega tivos”. “Un estilo de humor es aquél en que nos podemos reír juntos de algo que pasa. Se denomina ‘afiliativo’, y se trata de bromear para hacer reír a los demás, facilitar las relaciones y reducir las tensiones interpersonales”. Otro tipo es el autovalidante, “en el que me río de mí y me construyo en eso”. “También puedo reírme de otros, a costa de otros, ridiculizándolos, y ellos terminan destruidos y yo muy bien”. Este es un humor agresivo. El cuarto estilo es autodestructivo: “Me río de mí mismo y me destruyo; a costa de mí, divierto a los demás”. Si hablamos de humor como recurso saludable, habrá que orientar bien la brújula. Diferencias de género Hombres y mujeres utilizaríamos distintas zonas del cerebro para procesar el humor. Así lo sugiere un estudio publicado en 2011 en la revista Neuropsychologia, donde se muestra que las mujeres acuden más a sus áreas emocionales (límbicas, en términos cerebrales) para interpretar el humor, mientras que los hombres usan con mayor frecuencia las regiones evaluativas y ejecutivas (prefrontales). En tanto, Ramón Mora-Ripoll y Rafael Ubal-López indican en su artículo La risa: diferencias según el género que las mujeres se ríen más que los varones. Según los autores, ellas parecen valorar la risa esencialmente como recurso para relacionarse con otros y la utilizan para afrontar situaciones de estrés. Los varones –apunta el trabajo– echan mano al humor y la risa especialmente cuando tienen que discutir sobre temas sensibles de salud. A cuenta de estos datos, los autores sugieren que en la consulta convendría “considerar las diferencias en el uso del humor y de la risa por parte de varones y mujeres, ya que puede ayudar a mejorar la relación con el paciente”. Efectos de la risa para la salud En el aspecto fisiológico - Ejercita y relaja la musculatura - Ejercita y mejora la respiración - Disminuye las concentraciones de hormonas vinculadas con el estrés - Estimula la circulación - Estimula el sistema inmunitario - Eleva el umbral de dolor y la tolerancia - Mejora la función mental En el aspecto psicológico - Reduce el estrés y los síntomas de depresión y ansiedad - Eleva el estado de ánimo, la autoestima, la esperanza, la energía y el vigor - Aumenta la memoria, el pensamiento creativo y la resolución de problemas - Mejora la interacción interpersonal, las relaciones sociales, la atracción y la proximidad - Aumenta la amigabilidad y la colaboración, y facilita la identidad de grupo, la solidaridad y la cohesividad - Promueve el bienestar psicológico - Mejora la relación médico-paciente y la calidad de vida; intensifica la hilaridad y es muy contagiosa El texto original de este artículo fue publicado el miércoles 22 de mayo de 2013 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.

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