Freedom1211
Usuario (Argentina)

¿Alguna vez te has preguntado cómo le dicen al clítoris en otros países? A continuación el resultado de una encuesta, un itinerario léxico que comienza en México y termina en Brasil. Mi amiga Lillian Levy, mexicana que vive en Managua, me escribió desde allá: ?¿Te has fijado cuán ausente suele estar en los diccionarios la palabra ?clítoris?? Si mal no recuerdo, en la primera edición del Moliner ni aparecía. Y peor aún, tanto la genitalia masculina como la femenina son muy abundantes en sinónimos de toda laya, pero el pobre clítoris, ese gran desconocido, no tiene ni uno, que yo conozca. ...Una vez participé en una investigación sociológica sobre jóvenes y sexualidad en Nicaragua. Se les preguntaba qué nombres conocían para los genitales. El análisis reveló que para la genitalia masculina la mayoría eran nombres de armas, en tanto que para la femenina eran de comestibles (puedes sacar tus conclusiones), pero te digo, del clítoris no salió ni uno?. En primer lugar pude tranquilizarla por lo que respecta al Moliner (sí aparecía ?clítoris? en la primera edición), y además figura en el diccionario de la Real Academia, así como también en el Seco, que es uno de los mejores diccionarios de nuestro idioma. La pena es que no está asequible en pantalla. En el Seco, por cierto, figura un sinónimo popular, ?pipa?, no registrado ni por doña María ni por doña Academia. Y como en el Seco cada voz va acompañada de una cita que documenta el uso de la palabra, copio la acepción de ?pipa?=clítoris que ya conocía de mi juventud en España: ?Pipa: Clítoris / VMontalbán, Pájaros 57: ?Entre la Donato y la Miguel sólo es cuestión de tamaño de pipa, de a ver cuál de las dos la tiene más larga, porque si la Donato parece el increíble Hulk, la Miguel es igual que el John Wayne pero en más chaparro?. El diccionario Sohez, de Delfín Carbonell Basset (McGraw-Hill, 2001) registra como clítoris las voces ?altramuz, botoncito, pepitilla, pipa?, y también documenta su uso, aunque citando tan sólo autores españoles, con la posible excepción de Olga Karsen, que suena como seudónimo. Altramuz: ?En cuanto que le mordí el altramuz se dejó de protestas y se dedicó por entero a menearse al compás de mis lengüetazos?. (Pérez Merinero, La mano armada). Botoncito: ?Con el pulgar y el índice, masajeaba activamente su botoncito?. (Olga Karsen, La depravada). Pepitilla: ?Estaba carenándole la pepitilla ?joder, qué diminutivo tan cabrón y tan mentiroso?. (Pérez Merinero, La mano armada). Pipa: ?Hay quien nace con una picha que no es picha ni es nada y en cambio hay chicas que nacen con una pipa que se la pueden enrollar en la cintura?. (Vázquez Montalbán, Los alegres muchachos de Atzavara). Last but not least, en el léxico de voces malsonantes del español, que in illo tempore compuso Radiotelevisión Española para uso de sus colegas en toda América Latina, encontré un solo apelativo popular: ?Pipirigallo: Designación equívoca del clítoris en Nicaragua?. Así las cosas, le escribí a una amiga y un amigo en todos menos dos de los países donde se conversa en español, con la esperanza de que pudieran aportarme los nombres con que se conoce al clítoris en sus respectivos lugares (en el buen supuesto de que sí se lo conozca por alguno distinto del esdrújulo latino que le es propio, y que suena tan sexy). Lo que sigue es el resultado de la encuesta, un itinerario léxico que comienza en México y termina en las Canarias y Brasil. Ángeles Mastretta: ?Al clítoris le decía mi madre ?la cosita con que sientes?. Y el orgasmo, mi abuelo le dijo a mi abuela: es un órgano alemán que tocaban los protestantes?. Guillermo Angulo: ?En el México de los años cincuenta aprendí que se le decía ?la barrita de menta?. Yo, como campesino ingenuo, creí que era para chupar?. Alma Delia Murillo: ?Botoncito, capullito, cabecita. Esas las decía mi abuela?. En Cuba, una sorprendente afirmación de Amir Valle: ?A decir verdad, no se utiliza mucho porque no se es tan específico ni siquiera en las más pedestres descripciones del sexo, escritas por perpetradores de la literatura. Yo mismo, que escribí dos novelas eróticas y he leído buena parte de todo lo que dentro de ese tema se escribió en Cuba, recuerdo apenas tres o cuatro obras donde se menciona la palabra y siempre se utiliza clítoris. Y en la vida, en el lenguaje cotidiano, igual: se usa clítoris?. Dianne Rico: ?En Puerto Rico al clítoris se le llama vulgarmente la habichuelita o la pepita?. En Guatemala, Raúl Figueroa: ?Gallo, moco de chompipe, botoncito?. Miguel Huezo Mixco, en El Salvador: ?Gallo?. Una amiga tica, Anabelle Aguilar, me consiguió información en Honduras, uno de los dos países donde no tenía contacto yo con nadie, igual que en la República Dominicana, uno de los dos que queda en blanco luego de esta encuesta (el otro es Guinea Ecuatorial). Según Anabelle, ?en Honduras le llaman ?cuchara?; eso le dijeron a mi amiga las amigas de su hija. Son jóvenes, estarán enteradas?. Por su parte, un amigo peruano al que también recurrí en este caso, me comunicó que ?para el clítoris en Honduras, no, pero para la vagina, me envían una larga lista: chocha, pancito, cuchara, cuca, cuquita, panocha, pepa, kuka,chorcha, semilla, cebolla, pancito, cuchara y pipí?, donde bien se ve que ?cuchara? cuenta como vagina, pero en cambio hay un par que, por pura metonimia (?semilla, pepa, pipí?) podrían ser muy bien apelativos del clítoris. Sergio Ramírez casi me corrobora lo que encontré en el Léxico de RTVE, que en Nicaragua se le llama ?pirigallo?, y me añade que ?se usa también en el campo en Panamá. Debe venir de ?perigallo?, tal como lo define el DRAE?. En realidad, me parece más gráfica la acepción del Léxico, ?pipirigallo?, precisamente por como lo define ese DRAE: ?Planta herbácea vivaz, de flores encarnadas, olorosas, cuyo conjunto semeja la cresta y carúnculas del gallo?. Lo de Costa Rica fueron trabajos de amor perdido. Mi primera corresponsal, Laura, reaccionó de lo más franca: ?Si algunos ni lo encuentran, ¿van a ponerle nombre??. Con mi viejo amigo Habib Succar mantuve un diálogo de sordos porque a todos mis correos respondía una sola palabra, la única que aparecía en el Sáhara de los suyos: ?clítoris?. Otra corresponsal fue más explícita: ?Después de una amplia pesquisa entre personas muy connotadas, nadie tiene idea del nombre en tico. Yo lo bautizaría ?chunchito? porque en Costa Rica todo lo que no tiene nombre es ?un chunche?, y decimos por ejemplo ?Pásame ese chunche?, cuando no nos acordamos en el momento del nombre del objeto que deseamos. Dada mi condición de dama de edad avanzada, versada en mi época en las artes amatorias, reservo mi nombre, pero puedes decir que soy Juanita Santamaría?. Una última tentativa fue con Karen Eugenia Tobal, tica joven : ?Lo que pasa es que acá en Costa Rica se le llama propiamente así. Ya en lenguaje popular, pachuco o vulgar hay varios nombres?. Pero no me facilitó ninguno. Una colombiana en Los Ángeles, Ana Cristina- Vélez, me comunicó que un amigo suyo lo llama ?el moño?, y Héctor Abad Faciolince, desde Medellín: ?Aquí se dice ?gallo? (o ?gallito)?, pero en la Guajira el montículo se llama ?crica?, nombre registrado en las novelas de Rojas Herazo. Y además de los consabidos gallo, gallito y crica, un verdadero Camilo José Cela colombiano tiene registrados estos nombres: frisolito, pisinga, semilla y diente di?abajo?. Verónica Gibbs fue una de mis dos informantes en Venezuela, donde, según ella, se lo apoda, de manera clásica, ?pepitona, y de estos tiempos, ahora, ?el dulce??. La otra, Violeta Rojo, me habla a su vez de ?la pepita y el botón?. Del Ecuador me llegó este déjà lu: ?Que más bien investiguen por qué carajo se lo tuvo tan oculto cuando la iglesia y luego la ciencia tomó el poder sobre los cuerpos de las mujeres. Recuerdo que cuando estaba en la facultad de Medicina, se describía con lujo de detalles todo lo que se llamaba aparato reproductivo de mujeres y hombres, y entre todas las estructuras al clítoris no se le daba ninguna importancia. Al ser el órgano del placer femenino, por supuesto que debía restársele totalmente su importancia. Quién ha dicho en esta sociedad patriarcal que las mujeres nacemos para el placer: nacemos para ser penetradas, para servir, parir, callar?. Pero soflamas feministas con estereotipos archirrecocidos no son lo que se necesita en este caso, son ganas de confundir el culo con las témporas. Y en resumidas cuentas me habría quedado sin nombre popular del clítoris en el Ecuador, si no fuese porque María de Lourdes Mendoza Dávila me informa de que en la provincia de Loja, vaya usted a saber por qué, lo llaman ?pulga?. A no ser por lo mucho que a veces pica. Mi querido Julio Mendívil: ?En Perú al clítoris lo llamamos sencillamente así. No conozco otro término para designar tan noble órgano y llave del placer femenino?. Qué curioso, pensé, porque acababa de releer el poema ?Pienso en tu sexo?, donde su compatriota, el incomensurable César Vallejo, llama al clítoris ?botón de dicha?. Por lo que se refiere a Bolivia y Paraguay, sólo tuve acceso al nombre del clítoris en el segundo idioma del respectivo país. Cecilia Mendívil me dijo que era ?rakha k?akara? en quechua y añadió esto: ?Un amigo me dice que le dicen ?clicla? en Sucre. Pero al ser una palabra quechua no sabe cómo se escribe?. Y Blas Brítez, en Asunción: ?Clítoris en guaraní se dice ?takoti?, literalmente ?la nariz de la vagina?. Otra denominación, acaso más gráfica, es ?takoku?, que quiere decir ?la lengua de la vagina?. Ninguna de las dos son muy utilizadas hoy día. Es decir, sí se usa ?tako?, que es vagina, pero las correspondientes a clítoris nunca las he oído utilizar por alguien en conversación alguna. Hoy son más bien palabras de diccionario que, como decía Augusto Roa Bastos en Yo el Supremo, es un ?osario de palabras?. En castellano, para nosotros, creo que clítoris es la única palabra que conocemos para designar el ?botón de dicha? a que se refería César Vallejo?. Cristina Peri Rossi fue quien me aportó el punto de vista uruguayo, otro país donde sólo existe la palabra ?clítoris? para designarlo: ?Lo que ocurre es que en esos países de los cuales no tienes información es porque ni saben que existe. Además Freud los convenció de que era infantil y no cumplía ninguna función. A tal punto que su discípula favorita, Marie Bonaparte, se lo hizo extirpar quirúrgicamente para tratar de conseguir un orgasmo freudiano, o sea vaginal. Aún peor es en muchos países árabes donde directamente se ablaciona. Pero no hay que desesperar. En cuanto los laboratorios descubran que existe el clítoris, elaborarán un medicamento para reducir su sensibilidad, que es cincuenta veces mayor que la del pene porque ya se sabe que más chiquito, más concentrado. Ningún hombre bien plantado, o sea freudiano, va a permitir que un minúsculo clítoris le quite la primacía?. [El problema, pensé, es qué mujer sería tan boba que se dejase recetar semejante ?remedio?]. Y Leticia Troyano, que es médica, y argentina, la remachó con esto: ?Yo la verdad es que en Argentina nunca he escuchado un nombre diferente. ¡¡¡Y eso que como médica he escuchado de todo!!!?. En Chile, mi informante, Carlos Briones, quiso enredarme en trampantojos literarios tales como ?el martillo de Eva?, pero tuvo la honradez de corregirse y decirme que con ese apelativo se designaba al pene. Hasta que concluyó, desesperanzado: ?Todos me confirman que a nivel nacional no hay una definición chilena para clítoris. Creo que lo más sesudo a lo que vas a llegar es a la constatación de su no existencia?. Me quedaban las Canarias y Brasil. Pero por lo que respecta al archipiélago de las Afortunadas, la Fortuna la tuve en contra. Israel Suárez Medina, canario de pro, me bajó de la nube: ?¿El clítoris en Canarias? Hago memoria y no encuentro la palabra, no sé si esto es bueno o malo?. Al cabo sólo restaba el Brasil, la gran esperanza. Pero Edla van Steen: ?Ricardo, não conheço apelidos para o clítoris?. Le contesté que me parecía absolutamente increíble, como si la capacidad humana de invención léxica hubiese sufrido una parálisis en presencia de ese tótem: ?Que además no es tabú puesto que se lo nombra por su nombre, no por uno secreto, como el Dios de los cabalistas. No salgo de mi asombro?. Y Lillian, desde Managua: ?Lo que pasa es que a los meros machos hay que contarles primero que el clítoris existe, y luego darles instrucciones detalladas para que lo encuentren y sepan qué hacer con él. Y si logran encontrarlo y hacerlo funcionar como es debido, resulta que se asustan. En México es difícil encontrar hombres, porque lo único que abunda son los machos. Y en el resto de Mesoamérica no cantan mal las rancheras?. A punto ya de tirar la toalla, la esponja, y hasta el taburete, me llegó desde Campinas, en el Estado de São Paulo, un email de George Bernard Sperber: «Eu só conhecia ?grelo?. Mas há mais sinônimos na gíria brasileira, que encontrei na Internet: ?clitóris , grelho, rebento, brôto, renovo, rebentão, gomo, broto, gema, meninota, mocinhanovedio, olho, pimpolho, filho, vergôntea?. ¡Eureka, George Bernard salvó el honor brasileño! Y Ángeles Mastretta me comentó al saberlo: «No sólo eso, sino que hundió el de los demás, porque supo de golpe muchos nombres». Aunque mi buena amiga Edla no se dio por convencida: «Desculpe, mas não acredito na pesquisa do Sperber. ?Grelo? é o mesmo que ?xoxota?, que é a vagina». OK, lo acepto, pero es que George Bernard no sólo propuso ?grelo? sino quince apelativos más, y la mayor parte de ellos suenan bien clitorideos. ¿En qué tejado quedó la pelota? Yo estoy convencido de que en México aparecerán una media docena de denominaciones del clítoris. Por todos los santos, si el Bornemann, el léxico del argot sexual alemán, registra 62 apelativos, no puede ser que Maximiliano y su corte no le hayan dejado al país una parte de esa herencia.