FrankoAugusto
Usuario (Argentina)
Las PC siguen perdiendo terreno frente a las tabletas y notebooks, pero todavía ganan por precio, tamaño de pantalla y mejor procesamiento. Se están vendiendo cada vez menos y en los últimos años han presentado una evolución tecnológica escasa; cierto. Además, se han visto opacadas por el boom de sus parientes cercanas, las Todo en Uno, las notebooks, las netbooks (ahora en retirada), las tabletas y los smartphones. Sin embargo, las computadoras de escritorio tradicionales no han desaparecido y siguen siendo una opción en muchos casos. Los motivos por los que las PC con el clásico CPU se siguen eligiendo son varios, Next reunió diez. 1. Costo. Aunque la brecha de precios entre las computadoras de escritorio y las portátiles se achicó mucho, Néstor Russaz, del Instituto Cetia, y Gastón Finkelstein, de Gigabyte, coinciden en que a capacidades de procesamiento y tamaños de pantalla comparables, las computadoras de escritorio siguen siendo más baratas. 2. Posibilidad de personalizar. Sobre este punto, Russaz señala que cuando Dell vendía a través de su sitio para la Argentina, la posibilidad de personalizar una notebook era bastante amplia. Sin embargo, ni en ese caso las portátiles igualaban las posibilidades que dan las PC de ser armadas a medida, eligiendo tipo, marca y modelo de gabinete, fuente de alimentación, motherboard, memoria, disco, procesador, pantalla y accesorios. 3. Jugar a alto nivel. Finkelstein lo explica así: “Hay notebooks que otorgan una buena experiencia de juego, pero un verdadero gamer necesita una placa de video de alta gama, lo que requiere a su vez una fuente de alimentación potente, y eso lo encuentra en una PC”. Un reciente estudio de Mindshare Argentina señala que en el país “se destaca la PC como la plataforma escogida para jugar, la siguen los teléfonos celulares y las consolas”. 4. Pantalla de gran tamaño. Los entendidos coinciden en que entre las máquinas portátiles lo habitual son las pantallas de hasta 17” (así lo manda el concepto de equipo portátil) y hay quienes necesitan monitores más grandes. Dice Finkelstein que quienes se toman en serio los juegos usan pantallas de 22” a 26”, imposibles en equipos portátiles (salvo que se les agregue una pantalla externa). 5. Capacidad de procesamiento. Quien edite imágenes o trabaje en diseño, por ejemplo, encontrará que los procesadores de escritorio tienen rendimientos mayores que modelos similares para equipos móviles, dice Finkelstein. 6. Posibilidades de actualizar. “Si no se deja pasar demasiado tiempo, las máquinas de escritorio tradicionales pueden admitir hasta dos instancias de actualización, en las que podrían estar involucrados el disco rígido, la memoria y la placa de video”. Dice Russaz. Las de escritorio también admiten el cambio del gabinete, la pantalla, la fuente de alimentación y, muy rápidamente, el del teclado, el mouse y otros periféricos. 7. Costos de mantenimiento y de services. Las fuentes consultadas por Next coinciden en que las reparaciones de las computadoras de escritorio suelen ser más sencillas, más rápidas y de menor costo que las de equipos móviles. ¿Uno de los motivos? Los repuestos de las PC de escritorio se consiguen más fácilmente. En cambio, componentes cruciales como las baterías de las notebooks –de vida limitada– a veces son difíciles de encontrar. 8. Funcionamiento sin pausa. Afirma Russaz que, aunque depende de la calidad de sus componentes, en general las PC responden mejor al funcionamiento sin pausa o a jornadas de uso muy prolongadas. “Ante esas situaciones a muchas notebooks les suele fallar el chip de video, lo que ocurre menos en los equipos de escritorio”, dice Russaz. 9. Conectarle de todo. Explica Finkelstein que las placas madre de las computadoras de escritorio pueden traer hasta 16 puertos USB, bastante más de lo que ofrecen las portátiles. También dan más alternativas en los casos en que se necesita conectar múltiples pantallas. 10. Comodidad. Quien usará la computadora siempre o casi siempre en su escritorio, seguramente preferirá la mayor ergonomía de un mouse y un teclado grande y una pantalla de dimensiones generosas. “A la notebook nos acostumbramos por todas las ventajas que nos da en cuanto a movilidad, pero los tamaños y la velocidad de una PC siguen siendo irreemplazables”, dice Finkelstein
El psicológo Glenn Wilson, especialista en lenguaje corporal, analizó las posturas de 500 bebedores, para determinar la existencia de ocho categorías. La forma en que cada persona sujeta su copa refleja su personalidad. Dime cómo bebes y te diré quién eres. Las categorías sistematizadas por Wilson son las siguientes: la seductora, la chismosa, el divertido o la divertida, los “calladitos”, la distante, el playboy, el “pavo real” y el agresivo. Según Wilson cuando entramos a un bar, la clave está en observar el lenguaje corporal de los presentes, cuyos gestos dicen mucho más de lo que suponemos. “En gran medida, son gestos inconscientes que reflejan la personalidad de uno y el tipo de relaciones sociales que uno tiene”. Por eso, agrega Wilson, “la próxima vez que usted se encuentre en un bar, no está demás pensar en lo que les está diciendo a los demás, sólo con la manera en que sostiene su copa”. La seductora En la mayoría de los casos se trata de una mujer que sostiene su vaso con los dedos abiertos y delicadamente apoyados, usando este gesto de manera provocativa. En muchas ocasiones coloca la copa sobre su escote, atrayendo la atención a sus atributos físicos y cuando bebe, mira por arriba de la copa, estableciendo contacto visual con su compañero. A veces, puede acariciar el borde de la copa con un dedo e incluso introducirlo dentro de la bebida y colocárselo más tarde en la boca. La chismosa En personaje también suele ser una mujer, que bebe entre un grupo de amigas. Es posible que esté hablando sobre otra gente y quizás criticándola. Ella sostiene su vaso de vino como si fuese un bol y lo utiliza para gesticular y enfatizar su conversación. Ella tiende a inclinarse sobre su copa, acercándose hacia sus pares para hablar confidencialmente. Esta persona pertenece a un grupo social cerrado, poco proclive a incluir nuevos miembros, por tanto la aproximación de un extraño no es vista con buenos ojos. El divertido o la divertida Esta categoría incluye tanto a hombres como a mujeres. Suelen ser sociables y entretenidos. Beben tragos cortos, generalmente de una botella, para no perderse la oportunidad de participar en la conversación. Esta clase de persona siempre se alegra ante la posibilidad de ampliar su círculo social. La mejor manera de aproximarse a ellos es participar directamente en la conversación y hacerlos reír. Los calladitos o calladitas Es por lo general una persona tímida, sometida, que sostiene su copa como si la estuviese protegiendo de algo, como temeroso de que alguien se la vaya a quitar. Las palmas están escondidas y la copa funciona como una suerte de “muleta social”. Nunca terminan su trago, dejando siempre un poquito en caso de emergencia. La copa siempre es pequeña. A veces beben a través de una pajita o sorbete con el que juguetean y por lo general revuelven el trago entre sorbo y sorbo. Beben imitando el ritmo de los demás y rara vez toman la iniciativa. A estos individuos hay que acercarse con cautela, suavidad, quizás con algún halago para estimular la confianza en sí mismos. La distante Suele ser una mujer cuyo estilo natural es frío. Está constantemente a la defensiva. Bebe de una copa de vino o un vaso pequeño que coloca delante de sí a modo de barrera, impidiendo cualquier clase de acercamiento. Acercarse a ella es una pérdida de tiempo, es muy posible que lo rechace. El playboy Este hombre es activo y exuda confianza en sí mismo, un seductor al mejor estilo Don Juan. Utiliza su vaso o botella grande como un elemento fálico, jugando con él de manera sugerente. Tiende a ser posesivo y puede llegar a ser muy táctil en compañía femenina. El “pavo real” Este “pavo real” es consciente de su imagen y bebe cerveza en botella o cidra. Es seguro de sí mismo y arrogante y sabe marcar su territorio con sus gestos, ocupando la mayor cantidad de espacio posible, por ejemplo, empujando su vaso lejos de su cuerpo y reclinándose hacia atrás en su silla. Si está bebiendo en compañía de amigos, es probable que no se muestre amigable con extraños a menos que se acerquen para acariciarle el ego. El agresivo Suele ser un hombre que prefiere las copas grandes o las botellas, que usa a modo de arma simbólica, gesticulando de forma amenazante. Uno de esos individuos que cree saberlo todo, parece a primera vista un tanto hostil por lo que dice o las bromas que hace sobre los demás. Hay que acercarse a él con cuidado, o mejor, no acercarse.
La ciencia responde por qué la cerveza nos hace tan felices El sabor de la cerveza, sin ningún efecto a partir del alcohol en sí mismo, puede desencadenar la liberación de dopamina en el cerebro, que está asociada con la bebida y otras drogas, según investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, en Bloomington (Estados Unidos). Usando la tomografía por emisión de positrones (PET), los científicos analizaron a 49 hombres mediante dos pruebas, una al degustar la cerveza y otra al probar una bebida isotónica (Gatorade), buscando evidencia de un aumento de los niveles de dopamina, un neurotransmisor cerebral asociado durante mucho tiempo con el alcohol y otras drogas. Los escáneres mostraron una actividad significativamente más alta de dopamina siguiendo el gusto de la cerveza que el de la bebida deportiva. Además, el efecto fue significativamente mayor entre los participantes con un historial familiar de alcoholismo, según las conclusiones de la investigación, publicadas este lunes por la revista ’Neuropsychopharmacology’. "Creemos que éste es el primer experimento en humanos que demuestra que el sabor de una bebida alcohólica sola, sin ningún tipo de efecto tóxico del alcohol, puede provocar esta actividad de la dopamina en los centros de recompensa del cerebro", afirmó David A. Kareken, profesor de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana y subdirector del Centro de Investigación sobre el Alcohol en Indiana. El mayor efecto en los participantes con parientes cercanos alcohólicos sugiere que la liberación de dopamina en respuesta a esas señales relacionadas con el alcohol puede ser un factor de riesgo hereditario para el alcoholismo, subrayó el doctor Kareken. Alcohol y otras drogas La investigación durante varias décadas ha vinculado la dopamina con el consumo de varias drogas, aunque los científicos tienen diferentes interpretaciones del papel del neurotransmisor. Las señales sensoriales que están estrechamente asociadas con la intoxicación por drogas (que van desde sabores y olores hasta la vista de una taberna) han sido durante mucho tiempo conocidas por provocar ansiedad e inducir a la recaída de alcohólicos en tratamiento de rehabilitación y muchos neurocientíficos creen que la dopamina juega un papel crítico. Los participantes en el estudio recibieron una cantidad muy pequeña de su cerveza preferida, 15 mililitros, durante un periodo de tiempo de 15 minutos, lo que les permitió probar la cerveza sin dar lugar a ningún nivel detectable de alcohol en sangre o efecto intoxicante. Mediante el uso de un compuesto en el escáner de emisión de positrones que se dirige a los receptores de dopamina en el cerebro, los expertos pudieron evaluar los niveles de dopamina que se producen después de que los participantes degustaron los líquidos. Además de los resultados de la exploración PET, los participantes reportaron un deseo creciente de cerveza tras la degustación, sin respuestas similares después de probar la bebida deportiva, a pesar de que muchos pensaban que Gatorade, en realidad, sabía mejor, resumió Brandon G. Oberlin, investigador postdoctoral y autor principal del artículo.
| Los problemas no son la razón por la cual una persona vive una vida difícil y miserable, la mayoría de las veces tiene que ver con la perspectiva desde la cual se ve el problema. Porque muy seguido, la mayoría de las personas permiten que los problemas los venzan a través de sentimientos de enojo, miedo y ansiedad. Estos sentimientos te paralizan impidiéndote mover hacia delante para dar un paso y resolver el problema. Por otro lado, la perspectiva es también la razón de que haya personas que logran el éxito a pesar de todas las dificultades y luchas en la vida. Es porque aquellos que logran éxito saben cómo resolver o manejar los problemas cuando llegan. Ellos no permiten que las emociones negativas como el enojo, la duda, el miedo o la ansiedad, interfieran con su habilidad de pensar las soluciones y dar el siguiente paso. Si fácilmente te paralizas y te deprimes a causa de los problemas que llegan cada día a tu vida, tómate el tiempo de leer y llevar a cabo estos 7 pasos para resolver cualquier problema. Te pueden ayudar a salir adelante con las dificultades, a continuar haciendo lo que debes hacer de una manera positiva y eventualmente a lograr el éxito: 1. Identifica tus problemas El primer paso para resolver los problemas es identificar cuáles son esos problemas, porque cuando lo sabes, estarás listo para enfrentarlos y resolverlos. Deja de sentirte enojado, asustado o ansioso, aunque solo sea por unos pocos minutos. Tómate el tiempo para reflexionar y anotar lo que está dificultando tu vida. Identifica uno por uno todos los problemas que te están molestando y evitando que disfrutes tu vida. 2. Enfrenta tus problemas Después de identificar los problemas que no te dejan ser feliz, el siguiente paso es que seas fuerte para enfrentarlos. Muchas veces tendemos a evitar los problemas debido a que nos hacen sentir incómodos y mal, sin embargo, evitarlos no los resolverá, solamente prolongará o aumentará el daño y dificultad experimentadas, así que sé fuerte y enfréntalo para buscarle una solución. 3. Resuelve tus problemas Una vez que reúnes el valor de enfrentarte a tus problemas, estás listo para decidir la solución o el siguiente paso que debes de dar. Recuerda que el enojo, la preocupación no cambiarán nada, estas emociones simplemente te hacen sentir mal. La circunstancia solamente cambiará cuando comiences a enfocarte en encontrar las soluciones. 4. Sigue adelante Una vez que el problema está resuelto, sigue adelante y déjalo ir. Deja de pensar en él, solo déjalo ir. Seguir dándole vueltas en tu cabeza una y otra vez solo de dejarán ansiedad y estrés. 5. Recuerda las lecciones aprendidas Puede que te sorprenda escuchar que los problemas en realidad son buenos para ti. Son una manera de que aprendas una lección, sin embargo, si la lección no se aprende, hay una posibilidad enorme de que el problema vuelva a ocurrir nuevamente en el futuro. En cualquier problema que llegue a tu vida, esfuérzate por descubrir cuál es la lección que debes aprender de él, y luego lleva contigo lo aprendido a tu vida diaria, en lugar de quedarte con las quejas o frustraciones. 6. Nunca pierdas tu valor como persona Es falso creer que los problemas son un mal karma que llega como consecuencia de haberse equivocado en el pasado. Recuerda que los problemas le suceden incluso a las personas más buenas sobre la tierra. Nunca dejes que los problemas se conviertan en una medida de tu valor como persona. Tú siempre serás tú, una persona única, valiosa y merecedor ser humano, tengas o no problemas en tu vida. 7. Estar listo para los problemas La mejor manera de prepararse y estar listo para los problemas es aceptar que son parte de la vida. Acepta los problemas como señales que le dan más significado a tu vida, como dicen “si no hay dolor, no hay ganancia”. Si no tienes ningún problema o dificultades en tu vida, no te será posible apreciarla cuando experimentes el otro lado de la moneda.
Estas son las profesiones que más llevan al divorcio las actividades más proclives a romper matrimonios: 1. Área salud Los médicos, enfermeras, paramédicos y similares juntaron el 29% de los casos. 2. Área medios de comunicación Está formado por los periodistas, editores, relacionistas públicos, camarógrafos, técnicos, asistentes, ejecutivos, directores y productores de TV, diseñadores y similares. Estuvieron en el 14% de los casos "fallidos". 3. Área compra-venta de vehículos Los vendedores de autos y otros medios de transporte llegaron al 12% de las separaciones. 4. Área seguros Se refiere a los vendedores de seguros de vida, contra incendio, para el auto, etc. El 11% de los divorciados correspondieron a este grupo. 5. Área transportes Los taxistas, colectiveros y conductores de micros alcanzaron el 8% de las parejas separadas. 6. Área turismo y hotelería Acá entran los guías, ejecutivos, vendedores, recepcionistas, encargados de reservas y eventos, relacionistas públicos y similares. Estuvieron en el 7% de los casos. 7. Otras áreas y profesiones Los trabajos no mencionados anteriormente juntaron el 19% de los casos. ¿Por qué son más riesgosas? “Esas profesiones están asociadas al contacto permanente y directo con el público”, explican los autores del estudio. “Como se relacionan con mucha gente, hay mayor posibilidad para ´tentarse´. Hay que tener en cuenta que la infidelidad es la causa del 66% de los quiebres matrimoniales”, agregan. Y eso no termina acá. Según los autores, “ lo anterior va unido a condiciones de vida especialmente difíciles: turnos, horarios, viajes… No compatibles con una vida familiar y matrimonial”.
¿Qué las mujeres son mentirosas? No, no, están muy equivocados. Solo dicen algunas “mentiritas” para salir de situaciones que no tienen otras salidas. 1- “No pasa nada, estoy bien” ¿Segura? No. Pero a veces preferimos ocultar lo que sentimos y resumirlo con esta simple frase. 2- “Yo no toque tus cosas… fuiste vos y no te acordás” Solo queríamos asegurarnos de que no haya nada raro entre sus cosas pero no lo podemos confesar. 3- “No costó muy caro” Muchas veces las compras se nos van de las manos y terminamos gastando más de lo previsto. Pero todo queda detrás de “No costó muy caro” aunque se trate de un collar de perlas. 4- “No bebí demasiado, no se que pasó” Entiendan… no podemos admitir que nos fuimos de copas, no es demasiado femenino. 5- “Me duele la cabeza” Muy conocido ¿No? Suena más delicado que decir hoy no tengo ganas de estar con vos. 6- “Estaba de oferta” Otra mentira para salir del momento en el que nos dejamos llevar por nuestros impulsos de compradoras compulsivas. 7- “Ya estoy llegando” Todavía ni siquiera salimos de casa, pero con esta mentira nos aseguramos de que nos esperen. 8- “Ya lo tenía desde antes” No me lo compré ahora, ya lo tenia antes. Total ellos no conocen completamente nuestro placard. 9- “No, yo no te lo tiré” Los hombres a veces acumulan muchas cosas que ya no son útiles y tenemos que ayudarlos con la limpieza aunque ellos no lo sepan. 10- “Es lo que siempre quise” Una manera cordial y amorosa de agradecer a alguien que te da un regalo.
No es fácil lidiar con ellos. Te damos las instrucciones para manejar los cuatro prototipos masculinos más complicados. Sabemos que la relación con los hombres no siempre es fácil. “Cuando las mujeres salieron a ganar los lugares laborales y académicos, los varones quedaron completamente fuera de foco. Frente al comportamiento más independiente y poderoso de ellas, muchos no supieron reacomodarse, y así perdieron espacios e iniciativa. A veces, cuando los hombres no saben cómo reaccionar, huyen”, asegura el psiquiatra Carlos Alhadeff, autor del libro Confesiones de un machista arrepentido. Cuando los hombres no escapan, intentan, con más o menos éxito, asumir nuevos roles dentro del universo que les tocó. Algunos subliman sus ansiedades con gadgets electrónicos, otros no se deciden a madurar, unos cuantos son soberbios y demandantes (de esta forma intentan disimular su miedo), mientras que ciertos tipos se cierran como una caja fuerte (de la que no tenemos la combinación). ¿Qué tienen en común todos ellos? La sensación de estar perdidos. Y a nosotras nos une el desconcierto: a veces, por querer entenderlos, las chicas también extraviamos la brújula. Los especialistas trazaron los perfiles de los cuatro prototipos de hombres más problemáticos y nos explicaron qué podés esperar de cada uno y cómo manejarlos. El caprichoso * Características: No importa que tu candidato tenga seis hermanos: siempre fue el mimado de sus padres, quienes todo el tiempo elogiaban sus cualidades y repetían que él era “una persona especial”. Lo peor es que el tipo terminó creyéndolo y hoy tiene una percepción irreal de sí mismo. Está convencido de que las frustraciones no existen. Entonces, cuando tiene que enfrentarse a alguna, vive una crisis existencial que concluye de una única manera: se la agarra con vos. Estos varones se portan como si fueran criaturas: quieren (más bien, exigen) que sus deseos sean cumplidos de inmediato. Tienen una autoestima exagerada y se sienten los reyes del mundo. Suelen ser el centro de atención de todos los happy hours. No te hagas muchas ilusiones con este chico, porque su máxima prioridad es él (y sus pretensiones, por supuesto). * Riesgos: Este tipo de hombres despierta compasión. En algún momento lo ves como un “nene grande” y dejás que aflore tu instinto maternal. * Cómo manejarlo: Okay: es muy demandante, pero está más fuerte que Luciano Castro, y vos querés que te dure un tiempito. “Hacele algún elogio, pero solo cuando creas que se lo merece. De esa forma vas a marcar una diferencia respecto del ámbito familiar: vos no sos sus padres y el espacio que ustedes tienen no es ‘la casita de los viejos’”, recomienda Alhadeff. De todas formas, cada tanto podés hacerle sentir que lo admirás: un hombre con una gran autoestima se muestra seguro y decidido. Entonces, si lo ves orgulloso por algo, sonreíle y halagalo. Ojo: esto no debe ser un hábito. Si en algún momento te cansás de lidiar con su ego, replanteate la relación: no cometas el error de pretender cambiar su personalidad, porque lo más probable es que no lo logres y termines muy frustrada. El indescifrable * Características: Es romántico y divertido, pero cada tanto se ensimisma y no hay forma de romper esa caparazón. Por más que probás todas las claves que tenés a mano, el tipo no se abre, y vos sentís que estás al lado de un extraño. Aunque no se trata de un bipolar: simplemente es un hombre cambiante. Cuando te cansás de sus ambigüedades y lo ponés contra la espada y la pared, él te dice alguna frase del estilo “nunca te prometí nada”. ¿Lo peor? Tiene razón. * Riesgos: Vivís en la incertidumbre. Tu mente no está llena de pensamientos románticos, sino de dudas. Cada vez que se las planteás, terminás sola en tu casa, de madrugada, hablando por teléfono con tu mejor amiga: entre las dos tratan de descifrar qué es lo que realmente quiere él. En síntesis: este ejemplar funciona solo si no estás muy interesada en una relación seria. * Cómo manejarlo: Para conquistarlo, no le estés encima. No atiendas la primera vez que te llama y tardá en responderle un SMS. ¿Te parece que está rayado por algo? Véanse cara a cara y hablen. Pero si él da demasiadas vueltas, no te esfuerces en perseguirlo. “Mantené distancia. Cuando no lo hacés, de a poco la indagación sobre los motivos de su preocupación se convierte en tu principal ocupación”, advierte la periodista Clara Haro, autora del libro Guía del mal partido. ¿La charla no va a ningún lado o él suelta alguna frase desafortunada? Entonces, decile algo del estilo: “La verdad es que no sé si quiero seguir con vos en estos términos”. El inconsistente * Características: Mientras nosotras invertimos nuestros días en ganar espacios usualmente dominados por varones, algunos de ellos tuvieron una reacción adversa: retrocedieron, perdieron la iniciativa y se volvieron bastante apáticos. No les gusta arriesgar un punto de vista. Esta clase de ejemplares no sabe (si alguna vez lo supo, ya lo olvidó) qué plan proponer para el fin de semana o para las vacaciones. Él es sensible y está necesitado de dar y de recibir afecto, lo que es genial. Lo malo es que es tan inseguro, que muchas veces fantaseás con sacudirlo hasta que suelte una idea propia. Como tiene una autoestima baja, cree que quizá lo dejes por alguien mejor, y vive en estado de angustia y de duda. A escondidas, suele revisar tu celular, tu cuenta de Facebook y tu e-mail. * Riesgos: Cuando vos sos la parte “sólida” de la relación, esa responsabilidad puede llegar a agobiarte. El vínculo funcionará si estás dispuesta a esperar pacientemente hasta que él tome una decisión (por ejemplo, si prefiere comer empanadas o pizza). * Cómo manejarlo: Este varón necesita un empujoncito de vez en cuando. Si lográs dárselo sin sentirte mal por eso, van a pasarla bien. “A estos hombres menguantes es mejor tenerlos como amigos. Pero si esto ya no es posible, al menos evitá que se instale en tu casa porque es probable que nunca vuelva a salir de ahí”, advierte Haro. Una vez que decidís involucrarte con este hombre, tenés que detenerte en lo que él hace bien, además de encontrar un término medio para que no haya maltrato de tu parte hacia él. Cuando, por ejemplo, tu novio te llame para salir, pero no sugiere un programa, dale algunas opciones y elijan juntos. La idea es mostrar tu interés y tener actitud, pero también estimular sus reacciones. ¿Pasa el tiempo y tu chico sigue tan dormido como al comienzo? Hablá con él y explicale que no está bien que seas la única que se esfuerza para que la relación funcione. El adultescente * Características: Aunque no es fóbico (quiere casarse alguna vez en su vida), no tiene el más mínimo apuro por irse de la casa de sus padres. Le cuesta asumir grandes responsabilidades y solo piensa en jugar a la Play con los amigos. Esta clase de ejemplar forma parte de un fenómeno llamado “adultescencia”: ciertas personas siguen comportándose como teens, aunque sean treintañeras. Él prefiere cantidad a calidad, se engancha y se desenamora en cinco minutos, y despacha “minitas” como si fueran hamburguesas de un local de fast food. O sea: es muy inmaduro. * Riesgos: Puede ser sexy y simpático, pero convengamos que no puede decidir nada importante. La relación con uno de estos ejemplares funciona si tu objetivo es solo divertirte. * Cómo manejarlo: “Estos hombres terminan siendo funcionales a las parejas fugaces: son divertidos un tiempo y después, cuando no maduran, son dejados atrás. Eso no está mal: todos tenemos derecho a tener relaciones pasajeras, nadie está obligado a armar parejas solo con gente que es ‘para toda la vida”, asegura Alhadeff. Mientras estén juntos, no te comportes como su mamá (alguien tiene que hacerlo sentir un adulto alguna vez en su vida, ¿no?). Atención: las palabras en diminutivo están prohibidas. Como él adora ser mimado, podés tener algunas concesiones, como ir juntos a ver la última película de superhéroes o incentivarlo a jugar al Call of Duty en la PlayStation con sus amigos (cada 15 días, obvio). Eso sí: dejá en claro que nunca vas a planchar sus camisas y que, a la hora de la cena, cocinan juntos, lo hace él solo o piden un delivery.
Ricky Martin era homofóbico y golpeaba a chicos gay Ricky Martin es uno de los artistas latinos más importantes de la industria musical que ha sabido ganarse el cariño de todo su público gracias a las exitosas canciones que creó y a la humildad con la que reveló su homosexualidad. Sin embargo, recientemente hizo algunas declaraciones inesperadas. "Miro al pasado y me doy cuenta de que le hacía bullying a gente que sabía que era gay", disparó el artista quien luego de contar sus preferencias sexuales, siguió creciendo en su carrera con la misma aceptación de sus fans. Con esta profunda entrevista, el puertorriqueño ilustró este mes la portada de la revista GQ Australia. Y agregó "Tenía una homofobia interiorizada. Me di cuenta de que chocaba conmigo. Quería alejarme lejos de ella". Cabe destacar que tras sincerarse en el 2010, Ricky vive una vida plena y pudo cumplir su sueño de ser padre mediante el alquiler de un vientre. Ahora su vida gira alrededor de los gemelos Matteo y Valentino, y su pareja Carlos González Abella. Finalmente, se refirió a la educación que quiere que reciban sus pequeños: "No quiero que mis hijos crezcan en una casa llena de mentiras o pensando que hay algo malo con ser gay", concluyó el boricua.
12 razones que llevan a la infidelidad ¿Por qué somos infieles? ¡Qué tremenda pregunta! Poetas, filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y hasta neurólogos se han dado a la tarea de intentar darle una respuesta. Desde el punto de vista evolutivo, se suele explicar que los hombres están más predispuestos a la infidelidad porque ellos intentan dejar su semilla en la mayor cantidad de hembras posibles, para así transmitir su ADN; mientras que ellas una vez que quedan embarazadas no tienen necesidad de seguir buscando, ya que se han asegurado su descendencia. Con esta teoría también se intenta explicar que la mujer es menos proclive a tener affaires, ya que se queda en la cueva cuidando de la prole. Quizás esto nos permita entender el comportamiento de nuestros ancestros cavernícolas, pero no parece una explicación muy convincente para los hombres y mujeres del siglo XXI. Entonces, ¿por qué somos infieles? Más allá de las respuestas evolutivas y biológicas, a continuación destaco las causas más comunes. 1) Para escapar de los problemas. 2) Por aburrimiento. 3) Porque estamos desencontrados sexualmente. 4) Porque nos sentimos desatendidos. 5) Porque ya no nos sentimos compatibles. 6) Porque nos enamoramos de otro, sin darnos cuenta… 7) Para evitar el divorcio. 8) Para sostener la actual pareja. 9) Para aumentar nuestro ego. 10) Por la crisis de la mediana edad. 11) Por venganza: “si él lo hizo, yo lo hago”. 12) Por adicción sexual.