FrankiGuerrero
Usuario (Argentina)

¿Planeta azul? El agua que en el pasado corrió por la corteza de Marte era líquida y no se congeló aún estando a muchos grados bajo cero porque en ella estaba disuelta una solución salina de minerales que la mantenían en ese estado. Un equipo de científicos españoles acaba de dar con la clave de este misterio: han encontrado un modelo de la composición de ese fluido que pudo haber creado los cauces, los lagos y los valles que han captado las cámaras de las sondas enviadas al planeta rojo. Es más, apuntan que todavía podría existir esa agua líquida. El trabajo, publicado en la revista Nature, viene a dar respuesta a una incógnita sobre el agua que dio forma al astro más cercano a la Tierra, muy visitado por sondas desde hace 45 años. Si su temperatura, dada su distancia del Sol, está entre -87ºC y -46ºC, ¿cómo podía haber agua líquida en lugar de hielo? Alberto G. Fairén, un español que lleva un tiempo trabajando para la NASA, también se la hizo y decidió retomar un experimento sobre soluciones salinas que se había iniciado en el marco de las investigaciones en Río Tinto, un lugar con aguas con PH muy ácido, con alto contenido en sales ferruginosas, que le dan un aspecto rojizo y único, similar a Marte. En concreto, se centró en una de las tres hipótesis que explicarían la orografía del planeta. Ni la de la existencia de un gas con efecto invernadero que calentó la superficie, ni la de posibles volcanes eran confirmados por los datos recogidos por las sondas espaciales Viking, Pathfinder, Opportunity y Spirit. Y respecto a la propuesta de que hubiera sido una solución salina, el problema era que el contenido de sal necesario para que no se congelase el agua, hacía de éste un elemento tan viscoso que no era posible que hubiera creado ríos, gargantas y bordes oceánicos. Pero ahí estaba la clave. «Lo que hemos hecho es hacer un modelo de solución salina con los componentes detectados por las sondas que sí hacen posible que el agua sea líquida hasta a 50ºC bajo cero, y la concentración de sales es de un 6%, como los oceános», explica Ricardo Amils, del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid. Amils destaca que, incluso a una presión de CO2 de dos atmósferas, tampoco cambiaría este agua marciana de estado. El investigador explica que «eso significa que a la presión actual de Marte podría haber agua líquida en la actualidad, lo que confirmaría el indicio de aquellas gotas detectadas por la sonda Phoenix». Y va más allá: «Si en Río Tinto hay microorganismos que viven en ese hábitat, también podrían vivir microorgaismos en Marte, o podrían haber vivido».

La basura y la luz se funden en arte. Tim Noble (Stroud, 1966) y Sue Webster (Leicester, 1967) son dos artistas londinenses que realizan esculturas con basura recogida de las calles de Londres. Pero lo original no son los materiales, sino la forma de proyectar la escultura gracias a la luz. Forman pilas de desechos sin ningún orden aparente, excepto si se proyecta una luz sobre ellas desde un punto determinado: entonces sobre la pared se proyectan sombras que forman la obra en sí. Su obra “Apocalypse” expuesta en la Royal Academy of Arts de Londres en 2000 los consagró internacionalmente y desde entonces han expuesto en multitud de museos y galerías del mundo. Definidos como unos artistas agresivos y cínicos, no utilizan la basura al azar, sino como denuncia a una sociedad consumista. También la maleabilidad de este material les permite un ancho margen para trabajar con la imaginación. En esta obra están sus desconcertantes “autorretratos”, donde su sombra es proyectada en diversas posiciones. También hay escenas hechas con una apariencia deliberadamente sangrienta, como cuando un pájaro picotea los ojos de sendas cabezas clavadas en estacas. Pero la mayoría tienen tema libre que invita a la reflexión individual. Pd: Bueno Gente Eso Fue Todo El post espero que Le Aya Gustado Este Tan Peculiar chau! Hasta La Proxima Puntuen Y....
Muy buenas, hoy les queria mostrar, las nuevas camisetas que he hecho en el photoshop, antes que nada queria agradece por los consejos y por el aguante a los chicos de la comu (Diseño de indumentaria) todo este tiempo. Linea Puma. Girondins de Bordeaux Home. San Lorenzo entrenamiento. Chomba de Sampdoria. San Lorenzo Home, Mundial de Clubes. Linea Under Armour. Galatasaray Away. Napoli Away. Newcastle Home. Palermo Home. Muy bien amigos, eso fue todo, gracias por visitar mi post y si dejaron puntos, gracias por haberlo hecho, hasta la proxima!

Esta noche, a las doce en punto… Por supuesto dijo Imperio-le beso muy dulce repitiendo lo mismo que él le dijo- eso, a las 12 te espero. El día estaba realmente feo, pocos 31 de octubre eran bonitos y claros. Una actuación a esas horas no era lo habitual, cada concierto que Juan ofrecía solía ser después de anochecer, pero esta vez era para niños, sonreía divertida, siempre le dedicaba millones de guiños mientras tocaba, provocando en ella ese sentirse muy especial. Al abrir la puerta del coche, sonó el teléfono. -Nani reina, dime tesora -¿Qué tal? Lo siento no puede ir -Genial, mi niño es así, genial, genial, genial _¡Qué loca estas! -Ya sabes que sí, reina te dejo, no llevo en este coche el manos libres y he de preparar unas cosas. Al llegar a casa sintió un escalofrió extraño, pero se dispuso a preparar la noche, siempre era lo mismo, pero sabía que a Juan le encantaba de manera especial. -Hola mi amor¡¡ -¡!Eh¡ no te esperaba hasta las doce, y son las 10, y ¿eso?? -Nada, me aburría sin ti, deje todo y me vine. _Vamos, te espera una pequeña sorpresa -mmmm… …Muy despacio entre besos dispersos, entre caminos de besos hizo desaparecer de su cuerpo todas sus ropas, Imperio ya desnuda envuelta en un albornoz le llevo de la mano al pie de la ducha invitándole a pasar. Caía el agua templada, con esa temperatura justa que a Juan más le relajaba, mil besos haciendo sendero por cada poro de su piel, recibiendo al unísono el agua en gotas tan pequeñas que, resbalaban sin miedo junto el calor de sus labios. Adornándolo de pasión, entrando en una posesión angelical mientras sus manos trepaban por su torso, arrodillada, besaba su entrepierna, muy contenta por el saludo, la hizo desaparecer dentro de su boca, manos que se perdían, mientras su boca contorsionaba su miembro, provocándole una sensación de relax con la más amplia de las pasiones. Entre caminos de besos, busco la esponja, y con gel fue dibujando su figura, levantándose de puntillas para lavarle muy suave la cabeza entre mil besos en la nariz y los párpados, relajando después con movimientos circulares cada cm de su piel. Una vez aclarado, quizá por comprobar si quedaba algún resto de jabón, continuo con su rosario de besos rezados desde su mismo corazón, buscando mirarle muy fija a los ojos. Besándole cada cm, cada milímetro. Se puso de pie, y en un tórrido beso, con miles de dibujos de ambas lenguas, abrió la puerta de la ducha adelantándose, se envolvió en su albornoz y a él le esperaba con otro, agachada en el suelo, le seco despacio sus pies, sus piernas, haciendo desaparecer cada gota de agua de su cuerpo, dejándolas posadas en la toalla, le acompaño de la mano a la amplia camilla. Él, boca bajo en un ritual ya conocido, ella tomó entre sus manos el abierto botecito de aceite de albaricoque y melocotón. Extendiéndolo sin prisa, con movimientos pausados relajando cada músculo, girándole continuo repartiendo masajes, menos un poste amenazante al cual le lanzaba besos y lametones excitándolo más. Caminando despacio hacia el lavabo, susurrándole canciones que le encantaban, con voz muy suave le relataba cuentos de las mil y una noches, se lavo las manos, y por detrás, con ellas casi secas, masajeo sin prisa su cabeza, seguía contándole cuentos, con voz de niña, la más sensual e intima que era capaz de dibujar para llevarle a un mundo de sueños. Sus manos lentas le dedicaban mil caricias, convirtiendo su cara, en un reflejo de relax, mezclado por tal pasión, él se dejaba llevar. Unto sus manos en crema hidratante repartiéndola por sus angulosas facciones, entreverando besitos a los párpados, a sus orejas, mordisquitos y susurros, entre masaje y masaje. Con atención especial a sus manos, mil caricias a sus tensos dedos, resultado del nerviosismo de la actuación, por esa tensión que provocó su guitarra en ellos, y ella con sonidos que él le dibuja, fueran el eco de sus sentimientos. Entre cuentos le pidió que se girase de nuevo, con el botecito de aceite entre sus manos, repartió más cantidad en su cuerpo ya brillante. Sobre él tumbada, en un baile que a Juan le provocaba casi gritar, rozando cuerpo contra cuerpo, masajeando con sus pechos, con toda ella, resbalándose por todo él, sintiendo ese calor que arde dentro del estomago provocando un placer inmenso en ambos. Se levanto muy despacio, sujetándose, y lo giro. Encima de nuevo, rozó su cuerpo entre suspiros, besando cada trocito de él, lamiendo su entrepierna, Juan casi ahogando un grito, sus ojos perdidos, sus manos entrelazadas en su pelo. La sentó sobre él, perdiendo el ritmo de sus saltos, cuerpo más cuerpo, durmiendo sueños dentro de ella. En un grito temblando, mientras él, sentado besaba sus pechos, mordisqueándolos. Ambos lanzaron placer que sonó contorneando el eco de las baldosas del baño. Entre risas fueron de nuevo a la ducha, ahora Juan repartía jabón por el cuerpo de Imperio, y ella por el de él, quitando aceites, contándose a que sonaba su guitarra, y él preguntándole a que le sonaba su cuerpo. Salió Juan primero y la seco, muy despacito, y en brazos la llevo a la cama, en un abrazo casi sin palabras y mil besos en los labios se quedaron dormidos. Sonó el teléfono- Papi coge el teléfono dijo Imperio- Juannnn¡¡ coge el teléfono cielo- Repitió Al comprobar que no estaba, lo cogió ella, una voz extraña la dejo paralizada- ¿Imperio?? –Si soy yo, mire lamentamos tener que decirle que, su marido ha sufrido un terrible accidente, venga cuanto antes. No podía ser ¿A dónde había ido?? Busco por la casa mientras se vestía y recogía su pelo en una coleta alta. Dejando todo con los restos de su noche de amor revuelta, cerró la puerta y salió corriendo al hospital. ¡Noooooooooo! grito como una loca, no puede ser¡¡ al contarle que Juan había muerto, gritaba, no podía ser, pregunto que como había sido, y al responderle que a las 10 de la noche, al salir del local, fue atropellado y que no sufrió. Era imposible él estuvo con ella, ¡noooooooooo! Al entrar a verle, estaba frió, sin expresión en la cara. No podía ser, lloro y lloro. La enfermera, la hizo marcharse, lo sentían mucho pero tenían que dejar que prepararan su cuerpo para el entierro. Volvió a casa, no podía creérselo, los restos de su noche de amor estaban ahí, incluso yacían en el suelo haciendo camino a la ducha en manchas blancas. No podía ser, tenía que ser un mal sueño. El representante de Juan dijo que él se hacía cargo de preparar el entierro. No quiso acudir al tanatorio ni recibir a nadie, a la hora en punto, a las 12, como ella misma pidió, estaba allí, esperando la cremación, su llegada impresiono a todos los asistentes al funeral. Vestida de noche, con un vestido rojo, muy sensuales sandalias atadas a sus tobillos, un ligero rojo en sus labios, rimel en sus pestañas, y su pelo como a él le gustaba recogido en una coleta alta, con aquel coge-pelo que a él le divertía tanto. Pidió verlo de nuevo y abrazarlo, todo el mundo la miraba extrañado, una mujer entera, no gritaba ni lloraba, recitaba con voz clara, cuentos de las mil y una noches a su marido. Al besarle, y meter las manos entre la caja buscando abrazarle, unas manos salieron, las de él, se incorporo, sentándola entre sus piernas, estrechándola en un abrazo inmenso. La gente gritaba, sufrió mil desmayos. Él, extrañado pregunto ¿Qué hago aquí? Ella, en voz muy suave… – Volver conmigo mi amor, sin ti, la vida no tiene sentido. Gracias Gente Por Pasar Por El Post Chau Nos Vemos La Proxima! Puntue Y....
Una Noche Interminable Di por terminado mi plato de salmón y me dispuse a lavar la vajilla. Estando la cocina limpia, decidí cerrar los postigos del enorme ventanal. Afuera, el negro cielo se veía opacado por el resplandor de las estrellas que brillaban con una fuerza jamás vista. Aproveché la ocasión para disfrutar el espectáculo y me recosté cómodamente en mi reposera plegable. Divisé fácilmente la Osa Mayor y Las Tres Marías pero me costó encontrar mi constelación preferida: la Cruz del Norte. Al cabo de un largo rato conseguí localizarla, pero cuando me disponía a contemplarla escuché un ruido ensordecedor proveniente del interior de mi casa de campo. Estupefacto, me puse de pie y me dirigí sigilosamente a ver qué ocurría. Tras revisar detenidamente cada rincón de mi finca, me volví confundido a mi reposera para continuar disfrutando de la fiesta que la fría noche me brindaba. Por más raro que pareciera, el brillo de las estrellas aumentaba minuto a minuto al igual que mi entusiasmo. Con el correr del tiempo, mi sueño se fue disipando para dar lugar a mi locura pues no podía procesar lo que mis ojos veían. Créanme que en ningún momento de mi larga carrera como astrónomo, tuve la oportunidad de contemplar algo igual. Desafortunadamente, la fiesta volvió a interrumpirse. Nuevamente, un fuerte ruido me sobresaltó y mi locura se transformó en tensión. ¿Acaso se había caído algo sin que yo pudiera descubrir qué era? Apunté en dirección de la puerta con la esperanza de revisar mi rancho y hallar una respuesta a esta pregunta. Tres cuartos de hora más tarde, me resigné sabiendo que no encontraría explicación para semejante estruendo. Me acomodé por tercera vez en mi asiento pero esta vez no por mucho tiempo. Escuché pasos procedentes de la cocina, y de esos no tengo dudas; la noche se volvía cada vez más extraña… A estas alturas, mi temor era insostenible. Para consumarlo, y sentirme más seguro fui en busca de mi machete escondido en el interior de mi caja de herramientas ubicada bajo el cobertizo al fondo de la propiedad. Al llegar bajo el cobertizo y lograr resguardarme, encendí mi linterna recargable. Una vez hallada la caja, me incliné tembloroso para intentar abrirla. La tapa estaba muy dura pues el metal de las bisagras a ambos lados de la caja se había oxidado. Finalmente, tras un gran esfuerzo, la tapa cedió lo que significó para mí un gran alivio. Estando la caja abierta, revolví impacientemente hasta dar con mi reluciente machete. Lo tomé con fuerza para poder sacarlo, me paré y apunté en dirección a la cocina. Acto seguido, se levantó una leve brisa que me acompañó hasta que cerré la puerta. Al revés de lo que había pensado y aun con el machete en mi poder, el temor no sólo me seguía pesando sino que crecía a cada paso. Una vez en el interior de mi vivienda, caminé hasta que mi nariz se topó con un fuerte olor a pescado. Escuchaba los pasos cada vez más cercanos y no podía evitar sentirme observado. Con el corazón casi saliéndome por la garganta, posé mi dedo índice sobre el interruptor pero no me atreví a encender la luz. Cada segundo que pasaba me parecía eterno y la intriga por saber quién se acercaba a mí se acrecentaba. Sin embargo, mi dedo no sólo no ejerció fuerza alguna sobre el botón sino que además soltó el mismo y se detuvo a esperar el momento de que le diera órdenes. Tardé tanto en decidirme, que repentinamente la palanca se movió como por arte de magia y las luces se encendieron. Los pasos dejaron de escucharse. Casi simultáneamente, el viejo reloj cucú marcó las dos de la madrugada. Helado, observé a mí alrededor: platos y cubiertos sucios, más de una copa con restos de vino e incontables tacitas con fondito de café. No podía explicar lo que veía puesto que, como sabrán, había dejado el ambiente en perfectas condiciones. Temblaba como una hoja y no podía moverme. Me quedé inmóvil por un largo rato, hasta que una cruel y bizarra idea se cruzó por mi cabeza: esta casa que alguna vez supo ser solitaria y silenciosa había dejado de serlo. No pude evitar sentirme indefenso tras este pensamiento a pesar de estar armado. Sentía unas ganas incontrolables de gritar para descargar mi angustia, sin poder comprender los sucesos que esta noche estaban acaeciendo. Pero mi impotencia podía más. Traté de tranquilizarme un poco y tras respirar hondo reiteradas veces, lo conseguí. Puse mi mente en blanco y apresuré el paso para llegar al baño. Toallas mojadas, la ducha encendida, el jabón recién comprado casi consumido. Cerré la puerta incrédulo, y me eché a correr fuera. En el camino, tropecé con una voluminosa rama de ciprés. Y fue entonces cuando retorné a la realidad. El alma me volvió al cuerpo. El terror despareció. La casa calló por fin. Mis ojos se abrieron, las estrellas ensombrecieron y la comodidad de mi reposera de roble se volvió a sentir.