FrankVitelli
Usuario (Argentina)
Antes que nada, cabe aclarar que esto es solamente una mera traducción mia del articulo mencionado en fuentes. Las vías de tren transiberianas son una de las innovaciones de la ingeniería más impresionantes de la historia moderna. Comenzadas en 1891 y terminadas 100 años atrás este mismo día, es la vía férrea más larga en el mundo. El camino, de 5.772 millas, conecta Moscú con el puerto de Vladivostok en el Océano Pacifico. Aunque también fue la causa de una gran guerra, que se convirtió en una de las más humillantes derrotas de Rusia : La guerra Ruso-Japonesa, que empezó en 1904. La guerra marcó la primera vez que un estado oriental derrotaba a un estado occidental en la era moderna, y ayudó al nacimiento de la rivalidad entre Estados Unidos y Japón que culminaría en el ataque a Pearl Harbor. Esta guerra tan poco conocida, pero con consecuencias tan grandes, empezó en la vía férrea transiberiana. “Este conflicto militar fue la primer explosión en la rivalidad Ruso-Japonesa que comenzó durante la construcción de esta vía férrea”, dice Eva-María Stolberg, una profesora especializada en historia Rusa de la Universidad de Duisburg-Essen, en su trabajo académico. “La guerra Ruso-Japonesa no puede ser entendida sin el antecedente Siberiano.” Cómo una vía férrea empezó una guerra. La vía transiberiana fue el proyecto de Sergei Witte, un ministro muy influyente del gobierno Ruso. Witte creía que el poder político devenía del poder económico, y vio Siberia como una región desperdiciada del imperio Ruso. Un ferrocarril, pensó, iba a permitir a Rusia asentarse en Siberia, aprovechar sus recursos naturales y expandir el comercio con el Este de Asia. Las ideas de Witte chocaron con las de Zar Alejandro III, quien veía el crecimiento de la población Rusa en territorio Siberiano como una forma de asegurar las fronteras del Este. Entonces, en 1891, Rusia comenzó el desarrollo de una vía férrea que conectara un extremo de su territorio con el otro. Esto, desde el punto de vista Japonés, fue alarmante. Previamente a la vía férrea transiberiana, Rusia parecía enfocarse más en relaciones con países Europeos. Cuanto más se concentrara Rusia en el Este, más dudas nacían en los políticos japoneses sobre sus intenciones. “Siempre y cuando Rusia se mantuviera enfocada en la parte Oeste de su territorio, ésta no suponía ninguna amenaza para las ambiciones territoriales Japonesas”, escribían escolares Felix Patrikeef y Harry Shukman. “Pero cuando Rusia se embarcó en la construcción de ese ferrocarril… Japón estaba alarmado”. Witte empeoró las cosas en 1896, cuando negoció un acuerdo con China para expandir el ferrocarril hacia la parte Norte de la región de Manchuria. La propuesta de expansión, llamada el Ferrocarril Este Chino, acortaría la distancia de la vía férrea transiberiana por 800 millas. También haría las transacciones de Rusia con Manchuria más fáciles. Japón interpretó esto como una señal de que Rusia tenía designados en Manchuria, territorio que Japón quería para si mismo. Esta sospecha se convirtió en una total certeza en 1900, cuando Rusia envió 170.000 tropas a Manchuria y ocupó, con ellas, toda la provincia (En respuesta a la rebelión de los Yihequan). Este movimiento no podría haberse concretado sin el ferrocarril transiberiano. “Antes de la construcción de la vía férrea transiberiana, la infraestructura de Siberia para la expansión económica y militar de las costas del Pacífico eran pobres. Especialmente en el Este de Siberia, donde las carreteras eran intransitables y, en consecuencia, no podían ser utilizadas para el transporte de tropas”, escribe Stolberg. “Solo mediante la construcción del ferrocarril transiberiano, en 1891, podrían las geopolíticas Rusas ser realizadas”. Esto, al final, precipitó la guerra Ruso-Japonesa. La principal preocupación de los japoneses era que Rusia siguiera expandiéndose por el Este Asiático, incluso sobre Corea. Los rusos, que vieron su presencia en Manchuria como un baluarte contra el ataque japonés a Siberia, se rehusaron a desalojar el territorio. Esto creó una crisis que avanzaba lentamente, y que ambos bandos creían que terminaría en una guerra. En 1904 la guerra finalmente tuvo su punto de partida: Japón atacó a las naves rusas estacionadas en Puerto Arthur, Manchuria. El conflicto resultante fue una derrota devastadora para los rusos – en parte por el estado incompleto de las vías transiberianas. El estado pobre del ferrocarril dificultó el traslado de tropas rusas desde el Oeste, permitiendo a los soldados japoneses superar a los rusos. “Después de la desastrosa derrota de Rusia , su ministro de guerra, Aleksei Kuropatkin, reconoció que la condición en la que se encontraba la vía transiberiana contribuyó a la pobre defensa rusa en el Noreste Asiático,” explica Stolberg. La guerra dejó como saldo alrededor de 130.000 a 170.000 soldados y transformó la geopolítica Asiática. Rusia , por su parte, cedió considerables extensiones de territorio a Japón, y su flota en el Pacífico quedó devastada. Esto devino en la asunción de Japón como poder militar dominante en el Este de Asia, que siguió con múltiples invasiones para expandir sus ambiciones imperiales. El crecimiento imperial japonés, a su vez, creó una inmensa tensión con Estados Unidos – un poder en Asia que vio el imperialismo Japonés como una amenaza para sus propios fines. Entonces la vía transiberiana, que para Sergei Witte suponía la entrada de Rusia a una nueva era de prosperidad, resultó en el nacimiento de un imperio muy diferente al pensado. Fuente: http://www.vox.com/world/2016/10/5/13167966/100th-anniversary-trans-siberian-railway-google-doodle