Forobardin
Usuario (Argentina)

Más que la Tierra, ningún otro planeta en el Sistema Solar posee una compañía tan importante como la de la Luna. ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si no existiera la Luna? Pues es una pregunta muy frecuente. Para contestar ésta y todas tus preguntas sobre la cuestión, te invito a conocer algunos de los aspectos más interesantes sobre la importancia que tiene la Luna para con la Tierra y qué dice el experto Bernard Froig, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), sobre cómo serían las cosas si no tuviéramos Luna. EL ANÁLISIS DE BERNARD FROIG Bernard Froig es un científico francés, miembro de la ESA y cabecilla de la misión de investigación lunar conocida como SMART-1, la primera misión lunar europea. Froig, luego de sus investigaciones, ha publicado algunos de los resultados de sus análisis sobre los distintos efectos que tiene la Luna sobre el planeta Tierra, explorando también qué sucedería ante la ausencia de la misma. ¿CÓMO SE FORMÓ LA LUNA? Sabemos que la Tierra se formó hace aproximadamente unos 5 mil millones de años atrás, mientras que la Luna se formó 30 millones de años después y para entonces, el planeta era una masa enorme de magma. Un enorme impacto en el planeta desprendió parte de sí y de su manto magnético. Dicho manto se dispuso en órbita alrededor de la Tierra y este material en conjunto con los restos del desprendimiento formaron la Luna. Para entonces, la Luna se encontraba a una distancia mucho menor a la Tierra que la que hoy conocemos e incluso podía divisarse 10 o quizás hasta 20 veces más grande que como acostumbramos a verla ahora. ¿Imaginas semejante espectáculo? LA IMPORTANCIA DE LA LUNA EN LA FORMACIÓN DE LA TIERRA Al encontrarse la Luna tan cerca de la Tierra, la fuerza de marea que ejercía el satélite sobre el planeta era también mucho más intensa, llegando incluso a afectar los océanos de magma. El intenso efecto de la Luna funcionó como una fuente de calor para la Tierra, proporcionando energía extra en el calentamiento de los diferentes elementos radiactivos presentes en nuestro temprano planeta e influyendo en las formaciones geológicas del mismo. Durante millones de años, la Tierra (al igual que la Luna y el resto del Sistema Solar) fue constantemente bombardeada por todo tipo de asteroides. Nuestro planeta, tanto por su tamaño como por su mayor fuerza de gravedad, fue azotada con mayor frecuencia y hoy la Luna nos brinda clara evidencia de aquello. Así, la Luna es también un importantísimo objeto de estudio. Según señala Bernard Froig, la investigación de la Luna podría brindarnos toda clase de datos de enorme interés, por ejemplo materiales, fragmentos y distintos elementos de la antigua Tierra. Ello se debería a que durante estos bombardeos, varios fragmentos de nuestro planeta se desprendieron y luego chocaron contra la Luna quedándose allí. Bernard sostiene que se podrían encontrar todo tipo de compuestos orgánicos capaces de contarnos mucho sobre la historia de la Tierra y que hasta se podrían encontrar allí fósiles preservados de antiquísimas formas de vida. ¿QUÉ PASARÍA EN LA TIERRA SI NO EXISTIERA LA LUNA? La ausencia de la llamada fuerza de marea sería una de las responsables de los cambios más significativos. La Luna afecta al material líquido del planeta y como todos sabemos, en especial la actividad de los océanos y las corrientes marítimas. Sin embargo, la corteza de nuestro planeta también se ve afectada por la actividad lunar, lo mismo con el clima. Esta fuerza brinda también un calentamiento significativo en la Tierra, disipa energía y actúa en el movimiento de las placas tectónicas. Si la Luna repentinamente desapareciera, la altitud global y las corrientes de los océanos se modificarían considerablemente. El agua de estos se redistribuiría y tomaría dirección hacia los polos, lo que provocaría diversos problemas. En relación con el movimiento de la Tierra, también la Luna tendría un papel fundamental ya que la ayuda a estabilizarse y a mantenerse con el mismo movimiento mediante su influencia gravitacional. ¿CÓMO AFECTARÍA LA VIDA EN LA TIERRA LA AUSENCIA DE LA LUNA? De forma negativa, pues las especies se han adaptado al medio en el que ahora se encuentran, sobre todo los que viven en la costa, las que viven en agua salada y demás. Todas ellas están adaptadas a estas condiciones de acuerdo a las corrientes y el flujo de la marea, algo que dejaría de ocurrir si no existiera la Luna. En lo que respecta a la iluminación que brinda el reflejo de la luz del Sol en la Luna, muchas son las especies que se verían afectadas precisamente por perder significativamente la capacidad de adaptarse a la oscuridad de la noche sin la ayuda de la luz reflejada por la Luna. Bernard Froig sostiene que los humanos, al tener un sentido de la vista tan agudo, casi seríamos capaces de iluminarnos con la luz de la Vía Láctea. En cuanto a nuestra organización, los calendarios que fueron creados a partir de las fases de la luna (sobre todo para la caza y las cosechas) dejarían de existir. En la comunidad científica tendría también un gran impacto. Durante cientos de años el hombre ha estudiado la Luna y a partir de allí a logrado cosas espectaculares. Mediante el estudio de las fases de la Luna se logró determinar la distancia de esta hasta la Tierra, el tamaño de ambas, la distancia de aquí al Sol, el tamaño de diversos objetos y distancias en el Sistema Solar, etc. Para culminar con el análisis sobre la importancia de la Luna, te invitamos a ver este video de la NASA sobre la Luna. Sorprendente, ¿no es así? ¿Qué más crees que podría pasar si desaparece la Luna? ¿Estás de acuerdo con Bernard Froig?
El cerebro es el centro de la vida. Con el cerebro procesamos la manera en que percibimos el mundo, sentimos, pensamos y hacemos todo. Sin embargo, algunos neurocientificos creen que el cerebro humano estaría predispuesto o “diseñado” para la espiritualidad: según los estudiosos la religión podría tener un substrato neural. La corriente conocida como neuroteología, parece dar una nueva dimensión, completamente alejada de la irracionalidad fanática, sino todo lo contrario, intentar explicar científicamente un fenómeno inherente al ser humano, la religión. ¿Las creencias religiosas tienen un fundamento científico, explicable a partir del funcionamiento cerebral? Vamos a analizarlo. ¿ES DIOS UNA PROGRAMACIÖN NEURONALl? La creencia en un dios, es tan antigua como la humanidad misma. La necesidad de tener un fundamento espiritual, es común en todas las culturas. Sin embargo, esto deja de ser un fenómeno antropológico para los neuroteólogos. Según la neuroteología, la estructura del cerebro estaría predispuesta para tener experiencias espirituales o metafísicas, incluida la creencia en un dios. Los sustratos del sistema límbico, situados en lo más profundo del cerebro, son el centro de nuestras emociones. El hipocampo y la amígdala cerebral, son estructuras que se asocian con las creencias religiosas. INVESTIGANDO LA ESPIRITUALIDAD Para demostrarlo, los investigadores escanearon la actividad cerebral de varios sujetos mientras tenían sus estados de meditación o introspección espiritual. El incremento de la actividad cerebral, deja ver que a diferencia de los no creyentes, en los sujetos religiosos, la actividad cerebral mostró un cambio dramático. A este respecto, los neurocientíficos afirman que esta inusual actividad cerebral al pensar en Dios, se puede contrastar con otros cerebros de personas depresivas, obsesivas o alegres. Ilia Delio, miembro de la orden franciscana, con grado doctoral en farmacología y teología histórica, dice que «se siente tentada a pensar en un “módulo Dios” situado en lo profundo del sistema límbico cerebral»./font] EXPLICACIÖN AL FENÖMENO ESPIRITUAL Esta polémica tesis puede dar una explicación básica sobre las experiencias contadas por personas con una alta espiritualidad. Los “neurotransmisores de Dios” estarían presentes en personas religiosas y ausentes en los agnósticos y ateos. La fe en determinada religión, crearía una nueva red de transmisores neuronales, alterando completamente la manera en la que el cerebro funciona. Esto explicaría por qué los creyentes pensarían y sentirían tan distinto de quienes no comparten su fe religiosa. Sin embargo, afirma David L. Smith, sacerdote católico y psicólogo clínico, que «la comunidad científica considera la neuroteología una pseudociencia envuelta por el manto del dualismo cartesiano». ¿Cuál es tu opinión? ¿Crees que el cerebro humano está diseñado para creer en un ser superior?
El hipo es una respiración súbita del aire provocada por la contracción del diafragma y los músculos intercostales. Esta contracción espasmódica, no controlada y generalmente repetitiva es la que genera el extraño ruido y presión que sentimos cuando tenemos hipo. ¿QUÉ ES EL HIPO? Cuando respiramos, inconscientemente muchos músculos trabajan para que el aire entre en nuestra boca o nariz y llegue a nuestros pulmones a una gran velocidad. Uno de los principales músculos que trabaja en esta tarea es el diafragma. El diafragma se encuentra ubicado debajo de los pulmones y cuando este se contrae o se dilata es cuando inhalamos o exhalamos. Cuando el diafragma se contrae, el tórax se expande y el aire entra en nosotros, por el otro lado cuando el diafragma se relaja el tórax se contrae y el aire sale de nosotros por la boca o la nariz. ¿POR QUË TENEMOS HIPO? Ahora que sabemos quién es el culpable del hipo, podemos pasar a entender cuáles son las causas de que este nervio frénico se vea afectado para que tengan lugar sus anormales contracciones. Existen muchos causantes de este tipo de reacciones, algunos son de índole psicológico mientras que otros son más bien físicos. Si comemos demasiado o lo hacemos muy rápido, puede que nuestra respiración se descontrole y nos dé hipo. Por otro lado también puede tratarse de algo más grave como una irritación en el nervio frénico lo cual nos puede dar un hipo que dure desde varios minutos hasta varios días. Curiosidades sobre el hipo • El hipo es algo que aqueja a casi todos los mamíferos, ya que el sistema respiratorio es básicamente similar en todos estos animales. • La frecuencia del hipo por minuto puede ser muy diferente de un caso a otro, desde 2 a 60 por minuto. Una cifra un poco alarmante si nos ocurre un hipo por segundo. • Estudios científicos del Hospital de la Pitié-Salpêtrière de París plantearon la teoría de que el hipo podría ser la secuela del proceso evolutivo por el cual algunos animales salieron del agua y pasaron a vivir en tierra firme. El hipo sería una secuela de la respiración debajo del agua. • El récord mundial de la persona con más hipo la tiene Charles Osborne, quien presentó este caso continuamente y sin parar durante 68 años, desde 1922 a 1990. ¿Sabías algunas de estas curiosidades y datos sobre el hipo? ¿Sabes de qué manera curar el hipo?