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Consejos imprescindibles para organizar una boda Si has comenzado a organizar tu boda, seguramente ya te hayan abrumado de consejos acerca de lo que necesitas: vestimenta, salón, iglesia, banquete, alianzas, fotógrafo, viaje de bodas, zapatos, peinado, maquillaje, obsequios para los invitados, participaciones y todos los rubros que solamente se irán incrementando a medida que transcurran los meses. Tendrás la sensación de que organizar una boda es una tarea de nunca acabar (y es que, de alguna manera, no se termina hasta que no regresas del viaje de boda y envías las tarjetas de agradecimiento). Sin embargo, más allá de todos y cada uno de los múltiples detalles, existe una serie de consejos imprescindibles para todas aquellas parejas que se han dispuesto a organizar su boda. Aquí los compartimos contigo. Calcula un presupuesto realista Todos quisiéramos soñar con la boda perfecta y hacerla realidad. Pero la perfección tiene su precio, y si te entusiasmas con los detalles antes de saber si podrás pagarlos, es más que probable que termines desilusionándote. Por ello, antes siquiera de imaginar la boda, es necesario que tú y tu pareja se sienten a conversar y a hacer números, para saber con la mayor exactitud posible con cuánto dinero cuentan. Háganse la idea que, a menos que decidan saltearse la celebración y hacer simplemente una ceremonia civil, cualquier boda, incluso la más modesta, representa una significativa inversión monetaria. En algunos casos, a la boda la pueden pagar las familias (o al menos, pueden contribuir con los gastos). En este caso, conversen también con los padres de ambos. Una vez que ya tengan la cifra estimada, entonces sí, será el momento de comenzar a planificar cada uno de los detalles. Seguramente, incluso si puedes aspirar a una fiesta sencilla, tu boda real sea aún más maravillosa que la que hayas soñado. Establece una lista de prioridades Volvamos a los rubros de la boda: salón, vestido, alianzas, música, etc. Una vez que tengan el presupuesto estimado, sabrán que deben dividirlo en todos esos gastos. Y, a menos que el presupuesto que manejan sea verdaderamente holgado, es muy importante que se pongan de acuerdo para elegir aquello en lo que están dispuestos a gastar lo que sea, y a la vez, separen aquellos rubros que consideran secundarios y en los que pueden permitirse buscar opciones más económicas para ahorrar. Hay parejas que sueñan con invitar a todos sus amigos con un inmenso banquete, y prefieren alquilar el vestido de novia para abaratar costos. Otras novias, que soñaron siempre con el vestido perfecto, prefieren resignar un tercer plato en el banquete, o la orquesta en vivo. Del criterio de cada pareja depende este tipo de decisiones. Sin embargo, hay algunos rubros en los cuales no conviene reparar en gastos: la fotografía, que durará toda la vida y que puede echarte a perder los recuerdos si no la realiza un profesional; los vinos, que deben ser de la mejor calidad que puedan costear; la música, de la cual depende en buena medida el éxito de la fiesta. No dejes que todos impongan su opinión Existe un dicho de procedencia uruguaya que se usa mucho en Argentina, que reza “los de afuera son de palo”. Significa que aquel que no forma parte de un acontecimiento, no debería imponer su opinión. La boda debe ser el acontecimiento de la pareja, no de sus respectivas madres, ni tías, ni vecinas. Más allá de que las familias puedan hacer un aporte económico, no permitas que tomen las decisiones que corresponden a ti y a tu pareja. Si sueñas con llegar a la iglesia en un carruaje tirado por caballos, pero a tu madre le resulta fuera de lugar, explícale con paciencia y respeto que es tu momento y que tienes el derecho a elegir cómo vivirlo. Algo que puede ayudarte a sobrellevar esta situación es compartir la menor cantidad posible de detalles de la organización con otras personas. Puedes escoger a alguien de tu círculo íntimo –por ejemplo, una hermana, o tu mejor amiga- y confiarte sólo a ella. Si tu madre o tu suegra comienzan a atosigarte a preguntas –“¿De qué color será tu ramo? ¿Llevarás velo? ¿Dónde han encargado las alianzas? ¿Qué flores piensas utilizar en los centros de mesa?”- simplemente sonríe y diles que te gustaría conservar el misterio para que nada les arruine la sorpresa de ese momento tan especial. Lleva una agenda Compra un cuaderno y ve anotando todo lo relacionado a la boda: locaciones posibles, presupuestos de los diferentes proveedores, inquietudes que vayan surgiendo, etc. A medida que avancen los preparativos, los novios (en especial la novia) tendrán más a menudo reuniones, citas, compromisos que cumplir relacionados con la organización de la boda. Cuanto mejor te organices desde un principio, más fácil te será mantener la calma, aún cuando todo se vaya tornando más caótico a medida que se acerca la gran fecha. Tómate tu tiempo para elegir bien Cuanto antes comiences a organizar los preparativos, más tiempo tendrás para decidir con calma (y buscar opciones entre los proveedores). Si dejas detalles para último momento, lo más probable es que termines conformándote con lo posible en lugar de encontrando lo que deseas. Por ello, no te demores. ¿Algunas ideas? La iglesia y el salón del banquete son las primeras cosas que debes reservar, pues de lo contrario no conseguirás para la fecha deseada. El vestido de novia debería encargarse con seis meses de anticipación. Asimismo, asegúrate de reservar rubros como el coche de bodas, el fotógrafo, el DJ o el maquillaje varios meses antes de la boda. Y recuerda lo más importante En los momentos en los que sientas que los preparativos y la organización de la boda te agobian, tómate un respiro. Piensa que lo más importante es la decisión de compartir el resto de tu vida junto a la persona que amas. Salgan a tomar algo, den un paseo, y hablen de cosas que no tengan que ver con la boda. Todos los obstáculos y los inconvenientes se superarán y se olvidarán. Es el amor entre ambos lo que cuenta.

Consejos para controlar los nervios previos a una boda Los planes y los preparativos que conlleva una boda pueden sobrecargar la mente de muchas maneras, y hacer que nuestra salud física y mental quede pendiendo de un hilo. Generalmente es esperable una cierta dosis de ansiedad, tanto por parte del novio como de la novia. Pero aquí daremos algunas pautas para que eviten estar nerviosos días antes de una fecha tan especial. ¿Por qué nos ponemos nerviosos? La principal causa de preocupación es el hecho de que se trate de un día largamente esperado (a veces, durante toda la vida), en el que todo tiene que ocurrir de la manera indicada pero que, sin embargo, no tenemos oportunidad de ensayar. Por lo pronto, también es normal que por momentos nos invadan las dudas, incluso por el hecho de estar dando un paso tan grande como es el de decidir compartir el resto de nuestra vida junto a una sola persona. Otro foco de ansiedad y nervios es el alto costo monetario que todo lo relacionado con la boda conlleva: el vestido, el salón, las alianzas, el viaje de bodas… Si además se suman las preocupaciones por hablar (¡y bailar!) en público, y el temor a no hacerlo bien, se entiende que las semanas previas a la boda puedan tenernos hechos un amasijo de nervios. ¿Cómo controlar los nervios? Organizar una boda no es nada fácil, pero tampoco dejes que este suceso tan especial se convierta en una pesadilla para ti, tu novio y tus familiares. Para colmo, si el estrés prenupcial te ataca también podrías sufrir dolores de estomago, de cabeza, insomnio e irritabilidad. Existen varios métodos para no ponerse tan nerviosos en los preparativos de la boda (¡o al menos, para ser nosotros quienes controlamos la ansiedad, y no al revés!). Cada novia y cada novio tienen que encontrar sus propias técnicas, aquellas que les resulten más adecuadas. Aquí te sugerimos algunas: - Para despejar tu mente conviene realizar mucho ejercicio puesto que de esta manera se está concentrado en el propio cuerpo. ¿Ventaja adicional? Conseguirás adelgazar ese par de kilos extra que tienes para llegar al día de la boda con tu mejor figura. - Date un respiro: no pienses todo el tiempo en la boda. Sal y diviértete, ve de compras o a tomar algo con tus amistades. Pásatelo bien y olvídate de las cosas que te angustian. - Toma un té de tila (o tilo), se supone que es relajante, pero lo más importante es que tú “sientas” que es relajante, pues el efecto psicológico es el que verdaderamente cuenta. - Si sientes que los reparativos de la boda te están abrumando, lo mejor será que empieces a delegar responsabilidades y no trates de hacerlo todo tú sola. Habla con tu familia y tus amigas, y aprende a delegar. Por lo demás, aprender a organizar tus actividades te será de mucha ayuda: lleva una agenda y organiza todas tus citas y pendientes, así evitaras las prisas. - Evita el exceso de azúcar, cafeína, nicotina y alcohol, pues aunque momentáneamente parezca que te calmen, a la larga pueden ser contraproducentes. Y no son nada beneficiosos para tu salud. - ¡No te olvides de comer bien! Muchas novias están inapetentes por los nervios, pero con tanto ajetreo y corrida, puedes llegar a descompensarte si no te alimentas como es debido. De ser necesario, toma un complemento vitamínico. - Duerme tus respectivas 8 horas. Si no descansas lo suficiente estarás de malas y también se notará en tu cara. No quieres que tu piel luzca envejecida el gran día, ¿verdad? - Si eres de esas novias que trabajan, procura separar todo lo posible tu vida personal y tu vida profesional: no hacer horas extras ni llevar trabajo a tu casa. Pero tampoco te lleves los pendientes de tu boda a la oficina. - Tómate un tiempo cada semana para hacer cosas con tu pareja que NO tengan que ver con la planificación de la boda: ir al cine, al teatro, hacer un picnic en el parque o caminar por la playa, compartir un día de spa o cualquier cosa que los ayude a relajarse. - Que los árboles no te impidan ver el bosque: puede ser que estés en medio de un ataque de nervios porque te ha fallado un proveedor, o porque el corsé te aprieta y es necesario hacerle unos ajustes. Pero lo más importante es que compartirás el resto de tu vida con una persona que amas y que te ama. Respira hondo y focalízate en lo positivo. - Habla de tus problemas a tus amigos o familiares, eso te ayudara a desahogarte y reducir el estrés. Eso sí, puedes pedir consejos, escucharlos y agradecer, pero no estés llamándolos todos los días para quejarte porque además de obsesionarte, ya no querrán escucharte más. Cuando los nervios hacen peligrar la boda En ocasiones, las tensiones producto de los preparativos hacen que la pareja misma peligre: los novios se tornan irritables, discuten constantemente… algunas personas hasta se cuestionan el deseo de casarse. Si éste es tu caso, considera conversar al respecto con una persona de confianza: un amigo, tu sacerdote, un terapeuta. Pero ten muchísimo cuidado antes de discutirlo con tu pareja. Llegado el caso, hazle saber que tus miedos no signifiquen que no lo ames o que no quieras casarte con él, sino que tal vez necesites un poco más de tiempo antes de dar el gran paso. Eso será preferible antes de dejarlo plantado en el altar… Es fundamental encontrar la manera para controlar los nervios de la boda. Después de todo, es TU gran día, y lo mejor sería que puedas disfrutarlo. Después de haberte esforzado tanto porque todo salga bien, te lo mereces.