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Eustaquio

Usuario (Uruguay)

Primer post: 10 mar 2008
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¿Sabes que acaso te está hablando un muerto?
ArteporAnónimo3/16/2008

Poema para ser Grabado en un Disco de Fonógrafo Antes que nada ponele Play ¿Sabes que acaso te está hablando un muerto? Eco callado soy que resucito Única voz que se atigró en cien soles No bronce o mármol, frágil cera aguarda esta inmortalidad que estás oyendo Voz que ya nadie dice Luz de un sol extinguido que aún galopa en el tiempo Bajo mis alas, trémulos, se acurrucan minutos de otros días Tu atención ya la he visto y he de verla abierta en otros Sois reflejos míos Yo soy la realidad Sombras vosotros Que con ser sólo un aire estremecido, yo he de vivir aún más que quien me dijo Soy el claro prodigio sin misterio Voz que se dice sola y para siempre En vano sobre mí pondrán los hombres leve silencio o densidad de olvido Vendrá una mano y volaré de nuevo Diré otra vez lo que te estoy diciendo. Texo: Eduardo González Lanuza (Treinta i tantos poemas, 1932) Voz: Eduardo Darnauchans Asesor: Jorge Denevi "Poema para ser grabado en un disco de fonógrafo" forma pare del disco Sansueña de Eduardo Darnauchans. Si quieren bajar Sansueña y saber más sobre el Darno entren a mi anterior post: http://www.taringa.net/posts/musica/1110785/Eduardo-Darnauchans---Sansueña-y-otras-cosas.html Eduardo González Lanuza (Santander, 1900 - Buenos Aires, 1984): Escritor argentino de origen español. Fundó con Borges la revista Prisma (1925), impulsora de la vanguardia argentina, y colaboró en Proa y en Martín Fierro. En sus inicios poéticos se aprecia la influencia del ultraísmo (Prismas, 1924). Con posterioridad, se orientó hacia una poesía de formas clásicas (La degollación de los inocentes, 1938; Oda a la alegría y otros poemas, 1949; Aires para canciones, 1977). Es autor también de ensayos (Variaciones sobre la poesía, 1943; Los martinfierristas, 1961). Fuentes: www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gonzalez_lanuza.htm Espero que les guste!!!

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La mosca es un incesto (José María Firpo)
InfoporAnónimoFecha desconocida

José María Firpo Esta es una recopilación de varios libros de este maestro (nunca mejor dicho). Las ocurrencias de los niños son increíbles. Espero que les guste. José María Firpo ha sido, antes que nada, un maestro de escuela. Nació en Paysandú, Uruguay, y se graduó de maestro en 1938. A los 16 años se trasladó a Montevideo donde ejerció en diversas escuelas primarias de varones. Murió el 27 de agosto de 1970, entonces su ciudad natal lo homenajeó dándole su nombre a una escuela rural. Su labor no terminó en el aula, sino que se extendió a la vida personal de sus alumnos, siguiendo sus pasos, gozando y sufriendo según fuera el azar de cada uno. Su recopilación de los dichos y escritos de sus alumnos (y de sus padres) son el resultado tanto de la observación como del cariño. Hay en ellos un humor ya surrealista, ya grotesco, pero nunca arbitrario ni ofensivo. Podríamos decir que es un recopilador de la “sabiduría” infantil. Animales vertebrados e invertebrados Los animales se llaman quebrados si tienen güesos como ser el caballo, la vaca y el perro. Los caballos cuando son chicos maman como cuando nosotros eramos chicos. Yo no me acuerdo cuando era chico y mamaba, yo se por mi hermanito. Las aves no sacan crias como los gatos y las mujeres pero en cambio pueden tener muchos hijos si tienen muchos huevos en el nido. El lugar que las aves tienen hijos se llama nido, y donde tienen hijos las mujeres se llama cama, los perros en la cucha, y las vacas en el galpon. Los animales que se llaman interquebrados no tienen güesos, por ejemplo el caracol y los gusanos. Los animales mamiferos son los que maman, corren, toman agua, comen pasto y tiran carros. Si usted pone una vibora en el agua capaz que se ahoga y despues se muere. Un pescado apoya el craño y la cola en el vertebrado. La rana sirve para pedir agua cuando no llueve. Si se pisa un caracol, la cascara lo mata. Los peces se pueden morir en dos lados, en el agua si son viejos, y en la costa, porque el hombre los saca para hacer el alimento de la persona. Mi agüelo me dijo que hay que poner la escoba atras de la puerta para que se vayan las visitas, y a los sapos hay que matarlos y ponerlos panza arriba para que llueva. El cocodrilo es muy ligero en el agua, pero en la tierra no. Cuando el vicha a alguien en el agua, el tambien se sumerge y lo persigue, hasta que lo alcanza y se lo come, y si no lo alcanza, mala suerte. La rana cuando es chica se llama reina cuajo, y cuando es grande, se le cae la colilla, y sale del agua y anda por ahi. El pez es un animal que no es ni batracio, ni mamifero, ni nada; es pez. Los peces salen de los güevos que las madres ponen en unas ramitas o plantitas abajo del agua. Ellos para doblar no tienen patas sino que doblan con la cola. Me gustaria ser pescado para explorar los barcos hundidos y contemplar algunos pescados raros que hay. Las moscas Es el primer bicho que le tengo rabia porque es asqueroso. A mi no me gusta ser mosca porque me perseguirian. En mi casa cuando me levanto de mañana hay como cincuenta moscas por todos lados. Yo conozco un botija de 3º que las agarra a mordiscones en el aire. La mosca camina por arriba de los muertos del cementerio; es asquerosa, sucia y es una porqueria y anda en los basureros y en los cuartos de baño. A veces andan solas y a veces andan en barras. No son amigas de ningun otro animal. Algunos niños de esta clase se entretienen cazando moscas y mirando la luna. Es un molusco que siempre anda por el cielorraso. Dicen los sabios que la mosca es el bicho mas sucio. Cuando hace frio andan como idiotas o abombadas, y no van para ningun lado. A veces se suben a los cables de la luz y lo van dejando todo negro. Despues andan por la olla de la leche, y despues uno la tiene que tirar, porque si la toma, quien sabe que enfermedad barbara se agarra. Las moscas recorren tranquilamente todo el Uruguay. Es un animal repugnante porque se mete en la nariz cuando uno esta durmiendo la siesta muy tranquilo, y uno capaz que pega un salto en la cama, de la cosquilla. Camina ligero y hace un zumbido raro al volar. Cuando se para arriba de una persona le hace cosquillas. Parece que tiene alas de nacar. Es livianita y caga en cualquier lado. Antes que uno pruebe el postre, ellas meten microbios y nosotros los mandamos para los pulmones despues, y por eso quedamos tuberculosos. Tienen patas chiquitas, son flaquitas, vuelan mucho y es muy dificil atraparlas. Corren lo mismo que nosotros. Las moscas pasan por al lado de la cara haciendo un ruido barbaro; se pelean muchas veces, pero no se caen. Son blanditas y se pueden cortar en muchos pedazos. Las moscas vuelan todo el dia y joden mucho. La mosca tiene como 10500 microbios en cada pata. La mosca es un incesto. Es un animal dañino y repugnante. Prueba todos los platos que se sirven. Cuando nos pica nos queda colorado, y chupa toda la sangre que le viene al alcance. Tiene dos alas finas igual que el mosquito. Atras tiene como una bolsa llena de sangre negra. Vuela con rapidez y agilmente, y pica y dispara con certeza. Cuando uno va a tomar el mate y pone el dulce en el pan o la manteca, la mosca acude inmediatamente. Y se posa con agilidad en el pan y se come todo lo que encuentra. Se posa en la pared como una raya parada. A veces yo agarro y empiezo a repartir piñazos y cuando dejo algunas moscas abombadas, las agarro y las meto dentro de una botella y las empiezo a observar. Yo digo, maestro, que hay que poner un letrero en la clase que diga: "Mate una mosca hoy". La mosca es el peor insecto que te puede traer cualquier enfermedad. La mosca cada vez que pone huevos pone 150. El que mata una mosca, mata 150 moscas. Es un animalito muy sucio que causa muchas enfermedades, porque se para sobre todos los gargajos que puede. La mosca es mas gorda que un mosquito. Anda por arriba de la basura y por arriba de las inmundicias, y despues viene y anda por arriba de la comida, por arriba del pan, y por arriba de la persona. Cada vez que veo una mosca arriba de la mesa, me acerco despacito y le largo una trompada, pero ella se va y parece que dijera: "¡Ja,ja! No me podes agarrar". Cuando uno esta durmiendo las moscas se paran arriba de uno, entonces agarro un diario, lo doblo y empiezo a matar moscas. Ella tiene unos pelitos en las patas que le sirven para juntar microbios. El Sol y la Luna Para llegar al sol se demoran como 80 años y eso que uno va a 200 kilómetros por hora; y uno, si se pone a ir, se aburre, y a lo mejor, si va solo, no tiene con quién hablar, ni con quién jugar a la baraja, y si mira para abajo, capaz que se almarea y se desmaya. Yo tengo un tío que siempre dice que se casó por culpa de la luna, y ahora la tengo que aguantar a ésta. El sol es muy grande y tiene muchos rayos alrededor. Cuando sale, tenemos luz. El sol alumbra de día. Yo nunca vi salir al sol de noche. El sol tiene más luz que la luna porque de día podemos jugar a la pelota y de noche, no. Si no fuera por el sol, no habría sombra para descansar cuando hace calor. De noche, la luna es muy clarita, y va caminando y dando vueltas, y tiene 7 chivas. A mí me gusta mirar la luna todas las noches. El sol es un astro poderosísimo, eso se puede comprobar porque si nosotros tenemos calor en la tierra, qué no será si tomamos un avión y subimos 10 o 20 kilómetros. La tierra es un poroto al lado del sol. A la luna no se puede llegar porque uno está acostumbrado a estar en el aire de Montevideo, y cuando llega a la luna, explota como un globo porque el aire allí es más débil. Yo no podría vivir nunca en la luna porque el aire de aquí es más fuerte que el de allá, y si uno va, se le inflan todas las venas y revienta y se hace mil pedazos. Cuando el sol sale parece una papa. El sol le da fuerza a la luna para que nos alumbre la tierra de noche. Si no hubiera sol, la tierra tendría que ser alumbrada con bombitas. A la luna nadie puede llegar y si llega no puede vivir, porque allá arriba hay otra clase de mofera. Y si uno se mete dentro de esa mofera, revienta en seguida. La luna sigue a la tierra como un cachorro a su dueño. Yo digo que si quisiéramos ir al sol tendrían que ir algunos sabios con chiquilines de 10 a 12 años, como nosotros. Entonces los sabios les van enseñando dónde tienen que ponerse cuando lleguen al sol, cómo tienen que hacer la casa, y el idioma que tienen que hablar allá, y eso; entonces cuando lleguen, los niños ya son hombres sabios, de tanto oír a los otros, y los sabios ya se murieron, y entonces cuando llegan, los entierran en el sol. Diálogo entre un español y un indio Un periodista de un diario, que viene con los descubridores, le pregunta cosas a los indios. Periodista — Yo me llamo Ricardo, ¿y tú? Indio — Yo me llamo Jorge Pérez. — ¿Cómo llamas a la tribu cuando hay guerra? — Con humo. — ¿Y lo hacen en los toldos? — No. Encendemos fuego en las montañas más altas. — ¿Alguna vez peleaste en guerras? — Sí. He peleado en varias. — Gracias. Voy a mandar estas noticias. Hasta mañana. En una bella tarde se encontraron en Méjico un español y un charrúa. — ¿Cómo estás, hermano jefe? — Aquí estamos, fumando un poco en la pipa de la paz, con los mejicanos. — Te presento a mi amigo Julián. — Tanto gusto. Tengo algunas reses para venderle. — Si son del mercado negro, no te puedo revoliar. — ¡Adiós! ¿Cómo te va, Ñangapiré? — A mí, bien. Hoy ando fenómeno. Pero ayer estaba hecho un asqueroso. ¿Vamos a jugar a lo que quieras? — Bueno. Vamos a jugar al blanco. ¿Qué te parece? Y así pasaron un día feliz. — Ustedes ser vencidos y estar a nuestra merced. Tú tener que hacerme caso. — ¡Ja, ja! ¡Quién sabe! Yo primero consultar con mi sabio cacique. A lo mejor, haber guerra otra vez. — ¡Pero nene! ¡Ya haber guerra y nosotros ganar! — ¡Sí, nene! Pero yo ser indómito y lacónico. Español — Voy a pasear. Indio — Yo voy a tirar flechas. — Voy a recorrer muchos países. — Voy a cazar. — Voy a adueñarme de muchos países. — Yo voy a matar vacas. — Yo voy a la guerra. — Te voy a matar a flechazos. — Yo te voy a degollar. — Yo te voy a suicidar. — Yo te mataré bien pero bien muerto. — Te cortaré las orejas. — Te voy a hundir de un cañonazo. — Hasta luego. — Hasta luego. — Si la vista no me engaña, allá va un español corriendo una vaca. Lo voy a atajar. — ¿Y aquel indio que viene allá, qué diablos quiere? Llega el indio. — Quiero pelear. — Dejate de macanas, y anda a cocinar a tu tribu. — ¡Maula! — ¡Ah! Esto si que no lo aguanto. (Saca una pistola y lo mata.) Se la buscó. — Queremos guerra. — Nosotros también; hace tiempo que queremos guerra. — ¿Empezamos el martes? — ¡Ta! — Ustedes no son malos tipos, pero cuando hace frío, bueno, bueno. — ¿Aquí hay mucho oro? — No tanto, no crea. — ¿Y de dónde sacas que nosotros no encontramos nunca nada? — Porque ustedes son muy bobos, por eso. — Yo no me creo muy bobo. Ustedes lo deben tener escondido. Además hace poco que vivo en este barrio. — Bueno, yo no te digo nada, y si no encentras oro, jodete. — Vengo a civilizarte. — Yo me civilizo si quiero. — ¿No me digas? Ahora vas a ver. — Bueno. Largame. No me agarrés. — Es muy linda la civilización. ¡No seas bobol — Bueno, bueno. No me jodas. Cambiando de tema, ¿cómo le llamas? — A mí, mis compañeros me llaman Eloy. — A mí, Percherón. — ¿Sos guapo? — Si queras, te muestro. — Peleamos mano a mano. — Mirá que tengo mucha puntería. — ¿Sos guapo de veras? — ¿Querés que te largue las boleadoras? — No. Así no tiene gracia. Primero yo te largo un balazo. — Yo tengo carne dura. — ¡No importa! (¡Pum! Y le tiró el tiro, y así lo mató.) — Aquí no queremos a los españoles. — Nosotros no nos vamos ni que nos pongan la atómica. — Nosotros los matamos a todos. — Nosotros no queremos indios mugrientos en España. — Nosotros no queremos españoles ladrones aquí. — Cuando vayan a conquistar España, los vamos a sacar de pique. — No ve que los indios somos mancos... No somos lagartos, que tenemos las manos atadas atrás. Nosotros tenemos armas secretas. — Nosotros vamos a matar a todos los indios panza de agua que vayan. — ¿Acaso nosotros no sabemos pelear con los contrarios? — Nosotros somos guapos en España y donde quiera que sea sin ser España. — Nosotros también somos guapos aquí y en varios países más que ya estuvimos. ¿Quieren guerra? — Sí, queremos. ¿Y qué hay? ¿Qué mirás? Ustedes buscan guerra porque están en el país de ustedes. — Y vos que te haces el guapo porque venís de España, gallego pichi! — ¿Que hacés por Madrid, Abayubá? — Nada. Ando de viaje por joda. Como Gaboto hablaba tanto de España, junté unos pesos y me vine. — Te invito a ver torear. ¿Queros venir? — Bueno. — Apúrate que llegamos tarde. — ¡Qué lindos toros! Me hacen acordar a los de allá. — No te olvides que tenés que decir ¡Olé! ¡Olé! a cada rato, para que crean que sos español. — ¡Eh, tú! ¿De qué raza eres? — Soy de la raza humana, como tú. Lo que sí que yo me visto diferente. Por ejemplo, yo no uso escarpines. ¿Querés venir a mi choza a comer pájaros asados? — Bueno. ¿Por qué no nos vamos a dar una vuelta por mi país? — Yo iría, pero mi patrona quién sabe si me deja. — ¿Quién eres tú, que andas vestido con ese vestido tan raro? — Soy español y ando ganándome la vida con Solís. — ¿Por qué no ponés un boliche? Aquí no hay ninguno. — Tenés razón, amigo indio. Menos lío. Abro una provisión, y me gano la vida con tranquilidad, y no con Solís que me paga solamente cuando abordamos un barco, y eso que a veces los indios nos sacan de pique a flechazos. — ¿Qué te parece si jugamos un poco y usamos tus flechas y tus boleadoras? — Tamo. Primero le voy a pedir permiso a mi papá y después vamos a jugar tranquilos. Bares y almacenes de mi barrio El bar de la esquina de mi casa tiene vinos más viejos que la ruda. Yo a veces veo una botellas que hace como 3 o 4 años que están en el mismo lugar. Allí va un hombre que yo lo conozco, que le dice al dueño: —"Me tomo ligero este vino antes que se vuelva cana". Yo conozco una gallega ladrona que le roba pedacitos de cuero al zapatero, y hace cueritos para el primus y para la canilla, y los vende en el almacén del marido. En el bar y almacén de la esquina de mi casa encontraron a un hombre desmayado, y el mozo le quiso echar agua fría para que reaccionara; y un cliente le dijo que no le echara agua fría que capaz que tenía fiebre y lo mataba, y entonces llamaron a la Asistencia. Y yo le dije a mi papá que capaz que ese hombre se desmayó cuando se enteró que ese bar está en el mismo terreno que nació Artigas, que es en Cerrito y Colón, que es una cosa que hace dos meses que estuvimos estudiando en esta clase. Los dueños de los bares son todos gallegos, y allí van a comer los empleados de los bancos todos los días, y el dueño les hace precio, cosa que si mañana o pasado precisan plata, van, y los empleados les hacen un préstamo de muchos millones. Hay mucho bar por todos lados, y usted ve que de repente echan abajo una casa de familia, y hacen un bar, y en seguida se enllena de gente. Si no, cierra una farmacia, y se abre un bar; o si no, en la tienda que se fundió, abren otro bar; o agarran una casa vieja que nadie quiere ir, y abren otro bar. A veces hay 4 bares en una esquina. Una vez yo estaba mirando por la ventana y vi que llegó una camioneta azul al bar, y bajaron 5 cajas grandes. Al rato llegó un auto negro, y bajaron tres policías y se llevaron las cajas que los otros habían traído. Al rato viene una patrulla, bajan unos policías, y se llevan a tres hombres de, adentro del bar. Y la gente en la calle seguía esperando a ver si pasaba algo más. El gato La principal costumbre de los gatos es ponerse a comer pollos del gallinero. Mi gato se va para la casa de al lado todos los días, y no se a que va. El gato tiene pezuñas. Tiene la costumbre de dormir arriba de una bolsa. Siempre anda con amigos. Gatos hay en todos lados. Hay gatos hasta en Egipto. Mi gato duerme afuera. No es amigo de otros gatos ni de los perros. Es bueno y siempre tiene ganas de pasearse por el patio y dormir arriba de la ropa limpia. La parte mas útil del gato es la oreja. El gato es un bicho mamífero. Es feo de cara cuando se enfurece. Cuando los gatitos van a nacer, la gata primero apronta bien la cama para estar bien cómoda. Los ojos de un gato son grises y relumbran mucho tanto sea de día como sea de noche. Después que nacen los gatitos, la madre los transporta a otro lado de miedo a la enfermedad. Y tampoco le gusta que la gente los ande toqueteando. En África hay muchas clases de gatos; gatos salvajes, monteses y también elefantes. Si a mi un día me dieran un gato sarnoso lo tiraría. Con las garras agarran la presa. Tienen un oído tan fuerte que apenitas sienten el paso de un ratón, esperan que salga de la cueva. El gato es igual que el perro, que cuida la casa para que no haya ratones ni otros insectos. Composición el gato. Yo una vez vi un gato en una película, que tenía que mandarse la parte de que era una pantera. El gato si siente afilar un cuchillo va corriendo donde están afilando porque le pueden dar un pedazo de carne y también le pueden dar una patada si no cazó ratones. Mi gato tiene la costumbre que cuando llega mi mamá se pasa maullando. La profesión del gato es de comer ratones. La gata de mi casa comía todos los días un ratón, y después se puso tan delicada que comía solamente si le daban pescado. El gato odia al ratón. A mi gato le dicen "Chonine". Le gustan los tallarines. Debe estar enfermo de algo porque come y come y siempre está flaco. No es como otros que se van a cada rato de al lado de la cueva. Mi gato después que agarra un ratón lo masca muy poquito y se lo traga. El gato es muy simple: tiene cabeza, bigotes, cuerpo, dos manos, dos patas, ojos, nariz y cola. El gato vive en la ceniza. Tiene los ojos relumbrosos y cuando todos duermen, caza algún ratón y antes de comerlo lo pasea por todas las piezas. Cuando un gato siente frío se pone al lado del primus. Una vez maté un gato no se como. Una vez agarré un gato y me araño. A veces cuando lo acaricio se calma y otras veces me araña. Mi gato es muy peludo. Mi gata anda en amores con el gato de don Luis que es el almacenero de la cuadra de mi casa. El gato es libre. El gato montes no toma leche porque se siente muy hombre. Al gato por afuera se le ve lo siguiente: nariz, boca, cola, dos patas delanteras, dos patas traseras, las garras, las orejas, la cabeza, la piel, los ojos, las cejas, las pestañas y la pera. Su olfato no es sordo. A veces se va de noche y no viene hasta la seis de la mañana, y mi mamá dice que se va a entretener con otros gatos. Mi gato anda con los gatos de los apartamentos 1, 2 y 3, y juega con los perros, y tiene un platillo para tomar leche. Nunca estuvo enfermo y nunca le pegamos, ni yo ni mis hermanos. Tiene la costumbre de jugar con todos los que se acercan. Después come y se va a acostar. El gato de mi casa es muy lambeta y por eso esta tan flaco. Algunos jodidos los corren y no los dejan dormir ni comer tranquilos. Usted, un suponer, suelta un gato, y lo primero que hace es ir hasta la esquina, mirar para todos lados y mover la cola. Una gran costumbre de los gatos es tener hijos. A veces forman bandas de gatos y entonces salen a cazar ratas y ratones y todo lo que encuentran. Uno llama al gato y el viene con su paso despacito. A veces se pelea con los amigos para que no le quiten la comida y queda lleno de rajuñones. Hay muchas clases de gatos: hay gatos caseros, gatos atorrantes, gatos cazadores, gatos mimosos y esetera. El gato tiene un oído tan fino que si esta dormido y uno amontona unas latas y les pega una patada bien fuerte, el pega un salto para arriba. Cuento sobre un gato. Una vez yo tenía un gato y se me murió. Este post de TavoT tiene uno de los libros (¡Que porquería es el Glóbulo!) para bajar: http://www.taringa.net/posts/downloads/1015345/Que-porquería-es-el-Glóbulo---Ebook.html Fuentes: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/firpo_m/index.htm http://www.letropolis.com.ar/2005/09/10_firpo.htm A pasarla bien!!!

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La historia del "Chueco" Maciel
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/10/2008

El Chueco Maciel La Republica de Uruguay - 26 de Setiembre de 2004 La historia del "Chueco" Maciel, "el enemigo público número uno" Un salto a sangre y fuego desde los prontuarios criminales a la leyenda Julio Nelson Maciel Rodríguez, alias el "Chueco", cayó bajo las balas policiales allá por el mes de junio de 1971. Tenía por entonces unos 20 años de edad pero casi un siglo de andanzas en las sombras, los reformatorios, los calabozos y las crónicas rojas de los diarios. "Enemigo público número uno", el "monstruo" de turno siempre accesible, necesario, inevitable fue, sin embargo, en aquellos años en que no faltaban tragedias cotidianas, el protagonista necesario para la sed de sangre de muchos lectores y la truculencia literaria de varios cronistas trasnochados. El titular en un diario de aquellos años anunciaba en primera plana con cuerpo de letra "catástrofe": "Murió en su ley. A los 20 años un balazo en la cabeza terminó con su lamentable vida". Y como para desmentir al poeta en dos por cuatro que dijo en un tango que veinte años no son nada, al "Chueco" le alcanzaron -y sobraron- incluso para morir en ellos y después inaugurar una leyenda. Seguramente cada persona más o menos informada del tema, tiene su propia historia sobre "El Chueco". Sin términos medios, o asesino irredimible o una especie de Robin Hood moderno. Difícilmente alguien logrará mantenerse equidistante entre ambos extremos. Nació en el norte del país, en Tacuarembó, en los años en que Gardel seguía siendo francés ante el mundo y apenas unos pocos iniciados buscaban entre los archivos locales las pruebas de su origen. Como tantos uruguayos, el muchacho cayó con su familia en un cantegril montevideano, en un rancho de lata y piso de tierra ubicado en Pasaje "A" 4054 jurisdicción de la Seccional 17ª, exiliados todos ellos por la desesperación del hambre y la miseria en medio de un territorio lleno de vacas gordas entre los alambrados de campos ajenos. Sus primeras "entradas" registradas en comisarías y albergues del entonces "Consejo del niño", en el infierno del Alvarez Cortés, fueron allá por su adolescencia, pero después sumó tantas como fugas. Seguramente a esa altura ya era una especie de "comodín" y candidato a cargar con propias y ajenas. Sin embargo recién alcanzó el triste privilegio de las primeras planas de los diarios allá por los convulsionados años 1968 y 1969 a raíz de una serie de asaltos cometidos en el exclusivo balneario Punta del Este. Tantas vidas como historias, tantas historias como vidas Eran años difíciles aquellos. Costaba discernir realmente quiénes eran los agresores y quiénes los agredidos. Había dedos que señalaban con demasiada facilidad y otros que con la misma sencillez apretaban el gatillo sin preguntar de quién se trataba. Por los cantegriles del cinturón de miseria montevideano comenzaron a andar "las mentas" del "Chueco" Maciel quien, decían, era generoso, intuitivo y primitivo en su realidad analfabeta. Robaba y luego llevaba el producto de sus robos para disfrutarlo con todos los vecinos de los rancheríos. Y eso no es leyenda. Eso fue real. Más allá de que se le invente o no un razonamiento sociopolítico en sus acciones. Quizás nunca los tuvo. Seguramente que no. El "Chueco" Maciel difícilmente supiera de teorías. Los investigadores policiales chocaban con verdaderas murallas de silencio cada vez que trataban de penetrar lo impenetrable para averiguar su paradero. La sociedad de la época, ajena por entonces a todo lo que no fuera la fría y terminante terminología de los informativos radiales y los titulares de la prensa escrita, casi no sobrevivía a la angustia del "fantasma " del Chueco rondando en las sombras de todas las esquinas dispuesto a saciar su sed de sangre en quien se le pusiera a su alcance. Todos lo veían y en todo lo que pasaba, al describir los testigos el perfil de sus autores, era el rostro, la fisonomía que todos conocían por "oídas" del tan buscado y peligroso infanto-juvenil, la que se mencionaba y terminaba apareciendo en los "identikits" de los dibujantes de San José y Yi. "Asalta el banco y comparte con el cantegril, como antes el hambre, comparte el botín..." Como tantos otros casos parecidos fue visto en varios lugares el mismo día y a la misma hora y atacó a varias personas en el mismo instante a varios kilómetros de distancia una de otra. Y todo aquello servía solamente para aumentar la confusión de los investigadores y comenzar a echar los cimientos de la futura leyenda. En un enfrentamiento a tiros con las autoridades a fines de los años sesenta tras haberse fugado del "Alvarez Cortés", hirió gravemente en el rostro al Comisario Antonio Bar Lavieja, herida que tuvo al funcionario mucho tiempo entre la vida y la muerte, salvándose luego milagrosamente. El Chueco mientras tanto, pasó de la minoría de edad inimputable a la mayoría responsable, entre pólvora y sangre, a salto de mata, casi en la clandestinidad. Mientras tanto el muchacho, que se sabía acorralado continuaba trajinando las calles, mimetizándose entre los ranchos de lata de Aparicio Saravia, en medio de aquel mundo indescriptible en el que todos sabían todo, pero a la vez, nadie sabía nada. "Rey Mago" generoso para muchos, simple ladrón y asesino para otros tantos, había logrado el milagro de sacarle el protagonismo a los "Tupamaros" que por esos años eran el fenómeno sociopolítico más notorio del continente sudamericano. La pólvora, la sangre, las consignas del Mayo francés del 68 aún andaban por las calles y había "mayos franceses" en muchas partes del mundo, en julio, en agosto, en setiembre... El último tiroteo El "Chueco" y dos de los suyos habían rapiñado a un guarda de Cutcsa, llevándole la recaudación del día, unos 50.000 pesos de entonces. Quiso el destino que pasara justamente por el lugar una camioneta de patrullaje de las llamadas "Fuerzas Conjuntas", es decir un grupo de efectivos combinados de policías y fuerzas armadas militares que actuaban bajo el régimen de "Medidas Prontas de Seguridad" impuesto por el gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco tras decretar el "Estado de guerra interno". El uniformado a cargo del móvil de patrulla al escuchar los gritos del guarda del ómnibus emprendió la persecución de los rapiñeros. El "Chueco" al darse cuenta que los iban a alcanzar, se parapetó detrás de un árbol ordenando a sus compañeros que fugaran, indicándoles que él se encargaría de cubrirles la huida. Y así lo hizo. Abrió fuego y los efectivos de la patrulla le respondieron con fuego graneado, no tardando en caer abatido por varios tiros que le afectaron la zona precordial. Poco después dejó de existir en el Hospital Militar adonde lo condujeron en la misma patrulla. Al otro día un titular del diario de la noche decía: "Ley de plomo para el Chueco". Y en el copete el cronista expresaba: "Veinte años nomás tenía el Chueco Maciel. Pero había hecho de su vida un infernal derrotero de crimen y depredación. Fruto quizás de un medio ambiente equívoco, sus resentimientos contra la vida y la sociedad maduraron en la promiscuidad indigna de los llamados 'Albergues de menores' que son simples depósitos de almas extraviadas por el camino del mal". Y agregaba el cronista: "Ha caído en su ley como suelen decir los del ambiente. Nefasta ley esa que lleva a un joven que recién empieza a asomarse a la existencia, a hacer del delito su modus vivendi..." En los cantegriles de Aparicio Saravia esa noche lloraron hasta los más duros. Allí nació definitivamente la leyenda que después Viglietti hizo canción. Dicen, solo dicen (nadie puede afirmar que sea cierto), que desde hace treinta y tres años difícilmente pase mucho tiempo sin que aparezcan flores frescas en su memoria en el lugar donde descansa para siempre, y que ya los odios que lo condenaban no son tantos. Dicen, sólo dicen, porque al fin y al cabo el "Chueco" quizás sin proponérselo (porque era demasiado simple para ello) saltó a sangre y fuego, desde los prontuarios a la leyenda. Y le hizo bien el cambio, aparentemente. Esta es la canción que Daniel Viglietti le dedico al "Chueco" Daniel Viglietti - El Chueco Maciel (Canciones Chuecas 1971) ¿Por qué tu paso dolido del norte hacia el sur, el pie que no supo, el pie que no supo de risa o de luz? Tu padre abandona la tierra de Tacuarembó buscando su tierra, una tierra suya, y nunca la halló. Encuentra la triste basura donde viven mil, encuentra la muerte, encuentra el silencio de aquel cantegril. El Chueco, redondos los ojos y sin pizarrón, mirando a la madre, mirando al hermano, aprende el dolor. La luna, semana a semana, lo ha visto vagar armado de espuma, buscando una orilla como busca el mar. El Chueco no sabe de orilla ni sabe de mar, él sabe de rabia, de rabia que apunta y no quiere matar. Asalta el banco y comparte con el cantegril, como antes el hambre, como antes el hambre, comparte el botín. Así les canto la historia del Chueco Maciel, suena la sirena, suena la sirena, ya vienen por él. Los diarios publican dos balas, son diez o son mil, mil ojos que miran, mil ojos que miran desde el cantegril. El chueco era un uruguayo de Tacuarembó, de paso dolido, de paso dolido, de paso dolido. Los chuecos se junten bien juntos, bien juntos los pies, y luego caminen buscando la patria, la patria de todos, la patria Maciel, esta patria chueca que no han de torcer con duras cadenas los pies todos juntos hemos de vencer. Fuente: http://www.rodelu.net/2004/semana40cultur74c.htm A pasarla bien!!!

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