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Porcelana, venta de órganos y nazismo: los argumentos más absurdos en contra del aborto Tanto en el plenario de comisiones del Senado, como fuera de él, varias opiniones contrarias al aborto alcanzaron niveles insólitos de argumentación. El miércoles, el debate por la legalización del aborto entrará al recinto de Senadores luego de recibir la media sanción en Diputados. En las semanas previas, la discusión tuvo como escenario el plenario de comisiones. Y fue allí donde varios expositores desplegaron un superlativo nivel de absurdo, poniéndose en contra de la legalización con argumentos con inexistente asidero en la realidad. Aquí, un repaso. 1 - Abel Albino (médico) “Tienen que entender que el profiláctico no protege de nada. El virus del SIDA atraviesa la porcelana. Es 500 veces más chico que el espermatozoide. Entonces, el profiláctico no sirve absolutamente porque falla el 30% de las veces en el embarazo, imagínense lo que puede pasar con el SIDA”. 2 - Fernando Secín (urólogo) “¿Qué vamos a hacer con esos bebés que patalean dentro de las mujeres? Es más seguro para la mujer hacerlo nacer a ese chico y matarlo fuera que matarlo dentro de ese útero”. 3 - Mariano Obarrio (periodista) "Hay organizaciones que han reconocido que venden desechos humanos producidos por el aborto. Me llama mucho la atención que en esta ley eso no se haya regulado. La ley no tiene en cuenta al hombre. Deja al hombre en una desigualdad de condiciones que es palmaria" 4 - María Angélica Gelli (abogada) “¿Hasta dónde estamos dispuestos a proteger la vida naciente y al mismo tiempo la de la mujer o la de la niña? Yo diría que el punto es que si alguien está embarazado es porque el cuerpo está maduro para ese embarazo". 5 - Luis Figueroa Durand (cirujano) “En los países nórdicos, donde el aborto es legal, sus estadísticas demuestran que las mujeres que abortan triplican las muertes por accidentes y cuadriplican los suicidios. Eso tiene que ver con que la mujer que tiene depresión tal vez no mire al cruzar la calle o deje una hornalla prendida”. 6 - Gerardo Amarilla (diputado uruguayo) “El aborto legal se ha llevado más vidas que el nazismo. Es objetivo. Hay una selección de sexo en algunos países. Dinamarca se jacta de no tener nacimientos de chicos con Síndrome Down”. 7 - Jorge Serrano (doctor en bioética mexicano) “Entran dos personas, la madre y el hijo, dos corazones latiendo. La intervención más brutal y salvaje: dilatan el cuello, una cucharilla y arrancan una pierna, la otra, el cuerpo. Resultado: un cadáver. Derramamiento de sangre que no es de la mamá. Queda un niño o una niña en el quirófano y una mujer destrozada en su corazón”. POR FUERA DEL DEBATE EN PLENARIOS 8 - Amalia Granata (actriz, o lo que sea) “Si por ejemplo si te molesta tu vecino y en vez de mudarte lo matás sos un asesino, ahora si te molesta un embarazo no deseado y matás a tu propio hijo ¿qué sos?", tuiteaba por ejemplo Amalia Granata. 9 - Gabriela Michetti (vicepresidenta) Por su parte, la vicepresidenta Gabriela Michetti se mostraba en contra incluso en caso de violación, circunstancia de despenalización prevista en el Código Penal argentino. "Lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé. Entiendo el drama que significa, pero hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar que no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada", señaló en diálogo con La Nación.
Dos experimentos se adentran en el lado oscuro del universo Experimento para medir la fuerza entre una espera de aluminio y átomos de cesio en la cámara de vacio de un interferómetro atómico. (Foto: Holger Müller) Si la energía oscura se esconde en forma de partículas hipotéticas llamadas ‘camaleones’, investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE UU) tratan de sacarlas a la luz. Son una de las candidatas para explicar la energía oscura, esa fuerza que se cree impulsa al universo en su expansión. Los científicos consideran que la masa de los camaleones varía según la densidad energética del entorno. El rango de la fuerza mediada por esta partícula se prevé que sea muy pequeño en regiones de alta densidad (por ejemplo en la Tierra, por eso es tan difícil de detectar), pero mucho más grande en las regiones intergalácticas, donde hay una baja densidad. Lo que ha conseguido ahora el equipo de Berkeley es estrechar mil veces la búsqueda de camaleones en comparación con experimentos anteriores. Para ello se han centrado en el análisis del ‘campo camaleón’, que se supone modifica la función de onda de la materia. “El campo camaleón es ligero en el espacio vacío, pero según entra en un objeto grande se hace muy pesado y se acopla solo a la capa más externa –un nanómetro– de ese objeto, no en sus partes más internas”, explica Holger Müller, coautor de este trabajo, que se publica en la revista Science. Para simular las condiciones del espacio exterior este equipo ha utilizado un interferómetro atómico. Dentro hay una cámara de vacío donde se sitúa una esfera de aluminio, de unos 2,4 cm de diámetro, a la que lanzan átomos de cesio mediante pulsos de luz. Si existen los camaleones y su campo, los átomos de cesio deben caer hacia la esfera con una aceleración ligeramente mayor que lo que se puede predecir por su atracción gravitacional. Realizando mediciones y restringiendo posibilidades los investigadores esperan alcanzar el objetivo final: confirmar o descartar definitivamente el papel de los camaleones –o partículas ultraligeras similares– en la energía oscura. "En el peor de los casos, aprenderemos más sobre lo que no es la energía oscura, algo que también nos ofrece una idea mejor de lo que sí es”, dice Müller, quien adelanta: "El día menos pensado alguien va a tener suerte y lo va a encontrar". En el mismo número de Science aparece otro estudio de los miembros de XENON, una colaboración científica internacional, con sus últimos resultados sobre la búsqueda de la materia oscura. Aunque todavía no se ha observado, su existencia se deduce por sus efectos gravitatorios sobre la materia visible.[ Aunque se pensaba que podrían estar implicados los procesos gravitacionales con partículas del modelo estándar, como los neutrinos y fotones, los estudios más recientes sobre los procesos físicos que conforman nuestro universo sugieren que pueden existir y estar involucradas otro tipo de partículas detrás de la materia oscura: las WIMP, partículas masivas de interacción débil. Para probar esta idea, laboratorios de diversas partes del mundo tratan de observar cómo interactúan las WIMP con otras partículas conocidas. En el caso de la colaboración XENON lo que analizan son un resultado de esa interacción: unas partículas de retroceso cargadas que se pueden visualizar en el detector subterráneo en Gran Sasso (Italia). Este instrumento, un gran tanque de xenón líquido que actúa de blanco para las WIMP, permite detectar señales características del retroceso. Todavía no existen evidencias de ninguna señal en particular distintiva de las supuestas partículas de materia oscura, pero los resultados de este grupo establecen límites sobre varios tipos de candidatos que se habían propuesto. "Imagina la búsqueda de una señal de materia oscura muy esquiva y débil dentro de muchos eventos y con varias fuentes de fondo: es como buscar una aguja en un pajar", plantea Rafael Lang, profesor de la Universidad Purdue (EE UU), que ha participado en la investigación. “La mayoría de los experimentos tienen una enorme pila de heno, pero nuestro detector es tan fino y el background tan bajo, que nuestro pajar es más pequeño y podemos ver fácilmente cada paquete de heno –añade–. No tenemos que elegir qué parte de los datos evaluar, ya que podemos mirar todo el evento. Esto abre la puerta para que encontremos evidencias de materia oscura en un lugar inesperado o en una forma que no pensábamos, lo que es bueno porque todavía nadie sabe qué es la materia oscura exactamente". En conjunto, tanto este experimento con los WIMP como el de los camaleones, “confirman que las cuestiones fundamentales sobre la materia oscura y la energía oscura se pueden probar con experimentos de laboratorio", como valoran también en Science los investigadores Jörg Schmiedmayer y Hartmut Abele desde el Centro de Ciencia y Tecnología Cuántica de Viena (Austria). (Fuente: SINC)
El turbulento corazón de nuestra galaxia El centro galáctico visto en rayos X. (Foto: ESA/XMM-Newton/G. Ponti et al. 2015) Esta imagen tomada por el observatorio espacial XMM-Newton de la ESA muestra una serie de restos de estrellas y su poderosa acción sobre el gas que los rodea, poniendo de manifiesto algunos de los procesos más energéticos que tienen lugar en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Las brillantes fuentes puntuales esparcidas por toda la imagen se corresponden con sistemas binarios de estrellas en los que una de ellas ha llegado al fin de sus días, transformándose en un objeto denso y compacto – una estrella de neutrones o un agujero negro. Debido a su alta densidad, estos restos devoran el gas de su compañera, calentándolo y haciendo que brille con intensidad en la banda de los rayos X. En la región central de nuestra galaxia también podemos encontrar estrellas jóvenes y cúmulos estelares, algunos de los cuales aparecen como puntos blancos o rojos salpicados por toda la imagen, que abarca unos mil años luz. La mayor parte de la acción se localiza en el centro de la imagen, donde las nubes difusas de gas están siendo talladas por los potentes vientos emitidos por las estrellas más jóvenes y por las supernovas, las explosiones con las que ponen fin a sus días las estrellas masivas. El agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de nuestra Galaxia es responsable de parte de esta acción. Este agujero negro, conocido como Sagitario A*, tiene una masa millones de veces superior a la de nuestro Sol, y se oculta en el interior de la fuente difusa y brillante que podemos ver a la derecha del centro de la imagen. Aunque los agujeros negros no emitan luz propia, gracias a su inmensa atracción gravitatoria acaban engullendo la materia que los rodea, un proceso que emite radiación en muchas longitudes de onda, la mayor parte de ellas en la banda de los rayos X. En esta imagen también se pueden ver dos lóbulos de gas caliente saliendo por encima y por debajo del agujero negro. Los astrónomos piensan que estos lóbulos están generados por el propio agujero negro, que en el proceso de engullir materia acaba escupiendo su mayor parte, o que son el efecto combinado de los vientos estelares y de las explosiones de supernova que se producen en un entorno tan denso. Esta imagen nos ofrece una vista inédita de los procesos energéticos que suceden en el núcleo de la Vía Láctea, y fue preparada para un nuevo estudio combinando todas las fotografías de esta región tomadas por XMM-Newton, con lo que suma un tiempo de observación total de mes y medio. La gran estructura elíptica que se puede ver un poco más abajo y a la derecha de Sagitario A* es una súper-burbuja de gas caliente, inflada por varios restos de supernova que se ocultan en su interior. Si bien los astrónomos ya conocían esta estructura, este estudio confirma por primera vez que se trata de una única burbuja de gran tamaño, y no de varios restos independientes y superpuestos a lo largo de la línea de visión. Cerca del centro de la imagen, por debajo y a la izquierda del agujero negro supermasivo, se puede distinguir otra enorme bolsa de gas caliente, conocida como la ‘Burbuja Arqueada’ debido a su forma de media luna. Esta burbuja está siendo inflada por los potentes vientos emitidos por las estrellas de un cúmulo estelar cercano y por una serie de supernovas. En el núcleo de esta burbuja se han detectado unos restos de supernova que podrían estar formando una nebulosa de viento de púlsar. Este estudio recoge los resultados de las observaciones realizadas por XMM-Newton en todas sus bandas espectrales. Entre ellas podemos encontrar la radiación emitida por elementos pesados como el silicio, el azufre o el argón, que se forman principalmente en las explosiones de supernova. Al representar este tipo de información, los astrónomos han obtenido una vista complementaria del centro galáctico en la que se pueden distinguir con claridad las burbujas y los lóbulos descritos anteriormente. En la parte superior e inferior de esta imagen complementaria se pueden apreciar las débiles emisiones del plasma caliente, que podrían deberse al efecto combinado y macroscópico de los escapes asociados a la actividad de formación de estrellas en toda la región. Otra teoría sugiere que estas emisiones están relacionadas con el pasado turbulento del agujero negro supermasivo. Los astrónomos piensan que, en el pasado remoto de la historia de nuestra Galaxia, Sagitario A* engullía y expulsaba masa a una tasa muy superior a la actual, de forma similar a los agujeros negros que se han detectado en el centro de otras galaxias. Estas nubes difusas de plasma cálido podrían ser el legado de su frenético pasado. (Fuente. ESA)

Los humanos, una especie no sostenible de superdepredadores (Imagen: P. Huey/ Science) Una investigación publicada en la revista Science por un equipo dirigido por Chris Darimont, profesor de Geografía en la Universidad de Victoria (Canadá), presenta una nueva visión detrás de las extinciones de fauna generalizadas. Según este estudio, la forma en la que los humanos matan a otras especies en plena edad reproductiva puede haber tenido implicaciones profundas tanto en los sistemas terrestres como marinos. La extinción masiva y la reestructuración de las redes alimentarias y los ecosistemas son "resultados extremos en los que los depredadores no humanos rara vez se imponen", explica Darimont. Para evaluar la naturaleza de la depredación humana en comparación con la no humana, los investigadores llevaron a cabo un análisis de 2.125 especies de depredadores de diferentes partes del mundo, en entornos marinos y terrestres. Los resultados revelan que los humanos tienden a cazar adultos de otras especies en índices hasta 14 veces superiores a otros depredadores, con una explotación particularmente intensa de carnívoros terrestres y peces. "Nuestra tecnología tiene una capacidad de asesinato perversamente eficiente. Los sistemas económicos globales y la gestión de recursos, que dan prioridad a los beneficios a corto plazo para la humanidad, han dado lugar al superdepredador humano", dice Darimont, también director científico de la Fundación Raincoast Conservación. "Nuestros impactos son tan extremos como nuestro comportamiento y el planeta sufre la carga de nuestro dominio rapaz". Los seres humanos cazan y matan a los grandes carnívoros terrestres –tales como osos, lobos y leones– en una proporción nueve veces mayor a la tasa en la que estos animales depredadores se matan unos a otros en la naturaleza. Con respecto a las industrias pesqueras, los autores descubrieron que los efectos de la depredación eran incluso más pronunciados en el océano Atlántico, lo cual, según los científicos, es resultado de una explotación masiva más prolongada, y refleja cómo la escasa cantidad de ejemplares de una presa puede llevar a una aprovechamiento agresivo. Este comportamiento de depredación tan particular de los humanos puede tener impactos significativos en los ecosistemas ya que, por ejemplo, altera los fenotipos morfológicos y de recorrido vital de otras especies, modifica la capacidad reproductiva de las poblaciones y transforma las interacciones ecológicas de las redes alimentarias. "Mientras que los depredadores se dirigen principalmente a las crías, los seres humanos se decantan por el 'capital reproductivo' explotando a las presas adultas", apunta Tom Reimchen, coautor de la investigación y profesor de Biología en la misma universidad canadiense. Reimchen formuló originalmente estas ideas durante una investigación a largo plazo con peces de agua dulce en un lago remoto en Haida Gwaii, un archipiélago en la costa norte de la Columbia Británica (Canadá). El conjunto de datos del estudio incluye la vida silvestre y tropical, a los sistemas de pesca de todos los continentes y océanos, excepto la Antártida. Los autores piden urgentemente reconsiderar el concepto de ‘explotación sostenible’ en la gestión de la vida silvestre y la pesca. Argumentan que un modelo realmente sostenible significaría un cambio cultural, económico e institucional que ponga límites a las actividades humanas para seguir más de cerca el comportamiento de los depredadores naturales. (Fuente: SINC)
¿Por qué somos más inteligentes que las ranas? Imagen a escala del cerebro de una rana y de un cerebro humano. (Foto: Jovana Drinjakovic) El tamaño del cerebro y su complejidad varía enormemente entre los vertebrados, pero no está claro cómo surgieron estas diferencias. Benjamin Blencowe, profesor del Centro Donnelly de la Universidad de Toronto (Canadá), y su equipo han descubierto cómo un pequeño cambio en una proteína llamada PTBP1 puede estimular la creación de neuronas y determinar la evolución del cerebro de los mamíferos, hasta haberse convertido en los más grandes y más complejos entre los vertebrados. El artículo se publica en la revista Science. Los seres humanos y las ranas, por ejemplo, han evolucionado por separado durante 350 millones de años y tienen habilidades cerebrales muy diferentes. Sin embargo, los científicos han demostrado que utilizan un repertorio de genes notablemente similares para construir órganos en el cuerpo. Entonces, ¿cómo un número similar de genes, que se conecta o desconecta de manera similar en diversas especies de vertebrados, genera órganos con tamaños y complejidad tan diversa? La clave radica, según el grupo de expertos, en el proceso conocido como empalme alternativo (AS, por sus siglas en inglés), por el que los productos génicos se ensamblan en proteínas, que son los componentes básicos de la vida. Durante el AS, los fragmentos de genes –llamado exones– se entremezclan para crear diferentes formas de proteínas. Es como un LEGO, donde pueden faltar algunos fragmentos en la forma final de la proteína. El AS permite a las células generar más de una proteína a partir de un único gen, de modo que el número total de proteínas diferentes en una célula supera en gran medida el número de genes disponibles. La capacidad de una célula para regular la diversidad de proteínas en un momento dado refleja su capacidad de asumir diferentes roles en el cuerpo. Un trabajo previo de Blencowe y su equipo mostró que la prevalencia de AS aumenta con la complejidad de los vertebrados. Por lo tanto, aunque los genes en los cuerpos de los vertebrados pueden ser similares, las proteínas son mucho más diversas en animales como mamíferos, que en aves y ranas. Además, en ninguna parte el AS está tan extendido como en el cerebro. "Queríamos ver si AS podía transferir diferencias morfológicas en el cerebro de las diferentes especies de vertebrados", dice Serge Gueroussov, estudiante graduado en el laboratorio de Blencowe y autor principal del estudio. Gueroussov ayudó previamente a identificar PTBP1 como una proteína que toma una forma distinta en los mamíferos, además de ser común a todos los vertebrados. Esta segunda forma de PTBP1 de los mamíferos es más corta. El científico mostró que en las células de los mamíferos, la presencia de la versión más corta de PTBP1 desencadena una cascada de eventos AS, inclinando la balanza del equilibrio proteico de modo que una célula se convierte en una neurona. Además, cuando Gueroussov diseñó células de pollo con la versión corta de la proteína PTBP1, desencadenó eventos AS propios de los mamíferos. "Una implicación interesante de nuestro trabajo es que este cambio en particular entre las dos versiones de PTBP1 podría haber afectado al tiempo en el que las neuronas se generan en el embrión, de manera que se crean diferencias en la complejidad morfológica y en el tamaño del cerebro", concluye Blencowe. (Fuente: SINC)
¿Qué tipo de ‘bestia’ fue el misterioso cebro de la península ibérica? Según los investigadores, el cebro ibérico se parecería mucho a un caballo de Przewalski (Equus przewalskii) pero de color gris, en vez de ser de color arena. (Foto: Wikipedia) Un animal similar a las cebras africanas –y que dio nombre a estas últimas– vivió y se expandió por la península ibérica hasta que se extinguió a finales del siglo XVI. Los últimos ejemplares habitaron en la comarca albaceteña de La Roda y Chinchilla. Pero no fue hasta mediados del siglo XVIII que se volvió a mencionar al cebro, momento en el que se empezó a tratar el problema de su identificación. Para intentar resolver este misterio que perdura desde hace siglos, un equipo de investigadores, liderados por la Universidad de Oviedo (Uniovi), ha recopilado información de diferentes disciplinas humanísticas y científicas sobre el cebro para ofrecer una respuesta actualizada e interdisciplinar sobre su verdadera identidad. “Fray Martín Sarmiento fue el primero en abordar el tema al encontrar que los montes do Cebreiro (Galicia) en el siglo XIII se llamaban en latín monsdiciturOnagrorum, lo que le llevó a descubrir que en multitud de documentos medievales portugueses y españoles se hablaba de los cebros”, cuenta a Sinc Carlos Nores, autor principal del estudio que se publica en Anthropozoologica e investigador en la Uniovi. La conclusión del fraile fue que en España hubo cebras africanas y por ello, a pesar de ser consciente de que pudiese no ser el mismo animal, propuso restituirlas a España “para curiosidad y ostentación de la magnificencia real”, según escribió en un escrito que permaneció inédito hasta 2013. Desde entonces, aunque Cervantes también mencionó al cebro en El Quijote y Lope de Vega lo hizo en La hermosura de Angélica, la existencia del équido permaneció en el olvido. No fue hasta 1922 que la Academia de Ciencias de Lisboa generó un debate entre lingüistas e historiadores que solicitaron información a los zoólogos para despejar incógnitas. En 1957 el naturalista Dimas Fernández-Galiano apoyó la hipótesis de que se trataba en realidad de un onagro o asno salvaje, pero no existían fósiles de estos animales en la península ibérica. Ya en 1992, Nores y otros investigadores plantearon otra hipótesis: podría tratarse de una especie de onagro europeo, conocida como el asno de Otranto Equus hydruntinus, que existió en el sur de Europa durante el Pleistoceno y del que se habían encontrado fósiles en la península ibérica hasta la edad de Cobre. “Pero la paleogenetista francesa Eva-María Geigl acabó demostrando que el auténtico Equus hydruntinus se había extinguido en el Pleistoceno y que los restos óseos del atribuido a esta especie en realidad eran de caballo, aunque físicamente estos caballos salvajes eran parecidos al extinto asno de Otranto”, comenta el investigador. Con toda la información histórica y científica previa, el nuevo estudio, que ha reconstruido morfológicamente el cebro y su hábitat, y ha descrito sus características fenotípicas, entre otros, expone cuatro hipótesis posibles: el cebro pudo ser un Equus hydruntinus; un caballo salvaje; un onagro importado de Oriente Próximo, o un asno o caballo doméstico cimarrón. “A partir de los conocimientos actuales, la hipótesis más plausible parece ser la del último reducto del caballo salvaje de Europa occidental; de hecho sabemos que autores romanos y altomedievales han comentado la presencia de caballos salvajes en Iberia en los primeros siglos de nuestra era, y sus descripciones son coincidentes con las posteriores que tenemos del cebro”, informa Nores. Según el investigador, este supuesto es el que presenta menos discrepancias con los datos arqueológicos, genéticos e históricos, “pero cualquier descubrimiento futuro puede relegarla a favor de cualquiera de las otras porque persisten algunas dudas”, plantea Nores, preparando ante cualquier sorpresa. ¿Por qué en la Edad Media el cebro era considerado como un animal diferente al caballo y comparado más con un asno o con un onagro? “Tampoco hay que olvidar que aunque el cerdo doméstico y el jabalí sean biológicamente la misma especie nadie los confundiría, además los designamos con nombres diferentes, como también sucedió con el tarpán y el caballo”, subraya el experto quien recalca que no hay nada más atractivo que un buen misterio aún sin resolver. (Fuente: SINC)
El SOS de los bosques Secuelas de un vertido de petróleo en Ogoniland, al sur de Nigeria. En la actualidad, las explotaciones petrolíferas en los bosques tropicales se están expandiendo rápidamente. (Foto: Simon Lewis) Los bosques piden ayuda, mayor atención y mejor gestión. Pero su salud depende de muchos factores. Seis estudios repasan en la revista Science los problemas y amenazas con los que se enfrentan estos importantes ecosistemas. Uno de los más afectados son los bosques boreales, que requieren de un mayor cuidado a escala internacional, según expertos del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA), Natural Resources Canada, y la Universidad de Helsinki (Finlandia). Estos bosques –que se extienden por las regiones más al norte de Canadá, Rusia, Alaska (EE UU) y Escandinavia– constituyen cerca del 30 % del área forestal del planeta. Sin embargo, “a lo largo de este siglo podrían alcanzar el punto de no retorno”, afirma Anatoly Shvidenko, del IIASA y uno de los autores del trabajo. Estos ecosistemas desempeñan un papel esencial en el sistema climático de la Tierra al secuestrar el dióxido de carbono de la atmósfera, además de ser el hogar de una gran variedad de plantas y animales, y una sustancial fuente de recursos de madera y producción de biodiesel. Pero los bosques boreales también representan uno de los ecosistemas más afectados por el cambio climático, con temperaturas en zonas árticas y boreales que aumentan 0,5 ºC por década, y que podrían alcanzar un incremento de 6 a 11 ºC en las regiones más al norte para 2100. Según los expertos, un clima más cálido provocaría una disminución de estos bosques e incluso su pérdida. Por ello, sugieren prácticas de gestión sostenibles, como un plan de abastecimiento de madera, para preservar la biodiversidad de estos bosques, que en la actualidad actúan como principales sumideros de carbono pero que podrían convertirse en emisores de CO2, sino se actúa urgentemente. En este sentido, la investigadora Susan Trumbore, del Instituto Max Planck de Biogeoquímica (Alemania) y de la Universidad de California en Irvine (EE UU), y su equipo subrayan en otro estudio que la salud de los bosques necesita ser monitorizada, sobre todo por la alta dependencia de los humanos a estos medios ecológicos. El cambio climático, la contaminación o las plagas, entre otros, son algunos de los factores que estresan a los bosques. Para detectar cómo la intensificación de estos problemas afectará en un futuro a la trayectoria de los ecosistemas, Trumbore señala que se requiere de sistemas desarrollados que evalúen de manera global la salud de los bosques. “Es particularmente crucial identificar el umbral del rápido declive de los bosques porque estos pueden tardar muchas décadas en recuperar los servicios que aportan”, apunta el trabajo. Con el aumento de las temperaturas, se incrementan las sequías, que, según un estudio liderado por el departamento de Agricultura y Servicio Forestal de EE UU, está provocando que las temperaturas de los bosques estén por encima del umbral de sostenibilidad. A pesar de que los árboles hayan resistido durante milenios a periodos de sequías, los autores sostienen que los incrementos de temperatura más recientes están causando sequías más intensas, lo que pone a prueba la habilidad de los bosques para sobrevivir ante tales extremos climáticos. Aquí entran también en juego los grandes incendios, cada vez más destructivos en el caso de España, que podrían modificar de manera severa la temperatura actual de los bosques. Al cambio climático, las sequías y los incendios se unen las amenazas que vienen directamente de la mano del hombre. Simon Lewis, investigador en el departamento de Geografía de la University College London (Reino Unido), se centra en la deforestación que están sufriendo bosques tropicales, que desempeñan un papel importante en la regulación del clima global a través de la transpiración (pérdida de agua a través de las hojas), la formación de nubes y la circulación atmosférica. La explotación forestal extensiva ha dejado áreas fragmentadas de bosque tropical, ha perturbado la dinámica de las poblaciones y ha provocado un posterior declive de las especies. Existen numerosos ejemplos de cómo los humanos han desencadenado un efecto cascada de la extinción en estos ecosistemas, sobre todo en las especies que dispersan semillas. “Esta degradación severa de los bosques tropicales continuará a menos que se establezcan medidas de nuevo desarrollo que no impliquen destrucción”, señalan los expertos en el estudio. El especial de la revista Science tampoco olvida la situación de las plantaciones forestales, que debido a su naturaleza uniforme, están expuestas a los patógenos y las plagas de insectos. Uno de los trabajos achaca la globalización a este problema, que podría resolverse a través de la ingeniería genética. Sin embargo, los autores lamentan la falta de inversiones, y de esfuerzos de coordinación a escala global para crear “barreras” que protejan a estos árboles. (Fuente: SINC)
La presión estática más alta lograda en un laboratorio Esquema de la cámara de presión de la célula de yunque de diamante de doble fase. La muestra de osmio tiene solo 3 micrones y se sitúa entre dos semiesferas hechas de diamante nanocristalino de extraordinaria robustez. (Imagen: Elena Bykova / U. Bayreuth) Un equipo internacional de científicos ha creado la presión estática más alta lograda hasta ahora en un laboratorio, utilizando un dispositivo especial con el que se ha alcanzado una presión máxima de 770 gigapascales (GPa), más del doble de la presión en el núcleo interno de la Tierra, y unos 130 gigapascales más alta que el anterior récord mundial establecido por miembros del mismo equipo de científicos que ahora ha obtenido el nuevo. El logro se ha materializado gracias al Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY, por sus siglas en alemán) y los experimentos han sido dirigidos por expertos de la Universidad de Bayreuth en Alemania. Estos experimentos del equipo de Natalia Dubrovinskaia y Leonid Dubrovinsky han servido además para investigar el comportamiento del osmio a tan alta presión. Sorprendentemente, el osmio no modifica su estructura cristalina ni siquiera sometido a tales presiones elevadísimas, pero los electrones más cercanos al núcleo atómico se acercan tanto entre sí que pueden interactuar, al contrario de lo que se supone habitualmente en química. Este hallazgo tendrá repercusiones importantes para el conocimiento de la física y la química de la materia altamente comprimida, para el diseño de materiales a utilizar en condiciones extremas, y para análisis con modelos digitales sobre los interiores de los planetas gigantes y las estrellas. El osmio es uno de los elementos químicos más excepcionales. Tiene la mayor densidad conocida entre todos los elementos a presión ambiente, una de las energías cohesivas y una de las temperaturas de fusión más altas, y una compresibilidad muy baja (es casi tan incompresible como el diamante). Debido a su dureza, el osmio tiene aplicaciones en aleaciones empleadas por ejemplo en contactos eléctricos, piezas de maquinaria resistentes al desgaste y puntas de plumas de tinta de alta calidad. INFORMACIÓN ADICIONAL
Suavizar los movimientos de los robots industriales puede ahorrar energía sin comprometer el ritmo de producción De izquierda a derecha, Kristofer Bengtsson, Emma Vidarsson y Bengt Lennartson, en un laboratorio de robótica de la Universidad Chalmers de Tecnología. (Foto: Oscar Mattsson) Minimizando la aceleración en los movimientos ejecutados por los robots industriales, se puede reducir su consumo energético hasta un 40 por ciento, manteniendo al mismo tiempo el tiempo de producción. Este es el resultado de un nuevo algoritmo de optimización que fue desarrollado por investigadores en la Universidad Chalmers de Tecnología en Suecia. La optimización de los movimientos del robot reduce la aceleración y la desaceleración, así como el tiempo que el robot permanece quieto, ya que al estar de esta forma también consume energía y en cambio no está haciendo nada. La estrategia principal del equipo de Bengt Lennartson es hacer que el robot se mueva más despacio aunque acabando a tiempo su movimiento, en vez de ejecutarlo con rapidez y luego esperar quieto a que otros robots y máquinas ejecuten su parte del trabajo hasta que a él le vuelva a tocar ejecutar el nuevo movimiento. La optimización también determina el orden en el que se llevan a cabo las diversas operaciones, si dicho orden es modificable aunque sea solo ligeramente, a fin de minimizar el consumo de energía pero sin reducir el tiempo total de ejecución. La optimización nunca cambia la vía de operación del robot, solo la velocidad y la secuencia de movimientos. Por tanto, es factible modificar la conducta de robots ya existentes mediante una rápida operación de optimización y sin que ello perjudique al ritmo de producción ni al ciclo actual. Para lograr una optimización segura, se necesita que los robots que se mueven en la misma zona estén coordinados. La herramienta de optimización identificará por tanto inicialmente dónde podrían colisionar y las posiciones de entrada y salida para cada zona de colisión, y para cada trayectoria de cada robot. INFORMACIÓN ADICIONAL
Células madre con memoria: el futuro contra el cáncer El sueño de destruir el cáncer con células del sistema inmune programadas para atacar a los tumores ha dado un paso de gigante. La gran esperanza se llama “célula madre T de memoria” (TSCM), y es un tipo radicalmente nuevo de glóbulo blanco del sistema inmune que reúne las dos propiedades ideales: por un lado son células madre, y por tanto tienen la capacidad de autorrenovarse de manera indefinida; y por otro tienen memoria inmunológica, por lo que conservan, también indefinidamente, su capacidad para actuar contra un agente infeccioso concreto o un tumor específico. Científicos de Milán han demostrado que pueden subsistir al menos 12 años en el cuerpo de 14 pacientes. El pequeño ensayo clínico no había sido planeado para este fin –las células TSCM ni siquiera habían sido descubiertas hace 12 años, cuando la prueba comenzó—, sino para probar la seguridad de una técnica de terapia génica contra un tipo de inmunodeficiencia hereditaria (SCID, o enfermedad de los niños burbuja). Pero Luca Biasco, Serena Scala, Alessandro Aiuti y sus colegas del Instituto Científico San Raffaele, en Milán, han encontrado una forma brillante de reciclar el ensayo para obtener unos datos esenciales en la lucha contra el cáncer. Los resultados se presentan en Science Translational Medicine, la publicación que la revista Science reserva para las investigaciones que tienen una evidente o inmediata aplicación a la práctica clínica. El subíndice del término TSCM significa stem cell memory, o células madre de memoria. La T viene de mucho antes: los linfocitos, o glóbulos blancos de la sangre, son las células encargadas de la respuesta inmune, y se dividen en linfocitos B (que producen los anticuerpos que andan sueltos por la sangre) y linfocitos T, que montan un tipo menos popular pero más importante de defensa: la inmunidad celular, por la que ciertas células especializadas se tragan, literalmente, a los agentes infecciosos y a otras cosas que consideren raras, incluidas en ocasiones las células tumorales. “Las terapias basadas en células T”, explica a EL PAÍS Luca Biasco, primer autor del trabajo, “representan una de las estrategias terapéuticas más avanzadas y prometedoras para el tratamiento del cáncer; esta tecnología está basada en la modificación genética de las células T para redirigir su actividad contra las células tumorales; un tipo de célula T como las TSCM, que son capaces de mantener su capacidad de autorrenovación y de diferenciación por muchos años, pueden aportar un reservorio de células T capaz de patrullar por el sistema inmune y activarse eficazmente en caso de recidiva del tumor, para mantener una respuesta inmune secundaria eficiente”. Nadie tenía ni idea sobre la mera existencia de las células TSCM hasta 2011. Pero su descubrimiento, especialmente después de este trabajo, las hacen muy relevantes para diseñar nuevas estrategias útiles para la medicina. “Aportamos evidencias de que la ingeniería genética de células T puede ser segura incluso a largo plazo”, explica Biasco. “Y además demostramos por primera vez de que las células TSCM con los genes corregidos en el laboratorio pueden implantarse activamente en la médula ósea de los seres humanos; esto abre la posibilidad de explotar las células TSCM modificadas genéticamente para las terapias basadas en el sistema inmune”. Los pacientes empezaron el ensayo clínico en un estudio pionero de terapia génica contra una inmunodeficiencia congénita dirigido en 1995 por Claudio Bordignon, también en el San Raffaele de Milá. Las células T de estos pacientes fueron extraídas, y su deficiencia fue corregida en el laboratorio infectándolas con un gen correcto introducido dentro del ADN de un virus capaz de integrarse en el genoma de las células humanas (un retrovirus, de la familia del virus del sida). Estos retrovirus se integran en el genoma humano más o menos al azar, y por tanto cada célula humana que ha recibido el virus tiene una firma molecular característica, formada por los extremos del ADN del virus unidos a su contexto de ADN humano. Este es el marcador que Biasco y sus colegas han aprovechado para identificar y analizar a las células T que siguen circulando por la sangre de los pacientes 12 años después. ¿Oportunismo? Sí, pero de un tipo que promete abrir un nuevo continente para la biomedicina del cáncer.