Estefi_Romero
Usuario (Argentina)

Nicolás Galoppo, nació en Sunchales (Santa Fe) el 29 de diciembre de 1976. Hijo de Horacio y Adriana, vivió también en el Resistencia (Chacho) y luego en San Francisco (Córdoba) donde se mudaron cuando nació su hermano Juan Martín. Cursó la primaria en la Escuela 25 de Mayo de Brinkman de San Francisco y sus estudios secundarios en la Escuela Agrotécnica Salesiana de Colonia Vignaud (Córdoba), donde se destacó como estudiante. En la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, se recibió de Médico Cirujano con medalla de honor y un promedio de 9.29 a la edad de 22 años. Se traslada a la Capital Federal para hacer su residencia en la UBA y tras quedar primero en orden de mérito, elige el Hospital Evita de Lanús (Buenos Aires) donde hace su residencia por cuatro años. Es médico consultor en discapacidad; Especialista en Medicina Laboral (Universidad de Tres de Febrero); Especialista en Cirugía General y Cirugía de Diálisis (Hospital Interzonal de Agudos “Evita”, Lanús); y Especialista en Cirugía Vascular Periférica (Hospital Pedro Fiorito de Avellaneda y Hospital de Clínicas de a UBA “José de San Martin”, en CABA). Fue Jefe de Residentes en Cirugía General durante dos mandatos en el Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Paroissien en La Matanza y Jefe de Cirugía General en el Hospital Aeronáutico Central. Desde el año 2007 se dedicó completamente a la internación domiciliaria elaborando protocolos de procedimientos para la atención de calidad. Se desarrolla desde hace años como Gerente de Relaciones Institucionales de la empresa Intergemed SRL y asesorando a otras que brindan servicio de internación domiciliaria en el interior de la provincia de Buenos Aires. Desde el año 2017, preside la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires que nuclea a empresas del sector.

Guillermo Hunt es Embajador Argentino que actualmente se desempeña como Representante de la Cancillería Argentina en la Entidad Binacional Yacyretá. Nació en Tandil, Provincia de Buenos Aires el 1º de Julio de 1952. Realizó sus estudios en el Colegio “San José” de Tandil. Posteriormente se mudó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde estudió Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador, obteniendo la Licenciatura en dicha carrera en 1975. En 1977, luego de dos años de estudios, obtuvo su Posgrado en Relaciones Internacionales en la misma Institución. Con una amplia carrera diplomática, en 1989 participó de las negociaciones con el Reino Unido por el levantamiento de la zona de exclusión alrededor de las Islas Malvinas, restableciendo el dialogo entre ambos países. En Junio de ese mismo año, estuvo a cargo de la Integración con Brasil, donde negoció todos los tratados que finalmente llevaron a la creación del MERCOSUR. Fue el primer director del MERCOSUR teniendo un protagonismo destacado en todas las negociaciones previas al tratado de Ouro Preto. En 1996 fue designado cónsul de San Pablo donde realizó una tarea reconocida al día de la fecha por la sociedad paulista y los empresarios argentinos. En 2003 fue designado segundo del embajador Juan Pablo Lohle en la embajada Argentina en Brasil. En 2007 fue nombrado Embajador, cargo que ostenta en la actualidad. Desde el año 2013 es Representante de la Cancillería en la Entidad Binacional Yacyretá y se desempeña como profesor en la Cátedra “Asuntos Limítrofes” en el Instituto de Servicio Exterior. Dentro de sus logros destacados, fue el autor de la Ley de Pymes que fue aprobada en el Congreso en 1995. Dicha ley creo las Sociedades de Garantía Recíproca, que estimulan la participación del capital privado y/o estatal que garantizan créditos financieros para las Pymes. Su biografía completa: https://guillermohunt.com/quien-soy-guillermo-hunt/
Tratado de Roma de 1957. Nace lo que hoy se conoce como Unión Europea. Saliendo de la posguerra, en plena Guerra fría, con el poderío militar soviético presionando en sus fronteras y deseosos de aumentar su capacidad negociadora frente a la super potencia amiga, los europeos comprenden que ha llegado la etapa del continentalismo y que sólo en comunidad pueden volver a tener peso en el concierto internacional. América Latina percibe también la conveniencia de aproximarse a sí misma. Poco después, el 18 de febrero de 1960 se firma en Montevideo el Tratado que establece la ALALC, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. Su objetivo: en doce años, ampliado a veinte en 1969, se llegaría al libre comercio. El optimismo que dio nacimiento a la ALALC, fue paulatinamente corroído por las complejas realidades políticas, económicas y sociales del continente latinoamericano. La ALALC, pierde poco a poco su impulso inicial y veinte años después los países miembros deciden proceder a su revisión. En consecuencia, el 12 de agosto de 1980 se firmó el Tratado de Montevideo que constituye la Asociación Latinoamericana de Integración – ALADI – nuevo intento de renovar los bríos del proceso de integración regional. La ALADI introdujo una novedad muy positiva: la creación de los Acuerdos de Alcance Parcial, que al reconocer las diferentes realidades económicas al interior del continente, permitió muchos avances en la multiplicación del comercio intra-zona. Asimismo la ALADI ha tenido un papel clave, antes de cara al GATT y ahora ante la OMC, pues preserva a la región de la extensión extrazona de la cláusula de la nación más favorecida, garantizando asimismo la estructura jurídica que brinda hasta hoy sustento a la integración regional y que continúa siendo de suma utilidad a estos efectos. La etapa ALALC-ALADI estuvo enmarcada por la inestabilidad política del subcontinente y en muchos casos, especialmente en nuestra subregión, por prolongadas dictaduras militares que lejos estaban de brindar un marco adecuado para el avance del proceso de integración regional. Era evidentemente muy difícil que la integración económica pudiera avanzar sin la vigencia de regímenes democráticos en los principales países de América Latina. Llegamos así a la Declaración de Iguazú: el 30 de noviembre de 1985, los Presidentes Alfonsín y Sarne y consagran el abandono de la rivalidad y desconfianza como característica central de la relación bilateral (ocasionalmente salpicada por intentos de acercamiento – Perón y Frondizi con Vargas y Kubitscheck respectivamente), reemplazándola por la cooperación y la integración como proyecto conjunto de Argentina y Brasil. La eliminación de las hipótesis de conflicto fue el cimiento a partir del cual se construye este proceso. Comienza una nueva etapa en las relaciones bilaterales que tendrá un fuerte impacto positivo en toda América Latina y, en especial, en el proceso de integración regional. En lo que va a significar el comienzo de un verdadero cambio cultural para sus dirigencias y sus pueblos, Argentina y Brasil deciden construir una alianza estratégica. Nace así el Programa de Integración y Cooperación Económica entre Argentina y Brasil a través del cual se instauraron veinticuatro Protocolos que establecían mecanismos negociados de desgravación arancelaria. Los más relevantes fueron bienes de capital, trigo, industria de la alimentación, empresas binacionales e industria automotriz. Se llegó a firmar y aprobaren 1.988 un Tratado Bilateral de Integración que incorporaba dichos acuerdos y que constituyó el antecedente inmediato del Mercosur. Por primera vez, dos países envías de desarrollo, limítrofes, pero con muy bajo comercio entre ellos, comenzaron a pensar en expandir el intercambio y complementarse económicamente. Este concepto de complementación económica fue central al nacimiento de los Protocolos y luego al Tratado de Asunción que crea el MERCOSUR. Se consideraba que Argentina y Brasil tenían un aparato productivo que facilitaría dicha complementación. En la agricultura, Argentina tenía fuerte competitividad en los productos de clima templado, mientras Brasil se destacaba en los cultivos y ganadería tropicales; en la industria, Argentina tenía posibilidades de ser competitiva en series cortas y mano de obra calificada intensiva y Brasil tenía una industria poderosa en series largas y mano de obra barata. Había espacio para desarrollar una complementación productiva inter-sectorial y también intra-sectorial, especialmente industrial; la integración aparecía como una excelente oportunidad no solo de expandir el comercio inter-regional, sino también de fortalecer los aparatos productivos de ambos países de cara a la globalización que estaba comenzando. La llegada al gobierno de los Presidentes Menem y Collor introduce una nueva aceleración en el proceso de integración, principal ente en la desgravación arancelaria. El 6 de Julio de 1990 se firma el “Acta de Buenos Aires”, que da inicio a las negociaciones que culminarían poco después con la firma del Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991 y la incorporación de Uruguay y Paraguay al camino iniciado por Argentina y Brasil. En la Argentina, el Congreso aprobó por unanimidad en el Senado y amplísima mayoría en Diputados, el Tratado de Asunción que crea el Mercosur. La alianza estratégica entre Argentina y Brasil, eje del proceso de integración del MEROSUR, estaba destinada a ir más allá de la economía y el comercio; las cuestiones nucleares, militares, culturales, educativas científicas, tecnológicas y migratorias, iban a incorporarse paulatinamente para darle una amplitud cada vez mayor al proceso de integración. De todas ellas hay una que merece ser especialmente destacada: la creación de la Agencia de Contabilidad y Control Nuclear, ABACC, entre Argentina y Brasil en junio de 1991, llave maestra de la confianza reciproca y mecanismo de transparencia sobre las actividades nucleares de ambos países. Seguramente vista desde la realidad del 2016, la misma merece ser remozada y reforzada para continuar garantizando dicho hilo de oro de la confianza mutua. https://guillermohunt.com/2014/06/01/guillermo-hunt-apuntes-sobre-los-primeros-anos-del-mercosur-el-inicio/#more-91
La Organización Mundial del Comercio (OMC) se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países miembros. Nacida el 1 de enero de 1995, a partir de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, cuenta con su sede principal en Ginebra, Suiza. Su principal objetivo es ayudar a los productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a llevar adelante sus actividades permitiendo que el comercio fluya con la mayor libertad posible. La organización está integrada por 164 países y lleva adelante distintas funciones. Administra acuerdos, constituye un foro para negociaciones, intenta resolver diferencias, supervisa políticas nacionales, brinda asistencia técnica y cursos de formación a países en desarrollo, y coopera con otras organizaciones internacionales. Entre sus principales funciones se encuentran las negociaciones comerciales, para el cumplimiento de los compromisos contraídos por los distintos países de reducir los aranceles aduaneros y otros obstáculos al comercio. También establecen procedimientos para la solución de diferencias entre miembros a la hora de asumir acuerdos. Implementan mecanismos de aplicación y vigilancia, obligando a los gobiernos a garantizar la transparencia de sus políticas comerciales, debiendo notificar a la OMC las leyes en vigor y las medidas que se adopten. Sus principios fundamentales y rectores son la apertura de los mercados nacionales al comercio internacional y el trato no discriminatorio entre los miembros. Promulgan la disminución de los obstáculos comerciales, la previsibilidad y la transparencia, el desaliento de las prácticas desleales, la concesión de beneficios a países en desarrollo y la protección del medio ambiente. En la OMC las decisiones son adoptadas por consenso de todos los Miembros, en la mayoría de los casos. Su órgano institucional de más alto nivel es la Conferencia Ministerial, que se reúne aproximadamente cada dos años. Existe también un Consejo General, que dirige las actividades de la organización en los intervalos entre reuniones. Ambos órganos están integrados por todos los miembros y se encargan de la administración y vigilancia de la aplicación por los miembros de los distintos Acuerdos de la OMC.