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Usuario (Argentina)

Hola a todos, bienvenidos a mi nuevo post! De hecho, es el primero... Pero bueno, acá les traigo la historia del Asesino del Zodíaco. Tienen bocha para leer El Asesino Del Zodíaco Entre diciembre de 1968 y octubre de 1969, el Asesino del Zodíaco atacó siete personas en el norte de California, matando a cinco de ellas. Por años sembró el terror mandando cartas a los periódicos, en las cuales incluía amenazas y, en códigos que nunca se descifraron por completo, la información sobre quién era. Jamás lo capturaron ni supieron con certeza quién fue… Se cree que Zodíaco tendría entre 20 y 30 años al momento de sus crímenes; que era blanco, corpulento, de pelo castaño, que sabía de lenguajes cifrados y su inteligencia era brillante. Arriba vemos un retrato robot del asesino. El Asesino del Zodiaco acechó el norte de California entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. En una carta supuestamente suya confesó asesinar a 37 víctimas, aunque las únicas víctimas confirmadas fueron cuatro hombres y tres mujeres, víctimas de las cuales solo dos sobrevivieron para dar evidencias sobre la identidad aún irresuelta de este brillante asesino que, al igual que Jack El Destripador, pasó a la historia por burlar a policías e investigadores. De este modo, debido a que su identidad se desconoce, es todavía imposible plantear una biografía del asesino. Todo lo que se sabe de él es que es un hombre alto, grueso y corpulento, con anteojos, que tendría entre 20 y 30 años al momento de cometer sus crímenes. También es sabido que posee una gran inteligencia, que casi seguramente es un aficionado a asuntos astrológicos, que conoce de códigos y Criptografía, que tiene un alto grado de egocentrismo y, al igual que muchos otros asesinos seriales, disfruta obteniendo protagonismo y sembrando temor en los demás. Así pues y ya que no hay una historia biográfica que contar, lo más propicio en el caso de éste asesino será exponer su pequeña pero magistral carrera criminal, no sin antes advertir que, las historias que verán sobre los crímenes cometidos por el Zodíaco, son todas ellas reconstrucciones elaboradas en base a testimonios y a otros elementos de juicio hallados en el curso de las investigaciones efectuadas por detectives, policías, criminalistas y demás expertos. Jensen y Faraday, las primeras víctimas Fue un 20 de diciembre de 1968 el día en que tuvo lugar el ataque a Betty Lou Jensen de 16 años y David Arthur Faraday de 17. Al comienzo, Betty y David estaban juntos en los asientos delanteros del auto de David, estacionados en algún camino apartado de la carretera conocida como Herman Road (Este de Vallejo, California). Era de noche, la calefacción estaba encendida y los asientos reclinados en ángulo de 45. A unos pocos metros del auto yacía la puerta 10 de la estación de bombeo del Lago Herman. La única luz que caía en aquel claro era la luz de la luna, frecuente testigo de las parejas que iban a aquel lugar para fumar marihuana, beber cerveza y hacer otras cosas… Pero aquella escapada romántica entró al preludio de su final cuando a eso de las 23:05 otro coche pasó por la curva que estaba cerca del auto de David y, en lugar de seguir su camino, se aparcó a unos dos metros. El conductor de aquel auto vestía un anorak (un tipo de chaqueta pesada con capucha) oscuro y llevaba gafas, detalle ciertamente inquietante puesto que era de noche. Pasados unos minutos, el extraño bajó la ventanilla de su coche y solicitó a Betty y David que se bajaran del auto. Ambos se negaron a satisfacer la sospechosa petición y fue entonces cuando el corpulento desconocido salió de su coche, sacó una pistola de su anorak, se acercó a la pareja y, tras mirarlos fijamente un momento, comenzó a acecharlos dándole vueltas al auto. La situación era aterradora, en parte porque la ventana del copiloto (la de Betty) estaba abierta. Súbitamente el silencio se quebró cuando el hombre del anorak oscuro rompió la ventana posterior derecha de un tiro, tras lo cual dio otro tiro más en la rueda posterior izquierda. Llenos de pánico los jóvenes se apiñaron del lado del copiloto. El corpulento extraño corrió pero Betty ya había logrado salir del vehículo, por lo que momentáneamente se limitó a meter el brazo por la ventana abierta y a ponerle a David la pistola en la oreja. Entonces apretó el gatillo y la bala atravesó horizontalmente la cabeza de David, salpicando de sangre todo el coche a la par que Betty lanzaba un alarido de horror sabiendo que aquel sonido era sinónimo de muerte… Eran las 23:05 cuando un auto se aparcó junto al coche (arriba en la foto, tal y como apareció en la escena del crimen) en que estaban Betty y David. El desconocido, que vestía anorak y gafas, les pidió que salieran del auto. Ellos se negaron y entonces él salió de su coche, empezó a caminar alrededor del coche de ellos, disparó para que se corrieran de un lado, mató a David de un tiro en la cabeza y a Betty, que había salido corriendo, la abatió a tiros a pocos metros del carro… Pese a los ocho metros y pico que llevaba avanzados, Betty no consiguió escapar del Asesino del Zodíaco, quién hábilmente le dio cinco tiros, uno tras otro. Instantáneamente Betty se desplomó sobre su costado derecho: su cuerpo, ya sin vida, yacía bañado en sangre a 8.55 metros del parachoques trasero del Rambler (el auto de David). Entretanto, David agonizaba boca arriba en el coche, sintiendo como la vida se le escapaba en la sangre que salía de su cráneo perforado. Finalmente el asesino dio por concluida su labor y escapó en su coche, por lo cual David consiguió vivir un poco más antes de que la muerte lo sorprendiera camino al hospital. Ferrin y Mageau, un romance interrumpido por las balas Fue un viernes 5 de julio de 1969 cuando Darlene Elizabeth Ferrin de 22 años y Michael Renault Mageau de 19 fueron atacados por el Asesino del Zodíaco. Era un “secreto a voces” el hecho de que Darlene fuera una esposa infiel que tenía varios amantes, uno de los cuales era Michael Mageau. Aprovechando el 04 de julio, Darlene había quedado en salir con Michael. No faltaba mucho para la media noche cuando Darlene llamó a la niñera y le preguntó si podía quedarse más tiempo con su hija Dena, ya que ella tenía que salir de nuevo, supuestamente para comprar los fuegos artificiales que su esposo le había pedido. La niñera aceptó y Darlene fue a recoger a Michael para ir a pasar un buen rato cerca del campo de golf de Blue Rock Springs, lugar donde por las noches era frecuente observar autos estacionados con parejas engolosinadas. No obstante, apenas pasado un rato desde que la pareja arrancó rumbo a Blue Rock Springs, de entre las sombras de la calle arbolada surgió un vehículo que empezó a seguirlos con inquietante insistencia. Eran aproximadamente las 23:55 de la noche y el coche persecutor los seguía a gran velocidad. Darlene giró varias veces para despistar al coche pero el Asesino del Zodíaco era demasiado hábil como para dejar ir a sus jóvenes presas. A pesar de eso Darlene consiguió llegar al campo de golf de Blue Rock Springs, mas a causa del nerviosismo que la embargaba chocó contra un tronco de árbol y el auto se apagó, quedándose estancado a unos veinte metros de la entrada al campo de golf. Normalmente hubiese habido otras parejas en sus coches, pero esa noche era 4 de julio y la gente festejaba en familia, por lo que los dos jóvenes adúlteros eran los únicos en medio de aquel oscuro y extenso lugar. Solos, en medio de la noche, Darlene y Michael vieron que el auto persecutor se aproximaba y se estacionaba a la izquierda, a unos dos metros y medio. Era como si la muerte se hubiera estacionado a su lado, anunciando así su proximidad. Por un momento la pareja sintió un gran e ilusorio alivio al ver que, tras un momento, el auto intimidante se había marchado a toda velocidad. Pero, transcurridos unos cinco minutos, el coche acosador volvió, parqueándose esta vez en tangente por detrás de ellos, justo como hacían los vigilantes de tránsito para bloquear el paso… De pronto una luz brillante e intensa los iluminó desde el otro vehículo. Momentáneamente Michael y Darlene se tranquilizaron creyendo que se trataba de algún policía. El sujeto salió del auto y fue hacia ellos, acercándose hacia el lado del copiloto ya que la ventana de ese lado estaba con el vidrio bajado. La luz apuntó al rostro de Michael y seguidamente se oyó el primer disparo de los cinco que hirieron gravemente a Darlene y Michael, quien cometió el error de gritar de dolor después de que el Asesino del Zodíaco hubiese emprendido la marcha de regreso a su auto. Así, al escuchar el grito de Michael, el asesinó se volvió y dio cuatro tiros más: uno que falló, dos que acabaron con la vida de Darlene y un último tiro que hirió a Michael. Después de que el asesino escapara lentamente en su auto para no llamar la atención, a duras penas Michael alcanzó a arrastrarse fuera del auto con las mejillas y la lengua perforadas por la bala que afortunadamente no atravesó su cerebro. Tras un rato aparecieron tres adolescentes que se encargaron de llamar a la Policía y a los servicios médicos. Michael, que logró sobrevivir, recuerda claramente que el asesino era blanco, corpulento, que usaba gafas, tenía entre veintiséis y treinta años y el cabello castaño claro, corto, rizado y con estilo militar. Macabras llamadas No contento con el crimen de Michael y Darlene, esa misma noche el Asesino del Zodíaco acudió, a las 00:40 am, a una cabina telefónica ubicada a poca distancia del lugar al cual llamaba: la Comisaría de Vallejo. La telefonista Nancy Slover, que fue quien le respondió, contó que la voz del asesino era regular, carente de acentos y altibajos, a la vez que suave pero enérgica. Las palabras iniciales del asesino fueron estas: “Quiero informar de un doble asesinato. Si recorren un kilómetro y medio en dirección este por la avenida Parkway hasta el parque público, encontrarán a dos jóvenes en un coche marrón”. Impresionada, Nancy intentó interrumpirlo para sacarle datos pero el asesino habló más fuerte y siguió hasta concluir en un matiz grave y provocador con las siguientes palabras: “Han sido abatidos con una Luger de 9 milímetros. También maté yo a los chicos del año pasado. Adiós”. Entretanto Dean, el esposo de la fallecida Darlene, acababa de salir del Caesar’s Palace (ahí trabajaba) y se dirigía a su casa junto con algunos colegas y unas cuantas botellas adecuadas para celebrar el 04 de julio. Al llegar, Dean vio que Darlene no estaba y poco después el teléfono sonó a las 01:30 de la madrugada. Un amigo de Dean contestó la llamada pero solo escuchó unos jadeos. Lo mismo sucedió con los padres de Dean, quienes quince minutos después recibieron una llamada en la que solo escucharon jadeos. Finalmente el teléfono volvió a sonar en casa de Dean y los jadeos volvieron a oírse. Dean habría querido que se trate de algún bromista, pero los policías que llegaron a su casa, poco después de los jadeos en el teléfono, le informaron que su querida e infiel esposa había sido asesinada, quedando así claro que aquellos angustiantes jadeos debían pertenecer al asesino de Darlene… Las primeras cartas del asesino Las primeras cartas del misterioso asesino aparecieron un viernes 01 de agosto de 1969, fueron casi idénticas entre sí y tuvieron por destinatarios a tres periódicos: The San Francisco Examiner, San Francisco Chronicle y Vallejo Times-Herald. En cada una de esas cartas el remitente se adjudicaba los ataques a los cuatro adolescentes, daba detalles de esos ataques, incluía una sección escrita en lenguaje cifrado y firmaba con el signo que habría de caracterizarlo: el círculo tachado por la cruz. Pero el asesino no solo quería informar sobre sus crímenes: quería protagonismo, exigía atención y su forma de hacerlo no era nada amable: cada periódico debía publicar la carta que había recibido ese mismo viernes por la tarde. De lo contrario las consecuencias serían graves: doce personas, elegidas al azar, morirían ese mismo fin de semana. Evidentemente cabía la posibilidad de que se tratara de algún farsante ansioso de protagonismo; pero, con las muertes que ya se habían dado supuestamente a manos del remitente de esas cartas, los diarios no podían arriesgarse a dejar que muera gente inocente. Aunque también la publicación de esas cartas era conveniente para los diarios ya que representaba la oportunidad de, sin riesgo a ser mal vistos, brindar una noticia sensacionalista con gran potencial de trascendencia. Por todo eso las cartas se publicaron (aunque no íntegramente por pedido de la Policía) y así comenzaron los intentos por desentrañar el sentido de los mensajes cifrados que el asesino había incluido en sus comunicados. Descifrando los códigos del asesino Cada periódico se había encargado de mandar a la Policía fotocopias de la carta recibida con el mensaje cifrado. La tarea no parecía ser fácil pues cada tercio del mensaje cifrado tenía ocho líneas con diecisiete símbolos por línea y, a su vez, los símbolos eran demasiado variados: símbolos griegos, meteorológicos, símbolos de código Morse, señales marítimas, signos astrológicos y letras del alfabeto ordinario. Al final, la identidad de quienes descifrarían los códigos sorprendería a los expertos de la Inteligencia Naval, la CIA y el FBI. Entretanto ya el jefe de la Policía de Vallejo, Jack E. Stiltz, se había encargado de solicitar públicamente al autor de las tres cartas que mandara otra carta con más datos para demostrar que él era el asesino. La respuesta fue escalofriante y llegó con prontitud el 4 de agosto de 1969, apenas tres días después de las cartas dirigidas a los diarios. Allí, en estas nuevas cartas, el asesino revelaba que su identidad estaba en los códigos anteriores y daba detalles de los crímenes que solo él podía conocer, detalles sobre cuya veracidad la Policía tenía certeza, detalles que se habían reservado y no habían sacado a la luz… Además, por primera vez el asesino se autodenominaba como “Zodiaco”, tal y como se ve en este fragmento de la carta (de 3 páginas en su totalidad) dentro del cual está incluido el inicio: ‹‹Estimado director, Zodíaco al habla. Respondiendo a su petición de más detalles sobre lo bien que me lo he pasado en Vallejo, estaré encantado de darle más material. Por cierto, ¿se está divirtiendo la Policía con el mensaje cifrado? Si no, dígales que se animen; cuando lo descifren me tendrán. Con respecto al 4 de julio: no abrí la puerta del coche, la ventanilla ya estaba bajada. El chico al principio estaba en el asiento delantero cuando empecé a disparar. Cuando le disparé por primera vez a la cabeza, se echó hacia atrás al mismo tiempo y así me estropeó el tiro. Terminó en el asiento de atrás, luego en el suelo agitando muy violentamente las piernas; por eso le disparé en la rodilla. No me marché del escenario del crimen derrapando a toda velocidad como han dicho los periódicos de Vallejo. Me fui lentamente para que mi coche no llamara la atención. El hombre que le dijo a la Policía que mi coche era marrón, era un negro de unos 40-45 años vestido de manera andrajosa. Yo estaba en una cabina telefónica divirtiéndome con el poli de Vallejo mientras él pasaba. Cuando colgué el teléfono, el puto aparato se puso a sonar y eso hizo que él se fijara en mí y en mi coche. Las Navidades pasadas: En ese episodio la Policía se preguntaba cómo podía acertar a mis víctimas disparando en la oscuridad. No lo dijeron abiertamente, pero lo dieron a entender diciendo que había mucha luz esa noche y que yo podía ver siluetas en el horizonte. Una idiotez, esa zona está rodeada de colinas y árboles altos. Lo que hice fue pegar una linternita fina al cañón de mi pistola. Si se fijan, en el centro del rayo de luz, si lo dirigen a una pared o un techo, verán un punto oscuro o negro en el centro del círculo de luz a unos siete o quince centímetros de distancia. Cuando está pegado al cañón de una pistola, la bala da directamente en el centro del punto negro de la luz. Yo sólo tuve que acribillar a balazos… No hacía falta destreza››. Entre otras cosas, en la citada carta Zodíaco había escrito que “le tendrían” cuando descifrasen el código. No sabía que su código ya había sido revelado casi por completo por los Harden, una brillante pareja. Sin embargo, lo poco que faltaba por descifrar impedía aún conocer su identidad En cuanto a la historia de cómo los Harden descifraron el código, esta es como sigue: Donald Gene Harden tenía 41 años, era profesor de Historia y Economía en el instituto North Salinas y adoraba descifrar claves desde que era un niño. Él había leído las cartas que el asesino obligó a publicar a los tres diarios y, siendo un domingo de mañana en el que no tenía nada qué hacer, optó por recurrir al criptograma de Zodíaco para huir del aburrimiento. Entonces tomó su viejo manual de Criptografía y puso a trabajar sus neuronas. Tras mucho cavilar, concluyó que se encontraba frente a una “clave de sustitución”, donde cada letra del alfabeto era sustituida por un símbolo, una letra o una figura. La dificultad radicaba en que el asesino había utilizado tantos y tan variados símbolos que era prácticamente imposible sustituir uno por uno, por lo que el profesor Harden tuvo que idear su propio método para hallar elementos iguales, patrones y relaciones. Aparentemente no había manera de saber el orden entre las diversas partes del mensaje o las interrupciones entre las palabras que el mensaje cifrado representaba. Estuvo así tres horas trabajando intensamente sin descifrar el mensaje, hasta que la curiosidad de su esposa Betty June Harden fue despertada y ella se unió en la búsqueda de la solución. Con el aporte de Betty las cosas empezaron a marchar más rápidamente pero aún así la noche llegó sin que el misterioso código fuera descifrado. En aquellos momentos Donald se sentía cansado y deseaba dejar la tarea para el día siguiente, pero la obsesión y la ansiedad de Betty por descifrar el código eran tales que ésta siguió trabajando sola por cierto tiempo hasta que Donald se contagió del interés y se decidió a acompañarla. Entre las diversas hipótesis formuladas en el trabajo indagatorio de la pareja, una que resultó válida y de importancia determinante fue aquella que, suscitada en parte por la intuición psicológica, formuló Betty en relación a lo que debía ser el inicio de mensaje cifrado: a saber, Betty creía que el asesino, al igual que tantos otros asesinos seriales, debía ser tan egocéntrico como para iniciar el mensaje con un “yo”, y además, casi de seguro la primera frase sería algo como “me gusta matar”. En efecto, todo comenzó a marchar mejor cuando se probó con “I like killing people” como frase inicial. A su vez, mientras avanzaban los Harden vieron que la perversidad intelectual del asesino era tal que había hecho cosas como estas: escribir el símbolo de la Q al revés para hacer pensar que era una E, cometer faltas ortográficas que casi seguramente eran intencionales, emplear siete símbolos distintos (mediante un sistema de rotación) para la E y hacer que dos símbolos puedan ser la A o la S indistintamente. Adicionalmente a eso, al parecer el asesino había aplicado mal su propia clave en ciertos puntos del mensaje, lo cual también podría ser intencionado. Pese a tantas dificultades, tras veinte horas de trabajo los Harden llegaron a la conclusión de que la casi totalidad (nunca pudieron descifrar la última parte) del mensaje debía ser literalmente (en inglés y con las faltas ortográficas que cometió el asesino) así: ‹‹I LIKE KILLING PEOPLE BECAUSE IT IS SO MUCH FUN IT IS MORE FUN THAN KILLING WILD GAME IN THE FORREST BECAUSE MAN IS THE MOST DANGEROUE ANAMAL OF ALL TO KILL SOMETHING GIVES ME THE MOST THRILLING EXPERENCE IT IS EVEN BETTER THAN GETTING YOUR ROCKS OFF WITH A GIRL THE BEST PART OF IT IS THAE WHEN I DIE I WILL BE REBORN IN PARADICE AND THEI HAVE KILLED WILL BECOME MY SLAVES I WILL NOT GIVE YOU MY NAME BECAUSE YOU WILL TRY TO SLOI DOWN OR ATOP MY COLLECTIOG OF SLAVES FOR MY AFTERLIFE EBEORIETEMETHHPITI››. Traducido y sin faltas ortográficas, el mensaje anterior significaría algo como esto: ‹‹Me gusta matar gente porque es muy divertido. Es más divertido que cazar animales salvajes en el bosque porque el hombre es el animal más peligroso de cazar. Algo hace que sea la experiencia más emocionante, es incluso mejor que coger con una chica. Lo mejor es que cuando muera renaceré en el paraíso y los que he matado serán mis esclavos. No diré mi nombre porque intentarían reducir o parar mi colección de esclavos para el más allá EBEORIETEMETHHPITI ››. Una vez descifrado el código, Donald Harden llamó al director en horario nocturno del San Francisco Chronicle y le informó que había resuelto el misterio, sin embargo la reacción del director fue desmotivadora y poco entusiasta ya que muchos otros habían mandado sus supuestas soluciones, por lo cual Harden tuvo que enviar por correo la solución para que ésta, junto con las demás supuestas soluciones, fueran a parar al sargento Lynch, quien se encargaría de mandar todo eso a profesionales capaces de determinar si las supuestas soluciones eran adecuadas. Sorprendentemente, los expertos de Inteligencia Naval examinaron el proceso que los Harden habían seguido y concluyeron que la solución era correcta. De hecho, tan perfecto era el proceso de los Harden que su solución se publicó y pasó a convertirse en la interpretación oficial e indiscutida de la parte del mensaje que consiguieron interpretar, cosa que jamás sucedió con la secuencia de letras “EBEORIETEMETHHPITI”, secuencia sobre la cual se han formulado múltiples hipótesis pero ninguna ha triunfado como respuesta segura e indiscutible.